Ok, he llegado a la conclusión de que o estoy rodeada de extorsionistas de primera... o soy manipulable.

Como sea, al final esto no se quedará en One-shot y habrá más, pero cada capítulo puede ser independiente (o al menos esa es la idea) :3

Esto va para Cel-chan, para que no lo olvides: Nunca hay suficiente NanoFate o_ó Espero no haya quedado tan mal por lo random de la situación. Disculpen si es así... ah! Y gracias por leer el anterior, las review y los favs, eso si que no lo esperaba xD

Otra cosa: Los que no notaron la obvia referencia a Sakura CC en el anterior, sientan verguenza o_ó Este también tiene una pequeña referencia, quien la adivine gana premio~ (ok, no).


Separation

Los pétalos de cerezo eran arrastrados por la suave brisa primaveral, creando un bello y relajante espectáculo en aquel parque. Sin embargo, para ella había algo más hermoso a lo cual prestar su atención…

Su dorada cabellera, brillante y sedosa, ondeando con la brisa, sus ojos borgoña, esos que tanto amaba, mirándola con dulzura y aquella cálida sonrisa dirigida a ella, solo a ella, que volvía a ver después de tanto…

—Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvimos aquí —habló con su suave voz. Una ligera sonrisa formada en sus labios.

—Ha pasado mucho tiempo desde que te fuiste —abundó ella.

—Sí… —Posó su mirada en el suelo, aunque se negaba a dejar ir la sonrisa que tanto le había costado recuperar.

Se apresuró a acercarse y le rozó un brazo con la mano, insegura, creyendo que el solo gesto podría hacer que desapareciese de nuevo. Con cautela formó una tímida sonrisa en sus labios.

—Pero ya estás aquí.

—Y no me volveré a ir —Levantó el rostro para sonreírle de vuelta—. Me quedaré siempre contigo como te lo prometí —le posó una mano con gentileza en el rostro.

Su corazón dio un brinco para comenzar a latir desenfrenadamente. Tal cercanía después de tanto tiempo la estaba afectando, sus mejillas sonrojadas, sus pensamientos bloqueados, su boca secándose… pero había algo que debía ser dicho.

—Fate-chan… yo…

La rubia había dejado de sonreír para verla con seriedad con aquellos profundos ojos que parecían leer su mente y dejarla sin habla. Oh, cómo había extrañado perderse en ellos. Aunque ahora no era el momento, se reprochó mentalmente e intentó de nuevo encontrar sus palabras.

—Yo…

El intento no llegó más lejos que eso, al darse cuenta que la cercanía entre ellas iba disminuyendo a una velocidad desesperante, ni rápido ni lento, simplemente se acortaba, ni siquiera parecía que se estuvieran moviendo pues ella seguía perdida en los dos rubíes que la observaban. No quería dejar de mirarlos, pero sus párpados comenzaban a pesarle, como si el momento exigiera que fueran cerrados. Sabía que todo intento por hablar sería inútil ahora que la respiración de Fate se entremezclaba con la suya. Más cerca. Casi. Un poco más. Por el rabillo del ojo pudo ver los labios de Fate abrirse otro poco. Sólo unos milímetros…

PiPiPiPi PiPiPiPi PiPiPiPi PiPiPiPi

Una torpe mano buscó la fuente del sonido y de un manotazo lo hizo callar. Hubo un par de segundos de silencio en la habitación, únicamente interrumpida por el cantar de las aves proveniente del jardín. El brazo todavía suspendido en el aire, reposando su peso en la palma de la mano sobre el despertador.

—Ugh…

Tomó el aparato con poca delicadeza y sacó el rostro de debajo de las sábanas para dedicarle una mirada somnolienta y rabiosa.

—Dos minutos… ¿No podías esperar dos minutos más para sonar?

Frunció aún más el ceño al terminar la frase, como si de verdad el reprochar al objeto pudiera hacerla sentir mejor. Suspiró y lo dejó caer al suelo para hundir su cara nuevamente en la almohada.

—¡Nanoha, no te vuelvas a dormir, eh! Ya haz llegado dos veces tarde esta semana —se oyó la voz de su madre desde las escaleras. Soltó otro gruñido—. El desayuno ya está listo, baja rápido.

—¡Ya voy, mamá! —Levantó el rostro lo suficiente para hacerse oír, pero una vez que la mujer respondió se desplomó pesadamente, quedando con la cabeza girada hacia su mesita de noche.

Suspiró y abrió los ojos para encontrarse con un marco iluminado por los tenues rayos solares que se infiltraban por las cortinas. Dos chicas le devolvían la mirada sonrientes, una pelirroja aferrada al brazo de una rubia, haciendo el signo de la paz con la otra mano. Ambas lucían felices. Junto al marco, un pequeño triángulo dorado brillaba sutilmente.

Tras unos segundos de silenciosa contemplación, cerró los ojos y se removió en la cama para luego levantarse de un tirón.

[Aquí Nanoha Takamachi nuevamente.

Hoy he vuelto a soñar con Fate-chan.]

Removió sin cuidado sus cajones en busca de ropa interior, la arrojó a la cama y luego buscó una camisa colgada en el closet.

[Me gustaría decir que ahora es más frecuente que antes, pero no es verdad. Desde que se fue no ha pasado un día sin que piense en ella, sueñe con ella.]

Se despojó rápidamente del pijama que dio con el suelo, para comenzar a vestirse.

[La diferencia está en que antes quería despertar porque resultaba demasiado doloroso saber que sólo era un sueño.]

Se acercó a la silla donde reposaba la falda, terminando de abotonarse la camisa.

[Ahora prefiero no hacerlo y quedarme más tiempo con ella, aunque sea una ilusión, en vez de abrir los ojos y ver que no está.]

