Lo prometido es deuda, aqui esta el segundo capitulo, no olviden dejar sus opiniones..
si les agrada que escriba lo que ocurre alrededor de este par hacermelo saber...o si solo quieren que redacte las cartas...
sin más, les dejo leer el capi
STORYBROOKE, MAINE, 10 DE MAYO DEL 2017.
APARTAMENTO SWAN, ZONA RESIDENCIAL
Al terminar de leer la carta de Emma, no pude evitar que una sonrisa socarrona se formara en toda la extensión de mi rostro, definitivamente Em era una tonta…la mujer más tontamente encantadora que he conocido en toda mi vida. Coloqué la carta dentro del sobre en el cual estaba, dejándola en la caja, la maldita curiosidad de saber que había en la segunda epístola me estaba matando.
Por supuesto que recordaba nuestra primera cita, ¿cómo podría olvidarla? ¿quién olvidaría una cita con la chica más codiciada de toda la secundaria?, obviamente nadie, pues todos… TODOS querían salir con MI novia, y por supuesto que no se andaban con "chiquitas", poco les importaba que estuviera presente (o esté, sí, aún hay perras descardas que se acercan a ella con poses coquetas y sonrisas juguetonas, como quisiera ahorcarlas y desmembrarlas una a una, para después…ufffff…respira Regina… respira). Como sea, el factor existente en esta situación que conseguía aumentar mi curiosidad no era en sí la primera cita, sino la perspectiva que tenía Emma sobre ella, eso, me estaba consumiendo poco a poco.
Decidí que lo mejor era dirigirme al trabajo para poder concentrarme en otra cosa que no fueran las cartas. Tomé mi bolso, las llaves del coche y mi teléfono celular, saliendo del departamento, cerré la puerta y me dirigí al buffet de abogados "Mills y asociados", en definitiva, hoy sería un largo día.
CUATRO HORAS DESPUES
No podría clasificar el día de hoy como uno productivo, por más que lo intenté no dejé de pensar en las cartas y su contenido, además, por si fuera poco, Emma no contesto ninguno de mis mensajes. Se suponía que contactaría conmigo a las seis de la tarde, como lo hemos hecho desde que se marchó a Washington D.C hace unas semanas. Pero al parecer la muy sinvergüenza lo había olvidado.
"Amor" ENVIADO 6:00 PM
"¿Cielo?" ENVIADO 6:10 PM
"¿Hay alguien ahí?" ENVIADO 6:20 PM
"Emma… si esto es una de tus bromas, te lo aseguro, no es gracioso" ENVIADO 6:29 PM
"Emma Swan, estas terminando con mi paciencia, y sabes que no es una de mis grandes virtudes" ENVIADO 6:35 PM
"Emma Marie Swan Nolan, más te vale contestar o dormirás en el sofá todo el mes próximo a tu regreso" ENVIADO 6:40 PM
Nada… Emma seguía sin responder por lo que resolví que lo propio era llamarle y recriminarle su falta de consideración hacia mí. Un tono, dos, tres… buzón de voz. Volví a intentarlo, un tono, dos…cinco, buzón nuevamente. Una última vez, marqué una última vez, un tono, dos, tres… contestó… por fin.
-¡¿QUISIERAS EXPLICARME LA RAZÓN POR LA QUE NO ATIENDES MIS MENSAJES Y LLAMADAS?!- dije de forma brusca y exasperada. Pero del otro lado de la línea no hubo respuesta, solo se escuchaban distintas voces a lo lejos y una respiración acompasada.
- Emma, sé que estás ahí… puedo escucharte respirar, sino quieres dormir en el sofá y estar sin sexo todo un mes lo más sensato de tu parte es que contestes a mi pregunta… ¿dónde estás y por qué no contestabas? –
- Emm… disculpe "SEÑORA", pero Emms no está, dejó su celular en la mesa y como este no dejaba de sonar decidí contestar- una fémina voz resonó del otro lado del parlante, ¿Quién se creía esta muchachita para llamarme "señora"? ¿con qué derecho contestó el celular de MI chica? Pero, sobre todo, ¿por qué se refería a Emma con un apelativo tan cariñoso?, mi sangre comenzó a hervir y los celos a apoderarse de mí.
