CeeLes: Hola a todos los lectores, ¡Muchísimas gracias a todos por leer! Sobre todo a los que se han tomado la molestia de comentar (sé que a veces a uno se le olvida, a mí me pasa todo el tiempo –w–) y claro, en especial a Aleksei y Alba1, que para mí es un honor recibir sus comentarios. Ahora bien, una disculpa por el gran retraso que tuve para subir el nuevo capítulo pero ahora sí que la universidad me está absorbiendo – ¡matando!- y no había tenido tiempo para subirlo. Pero finalmente está aquí y bueno, es largo así que espero compense la espera. Trataré de subir los próximos mucho más rápido aunque me cueste otra desvelada, hehehe.

Pasando a aclaraciones: El pasado de las guerras entre las razas se irá descubriendo mientras avanza la historia, o por lo menos eso planeo, sin embargo uno nunca sabe lo que le saldrá de la manga. Sobre si vivirán en la Academia, pues no, ya que lo manejo más como una escuela donde solo asisten a las clases y al término de las mismas regresan a sus casas.

De la época se puede decir que su "mundo" se encuentra en la misma época que el nuestro, solo que al utilizar magia no es tan usada la tecnología, por las excepciones en algunos trasportes y por la raza Deumonium y la raza Stratege, que son las razas que manejan tecnología. No planeo hacer una combinación en sí de tecnología y magia, porque en realidad objetos tecnológicos aparecerán muy pocos.

Y bueno, el carácter de los personajes y sus verdaderos "objetivos" se irá descubriendo igualmente mientras avanza la historia.

Disclaimer: Los personajes de Mahou Shoujo Lyrical Nanoha pertenece a su(s) respectivo(s) autor(es).


El golpe contra el piso resonó por toda la habitación. Nanoha soltó una maldición mientras sostenía su frente con ambas manos, justamente la parte que había impactado con el suelo. Con esa ya era la segunda vez esa semana que caía de su cama. La Deumonium le echaba la culpa a la horrible semana que había estado teniendo en la Academia Aitana y a su compañera, Fate T. Harlaown. Cuando el dolor desapareció decidió sentarse y esperar a que su mal humor pasara.

Todavía recordaba la vergüenza que Fate le hizo pasar el primer día de clases. Le había arrojado un péndulo de cinco toneladas y después la había ignorado por completo. Los dos días pasados fueron un tormento, con cada uno de los extraños profesores y con un ambiente entre las razas, tan pesado, que llegaba a asfixiarle. Los Deumonium y los Elementum no se soportaban entre sí y Fate complicaba su convivencia como compañeras al no prestarle atención. Ni siquiera sabía la razón de su enojo y al parecer la rubia no planeaba decírselo. Además los profesores debían de estar locos, cada uno con un método tan estricto y único que podría volverte desquiciado. Su profesora Vita Wolkenritter era la peor, queriendo entrenarlos con objetos tan dolorosamente pesados que incluso los Deumonium habían terminado lesionados y ni que decir de los Elementum, quienes fueron enviados a la enfermería entre maldiciones e insultos hacia Vita.

-Y pensaba que los Elementum eran la educación andante- suspiró.

Seguía preguntándose el porqué del enojo de Fate contra ella. No recordaba haberle faltado al respeto en ningún momento, por lo menos, no hizo nada fuera de lo común. Si recordaba bien, lo poco que sabía de los Elementum es que tenían gran respeto entre sus miembros, un protocolo que seguían al pie de la letra y muchas ceremonias para cualquier ocasión. Lo que le parecía a Nanoha bastante aburrido. Recordando una conversación el día anterior con su amiga Arisa, la rubia había bromeado diciendo que seguramente hacían un ritual antes de bañarse. Nanoha ahogó una carcajada.

"Mou, eso no ayuda. Concéntrate".

Su mirada observó el uniforme de la Academia colgado en la puerta de su armario, el símbolo de las tres barras, que representaba la unión de las razas, le hacía sentirse extraña. Desde hace muchos años Nanoha se lo había preguntado: ¿Qué es lo que los hacía tan diferentes de los Elementum? ¿Cuál era el motivo del odio tan arraigado hacia una raza que, de alguna manera, apenas conocían? Y lo poco que conocían, era solo basado en una guerra escrita en libros de historia. No entendía, por más que lo intentaba, de que servía una unión cuando era obvio que seguirían odiándose.

Fate era la prueba de que nunca podrían llevarse bien.

-¡Nanoha!

De un salto la joven se colocó en pie. Su madre le gritaba desde el primer piso, avisándole que se enfriaría su desayuno si no bajaba. Observó el reloj en su mesa de noche, siete cuarenta y cinco de la mañana. Se golpeó la frente con la palma de su mano. Ahora recordaba que tenía que haber salido antes para encontrarse con Fate en la entrada de la Academia.

-¡Se me hizo tarde!

Mientras desesperada se cambiaba de ropa, la imagen de Fate invadió su mente. Por más que trataba de olvidar su aroma, este no abandonaba sus pensamientos ni la hermosa Elementum, con el orgullo de su raza, rápida, con habilidades únicas y un carácter que no sabría definir por el momento. Toda ella representaba lo que Nanoha pensaba era el enemigo y sin embargo, no era como la habían descrito los mayores siempre. No era cruel, no era fría y mucho menos, una persona que gustara de matar. Fate Testarossa no mostraba ninguna intención asesina.

Por eso, Nanoha quería saber el rostro verdadero de los Elementum. Como enemigo o aliado.

Capítulo 2. Indiferencia.

-Buenos días Signum, ¿dormiste bien?

-Puede decirse.

Hayate se quitó el delantal y fue a sentarse en la mesa para desayunar. La pelirrosa tomó asiento frente a ella y con pesadez tomaba bocados del alimento. Su hermana mayor no tenía buena pinta desde hace unos días y era la primera mañana que despertaba en su casa. Su nuevo trabajo como subdirectora ocupaba todo su tiempo y aunque Lindy Harlaown les había prometido que era temporal por el inicio de cursos, por la cara que portaba Signum esa mañana no parecía haber mejorado mucho el asunto.

-¿Cómo va el trabajo sub-directora?- preguntó divertida.

-Mmph- Signum entrecerró los ojos en advertencia. No se encontraba con humor para comenzar la mañana con una de las bromas de Hayate.

La castaña le sonrió, ella tampoco tenía mucho humor para bromas. Por lo menos no ese día. Sus ojos zafiro giraron para observar por el gran ventanal el cielo despejado de esa mañana, el clima finalmente dejaba de ser caluroso. Tal vez ese día podía evitar asistir a la junta con el concejo Elementum. Un ruido sobre la mesa atrajo su atención y desvió la mirada. Su espíritu Reinforce peleaba con Agito tratando de obtener la última fresa del desayuno. Ambos espíritus, de un tamaño no mayor a diez pulgadas, estaban vestidas con sus atuendos de guerra; Agito a diferencia de Rein, que portaba uno color blanco, vestía uno color purpura como sus ojos y mantenía su cabello pelirrojo atado en coletas. Sus dos alas y cola de un color violeta se agitaban de vez en cuando. Los espíritus puros mantenían una apariencia parecida a sus Elementum, aparentando ser uno. Nadie conocía su verdadera forma.

Si se lo preguntaban a Hayate, los espíritus puros eran el mayor misterio entre los Elementum, porque, ciertamente, ¿Quién desearía parecerse a su raza?

-Debo irme, tengo clase a primera hora.

Signum se levantó dando las gracias y se dirigió a la cocina con su plato vacío. Antes siquiera de que hablara Agito ya levitaba, siguiéndola y dejando finalmente que Rein se quedara con la fresa. Hayate suspiró en resignación, Reinforce parecía una cría mientras agitaba la fresa en sus brazos. Otra extraña característica de los espíritus puros, es que eran capaces de comer frutas.

Signum regreso acomodando su chaqueta y finalmente Hayate se levantó para permitirle abrazarla. Los fuertes brazos de su hermana le envolvieron un instante, sintiéndose tranquila por un momento. La joven aprovecho para oler el uniforme de Signum, notando con claridad el olor a tabaco. Su hermana siempre fumaba cuando estaba estresada.

