¡Hola! Aquí llegamos con el segundo capitulo. Quería hablar un poco sobre como fue la vida de Sakuno luego de que Ryoma se fuera, por eso he hecho un pedazo referente a eso. Está dividido en las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Ryoma se fue un invierno. También se entendera el porque del nombre del fic.

Sinopsis: A los veinte años, Sakuno Ryusaki –Siendo la segunda de tres hermanos- ha cambiado de carrera en la universidad dos veces. Ahora su ultima meta es convertirse en escritora; pero ella guarda algo en su interior y es que desde pequeña ha estado enamorada de Ryoma Echizen el mejor amigo de su hermano mayor, por eso ha dejado de salir con hombres ya que encuentra imposible olvidar a su primer amor.

Por otro lado, Ryoma se fue del país hace casi diez años y ahora que vuelve se topa con una gran sorpresa: la hermana de su mejor amigo ya no es una simple niñita como la que había jurado proteger, ahora más que eso es una mujer hecha y derecha que lucha por ser alguien en la vida. Pero Ryoma no puede pensar en ella como algo más que una hermanita… No después de haber herido los sentimientos de Sakuno hace ya mucho tiempo.

-Alguien habla.

"Alguien Piensa"

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Disclaimer: PoT, no pertenece. Yo solo me encargo de manipular los personajes y retorcer la historia para hacer más felices a todos.

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Capitulo I

Primavera

Sakuno sintió que algo le quemaba la nariz. Pero no tenía ganas de levantarse y comprobar que era, no tenía ganas de caminar, de comer, de ver televisión, ni siquiera quería marear a Sawako con las historias que describían en las fabulosas novelas que leía.

Estaba tendida en el suelo, acurrucada abrazando sus rodillas en posición fetal. Su madre había hablado con ella, ya que no hacía nada más que tirarse al suelo al llegar del instituto, estaban todos preocupados. Pero nadie le hacía compañía… Siempre estaba sola.

Sawako tenía club, toda la tarde y los fines de semana. Suzaku estaba en Tokio, ocupado con los asuntos de la universidad, pero siempre la llamaba para saber su estado y seguramente para informarle a Ryoma el como se encontraba.

Sakuno recibía todas las semanas cartas de los Estados Unidos, cartas que no abría ni se preocupaba por leer; Cartas que quemaba, disfrutando del fuego que las consumías; Cartas que no quería ver…

Sakuno no quería saber nada, no quería saber de nadie…

Verano

El calor era insoportable.

Y la soledad también lo era.

Por eso para combatirla, decidió que era hora de tomarse un descanso y salir a dar un paseo parecía la mejor opción. Llevaba meses sin siquiera mirar sus libros; sin molestar a Sawako; sin preocupar a sus padres y sin recibir llamadas constantes de Suzaku.

Las cartas de Ryoma disminuyeron considerablemente, solo recibía una de vez en cuando. Pero ella seguía quemándolas e ignorándolas.

Salio de la casa y camino por la acera mirando el suelo. Sin notar siquiera que una persona estaba frente a ella y choco de golpe, con fuerza tumbándola. El sonido de las cosas desparramarse en el suelo le preocupo.

-Oh dios mió, lo siento mucho –Se arrodillo en el suelo con gran rapidez y comenzó a recoger los libros. La cubierta de uno en especifico le llamo la atención. Lo levanto y leyó el titulo. Cumbres Borrascosas de Emily Bonte –Ah… He leido este tres veces.

Levanto la vista y se encontró con los ojos verdes de un chica, que le sonrió tímidamente aunque su rostro se ilumino.

-Me gustan mucho ese tipo de novelas.

Luego levanto otro libro y sonrió. Orgullo y Prejuicio de Jane Austen.

-También este. ¿Te gustan las históricas verdad?

La chica sonrió y asintió. Tenía un largo cabello castaño claro y un bonito rostro. Tendría unos catorce u quince años, pero parecia un muchacha amable e inteligente. Sakuno se levantó y le tendió la mano para ayudarla a pararse.

-Soy Sakuno Ryusaki, vivo en la casa ventisiete.

-Yo soy Dalila Nishino. Vivo justo al frente de tu casa –Dalila pareció extrañada –Creo que no te había visto y eso que llevo ya unos meses de mudada.

Sakuno sintió una opresión en el pecho.

-Digamos que no salgo mucho.

Dalila comenzó a hablar sobre los libros que había leido hasta ahora. Como Sakuno supuso, era muy educada con sus palabras, amable y buena persona además de una gran amante de los libros. En seguida le gustó.