- De acuerdo, antes que nada, te agradecería que no te refirieras a mi como "señora" sino como "señorita", tan sólo tengo veintidós años, segundo, y más importante, ¿quién eres? y ¿por qué contestas el celular de MI NOVIA? - terminé por decir, remarcando la última palabra, con un timbre de voz frío.
-Muy bien "señorita", como ya le dije conteste el celular de Emms porque ella no se encuentra en la mesa y este no dejaba de sonar-
-Eso lo tengo muy claro, pero ¿por qué no está en la mesa?, además no me has contestado, ¿Quién eres? – expresé ya irritada y superada por la situación.
-Eso tendrá que preguntárselo a ella, ciertamente no le he dicho quién soy porque no me apetece, y no lo haré, que tenga buena noche "señorita" - terminó por decir con ironía y suficiencia en su voz, mientras colgaba la llamada.
Furiosa, así era como me encontraba en estos momentos, pero, ¿quién demonios era esa chica para hablarme así? Roja de cólera, apague mi móvil, no quería hablar con Emma, ella era la última persona con la que quería hablar, estaba segura que trataría de llamarme después de lo ocurrido, y eso no me apetecía, no en estos momentos.
Salí de mi despacho hecha una furia, subí a mi auto, para después llegar a casa y encerrarme en el departamento durante el resto del desagradable día.
WASHINGTON D.C, 10 DE MAYO DE 2017
AEROPUERTO INTERNACIONAL.
Gina va a matarme, va a matarme y no podré hacer nada para evitarlo. Soy una imbécil, imbécil mil veces imbécil Emma Swan del pasado, te odio. Mi cerebro no dejaba de repetir aquello como si de un mantra se tratara.
CENA DE GALA, DEPARTAMENTO DE SEGURIDAD.
DOS HORAS ANTES
No puedo creer que el estúpido director del evento creyera propio presentarme a todas las personalidades importantes del evento justo cuando las manecillas del reloj marcaban las seis de la tarde. Esa hora era sagrada para mí, mi bella novia y yo solíamos contactarnos por Skype o WhatsApp (dependiendo si me encontraba en el hotel o en una de las aburridísimas cenas del departamento, como la de hoy) exactamente en ese horario, nos contábamos nuestros días, declarábamos nuestro amor a los cuatro vientos, expresábamos cuanto nos extrañábamos, y todas esas cosas melosas que hacen las parejas enamoradas. Pero no, el imbécil este me hizo dejar mi móvil abandonado en la mesa, dejándome sin la mísera posibilidad de disculparme con mi morena por no poder hablar con ella, y metiéndome en un lío seguro.
No pude hacer nada para librarme de aquellas aburridas charlas, el reloj marcaba ya las siete de la tarde y el tarado aquel seguía llevándome a todos lados. Media hora después por fin me dejo en libertad, me apresuré a acercarme a la mesa para tomar mi celular y marcarle a mi Gina. Mi corazón se saltó un latido y un hueco inmenso se instaló en la boca de mi estómago.
375 mensajes de texto, 2 más de voz, y cinco llamadas perdidas, todas del mismo número… "Mi Amor" aparecía en toda la pantalla del smartphone…me había enlistado en la tercera guerra mundial sin saberlo, trague saliva ruidosamente, ganándome una mirada de compasión por parte de Mulán, una vieja amiga del departamento de seguridad civil.
Mulán se acercó a mí, y tomando mi mano entre las suyas, me contó lo sucedido, al parecer como mi celular no dejaba de sonar, ella decidió contestarlo y… bueno, las cosas no acabaron muy bien que digamos, me dirigió una mirada de disculpas apretando un poco más mi mano. Sí tenía la más mínima esperanza de que todo se arreglara con una llamada o mensaje, acababa de morir con la confesión de Mulán, lo más seguro es que mi testaruda novia, hubiera apagado su celular, y encerrado en el departamento.
Diciéndole a Mulán que no pasaba nada, que no tenía de que preocuparse, tomé mis cosas y me levanté de la mesa, hablé con el jefe del departamento de Storybrooke, implorándole que me dejará regresar a Maine solamente un día, que regresaría para la junta del 12 de mayo.
Después de un largo rato rogándole por aquella oportunidad, este accedió a dejarme volver, pero con una condición, tendría que quedarme para la junta programada para el 15, sabiendo que no podría hacer que cambiara de opinión acepte de manera forzada, era mi única oportunidad, sino arreglaba esto antes, el aniversario sería cosa del pasado.
