Nota: El capítulo está más abajo de mis explicaciones, pero sí está en esta página.
Hola probablemente si leyeron esto antes se toparon con bastantes errores ortográficos (palabras mal escritas, falta de acentos, puntuación incorrecta etc.), me disculpo, según yo lo reviso pero siempre se me van cosas.
Según yo, ya está más decente. Sé que no tengo la mejor ortografía, ya que desde el año del caldo cuando iba en primaria ya batallaba con el asunto y aún en la etapa que voy (universidad me doy de topes y me recrimino a mí misma).
El punto es que me disculpo por esas faltas, pero probablemente en mis revisadas no las detecte todas, ya que escribo en ratos libres o para despejarme cuando necesito respirar un poco de mis estudios. Esto es un hobbie que amo, pero no me voy a dedicar el 100% de mi tiempo a corregir acentos y no lo digo porque me agrade deformar la lengua española, sino porque a veces no lo tengo o esta empleado en asuntos más trascendentales, como los exámenes semifinales que vienen la semana próxima para los que tengo que repasar, o en releer un trabajo hecho para entregar y eliminarle el 100% (si me es posible) de mis errores ortográficos y de redacción
Pero pese a ello tenía unas enormes ganas (y las sigo teniendo, pero quiero tiempo) de escribir esta historia, de relajarme de esta manera (además, así se mejora la ortografía, lo digo por experiencia propia, cada vez tengo menos errores y me ayuda a tener una buena redacción lo cual ayuda hasta de manera escolar ya que lo empleó en mis trabajos XD)
Eldarya es un juego que amo (no sé francés, pero gracias al traductor google y un blog de una chica que traduce al español le entiendo perfectamente ( si están en las mismas les dejo el nombre del blog: otakudisaster). Me gustaría retomar el francés que abandoné hace como 5 años por razones ajenas a mi (me quedé en lo básico) y agregado que nunca lo practiqué pues todo pasó al olvido, pero por ahora estoy concentrada en intentar pasar del hello y my name is del inglés que como saben es más necesario, por lo menos en mi carrera es vital, pero a mí no me entra (pero me tiene que entrar, si o sí).
En fin, prosigo: la historia es la de una chica que llega a otro mundo (supongo que quienes lleguen aquí lo sabrán ya), pero siento que en la historia no abordan el hecho del sentimiento de pérdida de su hogar. Aunque fuese una chica con una familia muy disfuncional tendría que extrañar algo, por lo menos la tecnología, algún amigo o amiga.
Según esto salió de la universidad, por lo que debe rondar entre 23, 24 años (mínimo 22) (Ósea que andaríamos en la misma edad. Con este análisis ya no me sentiré tan ridícula jugando estos juegos XD). De plano tendría que venir de un país mega conflictivo con guerra y un sistema aplastante super machista, cruel, sanguinario, ser huérfana y haber sufrido las bajezas que se viven en ese tipo de lugares (creo que todos hemos escuchado de un país así, por lo que no diré nombres) para que no extrañe casi nada o no mencione a casi ningún ser de su mundo (como nuestra protagonista). Pero como este no es el caso y se supone que esta es o era una chica egresada al parecer "normal" si tendría que tener lazos afectivos que extrañar.
Así que me decidí a tomar la vida de una persona normal (o casi, creo que la hice un poco traumada, pero no tanto), con amigos, trabajo, aficiones reales, con lazos materiales, familiares y animales (mascotas XD), de economía promedio, en un X país promedio. Una persona que si desapareciese así sería extrañada, buscada y tendría al borde de la incertidumbre por lo menos a su gato, perro, cotorro o lo que gusten, y viceversa que ella extrañaría a esos seres, con los cuales vivía, se enojaba, algunos la comprendían más que otros y a lo mejor riñeron fuertemente (como pasa en todas las familias; levanten la mano adolescentes y ex adolescentes que se sienten a veces poco comprendidos o que se sintieron poco comprendidos alguna vez), pero que aun así se quieren y se cuidan. Me interesa tomar ese aspecto, entre otros tantos, como un contraste social y cultural (de paso criticar nuestra sociedad como toda una anarquista).
Me despido, espero que no los haya aburrido con mi monólogo y les o te (o espero no estar hablando a la nada, y si es él caso entonces "me dejo") estos 2 capítulos y el interludio ya más corregidos (aunque no perfectos y sé que si lo vuelvo a leer encontraré horrores como "sánaoria" y me querré golpear con un diccionario).
Saludos y bendiciones (buena vibra, o cuidados o no sé lo que necesiten escuchar según su creencias) les mando a través de este monitor hacía e suyo.
P.D. Muchas gracias por leerme, espero les entretenga un rato y les intrigue.
P.D.D Esto tendrá faltas de ortografía, mala redacción, debido al poco tiempo que dispongo para realizar una buena corrección, ya que preferí emplearlo en los capítulos y en escribirles mi discurso, así que mil disculpas.
Aunque probablemente en vacaciones pueda darme un respiro y escribir y corregir más minuciosamente, para lograr una mayor calidad.
Capítulo I
El aniversario
—Un año...— susurré con resignación mientras regresaba de una larga ducha. Aventé mi bolsa con utensilios de higiene personal y ropa sucia a la cama y me dirigí al ropero en busca de algo más decente que la bata de baño que traía puesta.
Hurgué hasta el fondo te todos mis cajones, encontrando toda mi ropa horrenda. No es que me importará en aquel momento mi apariencia, o estar al último grito de la moda. De hecho la moda en Eldarya carecía de importancia, era un tema poco significativo en su sociedad. Pero aún con lo anterior su vestimenta era exquisita, tenía una combinación medieval y futurista de varias culturas de mi mundo. La encontraba sencillamente elegante, no importaba lo que las personas se pusieran, siempre eran modelos que resaltaban más su belleza.
En Eldarya todo era bello, la tierra tenía esa dote. Embellecer lo que la tocara, inclusive mi aspecto había mejorado significativamente desde mi llegada, mi piel exageradamente pálida había adquirido un aspecto sano (pese a conservar su tono natural), mi cabello negro se volvió dócil y brillante, incluso algunos problemas de salud como alergias y migrañas desaparecieron.
Mi naturaleza mestiza se había visto beneficiada con la energía del cristal, al ser mitad Faery yo también dependía del maana.
Si hacía un análisis de mi vida, jamás había encajado del todo en mi mundo. Mi complexión era algo extraña, poseía unos ojos azul marino que a muchos desconcertaban e incluso catalogaban como terroríficos, mi extrema palidez acentuada por mi larga y negra cabellera daban un plus excéntrico a mi físico. Ni siquiera mentalmente podía mimetizarme. Siempre me embargó la sensación de ser un ente ajeno.
Fueron pocas las circunstancias y personas que lograron que me sintiera incluida. Mayoritariamente mi familia (en especial mi difunto padre), mis mascotas (por raro que parezca) y un par de amigos que tuve desde mi infancia (de los cuales ahora solo sobrevivía una) jugaron un rol crucial.
Los recuerdos de mis seres queridos inundaron mi mente, cada uno tan real y vivido; su aroma, su perfume, su voz. Comidas familiares, los abrazos de mi madre, los consejos de mi padre, las bobadas de mi hermano mayor que siempre se robaba las carcajadas de todos, los pastelillos de mi abuelita y los cuentos de mi abuelito retornaron de mi memoria. Con sumo placer seguí escudriñando en mi mente.
Recordé mi primer recital de ballet, estaba muy nerviosa, no quería salir a escena, pero mi mejor amiga me tomó de la mano mientras pronunciaba un "lo harás bien" que me llenó de confianza y me dio el valor que necesitaba.
Su nombre era Jhosephine; siempre se quejó de él, no porque no le gustara, por el contrario, lo amaba. Pero recibía constantes comentarios negativos acerca de él, que fueron mermando su confianza.
De tez morena clara, ojos grises almendrados, grandes y profundos, nariz respingada y facciones finas (considerablemente bonita), terminaba siendo lo opuesto a mí; Extrovertida y amigable acababa siendo el centro de atención. Segura de sí misma, perceptiva y graciosa, hacía amigos con facilidad por su carácter relajado. Dos polos opuestos en todos los sentidos.
Siempre fuimos muy unidas, gracias a su insistencia convencimos a mi madre de dejarme asistir con ella a clases de ballet, incluso sus padres absorbieron los gastos al ver nuestro lazo tan cercano y mi economía poco estable. Sus padres se volvieron más que amigos de la familia, tal vez por el hecho de que no tenían nexos con la suya. Siempre tuvimos curiosidad por saber la razón de ello, ya que eran grandes seres humanos, eran gentiles y amistosos además de ser sumamente humildes. Nunca se vanagloriaron por su alta situación económica.