-¿Quieres un helado? Hace algo de calor y creo que nos vendría muy bien -soltó la chica de ojos verdes mientras le tomaba del brazo. Se dividieron la cantidad de libros y comenzaron a caminar mientras conversaban tranquilamente.

De repente, la soledad desapareció por un instante.

Otoño

En otoño, la soledad volvió.

Sakuno tragó saliva, al ver los ataúdes que eran lentamente enterrados en las tumbas. No sabía que hacer.

Ya Ryoma no enviaba cartas, ni siquiera para intentar reconciliar la amistad pasada. Un Mis condolencias fue lo único que recibió de él en otoño.

Sentía los brazos de Dalila alrededor de sus hombros, que la abrazaba y la apretaba intentando transmitirle fuerza. Papá y mamá ya no estaban. Se habían ido, simplemente se habían ido.

Solo era unas simples vacaciones, justo la semana del cumpleaños de sakuno. Justo el mismo día… "¡Feliz cumpleaños, Sakuno!"

Suzaku estaba con la mirada perdida. Sawako lloraba y lloraba mientras murmuraba y tosía descontrolada. Las otras personas murmuraban cosas como: "Pobrecitos" "El hermano mayor tendrá que hacerse cargo y aun no ha terminado la universidad" "Son unos bebes, ¿Cómo pueden quedarse huérfanos?"

Después del entierro Sakuno se despidió de Dalila, a pesar de las insistencias de su amiga en quedarse con ella. Se encerró en su habitación y por primera vez en meses lloró como una niña recién nacida.

Invierno

-Aun no entiendo, ¿Por qué te haces esto?

Dalila tomó la toalla y comenzó a secar el cabello húmedo de Sakuno. Ella tampoco lo sabía, solo sabía que el agua fría mitigaba su tristeza y angustia, cuando no había nadie en casa y Dalila no podía visitarla porque estaba en cursos o en clases.

Pero no era muy saludable meterse a la ducha con todo y ropa.

Se encogió de hombros y desvió la vista hacia la puerta.

-Sakuno, mírame.

No… No lo haría, sus barreras estaban débiles y su amiga no debía enterarse de las estupidas debilidades que la acechaban; no debía enterarse de su soledad; y sobre todo no debía enterarse de su angustia y tristeza.

Dalila suspiró y se levanto. Alisó la falda azul que cargaba y la observo durante un momento.

-Entonces me iré.

-¡No!

Sakuno le agarro de la falda y apretó con fuerza el pedazo de tela.

-No me dejes sola… Por favor Dalila, no quiero quedarme sola más nunca. No quiero… -El liquido caliente comenzó a descender de sus ojos –Duele… Duele muchísimo, no quiero estar triste, no quiero estar sola. No me dejes.

Y comenzó a sollozar sintiendo la opresión en su pecho hacerse más fuerte. Dalila se sentó a su lado y la abrazó, como una madre a su hija; como una hermana mayor, a su pequeña hermana; y como una gran amiga que quiere causarte bienestar y ayudarte a combatir la soledad.

Con solo once años, Sakuno había experimentado el tipo de depresiones que una niña no debería ni saber de su existencia… Pero las había experimentado. Y había descubierto, que la soledad se la tragaba viva y comenzaba a digerirla.

Esa noche, Sawako apareció por su habitación.

-He dejado el club.

Aquello la tomo por sorpresa pero una sensación de alivio le siguió.

-¿Por qué?

-Perdóname… Pero tú me necesitas aquí. Siento… Siento muchísimo no haberme dado cuenta antes; pero la idea de que tu también te vallas y por mi culpa no podría soportarla Saku… No podía… Era completamente aterrador.

Al día siguiente Suzaku llegó de su corta ida a Tokio. En su mano izquierda una carta y en la derecha un ramo de jacintos blancos. Sakuno se sorprendió.

-Yo… Siempre lo he sabido, que tu sufrías trastornos. Que vivías con depresiones increíbles y que tenías problemas para adaptarte. Pero… Yo siempre me callé. A pesar de saberlo, no quería aceptar que mi hermana padecía de problemas psicológicos… Y siempre que él me preguntaba por ti yo le decía, mejor que nunca, ya hasta creo que está superándolo todo. Pero él lo sabía… Sabía que mentía.

Sakuno escuchaba con las manos apretando su camiseta. Temblaba, todo su cuerpo parecía apunto de desmoronarse en el suelo.

-Era un idiota, por pensar que sin mí y sin nadie te arreglarías bien. Fui el peor de los hermanos Sakuno. Un verdadero hijo de perra. Pero… No quiero perderte, ni a ti ni a Sawako. Espero que no sea demasiado tarde para que podamos comportarnos como verdaderos hermanos. Vamos juntos a Tokio.

