Quería dar gracias a todos los favoritos a la historia y el seguimiento. Bueno... a seguir con ésta historia de amor en tres partes, por el momento sólo concentrarse en la primera, no tienen que preocuparse, las transiciones serán llevaderas. Y bueno, aquí no es que quiera angustiar a todos sino me gusta dar un mensaje ante todo, quizá de 'lo que podría ser correcto' y que algunas decisiones pueden cambiarnos.
Un saludo y agradecimiento (de nuevo), suerte con todo. Como siempre dejo dicho: Comentar es Apoyar. Me gustaría saber sus impresiones o algun comentario, si desean decir algo más pueden mandar (de último) un mensaje privado. Hasta entonces y disfruten del episodio.
Disclaimer: Debo aclarar que Naruto y todos sus personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto :(
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Los Hombres de Mi Vida
By Clarisce
Diario 1
Sin embargo todo es tan distinto a cómo fue. ¿Puedes verme desde ahí? Estoy segura. Tan sólo quisiera que lo malo no fuera tan importante entre todos estos recuerdos. Tanto como ese "Te quiero" que luchó contra ti y se apoderó de nosotros.
Sasuke-kun… me pregunto si pudiste ser feliz; a pesar de todo yo sólo quería que lo fueras. Te extraño.
El Uchiha había llegado a interrumpir aquel encuentro, con la mirada alta y cuasi orgullosa apartó a Naruto de la que había llegado a ser su 'novia' o 'amiga' para mirarlo con rabia.
- ¿No te dije que tenía algo que hacer? –le dijo a Naruto, el rubio lo miró molesto y sin poder hacer nada se fue, chocando el hombro de su amigo.
- No la uses como tu entretenimiento, es todo.
- Vete al carajo –le contestó.
Al estar solos, volteó hacia Sakura la cual lo miraba expectante, quería que él le dijera algo pero no podía, tan sólo estaba en aquella eterna espera, como si fuera… a explotar, de emoción.
- ¿Qué hacías con ese tonto? –dijo y sin esperarlo recibió un abrazo, uno fuerte a lo que él se soltó logrando ver a su pequeña pelirosada llorando.
- Viniste –suspiró entre lágrimas.
- Yo… -se quedó sin palabras- ¡no tenía nada que hacer! Ahora déjame –se alejó de ella y comenzó a caminar por el lado contrario de a donde ella iba, de nuevo Sakura no sabía que hacer hasta que él volteó- ¿vamos?
Era encantador. No importaba cuántas veces lo dijera, lo era, si se enojaba, si la echaba de su lado, si la hacía sentir así de chiquita… también la podía hacer volar hasta el universo más lejano posible. Lo amaba, todo, todo de él. Y aunque no lo dijera, había recordado su cumpleaños, era lento pero lo había recordado.
Quizá, dejó a alguna chica calenturienta atrás pero lo importante era que estaban juntos en ese momento.
- Sí –contestó corriendo hacia él, a lo cual él contestó sonriendo levemente.
Como si a ella no le interesara el tiempo que transcurriera estando a su lado, lo miró dos veces para saber si era real, lo era… al verlo caminar veía sus brazos balancearse con gracia, pensaba, quizá, tomarlo y caminar por la vereda como enamorados pero temía el rechazo del Uchiha.
Pero la realidad luego le sorprendió, se detuvo, habían caminado un buen trecho hasta que ella reaccionó.
El Uchiha sintió cómo la joven había parado su caminata bruscamente, era como un carro que pisaba el freno a toda máquina.
- Tengo que irme.
Su anuncio estremeció el cuerpo de Sasuke, esta vez parecía que su sola sonrisa después de un día de indiferencia no solucionaría, habían llegado al punto en que debían discutir una situación. La pelirosada no era exclusiva de él, y ciertamente él… no era nada suyo. Por lo tanto, ¿qué era lo que tenían?
Dos jóvenes sin palabras, parados uno frente al otro. Ella pensando en que si él quiere irse… hará más fácil esto. Esto… "esto".
- ¿Qué somos? –preguntó Sasuke.
- No lo sé –bajó la mirada, ella tampoco sabía, esperaba que el experimentado Uchiha le dijera.
Tanto… tiempo que él había tenido relaciones directas con mujeres, incluso mayores debido a sus encantos no le era imposible conquistar a cualquiera. Con ese encanto, esa labia para poder hipnotizar y ése hermoso ser se hubiera esperado que se aprovechara, él había hecho más que eso, usó su mismo ser para su propia y diminuta venganza.
Acostándose con las amigas de su madre, las más decentes, claro y también con las amantes de su padre; le daba un placer hacerlos sufrir, darles dolores de cabeza, pero poco podían hacer. Era el único heredero de la compañía, su hermano los había abandonado hace mucho a causa de aquellas conductas degeneradas (por parte de sus padres). Así que ni su madre ni su padre podían hacer algo al respecto, Sasuke era… indomable.
¿Qué hacía esa carcasa de gran hombre y en el interior sólo un muchacho con anhelos de ser amado frente a esa joven e inocente muchacha? Al verse a sí mismo sentía asco, al mirar sus manos, aquellas que habían tocado a mujeres de formas en que nunca tocaría a… Sakura.