-Agito- habló con suavidad-. No dejes que Signum fume tanto.

Agito se colocó en la cabeza de su Elementum soltando un bufido y Hayate supo que era su manera de responderle que lo haría. Signum se dirigió por un corto pasillo hasta la puerta, girando una última vez para observar a su hermana.

-¿Estás segura de que quieres permanecer en la Academia Aitana?- preguntó.

-Ya hemos hablado de eso Signum. No pienso cambiar mi opinión- contestó Hayate.

Con una sonrisa resignada la pelirrosa finalmente salió por la puerta, cerrándola tras de sí. Hayate se mantuvo de pie hasta que no fue capaz de percibir la magia de su hermana y entonces, se dejó caer de rodillas al suelo, con su visión dando vueltas. Rein levitó para aterrizar sobre su hombro habiendo terminado de comer la fresa y preocupada toco su rostro. Enseguida su compañera aliviada comprobó que el suelo había dejado de girar.

-"Signum está preocupada Hayate-chan"- aclaró el espíritu.

-Lo sé- Hayate cruzó sus brazos, inhalando profundamente-. Dale tiempo, necesita entender que yo quiero hacer otras cosas. Aun cuando esté enferma.

Rein asintió, no mencionándole el hecho de que ella también se encontraba preocupada.

-"Por cierto Hayate-chan"-llamó su atención y su compañera giro su cabeza para verla-. "Se te hace tarde."


Finalmente, tercer día de clases oficial y parecía que ya había hecho reputación. Fate sujetó con fuerza su bolsa entre sus manos. Desde que había cruzado la puerta de registro, tres Deumonium venían detrás de ella. No quiso suponer nada en un principio, pero ya no podía obviar el hecho de que le estaban persiguiendo y tenía la certeza de que no era para pedirle algún dato. Desde que se comenzaba a educar a un Elementum, se le dictaban varias advertencias sobre los Deumonium. La primera era, que no importando lo rápido o fuerte que fueras, cualquier Deumonium aunque fuera un infante, ganaba en fuerza bruta, por lo que el ataque físico no era una opción. Eran seres violentos e instintivos. La segunda y la más importante, según su educadora, era que a diferencia de su raza, los Deumonium tenía un tipo de cultura más liberal y pagana. Los Deumonium no tenían un dios al cual adorar (lo que Fate pensaba que era muestra de su ego y su creencia de superioridad) y ese era uno de los motivos por lo que los Deumonium se consideraban una raza carnal y corrompida, con una moral muy flexible.

Por esa razón Fate supo exactamente lo que buscaban de ella. Aun cuando las razas habían sido advertidas sobre sus límites, los Deumonium no lo veían como impedimento para hacer lo que deseaban. Por esa razón se les había advertido a los Elementum ir siempre acompañados de su pareja Deumonium, ¿pero y si tu propia pareja era el problema? Finalmente, Nanoha Takamachi no se había presentado la tarde anterior a clases, ni esa mañana en la entrada de la Academia. Supuso que para demostrar su enojo con lo ocurrido en la prueba.

Maldijo por lo bajo cuando uno de los tres Deumonium ya le bloqueaba el paso. Eso le pasaba por estar pensando en otras cosas. Seguramente Hayate le reñiría por no tener precaución; pero si lo pensaba bien, era también culpa de Hayate por no acompañarle tampoco esa mañana. Arf tras sus pies emitió un gruñido. El cachorro fruncía el hocico con la mirada fija sobre los otros dos Deumonium a sus espaldas. Fate sabía que si alguno intentaba algo, su se encargaría de destruirlo y era lo que ella buscaba evitar. No quería ser expulsada desde un inicio de semestre.

-Otium Arf-susurró Fate en su idioma natal. (Tranquila Arf)

-Ajá, sabía que era una Elementum- exclamó el chico frente a ella.

Sus amigos rieron burlones tras ella. Arf comenzó a encorvarse, el espíritu ya no parecía dispuesto a tolerar la presencia de aquellos Deumonium. La magia color dorada de Fate era absorbida por Arf, solo vista ante los ojos de los Elementum.

-Para ser una Elementum, eres una chica muy hermosa- habló uno a sus espaldas.

-Les recordaré, que está prohibido atacar a la raza contraria.

Fate habló con claridad, en ningún momento sintiendo miedo o ansiedad por la presencia de los jóvenes. Los tres Deumonium se soltaron a reír; ignorando la advertencia. Arf mostró los colmillos lista para atacar. Los ojos borgoña enfocaron la magia de los jóvenes, ninguno poseía un nivel mayor a AA+, Fate sabía que si Arf atacaba mataría a los tres con un solo ataque mágico.

-No te preocupes preciosa, no planeamos atacarte. Por lo menos no en ese sentido.

Fate se indignó, "Pero que groseros" pensó con el enojo creciendo. Los Elementum mantenían una estricta educación y las faltas de respeto eran severamente reprendidas. Si los Deumonium querían provocarla, lo estaban logrando. Los dos Deumonium tras su espalda se acercaron a ella erguidos. Mostrando con su postura una superioridad que creían en su raza, colocándose cada uno a un lado suyo. Arf soltó un rugido furioso que no fue escuchado por ninguno de los tres. Fate parpadeó entonces; la ignorancia en la magia por los Deumonium era única. Siendo la raza más poderosa, no parecían ser capaces de percibir la magia a su alrededor y tampoco eran conscientes de la misma.

Eran como ciegos jugando con fuego, solo guiándose con un instinto que podría traicionarlos en cualquier segundo.

-Deberías de correr, nos gusta más si se resisten- la mirada lasciva del que habló le produjo asco a Fate.

-Y ustedes deberían irse.

Fate se percató finalmente de la figura tras el Deumonium frente a ella. Nanoha Takamachi mantenía una mirada de aburrimiento mientras intentaba inútilmente de atar su corbata. Sus ojos ni siquiera estaban concentrados en los jóvenes. Por su apariencia desaliñada, Fate deducía que se había vestido con prisas. Tras ella, Arf se relajó soltando un bostezo y echándose sobre sus cuartos traseros. Al parecer la presencia de Nanoha le hacía sentirse segura.

Fate alzó una ceja, tenía que estar bromeando.

-T-Takamachi-san- exclamó espantado el chico.

-¡El demonio blanco!- gritaron los otros dos.

-¿Eh?- Nanoha parpadeó ante el sobrenombre.

Los compañeros a ambos lados de Fate salieron corriendo, gritando una y otra vez la misma frase. El último Deumonium le dedicó una disculpa a la Elementum antes de seguir a sus amigos. En verdad que eran valientes, ironizó la rubia. ¿Y qué significaba el apodo de Demonio blanco?

-¿Pero qué tipo de historias está divulgando Miyuki?- susurró Nanoha mientras negaba con la cabeza.

No era muy común que le llamaran por ese apodo. Uno que por cierto, le parecía estúpido y le desagradaba. Su vista viajo hacia Fate y sonrió. Lo que hizo elevar de nuevo una ceja a la rubia. Por primera vez notaba que Nanoha no se parecía demasiado a la percepción que tenía sobre los Deumonium. No era impulsiva y de hecho parecía ser demasiado sensata para su raza. Ningún Deumonium que había tratado era así. La pelirroja no mostraba disgusto por lo ocurrido hace dos días y ahora le sonreía. Era extraña, nadie le había mencionado que pudiera existir ese tipo de Deumonium. ¿O es que su raza no era lo que aparentaba? ¿O es que Nanoha Takamachi no era un Deumonium?

-Eh, Harlaown-san ¿Verdad?- preguntó Nanoha.

-Takamachi-san, buenos días- Fate mantuvo la cortesía, después de todo le había ahorrado una pelea nada agradable.

-Nyahaha, buenos días. Perdona la demora- Nanoha se acomodó lo mejor que pudo su chaleco negro, rindiéndose con la corbata-. Y sabes, preferiría que me llamaras por mi nombre, somos compañeras después de todo.

-Me temo que no tenemos ese grado de confianza Takamachi- se negó educadamente Fate.

-Anteayer lo tenías- susurró Nanoha.