Ella no espero nada más y lo abrazó con fuerza, enjuagando sus lágrimas en el tibio pecho de su hermano mayor… Sentía una agradable sensación de bienestar, la misma que sintió cuando Dalila la abrazó; la misma que la absorbió después de que Sawako dejara el club de tennis para estar con ella… Aquella sensación de que la soledad se iba escabullendo por la derecha.

A la hora de la cena, Sakuno la pasó genial. Invito a Dalila y por fin pudo presentársela formalmente a Suzaku. Ya que en el entierro no dio tiempo de nada… Ambos parecían atentos y abrumados por su repentino cambió de humor, pero ella se sentía por fin libre. A la hora de dormir Sakuno se encontró de frente con el ramo de Jacintos blancos.

Se sentó en una silla y lo observó.

Suzaku apareció por la puerta y saco de su bolsillo un sobre.

-Son para ti.

Sakuno sonrió. Suzaku le había comprado un ramo de flores y además le había escrito una carta. Espero a que su hermano saliera de la habitación y abrió despacio la carta.

A mí amada Sakuno:

En esté invierno hace un increíble frió ¿no crees? ¿Cómo estás? Espero y deseo con todas mis fuerzas que mis sospechas sean equivocadas. Porque tengo el extraño presentimiento de que no estás precisamente bien.

Siempre preguntó a Suzaku por ti, y el responde que estás bien. Pero, ¿Te soy sincero? No le creo para nada.

Este invierno no pienso volver a Japón tampoco. Pero, recordé que hace años cuando aun eras una bebita me dijiste que algún día querías que te regalara unas flores de nieve. Pues, no encontré exactamente tu petición. Pero los Jacintos Blancos me hicieron acordarme de ti, lo suficiente.

Compre dos ramos, uno que será enviado a ti y otro que dejare en mi departamento para que sepas que siempre pienso y pensare en ti.

Eres mi pequeña hermana Sakuno, siempre será así.

Tengo el presentimiento de qué esté invierno, todo mejorara para ambos. Y los jacintos son una manera de recordarlo.

Son mis flores de inviernopara ti.

Siempre tuyo,

Ryoma Echizen.

P.D. Nada asegura que leas está carta, soy conciente de que quemas todo lo que te envió.

Así que así eran las cartas de Ryoma, siempre sintió algo de curiosidad por saber que escribía, el lo supo todo desde el principio. Flores de Invierno. Observó a los jacintos.

-Eres un verdadero idiota.

Sintió los ojos arderle. Y supo que está sería la última vez que lloraría. Hasta dentro de algunos años…

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Nueve años después

-Dame una buena razón por la que no deba acabar contigo.

Sakuno comenzó a silbar mientras desviaba la vista a algún punto exacto el la pared. "Ve cualquier cosa menos sus ojos"

Suzaku lanzaba chispas de sus maravillosos ojos azules, mientras una mueca desfiguraba su masculino rostro. Había cambiado, ahora era en apariencia un tipo de adonis o parecido a las estatuas expuestas de Miguel Ángel, pero su personalidad seguía siendo la de un niño de unos quince años.

-¡Sakuno!

-¡Suzaku! – Respondió ella.

-Señor…. Por favor, llévame ahora –Suzaku levantó las manos al cielo y torció los ojos.

-Pero es que no quiero ser doctora. Me desmaye… ¡Lo juro! No creo que quieras que mate a algún paciente.

-Lo mismo dijiste el año pasado cuando entraste en el departamento de educación.

Sakuno frunció el ceño.

-Quiero ser escritora.

-¿Sabes cuantas escritoras se vuelven famosas alrededor del mundo?

-La misma cantidad que los jóvenes empresarios –Dijo arqueando las cejas.

-Touché.

Sakuno resopló.

-Por favor Suzaku. Déjame estudiar literatura. Ha sido mi sueño desde los diez años cuando comencé a leer libros –Sakuno puso su mejor cara de suplica y se abrazó a Suzaku. Él suspiró cansadamente y desvió la mirada.

-De acuerdo Sakuno… Pero que sea…

Sakuno gritó y le dio un beso en la mejilla.

-Si ya se, la ultima vez. No te preocupes, está vez hare la carrera por completo. Lo prometo.

-Lo mismo dijiste las ultimas dos veces –Volvió a suspirar –Menos mal que tus notas son las de un prodigio si no ya te hubieran echado hace dos años, de la universidad.

-Tonterías, tonterías –Sonrió con malicia –Pareces un viejo chocho, ya tienes treinta Suzaku, cásate de una vez –tomo su cazadora y se la puso lo más rápido que pudo –Me voy al apartamento. Dalila cocina hoy.

