Hola a todo el mundo, ¿qué tal están? Yo muy bien, noto que mi cabeza empieza a ser la de antes aunque bueno, poco a poco, aún necesito recuperarme de estos diez meses incansables así que tardaré un poco. Así que por si alguna razón, el fic tiene demasiados defectos o problemas, decídmelos, que sin problemas intentaré arreglarlos. Gracias. Por otra parte, quiero daros la gracias por si habéis leído el fic, en especial a las tres personas que me dejaron esos tres maravillosos reviews. ¡Gracias, mil gracias! Ya sabéis que me gustaría saber qué pensáis, así sé cómo ir mejorando, es algo importante para mí. Sin más que decir, os dejo con el primer capítulo de "Esperanza de vida" ¡Muchos besos!


~Esperanza De Vida~

CAPÍTULO 1: Mutuo dolor

Su mente se derrumbaba por cada segundo que pasa no podía llegar a creer que su mejor amiga, la única persona que lograba comprenderlo del todo –aparte de Chouji- y aún así, él parecía no comprender nada de ella. Lo dudaba, Ino no era así, jamás sacrificaría su propia vida por conseguir algo que podría serle muchísimo peor. ¿Cuál era la razón de haber robado el rollo? Negó, no era capaz de llevar a cabo una acción tan suicida, podría ser problemática y a veces, camicace no obstante, el rollo maldito de Konoha era demasiado y ya tendría que encontrarse en un problema gordo o muy asustada y amenazada como para llevarlo a cabo.

Posó su mano izquierda en su mentón, por muchas vueltas que le diera, aquello no tenía ni pies ni cabeza. Desde el principio mantuvo la idea de que Ino era inocente. Suspiró, fuere lo que fuere estaba en un lío muy gordo y difícil de sacarla.

Chasqueó con la lengua y se maldijo por todo lo bajo, después de tanto tiempo iba a poder volver a verla y aún así, las cosas se torcieron demasiado creando un nudo imposible de deshacer con un "lo siento" o un "no se volverá a repetir, lo juro". Sin duda, en todo este tiempo algo se le había pasado por alto y él, no se había dado cuenta. El caso, como llevaba pensando durante las tres horas que llevaba allí sentado, es que había pasado demasiado tiempo fuera de casa y cuando podía tener un rato para estar con sus amigos, se encerraba en casa de Temari para poder llevar a cabo la fiesta sorpresa que le tenían que preparada para el Kazekage que aún así, no podía llegar a comprender la prisa, aún le quedaba tiempo para que cumpliera años y ya todos iban revolucionados.

Suspiró—. Todo empieza a volverse demasiado problemático. —Se dijo a sí mismo una vez que pudo divisar la figura de aquel hombre que se estaba encargando de las interrogaciones. Volvió a suspirar.

—Hombre, Nara, es tu turno. —Saludó alegre aquel hombre alto, de escultura fibrosa, canoso y sin mucha simpatía en su cara.

—Hayato… —Saludó apático, él al igual que a Ino, nunca le gustó la idea de que Hayato formase parte del grupo militar y menos aún cuando se había proclamado él mismo "jefe".

—Te toca, a ver si tú nos aclaras este tema que nos ha sorprendido a todos. Uf, pobre chiquilla, es horrible que personas como ella sean los que producen el mal en el mundo. —Habló arrogante mientras que con su mano derecha se colocaba un mechón que se había desprendido de la poca cabellera que le quedaba.

—¿Tan seguro lo tienes? Yo no creo que Ino sea culpable de nada de esto, alguien la ha metido en esto…

—Shikamaru, este tema no es para hablarlo aquí, como ves, mi despacho está justo a diecisiete pasos. Sé que además de ser una de las personas con más coeficiente de toda Konoha, te llevas también el premio al ser el más vago. Por ello, vamos a llevarnos bien, te levantas y vas hacia mi despacho. Como sabes, allí, hablaremos con tranquilidad.

Gruñó, no permitía que nadie le hablase con esa superioridad que el propio Hayato se llevaba y quien lo hacía era una persona cercana a él pero ese maldito bastardo, no.