Tras subir el cierre de la falda procedió a anudar el listón rojo alrededor del cuello de la camisa.

[Empecé a escribir este diario porque… no estoy muy segura por qué. Quizás para llevar cuenta de los acontecimientos y cuando Fate volviera pudiera leerlo y enterarse de qué pasó mientras no estuvo, pero al final sólo terminaba escribiendo cosas como "Quiero verte, Fate-chan" y su fin original fue perdiendo sentido…]

Terminó de anudar la cinta que recogía su cabello en una coleta a un costado. Se admiró en el espejo para asegurarse de que estuviera presentable.

Muy bien, ahora solo falta…

Suspiró largamente. Al inspirar, curvó sus labios en una perfecta sonrisa, perfecta máscara de falsa alegría que ya se había vuelto natural. Con ella salió del cuarto para encarar, como cada mañana, a su familia en la mesa.

[Actualmente lo sigo escribiendo porque se volvió una costumbre, supongo. Tal vez más para mí, como para leerlo algún día en muchos años más y recordar estos momentos con nostalgia…]

Haciendo uso de habilidades actorales que desconocía tener hasta hace unos meses, pero que ahora le resultaban increíblemente útiles, compartió otro desayuno más con los suyos, evitando que se dieran cuenta de lo que le sucedía internamente.

[Hace poco inició el nuevo año escolar. Tuve suerte de quedar en la misma clase con Arisa-chan y Suzuka-chan. Hayate-chan está en otra, pero nos visita muy a menudo entre clases. Últimamente hace más el tonto que antes y aunque no lo diga sé que es para tratar de animarme. Incluso Arisa-chan ya no me riñe tanto. Se los agradezco, pero no puedo evitarlo.]

Terminó de ponerse los zapatos, se despidió de su madre con un gesto de mano y salió para encaminarse al instituto. Miró el cielo.

[Ya han pasado más de 6 meses desde que Fate-chan se fue. Acarició el broche dorado que llevaba en el pecho. No es que esté perdiendo la esperanza de que vuelva, eso nunca, pero… pero…]

—¡Buenas, clase 3-A! ¿Cómo están to_? —Hayate se calla al sentir la pesada atmósfera en el salón y abre los ojos, con la sonrisa congelada.

No tardó demasiado en darse cuenta de que la fuente de tanta energía negativa en el ambiente era una de sus amigas.

—¡Uwah! —Retrocede espantada—. Puedo ver su alma saliendo de su cuerpo…

—Así están las cosas —resopló Arisa a un costado de Nanoha cuando Hayate llegó junto a ellas.

—¿Qué pasó ahora? —su voz sonó cansada, no era muy nuevo el ver a su amiga así desde varios meses ya.

—Lleva 48 horas sin saber de Fate.

—¡49 y media! —corrige ella con lágrimas de cocodrilo. Recostó su cabeza en la mesa, desganada. Al menos al llegar a la escuela podía permitirse sacarse la máscara ante sus amigas.

—Vamos, puede que esté ocupada… —Intentó la castaña, procurando sonar convincente.

—Uhm… —Ya sentía que no tenía ni fuerzas para responder.

—¡Ooh, venga! ¿Qué le pasó a la Nanoha que conocíamos? —exclamó Hayate tratando de causar una reacción en ella, pero no salió como esperaba.

—Se la llevó Fate-chan —respondió con voz apagada.

Todas guardaron silencio, incómodo y complicado, no parecía que nada fuera a funcionar. Nanoha había sonado absolutamente resignada a luchar contra su estado actual.

—No es sólo eso —Quiso explicar Suzuka, para romper el silencio—. En las últimas semanas el contacto que han tenido ha sido mínimo.

—Es como si me estuviera evitando… —comentó Nanoha casi en un susurro, con la vista perdida, sin levantar el rostro de la mesa.

—No digas_

—Siento como si se estuviera olvidando de mí… —Ahora se acomodó entre sus brazos, ocultando la mirada e intentando que no se le quebrara la voz que se escuchó amortiguada en su escondite—. Tal vez nuestros sentimientos no eran tan fuertes después de todo…

Las chicas se miraron con expresión complicada y muy preocupadas. Su amiga no sólo había perdido su brillo, sino que ahora también estaba perdiendo la esperanza y no había nada que ellas pudieran hacer, porque sólo Fate podía devolverle la sonrisa.

[Fate-chan se fue al inicio del segundo trimestre… y fue un milagro que yo lograra aprobar el año. Arisa-chan y Hayate-chan ya estaban pensando en utilizar la técnica de la grabadora mientras dormía nyahaha. Es que desde que Fate-chan se mudó no logro concentrarme en clases, menos que cuando ella estaba.]

Miraba al profesor dando una explicación en el pizarrón, con expresión neutra y el rostro apoyado en una mano, le había tardado un par de meses, pero ahora podía fingir que prestaba atención en clases para que no la regañaran.

[No ayudaba mucho el hecho de que fuera justamente Fate-chan quien me ayudara los años anteriores con las materias en que tenía problemas, así que cada sesión de estudio se convertía en un recordatorio de ella. Y un mar de lágrimas, debo decir. Estoy convencida de que me he vuelto una llorona.]

Arisa le arrojó un papelito indicándole que habían cambiado de página. Le brindó una media sonrisa a modo de agradecimiento y volvió a fijar su vista perdida en el libro.

