Nota: al inicio de esta historia me olvide del disclaimer, sepan disculparme por ello.
Disclaimer: Naruto no me pertenece, y mis fic obviamente no tienen intencionalidad lucrativa, solo el objetivo de entrenerlos.
Desamparados: Hōmuresu
Conociendo al demonio.
Parte 1.
El pequeño niño de cuatro años miraba extrañado al ambiente que lo rodeaba.
Se encontraba al borde de una cornisa a la mitad de una montaña, lo suficientemente alta para poder notar las condensadas nubes a su alrededor. Abajo suyo podía admirar una caída en picada, de unos cien metros, que terminaba en un gigantesco bosque que parecía rodear toda la zona, solo siendo cruzado por un gran rio. Mientras que para arriba, había una escalada rocosa que parecía cortar el cielo.
No recordaba cómo era que se encontraba allí, pero la vista le fascinaba. El sol parecía dotar al bosque y a la humedad que le rodeaba de unos colores vivaces jamás pintados, solo dignos de lo increíble e imaginario. Además podía sentir las frescas brisas chocar contra su cuerpo, embriagándolo con aquel olor de la naturaleza más pura.
De repente una sombra pareció crecer bajo de sí. El pequeño se asustó cuando esta empezó de despegarse del suelo y envolverlo lentamente. Quiso gritar pero su voz no salía. Fue entonces que a sus espaldas una bruma oscura empezó a salir. Con miedo el pequeño voltio levemente su rostro, encontrándose con una especie de reja gigante que resguardaba la más lisa y perfecta oscuridad…
—Aun no es hora… —dijo una voz masculina a un costado suyo.
El niño se asombró al notar que no se encontraba solo, sino que a su lado derecho sobre una roca saliente de la montaña, se encontraba un hombre sentado tranquilamente.
Una repentina y fuerte luz le obligó a cerrar sus ojos. Luego de unos segundos, intento abrirlos de nuevo para notar como estos parecían pegados. Al mismo tiempo sus oídos parecían escuchar unos leves sonidos indistinguibles, que con el pasar del tiempo se volvían comprensibles. Dos personas parecían estar discutiendo a su lado, su mente no le permitía entender de qué se trataba.
—¿Cómo es que nadie resguardo a Naruto? —Pregunto un hombre anciano con un leve tono de furia, mientras contemplaba al pequeño en cama.
—Lo han planeado muy bien, Hokage-sama. —Respondió con seriedad un shinobi de pelo plateado, —convencieron a los guardias de turno para tomar su lugar. Ya los habían suplantado un par de veces antes para ganar su confianza… y permitirles el acceso total. Aunque también sospecho que uno de los guardias estaba dentro del planteo…
—Fue una suerte que quisiera ver como se encontraba… sino quizás hubiera muerto —comento el viejo.
Él siempre que podía supervisaba el estado del pequeño, viéndolo atreves de una esfera de cristal. Lo que le permitió notar en la situación en la que se encontraba, la soledad en la cual se hundía, pero no podía hacer nada para evitarlo. Nadie quería adoptarlo para sacarlo de ese hoyo, que si bien había otros habitantes en el orfanato, a él era el único que separaban e ignoraban. Y como líder de la aldea también está imposibilitado, por el tiempo que le sacaba dicha labor además de los problemas en los que se metería con la aldea.
Aunque ahora había una posibilidad de sacarlo, sin embargo no dejaba de ser riesgosa para el niño. La idea era sacarlo del orfanato, y como había sido lastimado hasta hospitalizarlo, no tendría problemas en ello. Lo que temía el Hokage era a las acciones en las que entrarían los aldeanos, al saber que el muchacho se encontraba caminando entre ellos y con total libertad.
—Kakashi, ¿qué piensas de lo que hablamos? —pregunto repentinamente, al tiempo que veía al anbu.
—No habrá mucha diferencia con la de ahora… seguirá estando solo —contesto el enmascarado, que parecía estar observando al niño. —Pero supongo que en este momento es más seguro que este lejos del orfanato…
—También lo pienso, pero primero debemos estar seguros con respecto a su salud metal… debe haber sido realmente traumático para él y no sabemos cómo puede reaccionar el prisionero ante su debilidad. —informo con voz dolida.