Suzaku se tensó.

-¿Está Dalila allí?

-En efecto –Sakuno arqueó una ceja.

Suzaku se levantó de la silla y sonrió repentinamente mientras tomaba su cazadora también.

-¿Sabes que? Creo que tengo que hablar con Sawako de algo, iré contigo al apartamento.

-hummmm… Con que Sawako.

Sakuno rió al ver el repentino rojo de las orejas de su hermano.

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Cuando Sakuno dejo Osaka y fue a vivir a Tokio, hizo prometer a Dalila que apenas acabara el instituto fuera a la misma universidad de ella. Y desde luego se lo prometió. Ahora Sawako, Dalila y ella compartían un apartamento de tres habitaciones.

Era maravilloso vivir en compañía de ambas. Siempre se turnaban las tareas hogareñas y a pesar de que estudiaban distintas cosas, se preocupaban por ganar tiempo para las tres. Suzaku vivía al otro lado de la ciudad en un apartamento de soltero.

Nunca venía a visitarlas, siempre eran ellas –Sawako y Sakuno… Dalila siempre decía que no era muy buena idea estar ella presente en las reuniones familiares –las que iban a comprobar como se encontraba. Siendo el presidente de una pequeña compañía sabía como arreglárselas.

La compañía había sido la herencia de un tío, el cual además de tenerles mucho cariño a los tres. Nunca se había casado ni tenido hijos, por eso Suzaku era su más cercano heredero y pariente. Se bajaron del neón blanco que Suzaku había comprado para transportarse y subieron por las escaleras.

-Pareciera como si vinieras a ver al amor de tu vida –Sakuno lo analizó, estaba sudando y tenía las mejillas coloradas; cuando estaba nervioso se ponía rojo. Nota mental: Aquí hay algo extraño, que yo desde luego voy a averiguar.

-No es eso, es que hace calor.

"¿En pleno invierno? Guau hermanito, espero que tengas pensado hacerte actor" Pensó. Sakuno se encogió de hombros y abrió la cerradura de la puerta.

-Tenemos visitas, espero que el departamento este arreglado.

Se oyó un golpe contra la pared en la habitación del fondo y luego un pequeño alarido. Seguido de la cocina salió Dalila, con la ropa manchada de salsa y con una hoya y un cucharón en las manos.

-Hola Sakuno, buenos noches Suzaku.

Suzaku movió la cabeza en forma de saludo. Desde el cuarto apareció Sawako acariciando su cabeza, de seguro su lugar dañado. ¿Cómo es que está gente podría ser tan torpe?

-No vuelvas a gritar de esa manera, me he caído de la escalera al intentar alcanzar un libro. Hola Su-chan.

-Que raro que te hayas caído Sawako –Dijo sarcásticamente Suzaku. Sawako le lanzó una de sus miradas asesinas.

Era cierto, Sawako incluso desde pequeña se caía al tropezarse en el suelo plano y siempre al llegar del club de tennis femenino tenían que buscar corriendo banditas y agua oxigenada para curarle las raspaduras en las rodillas y codos.

-Su-chan dijo que quería quedarse a cenar. ¿No importa, verdad Dalila?

Dalila sonrió.

-Que va… Incluso siempre hago demasiada comida.

Algo mucho más cierto. Cada vez que Dalila cocinaba tenían que tener algún embase vacío para las sobras, y con eso cenaban o almorzaban al día siguiente.

Suzaku se quedo un buen rato en la sala conversando con Sawako y ella se fue a ayudar en lo que fuera en la cocina. Al cabo de una hora todos estaban sentados en la mesa cenando pasta con salsa carbonara.

Suzaku parecía encantado. Sakuno sonrió, tenía la leve sospecha de que a su hermano mayor le gustaba su mejor amiga… Y eso era quedarse corto.

-¿Qué? –preguntó Suzaku.

-¿Qué de Qué?

-Me estás mirando raro mientras sonríes, así vas a ahuyentar a todos los novios que vayas a tener –Tomó otro poco de pasta y se lo introdujo en la boca –Esto está delicioso Dalila.

Ella sonrió y asintió en agradecimiento, con las mejillas levemente sonrosadas de placer por los halagos.

-Creo que vas a tener que prepararte Sakuno.

Levantó el rostro de su plato y se introdujo un bocado en la boca. Después de tragar arqueo las cejas.

-¿Y eso por que?

-Mi apartamento estará ocupado por un año seguido por un compañero –Suzaku tomó un sorbo de jugo y sonrió levemente –Así que creo que no veré mucho tu cara.

