- ¿La que…?

Inuyasha miro como Kagome casi caía al suelo del susto. Se mostraba aterrorizada y el no cabía en su asombro…

Sango recordó que era lo que hacían antes de llegar a esa zona desconocida, ellos buscaban como era costumbre los fragmentos de la perla, era el momento de descanso y todos se habían dispersado para buscar comida, leña y agua. Recordó que ella estaba sola buscando agua ya que Kagome y Shippo había ido con Inuyasha a pescar más al fondo de la orilla del rio, estaban bastante lejos uno del otro.

Una luz muy rara comenzó a hacer brillar sus sandalias para seguir en sus pantorrillas mientras la alzaba en el aire, escucho un grito de chica y reconoció que era el de Kagome. La preocupación cambio su semblante, pataleo y golpeo el aire. No había efecto alguno. La luz estaba en su mentón y todo se acababa, la luz absorbió su cabello castaño y sus cejas se fruncieron mostrando molestia. Lo último en tragarse la luz fue su ojo derecho que no se cerró en ningún momento, no pestañeo y lo mantuvo vigilante. Se sintió hecha un ovillo y haber sido alzada muy alto…

Cuando la luz desapareció estaba junto a Miroku apoyados en Kirara transformada en tigre. Kagome junto a Inuyasha y Shippo escondido en el hombro de Miroku. Todo era tan extraño… Y que era eso de la era… ¿Tademawa? Que había dicho Kagome.

- ¿De qué hablas, Kagome? – Replico Sango al despertar del shock - ¿Qué eso de Tademawa?

- Es Tokugawa, Sango… Es la era del feudalismo y los samuráis ¡Esta época es una constante guerra!

- En nuestra época también hay guerras, en realidad son muchas… - dijo pensativo el moje de la mano maldita.

- ¡Si! Pero… - emitió un grito frustrado – ¡Mi profesor de historia me ha traumado!

- En realidad señorita…

Todas las miradas fueron puestas en el joven pelirrojo de la espada. Kaoru miro con terror a Kenshin… ¿Qué estaba haciendo? Esas personas eran seres muy raros y quién sabe si eran demonios o espíritus malos que querían destruirlos.

Sanosuke guio su rostro hacia el espadachín y con una entrecerrada de ojos, suspiro… Kenshin nunca cambiaría su forma de actuar, no importa que, él era demasiado educado.

- Esta no es la era Tokugawa, esa era acabo hace diez años, estamos en la Restauración Meiji

- ¿La Restauración Meiji? Pero… - Kagome recordó que el profesor había explicado en clase que en la restauración estaban prohibidas las espadas - ¿Por qué, entonces, llevas una espada?

Kenshin sonrió cálidamente y tanto como Sango y su mejor amiga Kagome se sonrojaron, provocando en Kaoru unos terribles celos. Inuyasha tuvo el impulso de darle un puñetazo en la cara para borrarle esa estúpida sonrisa.

- Mire con atención – Kenshin desenvaino la espada y se la mostro en todo su esplendor.

Kagome, Inuyasha y todos los demás contuvieron la respiración ¡Tenia el filo invertido!

- ¿Una sakabatou? –pregunto realmente impresionado Miroku, muy pocas veces había visto esa espada en su propia época… Y todas esas personas eran realmente nobles. De pronto el joven empezó a caerle bien.

- Si… Esta espada como podrás ver no sirve para matar y… - Kenshin dirigió su mirada a cada uno y se detuvo en Sango, ¿Pero qué…? En su cintura estaba una espada… ¿Acaso sabia manejarla?

Su mirada no fue exactamente disimulada, más bien lo contrario… Le veía la cintura muy fijamente, no había duda alguna, la chica era una espadachín o al menos eso parecía.

Miroku dirigió su mirada hacia donde Kenshin observaba y los celos se apoderaron de él… Con paso rápido y el báculo en alto propino un fuerte golpe en la cabeza pelirroja del espadachín causándole un gran chichón.

- ¡Kenshin! – grito Kaoru al ver caer a su amado sangrándole la cabeza y los ojos en espiral.

- Ororororororo…

Y Kenshin cayó a los brazos de Kaoru como un saco de papas y saliendo espuma de su boca.

- Kenshin… ¿No estas exagerando un poco? – Yahiko observo sin sorpresa al pelirrojo, okay con la sangre pero la espuma… ¿en serio?

- ¡Excelencia! ¿Porque hizo eso?

- Nah… Ni le di tan fuerte – fue la pequeña explicación que dio en su defensa el monje.

Kagome se acercó a la preocupada y llorosa Kaoru que sostenía al de la cicatriz. Con lentitud se fue acercando hasta llegar a su lado y agachándose a la altura de la peli azul se atrevió a preguntar con un poco de cautela.

- ¿Esta bien?

Con su típica mirada de llanto y enormes ojos miro a Kagome que se sintió una terrible persona al ver su mirada desolada.

Kenshin de pronto despertó y se limpió con la manga de su haori los rastros de espuma en su boca y con una sonrisa tranquilizo a Kaoru y a Kagome. Kaoru suspiro más calmada y Kagome sonrió un poco sonrojada…

Inuyasha no pasó desapercibido eso.

Kaoru ayudo a Kenshin a levantarse y cuando estuvieron de pie vino la inevitable pregunta.

- ¿Podría preguntarles, quiénes son?

Todos los integrantes del grupo del hanyou escucharon y decidieron presentarse… Tanto sus nombres y sus respectivos poderes.

- Mi nombre es Miroku y soy un monje muy respetado

- Aja… Un monje desconocido querrás decir. ¡Yo soy Shippo y soy un kitsune!

