Revancha
La solitaria figura cabalgando de regreso a Pacto de Sangre estaba muy cerca de este.
Su cabello se movía con el viento. Esperaba llegar a tiempo de detener toda esa tontería. Fue a rogar al templo por ayuda, sin embargo; algo podría hacer, se dijo. Era sólo uno, pero ese uno apoyaba a su Rey. Después de todo si el Maou había fallado, no solo era culpa de este, si no de ellos también.
000
El Maou, dejó su lugar privilegiado en el balcón para entrar a su habitación.
Ahí, se desplomó sentado sobre su lecho, tal vez… su mortuorio.
El golpe que recibió por la palabras de Wólfram fueron la herida y con cada beso del rubio a Yozak, un pedazo de alma que el Maou dejaba.
Yuuri se preguntó ¿si debía dejarse su traje de gala?
Esa noche se celebró la boda de Wólfram con Yozak.
Y aún se preguntaba cómo logró seguir.
El soukoku parecía un zombi, tuvo que ser guiado por Murata y a pesar de todo; cumplió con su deber, que era el de casar a la feliz pareja.
Ahora sin nadie que lo juzgara y en su intimidad…
El maquillaje fue retirado de su rostro, con agua y un lienzo, –su madre debió extrañarlo, en su tocador– mas Yuuri ahora lo necesitaba para cubrirse las ojeras y la tez pálida y macilenta.
Con sus facciones sin máscara, dejó de lado sus pensamientos y se recostó.
Su capa quedó colgando hasta llegar a la alfombra; un suspiro cansado, salió de los labios resecos del Rey y por fin… cerró los ojos, se sentía tan cansado pero tan cansado, sin embargo las lágrimas seguían corriendo; se pensaría que el Maou lloraba desde el fondo de su alma, fugándose de ese modo…
Yuuri deseaba tanto descansar.
000
En ese momento, en la habitación de los recién casados...
Wólfram caminaba nervioso por todo el lugar. Desde el lecho, Yozak lo veía con curiosidad.
Unos toques en la puerta se escucharon y el rubio corrió a abrir, mas su desilusión no pudo esconderse, –de ser mostrada en su rostro– al ver a sus hermanos acompañados del Gran sabio.
Los tres hombres entraron con calma. Murata sonrió con malicia, ese plan que habían creado entre todos serviría para dar una lección al Monarca o eso creyeron, pues aún no veían la reacción que esperaban de Shibuya.
Murata se encontraba contrariado, nunca le falló un plan, sin embargo no tomó en cuenta que Yuuri era uno en un millón y muy lento para actuar.
El grupo esperó, que las escenas de la parejita amorosa funcionaran, para que el Soukoku reaccionara y se diera cuenta que no podía seguir arriesgándose y arriesgando a su pueblo por su extrema confianza en las personas. Había que hacerle entrar en razón y que mejor forma de hacerlo que mostrándole lo que podía perder.
La estrategia contaba con Yuuri aceptó lo que sentía por Wólfram y que era lo suficientemente importante para él, como para ser un pérdida que lo tambaleara.
Sin embargo Yuuri se dio por vencido para pelear, desde la conversación que Bielefeld y él tuvieron.
Algo falló o simplemente el plan no tomó en cuenta que el Maou sintió la culpa de ponerlos en peligro y ser… infiel, la sintió tanto, que no pudo quitarle la felicidad a Wolfram.
El sabio caminó hasta el ventanal mirando la noche despejada; esperando un último intento de Yuuri y suspiró.
Wolfram se unió al de anteojos y deseando dejar de pensar en que Yuuri no llegaba… comentó:
–La luna se ve hermosa esta noche.
Yozak se recargó en la cama y bromeó:
–Bueno… es de miel, no cariño.
Algunas sonrisas divertidas se notaron en Gwendal, Murata y Yozak.
El rubio fruncio el ceño y se giró dispuesto a salir de la habitación, sin poder esperar más.
–¡Cierra la boca Yozak! ¡Y bien como este Henachoko no entiende con indirectas, lo voy a patear hasta que lo haga!
Murata al ver tan decidido al rubio. Trató de convencerlo:
–No lo recomiendo Von Bielefeld. Esperemos un poco; usted es muy impaciente…
Sin embargo Wolfram no estaba dispuesto a ceder.
– Con un carajo! ¡¿Cómo no voy a serlo?! Es mi prometido del que estamos hablando y ni siquiera le preocupa que yo… me casé con otro…
Los presentes negaron ante lo extraño de esa frase.
–Esto se está tornando incongruente. –aseguró Gwendal, a quien le preocupaba poco el plan.