Llegué al hotel en tiempo récord, realicé una pequeña maleta mientras llamaba al aeropuerto para reservar un vuelo directo, sin escalas a Maine, me duché rápidamente, para después secarme y vestirme. Marqué el número de mi amada reiteradas veces, aunque fue en vano, como lo imaginaba, había apagado su celular.
Ya eran las 8:30, si todo iba según lo planeado, llegaría alrededor de las 5 de la mañana a Storybrooke, salí del hotel, guardando la llave en mi bolsillo, tomé un taxi, y en menos de 15 minutos ya estaba abordando mi vuelo.
VARIAS HORAS DESPUES
STORYBROOKE, MAINE, 11 DE MAYO DEL 2017.
Maldita sea, tenía un dolor terrible en el cuello, el condenado taxi se había retrasado media hora en llegar por mí, pero todo valía la pena por ella, mi preciosa morena. Llegué a Maine aproximadamente a las 3:00 de la mañana, para entrar a Storybrooke a las 5:30, era una buena hora, comúnmente, Gina se levantaba a las 8:00 de la mañana, pero cuando se encontraba triste, o en extremo furiosa, como imagino se encontraba hoy, solía quedarse dormida hasta que el reloj marcaba las 9:00, como no quería que nadie arruinara mi sorpresa, le pedí al taxista se dirigiera lo más pronto posible a la mansión Swan, la casa de mis padres. Si mal no recordaba, ambos estaban en un crucero al Caribe, por lo que la única persona que estaría allí sería el ama de llaves, mi segunda madre, Ingrid.
Una vez llegados a la casa, le pagué al taxista por sus servicios, y me dirigí a la puerta de la mansión. Como había supuesto, la única en casa era Ingrid, la cual me recibió sorprendida y con los brazos abiertos. Le expliqué lo sucedido una vez estuvimos dentro de la casa, y ella prometió no decir nada para que yo pudiera sorprender a Gina. Dándole las gracias, y un fuerte abrazo me dirigí a la que en un tiempo fue mi habitación. Dejé la maleta sobre la cama, y me di una ducha.
Eran ya las 7:40 de la mañana, aproveché para dar un desayuno rápido. Me cambié de ropa, buscando algo mejor, para ir a ver a mi preciosa morena. Salí de casa con dirección a la florería más distinguida de todo Storybrooke y sus alrededores, compré un enorme bouquet de 24 rosas rojas (sus favoritas he añadir) a la vez que llamaba a una eterna aliada para que hiciera que Regina saliera de casa con dirección al muelle. Al terminar de realizar esa llamada, hice que Ingrid contratara a un pequeño cáterin para que cuando la morena saliera del departamento, arreglaran todo, y así conseguir su perdón.
Con todo listo, solo quedaba encontrarme con Regina, llegué al muelle, tomé asiento en NUESTRA banca, y me dispuse a esperar. Recuerdo muy bien el día en que "hicimos" nuestra esta banca. Era un preciso día del mes de julio, el cielo estaba oscurecido y la luna brillaba más que nunca, Regina estaba acurrucada en mi pecho, mientras yo, con mi mentón puesto sobre sus suaves cabellos, le acariciaba la espalda y observábamos las estrellas.
FLASHBACK
6 AÑOS ATRÁS, STORYBROOKE, MAINE
-Emma- me llamó de manera suave, dirigí mi vista hacia sus bellos ojitos achocolatados y le regalé una sonrisa.
-¿Sí?- dije mientras pasaba mi mano por su mejilla, y la acariciaba con el pulgar, ella tomo mi mano entre la suya, y recargo su mejilla cerrando los ojos.
-Tengo miedo- su voz fue apenas un murmullo audible, sus ojitos seguían cerrados.
-¿Miedo a qué preciosa?- sus palabras me confundieron, al oír mi tono de voz, abrió sus ojos y me miró fijamente con preocupación.
-A qué esto no sea más que una dulce ilusión, que todo sea mentira, y que te alejes de mi- entrelazó sus dedos por detrás de mi nuca, acercando nuestros rostros, recargando su frente en la mía- Emma… yo no podría soportar mi existencia, si no te tengo a mi lado-susurró.