Su padre era un famoso concertista, tenía una habilidad musical sobré humana. Su madre también se hallaba en el mismo rubro; ella componía, cantaba y tocaba distintos instrumentos (entre ellos el violín, el piano, la guitarra y el saxofón).
Esa mujer tenía dedos y cuerdas bucales de oro, ambos eran eruditos en el arte musical.
Mi amiga tenía una gran inteligencia nata que trasladaba a distintas áreas, intelectuales, musicales y físicas como el ballet.
En algún momento su mamá nos dio clases de música. Mi amiga no tardóen ponerse a su par, dominó casi los mismo instrumentos que ella a excepción del violín, mientras que yo solo logré destacar en guitarra y un poco en él violín. En este último no logré sobresalir del promedio, pero aun así me sentí satisfecha y feliz, pues para mí esto era un gran logro.
Ellos fueron una gran coincidencia en mi vida, los conocí cuando tenía ocho años, gracias a que mi pequeña cachorra (pelusa) había huido tras ser asustada por un perro mayor, aunque salí corriendo inmediatamente tras ella, no logré alcanzarla. Fue Jhosephine quien paró su carrera y mi maratónico agonizar. Ese incidente me hizo coincidir con una maravillosa familia que aportó muchas cosas lindas a mi vida. Tristemente no tuvo un final digno de ella.
Cuando Jhosephine tenía doce años, sus padres fueron asesinados. Presuntamente había sido un asalto fallido, según la hipótesis de la policía; los asaltantes (se encontraron pruebas que apuntaban que eran varios sujetos) eran inexpertos y al no poder someter a los padres los asesinaron.
En un intento desesperado por cubrir su rastro se intentaron llevar el cuerpo de ambos padres, aunque solo consiguieron desaparecer el cuerpo del progenitor, dejando en la escena a su madre sin vida.
"Afortunadamente" aquel día habíamos jugado hasta la noche, gracias a ello Jhosephine no estuvo durante la perpetración de aquel acto. Si hubiera estado allí probablemente hubiera corrido con la misma suerte.
Recuerdo sus gritos a través del teléfono cuando me llamó pidiendo ayuda, mi hermano al ver mi expresión me arrebató el teléfono para intentar calmarla, mientras yo corría aterrada con mi padre pidiéndole auxilio.
Después del suceso Jhosephine se quedó viviendo unas semanas en mi casa, hasta que sus abuelos maternos reclamaron su custodia. Esta etapa fue todo un dilema, mi amiga estaba reacia a irse con dos desconocidos, intentamos ayudarla pero finalmente ganaron la disputa legal y no pudimos más que resignarnos.
Al final resultó que sus abuelos no eran malas personas, por el contario, estaban interesados en su bienestar y querían recuperar el tiempo perdido en su relación. Al principio solo lograba sentir rencor de su parte hacia sus desconocidos familiares, pero finalmente encontró algo que los unía, ambos habían perdido un ser querido, ellos una hija y ella una madre. Finalmente del odio renació el amor.
Años después poco antes de mi desaparición, en alguna conversación me contó que había cuestionado a sus abuelos sobré su alejamiento.
—Tengo que platicarte algo— me miró con sus grandes ojos aún más abiertos que de costumbre.
— ¿Qué pasa? ¿Por Fin te le declaraste a mi hermano?—
— ¡No tonta!— gritó sonrojada
—Nooo— dije con fingido asombro— ¿él a ti?—
—Yunel ¿Quieres que te cuente?—
—Si—
—Entonces deja de interrumpirme con incoherencias—
—Ya decía yo que no era tan bueno ¿cuándo admitirán su obvio amor?— Pegunté resignada— En fin, cuéntame— Jhosephine puso sus ojos en blanco mientras reía.
—Eres incorregible— me dio una pequeña palmada en la espalda— Por fin me animé a preguntarles a mis abuelitos el porqué de su separación hacía nosotros— La miré absorta, ese era un tema tabú en su familia.
— ¿Y? ¿Te contestaron? ¿Te evadieron? ¿Se enojaron?—
—Sí obtuve una respuesta, la verdad supe manejar el tema, tuve mucho tacto. Sabía que si provocaba una discusión perdería la oportunidad de saber algo. Además no quería provocar una disputa—
—Entonces ¿Cuál fue la razón?—
—Me dijeron que mi padre no era de su agrado y no porque no fuera buena persona, por el contrario, admitieron que era muy bondadoso—
— ¿Entonces?—
—Dijeron que había algo en su pasado que no les daba confianza. Jamás creyeron que mi papá fuera huérfano— subió los hombros en señal de incredulidad.
—Era el caso de mi papá y ve, mis abuelitos lo adoraban—
—Lo sé, ejemplifiqué mi defensa con él. Por eso no puedo comprender su pensar—reímos— Aún así admiten que se equivocaron y reconocen que su actuar no fue apropiado. Incluso me pidieron perdón nuevamente—
— ¿Y? ¿Lograste perdonarlos del todo?—
—Sí, hace muchos años que los perdoné. Creo que ellos son los que no pueden perdonarse el tiempo que desperdiciaron con mamá y conmigo. Sobré todo creo que no pueden creer que jamás volverán a ver a su hija— sonrió—Además cuando murieron mis padres estuvieron incondicionalmente, tal vez no podamos recuperar el tiempo, pero el amor, ese ya lo tenemos de sobra—
Como espectadora observé como en todo momento respetaron su decisión. Jhosephine no quería mudarse, pero tampoco podía vivir en la escena del crimen.
Optaron por vender y comprar una casa dentro del vecindario. Los primeros meses se rehusaba a salir, mi hermano, un amigo mutuo llamado Luis (de quien hablaré más adelante) y yo la visitábamos diariamente después de la escuela para ponerla al tanto de lecciones y tareas.
El director como una forma de solidarizarse con ella le brindó la opción de estudiar desde casa, solo tenía que entregar tareas, las cuales podían ser llevadas por alguien más y únicamente asistir a presentar exámenes.
Sus abuelos habían insistido en contratar un profesor privado pero ella se rehusaba a interactuar con alguien desconocido, por lo que tuvieron que aceptar que Luis se convirtiera en su tutor personalizado. Él la ponía al corriente en todas las materias y le explicaba aquellos temas que necesitaban una orientación más pedagógica. Al ser el más inteligente del salón no tuvo ningún problema en tomar ese rol, aún así estaba mi hermano de respaldo que al ser 2 años mayor y un alumno excepcional los vigilaba e intercedía de ser necesario (aunque pocas veces se vio en la necesidad de hacerlo).
Me impresionaba lo buenos maestros que podían ser ambos, incluso sus abuelos quedaron encantados con los resultados, ya que Jhosephine no solo aprobaba todas las materias, si no que obtenía notas considerablemente altas. En cuanto a mí, mi papel se limitaba a dar apoyo moral y contar los chismes escolares de los que me enteraba.
La escuela nunca fue mi fuerte, mi hermano me ayudó en más de una ocasión a poder librar el curso decentemente, ni que decir de Luis que siempre estaba dispuesto a explicarme cuantas veces necesitara cada clase incomprendida (ósea el 90%) e incluso Jhosephine que aunque no asistía a la escuela seguía lidiando con mis lagunas mentales y evitaba que olvidara tareas importantes o extraviara mi cabeza.
Para mi fortuna bailar era lo opuesto a mi habilidad escolar, así que pude continuar asistiendo a la academia de ballet pagando una módica cantidad de recuperación que se cobraba de acuerdo a mi estatus económico. Los abuelos de Jhosephine se habían ofrecido a seguir pagando, pero a mi forma de ver era tomar provecho.
El único "problema" era que aceptar la beca de la academia me obligaba a tomar clases intensivas, es decir; aumentar el ritmo, continuidad y horas de clase, lo que me restaba muy poco tiempo para concentrarme en la escuela, estar con mis amigos, familia y disfrutar de cualquier otra actividad recreativa.
Pese al dolor físico y la sobre carga de trabajo yo me divertía y disfrutaba de sobremanera bailar. El programa de la academia era multidisciplinario, por lo que tomaba en cuenta la salud física, nutricional y emocional, en esta última parte nos daban clases de brake dance y baile contemporáneo que servían como catalizadores de estrés y actividades lúdicas que en lo personal me fascinaban.
Una tarde antes de marcharme Jhosephine me detuvo abruptamente:
–Espera, necesito pedirte un favor– me miró implorante.
–Claro, lo que quieras–
–Quiero regresar al ballet, pero no me siento preparada para salir ¿Podrías darme clases privadas?–
– ¿Perdón? ¿Yo a ti?–
–Sí, ¿Te molesta?– preguntó tímidamente
–No es solo que... Claro que si– sonreí.
Jhosephine era muy talentosa, me sorprendía y halagaba que me pidiera ayuda, pero al mismo tiempo sentía un gran compromiso por no decepcionarla.
A partir de entonces todas las noches ensayabamos arduamente.