Se levantó con parsimonia, el ambiente era tenso y estaba cargado de secretos y no dudaba que algunos de ellos tuviesen que ver con todo el tema que estaba rodeando a Ino. Se maldijo, debía verla seguro que se ha pasado todo el tiempo encerrada y si al menos tuviera un mínima idea de cómo se encontraba últimamente. La había fallado, no se había comportado como un amigo, había abandonado a todas aquellas personas que siempre habían confiado en él. Ya no solo a Ino, sino Chouji también sufrió todo aquel abandono y hoy, víspera de navidad, quería aprovechar y ponerse al día con todos los temas que les hubiesen sucedido a sus amigos, a las únicas personas que le conocían de verdad.

Entró antes que el propio Hayato al despacho ¿porqué ser cortés con alguien que ni siquiera sabía el significado? Sonrió de medio lado al ver la frustración en la cara de este.

—Te jodes. —Pensó al verle.

—Bien, puedes sentarte y ahora, sí puedes contarte todo lo que pienses sobre este caso. Y te aviso, no me vengas con el cuento de: "es inocente porque la conozco desde que era una niña". Eso ya me lo han dicho, así que como ves, ahora estoy ocupado llevando un caso que supera todos los niveles de maldad que para mí son asociados. Así que venga, ¿qué puedes decirme de Ino?

—Que la conozco desde que era una niña y sé que no es capaz de haber hecho algo así. —Contestó serio—. Jajá. —Sonrió al ver su enfado incrementar.

—Qué gracioso, qué galán, así podrás ayudar a que tu amiga salga de aquí, ¡sí, señor! Lo lograrás. Te lo aseguro. ¡Déjate de estupideces y habla claro! —Gritó dando un golpe sobre el escritorio.

—Después, quiero verla. —Aclaró—. Diré lo que sé y me dejas verla, ¿trato?

—Está en los calabozos, idiota, no puedes verla.

—Bueno, pues nada. Supongo que será mejor marcharse. Sin mi testigo, no podrás ir a juicio y algo me dice que lo deseas.

Carcajeó—. ¿Sabes? Sé que no nos caemos bien pero creo que no es algo que tenga que perjudicar a mi trabajo, ¿me estás acusando de lo que ha hecho tu amiga? No me hagas reír, eres listo, nadie te lo niega no obstante, te estás metiendo en un lío por acusarme sin pruebas, Nara. —Habló sin moverse ni un milímetro—. Tendrías que ver la cara de los pobres padres de esa jovencita, lo que ha hecho es duro y creo que te supones cuál es la condena que le espera, por menos, se han sacrificado a muchas más vidas…

Su corazón dejó de latir, aquello no podía ser posible ¡qué diantres había hecho Ino y por qué! Se maldijo, ¡joder! Estaba loca, ¿qué la había llevado a hacer aquella locura? Empezó a sudar, si ella se iba ¿qué iba a ser de él? ¿Y de los demás? Ahora se sentía atrapado, sí que había estado acusando a Hayato de producir todo aquel revuelo mas con aquellas palabras, la idea se esfumó. Si al menos controlara el mismo poder que Ino, sin embargo, no lo hacía era un simple militar.

Chasqueó con la lengua y suspiró—. ¿Qué quieres que te diga? —Preguntó sin girarse.

—Que me digas si sabes algo de lo que hizo Ino en la noche. —Habló pausadamente.

—No, estaba en casa preparándome para la cena que solemos hacer todas las familias en la víspera de navidad. —Habló serio.

—¿Qué familias?

—Los Akimichi, Yamanaka y la mía, los Nara.

—Entiendo. Sé que no ha estado pasando por buenos momentos, ¿sabes algo?

—¿Ino? —Preguntó dubitativo, ¿Ino estaba mal anímicamente? Entonces aquello empeoraba más las cosas si al menos se hubiese molestado en saber algo más de ella. Estaba enfadado, no era justo—. No, llevo días en los que no puedo parar ni a hablar con mis amigos por el tema del trabajo.

—¿Sabes si toma algún medicamento?

—No… Bueno, sé que tiene problemas con su peso, nunca se siente cómoda pero nunca toma medicamentos para adelgazar ni nada de esas cosas que pueda creer.

—¿Algo que quiera decirme? —Preguntó sin interés.

Negó, todas sus acusaciones habían sido apagadas con dos palabras. Se sentía mal, vacío y sucio, sin maneras de ir a ayudar a su amiga para poder sacarla de allí.