Un momento de silencio invadió el cuarto blanco. Cada uno divagando en sus mentes hechos pasados y posibles soluciones futuras. El leve movimiento del muchacho saco a ambos de sus estados.
Haciendo uso de toda su fuerza y voluntad fue abriendo sus ojos lentamente, notando que se encontraba en una especie de cuarto blanco. No entendía nada. En unos instantes se encontraba en medio de una montaña, y minutos después se encontraba recostado y adolorido en un cuarto de blancas paredes.
—¿Estas bien pequeño? —pregunto el anciano con voz preocupada. Rápidamente lo reconoció. Era el Hokage, lo había visto un par de veces desde la ventana de su habitación.
—Me eh encontrado mejor… —musito con voz suave. Tenía la garganta seca y sus cuerdas vocales le raspaban al hablar. —¿Dónde estoy, Hokage-sama?
—En el hospital recuperándote… —contesto, notando como el pequeño se encontraba extrañado. Solo una cosa podía significar aquello. —¿Recuerdas lo que sucedió? —el pequeño simplemente negó con la cabeza.
—Recuerdo que estaba mirando las nubes… y luego nada… —murmuro el pequeño después de unos segundos. El viejo asintió comprensiblemente.
—Es mejor que no te esfuerces y descanses para recuperarte más rápido… —aconsejo el anciano con calma, para caminar hacia la puerta seguido del anbu. —Vendré a ver cómo te encuentras más tarde… —comento sorpresivamente antes de salir, ladeando su rostro levemente para mirar al pequeño que se mostraba perplejo.
Naruto seguía contemplando la puerta por la cual habían salido ambas personas. Todavía no cabía en sí, que el Hokage en persona hubiera estado allí y mucho menos que lo viniera a visitar a él, un niño sin padres ni amigos que era repudiado por las personas. Si antes lo admiraba por el respeto que imponía ahora lo idolatraba, notaba en él una persona gentil y amable, como ninguna que conocía.
Llegada la noche el niño observaba las nubes por la ventana. Era algo a lo que se había acostumbrado hace tiempo. Lo distraía de pensamientos pesimistas aunque a veces lo llevaba a recordar, pero fuera cual fuera la situación le traía paz y libertad.
Sus pensamientos eran dirigidos a aquel extraño sueño que había experimentado hace poco. Se había sentido tan real todo, por lo que cuando despertó no diferencio cual de ambos lugares pertenecía a su imaginación. Otra cosa era que el sujeto sentado en aquella piedra le resultaba conocido, y a pesar de no haberlo visto en su vida, sus instintos le habían dicho que era muy cercano.
La puerta se fue abriendo lentamente, sacándolo de sus pensamientos. El anciano líder entro segundos después y se sentó a su lado.
—Te preguntaras porque estoy visitándote, ¿cierto? —Pregunto de repente, a lo que el chico abrió los ojos con asombro haciendo que el viejo sonriera, —no puedo leerte la mente, solo intuir que es lo que puedes estar pensando y confirmar mis sospechas a través de tus expresiones… —comento con algo de gracia.
—No lo entiendo… y no sé qué hacer en esta situación —murmuro el pequeño, más para sí mismo.
—Simplemente creo que nadie debe estar solo… y lo que quiero decirte, es que puedes confiar en mí —dijo con una sonrisa amistosa, lo que provoco una mirada de sorpresa en el chico. —¿Sucede algo?
Naruto desvía su mirada de los profundos y sabios ojos del anciano. Lo que trajo una expresión contradictoria en el Hokage, que simplemente agudizo sus ojos percatándose del leve sonrojo que invadía sus mejillas. Entonces su cabeza dio cuenta y unió los hilos. El niño no estaba acostumbrado a conversar, a que le sonrían… es más ni siquiera a estar con personas, por lo que ahora entendía a que se había referido anteriormente. Él directamente no sabía cómo interactuar con las personas, en todo el sentido de la palabra.
—Lo siento… —dijo con voz suave el pequeño de un instante al otro, agarrando al viejo con la guardia baja y sacándole una expresión de sorpresa. —Es solo que no estoy acostumbrado a que me hablen así.