[No es que hayamos perdido el contacto. En absoluto. En el mismo momento en que llegó a su nueva casa buscó la manera de hacerme llegar un e-mail. Además de eso teníamos una que otra llamada telefónica y videoconferencias. Vivir en el siglo XXI es algo que sinceramente agradezco, porque si ya ha sido difícil con toda la comunicación que mantenemos, no me imagino cómo hubiera sido en los tiempos del puro correo convencional…]

Se levantó y pidió permiso para ir al baño, ya sentía que los ojos comenzaban a arderle y un revoltijo en el estómago. Uno desagradable, no como el que sintiera en brazos de Fate.

[Tampoco es que sólo recurriéramos a la tecnología para comunicarnos. De vez en cuando nos enviábamos cartas y uno que otro paquete, como el intercambio de regalos de navidad… Oh, Dios, la peor de mi vida.]

Mojó su cara para alejar esos recuerdos y se concentró en su reflejo: horrible, pensó. Ya no volvería a la segunda hora.

[La primera vez que me llegó una carta de Fate-chan, lo encontré algo romántico. Lo sé, es tonto ¿verdad?

Es que en serio es como la historia de dos amantes distanciados que… Ah, me he vuelto a sonrojar. Esto se ha vuelto frecuente, pero cada vez es más difícil que se quite, como si me hubieran tirado pintura roja. Lo aseguro, esto es culpa de Fate-chan.]

Mientras camina hacia la enfermería en busca de un lugar donde pueda estar sola, saca un sobre doblado en varias partes —objeto que llevaba siempre consigo para darse ánimos— y acaricia la pulcra letra indicando el remitente, rememorando la primera vez que la leyó.

Durante el primer mes de ausencia de Fate, un día que llegó a casa después de las prácticas del club, su madre la esperaba con una radiante sonrisa. Ella se la devolvió en el instante que tomó el papel que le estaba siendo extendido, le dio un fuerte abrazo a la mujer y corrió a su cuarto a leer el contenido. Realmente no esperaba que Fate fuera a cumplir eso de enviarse cartas normales.

Tras unos segundos de contemplación al remitente con una tierna sonrisa, rasgó el sobre para empezar a leer. Se sorprendió y alegró de lo que había escrito; adentro habían cosas que estaba segura la tímida y reservada Fate no diría en persona o en llamadas o mail o lo que fuera que no sea de ese modo. También podía jurar que si se lo decía a su amiga, esta se sonrojaría a más no poder. Y rió ante este pensamiento.

Jeje en parte es buena esta situación para saber qué es lo que piensa de mí —se dijo a sí misma intentando encontrar lo bueno—. Nunca me había dicho que le gustaba mi risa nyahaha…

Con un leve sonrojo y una cálida sensación en el pecho continuó leyendo. Hasta llegar a una parte que le hace dar un vuelvo el corazón y le revuelve el estómago.

"Te extraño, me haces falta" volvió a releer todavía sorprendida.

Apretó el papel contra su pecho, intentando acallar los latidos de su corazón, ya eran tan fuertes que dolía. Mientras en su estómago parecía desatarse una guerra. Era un hormigueo, molesto, pero agradable al mismo tiempo… como mariposas revoloteando.

¿Qué me haz hecho, Fate-chan? —Se deja caer en la cama, segura de que tenía una sonrisa estúpida en el rostro.

Cerró un momento los ojos y suspiró dejándose invadir por la sensación, feliz. Sí, era agradable y lo mejor de todo es que era por causa de Fate… Un momento, se dijo abriendo los ojos sorprendida ¿Mariposas? ¿No es eso lo que dicen cuando una persona…?

Se llevó una mano al pecho, paralizada ante la idea.

—"No puede ser… No… podría ser que yo… esté enamorada…?"

Soltó otro suspiro dándose vuelta en la camilla de la enfermería. Con la cara que tenía cualquiera podría decir que estaba enferma. Y sí, probablemente lo que le pasaba era una enfermedad o al menos se sentía así.

[Enamorada. Sí, claro. Eso es… demasiado. Digo, ya, decir que te gusta una persona a decir que estás enamorada de ella es muy distinto ¡Están en niveles completamente diferentes! Y decir que estás en la 2 cuando ni siquiera pasaste por la 1 es… ¡¿Cómo fui tan estúpida de no darme cuenta antes?]

Gruñó tapándose entera con las sabanas blancas. La doctora Shamal no se encontraba ahí, le había dicho que descansara, pero resultaba muy difícil hacerlo, si hasta sus horas de sueño se habían reducido a un máximo de cuatro.

[Enamorada o no, este sentimiento fue creciendo más y más, día a día, hasta llegar a desbordarse y generar sentimientos en mí que desconocía. Ya no sólo quiero ver a Fate-chan, NECESITO verla, o al menos saber de ella para poder funcionar… No normalmente, porque hasta yo misma me desconozco desde que no la tengo a mi lado.]

Abrió su móvil para ver la hora en la brillante pantallita; ya no faltaba demasiado para la hora de almuerzo. Lo volvió a cerrar, pensando en que antes era la única utilidad del aparato; ver la hora y hablar por la noche con Fate-chan. Antes se texteaba con sus amigas, pero ahora casi no podía despegarse del susodicho objeto.


Por su parte, Hayate miró discretamente la hora en su celular bajo su pupitre. Había quedado preocupada por Nanoha desde que la vio esa mañana, se la veía peor que nunca y eso que ella sabía mejor que nadie por lo que su pelirroja amiga estaba pasando desde que Fate se mudó a Inglaterra. Ya hasta estaba pensando en ser terapeuta…

Lo juraba, si Fate no regresaba pronto, ella misma iría a traerla arrastrando. Y es que no solamente eran conversaciones y desahogos que giraban en torno a lo mismo, sino que además había llamadas a horas inhumanas.

¿Diga?

¡¿Puedes creerlo? —se oyó la voz exaltada de Nanoha del otro lado.