El problema del ballet es que necesita una constancia continua, de lo contrario se sufre un retroceso físico. Pero no todo es malo, el cuerpo como máquina maravillosa, tiene memoria y esta le facilitó el regreso al camino de la danza.
Mi situación se complicó cuando mis calificaciones descendieron aún más, mi madre estaba furiosa, para ella la escuela era un arma muy importante ante la sociedad, un arma que yo no estaba adquiriendo. Por su parte, mi padre coincidió de diferente manera; no estaban en contra de que tuviera actividades extracurriculares, pero por lo menos tenía que mantener calificaciones aceptables.
La escuela nunca fue de mi agrado siempre tuve problemas de concentración, era muy dispersa y tenía poca capacidad de retención.
Cada año se convertía en una odisea para mí; Obtener un promedio considerado decente era un magno desafío.
Aunque nunca obtuve un reconocimiento de excelencia, tampoco me había hallado en una picada que pusiera en juego mi pase al siguiente grado; Mis padres tenían razón, tenía que dejar algo.
—Entiéndeme, estoy saturada— Jhosephine me observó con enojo.
—Lo entiendo, no te preocupes. Estas cansada de enseñarme—
—No es eso, pero no estoy rindiendo ni en las clases de Ballet ni en la escuela. Si bajo mi rendimiento me quitarán la beca y si no subo mis calificaciones reprobaré el año—
—Deja la academia, puedes regresar después, tendrás más tiempo para recuperarte en la escuela. Además practicaremos juntas para no perder la forma— sonrió suplicante.
—No puedo abandonar la academia, si regreso lo haré sin beca y mi familia no podrá pagar tanto— Jhosephine tendía a ser comprensiva, pero en este momento parecía estar fuera de sí—Jois (como le decíamos de cariño) mi mamá no va a tocar los ahorros de la casa para mandarme a una escuela privada de ballet, lo considera una distracción y una actividad sin futuro. Ese dinero es para que mi hermano y yo asistamos a la universidad—
— ¿Qué tiene que ver eso?—
—Jois, no puedo darme el lujo de abandonar la academia, si lo hago me quitaran la beca para siempre y ya no regresaré—
—Claro que sí, mis abuelitos están dispuestos a pagar tu colegiatura. Nunca quisimos dejarte desamparada. Fuiste tú quien ya no aceptó la ayuda—
—Era demasiado, no me sentía bien aceptándolo—
—Es pretexto. Acéptalo: no quieres ayudarme— me miraba con reproche.
— ¿Por qué no regresas a la academia conmigo? La señorita Marian y el resto de los profesores te extrañan, eras de las mejores. Apuesto que serán comprensibles— intenté buscar una solución equitativa.
— ¡No!— Gritó aterrada— aún no llegó a tu nivel nos pondrán separadas—
—Claro que no, solo necesitas ensayar más, estás recuperándote rápidamente— Negó Con la cabeza — Jois ¿A qué le tienes miedo?— se quedó callada por un largo rato mientras veía sus pies. Después de un largo lapso habló con la mirada clavada en el suelo.
—Aún tengo miedo. Siento que los que se llevaron a mis padres regresarán por mí— Comenzó a llorar, no dije nada y dejé que llorara hasta que se cansara.
Debía sacarlo todo, desahogarse aunque fuera un poco.
Su abuela salió a buscarnos, se preocupó al ver que no entrabamos, se sentó junto a Jhosephine y se unió a nuestro abrazo. Después de varios minutos y de unos lagrimales agotados pudo calmarse.
Cuando el ambiente fue propicio le explicamos lo acontecido, su abuela nos escuchó con atención. Su expresión era de preocupación, se limitaba a asentir y a mirarnos.
Fue en este momento cuando animó a Jhosephine a acudir a clases de artes marciales mixtas. Pese a ser una idea genial y recibir ánimos por parte de las dos, Jhosephine se rehusaba a salir de su casa.
—Podrás defenderte. Conozco a un buen instructor, es muy solicitado para cursos de defensa personal— rogaba su abuelita
—No— decía una y otra vez
— ¿Y si la acompañas Yunel?— me miró implorante.
Suspiré, tuve que explicarle mi situación, no podía con una actividad extra clase más, además mis papás estarían en contra.
Debatimos nuestras circunstancias para llegar a una solución que nos dejara conformes ; por mi parte acepté dejar el ballet por un tiempo, los abuelos de Jhosephine pagarían mis clases de ballet nuevamente una vez que jhosephine y yo termináramos un curso de artes marciales.
Mi hermano y Luis se vieron inmiscuidos por petición de mi amiga. Aceptaron gustosos, la idea de ser "armas letales" les animaba a ese par de adolescentes impulsivos idiotizados por las películas de acción.
Los cursos fueron más duros de lo que imaginé. Terminamos en un centro especializado en combate al que acudían desde policías, soldados, jóvenes que querían prepararse para entrar al ejército o a algún corporativo de seguridad privada.
La situación era más seria de lo que esperaba, verdaderamente nos enseñarían a pelear.
Impartían desde karate, arte marciales mixtas, kickboxing hasta yudo. Era una escuela especializada en formar al cuerpo como arma letal.
Resulte ser buena contrincante, las peleas eran reñidas. A veces mi hermano me noqueaba y otras veces yo a él.
Luis fue duro de derribar, generalmente el marcador se inclinaba a su favor (aunque finalmente logré derribarlo), por su parte Jhosephine poco a poco logró recuperar su confianza.
Las clases sirvieron como canalizador de su miedo, le ayudaron a controlar mejor su angustia. Junto con el apoyo de su familia y un año de terapias, logró incorporarse a la vida cotidiana.
Nos enseñaron técnicas fuertes y peligrosas cuyo objetivo era aniquilar o dejar con daños muy graves a alguien. Me preocupaba el nivel de agresividad que manejábamos, sobre todo porque aún éramos adolescentes controlados por hormonas. Gracias al cielo mis presentimientos fueron erráticos y mostramos un nivel de madurez muy certero.
Ahora que lo analizo si no hubiera sido por esas clases Jamon me hubiera dado una paliza más grande el día de mi primer entrenamiento, por lo menos tuve agilidad para no recibir otro golpe demoledor.
Después de la derrota de Yvoni, Miiko decidió que era hora de integrarme un poco más a la rutina del Q.G.
Por unanimidad decidieron que necesitaba acondicionamiento físico, ya que según Jamon una vara de Nardo tenía más fuerza que yo.
—Aunque ser poco ágil—
— ¿En verdad? ¿Qué tan ágil puede ser esta humana?— Las preguntas tenían una connotación cargada de incredulidad. Ezarel se negaba a creer que tuviera alguna mínima cualidad.
—Ser tan ágil como...— su mirada me escaneó de la cabeza a los pies, posó su mano en su barbilla y después de un largo silencio articuló la palabra " Pimel"
— ¿Enserio?...Gracias...Creo— esa especie de conejo era bastante rápida y ágil, el que no usara un objeto inanimado para referenciarme me conformaba.
—Pimel bebé— Articuló Jamon.
—Ya decía yo que no podías estar comparando a un Pimel adulto con semejante humana — Ezarel se posicionó al lado mío de manera que indicaba mi falta de altura.
—Bueno al menos no me compararon con una piedra— musité.
— ¿Seguro que no gana la roca? ¿Podríamos corroborar? —
— ¡Ezarel!— protesté desesperada, pero éste se limitó a reír.
— ¡Basta!— Gritó Miiko. Ya veía raro que no intercediera su mal genio—Creo que es hora de que presente las pruebas de reclutamiento— Leiftan la miró curioso mientras Jamon y los tres chicos perdían el habla.
—Lo veo pertinente. Obviamente va a estar un largo tiempo aquí. Ya es tiempo de asignarle un rol y para ello necesitamos evaluar sus aptitudes— acotó Leiftan después de un largo momento reflexivo.
—Miiko, sabes que no pasará ninguna prueba— protestó Ezarel serenamente.
—Es cierto. Se le brindará un pre-entrenamiento con los alumnos de nuevo ingreso—
—Hasta ellos son más fuertes. Podrían herirla— añadió Valkyon con tono preocupado.
—Soluciónenlo. Está a su cargo, eso te incluye Jamon— Sentenció mientras Leiftan y ella abandonaban la biblioteca. Los cuatro se miraron, al parecer la idea les desagradaba tanto como a mí.
Siempre había detestado todo lo relacionado con la milicia. No había cabida en mi mente para tan abominable tema. Fuera en la Tierra o en Eldarya, finalmente era lo mismo e Yvoni había sido testigo y prueba de ello.
—Espera...—Miiko se giró
— ¿Ahora qué?—
— ¿No prefieres qué obtenga un trabajo?— argumenté rápidamente.