Arf se tiró al suelo panza arriba mientras soltaba pequeños bufidos y Fate supo que se estaba burlando de ella. No entendía la actitud de su espíritu, para ella, Nanoha era más peligrosa que los tres Deumonium anteriores. Los ojos azul violáceo le miraron fijamente, analizándola y Fate sintió el sonrojo invadir sus mejillas. La mirada de la joven le atravesaba de una forma inexplicable.

-B-Bueno, sobre eso…

Nanoha parecía ignorarla, su vista viajó por su cuerpo sin recato, todavía manteniendo su expresión relajada. Sin duda, la Deumonium era más peligrosa que lo jóvenes. Fate cruzó sus brazos sobre su pecho al sentir la mirada sobre ese lugar y la pelirroja pareció salir de su trance cuando sus mejillas se encendieron.

-Oh, lo siento.

Fate no mostró su indignación. Retiraba lo que hubiera pensado hace unos momentos de esa Deumonium, sin duda era igual a toda su raza. Nanoha por su parte tragó pesado, sin ser consciente había mirado más de lo necesario a Fate; su olor era único y no podía negar que era demasiado linda. Sacudió su cabeza alejando esos pensamientos, necesitaba concentrarse en decirle que le había humillado delante de todos sus compañeros hacía ya dos días. La rubia le había arrojado un péndulo de cinco toneladas y ni siquiera lo lamentaba. Además no fue capaz de recriminarle nada ya que le había ignorado todo el tiempo y fue obligada a asistir junto con Arisa a esa horrible conferencia impartida por Leti Lowran.

Nanoha prefería mil veces asistir a clases y limpiar ventanas, que oírla de nuevo dar un discurso sobre ética.

-Sobre lo del otro día- se cruzó de brazos-. Yo quisiera saber si hice algo indebido Harlaown-san. No sé con exactitud sus costumbres y no quisiera volver a salir volando por hacerte enojar.

Fate la miró sorprendida, no tanto por el sarcasmo en la frase, sino porque Nanoha era quién se disculpaba. Increíble, un Deumonium se estaba disculpando. Nanoha se sintió como una idiota, se estaba rebajando y si algún compañero la veía no dudaría en burlarse de ella. Pero no pensaba llevar un semestre peleada con su pareja de batallas, tendría que tragarse su orgullo por una vez.

-No te preocupes, no hiciste nada en realidad y creo que te debo una disculpa. No debí hacer eso- Fate quiso agregar que no se encontraba de buen humor aquel día, pero prefirió callar.

-Entiendo- dijo Nanoha. Ella también prefirió callar su protesta.

La alarma anuncio el inicio de clases, alertando a las jóvenes de su atraso.

-Deberíamos irnos- sugirió Fate.

Nanoha asintió y se hizo a un lado para que caminara por delante de ella tal y como dictaban sus costumbres Elementum. Fate prefirió también callar sobre el hecho de que eso solo sería necesario, si Nanoha fuera de un nivel inferior en magia y avanzó. Arf tras ella soltó un ladrido, pegándose a los pies de la pelirroja. La Deumonium soltó una exclamación al bajar la mirada y ver entre sus pies al espíritu. Fate abrió la boca sorprendida, su espíritu se estaba mostrando ante la Deumonium sin pedirle permiso.

-¿Qué es?- Nanoha señalo al cachorro y luego hizo una mueca al percatarse de algo. "Más bien ¿De dónde ha salido?"

-¡Arf!- exclamó Fate.

"¡Fate! ¡Preséntame!"

-¿Es tu espíritu?- preguntó Nanoha sin esconder su sorpresa.

Jamás había imaginado que los espíritus se vieran tan… corpóreos.

Por algún motivo desconocido para Fate la pregunta le incómodo. La actitud de Arf tan despreocupada y confiada, aparte de no avisar sobre aparecer frente a un Deumonium usando su magia, le hizo sentirse vulnerable.

-No te importa.

Fate dio media vuelta dispuesta a irse a clases e ignorar nuevamente a su compañera -y a su espíritu, que bien Arf podía hacer lo que desease-. No dio ni un paso cuando la voz de Nanoha le llamó:

-¡Espera!

Nanoha alzó su brazo y le tomo de la mano, arrepintiéndose enseguida. Había actuado por impulso y recordó demasiado tarde lo que significaba para los Elementum un contacto así. Lo peor es que ni siquiera la había tomado con su mano izquierda enguantada, sino con la otra.

"Hay no…"

Fate jaló su mano en el agarre de Nanoha y la elevó a la altura de sus rostros girándose dispuesta a abofetearla. El acto también siendo un impulso en ella. Sin embargo, su acción no llego a concretarse, la pelirroja detuvo sin problemas el avance de su mano y le mantuvo inmóvil. Pudo escuchar justo en ese momento un rugido de Arf tras ellas, su espíritu finalmente había adquirido una posición de ataque al sentir un cambio drástico en el ambiente que provenía de Nanoha. Fate bajo la mirada para observarla a los ojos y tragó pesado. El color azul violáceo en los ojos de la Deumonium cambio un segundo a un intenso violáceo.

-No debiste hacer eso.


-¿No escuchaste algo?

Suzuka guardó silencio y cerró los ojos, la brisa del viento acarició su rostro; su cabello púrpura agitándose con el viento. Arisa espero su respuesta pero parecía que su compañera Elementum no pensaba contestar pronto, se encontraba muy concentrada, a pesar de que no podía saber realmente si en escuchar o en sentir el viento.

-No escucho nada discúlpame- contestó finalmente, su dulce voz inundando los oídos de la rubia.

-Ah, debió ser mi imaginación. No te disculpes.

Arisa sonrió. Su suerte no podía ser mejor en esos días, entrando en el nivel S+ y después, siendo compañera de una hermosa Elementum que le trataba como una amiga. Suzuka Tsukimura era amable y relajada, una persona que sabía comunicarse adecuadamente con sus compañeros. Era una Elementum que conocía la cultura Deumonium, que comprendía sus actitudes, y claro está, era rica. Recordaba con alegría como Nanoha la había acusado de hacer trampa por obtener un nivel mayor a ella y sin embargo, la pobre había quedado en nivel AAA+. Arisa se rió de Nanoha todo lo que pudo. Los ojos púrpura le observaron curiosos cuando soltó una pequeña risa y la Deumonium agitó una mano para despreocuparla, sintiendo de pronto un peso sobre sus pies.

Los ojos esmeraldas de Arisa se posaron sobre la Elementum y Suzuka sonrió. No era la primera vez que sentía aquello en los ratos que pasaba con Suzuka, era como si algo se acostara sobre ella o tratara de empujarla. Hasta el momento había preferido no preguntar, sin embargo comenzaba a sospechar que tenía que ver con el espíritu de la Elementum que seguía sin aparecerse. Y como siempre, Suzuka prefirió guardar silencio.

-¿Nos vamos?- preguntó Arisa.

-Adelante.

Suzuka comenzó a avanzar entrando al primer edificio de la Academia, donde se encontraban las aulas y los laboratorios. El lugar era en su conjunto de un color blanco, adornado en algunas partes por escritos en lengua Deumonium o Elementum lo que proveía magia al lugar. Los pisos eran de mármol mientras que las paredes eran de cemento y ladrillos, todo construido por magia. Por todo el lugar había varias ventanas que iluminaban cualquier rincón escondido, dándole un ambiente cálido. Al dar vuelta en una esquina se toparon con su profesor titular.

-Acous-san, buenos días- ambas le dedicaron una inclinación.

-Buenos días Tsukimura-san, Bannings-san-el hombre se inclinó levemente-. Disculpen la molestia, pero estoy buscando a la profesora Shario Finieno, ¿Alguna de ustedes le ha visto?

El profesor Verossa Acous vestía un traje blanco y guantes del mismo color, poseía ojos azules y cabello verde muy llamativo. Tenía un aspecto atlético pero delgado, contaba con un rostro alegre y su boca delicada casi femenina permanecía siempre sonriente cuando hablaba con otras personas. A pesar de su aspecto era un formidable guerrero Deumonium que había luchado varias batallas.