-Gina, eso no sucederá nunca, eres lo mejor que me ha pasado, eres hermosa-le di un pequeño beso en los labios- inteligente- otro más- tenaz- otro -preciosa- otro - valiente-otro- tierna- uno más- en fin, eres…-suspiré, alejándome para verle a los ojos y tomando su rostro, continué - perfecta, ¿qué más podría pedir?, a quién más podría buscar si no eres tú, tú y solamente tú, mi bella morena- le di un dulce beso, que se alargó hasta que nuestra respiración se hizo necesaria.
-Emma Swan, tu sí que sabes que decir a una mujer- dijo cuándo nos separamos, con los ojos cerrados y una bella sonrisa en sus labios- Te amo.- en ese momento abrió sus ojos como platos y me miró avergonzada, yo me había quedado atónita, era la primera vez que lo escuchaba salir de sus labios, estaba congelada, por lo que no fui capaz de decir nada- Lo, lo… ss…siento Emma, yo…yo no quería- no la dejé terminar, la interrumpí besándola una vez más tomándola entre mis brazos y acariciándole la espalda.
-También te amo Regina Mills-dije mientras me alejaba, metiendo una mano en mi bolsillo y sacando una navaja- y como prueba de esto que siento por ti es más fuerte que yo, nuestros nombres quedarán grabados en este lugar, como una promesa ante todos los dioses y fuerzas del universo de que nunca podré dejar de amarte- tomé la navaja y tallé nuestras iniciales en un lado de la banca, encerrando ambas letras en un pequeño corazón.
-Eres…maravillosa, te amo Emma Swan- dijo mientras me besaba, y se acurrucaba aún más a mí.
FIN DEL FLASHBACK.
STORYBROOKE, MAINE, 11 DE MAYO DEL 2017.
APARTAMENTO SWAN, ZONA RESIDENCIAL
El condenado timbre no dejaba de retumbar por todos los rincones del departamento, a duras penas eran las 8:10 de la mañana, ¿quién demonios sería?, todos en el buffet sabían que hoy no iría, así que no podría ser nadie del trabajo, y la verdad, es que no recuerdo estar esperando visitas. Me levanté de la cama, arrastrando los pies, azoté la puerta de la habitación y me dirigí a la entrada. Digamos que mi humor no era el mejor.
- ¡Hola!, no hay tiempo que perder Regina, sé que no estás bien, y lo sé porque te conozco mejor que nadie, por algo soy tu mejor amiga, ¿no es cierto?, así que quita esa fea expresión de tu rostro, date un baño y ponte guapa, que vamos a ir a un lugar que de seguro te sube los ánimos- era Kathryn, mi mejor amiga desde la secundaria. Le miré alzando la ceja, y con una sonrisa de lado, aunque quisiera tomar una postura de completa seriedad, Kathryn no me lo permitiría, además, siendo sincera, no me apetecía quedarme encerrada en casa durante más tiempo.
- ¡Vamos lenta!- dijo tomándome de los hombros y llevándome a la habitación -¡que no tenemos todo el día!- soltó una carcajada y cerró la puerta, dejándome sola en la alcoba.
2 HORAS DESPUES
No sabía a donde demonios pensaba Kathryn que iríamos, llevábamos media hora en el coche, y el no poder ver nada me ponía los nervios de punta (Kathryn insistió demasiado en que si quería que la "sorpresa" funcionará debía vendarme los ojos). Llegado cierto punto, el movimiento del auto cesó, supuse que se debía a que acabábamos de llegar a nuestro destino. Cuando estaba a punto de retirar la venda de mis ojos, Kathryn me dio un manotazo ocasionando que desistiera de mi tarea.
-¡AUUUUCHH!- exclamé acariciándome la mano.
-¡Regina!, no hagas trampa… créeme, esto va a valer la pena… sólo espera un poquito más- manifestó mientras comenzaba a dirigirme hacia un lugar específico. Pasados cinco minutos, sentí como Kath se alejaba de mí, a la par que escuché el motor de un automóvil arrancar, y alejarse.