Eh… ¿No? —dijo con confusión— ¿De qué hablamos?

¡Fate-chan!

Hayate contuvo un suspiro y se preparó mentalmente para lo que venía, recordándose que es lo que una amiga debía hacer, sin importar lo MUY cansado que resultase. Aunque todavía podía tener una escapada diplomática al asunto, pensó.

Bueno, sí, yo estoy estudiando para el examen de historia que asumo no te interesa, así que…

¡Por favor, Hayate-chan! ¡No tengo con quién más hablar de esto! —exclamó haciendo un puchero y aferrándose más a la almohada que tenía en sus brazos.

—… ¿Arisa? —sugirió insegura, si podía pasarle la pelota a alguien más, lo haría. Amistad de por medio o no.

Me gritó algo como "¡Tengo vida!" y colgó —informó con simpleza.

—"…No, no podría hacer eso ¿o sí?" —pensó considerando la opción, pero una parte de ella descartó la idea— ¿Suzuka-chan?

Tiene el teléfono apagado.

Esa sí era buena, Suzuka siempre iba un paso delante de ellas, pero tomaría nota de la alternativa para una futura ocasión.

Me alegra ser tu tercera opción, pero…

¡Eres mi amiga!

Y ahí estaba, la verdad de la cual no podía escapar, la condición que la hacía seguir un estricto protocolo pactado en silencio.

Está bien, está bien… Fate-chan ¿Qué pasa con ella ahora?

¡Que es una desconsiderada! —bufó Nanoha molesta— Se consigue nuevos amigos e inmediatamente se olvida de mí.

No suena como algo que ella haría… —comentó alzando una ceja— ¿Desde cuándo no hablan?

Esta mañana…

—…Voy a colgar.

¡Es en serio, Hayate-chan! —Volvió a levantar la voz—. Ella dijo que intentaría comunicarse cuando llegara.

—… —Guardó silencio un momento para pensar en decir algo más que no sea recalcar la parte de "intentaría"—. Ok, aquí son casi las 12 am, lo que significa que allá son casi las 4 pm, si iba a salir con amigos es lógico que aún no llegue a casa.

¡Justamente es eso! —Hayate frunció el ceño generando un par de posibilidades ante el comportamiento de Nanoha.

—… ¿y con quién iba a salir? —decidió probar.

Un chico con el que parece estarse llevando muy bien últimamente —No pasó desapercibida la clara molestia en el tono de voz. Lo sabía.

Eso lo explica todo.

¿Qué?

¡Solamente estás siendo celosa! —exclamó exasperada. No podía creer lo infantil que se estaba poniendo su amiga.

¡Eso no es cierto! ¡Yo solamente estoy preocupada por con quién se junte!

¿Y quién eres tú para decidir sus amistades?

—…—Nanoha quedó callada. Tal vez había sido un poco ruda, pero tenía que hacerla entrar en razón.

Escucha —continuó ya más calmada—, te recuerdo que tú y Fate no son pareja —dijo con un significativo tono de voz—, por eso no tienes derecho alguno de andar poniéndote celosa a la mínima o siendo posesiva. El que las cosas quedaran así de ambiguas es netamente responsabilidad tuya. ¿Me oyes?

Lo admitía, esa vez había sido un poco cruel con su amiga. Por muy exasperante y molesta que se haya puesto, estaba sufriendo… ¡Pero es que a veces estresaba lo lenta que eran las dos! Para empezar, Nanoha ni siquiera se hubiera dado cuenta de sus sentimientos sin su intervención, o le hubiera tardado años el hacerlo, y ahora todavía estaba asimilando la magnitud de ellos, en parte con su ayuda también.

Suspiró, sin querer le tocaba ser la mala de la película que dijera las cosas como son. Tal vez debería ir a hablar con Nanoha durante el almuerzo otra vez…


Nanoha subía los escalones lentamente, mirando sus propios pies avanzar. El timbre ya había sonado y sus amigas seguramente la estarían buscando, pero quería estar sola y sabía que ellas lo entenderían.

[Tal vez esté siendo posesiva como dijo Hayate-chan… Y no es algo que me guste, pero no puedo evitarlo. Cuando Fate-chan me hablaba de sus nuevos amigos allá y en especial de ese chico, no podía evitar sentir que algo me estaba siendo arrebatado…]

Se sentó apoyada en una de las paredes de un pequeño cuarto de la azotea que se utilizaba para almacenar objetos. Con lo lindo que estaba el día, todos estarían disfrutándolo en el jardín.

[Fate-chan siempre tuvo problemas para comunicarse con la gente y era comprensible. Conoció a Hayate, Arisa y Suzuka gracias a mí y de a poco fue librándose un poco de su timidez, pero sólo con nosotras, con los demás todavía mantenía reservas. Por eso cuando se fue me preocupaba que estuviera sola… pero al ver lo rápido que hizo nuevas amistades también me causó incomodidad ¿Seré una mala persona por sentirme así?]

Dejó a un lado su bento, a penas había logrado tragar algo, pero no se creía capaz de comer más. Miró el cielo recordando una de las conversaciones que había tenido con Hayate ahí.

Hey, deberías dejar de escabullirte a la azotea —comentó la castaña sentándose a su lado—. Sabes que está prohibido hacerlo en estas fechas.

Te recuerdo que tú me enseñaste a forzar cerraduras —dijo con calma abrazando sus rodillas por el frío.

Touché —Hayate sonrió de medio lado, se había vuelto algo incómodo el bromear desde que Nanoha estaba así. No sabía cómo reaccionaría—, pero no lo hice para que lo usaras para el mal, sino cosas más productivas.