-Lo lamentó profesor, no nos hemos cruzado con ella- se disculpó Suzuka.

-Entiendo. Bueno, les aviso que las primeras dos clases han sido suspendidas debido a una junta de profesores de último minuto.

-¡Genial!- Suzuka y Verossa miraron a Arisa sorprendidos-. Oh, digo, que lastima.

La joven Elementum cubrió su risa escondiendo su boca tras su mano, su compañera le parecía una persona muy animada. Arisa Bannings era una Deumonium muy explosiva lo que divertía bastante a Suzuka; en un principio su actitud algo agresiva le había llegado a asustar, pero después de un tiempo notó que era su forma de ser y que no lastimaba a los demás sin alguna razón, o por lo menos una excusa que creyera razonable. Aunque si era presuntuosa por momentos y demostraba a su clase la superioridad de poseía, así como el orgullo común en los Deumonium. Desde el primer momento se habían llevado de maravilla, contaban con varios gustos en común y compartían la idea de que con una buena comunicación ambas razas podían convivir.

No obstante, su espíritu no parecía compartir su idea.

Su espíritu había intentado ya en varias ocasiones lastimar a Arisa, no solo esa mañana, que intentaba tocar sus pies, sino desde el primer día de clases, cuando se presentaron tomo una actitud de ataque e intento arrojarse sobre su cabeza. Suzuka se alegraba infinitamente de que Arisa, aunque no parecía ser consciente de ese detalle, mantenía sus defensas mágicas siempre activas, por lo que era imposible para el espíritu acercarse. Aprovechando que su compañera Deumonium despedía a su profesor, Suzuka bajo la mirada y recriminó a su espíritu, quien cubrió sus ojos afilados tras los parpados y, ignorando su llamado, se desvaneció en el aire.

Suzuka suspiró, el año comenzaba a complicarse.

-¿Tsukimura?

Al solo oír esa voz Suzuka se irguió completamente y se giró tan rápido que casi logra irse directo al suelo, de no ser por la mano de Arisa que la jalo por su chaqueta. Sus ojos enfocaron con temor a la persona frente a ella; los ojos inexpresivos y muertos le devolvieron la mirada con un poco de inquietud. A pesar de la apariencia desaliñada e intimidante, el aura de predominio intimidaba a la joven Tsukimura. Todo lo que representaba su presencia.

-T-Testarossa-san.

Alicia Testarossa de un porte firme y rígido, con cabellera rubia y tez blanca, se mantenía con una expresión neutra en las facciones de su rostro. En su mano izquierda cargaba un guante metálico tipo mitón y en su mano derecha portaba una muñequera negra y tres anillos. El conjunto le hacía lucir insurrecta. A su izquierda se encontraba un joven alto, de cabellera castaña y ojos azules que miraba divertido hacia Arisa, con una postura algo más relajada a comparación de la rubia. Victoria Dahlgrün a su derecha, mantenía sus brazos cruzados y la mirada verde cobre perdida entre el techo. Su aspecto era elegante, y junto a sus cabellos rizados de un color rubio claro-casi rayando en el blanco-, parecía ser una muñeca de porcelana frágil y delicada.

Los tres portaban el uniforme color blanco, destinado al grupo de élite de nivel SS+.

-Tsukimura, ¿Qué haces en la Academia Aitana?- la voz de Alicia aunque sutil, no dejaba lugar para negarse a responder.

-Hey, ¿Tu quién crees que eres para hablarle así a Suzuka?-Arisa le miró, colocándose frente a la pelimorada al sentir un peligro proveniente de aquellos Elementum.

-Te pregunto lo mismo inferior- Victoria Dahlgrün habló con indignación-. ¿Cómo te atreves a hablarnos de forma tan familiar? ¿No tienes modales?

-¿Qué dices?- Arisa crujió sus dientes-. ¡¿Inferior?! ¡No me provoques inepta!

-Are, are, la Deumonium tiene su carácter Dahl- soltó divertido Tiida Lanster.

Los ojos verde cobre de Victoria lo apuñalaron.

-Dime Dahl de nuevo y de corto la lengua Tiida- amenazó Victoria y nuevamente enfoco la vista a Arisa, ahora expresando diversión.

-No me ignores, ¿Quién eres tú?- Arisa señalo con su dedo índice a Alicia.

Y Suzuka supo entonces, que su compañera no sabía lo que significaba el uniforme blanco. Ni tampoco, que a quién se dirigía de esa forma, era la líder de los Elementum conservadores.

-¿Y tú, que te crees inferior? Alzándole la voz…- Victoria entrecerró los ojos. Si Alicia no pensaba hacer algo ante esa falta de respeto, ella lo haría.

Arisa no tuvo tiempo de esquivar el golpe directo a su estómago. La habilidad de la chica era única. Aun cuando fue capaz de ver el movimiento de Victoria, no fue capaz de bloquear su ataque a tiempo. Un sentimiento de frustración invadió a Arisa tan rápido como el dolor subió hasta su pecho; nunca en su vida alguien había sido capaz de traspasar sus defensas así. Victoria se alejó con la misma velocidad y, elevando sus manos sobre su cabeza, hizo aparecer una escopeta color verde claro, rodeada por un aura del mismo color. Arisa escucho un grito de algún alumno que pasaba por el lugar y el llamado de Suzuka, pero lo único que entendió fue el sonido de su propio corazón palpitando con fuerza; asustado.

Por primera vez, Arisa Bannings notaba cuán peligroso era el significado de la palabra Elementum como enemigo. Y lo que era el miedo a no poder defenderte.

-¡Arisa!- gritó Suzuka.

La pelimorada estaba a punto de moverse para intentar proteger a su compañera, que parecía haberse quedado inmóvil. Lamentaba entonces que el profesor Verossa se hubiera marchado, pero no dio ni un paso cuando la voz de Alicia resonó en el lugar.

-Victoria.

En ese momento la escopeta se desvaneció en el aire. Victoria Dahlgrün detuvo sus movimientos, la diversión escrita en su rostro se transformó en seriedad mientras giraba su cabeza y le dedicaba una inclinación a la joven que le llamaba desde la distancia. Arisa cayó al suelo, notando en su cuerpo un sudor helado.

-Tenemos reunión- Alicia se giró, pero antes de marcharse agregó secamente-. Tsukimura, no debiste entrar aquí.

Suzuka no pudo pensar en el significado de aquella frase, Alicia ya había avanzado junto con Victoria alejándose del lugar. Tiida le ofreció una reverencia y les siguió, silenciosamente por los pasillos, ninguno de los tres hablaba entre ellos, como si fueran simples extraños que caminaban hacia una misma dirección. Suzuka lo sabía, cada integrante de los conservadores eran fríos y cada uno potencialmente letal. Por eso el concejo Elementum no hacía nada contra ellos, tenerlos de enemigos no era una opción razonable. Enfocó a Arisa sobre el suelo, respirando agitada. El alivio le recorrió al saber que por un mero capricho se encontraba viva. El grupo de Alicia no perdonaba a nadie, ni siquiera a sus propias familias cuando se trataba de lealtad a su raza, o de los Deumonium y el odio que sentían hacia estos.

-¿Arisa?- llamó su atención-. No vuelvas a enfrentarte a ellos- su mirada pareció quebrarse un momento- o no podre protegerte.

Arisa alzó la ceja sin comprender a Suzuka. Pero la pelimorada sabía muy bien que Alicia Testarossa había detenido a Dahlgrün solo por su intento de intervenir en el ataque. Y poco tenía que ver con su posición entre los Elementum, sino porque ella poseía una parte importante del pasado de los Testarossa.


-No debiste hacer eso.

Fate notó sin problemas el cambio en la voz de Nanoha. Su voz antes relajada y suave, se podría decir que era casi pasiva, ahora sonaba afilada y profunda. Los ojos azul violáceo le miraban como si quisieran atravesarla. Con cada respiración de Nanoha, el férreo agarre en su muñeca presionaba aún más.

En ese momento, Fate se percató de la gravedad de lo que había hecho.

