Capítulo 2: Voluntaria

Katniss, Prim y yo nos dirigimos hacia la plaza, la cual se va llenando rápidamente, pues a cada momento llegan más y más personas, algunas de ellas incluso tendrán que estar en las calles aledañas a esta, pues la plaza del distrito no es lo suficientemente grande para albergar a los ocho mil habitantes que tenemos.

Observo la plaza y puedo ver las cámaras que transmitirán todo en vivo para el Capitolio, están colocadas de forma que puedan mostrar a la audiencia todo lo que suceda durante la cosecha, delante del Edificio de Justicia han construido un escenario, con tres sillas, dos urnas y un podio, una de esas urnas contiene el nombre de todas las mujeres elegibles, de entre doce y dieciocho años, mientras que el otro contiene el de los varones dentro del mismo rango de edad.

De las tres sillas solo dos están ocupadas, una por el alcalde del Distrito 12, el señor Undersee, la segunda por Effie Trinket, la presentadora que cada año llega desde el Capitolio para la cosecha y la tercera es para Haymitch Abernathy, el único vencedor vivo de nuestro distrito, el cual todavía no llega y cuando lo haga, lo hará ebrio, como cada año desde que tengo memoria.

Una hora pasa rápidamente mientras registran a todos los participantes de la cosecha, los ubican en sus posiciones y seguimos esperando a un vencedor que no llega, se escucha el reloj indicando las dos, lo que significaba el inicio de la cosecha, que con o sin vencedor presente debía comenzar.

El alcalde Undersee sube al podio y empieza a leer el mismo discurso de siempre, aquel que habla de la creación de Panem, el cual se ubica en un lugar antes llamado Norteamérica, nos cuenta sobre los Días Oscuros, en la época de la rebelión de los distritos contra el Capitolio, como este venció a doce de ellos y aniquilo al décimo tercero, luego menciona el Tratado de la Traición y al final coloca a los Juegos del Hambre como el recordatorio de que los Días Oscuros no deben repetirse, lo cuál en resumen, son solo palabras bonitas para decir que estamos sometidos al Capitolio y que cualquier intento de cambiar eso traerá terribles consecuencias para nosotros.

En la escuela no enseñan mucho sobre el Tratado de la Traición, solo mencionan que nos dio nuevas leyes para asegurar la paz entre los distritos y que tiene escrito en el la creación de los Juegos del Hambre, pero soy una persona curiosa y saber solo eso no me bastó, por lo que buscando en la biblioteca un día encontré algo sobre el tratado.

'Del Tratado de la traición: En castigo por la rebelión, cada distrito ofrecerá una mujer y un hombre que se encuentren entre los 12 y 18 años de edad para una cosecha pública. Dichos tributos serán entregados a la custodia del Capitolio y transferidos a una arena pública donde pelearán a muerte, hasta que uno sólo prevalezca ganador. Desde ese momento y para siempre, esta festividad será conocida como Los Juegos del Hambre.'

Así poco a poco siempre iba encontrando información, en libros viejos y descoloridos, olvidados en un rincón y a veces ocultos en un fondo hueco de algún escritorio o muro, todo eso me sirvió para saber distintas cosas que normalmente no se hablan en los distritos o por lo menos no en este distrito.

El alcalde sigue hablando y hablando por un rato más, aunque ya no presto atención sus palabras, no hace falta, ya sé todo lo que dirá antes de que saquen los nombres de la urna.

Me distraigo, debido a que puedo ver a nuestro vencedor hacer acto de presencia, aunque tal y como predije, llegó totalmente ebrio, pronuncia entre dientes palabras que nadie comprende por su actual "estado" mientras de forma tambaleante sube al podio y se acomoda como puede en la silla que le corresponde, a pesar de todo ese espectáculo las personas del distrito lo aplauden, no porque sea digno de admiración el que llegue de esa manera tan deplorable, si no porque es lo que debe hacerse, aunque en lo personal yo pienso que merece esos aplausos, ya que cualquier persona que logre sobrevivir a los juegos queda marcada de por vida y ninguna cantidad de aplausos pueden reparar eso.