–¡Oh Gwendal! Estuviste de acuerdo –exclamó el rubio.
Gwendal bufo, al agregar:
–Dije que no me entrometería y mantendría en la inopia a Gunter. Lo hice, pero yo no veo que el Maou esté aquí, reclamándote como consorte y prometiendo dejar de ser tan crédulo.
–Yo tampoco veo a Gunter… –respondió el sabio.
–No voy a vigilarlo todo el tiempo, – se defendió Von Voltaire– además la boda ya se llevó a cabo.
Conrad –que hasta ese momento no se había movido ni hablado– opinó:
– Este plan, fue un error desde el principio. Él se disculpó con todos y te pidió … – dijo en dirección de Wolfram, más la molestia en la actitud de este, evitó que concluyera la frase.
– Sabemos, que usted no estaba de acuerdo capitán –aseguraba Yozak, quien estaba un poco preocupado; porque lo poco que había avanzado en el corazón de Conrad, fue en total retroceso desde que esa estrategia inició, y temía que si algo salía mal, Conrad no se lo perdonara y lo odiara; sin embargo eran ordenes y como soldado que era, no podía desobedecer.
Ken miró al Capitán y negó …
–No había otra forma.
–Difiero de esa opinión. Yuuri hubiera comprendido, si lo hubiéramos reprendido y no solo aceptar sus disculpas.
–Conrad. Yuuri lleva aquí el suficiente tiempo para saber que de él depende toda una nación –Gwendal explicó al momento que se sobaba las sienes.
–No lo sé, tengo un mal presentimiento –insistía el castaño.
Los ahí reunido se miraron unos a otros y negaron, el plan no estaba funcionando o Yuuri no era el Maou que esperaban.
Murata fue el primero en notar una brisa, poco común, entrar en la habitación.
Todos los demás lo observaron temblar y luego recobrarse, acomodando sus anteojos con fastidio; al mismo tiempo que le hablaba … ¡¿Al aire?!
–Shinou, ¿Qué haces aquí?
Una figura conocida se materializó en la habitación. El espíritu se vio con los brazos cruzados y un leve gesto de molestia en su –siempre amable– fas.
–Una visita y al hacerla me pregunto… ¿Qué hiciste mi sabio?
Murata dejó su lugar cerca del ventanal y de acercó encarando a Shinou:
–No hice nada que requiera tu presencia.
Shinou acotó sin esperar que su Sabio le diera explicaciones…
– Una lección para el Maou que yo elegí.
Aseguró el rubio Rey original, sin que el dejo de pesadumbre en su voz se pudiera ocultar.
–Es mi deber como sabio y lo sabes, para eso soy el consejero. –aseguraba Murata sin dejarse amedrentar por la reacción de Shinou, considerando que sólo la diversión y no verla, significaba la molestia de el rubio mayor.
El de ojos azules recorrió la recámara con la vista …
–Si… es bueno verlos a todos reunidos; según puedo constatar… por los trajes de dos de ustedes… ¡¿Contrajeron nupcias?! –fingió sorpresa– Y yo que aseguraba que el unir a un matrimonio, solo le correspondía a Ulrike… en estos años tal vez eso cambio; porque ella no ha dejado el templo y yo no los vi allá.
Wólfram en un intento de sacar de su error a Shinou; se atrevió a explicar la situación.
–No su alteza, verá…
Shinou agitó la mano, deteniendo al otro rubio:
–Ya lo sé. Me he dado cuenta por su conversación, que todo esto es una farsa.
–¿A eso viniste Shinou? ¿A espiar? –preguntó algo fastidiado, Ken.
Por lo que Shinou, negó:
–Oh no, vine por una petición, más … –Shinou no terminó la frase, en cambio dijo– Como tú aseguraste es tu deber como Gran sabio guiar al Maou y por esto mismo, te dejo a ti y a… todos los presentes que elijan al sucesor.
Todos los presentes se quedaron asombrados, ante esa tajante frase.
Wólfram se enfrentó al espíritu con valentía, sin estar dispuesto a que Yuuri fuese quitado de ser Maou …
–Yuuri ha cometido errores, pero no es enteramente su culpa, no es justo que lo retire solo por eso… yo me comprometo a que será un buen gobernante –Ya sin vergüenza alguna, Von Bielefeld, rogó– Por favor dele otra oportunidad.
Gwendal y Conrad, incluso Yozak aseguraron, atropelladamente que ellos lo guiarían y le ayudarían mas.