-¡Genial!, Al parecer me he quedado sola en un lugar extraño, bien hecho Regina, pero para la próxima vez recuerda no confiar en Kathryn- al momento de ir a desanudar el pedazo de tela que obnubilaba mi vista, un tacto delicado me detuvo, aquella presencia desconocida pero a la vez tan habitual para mí tomo mis manos bajándolas a mis costados y acercándome de forma suave a ella, abrazó mi cintura, proporcionándome un casto beso en los labios. No fui capaz de resistirme a corresponder a esa forma tan cariñosa de afecto. El beso fue roto por la misteriosa entidad, sin poder contenerme, un ligero gruñido escapo de mí garganta, mientras unas manos seguían aferradas a mi cintura, una carcajada retumbo en mis oídos, seguida de aquella voz que tanto extrañaba escuchar en vivo y directo.
-No sabía que fuera una persona que se dejara llevar tan fácil señorita Mills, pero, aunque me gustaría continuar con el beso, creo saber que usted está involucrada en una relación amorosa, con una chica muy guapa- soltó una risa socarrona, mientras yo solo sonreía, decidí seguirle el juego, podría ser algo muy divertido.
-Ella no tiene por qué enterarse, señorita Swan-dije mientras me acercaba buscando los labios de Emma, dándole así un pequeño beso y mordiéndole el labio inferior- ¿o sí?...además- con mis manos en su pecho, busqué las solapas de la camisa que (supuse) llevaba puesta, acercándola más a mí, regalándole una fugaz caricia con mis labios en los suyos- según me entere, ella ya se consiguió una nueva "amiguita" con la cuál divertirse, e ignorarme, ¿por qué yo no podría hacer yo lo mismo?- mi voz salió más fría de lo que pretendía en un principio, alejándome del agarre de mí linda rubia, Emma llevo una de sus manos a mi rostro, acariciando mi mejilla de paso y retirando la venda de mis ojos. Mi vista comenzó a aclararse, para toparme en primera instancia con aquellos magníficos ojos verdoso- azulados mirándome fijamente con aquella expresión que conseguía derretirme en un instante. Giré mi rostro rápidamente, no podía dejarme vencer por aquella mirada.
-Vamos mi vida, no fue mi culpa- su voz sonaba sincera- ¿amor? ... ¿mi reina? ...Gina por favor, déjame explicarte- suplicó.
-Te escuchó Emma- mi cabeza seguía girada.
- Las cosas fueron así, el departamento tuvo una cena espontánea, todo fue muy rápido, y no me dio tiempo de avisarte que tendría un evento, pero en realidad no importaba mucho porque ya sabes que cuando estoy ocupada con algún suceso hablamos por WhatsApp- se detuvo durante unos minutos, esperando que hablara, pero no sucedió-y pues bueno… cuando…cuando el reloj marcó las seis estaba lista para mandarte un mensaje pero…pero… pero es culpa de Johnny, sí, todo es culpa de Johnny, él me arrebato el móvil de las manos obligándome a dejarlo tirado en la mesa y arrastrándome a saludar a todas las figuras importantes que se encontraban en el lugar. Y cómo Mulán es mi amiga, al ver que no estaba decidió contestar y… pues el resto ya lo conoces… ¿amor? ¿me disculpas?-suspiré, giré mi cabeza y la observé fijamente, tenía su típica expresión de cachorrito en el rostro, no podía seguir desistiendo, esa expresión era mi kryptonita, me acerqué a ella, y pasando mis brazos alrededor de su cuello le di un delicado beso en la comisura de los labios, para después rozar nuestras narices de forma cariñosa y juntar nuestras frentes.
-Está bien, quedas disculpada, pero solo porque te amo demasiado como para desperdiciar el valioso tiempo de tu visita con esta estúpida situación- sonrió y me besó una vez más, separándose de mí, tomó mi mano dirigiéndonos a "nuestra" banca, no me había percatado que estábamos en el muelle hasta ese momento. Llegamos y tomamos asiento.
-Toma- dijo extendiéndome un hermoso bouquet de rosas rojas- son veinticuatro rosas, una por cada hora que paso pensando en ti…y extrañándote- explicó mientras jugueteaba con los dedos de mi mano. -
-Son preciosas amor, yo también te he extrañado mucho- le acaricie la mejilla, mientras tomaba con cariño su mano, haciendo que pasara sobre mí, envolviéndome en un delicado abrazo-¿te puedo preguntar algo, cielo?- la miré de reojo y ella sólo asintió, me acurruque un poco más a su cuerpo, y mi rubia colocó su mentón sobre mi cabeza- No pienses que no me encanta tenerte aquí conmigo, pero…¿no se suponía que debes de estar en Washington solucionando todas esas cosas del departamento de seguridad?- soltó una risilla nerviosa y asintió sobre mi cabeza.