Nanoha temblaba y no precisamente por la reacción de Fate. Había hecho un esfuerzo por no reaccionar instintivamente ante su ataque; si lo deseaba, en ese momento podría romper su brazo sin problemas. Hizo un doble esfuerzo por controlar sus impulsos. Los Deumonium eran una raza llena de instintos, se guiaban por ellos y por los sentidos de su cuerpo. La razón poco tenía que ver, el respeto ajeno no te impedía hacer lo que desearas y lo más importante era el orgullo. Uno que Fate le había pisoteado dos veces ya. Nanoha, a diferencia de muchos, tomaba conciencia de sus acciones, pero eso no la hacía menos Deumonium. Quería pelear con Fate, deseaba lastimarla. Sabía que los Elementum no tomaban muy bien la invasión de su espacio, el contacto ajeno era una falta de respeto. Había sido su error, pero Fate no debió intentar abofetearla. La Elementum debería saber lo que sucedería con su acción. Para los Deumonium, un ataque significaba que dudaban de su poderío y debían de responder para mostrar su nivel.

Fate era frágil físicamente. Una lección básica para los Elementum era evitar el ataque cuerpo a cuerpo con un Deumonium ya que la desventaja era obvia. El orgullo Deumonium era bien conocido y aunque sus costumbres no figuraban todavía en Fate, la joven podía hacerse una idea.

"¿Una disculpa no serviría para estos casos? Pero ella fue quién me tocó." Pensó Fate.

Nanoha debería saber que el contacto físico en los Elementum era invasivo. Solo con personas que mantuvieran un lazo, confianza o intimidad podían acercarse tanto a uno. En su raza a diferencia de los Deumonium todo debía ser previamente aprobado en un ritual, o una ceremonia debido a sus compañeros espíritus. Si el espíritu no aprobaba el contacto de una persona podría abandonar al Elementum o peor, matar con su magia al infractor. Pero al parecer Arf no tenía problemas en que Nanoha le tocara, incluso, aun cuando rugía amenazante, no parecía tener intención de lastimarla.

Los ojos de los Elementum eran bendecidos por sus espíritus, concediéndoles el don para ver la magia del mundo, de cualquier cosa que tuviera magia. Para que alguien como Nanoha pudiera ver a un espíritu, debía usar magia Elementum que Arf ya se había encargado de dársela sin el consentimiento de ninguna de las dos. Los ojos borgoña de Fate miraron por primera vez la magia de Nanoha: un color rosa claro, casi blanco. Esto le indicaba que Nanoha era una persona relajada y alegre, no gustaba de los líos.

Entonces había sido su culpa. Fate tragó pesado.

-Nanoha-san.

Nanoha pareció finalmente salir de un trance, alejándose de Fate y girando su cuerpo para encarar a la dueña de la voz. Pero su mano permaneció en la muñeca de la rubia. A unos metros de ella se encontraba Subaru Nakajima. Con una sonrisa danzando en sus labios mientras agitaba su mano libre a modo de saludo y la otra, sujetaba efusivamente el brazo de la joven Teana Lanster, quien intentaba sin éxito apartarla de sí. Subaru Nakajima era hija menor de su familia, una Deumonium muy animada que siempre se expresaba abiertamente, de ojos verdes y cabello azul.

-Subaru…- habló distanciada-. ¿Qué haces fuera de clases?

-Oh, se cancelaron las primeras dos horas- respondió jovial.

-¿Fate-san?

Fate parpadeó reconociendo finalmente a la Elementum más joven.

-Teana, ¿Qué haces aquí?- preguntó distraída.

Teana Lanster prefirió no decirle que era casi la misma pregunta que había hecho Nanoha y que además, ambas parecían igual de idas. Haciendo otro esfuerzo logró apartar finalmente el brazo de Subaru y se acomodó su uniforme color marrón, que se había desacomodado entre los jaloneos de su compañera y los suyos propios. También arreglo un poco su cabello naranja atado en dos coletas y finalmente enfocó sus ojos azules en la mano cerrada de Nanoha en la muñeca de Fate.

-¿Sucedió algo?- preguntó al fin.

Nanoha negó con la cabeza y Fate asintió.

-No.

-Sí.

Ambas se miraron nuevamente.

-Suéltame la mano.

-Suelta mi muñeca.

Los ojos de ambas se abrieron al máximo y bajaron la mirada a la respectiva parte de su cuerpo. Nanoha intento abrir la mano, pero fue imposible, Fate por su parte comenzó a balancear su brazo, dándose cuenta de que era inútil. Estaban unidas a base de magia, en seguida, descendieron aún más la mirada y observaron al pequeño cachorro agitar la cola contenta.

-¡Arf!- gritó Fate.

-¿Voy a estar pegada a ti?- exclamó Nanoha.

Ambas comenzaron una acalorada discusión sobre quién cargaba con la culpa de aquel lío. Nanoha soltó una maldición y Fate le insultó de una manera más educada, diciéndole todo lo que creía estaba mal con ella y su raza. Para entonces Subaru y Teana ya se alejaban a trote, no queriendo involucrarse mucho más en esa pelea. Arf aburrida de todo el asunto se dejó caer al suelo soltando un bostezo, sin inmutarse por los reclamos de Fate ni las amenazas. Para cuando paso el tiempo de las dos primeras horas libres, ellas ya se encontraban en el salón ignorándose y con los rostros en direcciones opuestas con una mirada de fastidio; alejándose lo más posible una de la otra aunque su mano y su muñeca continuaran pegadas. Nanoha escribía sin problemas con su mano izquierda en su cuaderno, pero Fate la jalaba de vez en cuando para poder acomodarse y escribir con su diestra con una letra que le parecía espantosa.

-¿Takamachi-san?- llamó dudosa Shamal.

-¿Si profesora?

Shamal sonrió, dejando sobre su escritorio el libro de herbolaría y se apartó del pizarrón. Algo incomoda paso una mano por su cabello y le miró con sus ojos magentas, más específicamente su mano. Tuvo que elevar su rostro ya que los mesa-bancos binarios se encontraban en filas hacia arriba, formando escalones y justo detrás en la orilla derecha se encontraba la salida. La profesora aclaró su garganta y volvió la vista al pizarrón.

-Me alegro que haya avanzado en su relación con Fate-san, pero preferiría que en clase la deje tomar apuntes y deje para los recesos su necesidad de contacto.

Nanoha se levantó indignada, con un fuerte sonrojo en sus mejillas y señalo a Fate con su mano libre, casi arrancándole su brazo derecho con la otra y obligándole a medio incorporarse. Los ojos de Fate le miraron con fastidio también con el sonrojo invadiendo sus mejillas al tener la vista de todo su salón sobre ellas.

-¡Es culpa de ella!- exclamó Nanoha.

-Sí, entiendo que es bonita- asintió Shamal-. Pero no pueden andar tan pegadas en las clases…

-¡Que no es eso!- gritó Nanoha con el rostro literalmente ardiendo.

-Lo sé, el estar enamorada es…

-¡QUE NO!- gritaron ambas- ¡Es que estamos adheridas!

-Ah, ¿ya son novias?

Nanoha se tiró contra su mesa-banco y el sonido resonó por todo el salón. Fate a su lado suspiró cansada y se cubrió con su mano libre el rostro queriendo desaparecer. Shamal alzó una ceja, tratando de comprender su necesidad de estar unidas. Decidió que no importaba mucho su comportamiento con que pusieran atención a su clase, así que tomó nuevamente su libro y les dio la espalda continuando la lección. El resto de la clase comenzó a murmurar el nuevo chisme que no tardo en extenderse por toda la Academia antes de la próxima clase.

-Lengua. Llamada también idioma, es un sistema único de comunicación y expresión verbal propia de una nación o raza.

Noel K. Ehrlichkeit impartía la materia de Lengua Deumonium a todo el alumnado de la raza Elementum. Al ser solo una tercera parte tomaban la clase en uno de los anfiteatros, a diferencia de los Deumonium, quienes tomaban la clase de Lengua Elementum en el fórum. Este detalle sin duda preocupaba a los Elementum; se podía apreciar la gran diferencia entre las razas con respecto a población.