-Aja, no entiendo nada de nada Su-chan. ¿Por qué habría de dejar de visitarte por tu compañero de piso?

-No es por el compañero de piso. Es por quien es el compañero de piso.

Sakuno tragó saliva tan fuerte que llegó a rasparle la garganta.

-No comprendo.

-Ryoma Echizen vuelve a Japón y se quedara conmigo.

Continuara

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N/A

Bueno, Aquí está el segundo capitulo. Publicado una semana después del primero. Creo que actualizare todos los lunes si no les molesta claro y si no tengo inconvenientes con los estudios.

Aquí ya damos por hecho que Ryoma vuelve. Al principio habla de la infancia de Sakuno después de la partida de Ryoma, y cuenta como conoció a Dalila un personaje muy influyente e importante para Sakuno y para la historia.

Aparición de Ryoma en el próximo capitulo. Va ser narrado desde el punto de vista de él.

Ahora. Agradezco a todos en general por leer está historia. Me hacen muy Feliz.

Dm99: Holaaa!!!. Gracias por tu R&R. ¿Enserio te atrapo? Bueno, me alegro de que te gustara el comienzo y cierto, pobrecita de Saku aunque ahora va a sufrir el doble, jeje… Descuida solo haré su sufrimiento un poquito más fuerte. Y a mi no me parece tanta diferencia, hay personas que se casan con otros que pueden ser sus abuelos. Velo de este modo, Ryoma podría ser su hermano mayor no su padre ni su abuelo. Bueno… ¡Ja-ne!

Cainat06: Hola, Arigatou!... Hay alguien que aprecia y respeta las decisiones de las personas, la mayoría de la gente a veces está inconforme con algunas ideas pero bueno… ¿Qué se hace? Psss… Respecto a la edad, personalmente creo que está bien, la Sakuno de este fic necesita a alguien maduro para estar a su lado. De nada serviría si Sakuno tuviera treinta años de experiencia en su cabeza y Ryoma la de un retrasado ¿A que no? Desde luego, hay gente que se casa con el doble de edad. Bueno, nos vemos ¿vale? Cuídate mucho!.

CamilaFernanda: ¡Hey! ¿Qué tal? Me alegro que te gustara, es muy alentador leer eso e parte de los lectores y estoy más que segura que puse la edad en el fic y en las notas de la autora de cualquier forma. La diferencia de edad es de nueve años, Ryoma tendrá veintinueve y Sakuno veinte. Cuando el se fue tenía diecinueve y Sakuno diez… Y cuando se conocieron Sakuno tenía cinco y Ryoma tantos… xD… Bueno gracias por tu R&R, nos vemos… ¡Cuidate!

Esmeraldy: Wa… Arigatou! Gracias, Gracias, Gracias por mandar tu R&R me alegró que te gustara tanto como reflejan tus palabras, jeje… Bueno, no te preocupes porque como ya dije antes planeo continuar todos los lunes si no hay inconveniente, aquí está el primer capitulo. Espero que te guste tanto como el prologo. Nos estamos escribiendo, linda. ¡Ja-Ne!

Punshy: ¡Hola! ¿Verdad que es un titulo algo raro? Me gusto y lo pensé mucho antes de nombrar está historia, en esté capitulo he dado el origen del titulo. A decir verdad tu R&R me dio la idea, ya que como dijiste que te atrapo apenas viste el titulo… Pues… Se me ocurrió dar a entender de donde lo saque. No te preocupes, no tengo intención de dejarla a la mitad. Y respecto a lo del Messenger, ¡que va! ¡Espero que podamos hablar pronto! –aunque no me conecte mucho – Nos vemos y nos escribimos entonces. ¡Saudos y abrazos!

Yuki-Minyooki-Chan: ¡Oh dios mió! ¡Que emoción! Hace mucho que no me llaman picara *3*… XD, ¿Qué tal, niña? Muchas gracias por mandarme un R&R, me alegro muchísimo que te haya gustado, y espero que esté capitulo –y los siguientes- te guste igual. Así es emociónate, emociónate, jajaja… Y descuida, que va a acabar… Trágicamente –ok no- En realidad aun falta algo de tiempo para que acabe, pero no la voy a dejar botada así que sin preocupaciones ni estrés, tu solo lee y opina ¿vale? ¡Nos leemos entonces Colega! ¡Ja-Ne!

Gracias también a los que leen aunque no mandan R&R… Ojo, no estoy menospreciandolos. Y para los que quieren enviar y no saben abajo hay un botoncito verde que dice Review this Store/Chapter. Allí pueden hacerme llegar su opinión respecto a mi historia.

¡Hasta el proximo lunes! Ja-Ne

Winie