— ¿Qué sugieres que pueda sernos de utilidad?—
—Puedo...cocinar—
—Karuto se encarga de la cocina—
"Mierda" Aquí no servía la universidad y mucho menos la academia de ballet. "Si hubiera estudiado medicina en lugar de psicológica como mi mamá decía, al menos hubiera podido postularme como ayudante de Eweleïn".
—Puedo lavar los platos, limpiar la biblioteca. ¡Se nota que Kero necesita un ayudante! ¡Conozco las bibliotecas y su sistema, en el mundo humano me la vivía en ellas!—Era verdad, durante mi vida universitaria me había comprometido como estudiante y la biblioteca era mi mudo testigo.
Con esto esperaba disuadir la decisión de Miiko, pero para mí infortunio nada de lo que sabía servía en este mundo, ni como psicóloga ni como bailarina tenía cabida. ¿Qué seguía?¿ Postularme como bufón o guardaespaldas?... sabía dar patadas, patadas que probablemente no dañarían a ningún miembro de Eldarya, pues al parecer hasta en la complexión física eran más fuertes que los humanos. Mis aptitudes eran inútiles aquí.
—Lo siento Yunel, pero te necesitamos más como un miembro activo de tu guardia— explicó Leiftan.
Suspiré resignada ¿si no era digna de confianza porque iban a entrenarme cómo ellos? ¿No era contraproducente? O ¿Tal vez tenían otro fin? Miiko era muy inteligente, era tan precisa que no pasaba ningún detalle por alto. El hecho de estar siendo entrenada me dejaba a merced de personas confiables para ella que podrían tenerme bien vigilada.
—Quita esa cara, nosotros somos los del arduo trabajo— dijo Ezarel sacándome de mis pensamientos.
—No será tan malo, anímate— Nevra colocó su mano en mi hombro en señal de apoyo— Vamos, ve a descansar, mañana te espera un día muy pesado— Asentí con la cabeza y me dirigí hacia mi habitación
—Estarás bien— dijo Valkyon dándome alcance—empezaremos despacio—
Me limité a sonreír en señal de agradecimiento y entré a mi cuarto buscando con urgencia resguardo entre mis sábanas.
Aquel día desperté con un nudo en el estómago, mi ansiedad turbaba mi mente creando una reacción de pensamientos negativos. Me sentía agotada, no había podido conciliar el sueño.
Como siempre inicié mi día con una rutina de estiramiento, sabía que mi elasticidad de bailarina no sería de utilidad, pero por lo menos ayudaba a disminuir mi estrés, el cual en altas dosis siempre había sido un enemigo muy peligroso que hacía emerger mi torpeza.
Entre mi arreglo personal y mi alimentación pude olvidar mis preocupaciones. Cuando finalmente estuve lista me encontré con dos horas sobrantes, sin saber que hacer comencé a caminar en mi habitación, mi familiar pareció notar mi tención, se acercó e inclinó su cabeza esperando una caricia.
—Hola pequeña pelusa—atrapé a mi pequeña Cryslam en mis brazos, la estreché en mi pecho con delicadeza.
Era tan perceptiva, cuando mi moral decaía, ella me animaba. En momentos en que la desolación me sobrepasaba su compañía me sanaba. Me senté en el piso y empecé a jugar con ella para matar la espera. Un toc-toc interrumpió nuestra diversión.
—Adelante, está abierto— Me incorporé rápidamente— Hola Ykhar—
—Hola. Miiko me dijo que hoy iniciabas entrenamiento con los de nuevo ingreso—
—Sí—
— ¿Descansaste bien? ¿Cómo te sientes? Vaya, veo que ya estás lista—
—Sí, madrugué—Mis nervios regresaron. Apreté mis manos para ocultarlos, pero Ykhar lo percibió.
—Vamos estarás bien. Vámonos, ya es hora, en el camino contestaré tus preguntas— Abrí los ojos como platos, en mi nerviosidad olvidé preguntar la localización del sitio donde se llevaban a cabo los entrenamientos.
— ¿Qué sucede?—
—Jamás pregunté a dónde tenía que ir— reímos— Gracias por venir por mí, me salvaste. Hubiera odiado llegar tarde mi primer día—
—De nada— salimos de la habitación— Toma, este es tu horario, como ves todos los días te dirigirás a la sala de entrenamiento físico, esta se ubica escaleras abajo. Bajarás a la segunda planta, luego caminarás a mano izquierda, verás un portón blanco grande. No hay pierde, es el primer portón del pasillo y además tiene un letrero.
Miré el horario, "Armamento: básico" el instructor era Valkyon, la siguiente clase tenía acondicionamiento físico con Jamon (esto estaría rudo). "Vigilancia básica, introducción a la alquimia, defensa mágica básica, defensa física básica, Camuflaje básico, Conjuros I". Tenía un total de 8 clases que se distribuían en la semana dejando un día libre, reconocí los nombres de Ezarel, Nevra, Valkyon, Jamon, karenn y Miiko en el horario, los demás eran desconocidos.
— ¿Miiko da clases?— seguramente era el tipo de profesora imponente que todo alumno teme y respeta. Aquel docente que sabes te masacrará y te hará sudar sangre en el semestre.
—No pongas esa cara, dando clases es muy relajada— arqueé una ceja en señal de incredulidad—No te miento ya lo comprobarás—
— ¿por qué algunas materias tienen doble profesor? Por ejemplo: Camuflaje básico, aquí dice que lo imparte Nevra y Karenn—
—Como sabes los jefes de las guardias tienen numerosas responsabilidades, muchas veces ellos tienen que salir fuera a alguna misión o las tareas en el Q.G. los sobrepasan como para poder cumplir su horario de docente, por lo que un suplente calificado los auxilia—
—Tendré dos profesores entonces—
—Básicamente sí, bueno prosigamos. El último día de la semana será libre. Armamento básico, acondicionamiento físico son las únicas clases que se repiten, las tendrás diariamente dos veces al día— Esto sería fatigante, ni siquiera sabía si mi cuerpo resistiría el ritmo.
—Tendrás varios descansos al día para comer y serenarte. Comprendemos que el horario es demandante y que tanto físicamente como mentalmente necesitarán recobrase. No te preocupes te adaptarás— pareció leer mis preocupaciones en mi cara.
—Pero seguramente tienen más experiencia—
—Que va, muchos ni siquiera tienen buena condición, tendrán que adquirirla como tú. No son tan imponentes como piensas. Relájate, estarás bien. Bien hemos llegado, me retiro, tengo reportes que verificar— Miré como se alejaba. Un sentimiento desolado llegó, ni en los primeros días de universidad me había sentido así.
Me armé de valor y entré a la habitación "¿Qué puede salir mal? Vamos Yunel solo recuerda los horrendos exámenes del profesor White, si lograste pasarlos con buena nota, esto será pan comido".
Mi presencia se hizo notar inmediatamente.
—Es la pequeña humana— escuché decir
— ¿Qué hace aquí?— mencionaban otros con incredulidad
—No durará ni una semana—sentenciaban.
—Es demasiado para un humano. No terminará viva hoy—apostaban otros.
Pasé por alto aquellos comentarios y crucé a toda velocidad la estancia, me coloqué detrás de un pilar intentando minimizar mi presencia.
— ¡Hey!— un joven albino, de una hermosa tez blanca, cabellos plateados y ojos rosas se acercó .
—Así que tú eres la famosa humana— la gente en Eldarya me seguía sorprendiendo. Personas tan diferentes y bellas cada una a su manera.
—Sí— alcancé a emitir. No podía dejar de mirarlo, estaba embelesada con su presencia.
— Mi amigo y yo apostamos tu estadía. Yo creo que durarás una semana, así que no me hagas quedar mal— con cinismo un joven castaño y de características bastante normales me sonrió.
— Sí, lo escuche desde que llegué, parece ser que no son muy discretos—hastiada le di la espalda.
— No te molestes, es solo que los humanos no son muy fuertes y la verdad nos sorprende tener a uno aquí— posó una mano sobre mi hombro.
— Tal vez seamos más débiles, pero por lo menos somos más educados— arrojé su mano con desdén.
—Yo...—Sin dejarlo argumentar me fui hacía una esquina desierta. No quería más roces con nadie.
La incomodidad no cesó, las miradas y los murmullos persistieron durante varios minutos que fueron interrumpidos por la llegada de Valkyon y Karenn.
—Hola— saludó Karenn mientras se acercaba a la esquina en la que me encontraba.
—Hola, me alegra verlos— lancé un rápido saludo a ambos.
—Hola Yunel— dijo Valkyon desde lejos.
— ¿Qué haces tan sola? Ven, estas muy apartada— Karenn me jaló del brazo
—Aquí estoy bien. Gracias— Sonreí. Nadie me separaría de mi esquina.
— ¿Qué sucede?— bajé la mirada ante la escudriñadora mirada de Karenn.