-El idioma neutro entre todas las razas es el inglés. Pero como todos saben es limitante hablar solo a base de un idioma neutro, por lo tanto, mi clase impartirá el idioma Deumonium que ya es indispensable para la convivencia con sus compañeros de clase.

Nanoha se encogió un poco más sobre su asiento, procurando cubrirse con el libro de Fate, quién hablaba con Hayate, ignorando sus movimientos. Al tener una clase diferente habían decidido asistir a la de Fate, porque Nanoha recibía la clase con Leti Lowran y no deseaba verla, por lo menos no teniendo pegada a la Elementum. Prefirió esconderse tras el libro, suplicando no ser de nuevo atrapada como con Shamal.

-Hayate, ¿estás segura de que podré aprenderlo en un año?

-Ah, muy fácil. La lengua Deumonium es muy simple Fate, no te costara trabajo aprenderla.

Nanoha sonrió interiormente, así que Fate también tenía problemas con los idiomas. Ella también dudaba mucho en que pudiera aprender en tan poco tiempo el idioma Elementum. Viendo así a la rubia, haciendo berrinches con su amiga y divirtiéndose, le hacía dudar demasiado acerca de todo lo que le habían dicho en su infancia sobre la raza Elementum; no veía donde estaba el ser despiadado que solo buscaba asesinar a su raza. Tantas cosas dichas que no tenían que ver con Fate. Comenzó a dudar sobre todo lo dicho entre su gente.

-¿Nanoha-san? ¿Por qué esta en la clase de lengua Deumonium?- preguntó Noel. Al ser una Deumonium conocía bien a la familia Takamachi.

-Eh… Γιατί να μάθετε… (¿Para aprender?)

Fate alzó la ceja al escuchar el idioma natal de los Deumonium. ¡Debían de estar bromeando! No iba aprender ese idioma en un año, ni siquiera le encontraba el sentido, ¡No podía entenderle nada! ¡¿En dónde Hayate le veía lo fácil?!

-Nanoha-san, Harlaown-san, tienen reporte.

-Fidem superat – murmuró Fate. (Increíble)

Noel negó con la cabeza. Ni siquiera una semana y ya se estaban formando parejitas. Los jóvenes de hoy en día no tenían control alguno. Hayate no pudo evitar reírse con todas sus fuerzas, ganándose también un reporte. No dejaba de causarle gracia la situación en la que se había metido Fate solo esa mañana, su amiga siempre tenía un día interesante. Al conocer a Nanoha, de quién se había estado quejando Fate esos últimos días tampoco pudo evitar reírse, ambas tenían la misma suerte y no pudieron haber tenido una pareja mejor. Era increíble que hubiera un Deumonium que pudiera ser igual de torpe que Fate. Aunque en sí, la personalidad de Nanoha era mucho más madura que la de la rubia.


-¿Qué son los espíritus? Puedes responderme Yagami-san.

-Los espíritus son el lazo de los Elementum con el mundo. Su magia es en general un elemento, sin embargo hay algunos que pueden usar más de uno. Nosotros formamos una conexión con ellos, pero el espíritu es quién nos elige, sin un espíritu el Elementum no puede usar magia de ningún tipo.

-Bien, es verdad, pero falta algo importante- hablo Voltz Stan-. Los espíritus son almas eternas y tienen su propia vida por lo que en muchos casos es difícil controlarlos. El Elementum tiene que ganarse el respeto de su espíritu para poder compartir su magia. Muchas veces aun cuando lo logras, si tu corazón y tu razón no dicen lo mismo no puedes conectarte correctamente a tu espíritu.

El profesor Voltz Stan impartía la clase de tipos de magia. Sus ojos grises enfocaban a sus alumnos cada que hacia una pregunta, buscando a los distraídos y elegía a los despistados para preguntar; su cabello era pelirrojo y su espíritu, un osezno de mismo color se mantenía sobre el escritorio para que los alumnos lo vieran. Su clase se impartía en varios lugares dependiendo de la lección y la juntaba con sus tres grupos, AAA+, S y S+ ya que así contaba con más tiempo de clases y podían aprender lo mismo. Por su cuello y parte de su rostro sobresalían cicatrices de quemaduras que ningún alumno se atrevió a preguntar de donde provenían.

-Quién de los Deumonium puede decirme todos los tipos de espíritu- preguntó Voltz.

Un joven de ojos y cabellos lilas elevó la mano, sentado justamente a un lado de Hayate. La que le quitaba de vez en cuando su bolígrafo para tomar apuntes con la excusa de que no quería usar la suya. Griffith Lowran, su pareja de batallas, sabía que era porque la había olvidado.

-Dime Lowran.

-Oficialmente solo hay dos tipos de espíritu. Los espíritus naturales, los cuales toman la forma de algún ser vivo y los espíritus puros, que poseen la forma de una persona. El tercer tipo son los espíritus míticos, que se cree nacieron con el mundo, pero al solo ser 9 no se consideran en la categoría y los Elementum que poseen uno son protegidos y escondidos.

-Buena respuesta Griffith, impresionado de que sepas siendo un Deumonium- premió Voltz y pasó la mirada por todo el salón-. Así es, hay tres tipos de espíritu aunque el consejo no lo consideré así. La mayoría de nosotros los Elementum contamos con un espíritu natural, que puede ser de un elefante hasta una flor. Son fáciles para establecer un vínculo hasta con otra persona y estos poseen tres apariencias básicas; la primera, da una impresión indefensa, calmada, la segunda expresa poder y la tercera es una forma imitando casi a las personas, con ciertos aspectos de su naturaleza. Para dar el ejemplo, les mostraré a mi espíritu, Akai, que mostrara su segunda apariencia.

Fate elevó la mirada enseguida; no era muy común ver el espíritu de Stan Voltz mostrarse en la segunda forma, considerando que era un gran guerrero Elementum y que necesitaba mantener un perfil bajo. La emoción de saber que observaría un evento tan especial como ese, el ver a un espíritu tan reconocido y de que Stan Voltz era un Elementum de fuego como ella le hizo olvidar su enojo inicial con Nanoha e incluso la trato como si fuera Hayate, que se encontraba dos filas abajo.

-Mira esto Nanoha- exclamó-. Te asombrarás.

Nanoha alzó las cejas. ¿No que no tenían ese grado de confianza? Su atención se desvió de vuelta al profesor notando que Fate se encontraba demasiado animada como para notar su error. La pelirroja trató de ocultar que ella también se encontraba muy emocionada ya que era la segunda vez en el día que podría ver a un espíritu.

El pequeño osezno Akai bajo despacio del escritorio y se colocó delante de Stan soltando sacudiendo su pelaje y revoloteando las orejas. Algunas jóvenes soltaron suspiros ante la ternura que causaba. El profesor acercó una mano hacia este y cerró los ojos; en ese instante el animal fue envuelto por un halo rojo y de pronto, se perdió en el brillo de este. Un rugido resonó por todo el anfiteatro, alertando a los Deumonium y un segundo después el halo se disipó para mostrar a un oso gigante con las patas envueltas en un fuego negro y rojo que rugía y mostraba sus colmillos amenazantes. Algunos alumnos saltaron en su asiento.

-Para los que me conocen saben cómo me hice estas cicatrices.- dijo Voltz-. Mi espíritu trato de matarme cuando yo dude en matar a un Deumonium. El miedo en mi corazón lo afecto y no fue capaz de reconocerme, así de peligrosa es la magia Elementum. Puede que incluso igual de peligrosa que la magia Deumonium. Por eso les advierto desde hoy, que no deben tomar a la ligera su magia. La magia es un arma de doble filo para cualquiera que la use.

Akai volvió a ser envuelto por el halo rojo y finalmente desapareció de la vista ajena su Elementum. Muchos de los Elementum aplaudieron ante su demostración, sobre todo Fate que no se cansaba de murmurarle a Nanoha lo impresionante que había sido, por su parte la pelirroja solo se recargo sobre su mano, sintiéndose demasiado sorprendida como para hacer algo. Sin duda la magia Elementum era peligrosa, pero no creía que lo fuera tanto como la Deumonium.

-Ahora, sobre la magia Deumonium, quién puede hablarme sobre los artefactos o corazones- habló Voltz.

Nanoha elevó su mano libre.