-En efecto mi vida, pero no quería que estuvieras enfadada conmigo, además…necesitaba verte… sentirte…- me apretó un poco entre sus brazos- recordar tu aroma…- musitó mientras aspiraba profundamente sobre mi cabeza- tu sabor…- tomo mi rostro, por la barbilla y me beso- necesitaba todo de ti Gina.
-Yo también te necesitaba… y te necesitó amor…vas a tener que volver, ¿verdad? – sollocé en tono infantil.
-En efecto, por desgracia, pero no te pongas triste cielo- tomo mi barbilla, acariciándola con cariño- aún quedan demasiadas horas para disfrutar juntas, tan sólo es mediodía, ¿qué dices si te invito a comer?-
-Me parece perfecto- una sonrisa ocupó todo mi rostro.
-Pues siendo así, no hay más tiempo que perder, ¿vamos?- ambas nos pusimos de pie, ella extendió su brazo para que lo tomara, haciendo eso comenzamos a caminar a su coche, mientras yo recargaba mi cabeza en su hombro y aspiraba su delicioso aroma.
El camino a casa se hizo entre risas, caricias, pequeños besos robados y carantoñas diversas. Cuarenta minutos después, Emma estacionó su Aston Martin justo frente a nuestra residencia, apresurándose a bajar, rodeó el coche, abrió mi puerta y extendiendo su mano, tomo la mía ayudándome a descender. Envolvió en un cálido abrazo mi cintura a la par que con el control remoto ponía alarma al coche. Se ofreció a ayudarme a cargar mis rosas, cosa a lo cual me negué y entramos dirigiéndonos al elevador.
Minutos antes de entrar a nuestro piso, Emma desbloqueó la puerta, sin abrirla, colocó sus suaves palmas sobre mis ojos murmurándome al oído -Tranquila Amor, sólo no quiero que arruines mi sorpresa- solté una sonrisa boba, ella besó mi mejilla y me condujo dentro.
Lentamente descubrió mis ojos, y mi vista ansiosa analizó el lugar de arriba abajo. El departamento estaba tenuemente iluminado por la esencia de diversas velas colocadas de forma estratégica, una suave melodía llenaba mi escucha y mi mirar se centraba completamente en la mesa que estaba justo en el eje del living.
-Es… es precioso Emma- dije girándome hacia ella y regalándole un beso cargado de amor, pasión y diversos sentimientos que mi corazón vociferaba por aquella rubia hermosa. -¿Cómo fuiste capaz de hacer todo esto?- simplemente se encogió de hombros, me sonrió y entrelazó sus dedos entre los míos llevándome a la mesa. Retiró una silla para mí, indicándome que me sentara. Una vez lo hice, se dirigió a la cocina para traer consigo un carrito, el cual contenía una botella de vino tinto, un par de charolas y una rosa blanca. Emma sirvió la comida y dos copas de vino, sentándose frente a mí, tomo mi mano acariciándola con su pulgar. La comida avanzó con una charla amena y banal, llena de besos y mimos.
Terminando de comer le propuse a Regina recostarnos en el dormitorio y ver alguna película en Netflix, obteniendo una permisiva de su parte, llamé al cáterin para que vinieran a recoger sus cosas y a Ingrid para que les pagara. Mi guapa novia preparaba algo que picar durante la película, cuando el cáterin llegó, recogiendo todo, dejando el departamento impecable se marcharon.
La película había terminado, Regina estaba acurrucada en mi pecho con su brazo aferrado a mi cintura mientras yo jugueteaba con sus cabellos y besaba la coronilla de su cabeza.
-Amor- escuché que me llamaba.
-¿Mmhh?- fue el único sonido capaz de salir de mi garganta, me encontraba completamente hipnotizada por su extraordinario aroma como para contestar con una oración real.
-Aún no he leído la carta que estaba marcada para esta fecha, por lo que me preguntaba… me preguntaba si me la quisieras leer tu misma- dijo con un tono de voz infantil y una mueca extremamente tierna -Me encantaría escucharla de tu propia voz- besó mi pecho.