Hasta que llega el turno de Effie Trinket, quien en esta ocasión lleva un peluca rosa y un vestido verde brillante, que no concuerda con el color gris del distrito, ella empieza a hablar, con el característico acento del Capitolio, y nos saluda con la frase ya acostumbrada.

'¡Felices Juegos del Hambre! ¡Y que la suerte esté siempre, siempre de vuestra parte!'

Pasa algo de tiempo más, en el que miro a mi alrededor tratando de distraerme, pues prefiero ahorrarme el tener que oírla mientras habla del orgullo que es encontrarse ahora en nuestro distrito, pero realmente todo el mundo sabe que desea ser promovida a un distrito mejor, seguramente uno en el que el vencedor no se presente ebrio a la cosecha.

Empiezo a escuchar a Effie de nuevo cuando llega el momento de sacar las papeletas, la veo revolver los nombres en la urna de las mujeres en lo que parece ser una eternidad, pero en realidad solo son unos cuantos segundos, hasta que por fin elige una papeleta y la saca, la desdobla lentamente, casi creo que lo hace de forma intencional, pero no se puede posponer para siempre la lectura del nombre.

Es en esos momentos que todo sucede en cámara lenta .

Effie desdobla la papeleta.

Effie se acerca al micrófono.

Effie lee el nombre.

Y mi mundo se desmorona, de forma tan rápida que mi mente no puede terminar de procesar todo.

No es Gale, quien tiene dos hermanos, una hermana y a su madre que dependen de él.

No es Katniss, quien sabe cazar con el arco en el bosque y puede defenderse de los animales salvajes.

Es Prim, quien solo tiene doce años, tiene solo una papeleta con su nombre en la urna y está pasando por su primera cosecha.

En mi mente escucho una y otra vez el nombre pronunciado por Effie.

'Primrose Everdeen'

'Primrose Everdeen'

'Primrose Everdeen'

Busco a Katniss entre la multitud, sé que debe estar desesperada, la veo algunas filas adelante de donde estoy, está aturdida, conmocionada, realmente no sé cuál es la palabra correcta para describirla, solo sé en estos momentos que no esta reaccionando y que Prim está avanzando entre la multitud, desde la parte de atrás, donde se encuentran los más jóvenes, tiene los ojos llorosos y trata de arreglar su camisa para colocarla dentro de la falda.

Se crea silencio entre todos, se oyen tan solo los pasos de Prim y la voz de Effie llamándola al podio, pero es al momento en que ella pasa por mi lado cuando por fin logro procesar la situación y tomo a Prim de la muñeca para evitar que siga avanzando.

"¡Soy voluntaria!"

Grito con todas mis fuerzas, grito de forma desesperada, como si quisiera quedarme sin voz, pero no es necesario, el silencio es tan profundo, que aunque mi voz fuera un susurro de todas formas me habrían escuchado.

"¡Oh! Esto es ma-ra-vi-llo-so, tenemos una voluntaria, pero todavía queda el pequeño detalle de seguir el protocolo, se debe presentar a la ganadora y después pedir voluntarios, es entonces que..." Effie es cortada a media frase por el alcalde.

"Solo déjela subir"

Nunca he estado demasiado cerca del alcalde, lo más cerca que estuve fue el día en que me entregaron la medalla al valor, una medalla por la muerte de mi padre en la explosión de las minas.

"No... Kagome no lo hagas" Escucho a Prim susurrando a mi lado, pero la ignoro de forma intencional, suelto su muñeca y avanzo hacia el podio con la mirada fija en Katniss, mientras mi boca forma una sola palabra muda.

'Cuídala'

Y cuando veo el rostro de Katniss estoy segura que lo hará, que la cuidará, porque es su hermana, porque yo se lo pido, porque es el único rayo de sol que tenemos nosotras.

Mientras subo las escaleras se quedan en mi mente las palabras de Effie.

'Se debe presentar a la ganadora y después pedir voluntarios.'

¿Ganadora? ¿Qué se gana al ser elegida en la cosecha? Ser elegida no es un premio que es motivo de alegría, no para nosotras, no en el Distrito 12.

"¿Cuál es tu nombre querida?" Pregunta Effie con una sonrisa en el rostro, seguro que esta emocionada, en el Distrito 12 no se veían voluntarios desde hace décadas, especialmente porque nuestros tributos casi no tienen oportunidad de ganar, no con la mala alimentación que padecen y con los tributos profesionales tras ellos.