-¿Si Takamachi-san?

-Los corazones o "artefactos" son lo que nos permite usar magia. Cada uno es diferente, por lo que cada uno de nosotros poseemos cierta especialidad, aparte de nuestra propia magia que nos da una habilidad única; el corazón hace que seamos capaces de tener un mayor nivel mágico en ataque a distancia y magia defensiva. Solo los Deumonium de un nivel mayor a A+ pueden tener a su cuidado un corazón

-Debido a que son inestables y con ellos la fase instintiva de los Deumonium no tiene tiempo límite- concluyó Voltz por ella-. Gracias Takamachi-san. Ahora, para lo que no lo saben, la fase instintiva de los Deumonium es utilizada en batalla cuando el ataque físico no es suficiente contra un enemigo. En esta fase los Deumonium entran en un estado casi hipnótico donde los límites de su cuerpo se rompen y solo se concentran en atacar. El problema viene que cuando hay alguien cerca que no reconocen, aunque sea algún amigo, el Deumonium en fase lo atacara sin dudar.

Incluso Hayate se sorprendió con esa revelación. No sabía que la magia Deumonium fuera tan inestable.

El profesor Voltz pidió a los alumnos juntarse con su pareja de batallas y seguirlo al campo de entrenamiento para practicar una dinámica que les serviría cuando comenzaran el entrenamiento con la profesora Signum. Al explicar la dinámica muchos se habían negado al principio, pero Voltz no dio lugar a quejas y de hecho, por la mirada que les dedicaba, sabían que le era bastante divertido. La rubia soltó un suspiro de alivio cuando finalmente la magia de Arf había desaparecido y su mano volvía a pertenecerle. La alegría de no estar pegada a Nanoha le duró hasta que supo que de hecho, la pelirroja debía abrazarla para la dinámica. Fate entonces se unió al grupo de quejas, que de igual forma fue negado por Voltz.

-¿Tienes que estar tan cerca?

-Sí.

Fate se movió incómoda, con su respiración tornándose irregular y los nervios creciendo con cada minuto. Su cabellera rubia rodeaba a Nanoha por sus hombros, las manos de esta se encontraban posadas a ambos lados de su cadera mientras sus cuerpos casi se rozaban. Podía sentir el cálido respirar de Nanoha sobre su cabello, muy cerca de su oído. La rubia apretó en agarre sobre los antebrazos; la Deumonium inhalaba el aroma de su magia, en un ejercicio para poder identificarla como un aliado y no atacarle por error. Era un rito acostumbrado por su pueblo en el que identificabas a los amigos del enemigo, aunque seguía pensando que hacer de una costumbre un ejercicio en la Academia era algo impropio, sobre todo cuando las razas apenas comenzaban a tratarse. Aun así no podía decir que no se sintiera a gusto con aquello; el aroma de Fate era muy agradable para sus sentidos: entre un toque de vainilla y dulce mezclado con una fragancia de lirio silvestre, que daba la sensación de liberación única.

-¿Sabes? Cualquiera diría que estamos intimando…

Las mejillas de Nanoha se ruborizaron en vergüenza mientras detenía el ejercicio. La Elementum lo hacía sonar como si fueran dos amantes a punto de… alejo su rostro del cuello pálido para observar con recato a la rubia, encontrando que Fate tenía las orejas rojas y una expresión cohibida debido a su cercanía. A los Elementum al igual de los Deumonium, se indicó utilizar un lazo con su compañero para poder establecer una unión si era necesario en medio de una batalla. Los ojos de Fate viajaron a la magia color rosada que invadía la suya propia, era como si fuese un imán, sus magias parecían querer combinarse. Y no es que ella supiera mucho de eso, sin embargo no era algo común y solo sucedía junto a la pelirroja. Dio gracias de que los Deumonium no eran capaces de ver esas cosas, porque no sabría con qué cara le miraría, ni cómo explicárselo.

-Debemos hacerlo- aclaró Nanoha-. Si alguna vez entro a fase instintiva y no soy capaz de reconocerte puedo lastimarte.

-No sabía que fuera tan complicado el utilizar su magia. Incluso pensaba que al usar artefactos era más sencillo – Fate apretó un poco el agarre en sus antebrazos y Nanoha sonrió comprensiva.

-Perdona, para nosotros el contacto es algo básico, nuestras costumbres no lo ven como invasivo. Además se llaman corazones, no artefactos.- corrigió ante el mal uso de palabras.

-Oh, entiendo.

Nanoha tomó la punta del cabello de Fate, que le rodeaba, e inhaló nuevamente su aroma. Esta simple acción volvió a encender las orejas de la rubia que ya habían vuelto a un tono normal y su respiración se tornó irregular. La verdad deseaba que esa actividad terminara de una buena vez; no es que le molestara el estar junto a Nanoha- que era un Deumonium- pero no estaba acostumbrada al contacto ajeno ni a la cercanía de la pelirroja, y ni que decir, de sus nervios que aumentaban junto a ella. Volvió a apretar los antebrazos que sostenía y tragó saliva tratando de relajarse. Arf a su lado le miraba divertida, oculta de cualquier mirada que no fuese la de ella y Nanoha. Los ojos borgoña de su dueña le miraron molestos. Primero le obligaba a estar pegada a la pelirroja y ahora se burlaba de ella, su espíritu no tenía respeto por ella ni por sus costumbres.

Fate elevó la vista y se topó entonces con la hermosa sonrisa de Suzuka, quien agitaba su mano a modo de saludo metros adelante, siendo abrazada por Arisa. Cuando la mirada de Suzuka se encontró con la suya, Fate casi arrojó al suelo a Nanoha para separarla. Sus mejillas ardieron entonces, preguntándose si la pelimorada le habría visto tomada de la muñeca por Nanoha. Suzuka giró su vista al profesor y notando que se encontraba distraído, camino hacia Fate, seguida de cerca por Arisa.

-Fate hola- saludó alegre.

El corazón de Fate dio un vuelco. El sonrojo en sus mejillas se extendió hasta sus orejas. Y Suzuka le sonrió más tomando una de sus manos afectivamente, no importándole el protocolo entre su raza.

-H-Hola Suzuka- saludó Fate avergonzada.

Nanoha ya recuperada del empujón alzo la ceja y miro hacia su mejor amiga en una pregunta silenciosa. La extraña actitud de las dos Elementum les hizo guardar silencio. De pronto el ambiente se había tornado demasiado extraño. Nanoha lo notó enseguida, a pesar de la sonrisa de Fate la mirada de sus ojos se había vuelto vulnerable, casi herida. Y no mejoro cuando pregunto en un tono demasiado grueso para ella:

-¿Qué haces en la Academia Suzuka?

El intento de sonrisa en Suzuka no logró su cometido. Ironía que Fate preguntará lo mismo que Alicia Testarossa, aun cuando fueran hermanas. Soltando la mano de Fate desvió la mirada, no teniendo más fuerza para sostenerla.

-Es algo que debo hacer Fate- susurró la respuesta.

-¿Eres una Testarossa?- Arisa finalmente decidió interrumpirlas-. Eres igual a Alicia Testarossa.

Todavía recordando con ira la humillación que había pasado en la mañana por Victoria, Arisa no intento ocultar su molestia de ver a la rubia, y Fate dejo de sonreír enseguida ante la mención de su hermana.

-Alicia Testarossa es mi hermana mayor.


Las cuatro decidieron juntarse a comer en la cafetería de la Academia. Hayate se les unió después, presentándose ante Arisa y pronto con su presencia el ambiente se volvió ameno. Muchos de los estudiantes les miraban curiosos ya que era uno de los pocos grupos donde convivían Deumonium y Elementum. La cafetería se encontraba en el primer piso del edificio de las aulas, todo construido con mosaico, cerrado y con solo unas puertas dobles de vidrio que eran de entrada y salida. Todo el lugar contaba con bancas de madera y en la parte más alejada se encontraba la barra de la cocina donde se exhibían los alimentos. A su lado se encontraba un enorme refrigerador con bebidas y un mostrador de postres. Detrás de la barra se encontraba la puerta metálica por donde pasaban una y otra vez los cocineros trayendo alimentos y quitando platos sucios que se depositaban en una esquina de la barra.