¿Cómo qué? —le devolvió la media sonrisa alzando la ceja ante su sugerente tono.

Como escabullirte para pasar un rato a solas con Fate-chan, con todos sus fans acosándola era difícil que… —Y se arrepintió de haber dicho "el nombre".

Nanoha hizo un sonido indescifrable y se acurrucó más, de pronto estaba más helado y no mucho tenía que ver con que fuera pleno invierno. Hayate formó una expresión complicada, pero luego suspiró extenuada.

No puedes hacer del nombre un tabú ¿sabes? —le dijo mirándola con comprensión y un dejo de reproche—. También es nuestra amiga y nos gustaría poder hablar de ella y recordar buenos momentos sin que se te venga el mundo encima y parezcas un alma en pena.

Lo siento… —fue lo único que se le ocurrió decir.

Tampoco tienes que disculparte —respondió tranquila—. Creo que la que peor está eres tú.

Hum… —Eso era obvio, pensó Nanoha.

Sin embargo, es tu culpa —dijo a bocajarro.

—… ¿Eh? —Nanoha se incorporó y la miró confundida. Si estaba buscando hacerla sentir mejor, no iba por el camino correcto.

Así es —respondió simplemente Hayate ante su mirada—, cada cual se toma como quiere una separación. Nosotras también la extrañamos, es cierto, pero preferimos recordar con cariño mientras estábamos juntas y atesorar la poca comunicación que tenemos.

—…Es diferente —bufó Nanoha hundiendo su mentón en sus brazos.

¿Por qué es diferente? Era tu mejor amiga, pero también era la mía —La pelirroja volteó a verla con el ceño fruncido, no entendía a Hayate.

Sabes qué es diferente.

Hasta donde yo sé, ustedes son muy buenas amigas, eso es todo —respondió con simpleza—. No recuerdo que tú o Fate hayan dicho nada de algo más que no sea amistad.

Nanoha tuvo que contener un reclamo, su cara debía ser de foto. Ahí estaba de nuev;, Hayate recriminándola por no haber dicho nada cuando pudo, ya una vez le dijo que pensaba que le hubiera sido más simple si al menos se hubiese sincerado con Fate, que se quitaría un peso de encima y ahora le estaba haciendo entender que todavía pensaba que debía hacerlo.

No es tan fácil —respondió desanimada abrazándose nuevamente a sus piernas.

Yo no entiendo por qué tú complicas tanto las cosas.

El amor es complicado —trató de defenderse.

En los libros —cortó con tozudez—. En la vida real las cosas son tan simples como quieres que sean.

No me estás ayudando —la acusó de reojo.

Soy tu amiga, mi deber es decirte las cosas como son —respondió con gesto de completa inocencia—, pero si quieres una hora de costará…

No creo que seas buena psicóloga.

Qué cruel —dijo haciéndose la dolida.

Soy tu amiga, mi deber es decirte las cosas como son —imitó Nanoha con los ojos cerrados, para luego intercambiar una mirada divertida.

Ambas rieron. No era una risa pura y despreocupada por parte de la pelirroja, pero era algo, pensó Hayate sintiéndose satisfecha.

De todas formas, no es algo que se diga por teléfono ¿sabes?

¡De eso estoy hablando! —señaló triunfal su amiga.

¿Ah? —Ahora sí que estaba confundida.

Todavía sigues refiriéndote a lo que sientes como "eso" —apuntó haciendo notar algo que Nanoha había pasado por alto— Si ni siquiera eres capaz de decirlo en voz alta ¿Cómo pretendes decírselo a Fate?

Nanoha la miró con incredulidad, era cierto, en todo ese tiempo no había puesto sus sentimientos en palabras, ni a Fate ni a nadie, ni siquiera a ella misma… ¿Significaría eso algo?

Suspiró nuevamente al repetirse lo que había dicho esa mañana "Tal vez nuestros sentimientos no eran tan fuertes".

De esa conversación con Hayate había sacado al menos una cosa: no iba a conseguir nada quedándose de brazos cruzados, si tanto quería ver a Fate, entonces debía hacer algo para conseguirlo. Con permiso de sus padres consiguió un buen trabajo que le diera buenas ganancias y no le significara tanto tiempo para no descuidar sus otros deberes. Llevaba poco más de un mes y su alcancía nunca había estado tan llena, pero hasta eso ahora perdía algo de sentido…

[Para empezar, nunca tuve claro los sentimientos de Fate-chan. ¿Y si simplemente asumí algo que nunca fue? Bien pude equivocarme. Como dijo Hayate-chan, ella no habló de nada que no fuera amistad, incluso en nuestra despedida…]


Hayate llegó a su habitación y tiró el maletín sobre la cama. Comenzó a desvestirse para ponerse algo más cómodo y tal vez leer un rato. Necesitaba despejarse.

No había vuelto a hablar con Nanoha en todo el día, no se creía capaz de hacerlo sin soltar algo que no debía… y casi como recordatorio de ello, sonó su teléfono.

—Buenas —saludó sin muchas ganas.

Hayate-chan ¿Cómo estás? —la serena voz de Suzuka se oía algo inquieta.

—Preocupada por Nanoha-chan, como tú supongo —respondió suspirando—… y sintiéndome culpable.

—…Lo sé, yo también —reconoció tras un breve silencio—. Por eso llamaba, me ha costado un mundo contener a Arisa-chan.

—Sí, me lo imagino. Probablemente estaría igual si hubiera estado en el mismo salón que esa cara de muerta en vida.

Sé que no es fácil, Hayate-chan, pero es por una buena causa y nosotras lo prometimos —su voz sonó severa, como una advertencia.

—Lo sé, lo sé, descuida, sé lo que no debo decir.