-Claro cariño, ¿Dónde la tienes?- mi bella morena sonrió y me señalo la mesita de noche.
-Ahí, primer cajón- busqué donde Regina me había indicado, extraje la carta, la abrí con delicadeza y comencé la lectura, a la par en que Gina se pegaba aún más a mi cuerpo.
"Las cartas de amor se empiezan sin saber lo que se va a decir y se terminan sin saber lo que se ha dicho"-Jean-Jacques Rousseau.
RECUERDAS CUANDO…
SALIMOS POR VEZ PRIMERA
Aún no puedo creer lo nerviosa que estaba… YO… Emma Swan… la casanova de Emma Swan, la experta rompecorazones estaba completamente exaltada por salir con Regina Mills, la belleza morena con quien había tropezado justo unas cuantas horas antes. Si hubieras visto mi estado seguro te hubieras reído de mi hasta el cansancio.
STORYBROOKE MAINE, 10 DE MAYO DE 2010.
Ruby no dejo de mofarse de mi durante todo el camino de regreso a casa, incluso el desgraciado de Watson (el chofer de la familia) se unió a sus estúpidas burlas. Ninguno de los dos daba fe de lo que estaban presenciando, la "inalcanzable" Swan había caído rendida ante los encantos de una chica, ¡RENDIDA!, eso no podía ser verdad…pero lo era.
Mi frente dejó de sangrar, no sin antes dejar un rastro de líquido carmesí seco en toda la extensión de mi rostro. Apenas cruce el portal de la mansión, mi madre se encontraba frente a mí, con cara de espanto, cerciorándose de que su "pequeña" no hubiera sufrido una "grave contusión". Intenté tranquilizarla como pude, pero fue inútil, la muy ruin me inmovilizó en mi habitación, después de haber llamado al médico de la familia para que me revisará y este dijera que no era nada de qué preocuparse. Aun así, me dejo encerrada, sin importarle que hubiera quedado con una linda chica del colegio.
Treinta minutos…faltaban treinta malditos minutos para mi cita con Regina. Me apresuré a vestirme, tomé una camisa de manga larga a cuadros, estilo leñador, unos jeans entubados color negro, y un par de botas de lazo negras. Me perfumé, cepillé mi cabello y lo deje caer en bucles sobre mi espalda y hombros. Improvisé una salida rápida, descendiendo por el balcón de mi habitación. Tomé mi motocicleta del garaje, con cuidado de no hacer ruido. Colocándome el casco, un par de guantes y mis ray ban estilo piloto oscuras, monté en ella y fui directo a Granny´s.
Llegué justo a tiempo, desmonté de la motocicleta, liberando mi cabello coloqué el casco sobre la moto, y alcé mis gafas de sol sobre mi cabeza. En escasos minutos mi mirada se encontró entrelazada con la de una extraordinaria morena, vestida en un precioso vestido pastel que ceñía su delicada cintura, montada sobre un par de zapatillas negras y con su hermoso cabello oscuro sobre sus hombros. Se encontraba sentada en una de las mesas de jardín que el local ofrecía, con una malteada de chocolate frente a ella.
A paso lento y seguro me dirigí a su mesa regalándole una sonrisa, que ella correspondió, haciendo que mi corazón se volcara…pero ¿qué me estaba pasando? ¿por qué demonios esta chica me causaba estas sensaciones?
-Hola- dije tomando asiento frente a ella -Lamento el retraso, ¿llevas mucho tiempo aquí? -
-No, para nada, de hecho acababa de llegar hace un par de minutos- suspiré aliviada, llamé al servicio ordenando algo de beber.
-Y dime Regina, ¿por qué siendo una chica tan guapa jamás te había visto?- noté como ligeramente se sonrojaba, colocando unos cabellos detrás de su oreja mirándome.
-La verdad es que me acabo de mudar a Storybrooke, antes vivía en Nueva York, pero por cuestiones laborales de parte de mi madre, tuvimos que cambiar de vivienda- sonrió una vez más- Por cierto, ¿cómo vas con tu herida?, ¿estás bien?-su mirada lucía preocupada.
-Pero por supuesto que sí Regina, tengo una cabeza muy dura, soporta de todo…no tienes nada de qué preocuparte, palabra de honor.-dije la última parte con extrema seriedad y alzando la palma de mi mano. Ella sólo rio.