Murata se acercó a Shinou y le preguntó con severidad:
–¿En que te basas para querer buscar un sucesor? Yuuri ha dado todo por Shin Makoku. Alezor se ha ido y ya no es un peligro entonces ¿Qué le cuestionas?
Shinou negó y se recargó en uno de los pilares de la cama.
–Acaban de confirmar que hicieron un plan para hacer pagar al Maou y ahora lo defienden … que extraño comportamiento.
Los rostros de los Mazokus y soukoku se sonrojaron, más no sé echaron para atrás.
A pesar de las excusas y explicaciones, el gesto de intranquilidad en Shinou, no vario ni un poco; su molestia era palpable. El Rey original volvió a cruzar los brazos y cerró los ojos hastiado.
– Les di un Maou que elegí por su buen corazón… su inocencia tal vez, resulte en algunas ocasiones estorbosa, pero ese rasgo piadoso, es lo que lo hace ser el Demonio Pacificador. Lo traje de un mundo muy distinto al nuestro, le colgué la corona y lo dejé a su cuidado… más esto fue un error ¿no? Él no sirve como Rey por su juventud o bueno a eso le atribuyo que haya caído con Saralegui… no lo justifico, más creí que ustedes lo habían perdonado… me equivoqué.
Wolfram respondió quedo:
–Yo… lo perdoné…
–No descendiente mio –corrigió Shinou– tú lo castigaste por sus errores y… se puede considerar justo, hasta cierto punto, pero hablamos de un chico que no sabe mucho de la vida y que asumió una responsabilidad que no era suya, pero eso no le quita que sea joven, inexperto e impresionable… A lo que me lleva todo esto es a que… su corazón es frágil por ser aun joven…
–Una lección no le ha hecho mal a nadie –aseguraba Gwendal.
–Si; además a él no parece afectarle –confirmaba molesto Wólfram.
Shinou dejó salir un suspiro y no respondió a eso, sin embargo observó al callado Conrad:
–¿Y tú no dices nada?
El castaño respondió sin atreverse a mirar al Rey original:
–Yo no puedo estar de acuerdo. Yo lo conocí desde que era un bebé, es difícil para mi tomar un partido y lastimarlo aunque sea de mentira.
–La neutralidad muchas veces es complicidad… –acotó Shinou. El espíritu negó y sus rizos se movieron por el movimiento– me he desviado del tema que me trajo aquí.
–No lo has dicho ya. Alguien te llamó... –contestó Murata.
–No exactamente mi sabio; alguien pidió ayuda y algo más me trajo al castillo, pero ya no tenemos tiempo.
Shinou miró a todos de nuevo y reparó en Yozak que no había dicho nada, supuso que por respeto.
El de ojos azules se irguió y caminó hasta la puerta con intención de atravesarla, ya era tarde y él no tenía fuerzas de quedarse mas tiempo, alguien al otro lado de la puerta lo esperaba y era hora de reunirse.
Por último, exigió:
–Quiero, por lo menos un candidato… para cuando los funerales terminen.
Todos lo vieron con incredulidad, pero ninguno se atrevió a preguntar.
Solo Murata lo detuvo, furioso y – porque negarlo– asustado también y lo encaró:
–¡¿De que hablas?!
–Pues de que mas, la agonía del Maou me trajo aquí y estuve con él… hasta que partió… digamos que su lección dio resultado y ahora tendrán un nuevo Maou para gobernarlos, pero eso si, yo ya no lo elegiré; hagan lo que siempre desearon y coloquen a su infalible candidato… quien quiera que sea.
–¡No es cierto! ¡Miente! ¡Mi Yuuri no…! –exigió el rubio menor.
Shinou no desmintió lo que acababa de decir y la verdad golpeó a todos, pero a Wolfram …
Un grito ahogado después de una puerta abriéndose intempestivamente y a un rubio corriendo como enloquecido, fue lo que continuo después de las exclamaciones.
Los otros le siguieron; todos deseando que nada fuera verdad. Más la figura vencida y derrotada llorando en silencio en la puerta abierta de la habitación real, les quitó casi toda esperanza. Gunter ni los notó cuando pasaron junto a él.
Al entrar a la habitación real, Wólfram caminó temblorosamente hasta a el tálamo que alguna vez compartió con Yuuri. Ahí como si solo estuviese durmiendo… se hallaba este.
El rubio acercó su mano a la figura, lo hizo muy despacio controlando el pánico y por fin rozó una de las manos entrelazadas del Maou y… no sintió tibieza alguna.
Wolfram cayó de rodillas llorando y gritando.
–¡No es cierto! ¡No, por favor Shinou, te lo ruego devuevemelo! ¡Te lo imploro!