—¿Puedo verla? —Preguntó con su voz quebrada.

—No, lo siento, está a la espera de ser juzgada y nadie puede ir a hablar con ella.

Volvió a maldecirse, el entusiasmo que tenía de ir a verla y de poder volver a sentirla junto a él se había desvanecido y el terror que suponía la sentencia era mucho más grande que cualquier otro terror que pudiese sentir en ese mismo momento. Sabía a lo que se había referido Hayato cuando le dijo que habían sacrificado a personas por mucho menos, si Ino, que había podido llegar a cometer aquel delito, el cual, dudaba con todas sus fuerzas, su castigo sería la ejecución. Su corazón dejó de latir. Un grito desgarrador apareció dentro de su mente ¿y si no podía parar aquel horrible suceso? Temblaba, era de locos, ¡era inocente! ¿Cómo podía alguien dudar de la inocencia de la que siempre había sido su amigo?

Pateó el suelo—. ¡Es absurdo! ¡Es inocente! ¿No lo veis? Es imposible que hubiese llevado a cabo tal suicidio. —Habló tembloroso.

—Olvídalo, es grave y todas las pruebas la acusan a ella. No intentes darle la vuelta, no lo conseguirás.

—¡Y una mierda! ¡Maldita sea, Hayato! ¿Qué quieres de Ino? ¿Su poder? No… Eso es demasiado… ¿Qué es? —Le cuestionó sin parar, debía llegar a kit de la cuestión ¡había algo!

—Márchate, Nara, he acabado contigo, no intentes protegerla, no puedes. Y sabes que si por mí fuera, Ino estaría en condiciones peores pero dale las gracias a la Hokage por querer defenderla, puede que no se llegue a la ejecución, cosa que me parece horrible ya que ese tipo de criminales deben de quedar borrados de la faz de la tierra mas aún así yo quiero algo, sí, quiero justicia en toda la tierra no quiero maldad y el primer paso es luchar en contra del mal que pueda crecer dentro de cada persona. Tu amiga, se estaba volviendo loca. Haznos un favor, márchate, no pintas nada aquí.

¿Qué hacer? Se había quedado callado justo cuando había estado humillando a su amiga, a la persona que más cariño le tenía y no era un cariño de un simple amigo, ella para él era todo y más, la necesitaba a su lado si quería sentirse bien consigo mismo. Si ella le daba problemas, aunque muchos les molestasen, era quien había conseguido que él fuera tal y como lo era en ese momento, vago y listo, ambas de nacimiento, mas aún así, el que cada día le estuviese regañando por esas dos cualidades le alegra pues sabía que ante todo, ella le aceptaba tal y como era. Lo supo y decidió mantenerlo en secreto, eran distintos y aunque los polos se atrajesen mutuamente ellos sabían las grandes diferencias que entre ellos se mantenían. No le gustaba, nada le gustaba. Quería salvarla y quería también aferrarla a su interior, a su cuerpo, crear un simbiosis entre los dos y no separarse jamás.

Suspiró y se marchó del lugar qué más le daba si no podía ver a Ino de todas formas, ya había dejado claro lo poco hombre que era, nada le había servido para justificar la falta que había tenido con su amiga.

Miraba al suelo, no quería saber nada de nadie y mucho menos, hablar. Si ella se quedaba en la pena de muerte él, moriría antes que ella. ¿Era amor lo que sentía o simplemente un capricho por ser la única persona que continuaba a su lado pese a todo? Negó, lo que fuese no le gustaba nada y aunque fuera amor verdadero, que dudaba, tampoco tenía derecho a intentar ayudarla sin ninguna prueba de su inocencia. Gruñó, si al menos supiera dónde se había metido Ino en aquella noche todo aquello podría estar evitándose.

Un escalofrío recorrió toda su columna al recordar lo que dijo de su problema con el peso. Gritó, todo había sido empeorado. Hayato no era trigo limpio y menos aún sabiendo que Ino podría tener problemas mentales ante su peso.

—Mierda, mierda, mierda… —Susurró a la vez que se apoyaba en la pared.

—¿Has dicho algo que no debías? —Escuchó que le hablaban por detrás.