"Kagome Everdeen" Respondo con la voz firme y fuerte, con una fuerza que realmente no tengo, pero que debo aparentar para no desmoronarme ahí mismo.

"Entonces seguramente esa chica era tu hermana, pero es comprensible que no quieras que ella se lleve toda la gloria, entonces ahora...¡Hay que dar un gran aplauso a nuestra voluntaria!"

Prim es mi prima, no mi hermana, pero no me tomo la molestia de corregirla, porque a fin de cuentas Prim y Katniss son todo lo que tengo, así que no está tan equivocada, no somo hermanas pero nos criamos como si lo fuéramos.

Noto que aunque Effie pidió aplausos, el silencio no se va, nadie aplaude, es la única forma en que los del Distrito 12 mostramos desacuerdo ante algo, porque no nos atrevemos a levantarnos contra ellos, solo el silencio es el único acto de rebeldía que nos permitimos, pero al parecer no acaba solo con eso, al inicio es solo un persona, pero después otra y otra le siguen, hasta que todos hacen lo mismo, se llevan los tres dedos centrales de la mano izquierda a los labios y después me señalan con ellos, es un gesto antiguo y que rara vez se usa, simboliza el agradecimiento, la admiración, es una despedida hacia un ser querido.

Haymitch interrumpe en ese instante, de forma oportuna, distrayendo la atención del público para dirigirla a él "¡Miradla, miradla bien!" dice mientras me pasa un brazo sobre los hombros " Ella tiene mucho... ¡Coraje!" exclama eufórico "¡Más que vosotros! " pronunció gritando a la cámara, creo que esta dirigido al Capitolio y no a la audiencia como se pudiera pensar. Logro zafarme del agarre de Haymitch, justo antes de que este caiga desmayado al suelo y tenga que ser trasladado por una camilla mientras Effie trata de volver al evento principal, la cosecha, y no el desmayo de nuestro vencedor ebrio.

"¡Ahora seguiremos con el tributo masculino!" Effie repite el proceso de nuevo, pero ya no se me hace tan larga la espera, después de revolotear un rato saca el papel y lo desdobla "¡Peeta Mellark!"

No reconozco el nombre, pero a decir verdad se me hace conocido, tengo la impresión de haberlo escuchado antes y estar familiarizada con él, quienquiera que sea esta persona.

Para resolver mis dudas miró hacia el público y veo al chico que avanza al podio, es de altura media, con un cuerpo fornido y un cabello rubio ceniza que cae en ondas sobre su frente, se puede ver la sorpresa en su rostro, pero trata de guardar sus emociones, aunque fallando miserablemente, mientras lo observo fijamente sus ojos se encuentran con los míos, en un choque de azul contra azul, sin embargo no dura mucho, pues pronto desvía su mirada y ocupa su lugar a la derecha de Effie, lo que sigue después es triste, se pide voluntarios, pero nadie da un paso al frente y se continúa con la cosecha.

Ignoro deliberadamente lo demás, algo sobre el Tratado de la Traición o un discurso nada interesante, de todas formas no me importa, pero logro recordar el nombre, si no estaba equivocada era el hijo del panadero, al cual conocía porque siempre iba a venderle ardillas, Katniss y yo cazábamos juntas, pero no intercambiábamos las presas juntas, Katniss solo trataba con personas en el Quemador, yo me encargaba de los intercambios fuera de el, con los comerciantes o con otros pobladores del Distrito 12, ya que es bien sabido por todos que Katniss no es muy sociable y creímos conveniente que fuera yo quien hiciera los intercambios, por lo que me hice conocida entre los habitantes del distrito.

Soy consciente de que la cosecha esta por terminar cuando debo darme la mano con Peeta, ya que es parte del protocolo que ambos tributos se estrechen la mano, lo hago, y me percato de que su mano es firme y cálida, aunque aprieta mi mano algo después, asumo que para animarse un poco.

Al terminar el saludo entre los tributos suena el himno de Panem y las cámaras se apagan.


Akari Kinomoto

Publicado 04/10/14