Gwendal con paso firme, se acercó al monarca y revisó los signos vitales. No encontró nada.
Conrad se tambaleó y se aferró al marco de la puerta; Yozak lo agarró para que no cayera, pero el castaño se zafó de inmediato del agarre y salió de ahí corriendo despavorido.
Murata no se atrevió a entrar, temblando se giró a buscar una respuesta en Shinou y lo vio caminando con… Yuuri hasta desaparecer.
Wólfram se levantó aun llorando y dio la vuelta a la cama; recogió el pedazo de capa que caía y lo colocó cubriendo el cuerpo amado, acarició las facciones que hasta ese instante notó enflaquecidas y desmejoradas; retiró un mechón de la frente de Yuuri y lo acomodó detrás de la oreja.
– Descansa amor… yo velare tu sueño.
Eso pareció hacer volver a Gunter que se irguió y llegó hasta el tálamo.
–Eso ya no le corresponde, Von Bielefeld. Como el consejero del Maou yo me haré cargo y avisaré … a su familia.
–Yo soy su prometido … –insistió Wolfram.
–Usted es el esposo de Sir Gurrier. –volvió a decir Gunter.
Gwendal intervino, para que no se siguieran hiriendo ese par.
–Gunter, por favor…
–No, Von Voltaire. No niego que Wolfram sea un noble, pero a mi Rey, lo atenderé … por última vez, yo.
–Como tu futuro esposo, te ruego que… –insistió Gwendal.
–No. También considere ese compromiso roto.
El General ya no pudo decir más, demasiado anonadado por todo.
Wolfram se levantó y encaró al de cabello violeta.
–Soy el prometido de Yuuri y yo velaré su sueño y es mi última palabra. ¡Si te opones, cuando despierte se lo diré!
El silencio se instaló en el lugar, por lo dicho por el rubio.
Murata observó a este con detenimiento y notó el brillo de locura en esos ojos verdes, y ordenó.
–Sir Gwendal, lleve a Wolfram a descansar.
El General obedeció sin decir palabra; todo estaba hundiéndose bajo sus pies y no comprendía nada.
A pesar de que el rubio insistía en dormir con su Yuuri, se dejó guiar mansamente.
Gunter, ya sin los hermanos en el lugar; acomodó la ropa del Monarca y cubrió el rostro de este.
–Tampoco debería estar aquí… su señoría.
Murata no se ofendió por la petición de Von Christ y sintiendo la culpa corroerlo, al mismo tiempo que lágrimas silenciosas bajaban por sus ojos; se retiró.
...
En cuanto Wolfram se recuperó; se realizaron las exequias y fueron excelsas.
Era una pena que todo se realizó para un ataúd vacío. Gunter avisó a la familia Shibuya. Shouri fue por el cuerpo de su amado hermanito y regresó a la tierra con este, sin permitir que nadie lo viera de nuevo.
Shouri rechazó ser el Maou de la tierra, pues sin Yuuri ya no tenía a quien proteger o apoyar.
Gunter dejó Pacto de Sangre, más no lo hizo sólo. Su hija y Greta iban con él; si no hubo oposición por esa decisión, fue porque lo hicieron bajo la protección de la noche y de… Shinou.
000
El pueblo Mazoku lloró por su Maou, pero sobre todo por su paz perdida; sin el Demonio Pacificador, las peleas por el trono y las declaraciones de guerra se veían muy cercanas.
000
Pasaron algunas semanas en las que los nobles discernían sobre el siguiente Maou.
Gwendal y Wolfram estaban entre los candidatos. Al rubio no le importaba ni corona ni trono, sólo el poder para acabar con Pequeño Cimaron y Saralegui.
Los sueños de destrucción, fuego y muerte, poblaban las pesadillas del que llamaron Honey-chan, más de ese rubio no quedaban más que recuerdos que la culpa enterraban cada día más.
Mientras dos de los tres hijos de Cecile aceptarían la decisión de los nobles y cumplirían como soldados Mazokus. Conrad… ¿quien lo sabía? El castaño desapareció desde la muerte de Yuuri –ni Yozak lo había localizado.
Una nueva Época iniciaba; aun era muy pronto para saber que les deparaba el futuro a los Mazokus , sin embargo estos no olvidarían al que fue un demasiado amable … Demonio Pacificador.
…
Los habitantes de Pequeño Cimaron no serían tan afortunados, esas personas iban a agradecer a su Monarca, que sus vidas fueran a ser cortadas de tajo, por eso…
Gracias Saralegui.
...
Aún creo que merece epílogo... ¿O no?