- Se que hay otras –dijo ella rompiendo el silencio.
- Todos lo saben –la revelación chocó fuerte contra la 'razón' de la pelirosada.
- Gomen –inclinó su cabeza en la reverencia y la mantuvo muy abajo.
No podía ver el rostro que entristecido tomaba la decisión de renunciar a esa fantasía.
- Si es lo que quieres –dijo Sasuke, esperaba que ella retrocediera a dejar esa imaginaria relación que sostenían.
La vio voltear y supo que era en serio, estaba perdiendo lo único puro que había forjado. Qué risa pensar que ésa tontería le había dado más sentido a su vida que todas las fugases rameras con las que se había acostado por venganza y placer (por separado).
Caminó hasta ella y el espacio que los separaba le pareció tan largo, por si fuera poco los pies le pesaban, el pelinegro no tenía respiración, como si todo estuviera desatado, como si fuera un globo a la deriva. Cuando al fin pudo rodear el cuello de Sakura con sus brazos, respiró.
Esto no estaba sucediendo, pensaba para sí mismo, aquella mujer a la que había abrazado estaba quieta. Pensaba que lo rechazaría, ella era diferente. Al principio muy manejable pero luego decidida, bueno, éste instante.
- Yo… lo intentaré –le dijo al oído- ¿te basta con eso? –adolorido sacó de su corazón aquello.
No era como si le dijera que se conformara con ese pedazo de Uchiha, lo que decía era si aceptaba ese pequeño pedazo normal que quedaba de él. Era un ser destruido por las intrigas de su familia, sin moral ni consciencia, ¿qué podía entender de fidelidad y amor verdadero si sus mismos padres le demostraban lo contrario?
Sakura seguía sin contestar.
- No quiero que te vayas.
Le confesó con labios resecos. Parecía fiarse de la verdadera realidad de la Haruno, humilde y sencilla en cuanto a sus sentimientos, confesa y feliz. Tan distinta a él, que era un manojo de oscuridad.
- Sasuke-kun…
- Mis padres nunca estuvieron conmigo, me crié lejos de éste lugar, ¡okay! Me separaron de mi hermano y lo trajeron aquí, ¡fueron egoístas, injustos e impositivos! Él renunció a ésta locura porque era mayor de edad, soy… la segunda opción de mi padre, mi madre me odia y yo… no puedo vivir siendo el segundo en el corazón de todos. Quiero… -agachó su cabeza y la hundió en la espalda suave de la Haruno- quiero algo verdadero. Lo siento, lo siento si te herí. Pero no te vayas.
¿Era un sueño? Sintió su corazón palpitar enloquecidamente, apretaba su pecho porque el miedo de que se fuera a salir era latente.
Se dio la vuelta y abrazó al Uchiha, esperando que eso fuese a calmarlo, estaba viendo por primera vez dentro de ese caparazón lleno de ira y desprecio. Era precioso, no podía dejar de pensarlo. Tomó su cabeza y la dejó hundirse, en un abrazo, en su cuerpo.
No había sido demasiada locura amar a alguien como él, por primera vez no sentía que destrozaba su propio corazón para dar un poco de sí.
- No me iré… lo prometo.
Quizá internamente Sasuke no deseaba que ella amara a alguien así, pero deseaba seguir viéndose a través de los ojos de la pelirosada, era tan tranquila, cariñosa… ¡la simple forma en que lo miraba! Aún a ésta edad podía saber que ello no se conseguía en cualquier lado. Sabía cómo eran las mujeres, hasta ese entonces, pero en éste entonces había descubierto otra faceta. Su misma madre nunca le había tratado con tanta suavidad y cariño. Quizá al principio sí pero luego se resintió, decía que se parecía a su padre, él le dañaba y en vez de alejarse dejó que la amargura le llenase.
Comenzaría hoy con ella. Verla o imaginar si quiera que ella tuviera la posibilidad de estar con otra persona despertó en él un celo, quería guardarla en un cristal y tener su corazón, no, en realidad quería tenerlo todo.
Ella tomó su mano y le sonrió. Eran felices, Sakura lo era…
Ambos tendrían que prepararse para nuevos retos, claro, pero juntos… tal vez todo sería mejor. Más tarde él la dejó en el portón de su casa mientras lo veía marcharse, más tranquilo… quizá era su imaginación pero el Uchiha lucía aliviado, je, tal vez sólo era su impresión, entró a su hogar.
Saludó a su madre y a su padre para luego subir a su cuarto, se dejó caer en su cama… viendo su teléfono celular, tenía unas llamadas perdidas de Ino. Se acomodó para contestarle con un mensaje de texto. No le contaría ésta travesía.
¡Oh no!
Recordó a Naruto, ¡Oh no! Lo había dejado como un tonto y ni si quiera se dio cuenta de él hasta ahora. Pensó en mandarle un mensaje también, es decir… para… bueno, para hacerle saber que estaba bien o no, mejor no, soltó el celular y cerró sus ojos. Esperaba no despertar de éste hermoso sueño.