—Nada— "Todo". Karenn escaneó mi cara y después la sala.
—Comprendo. Ven, te sentirás más cómoda cerca de conocidos— Agaché la cabeza y a rastras me llevó con ella. Sentí varias miradas seguirme.
—No creo que sea apropiado estar cerca de un instructor—
—Dirás dos— la miré con asombro—No pongas esa cara o pensaré que me subestimaste— rio
—No es eso— agité los brazos negando apenadamente mi impulsiva expresión—Es solo que... ¿no eras parte de la guardia sombra?—
—Vamos, bromeo. Todos los jefes y personas de alto rango dan clases, pero como a veces el trabajo y las misiones los sobrepasan se apoyan de asistentes para dar clases o entrenamientos—
— ¿Y no deberías estar apoyando a Nevra o alguien de la guardia sombra?—
—En realidad asisto a Nevra. Pero apoyo de manera provisional a Valkyon en lo que su vacante para asistente se ocupa—
— ¿Qué ocurrió con el anterior?— su cara se volvió lúgubre.
—Murió—
—Lo siento ¿Qué pasó?—
—En un entrenamiento. Estaba enseñando unas maniobras a un nuevo, pero resultó que este era más fuerte y se le fue la mano—
— ¡¿Qué!?— mi cara se consternó. Si eso le sucedía a alguien más fuerte y experimentado, no quería imaginar mi suerte
— Estoy jugando. Tranquilízate—Me dio una palmada en la espalda—Solo está en una misión— reí ante mi paranoia
— ¿Segura que no es inapropiado qué esté con ustedes?—
—Aquí no importan las jerarquías— intervino Valkyon mientras me dirigía una sonrisa— Vamos a empezar pongan atención—
Después de formalidades e indicaciones, procedió a evaluarnos. Se formaron parejas al azar las cuales tenían que medir fuerzas entre sí. El desafío era simple: Vencer a tu oponente.
Extasiada miraba los combates, los efectos de Hollywood quedaban aplastados ante lo que presenciaba. Las palabras no pueden explicar lo que vi. Habilidades sacadas de los comics, libros y las películas se volvían reales ante mis ojos.
—Tu turno— Aquellas palabras me hicieron recordar el motivo de mi presencia en ese lugar.
—Yo...—Enmudecí, observé petrificada a mi oponente. Aquel albino maleducado me sonreía maliciosamente desde el centro del ring. Tragué saliva y miré a Valkyon y Karenn implorante.
—Estarás bien. Nosotros estaremos al pendiente de todo. Si llegas a estar en un mínimo peligro intervendremos— dijo Valkyon en un fallido intento por tranquilizarme.
Karenn me empujó al centro y me deseó buena suerte.
—"La necesitaré"— pensé. Mis piernas temblaban, temía que se doblaran en cualquier momento. Lo miré hacía arriba, me llevaba más de 20 centímetros. Odié ser tan baja en ese momento.
—Hola de nuevo— sonrió sarcásticamente. Abrí los ojos estupefacta. — No te haré mucho daño, recuerda que tengo una apuesta que ganar— se frotó las manos y se acercó peligrosamente a mí.
Estaba ya a unos centímetros, alargó su brazo. La palma de su mano emitió una luz amarillenta.
—No dolerá— Sus palabras me hicieron reaccionar. Di un brinco hacia atrás para evitar que me alcanzara. Me puse detrás de él y brinque para alcanzar su cuello, presionando con cuidado pero firme en cierta área, terminó desplomándose.
— ¡¿Qué les has hecho a mi hermano?!— una joven idéntica a mi contrincante pero con rasgos femeninos se acercó a toda prisa. El resto de los presentes miraban estupefactos, su amigo el castaño tenía la boca abierta.
—Nada, él está...—
— ¡Muerto!— Su cuerpo irradió una luz negra.
— ¡No!— Grité aterrada. Cerré los ojos y cubrí mi cara con mis manos.
— ¡Aretha! ¡No lo hagas!— Escuché a lo lejos. Esperé unos segundos. Al no sentir nada abrí los ojos y descubrí mi cara. Valkyon estaba enfrente de mí cubriéndome, mientras el chico castaño detenía a la joven albina.
—Creo que esta... ¿dormido?— Karenn arqueó una ceja mientras se agachaba a revisar a mi adversario. Valkyon me miró y me indicó que me alejara.
—Está dormido— Confirmó Valkyon.
Nuevamente las miradas se centraron en mí.
— ¿Qué?— se acercó rápidamente su hermana— ¡Arsen despierta!— Después de unos minutos gritándole y dando pequeños golpecitos en su cara despertó.
— ¿Qué me ocurrió?— miró aturdido a su hermana y a su amigo.
— Tonto. La humana te derrotó—ella le respondió con tono malhumorado.
—Uso la llave del sueño— Señaló Valkyon mientras lo levantaba—Hoy aprendieron una gran lección. Nunca subestimen a su enemigo. Es todo, pueden retirarse—
— ¿Les toca ir con Jamon?— se acercó Karenn con una expresión divertida en su rostro.
Asentí torpemente, me encontraba pensativa analizando el hecho reciente. La llave del sueño resultaba, sencilla, no peligrosa y eficaz, inclusive en habitantes de Eldarya.
Gracias a lo anterior descubrí que las personas de este mundo eran anatómicamente muy parecidos a nosotros, tal vez más resistentes, pero casi iguales.
— Ven te acompaño a tu siguiente clase, el Q.G. parece un laberinto. Si no conoces estos pasillos terminas perdiéndote— se ofreció Karenn.
—Gracias— efectivamente me encontraba desubicada.
—Quiero que me cuentes que acaba de ocurrir— me encogí de hombros.
—Te explico en el camino— mi guía me miró expectante.
El día continuó tranquilamente ajetreado. Jamon nos hizo sudar sangre.
Tenía razón Ykhar, la mayoría no tenía una condición física tan elevada como imaginaba. Mi gusto por las actividades físicas dieron frutos, si bien no fui de las mejores, por lo menos había logrado mantenerme al margen durante las dos horas de entrenamiento.
—Ustedes ir a comer— ordenó Jamon— Necesitar energía, estar debiluchos— Todos emitimos un suspiro. Estábamos muertos.
Sin excepción salimos arrastrando los pies y sobándonos alguna parte del cuerpo.
—Soy Lander— El amigo de Aretha y Arsen estaba frente a mí con la mano estirada. Dubitativa miraba su mano mientras sobaba los músculos de mis brazos—Soy Lander, soy un Faery— insistió y estiró su mano una vez más. Lo contemplé un rato más.
Castaño, alto y fuerte, bastante guapo. De cierta manera me recordaba a mi hermano, tenía características parecidas, ambos medían casi lo mismo y también eran castaños.
—Yunel, la humana— finalmente cedí a su saludo. Tomé su mano y le devolví un firme apretón.
—Siento lo de la mañana— dijo rascándose la cabeza.
—...— me limité a mirarlo con extrañeza.
—También me disculpo en nombre de mis amigos. Actuamos de una forma algo inmadura y desconsiderada—
—No te preocupes—Dije secamente y continúe caminando.
—Podrías comer con nosotros ¿si gustas?— me paré en seco. ¿Intentaba ser amable conmigo? O ¿En verdad lo sentía?
—No, pero gracias...—
—No te cortes— Agregó Arsen dándonos alcance con su hermana a su lado.
—Prometo no hacerte daño, siempre y cuando no pongas a roncar a mi hermano— El trío se echó a reír, contagiándome con sus carcajadas.
—Yo soy Arsén y ella es...—
—Aretha. Siento lo que pasó hace un rato. Tiendo a ser bastante huraña y la verdad pensé que si estaba muerto— Sus disculpas parecían sinceras, así que las acepté y accedí a comer con ellos.
La comida se volvió amena, me explicaron el método de enseñanza de cada instructor y los suplentes. Por mi parte les sacié un poco de su curiosidad con respecto a mi mundo.
— ¿Cómo supiste que tenías sangre Faery?— preguntó Lander
— ¿Cómo sabes eso?—
—Mi papá me lo dijo. Es una persona muy intuitiva—
— ¿Quién es tu padre? Y ¿cómo se enteró?—
—No lo conoces, es dueño de la tienda de música. Te hemos visto varias veces frente al escaparate contemplando los instrumentos. Le bastó con verte una vez para saberlo. Él es muy perceptivo—
Me sonrojé, era verdad que siempre que podía pasaba para completar sus hermosos instrumentos. Guitarras, violines, pianos, flautas y un sin fin de instrumentos tallados finamente a mano que los hacia exquisitos. Era de las pocas cosas terrenales que podía encontrar por aquí.
—Estás roja como tomate— señaló Aretha y comenzó a reír.
— ¿Por qué nunca entras?— preguntó Arsén— Ahora que lo recuerdo yo igual te llegué a ver varias ocasiones cuando visitaba a Lander—
—No lo sé, creo que me da vergüenza— dije aún más sonrojada.