—Comprendo… —murmuro con tranquilidad, para luego volver a sonreírle —oh mira que tan tarde es, lo siento me entretuve demasiado y tú tienes que descansar para recuperarte rápido. —Comento mientras se levantaba y empezaba a caminar hacia la puerta.
El chico abrió la boca y estiro su mano hacia el líder, pero no pudo largar palabra alguna. No quería que se fuera, no quería estar solo pero comprendía que debía de tener otros asuntos que resolver, era el Hokage después de todo y el solo un huérfano.
—Volveré a visitarte cuando pueda, fue agradable platicar contigo… aunque debes mejorar un poco —dijo con una sonrisa el anciano desde la puerta antes de salir.
Naruto contemplaba el cielo nocturno que era iluminado por la bella luna llena, que esa noche reinaba y guiaba. No entendía cómo es que estaban sucediendo todas aquellas cosas, pero no le importaba. Por primera vez, desde que tenía uso de razón, conocía a alguien que no lo miraba con aquellos fríos y despiadados ojos, que no lo ignoraba sino todo lo contrario, era atento y amable. Lo que era particular e increíble es que se trataba del Hokage, la persona más poderosa e importante de la aldea quien le brindaba compañía.
Esa noche Naruto durmió con una sonrisa serena. Una que no había sido vista por nadie y que le hacía parecer un hermoso y tierno ángel.
Sin que nadie lo notase o se percatara. Una sombra se había escurrido por la ventana cerrada, hasta situarse al lado de la cama, para luego despegarse del suelo y tomar la forma de una silueta humana indescifrable, ya que sus características eran contorneadas por una leve bruma. Estuvo un rato simplemente observando al pequeño dormir, hasta que de repente alzo su mano derecha y la llevo a le mejilla derecha del niño. Antes de rozarlo su mano se distorsionó y deshizo… sin dar hacer otra cosa, se fue de la misma forma en la que había aparecido.
A la mañana el niño fue despertado por un médico, que le informo de su condición y los tratamientos que realizarían para su pronta recuperación, empezando por unos análisis y unas pruebas a la tarde. Sin medir palabra alguna el medico trabajo eficientemente, y el muchacho solo contestaba al silencio, como bien era costumbre.
El doctor se encontró sorprendido por la anormal velocidad de recuperación. Habiendo pasado de un estado crítico, al tener varias costillas y su pierna izquierda rota, su hombre derecho dislocado y algunos derrames internos, a estar casi en completa recuperación en menos de días, ya que solo quedaban algunas fisuras en sus costillas y los hematomas de los golpes. Era imposible para cualquiera, y solo conocía a una persona que pudiera sanar a alguien tan rápidamente, pero ella no estaba para eso. Aunque razonándolo bien, no era extraño para él. Un gran temor lo embargo. El chico definitivamente era el residuo de aquel aterrador demonio, su recuperación casi instantánea era una prueba de ello.
—¿Sucede algo? —pregunto con suavidad el pequeño al notar la mirada que le daba el médico.
El observado doctor simplemente desvió su mirada, por un segundo antes de contestar con una sonrisa nerviosa:
—N… nada, ya termine volveré a la tarde para realizarte unas pruebas —dijo con rapidez al tanto que salía del cuarto, y se apoyaba de espaldas a la puerta. Su rostro mostraba el descender de unas cuantas gotas de sudor, su corazón latía a un ritmo acelerado y su expresión era de preocupación. —sino fuera porque tengo la lengua sellada, advertiría al pueblo… —susurro para sí mismo antes de dirigirse a sus próximas tareas.
Por otro lado, Naruto se encontraba recostado mirando al vacío. Le irritaba que le miraran de aquella forma, que representaba una mezcla de desprecio y temor. No sabía cómo cambiar eso, porque no tenía la más mínima idea de la razón por la cual lo hacían.
El sonido de la puerta lo saco de sus ya comunes divagaciones. Por ella entro el Hokage junto al anbu de pelo platinado. Ambos se sentaron a su lado, en dos sillas preparadas para visitas.
—¿Cómo te encuentras, Naruto? —pregunto el viejo con una sonrisa amistosa, por la que el chico volvió a sonrojarse de vergüenza.
—Mejor… —fue la corta respuesta del pequeño. El anciano solo asintió.