El Uchiha esperaba no haber cometido un error, ¿qué diablos había pasado? Era un estúpido, ¿cómo podía haber dejado que ella lo viera así? Quizá mañana los demás en la escuela sabrían lo sucedido, era un fracaso como hombre.
Y apenas cruzó el umbral de la puerta de entrada a su casa fue sorprendido con un choche, las luces blancas y brillantes parecieron estar encegueciéndolo.
- Sasuke-kun –le saludó la invitada.
- Agh –hizo una mueca a la persona dentro del finísimo hummer blanco y pasó de largo.
- Sabes que hoy tuve una adorable cena con tu madre, ¿no?
- Dile a quien le importe, ramera.
- No me hables así o le contaré a todos que sales con Sakura-chan.
- Haz lo que quieras Ino, pero recuerda que si mis padres lo saben, los tuyos sabrán que aún sales con ese cocainomaniaco adicto que… ¡oh! No recuerdo su nombre, perdona, olvidé que lo haces con cualquiera que te de un poco de su carga.
- Como si fuera importante, querido. De igual modo nosotros estamos destinados a estar juntos.
- ¡Es el plan de mi madre! NO MÍO, Y CIERTAMENTE YO NO VIVO PARA COMPLACERLA –le gritó volteándola a ver. Estaba realmente enojado.
- Tantos años conociéndote no me hacen decir en vano que… eso no es cierto. Vives para complacer a tu familia, por eso decidiste dejar a tu hermano irse y quedarte con ellos –replicó la rubia arreglando su cabellera mientras se veía en su espejo retrovisor.
- Adiós, Yamanaka-san.
Lo dijo casi en burla pero estaba molesto por la forma en que ella se dirigía a él. Es cierto, su madre había sido quien escogió a Ino, quizá no la hicieron su prometida pero eso no quería decir que ellos no quisieran unir su familia a la de la rubia.
Más molesto era que se la metieran por los ojos casi siempre, aunque era sabido que ella era una chica de mala vida, tenía unos padres buenos pero su rebeldía la había descarriado, era sólo una víctima del dinero y de las drogas. Quizá… en un universo paralelo, si ella no hubiera conocido a aquellas malas compañías, si hubiera tenido buenos amigos, vivido en una sociedad sana, quizá ella ahora sería una mujer de bien.
No quería decir que fuera mala, no lo era, eran casi como amigos que se odiaban (mala combinación), incluso en ocasiones se habían acostado pero eso se había terminado, quería comenzar de nuevo y estar su pequeña obsesión, la pelirosada Sakura Haruno.
Era difícil aceptar que estaba enamorado. Mejor decir que una simple obsesión había llenado su corazón. Sí… sí… una obsesión. Se cubrió el rostro y suspiró, recordó los momentos que pasaron, era increíble poder pasar la tarde con una chica y que no se le montara encima para hacerlo. Había sido la primera vez que llegaba sin marcas de besos apasionados en su cuello o estomago o pecho o pene…
Tocaron a la puerta y entró su madre por un momento mientras se colocaba un arete de diamante.
- Madre.
- Necesitas comprar un nuevo traje y volver a Francia, ya sabes. Tu padre relinchó que quiere que te pongas en la empresa para seguir aprendiendo 'ciertas' cosas. Sólo espero no sea revolcarse con la pelirroja de piernas largas que contrató la anterior semana.
- Madre, por favor, estoy cansado.
- No abuses de mi paciencia, Sasuke. Es mejor que hagas lo que te digo –respiró hondo después de verse en el espejo de más de metro y medio de Sasuke en su probador personal- no quiero tener a tu padre encima todo el tiempo, ya fue suficiente aguantarlo mientras te hacía a ti y a tu hermano.
- ¡ESTA BIEN, LO ENTIENDO! Pero por favor deja de hablar así.
- Sí, sí, claro, querido –se fue rápido de allí azotando la puerta, como si no fuera suficiente… le hacía recordar que lo que dijo fue en serio.
Tomó una de sus muchas almohadas y la apretó con rabia rasgando la tela. Odiaba… odiaba ser tan débil y no poder contradecir el destino que sus padres hicieron para él. Extrañaba a su hermano pero de seguro él no.
¿Cómo irse con él? Así… nada más, dejándoles a sus padres una nota y llevándose una pequeña maleta. Su hermano sí que era de sueños cortos, era un genio y todo pero no tenía una visión futurista, en cambio él… Sasuke Uchiha, el heredero de todo, sí… deseaba tanto el poder como poder ser feliz pero en algún punto pensaba que lo de ser 'feliz' era indispensable. Viendo a sus padres quizá él o el mundo entero sobrevaloraba algo que quizá no era tan necesario.
- Sakura… -susurró, sus labios de inmediato se sintieron dulces y sonrió. Ella era tan natural y divertida, sin exigencias.
Y al mismo tiempo podía decir que la pelirosada le acompañaba en pensamiento o sueño. Esperaba que todo fuera así… siempre. Sólo lo deseaba antes de caer dormido también pero el mundo complotaba para que no.
Fin de Episodio 2
