1º- La marca de la luna
Era una silenciosa noche de luna llena, el crepúsculo estaba cerca, Charlie Swan, vampiro puro, corría por el bosque con una humana en su regazo, aquella humana aguantaba como podía el dolor que le recorría el cuerpo, intentando no ser detectados.
Llegaron a las tierras prohibidas, tierras donde se encontraban los pocos humanos libres que existían, los humanos que vivían en las tierras sagradas, en los cementerios antiguos que habían sido purificados con agua bendita.
Charlie esperó a que apareciera uno de ellos, debía darse prisa, no tardarían en descubrirle y si para entonces permanecía junto a la humana sería el final para ambos.
Una sombra se acercó a ellos, otro grupo de sombras estaba más alejado pero observándolos con interés. La primera sombra se puso ante ellos, era un hombre de mediana edad, con túnica negra y un crucifijo colgando en el pecho.
-¿A que has venido diablo?
-He venido a salvarla- Les mostró a la mujer- Ella está apunto de dar a luz a mi hijo, y si descubren que el bebé es medio vampiro la matarán a ella y al bebé.
-¿Y por que deberíamos ayudarte nosotros?
-Porque vosotros creéis en el amor y yo la amo con todo mi corazón- Juntó su frente con la de ella- No quiero que ella muera, os lo suplico, apiadaos de ella y del niño que espera y acogedlos, cuidad de ellos, no les permitáis venir a este reino, no les permitáis morir.
-¿Estás dispuesto a asumir el precio de lo que pides?
-Haré lo que sea por ayudarles- Miró fijamente al hombre, mostrándole su convicción. Se escuchó un ruido y Charlie se giró- Ya vienen, por favor, acógela.
-La acogemos, pero a cambio tú deberás purificarte con nuestra agua.
-Lo haré, lo que sea, pero llevaosla ya- Otro de los hombres se acercó y se llevó a la mujer en brazos, alejándola de allí- Te quiero Reneé, no lo olvides nunca.
-Yo también te quiero- Le respondió ella en un susurro.
-Agacha tu cabeza- Charlie agachó la cabeza- Yo te purifico en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo- El hombre dejó caer el agua bendita sobre el vampiro, un humillo blanquecino salió de su cabeza y en cuanto Charlie levantó la mirada, en sus ojos se veía un brillo diferente- Ahora márchate y enfréntate a tu destino.
-Muchas gracias.
Charlie se alejó de allí a toda prisa, los que iban por allí no tardarían en descubrir su rastro y ver que era lo que pasaba, descubrirían que había sido purificado pero con un poco de suerte no descubrirían nada más.
-¡Detente vampiro!- Gritó una voz potente, Charlie paró de inmediato- ¿A que apestas?- Se acercó a él y lo olió- ¡Un purificado! ¡Félix, acércate! ¡Tenemos un purificado!
-¿Un vampiro santurrón?- Rió enérgicamente Félix al ponerse junto a ellos- ¿Eso existe Demetri?
-No, no existen porque los matamos en cuanto aparecen.
-¿Por que motivo te has purificado vampiro?- Félix lo cogió del cuello y lo elevó- ¿Qué has hecho para necesitar una purificación?
-Nada, simplemente me he purificado.
-¿Con que nada?- Demetri se acercó a sus ropas- Apestas a humano- Demetri se quedó meditando unos minutos- Llevémoslo a nuestro señor Satán, él sabrá que debemos hacer.
Charlie se puso más pálido si eso era posible, su cuerpo se tensó, pero no podía hacer o decir nada, no podía hacer nada que delatara lo que había sucedido.
Mientras, en aquella tierra santa, las mujeres se concentraban alrededor de Reneé, ayudándola a dar a luz, acompañándola en el dolor y en el esfuerzo. Un grito desgarrador se apoderó de la estancia cuando hizo el último esfuerzo y se hizo el silencio, poco después un llanto inhundó la estancia.
-Es una niña- Le dijo una de las mujeres- Tienes una hija.
Un rayo de luz de luna se posó en la pequeña cuando fue depositada en los brazos de su madre, por el tejado se filtraba aquel rayo, marcando el cuello de la pequeña con una pequeña luna menguante.
-Isabella, mi pequeña Isabella.
-Descansa, debes recuperar fuerzas- Le dijo la mujer, cogiéndole a la niña y tumbándola a su lado- Las dos estáis a salvo, no debes preocuparte de nada.
Reneé observaba a su niña, sana y viva, aunque el mundo se acabara, sabía que su pequeña saldría adelante, lo sabía, algo en su interior le decía que ella no perecería, que el destino le guardaba un sino grandioso.
Cerró los ojos y entró en un profundo sueño, ese sueño parecía tan real que la estremecía, pero no podía despertar por mucho que lo intentara. En el sueño, Charlie, su amado vampiro, era arrastrado hasta la presencia del mismísimo Satán, allí, encadenado con cadenas de fuego, dos guardias le obligaban a arrodillarse ante su amo.
-Mi señor, este vampiro os ha traicionado, se ha purificado y apesta a humano.
-¿Un purificado?- La voz de Satán se escuchaba tenebrosa y espectral, te atravesaba hasta el alma con cada palabra- ¿Como es posible que uno de mis siervos se purifique y sea capaz de volver sabiendo lo que le espera?
-He vuelto porque no tengo nada que esconder, estoy orgulloso de lo que he hecho.