- Soy una exterminadora de monstruos, mucho gusto, mi nombre es Sango

- Yo soy Kagome y él es Inuyasha…

- ¡Feh! Y ahora díganos, ¿Quién rayos son ustedes?

Kenshin miro a sus amigos y cuando todos asintieron lo entendió. El primero en comenzar fue Sanosuke.

- Yo soy el gran Sanosuke Sagara, estuve en el Sekihoutai junto al comandante Sagara y estoy orgulloso de ello

- Yo soy Yahiko Miojin, descendiente de una gran familia de samurái y primer estudiante del Dojo Kamiya Kashin Ryu

- Yo soy Kaoru Kamiya, ayudante del Dojo Kamiya Kashin Ryu, y también del Dojo del señor Maekawa

- Y yo soy Kenshin Himura, solo soy un espadachín vagabundo…

- Que modesto… - sus amigos entrecerraron los ojos mientras Kenshin pronunciaba su típico "¿oro?"

Inuyasha olio el ambiente y no pudo evitar taparse la nariz y dar arcadas. Kagome al darse cuenta de la cara verde de Inuyasha casi pega un grito y con rapidez se agacho a su lado mientras sobaba su espalda.

Shippo también olisqueo el ambiente y luego su rostro se puso verde, cayo del hombro de Miroku hacia atrás pronunciando un "Ay… Caray… Ya me maree…"

Kirara se encorvo y junto a Inuyasha y Shippo se puso verde y se desmayó.

Miroku y Sango fueron corriendo junto a sus amigos mientras que Kaoru y Kenshin en un acto de inocencia y confusión arquearon la cabeza un poco hacia la derecha. Sanosuke rasco su propia cabeza. Y Yahiko… Bueno Yahiko había entrado a la casa ignorando olímpicamente a los seres frente al dojo.

Entro dentro y en la sala del te había unos cuantos onigiris. Sonrió y se acercó a tomar uno, guio su mano con el onigiri hacia su boca, no paso ni un segundo cuando el olor llego a sus fosas nasales, se puso inevitablemente verde y corrió al baño soltando el onigiri. Vomito como si no hubiera un mañana y con una mirada asesina grito…

- ¡KAORU MALDITA ME LAS VAS A PAGAR!

Obviamente todos los presentes incluso los de cara verde se asombraron pero retomaron su posición anterior mientras Kaoru cerraba los ojos impotentes por el grito y después los abría asustada… Ya sabía porque Yahiko había gritado… En definitiva eran los onigiris.

Inuyasha se levantó casi muriendo y apunto la salita de té, más específicamente a los onigiris. Y volteando los ojos hacia atrás se desmayó en el suelo…

- ¡Inuyasha! – Kagome se sentía morir. Sanosuke se acercó a los onigiris y oliéndolos puso tremenda cara de asco, con una mano en la boca evito vomitar, trago fuerte y agarro los onigiris con una pinza que saco de quien sabe dónde, saltando el muro se fue corriendo a botarlos por ahí.

Shippo aspiro una gran bocanada de aire al sentir por fin el aire limpio, Kirara e Inuyasha despertaron con renovadas energías. Y todos suspiraron tranquilos.

Sanosuke volvió a los minutos y señalo a Kaoru, todos voltearon a ver a la peli azul, Kagome estaba muy molesta, pensó que había perdido a Inuyasha por unos estúpidos onigiris. Kaoru por su parte se escondió detrás de Kenshin, Kagome cogió su mochila y sacando varias cosas se las lanzo completamente fuera de sus cabales.

- ¡Inuyasha estuvo a punto de morir! ¿Cómo te atreves? – lanzo sus libros de matemáticas y también las enciclopedias, la estufa eléctrica y ollas, sartenes, tenedores y cuchillos. Un libro de historia cayó inevitablemente en la cara de Kenshin y lo hizo poner ojos en espiral.

Inuyasha tomo los brazos de una enojada Kagome mientras esta se retorcía.

- ¡Ya! Kagome, tranquila…

- Pero… pero… tu… ella… ¡Arghh!

- ¡Feh! ¿Crees que soy tan débil? Tranquila mujer, no moriré por unos podridos onigiris.

- Podridos, ¿Qué…?

Ahora todo estaba volteado y una gran sartén cayo en la cara de Inuyasha, con un rápido movimiento se volvió a levantar y reclamo con furia.

- Mujer loca

- Yo no cocino tan horrible ¿verdad Kenshin?

Él se volvió a ver en un aprieto y con rascarse la cabeza cambio de tema.

- Esta bueno el clima ¿no es así?

- ¡Kenshiiiin!

Tuvo que correr, Kaoru lo perseguía muy de cerca, gritaba muy fuerte y el grupo Anti-Naraku sudaron frio, esa mujer tenía un gran aura a su alrededor, podía ser peligrosa si se lo proponía.

Media hora después, Kenshin seguía corriendo con Kaoru detrás mientras el grupo de Inuyasha, Yahiko y Sanosuke conversaban tranquilamente.

- Orororororororo…

- Al parecer Kenshin fue alcanzado – dijo Sanosuke para después llevarse su taza de té a la boca y sorber.

Todos suspiraron… Sintieron pena pero no fue mucho… La conversación y las risas siguieron mientras un espadachín era golpeado brutalmente por una mujer furiosa.

CONTINUARAAAAAA!

Espero q les haiga gustado Janeeee

Nos vemos en el prox capi! xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD q por cierto.. será q kenshin descubrirá gracias a Kagome lo q sucederá con la política, la igualdad xp y eso!