—No deberías, ven cuando quieras— propuso Lander. No pasaría mucho tiempo para que aceptara su invitación.
El día fue agotador, me sentía demolida. Apenas eran las seis de la tarde y yo ya deseaba estar en mi cama. Reí para mis adentros cuando recordé a Lander y los mellizos aún más molidos que yo. Sentí una leve satisfacción que me hizo olvidar mi dolor muscular.
Una vez que vislumbré el pasillo que daba a mi habitación canté victoria, a duras penas llegué a ella. Estaba a punto de abrir cuando la voz de Valkyon me interrumpió.
— ¿Qué tal estuvo?— me giré para responder.
—Agotador—
—Se te nota—Sonrió— te acostumbrarás—
—Espero que sea pronto— Lo escudriñé con la mirada— ¿Miiko te mandó?—
—Sí, se enteró de lo que pasó esta mañana—
—Entiendo. Quiere saber cómo lo hice— Valkyon asintió—En mi mundo tomé clases de defensa personal. Me enseñaron bastante bien—
— ¿Por qué nunca dijiste nada?—
—Ustedes no preguntaron si sabía hacer algo, además dieron por hecho que era demasiado indefensa. También pensé que eso no serviría contra ustedes—
— ¿porque nunca utilizaste algo de lo que sabías cuando te viste en peligro?—
—No tuve oportunidad; un par de patadas no me hubieran salvado de morir ahogada y en el caso de la hamdriade estaba hipnotizada así que ni siquiera pensaba. Por otro lado ella me atacó a distancia con sus látigos de hojas, ni siquiera la pude tener cerca para hacer algo— Después de analizar lo dicho Valkyon se despidió.
Recordar su semblante aún me causaba gracia. Aquel incidente facilitó mi integración en el grupo y me permitió acercarme a varios lugareños.
Mientras mi mente divagaba, mis manos se movían por inercia entre mis prendas, al jalar una chamarra blanca un objeto cayó, el ruido me sacó de mi letargo mental.
Mi celular se hallaba en el suelo, la caída no era considerable por lo que no había generado daño. Decidí encenderlo, esperé algunos segundos. Finalmente vislumbré el menú de inicio, decorado con la foto de un amanecer que había tomado en una acampada familiar.
—Sin señal— susurré decepcionada.
Cuando recién aparecí en este mundo había tenido la precaución de cuidar la batería, esperando tener señal para hacer una llamada o enviar un mensaje (el cual ya tenía redactado).
Tristemente después de días sin cobertura me vi forzada a apagarlo para administrar la batería. No sabía cuánto tiempo permanecería es este inhóspito lugar y aunque aún contaba con un 80% de batería no podía arriesgarme a que mi teléfono se apagara. Era el único medio que tenía para comunicarme con alguien y pedir ayuda.
Pasaron semanas e incluso meses, de vez en cuando lo encendía, esperando encontrar por lo menos una rayita vertical, pero siempre veía la misma leyenda "Sin cobertura".
Intenté buscar señal en diferentes puntos del Q.G y del pueblo, también busqué afuera de este; como en el bosque, cerca de la playa y del acantilado. Pero nada, siempre me encontré con la desilusionante frase "Sin cobertura".
Me apresuré a abrir la carpeta de fotos, me deleité con cada una, la imagen de mis seres queridos, de mis lugares conocidos y recuerdos vividos me hicieron sentir mejor, reiterar su imagen en mi cabeza me regresó un poco de seguridad y de fuerza. Tenía razones de peso para regresar, no podía dejarme derrotar.
—Daría lo que fuera por verlos una vez más—
Tenía miedo de que les pasará algo en mi ausencia. No quería perder a nadie más. Sabía que jamás volvería abrazar a mi padre, o a reírme con mejor amigo mientras me embelesaba su sonrisa, jamás volvería a acariciar a mi pequeña pelusa porque ellos estaban muertos. Pero me parecía injusto estar separada de las personas que aún me quedaban.
— ¡Mierda!— me paré de golpe. El reloj de mi cuarto marcaba poco más de las nueve— ¡Miiko va a matarme!— Apagué mi teléfono nuevamente. Me vestí a velocidad luz con lo primero que mis manos alcanzaron y finalmente salí corriendo rumbo a la sala de cristal.
Entré sigilosamente esperando pasar desapercibida, los murmullos de todos los presentes hicieron que mi llegada fuera inadvertida.
— ¡Llegas tarde!—Al parecer si había sido vista.
—Yo...— Me giré rápidamente esperando encontrarme con Miiko.
—Jajaja—Ykhar me veía divertida— Tranquila soy yo. Miiko no ha llegado—
— ¿También se te hizo tarde?— contesté aliviada.
—Me quedé dormida— susurró con expresión apenada— Pasé toda la noche revisando reportes ¿Y tú?—
—Igual—
—Ven vamos a sentarnos adelante— La seguí abriéndome paso entre los presentes. Encontramos dos lugares junto a Valkyon
—Hola— nos saludó.
— ¿Saben porque nos citó Miiko?— pregunté.
—Cada año en la guardia de la Anguila se lleva a cabo una celebración, se realizan eventos culturales, un banquete y un baile. Es un evento lúdico que busca romper la rutina de los ciudadanos, promueve la unidad y conocimiento de otras culturas que nos visitan. Llegan jefes y representantes de otros poblados como los Kappa por ejemplo. También se aprovecha para tratar temas de índole político— respondió Ykhar
— ¿Hace un año no se efectuó? ¿Verdad?— No recordaba haber visto ningún ápice de fiesta.
—No, con la desaparición de niños en todos los poblados, el caso de la hamadryade rodando los bosques, el hurto que se llevó hacía el cristal y otras contingencias, no creímos prudente llevarlo acabo— manifestó Valkyon
— ¡Es verdad! Llegaste hace un año— La brownie me tomó por los hombros.
—Si...— había olvidado la gran memoria de Ykhar. Mis interlocutores me escudriñaron con sus miradas
— ¿Cómo te sientes respecto a...?—
—Hola Eweleïn— me hice a un lado para que se sentara. Su llegada me salvó de las interrogaciones de Ykhar.
—Hola ¿Estás bien?—
—Sí, ¿por?—
—Te vez cansada—Eweleïn era demasiado perceptiva, no pasaba nada por alto
—Te revisaré después— No pude refutar, la llegada de Miiko y Leiftan interrumpió nuestra conversación.
Los murmullos cesaron y todos guardamos silencio.
—Disculpen la demora, surgió un imprevisto— Miiko suspiró, se veía agobiada— Como sabrán en unos días tendremos una de nuestras tradicionales fiestas más importantes. Todos estamos al tanto de los diversos motivos que nos llevaron a cancelar hace un año algo tan importante. Fue un año complicado, hubo pérdidas y golpes a nuestro estado, por eso mismo este año tiene un peso mayor. La gente necesita un respiro y los jefes de otros poblados necesitamos reunirnos con fines estratégicos y diplomáticos— un murmullo general recorrió la sala.
— ¿Podrías explicar lo último?— Preguntó alguien en la sala.