Está bien, entonces… Buenas noches.

—Buenas noches, descansa.

Suspiró nuevamente cortando la comunicación y se sentó en su cama para mirar el aparato con seriedad.

—Lo siento, Suzuka-chan, sé lo que no debo decir, pero las acciones dicen más que mil palabras —dijo con decisión para luego sonreír pícaramente.


El día pasó lento como siempre. Al llegar a su casa pidió que la excusaran de la cena porque se sentía muy cansada y subió a su cuarto.

[Lo peor de todo es que pareciera que a ella ni siquiera le importa. Desde el principio se mostró muy tranquila con todo esto. Claro, me decía que me extrañaba, pero luego empieza a mostrarme lo bien que se la pasa con sus nuevos amigos y lo feliz que es allá.]

Se quitó la chaqueta con más fuerza de la necesaria. Ni cuenta se había dado que tenía el ceño fruncido y los labios apretados desde hace un rato.

[Mientras yo aquí sufriendo por ella… ¡Eso! Eso justamente es lo que me molestaba. Lo acabo de entender. El que pareciera que ella se estuviera olvidando de mí y reemplazándome con esa nueva gente. Cuando a mí me ha costado un mundo contenerme y no gritarle por teléfono todo lo que siento después de un corto silencio…]

Se dejó caer pesadamente en la silla de su escritorio y abrió el diario en la página que lo había dejado para redactar lo que estaba pensando.

[¡Hasta me conseguí un trabajo para ir a verla y declararme en persona! Cuando le tomé el peso a la situación y vi que su regreso se veía complicado, hice algo para no perder la esperanza, para volver a verla… ¿Pero ella ha hecho algo? No. Se la ha pasado de lo mejor con ese nuevo amiguito que también le gusta el misterio y ahora ya ni siquiera me escribe…]

Detuvo el lápiz justo ahí. Todo el enojo se esfumó en un segundo al recordar que hace un par de semanas que su contacto ha sido escaso. Partió diciéndole que era mejor que ya no se levantara tan temprano para que chatearan antes de que se fuera al instituto o que se quedara hasta tan tarde, porque no quería quitarle horas de sueño. Maldijo la diferencia horaria, pero lo aceptó. Sin embargo, luego cesaron las llamadas telefónicas, cartas hace tiempo que no recibía y poco a poco los mensajes se volvieron rápidos y cortantes como "Espero que estés bien. Saludos".

¿Es que acaso Fate ya estaba perdiendo interés en ella? En su amistad al menos. Este sólo pensamiento hacía que su pecho doliera y se le formara un nudo en la garganta.

Volvió a tomar el lápiz, resistiéndose con decisión a su amargura.

[Quizás sea un poco exagerado, pero como me ha dicho Suzuka-chan para reconfortarme: siendo adolescentes es normal sentir el peso del mundo encima por cualquier cosa. Sin embargo, esto no es cualquier cosa, de verdad siento que me hubieran arrebatado la felicidad de cuajo…]

Se recostó en el respaldo de la silla soltando el bolígrafo, ya había escrito suficiente por hoy. Lo mejor sería ir a la cama antes de seguir calentándose la cabeza y sufriendo en vano.

Su móvil vibró sobre el escritorio captando su atención.

—Un mensaje de Hayate-chan —comentó oprimiendo un botón para verlo— ¿Uh?

{Nanoha-chan, nos vemos mañana en el puente del parque cerca del puerto, a eso de las 6. Sé que sabes cuál es. ¡Es domingo así que no tienes excusa! Saludos :3}

¿Qué pasa con ella invitándome tan de repente?

Dejó nuevamente el móvil sobre el escritorio y se empezó a sacar la ropa para ponerse pijama. No quería darle más vueltas a nada.

Su último pensamiento de esa noche fue una cabellera dorada y unos ojos borgoña.


[Volví a soñar con Fate-chan, sí, nada nuevo. Lo novedoso está en que esta vez no fue nada lindo… Ella se alejaba de mí.

Estábamos en el parque donde nos conocimos, no estoy segura de cuántos años habían pasado desde que se fue, pero ya no me recordaba… Ella simplemente no me reconoció y siguió su camino y por más que intenté seguirla mis piernas no respondían mientras la veía perderse en las tinieblas típicas de una pesadilla…]

—…rita… señorita… ¡señorita! —Este último grito logró sacarla de su mundo de ensueño y tras pestañar un par de veces pudo enfocar a la señora que la veía interrogante con una billetera en la mano.

—Ah, eh, disculpe —se excusó torpemente con una sonrisa nerviosa—. Serán 1200 yens.

La mujer pagó el monto indicado y ella logró, casi de milagro, articular los movimientos necesarios para hacer funcionar la máquina registradora.

—¿Se encuentra bien? Se ve un poco pálida —comentó con algo de preocupación la señora, recibiendo su compra.

—Eh… sí, no es nada, gracias por la preocupación —se rascó una mejilla en un gesto común de nerviosismo suyo. La mujer asintió reticente y tras una sonrisa se marchó.

—Nanoha-chan, si no te sientes bien deberías tomar un descanso —Se acercó su jefe con cara de preocupación—. La verdad es que yo tampoco te veo buena cara.

—N-no se preocupe, no es nada, en serio —dijo negando con las manos—. No dormí muy bien, eso es todo.

—Haz estado muy distraída este último tiempo… —observó— Mejor ve a refrescarte un poco, no quiero que nada te pase y honestamente no es mucho lo que ayudas en ese estado.

—Sí, señor… lo siento —respondió apenada bajando la cabeza. El hombre le sonrió comprensivo.