—Sí y he hecho…

Sintió que aquella persona se sentaba en uno de los asientos que se encontraban a su lado derecho—. Shikamaru, aquí hay gato encerrado y si al menos pudiera tener una mínima idea de saber algo sobre todo esto, te lo diría mas resulta que todo está muy bien montado. He estado hablando con Ino y no sabe nada del rollo maldito, los anbu dicen que lo encontraron en su casa pero Ino se había marchado de allí a las nueve en punto y nadie recuerda el haberla visto. —Habló confundida.

Algo dentro de sí se iluminó al pensar en el portero, él tendría que saber algo—. Tsunade, ¿y el portero?

Sonrió con sarcasmo—. ¿A ti también se te ha encendido la bombilla? Creo que a todos y todos nos hemos llevado la misma decepción… Tenía libre por ser navidad. ¡Genial! ¡Viva las coincidencias! —Exclamó enfadada—. Quiero sacarla de allí, sé que no tiene culpa y su estado es deprimente. Si lo ha hecho, no ha sido consciente.

Maldijo por todo lo bajo antes de comenzar—. ¿Cómo no va a ser consciente, señora Tsunade? Es absurdo, mi teoría se basa en que Hayato está metido en todo esto, ¡joder! El rollo está bajo suprema vigilancia, Ino, no es buena para pasar desapercibida. El gato está muy encerrado, no obstante, está muy a la vista. —Acabó por susurrar.

—Queda esperar al juicio y últimamente, Hayato es el favorito de todos. —Suspiró indignada—. Al menos tengo la ayuda de Kisho.

¿Kisho? ¿Y ese? ¿Quién era ahora? Se asombró al saber el tiempo que se había pasado perdido en las misiones y en mísera fiesta para el Hokage. Si pudiese iría y le daría un buen golpe a la señora Tsunade por haberle tenido tan ocupado y no dándole tiempo para ayudar a sus compañeros.

—¿Quién es? —Preguntó con curiosidad.

—Es el nuevo psicólogo, ha estado ayudándome en el hospital aunque lo que ha estado haciendo por el momento, no es su especialidad.

—¿Y eso?

—Te sorprenderá, poco personal médico y mucho militar. No dejo de preguntarme para qué quiere todo eso Hayato… Creo que todo esto no es individual, Shikamaru, aquí hay conspiraciones y de alguna forma u otra, Ino ha caído en ellas.

—¿Contra la villa?

Asintió, por alguna razón Hayato no llegó de pura casualidad y en cuanto lo hizo, no paró de poner tierra por medio y problemas para su perdición. Había escuchado que últimamente las misiones no las controlaba ella y que en cuanto quería, Hayato hacía y deshacía a su antojo, algo que no podía soportar. Y al menos que reuniese fuerzas con los de la arena su antagonista ya tenía a la villa del sonido, de la niebla, de la cascada y a un sinfín de villas bajo su persona. Y lo peor era que todo había sido bajo su consentimiento, sin escuchar y sin darse cuenta de nada.

—Es muy listo y no va a ser fácil poder frenarle.

—¿Cuándo es el juicio?

—Mañana. Y no sé qué pasará. Lo siento, he de marcharme eso sí, no te impido que empieces a buscar por tu cuenta pero no te metas en líos. Sé precavido. Nos vemos. —Se despidió sin darse la vuelta el tema era crudo y no sería fácil de resolver y menos aún si ella no tenía fuerza alguna como para solucionarlo.

—Adiós… —Susurró sin apartar la mirada del suelo—. Adiós.


Estaba agotada, su cuerpo ya había dejado de temblar y sus lágrimas ya se habían agotado. La conversación con la señora Tsunade la había podido dejar algo más tranquila pero no mucho más. Se sentía mal y sólo quería volver a casa y seguir con la tradición que sus padres habían creado junto con los Nara y los Akimichi.

La vergüenza empezaba a invadirla a la vez que imaginaba la cara de sus padres cuando algunos ninjas se hubiesen presentado en su casa para anunciarles que su hija estaba detenida por robar el rollo maldito de Konoha. Rompió de nuevo a llorar ¿y si se lo habían creído y pensaban que su hija sí que era una ladrona? Su llanto aumentó al imaginar la escena. No quería verles, no quería mirarles a la cara, se sentía absurda.