—Todos aquí sabrán la importancia política de esta celebración, se arreglan posibles conflictos, creamos tratados que consideremos necesarios etc. Este año una de las prioridades principales es la seguridad. Aunque las desapariciones cesaron en nuestra localidad junto con la caída hamadryade por lo que se podría deducir que ella era la causal, jamás encontramos a todas las víctimas en las osamentas. Suponemos que ella solo era parte del problema. El paradero de muchos desaparecidos aún es desconocido, el niño Kappa ha sido el único recuperado. Especulamos que las desapariciones volverán a ocurrir, es de suma importancia crear medidas preventivas y una red de comunicación entre todos los pueblos a la par de estrategias para contraatacar está problemática. También verificaremos el curso de la investigación de las desapariciones en la cual no hay mucho avance. — Miiko hizo una pausa para respirar—Abriremos una nueva investigación en la que participaremos todas las regiones. El objetivo será encontrar a criaturas como la hamadryade , creemos que estas pueden estar relacionadas con los últimos asesinatos y desapariciones masivas. Buscamos detener esta catástrofe y recuperar todos los pedazos de cristal robados. Nuestra hipótesis es que todos o por lo menos la mayoría de fragmentos de cristal fueron ingeridos—
—Ahora que comprenden la importancia de este evento explicaré lo que nos preocupa— prosiguió Leiftan— Recientemente los Kappas encontraron un traidor entre ellos. Esto nos da pauta para creer que puede haber infiltrados en nuestros distintos estados. Todos los jefes de todos los poblados vendrán a intercambiar información para crear un plan que nos permita solucionar esto. Se manejará información muy valiosa que de caer en manos enemigas podría afectarnos severamente. Utilizaremos la celebración de Eldarya como una máscara— un silencio reinó la sala. La situación era bastante crítica— También creemos que el cese de las desapariciones es una táctica enemiga que busca hacernos bajar la guardia, le engañaremos utilizando la reanudación de la celebración para dar una falsa idea—
—Podríamos ser un blanco esa noche— Valkyon se veía preocupado, inclinó su cabeza y se tocó la barbilla de manera pensativa—Desde la reunión secreta hasta el cristal estarán más vulnerables—
—Exacto—prosiguió Miiko—Fingiremos no estar alerta, queremos dar un mensaje falso al enemigo, para que se confíe y no dimensione el nivel de seguridad que tendremos. De esta manera tendríamos más probabilidades de evitar una tragedia e inclusive detener a alguien. Montaremos la misma seguridad que el resto de los años, la distribución será la misma a excepción de esta sala y el lugar de la reunión que aún está por confirmarse, en estas áreas se intensificará. Nos respaldaremos con conjuros de seguridad para garantizar una máxima seguridad. Habrá dos horarios de vigilancia, para quienes se les asigne está tarea se les informará un día antes con las especificaciones del horario y lugar. El resto de los miembros de las guardias incluidos los nuevos reclutas "disfrutarán" de la celebración como se acostumbraba con la consigna de vigilar desde ese punto, fingirán ser parte de la celebración. En ese puesto pido la mayor discreción y una buena actuación—
—La seguridad de la población y visitantes también será prioridad, emplearemos diferentes conjuros de protección en los principales caminos y zonas aledañas, abarcaremos desde los límites del bosque, la costa y las murallas —Tomó una hojas que hizo pasar— Les pasaré un oficio con su nombre, en ellos vienen las tareas que tendrán que desempeñar hoy—
— ¿Qué harán los reclutas novatos? —Preguntó Karuto—Necesitaré ayuda en la cocina tanto para elaboración y recolección de alimento—
—Ellos recibirán órdenes de sus jefes de respectivas guardias, los distribuirán en las distintas tareas que faltan por realizar, entre ellas está contemplada la cocina. No te preocupes enviarán a quienes crean conveniente— Respondió Leiftan.
—El evento es en cuatro días, los preparativos están retrasados y con lo que requiere la logística de seguridad ¿Crees que podremos darnos a basto? — Ykhar contemplaba unas hojas con aprensión— ¿Y si surgen nuevas misiones? Eso reduciría nuestro personal—
—No te preocupes Ykhar, cada poblado enviará personal para ayudar, ya tenemos la relación de voluntarios. Llegarán en mañana. Por esto mismo se lanzarán conjuros de protección en los principales caminos de ingreso, para garantizar una arribo seguro— respondió pacientemente Miiko —Ezarel, como puedes ver serán dos rondas de pociones, encárgate de su elaboración, apóyate con tus mejores aprendices. Ya hemos contemplado la falta de ingredientes en el almacén para pociones. Hoy mandaremos grupos de expedición para reabastecer, eso incluye el almacén de enfermería— Eweleïn y Ezarel asintieron.
—Eso sería todo ¿alguna duda? — preguntó Leiftan. Nadie levanto la mano — Nevra, Ezarel, Valkyon y Jamon, necesitamos que se queden. El resto puede marcharse, si necesitan algo Kero e Ykhar se los proporcionarán o les dirán dónde encontrarlo—
Los presentes se levantaron y ordenadamente comenzaron a salir de la sala, por mi parte me acerqué a Miiko.
—Hola, ¿Tengo una pregunta? —
— ¿Qué sucede? —
—Bueno, me otorgaron una lista de tareas, pero acaban de decir que los nuevos reclutas en entrenamiento deberán esperar ordenes de su respectivo jefe de guardia ¿Hago esto o espero órdenes de Nevra? — señalé mi hoja.
—Eso no aplica a ti, por eso te citamos aquí—
—Pero aún estoy en entrenamiento—
—Pero ya has realizado misiones, tienes experiencia. Las tareas fueron asignadas con respecto a las aptitudes de cada quien, por ejemplo; Nevra comentó que eres bastante buena en conjuros, esa es una de tus tareas, es algo que puedes hacer—
— ¿No sería mejor que lo realizara alguien más experimentado? —
—Lo hemos dicho, son varios puntos y son conjuros sencillos pero con mucha elaboración, solo sigue al pie de la letra las instrucciones— Me retiró las hojas de mis manos— Es el conjuro del risco, este necesita ser conjurado en el atardecer, no pasa nada si se hace a otra hora pero pierde poder. Como ya te dije son sencillos, lo complicado consta en la cantidad de requisitos. El nivel de experiencia que pide este conjuro ya lo tienes, solo necesitas la poción la cual se te proporcionará. Ve con Kero, él te dará lo que necesites, solo enséñale esta hoja —Asentí
—Aquí dice también que tengo que ir con el dueño de la tienda de música, pero no específica que tengo que hacer—
—Mmm es verdad ¿Quién redactó esto? — golpeó la hoja con suavidad—Seguramente lo conoces, es el padre de tu amigo Lander me parece— Estaba sorprendida, al parecer estaba al tanto de mis movimientos. Estaba informada de mi desempeño en el entrenamiento y sabía con quién me relacionaba.
—Sí, también conozco a su padre—
—Lo sé—
— ¿En serió? —abrí los ojos y me quedé muda ¿no tenía privacidad?
—No pongas esa cara, el señor Eudor es muy apreciado por aquí, nos apoya de diferentes maneras. En una de sus visitas mencionó que su hijo y tú se relacionaban bien y también me platicó que al parecer te gustaba la música y que frecuentemente visitabas su tienda—
—Comprendo—dije apenada— ¿Qué necesitas con respecto a él?—
—Bueno, él se encarga del entretenimiento, es el único que tiene experiencia con respecto a ello y me pidió que le ayudases, así que básicamente tendrás que apoyarlo en lo que él necesite— Una sonrisa se dibujó en mi rostro. —Gracias Miiko—
—No hay porque, el lo pidió. Pareces caerle bien. ¿Sabes? él es de mucha confianza, es una persona muy perspicaz, si te aprecia es por algo— Me devolvió la sonrisa—Ahora vete, tienes muchas cosas que hacer y yo también— Obedecí rápidamente ¿Miiko me había dado un cumplido?
Su última oración resonó e mi cabeza "Sabes él es de mucha confianza, es una persona muy perspicaz, si te aprecia es por algo" ¿Eso significaba que ya empezaban a confiar en mí?, además me había asignado una lista de tareas diferente a los de mi rango.
Leí mi acuse para organizarme mejor:
*Conjuro de protección del cenit (el resto eran instrucciones, especificaciones y coordenadas)
*Apoyo a la tienda de música
* Urgente: Enviar mensajes vía marítima (esto último lo había hecho infinidades de veces).
Por el estado de urgente supuse que esos mensajes debían ser enviados lo antes posible, mientras más rápido los enviara más tiempo podría estar en la tienda de música.
En mi tiempo en Eldarya había adquirido aprecio por varias personas, entre ellas Lander, el Señor Eudor y su esposa Raissa con quienes convivía bastante.
Un día poco ajetreado Lander me llevó a la tienda de sus padres. Recuerdo la grata sensación que sentí al entrar por primera vez al local. Tener los instrumentos frente a frente y no tras un vidrio me gratificaba.
El local era muy grande y colorido, despedía vida, alegría, al igual que los objetos que vendía. Recorrí todo, cada lugar, cada detalle con una mirada extasiada.
—Hola mamá, hola papá— saludó Lander desde lejos, mientras me jalaba del brazo para acercarme a ellos.
Su gesto me hizo reaccionar ¿Cuánto tiempo llevaba ida? Sentí mi cara cálida, seguramente estaba sonrojada de vergüenza.
— ¿Tú debes ser Yunel? — Estiró su mano cordialmente—Soy Eudor mucho gusto— El señor era un hombre muy alto, aún más que Lander, quien me sacaba más de una cabeza de altura. De aspecto robusto imponía con solo verle, no pasaba los treinta y tantos años, cabello castaño se le podría considerar bastante guapo.
—Lander nos habla mucho de ti. Nos contó su pequeño altercado, espero que no te haya hecho sentir muy mal, puedes llamarme Raissa — Me sonrió su madre, quien parecía tener la misma edad que su padre, alta, esbelta, facciones finas, un hermoso cabello, piel y ojos literalmente dorados. Era una mujer muy bella.
—Si...— enmudecí. No podía dejar de sorprenderme con cada criatura y persona que conocía en Eldarya. Debía de verme como turista extranjera
— Soy Yunel—pude pronunciar después del fuerte apretón de manos de Eudor. La mano me había quedado enrojecida y adolorida.
—Lo siento — dijo apenado su padre— Es que eres más pequeña de lo que imaginamos. Traeré una pomada— cruzó a toda prisa el local y se perdió entre unas cortinas azul marino.