—No te preocupes, todos pasamos por un mal período a veces —Le dio unas palmaditas casi fraternalmente en la cabeza—, sólo recuerda que no hay problema que no tenga solución.

Nanoha lo miró y esbozó una sonrisa de sincero agradecimiento. Su jefe pareció conforme y le indicó que podía salir a tomarse algo, que el la cubriría.

[¿Solución? Claro que la tiene: Fate-chan. Ella es la causa y la solución de mis problemas. Me pregunto cuánto tiempo más seguiré así…]

Tomó el refresco previamente seleccionado de la máquina expendedora y se recostó en un costado abriendo la lata.

[Las dudas que me han estado carcomiendo la mente no han hecho más que acrecentarse desde que entramos a clases. Atribuyo en parte de culpa a un acontecimiento inesperado la primera semana…]

Tomó un largo sorbo para luego mirar el claro cielo, siempre la hacía sentir mejor de alguna manera. Infinito, calmo… todos los problemas parecían tan pequeños en comparación a su inmensidad. Inhaló y dejó salir el aire con pesadumbre.

El inicio del nuevo año había estado como lo esperado: fatal. Creía que tener en qué distraerse, vale decir clases y el club, podría ayudarla un poco, pero el instituto no hacía más que recordarle aún más a Fate. Todo el lugar estaba lleno de recuerdos de ella, bueno, todo podía de cierta forma recordársela, pero esto era peor.

Ya por fin había terminado el día y las prácticas. Como recién estaban comenzando no había sido más que presentación de nuevos miembros y hablar de los futuros torneos a realizarse. Cansada y con el único deseo de irse a casa, se encontraba guardando su raqueta cuando un veterano se le acercó.

Takamachi-san ¿Tienes un minuto? —cuestionó con nerviosismo. Nanoha levantó la vista desganada, cosa que hizo al joven ponerse más intranquilo.

¿Uh? Uhm… está bien —Muchas ganas no tenía, pero era un senpai después de todo.

Con un suspiro de alivio el muchacho le indicó que fueran tras el gimnasio para no ser molestados. Nanoha no entendía por qué la necesidad de privacidad, pero accedió de igual modo. Una vez que estuvieron ahí el joven se dio vuelta para encararla, se le notaba nervioso, pero con decisión marcada en el rostro.

¡Takamachi-san! —llamó casi en un grito.

¿S-si? —eso la tomó por sorpresa y alzó una ceja confundida.

Desde hace un tiempo tú… quiero decir yo… Me estoy liando —Inhaló para serenarse y volvió a hablar más calmado—: Lo que quiero decir es que desde que entraste al club me he fijado en ti, eres muy linda y amable con todos. Me gustas —soltó de la nada, dejando a Nanoha de una pieza.

—…P-perdón ¿Qué? —preguntó negando ligeramente con la cabeza, eso la había tomado por sorpresa.

Bu-bueno… que me gustas y quisiera que fueras mi novia —la anterior reacción de Nanoha lo había vuelto a inquietar.

La chica abrió y cerró la boca un par de veces, incapaz de articular sonido, honestamente eso la había pillado desprevenida. No era la primera vez que alguien se le declaraba, pero en un momento como este era algo… Claro que el pobre chico no tenía por qué saber que ella se estaba deshaciendo en dudas por su mejor amiga.

Tenía que decirle algo, la mirada interrogante y casi suplicante de su senpai le indicaba que no diría ni haría nada más hasta oír una respuesta de ella.

Uhm… yo…

Si es porque soy de último año —interrumpió temiendo la negativa—, no tienes que preocuparte de eso. Por eso te lo dije ahora y no cuando ya fuera demasiado tarde —esto le llegó a Nanoha como un duro golpe—. Incluso si me voy, te prometo que no me olvidaría de ti, podríamos seguir viéndonos y todo.

Las palabras del chico no ayudaban mucho a Nanoha a recuperar su capacidad de habla. Lo que había iniciado como una sorpresiva confesión, se convertía en un juego del destino aludiendo a su propia situación. El joven seguía dando razones, pero ella ya no lo escuchaba. Inhaló profundamente imitando lo que el chico hubiera hecho para calmarse y lo miró a los ojos con determinación.

Senpai —llamó para hacerlo callar—, me siento halagada, pero lo siento… Uhm —se maldijo por ponerse nerviosa nuevamente—Hay… Hay alguien más.

Oh, ya veo —No pudo evitar exteriorizar su decepción, pero se mantuvo firme— ¿Entonces no hay posibilidad? ¿Estás saliendo?

En realidad no, pero…

¿Esa persona siente lo mismo? —intentó aferrarse a una oportunidad.

Yo… No estoy segura… —reconoció agachando la cabeza.

El chico pudo notar el cambio de semblante en la pelirroja. Nanoha se sumía nuevamente en el profundo agujero que parecía estar desde hace tiempo, por eso se sorprendió cuando la chica volvió a dirigirse a él, con tono medio perdido.

¿Puedo hacerte una pregunta?

La que quieras —respondió algo inseguro.

Si yo me fuera muy lejos y no supieras cuándo volvería… ¿Seguirías sintiendo algo por mí?

El joven no respondió, al igual que su confesión dejara sin palabras a Nanoha era ella quien lo pillaba de sorpresa ahora. Nanoha levantó la vista sonriendo tristemente, dando por finalizada la conversación.

De esa escena había sacado dos cosas importantes: la primera es que todavía no era capaz de decir lo que sentía por Fate abiertamente y la segunda es que no estaba segura de los sentimientos de ella. En ese entonces no quería sumarle la tercera opción de dudar de sus propios sentimientos, pero muy a su pesar ahora lo estaba haciendo.