Gritó y empezó a patalear con fuerza contra la pared, no se encontraba bien y sentía que algo dentro de sí luchaba por salir. Gateó hasta el wáter y allí expulsó todo el terror que se estaba escondiendo en lo interior de su cuerpo. Sin poder limpiarse por culpa de las esposas que llevaba, lloró pidiendo ayuda. Estaba encerrada en el dolor.

—¿Se encuentra bien, señorita? —Escuchó que le preguntaban desde el otro lado de la puerta.

—No… —Susurró sin fuerza—. Quiero irme…

—Lo siento, no es posible, el juez ha decretado su juicio para primera hora de la mañana. Le aconsejo que descanse lo máximo posible. —Acabó mientras cerraba la puerta.

Su vida se había parado en aquel instante, aquel hombre no se había detenido a darle un poco de agua para poder quitarse el mal sabor de boca que se le había quedado por culpa de aquel vómito.

Tenía que descansar aunque el sueño no era su aliado en ese momento y tampoco sabría si para dentro de unas horas, la razón iba a estar de su parte de igual manera. ¿Qué les diría a todos los que la iban a juzgar? Sólo estuvo en la tumba de su ex-sensei para poder felicitarle la navidad antes de ir. Y por si poco fuera, Kisho estuvo con ella y quizá él pudiese ayudarla.

Se tumbó en el suelo, no conseguía levantarse y tampoco hizo mucho ademán, lo mejor sería que descansase. Cerró sus ojos y con una pequeña melodía, fue perdiendo la noción de en qué lugar estaba aunque sus lágrimas impidiesen sentirse del todo cómoda.

Mañana, sería otro día.

~CONTINUARÁ~


~Notas adicionales~

~Daga Uchiha: ¡Hola, qué tal! ¡Muchas gracias por tu review! Me alegró mucho leerlo, en serio, te lo agradezco de verdad. Jajaja, espero que te haya gustado el capítulo, te diría cosas pero como me suelo considerar algo bruja pues me quedo calladita y así os puedo dejar algo más intrigada (lo sé, es de malos, jajá). ¡Muchas gracias, en serio! Espero poder volver a verte. ¡Besos!

~Mitsuki: ¡Hola, guapa! ¿Qué tal? Sí que ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos pero es que entre el instituto, los exámenes y el poco tiempo que me quedaba prefería esperarme al verano y poder empezar un fic del principio al final y tardar así, lo mínimo posible en actualizar. Espero que se cumpla, jajá. Me ha hecho reír cuando me dijiste que te alegrabas de que estuviera aburrida ¿y qué te digo? Que yo también me alegro, así me añado una nueva obligación que me encanta, jajá. Sabes que te diría qué hará Hayato con Ino pero conoces mi problema en cuanto quiero deciros algo ¡pum! se me escapa y no vuelve, jajá. Soy muy mala. ¡Muchas gracias por tu review! Espero que te haya gustado el capítulo y espero también volver a verte. ¡Muchos besos!

~Ellie-Kino: ¿Qué te digo a ti que tú ya no sepas? Jajá. Ya sabes que tu review me encantó, no dejo de reírme con tus palabras, pareces asustada por cómo la trata Hayato a Ino y no sé, me agrada saber que sentís algo como "Wow" porqué. Jajá, soy malvada ya lo sabes y no se me ocurre nada nuevo así que te diría cosas pero es que se me ha ido de la mente y además, creo que es bastante liante en según que cosas, habrá diversos personas y cosas así, será compleja. Así que aunque quisiera contarte algo, no te enterarías, esta en realidad, sigue un hilo bastante fino que como te pierdas, la has hecho buena. ¡Y no quiero hablarte más hasta el sábado! Que por el momento tú y yo seguimos siendo rivales, jajá. ¡Muchas gracias, Ellie por todo! Un beso muy pero que muy fuerte. ¡Se te quiere también!

¡Y muchas gracias a todas las personas que leéis este fic! Ya sabéis que me gustaría saber qué os parece y por qué camino voy, es una manera de ayudarme así que os lo agradecería mucho si me dejáis vuestra opinión. Sin más, os dejo. ¡Hasta el próximo capítulo! ¡Muchos besos!