—Quería presentarte a Inu. —dijo mientras ladeaba si vista al anbu, que simplemente levanto su mano derecha —él es un shinobi de confianza con el que puedes contar…
El pequeño contemplaba con seriedad y profundidad al peliplateado, provocándole un leve escalofrío por la intensa mirada que le dirigía.
—Hokage-sama, creo que es tiempo de informarle… —comento el anbu, para tratar de distraer a su observante y llegar al punto lo más rápido posible. Hacía poco había llegado de una misión y sin poder descansar tuvo que ir a rescatar al pequeño, solo llegando antes de su final. Bien terminada su labor se le pidió que investigara a los atacantes, por lo que ahora estaba ansioso y desesperado para poder relajarse leyendo su preciado libro naranja.
—De acuerdo… —musito con una leve sonrisa, que el anbu interpreto dirigía hacia sí, —Naruto —llamo con seriedad, atrayendo toda la atención aunque sospechaba que incluso bromeando la recibiría, —tu médico me informo que antes de terminar la semana ya se te daría de alta, por lo que solo resta que recuperes fuerzas… ahora bien, no volverás al orfanato… —comunicó, lo que asombro profundamente al pequeño, que simplemente esperaba que continuara —cuando se te dé de alta, te entregare un departamento en el que puedas vivir. Por su puesto que además se te dará una determinada cantidad de dinero por mes, para que puedas comprar lo básico y indispensable, ya que la situación en el orfanato no me permite restablecerte ahí… —informo observando con cuidado cada reacción que pudiera expresar el pequeño, que no paso más allá de la sorpresa inicial antes de volver a su rostro neutro.
—Cuando salgas de aquí, yo te enseñare las cosas básicas y lo que necesitas para empezar a vivir por tu cuenta… —prosiguió Inu, a lo que el pequeño solo asentía de acuerdo.
El kage y el anbu estuvieron unos cuantos minutos platicando con el pequeño, y antes de despedirse le prometieron que volverían a visitarlo, para contarle algunas aventuras y anécdotas de sus viajes. El resto del día paso rápidamente, el muchacho solo observando las nubes y reflexionando, solo interrumpiendo su rutina por la llegada del doctor para las pruebas.
La semana había pasado a un ritmo veloz. Al día siguiente de las primeras pruebas ya no tenía ninguna herida, solo quedaban algunos hematomas que revelaban su anterior estado. El dolor de sus heridas recién lo sintió al tercer día, y él lo demostró con un alarido ante una repentina punzada en su estómago, el lugar más dañado. El médico le informo que apenas lo llevaron le administraron un fuerte calmante por vía sanguínea, y que si quería le aplicaría un poco más. Luego de ver la jeringa, el niño negó rotundamente y contesto que resistiría.
El cielo despejado de la mañana era acompañado por el sol, que brillaba con fuerza dando al día una sutil calidez. Las personas maquinaban a sus acostumbrados hábitos; trabajo, compras, etc.; era un día de semana después de todo.
En el hospital se vivía de una manera distinta. Las enfermeras y médicos que trabajaban allí, no daban crédito a lo que escucharon. Uzumaki Naruto, estuvo una semana allí y hoy saldría a vivir en un departamento. La mayoría, por no decir todos, no estaban enterados de que el joven se encontraba hospitalizado, y al enterarse de que se lo podían encontrar en la calle de ahora en más, les parecía un martirio.
Por otro lado el pequeño se encontraba intrigado y emocionado. Hoy era el día en el cual saldría del hospital para vivir en la ciudad, y la verdad, eso lo tenía ansioso y esperanzado. Después de todo, ya conocía a dos personas que lo ayudarían, y eso le permitía creer en que podría encontrar a aquel a quien llamar amigo.
—¿Ya estás preparado, Naruto-kun? —pregunto el hokage, mientras entraba al cuarto del hospital.
El pequeño asintió animadamente, demostrando su ansiedad por lo que le preparara su nueva vida.
Fin de la primera parte del capítulo.
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Notas: Sé que no es de lo más divertido o emocionante, pero quería mostrarles unos cuantos fragmentos de sus primeros años de vida, que me parecían interesantes.
Espero comentarios que ilustren mi mente de ideas, para ganar inspiración. De todas formas saludos a todos los lectores.
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Firma: Reikon Shiten.