Las chicas se habían sentado en una banca en una orilla y se dedicaban a comer con ánimo los alimentos correspondientes. Aunque por su parte Nanoha no podía dejar de mirar a Fate, quién de pronto se había vuelto muy interesante, tal vez desde que había estado pegada a ella durante la mayor parte del día. Por su parte, la rubia había vuelto a ignorarla. Dejo su comida a un lado y decidió resolver ese asunto de una vez por todas.

-Fate-san- llamó su atención-. Creo que no hemos empezado demasiado bien… y quisiera que lleváramos este semestre lo más en paz posible.

Fate pareció meditarlo unos segundos. Dejo a un lado su budín y le miró atentamente.

-Creo que, de ser posible, quiero igualmente llevarlo en paz. Pero…

-Uy, ya viene el pero…- susurró Hayate en burla.

Suzuka y Arisa rieron, y Fate miró a Hayate en advertencia.

-Pero creo que aún…

-¡Cuidado!- interrumpió Nanoha.

Uno de los alumnos que pasaba por el lugar había tropezado justo a sus espaldas y la leche de su bandeja se hubiera derramado sobre Fate si Nanoha no la hubiera movido. En su lugar, Arisa había quedado empapada. Mucho antes de que el joven alcanzara a disculparse, Arisa había tomado entre sus manos el arroz con leche de Suzuka y se lo había aventado a la cara, dándole en el proceso a otra alumna. De pronto, se había formado un ciclo que terminó nuevamente en Fate. Nanoha se tiró al suelo evitando por milímetros que el pedazo de pastel impactará contra su cabeza. Claro que olvido por completo que Fate era una Elementum, por lo que no había notado que aquella comida sin aura mágica se dirigía hacia ellas; recibiéndola directamente contra su nariz, boca y mejillas. Con sus ojos borgoña mortalmente serios observó a la Deumonium, Nanoha casi suelta un gritillo al notar que su nueva compañera no estaba para nada contenta, y aun con la cara llena de crema que le daba cierto aire tierno y cómico, su rostro seguía mostrándose algo intimidante. Fate paso una mano por su rostro en un leve intento de limpiarlo, luego, tomó el budín de su bandeja y miró hacia abajo, donde Nanoha se encorvaba sabiendo lo que planeaba. La sonrisa nerviosa de la pelirroja logró que sus mismos labios se curvaran en una sonrisa maliciosa.

-¡Espera un poco Fate-san!- Nanoha comenzó a retroceder desde su posición- ¡Yo no fui quien lo arrojo!- la rubia avanzó hacia ella elevando su mano-. ¡Fate!

Su suplica no fue escuchada. El budín impacto en su rostro y cabello, mientras Hayate se ponía de pie riéndose y gritaba:

-¡Guerra de comida!

No hizo falta nada más. Los alumnos se pusieron de pie y con la primera comida a mano que encontraban, la arrojaban a cualquier persona que estuviera a su alcance. Arrojando sin piedad, fuera quien fuera, finalmente olvidando su incomodidad con la raza contraria. Nanoha no perdió el tiempo y tomo su propio budín para embarrarlo sobre el cabello de Fate, quien no paraba de reír. Hayate aprovecho el descuido y le arrojo su vaso lleno de agua. Tras ella Suzuka le arrojo un pedazo de pastel de crema. Las risas y las quejas inundaron el lugar.

Verossa Acous que se encontraba cerca de la barra aprovecho para escaparse por la cocina. No podía dejar que ensuciaran su traje, después de todo el blanco no era fácil de lavar.

-¡Hay que jugar también Tea!- exclamó con emoción Subaru. La joven ya se encontraba sucia de comida por todo el rostro.

-Claro que no, no jugaré algo tan infantil y además, no quiero tener que terminar lavando bancas ni paredes.- aclaró molesta Teana.

-¡Eres muy seria!- se quejó Subaru.

-¡No lo soy!- negó Teana.

La ojiverde tomo de su bandeja un bollo de crema y Teana dio dos pasos atrás elevando sus manos tratando de detenerla. No había estado esquivando comida esos minutos para nada.

-¡Subaru! ¡Baja inmediatamente eso!

Subaru rió elevando aún más su mano apuntándole y al tiempo recibió otro pedazo de pastel sobre su cabeza. Teana suspiró en resignación; aunque se aliviaba de no haber recibido ningún misil de comida sobre ella, su compañera era algo torpe. Colocó una mano sobre la orilla de una banca y equivocándose, se recargó una bandeja justo sobre la orilla. Esta no resistió su peso y resbaló hacia el suelo junto con la joven; Teana cayó al suelo y la bebida que se encontraba en la bandeja cayó sobre su camisa. Molesta la Elementum dejó caer su cabeza al suelo. No volvería a comer en la cafetería jamás, ¡Con su suerte era claro que tenía que pasarle eso!

Shamal entró en la cafetería justo en ese momento, abriendo la boca ante el caos provocado por los alumnos. Tras ella entró Signum y su reacción no fue diferente.

-¡¿Pero qué demo-?!

La guerrera fue incapaz de terminar la frase al impactarse un bollo de crema sobre su nariz. Shamal a su izquierda soltó de carcajadas mientras esquivaba sin dificultad uno de los pastelillos; Agito, que se encontraba en el hombro de Signum, sostenía su estómago con sus brazos sin poder parar de reír mientras señalaba a su Elementum. Vita que entró detrás de ellas no fue capaz de esquivar el pastel entero arrojado por algún pobre infeliz que persiguió por todo el lugar entre maldiciones.

Hayate rió cuando volvió a impactar un bollo sobre Nanoha. La pelirroja se encontraba tan distraída con Fate que no había podido hacer nada contra ella. De la nada capto un eco que llamó su atención y con un impulso de aire bajo sus pies salto varios metros, esquivando a tiempo una esfera de energía mágica color azul arrojada desde la distancia. Justo cuando aterrizaba sobre el piso, la presencia de una joven con cabellos azabaches se encontraba a un metro de ella. Por el aspecto agresivo de su magia color azul supo que se trataba de una Deumonium y con esto, finalmente la cafetería había quedado en silencio absoluto terminando con la diversión.

-Huy, huy, eso estuvo muy cerca- exhaló Hayate, su voz tomo un tono cantarín-. ¿Qué hubiera pasado si llegas a golpearme Jeremiah-san?

Sieglinde le miró con furia.

-¿Por qué estás en nivel S? Es obvio que si esquivas un ataque de nivel SS+, tienes un nivel más alto. Hayate Yagami, líder de los Elementum debería estar en el nivel SS+.

-Porque no le preguntas a la directora sobre eso- Hayate le sonrió divertida.

Fate camino hasta su amiga, con Arf tras ella. Le daba mala espina aquella Deumonium. Suzuka miró algo asombrada a Jeremiah Sieglinde, ya que había atacado frente a los profesores, en un acto muy valiente o demasiado indiferente y con suerte no había lastimado a ningún alumno.

-Sieglinde, ¿Qué crees que haces?- preguntó Nanoha.

Nanoha se había colocado deprisa delante de Fate. Ella mejor que nadie sabía lo peligrosa que era esa chica. Sieglinde soltó una pequeña risita, no respondiendo su pregunta. Antes de que Signum y Vita llegarán con ellas para reprenderla, decidió caminar a la salida del lugar e ignorarlas. Jeremiah Sieglinde solo tenía una razón por la cual había entrado a la Academia Aitana. Encontrarse con los más poderosos Elementum y hacerlos caer. Sobre todo a Hayate Yagami, que escondía todo el poder Elementum y portaba el indomable espíritu puro Reinforce.

Sonrió con malicia. No faltaba mucho para que los duelos comenzaran y ella se encargaría de aplastar a todos los que se cruzaran en su camino.


CeeLes: Y hasta aquí por el día de hoy. Espero que lo hayan disfrutado y muchas gracias por tomarse la molestia de leer. Voy a intentar de subir el próximo lo antes posible. Por favor comenten, y den su opinión. No solo en esta historia, recuerden que los reviews siempre sirven para dar ánimos.