Y ¡PUUMM!, el tiempo dejó de correr, mi corazón se volcó por completo y mis sentidos quedaron totalmente embriagados por aquel maravilloso sonido que emanaste por vez primera en mi presencia… mi sonido favorito…si Regina, de todos los sonidos del mundo, mi sonido favorito es tu preciosa risa. Y fue en ese momento Regina… fue en ese preciso momento en el que me di cuenta que tú no eras como las demás, y nunca lo serías, tu causabas sensaciones dentro de mí que nunca nadie antes había provocado. Una sola risa tuya me elevaba hasta el mismo cielo, y antes siquiera de comprobarlo, estaba segura que una sola lágrima que escapara de tus bellos ojos, me lanzaría a un completo abismo.
El tiempo pasó de forma extremadamente veloz, para cuando me di cuenta el reloj señalaba ya las seis dela tarde, le ofrecí ir a dar un breve paseo para después llevarla a su casa, cosa que, gracias a dios, ella aceptó.
Dejé mi moto en Granny´s, y ofreciéndole mi brazo a Regina caminamos con dirección a su casa. Más romántico no pudo haber sido ni, aunque lo hubiese planeado. Regina vivía cerca de la costa, por lo que cuando nos íbamos acercando a su casa, nos encontrábamos cerca del mar, nos detuvimos un momento, sentándonos en la arena observamos el atardecer con las manos entrelazadas… ¡siiiii!, entrelazadas, no sé cuándo ni cómo había sucedido, pero ninguna de las dos hizo amago de separarlas.
En determinado momento, Regina se distrajo con una joven pareja que tenían junto a ellos a un tierno niño que ganó el corazón de la morena. Aproveché su descuido para comprar un pequeño bouquet de rosas rojas a un vendedor ambulante que pasaba por el lugar. La joven familia se había retirado ya, y la preciosa morena venía en dirección mía con una bonita sonrisa en su rostro, yo tenía una de mis manos detrás de mí sosteniendo el pequeño ramillete de flores y cuando ella se posiciono frente mío extendí mi mano hacia ella, regalándole el adorno floral.
Su cara fue una mezcla entre sorpresa y agradecimiento, cosa que llenó por completo mi corazón.
-Pensé que tal vez te gustarían- le regalé una modesta sonrisa.
-Gracias, son verdaderamente hermosas Emma- me miraba tiernamente.
-No tanto como tú, Regina- se sonrojó un poco, entrelazó mi brazo con el suyo mientras caminábamos hacia su casa.
Frente al portón de su casa nos encontrábamos mirándonos tímidamente, tomé su mano entre las mías y comencé a hablar.
-Regina, me encanto pasar este día tu lado, me la pasé estupendamente bien, espero te hayas divertido tanto como yo- nos regalamos una sonrisa mutuamente, aspiré todo el aire de mis pulmones, y me armé de valor- me…me gustas mucho Regina, y… y quisiera saber si te gustaría salir conmigo algún otro día…en…en una cita…- sus ojos se ensancharon y un rubor lleno por completo su rostro. Una sincera sonrisa nació en sus labios.
-Por supuesto que si Emma, me encantaría mucho salir contigo una vez más…tu…tú también me gustas mucho- Sin darme tiempo a proferir palabra alguna, Regina me dio un fugaz beso en los labios, dejándome idiotizada en la posición en que me encontraba y apresurándose a entrar en su casa. Sin duda alguna…era el mejor día de mi vida.
O por lo menos eso pensaba…pues cada día que me permites pasar a tu lado…es el MEJOR día de mi vida…Te amo con toda mi alma Regina, nunca, nunca lo dudes. Y una vez más me dejaste plantada como una idiota… a eso es a lo que llamo el "Efecto Mills" …no, no te rías… que no es para nada gracioso quedarse inmovilizada por hora y media, con la mano en los labios y la mirada perdida. Sino fuera porque Ingrid me llamó al móvil preocupada por mí, me hubiera quedado para siempre en ese lugar.
Sé que después de leer esta carta tendrás curiosidad por saber de qué va a tratar la otra… aunque no sé si te vaya a encantar saberlo… ¿RECUERDAS NUESTRA PRIMER PELEA?
10 reviews más tercer capi...