-¿Con que no tienes nada que esconder?- Satán se levantó de su trono y se acercó a él, lo observó detenidamente, le obligó a levantar la mirada y contempló aquellos ojos que irradiaban una luz divina- Estás ocultando el verdadero motivo de tu purificación, lo veo en tus ojos- Sonrió Satán- ¡Ya no puedes mentir igual que antes!
-Puedes hacer conmigo lo que quieras, de mis labios no saldrá nada más porque no hay más que contar.
-Puede que de tus labios no- Satán puso su rostro a la misma altura que el de Charlie, haciendo que lo mirara a sus llameantes ojos amarillos tras esos párpados rojos- Pero tu cabeza si me dirá lo que quiero saber- Posó una mano sobre la cabeza de Charlie y apretó con sus dedos, quemando cada lugar en el que estaba tocando. Charlie empezó a gritar de dolor mientras Satán veía en su mente todo lo que había sucedido, hasta que lo soltó- Con que desposado con una humana- Todos los presentes pusieron cara de asco y lo miraron horrorizados- Este vampiro ha quebrantado las leyes- Cogió a Charlie del cuello- Se ha desposado con una humana y la ha llevado a la tierra sagrada para salvar su vida y la de la criatura que hay en su seno, por ello merece morir- Todos los que estaban allí gritaron al unísono para que lo matara- ¡Iremos a las tierras sagradas y reclamaremos a la criatura que haya nacido de este vampiro y esa humana! ¡Si no nos la dan, la tomaremos por la fuerza! ¡Ya es hora de que les demostremos a esos humanos que las cosas sagradas no pueden protegerlos siempre!- Acto seguido, Satán apretó el cuello de Charlie y automáticamente, este desapareció convirtiéndose en un montón de polvo.
Reneé se levantó sudando y gritando, sus gritos hicieron llorar a la niña que dormía a su lado. Las mujeres se acercaron corriendo, preocupadas por aquellos gritos de agonía.
-¿Qué sucede?
-¡Vienen hacía aquí!- Estaba desesperada- ¡Van a matarnos a todos!
-¿De que hablas? Ha sido solo un sueño.
-No es un sueño, ellos vienen, nos matarán y se llevarán a mi pequeña- Reneé cogió a su hija en brazos y la apretó contra su pecho- ¡No pueden llevársela!
-Eso es imposible...
-Calla mujer- Habló un hombre anciano entrando en la habitación- Lo que esta mujer a visto en su sueño es la verdad, porque también lo he visto yo en el mío- Se sentó al borde de la cama y observó a la niña- Quieren a esta niña porque temen la profecía.
-¿La profecía? Eso no es más que un cuento para niños.
-¡No es ningún cuento!- Gritó el hombre- ¿Como crees que hemos sobrevivido todos estos años? ¿Acaso crees que esos diablos nos dejan salir de vez en cuando a cazar?- La mujer iba a responder pero el anciano le cortó- Una vez a la semana, los diablos de las montañas nos suministran lo que necesitamos, ellos están en contra de lo que hace el señor de la oscuridad, gracias a ellos estamos nosotros aquí, y ellos nos ayudan porque creen en la profecía, creen que un bebé nacido una noche de luna llena como esta, será marcado por la luna con una marca como la que tiene la niña en su cuello- Mostró la marca- Y que ese bebé será el elegido para ayudarnos a todos.
-¿Como puedes creer cosas contadas por diablos?
-Porque esos diablos son los que consiguieron liberarnos a los pocos que quedamos, somos los descendientes de los humanos a los que ellos liberaron- El hombre miró el cielo desde la ventana- Están cerca, no hay tiempo que perder- Se incorporó y cogió a Reneé, obligándola a ponerse en pie- Debes marchar hacia las montañas oscuras, corre, no pares, ellos te encontraran.
-Ella no puede caminar, acaba de dar a luz, se desangrará antes de llegar.
-Debe huir cuanto antes o el destino estará sentenciado- Dijo el anciano.
-Lo haré, salvaré a mi pequeña- Reneé la cogió bien fuerte- Dime por donde debo ir.
-Sal por la puerta trasera y dirígete al bosque oscuro, atraviésalo sin mirar hacia atrás, da igual lo que escuches, corre y no pares, al salir del bosque habrá dos cuevas, entra por la de la derecha y camina por su interior, ellos te localizarán dentro y sabrán que hacer -El sonido de alarma resonó en todo el cementerio- ¡Corre y no mires atrás!
Reneé salió corriendo lo más rápido que podía, sangraba debido al parto, pero no le importaba, necesitaba poner a su hija a salvo, corrió hacia el bosque y se internó en él sin mirar atrás, escuchó los gritos de las personas que la habían ayudado pero no paró, siguió corriendo. Las ramas de los árboles se movían tras ella a gran velocidad, alguien la estaba siguiendo, pero no podía parar, debía llegar a esas cuevas. Llegó al final del camino y vio las dos cuevas, se apresuró a ir por la de la derecha y corrió a oscuras por su interior. Pero tras una larga carrera, su cuerpo empezó a debilitarse, estaba perdiendo mucha sangre y su vista se nublaba, intentó continuar, debía salvar a su pequeña, pero no pudo más, todo se volvió negro y su cuerpo se desplomó.
Hola a todos,
muchas gracias a los que habéis comentado la introducción, se que parece un poco extraña, pero os aseguro que la historia tiene de todo, pronto saldrán los personajes tanto queremos todos, os lo aseguro.
A ver si este capítulo os gusta más.
Pasaros también por "Prisionero de los secretos"
Nos leemos