[Y si… ¿y si lo que siento por ella no es realmente lo que creo? Igual los sentimientos se van apagando… Si sigo sin verla ¿podré seguir sintiendo algo por ella?]

Nanoha ya se encontraba cambiándose el uniforme por ropa casual para ir al encuentro de Hayate. Su jefe la dejó salir antes, así que tendría algo de tiempo de espera.

[¿El no ver a alguien significa que te olvidarás de esa persona?... ¡Eso nunca! Pensaba, pero ahora… ¿Qué es lo que pienso? ¿Qué es lo que siento?... ¿Qué es lo que siente Fate-chan? ¿Se estará olvidando de mí? ¿Estará siguiendo adelante y dejándome atrás como un recuerdo? Yo no puedo hacer eso, ya me acostumbré a tener a Fate-chan conmigo.]

Costumbre. Esa era otra palabra que había rondado mucho en su mente. Sus padres e incluso sus amigas también la habían utilizado mucho, junto a 'tiempo'.

"Dale tiempo al tiempo"

"El tiempo cura todas las heridas"

"Es porque son los primeros meses, ya te acostumbrarás"

[¿Acostumbrarme? ¡No quiero acostumbrarme a estar sin Fate-chan! ¡No quiero olvidarme de ella! No PUEDO olvidarme de ella.]

Nanoha se aferró con fuerza al barandal del puente, viendo su reflejo, una expresión dolida y unos labios apretados le devolvían la mirada.

[Pero… en algo pueden tener razón. Quizás sólo sea por costumbre el querer a Fate-chan conmigo. Que ella ya forme parte de lo que es "normal" y por eso me sienta tan incómoda sin ella. He estado casi toda la vida con ella, así que…]

Una solitaria lágrima rodó por su mejilla hasta perderse en la profundidad celeste que distorsionó su imagen.

[¿La querré por eso? ¿Solamente por costumbre?... ¿Cuánto la quiero de todas formas? ¿Seguiré haciéndolo cuando la vea… o es un capricho mío por no tenerla?...Si es solo un capricho ¿Entonces por qué duele tanto?]

Tan sumida en sus pensamientos estaba que no se percató de una castaña saliendo de entre la arboleda cercana.

—¡Hayate! ¿Qué estás haciendo?

Nanoha inmediatamente alzó la cabeza. Esa voz, era su voz. No podría estar equivocada, la reconocería en cualquier parte y entre muchas otras. Volteó para encontrarse con Hayate sonriéndole pícaramente y señalando hacia un lado. Siguió la trayectoria que le era indicada.

—Mou, Hayate, no llegues y te desparezcas as_

Su voz se apagó al ver a una pelirroja observándola con incredulidad. Inmediatamente sintió que sus mejillas enrojecían ante la situación que se le presentaba y miró con rabia a su amiga que le tendió la artimaña.

—¡Hayate!

—Ah, uhm, bueno… sé que prometí que sería sorpresa —trató de excusarse temiendo la furia de esos ojos carmesí—, pero… ¡Tenías que verla! ¡Estaba morir! No soy de piedra tampoco…

Nanoha por su parte estaba congelada. Creía que era un sueño, pero se sentía tan real… Además que estaba Hayate, en ninguno de sus sueños aparecía nadie que no fuera Fate.

—Eh… Uhm… ¿Nanoha? —ahora miró con preocupación y cierta timidez a su amiga.

[Mi nombre… dijo mi nombre y me está mirando. Si es un sueño no me importa, no me despierten esta vez, por favor… pero ¿y si no?]

—Fate…-chan… Eres Fate-chan ¿verdad? ¿La real? —No supo cómo es que le salió la voz, hasta la sintió ajena.

—¡Ah! Nanoha… yo… siento mucho todo esto, se supone que sería una sorpresa ¡Mou, Hayate, es tu culpa!... Eh, bueno, yo… discúlpame por no haberte contactado, es que…

Fate, sonrojada y nerviosa, se deshacía en disculpas ante la mirada atenta y todavía perpleja de Nanoha. Definitivamente no era un sueño y por Dios, se la veía más linda que nunca, más hermosa que nunca. Algo cálido en su pecho disipó todos los pensamientos y amargas dudas que la habían estado carcomiendo.

Ah, que idiota… Es tan simple… Otra vez la respuesta es obvia.

Sonrió con ternura y le dedicó una cálida mirada a la chica que tanto había esperado.

—Fate-chan… —llamó con suavidad. La aludida pegó un respingo como si esperara una reprimenda.

—¿S-si?

—Bienvenida a casa.

Y eso fue todo lo que dijo. Había muchas cosas que quería decir, muchas otras que quería hacer, pero con eso era suficiente… por ahora.

Te quiero… por favor no te vuelvas a separar de mí.


"WHAT? Ni siquiera estaba Fate! Eso no es suficiente Nanofate! o_ó"- puedo asegurar que ciertas personitas pensaron eso, pero ok, la idea de este cap. era "Nanoha extrañando a Fate"... y eso es todo lo que sabía, todo lo demás se fue haciendo en la marcha lol, así que si notan incoherencias o cualquier otra cosa hagan el favor de decirlo.

Para el siguiente, que espero no se alargue demasiado (este en principio creí que sería más corto que el anterior), habrá rival, celos, yukatas y mucho Nanofate! O eso espero~ Si quieren algo más también pueden sugerirlo, que los escuche es otro tema D:

Muy bien, si llegaste hasta aquí es porque obviamente te gusta el NanoFate y si es así ya debes haber leído sobre Mangateca(.)es, si no te haz metido todavía no sé qué esperas~

Ok, este se demoró por mi viaje y la U, el otro tardará su resto por mi apretado horario... pero a fin de mes puede ser lalala