—No... se preocupe— articulé tardíamente— Sus instrumentos son bellísimos, tienen un acabado precioso—
—Gracias, los hacemos con amor y eso se refleja en ellos. Cada uno es especial y único— Tomó un violín de un escaparate y me lo extendió. —Vamos tómalo—Dudosa lo cogí entre mis manos.
— Te hemos visto muchas veces observarlo— Me sonrojé nuevamente. Debía parecer una acosadora para que tantas personas lo notaran.
—Listo, esto sanará tu mano— regresó el señor Eudor con un frasco transparente cuyo contenido era purpura.
—No fue nada, en verdad— dije apenada.
—Se está hinchando— Señaló Lander. Efectivamente mi mano empezaba a inflamarse.
—Mi padre en verdad aprieta fuerte— Movió la cabeza y retiró el violín de mis manos.
—Dame tu mano cariño—Obedecí dudosa— Esto parara el dolor y la inflamación en unos minutos. Le he dicho innumerables veces a mi esposo que mida su fuerza— Raissa untó delicadamente la crema. Mi piel la absorbió inmediatamente, el dolor se fue casi al instante.
—Discúlpame— parecía apenado.
—No se preocupe, conozco a alguien así y comprendo que no es a propósito—
—Debes referirte a Jamon. Su caso es más extremo que el mío. Por eso confeccionó instrumentos muy fuertes, para que cualquiera pueda tocar sin romperlos—
—Imagínate hasta Jamon podría tocar— dijo Lander
— ¿De verdad? —
—Sí, ya le dimos uno y no lo rompió, pero tampoco pudo coordinar. Casi nos revienta los tímpanos—
—Lander— le miró seria su madre —No todos nacen con la misma destreza—
—Veo que ya te enseñaron él violín ¿has tocado alguna vez uno? — observó Eudor.
—Sí, no era una erudita pero no lo hacía tan mal. Se me daba mejor la guitarra—
—Ven— me llevaron a la sección de guitarras.
Luché por no quedarme con la boca abierta y abalanzarme de la emoción en ellas.
—Son hermosas ¿Ustedes tocan algo? —
—Háblanos de tu, no estamos tan viejos, solo tenemos 130 años— Miré absorta a los padres de Lander
—Es verdad...— rieron a carcajadas hasta que el aire se les fue.
— ¿Era broma? —
—No— dijo Lander aún con lágrimas en los ojos.
—Aquí la gente vive mucho más, aunque hay factores que influyen en la longevidad como la raza, todos tendemos a vivir mucho más que ustedes— explicó Raissa.
—Comprendo, es otra diferencia que hay aquí. También noto que el tiempo se mueve diferente. Más lento pero sin ser tedioso. No sabría explicarlo— deje dubitativa
—Efectivamente— corroboró Raissa.
— ¿Ya han estado en mi mundo?—
—No, pero tuve un hermano y un amigo que se fueron a vivir allí—El señor Lander adquirió un tono melancólico— Antes era más fácil viajar halla, ir y venir e incluso comunicarse a través de conjuros. Pero un día los portales se cerraron y ambos mundos quedamos incomunicados. Lo único que se puede enviar o recibir algunas cosas como alimentos, pero nada con vida — Aquella información me desilusionó, suspiré intentando disimular mi tristeza...
— ¿Debes extrañar mucho tu mundo? ¿Tenías familia? — me abrazó la madre de Lander.
—Extraño demasiado a mi familia y amigos, extraño a mi perro, extraño hasta los lugares, los objetos. Todo, extraño todo— un nudo se formó en mi garganta. Estaba a punto de llorar.
—Mira, ambos mundos compartimos cosas, como la música por ejemplo— el señor Eudor me extendió el violín— Toca y siéntete cerca de tu casa. Yo lo hago cuando extraño a mi hermano y a mi amigo— Con manos temblorosas sujeté el arco y el violín, inicié torpemente una estrofa, estaba oxidada. Hace mucho había dejado la música por prioridades más realistas. Estar en contacto nuevamente con ella me reconfortaba. Después de un par de intentos la melodía adquirió forma "Claro de luna de Beethoven" siempre había sido mi melodía favorita al igual que la de mi padre, escuchar su sonido después de tanto tiempo me hacía sentir en casa.
—Beethoven— aquí también es un clásico—Llevabas mucho sin tocar verdad— me dio una palmada Raissa —Aquí adquirirás práctica otra vez—
—Nada mal humana— espera a que le cuente a ese par advirtió Lander.
—Vamos ahora tócanos algo de tu época, estamos muy atrasados por aquí— Aquel día me quedé hasta muy tarde tocando. Lander y yo terminamos haciendo un dúo a guitarra, yo le mostré algunas piezas de rock y él algunas de estilo medieval.
Resultó que mi compañero del Q.G. era un gran músico, aunque no alcanzaba a sus padres quienes sabían tocar todos los instrumentos del local (piano, violín, guitarra acústica, flauta, saxofón, flautín, violonchelo, demasiados para ser enumerados). Ellos eran de los pocos músicos en Eldarya, también eran de los mejores y más experimentados. Al parecer la gente no consideraba tan importante la música.
Los padres de Lander me abrieron las puertas de su casa y su tienda. Incluso se ofrecieron a regalarme un violín, el cual no pude aceptar. Ya habían hecho demasiado dejando que tocara cada vez que quisiera. De vez en cuando en forma de agradecimiento, les ayudaba en la tienda, esto me permitió acercarme a otros instrumentos como el piano, en el cual Lander y su madre me instruían y enseñaban. Al principio sonaba fatal, pero poco a poco pude tocar algunas canciones sencillas. Al mismo tiempo pude conocer a más gente del pueblo, Lander se encargaba de presentarme a todos sus amigos y sus padres me presentaron ante todos sus clientes, con quienes ahora compartía más que un cordial saludo. Amaba esa tienda y a esa familia, estar allí para mí no sería ningún trabajo.
Llegué a la biblioteca, kero ya estaba ahí atendiendo a algunas personas, esperé paciente mi turno. Se veía muy atareado como para que yo lo presionara aún más.
—Hola ¿mucho trabajo verdad? — Le sonreí en señal de comprensión una vez que llegó mi turno.
—Sí, este año la carga se siente más— sonrió agobiado— ¿Qué necesitas? —
— Esto— Le entregué la lista —Pócima cenit... veo que eres la encargada de los mensajes, te recomiendo que sea lo primero que hagas, deben llegar cuanto antes— Me entregó una bolsa con cinco botellas, cada una con un pergamino dentro.
—Sí, eso pensaba hacer— analicé las botellas
—Toma—agregó una bolsita pequeña. La abrí, dentro de ella se encontraba otra botella de menor tamaño, cuyo contenido era líquido y anaranjado. Además tenía un pequeño pergamino amarrado— esta es para el conjuro. Es bastante sencillo, si tienes dudas puedes preguntarle a cualquiera, incluso a mí—
—Miiko me explicó, el detalle está en ser preciso hasta en la hora que se realiza, pero te agradezco—
—De nada, aun así confió en que lo harás bien. Nevra dice que eres de las mejores, admitió que superaste sus expectativas—
— ¿De verdad? — Me sentía halagada, en cada clase ponía todo mi esfuerzo. Estudiaba todos los libros de pociones, herbolaria y conjuros que podía, también salía a correr para mantener una buena condición física. Era reconfortante ver que mi esfuerzo daba frutos.
—No es el único ni la única que lo piensa. Superaste la expectativa de muchos, incluso la mía. Siento haberte subestimado—
—Me halagas Kero. Gracias— De cierta forma la universidad me había ayudado a sobrevivir aquí. Estudiar conjuros o pociones era como tomar un libro de psicológica, lleno de teoría y de tecnicismos que aprender y analizar.
—De nada—
—Me retiro, ambos tenemos mucho trabajo— Me despedí rápidamente y me dirigí a toda prisa a la orilla de la costa. Crucé el aglomerado mercado lo más rápido que pude, en el camino devolví despistadamente el saludo a un par de conocidos.
Mi andar apresurado fue detenido por Mery.
—Yunel, ven a jugar conmigo— corrió a mi alcance — ¡Ho! Mery, lo siento pero tengo cosas que hacer—
—Por favor, estoy aburrido, mamá no está y mi pelusa salió de búsqueda— me miró implorante. Cada que Mery hablaba de su familiar me confundía, no sabía si se refería al mío o al de él. Habíamos coincidido en nombre y raza.
—No puedo Mery, voy de salida—
— ¿A dónde vas? ¿Puedo ir contigo?—
—No. Voy a la costa, dudo que tu mamá te dé permiso—
—Por favor— jaló mi bolsa con fuerza y se aferró a ella —Suéltame Mery—
— ¡No! — Gritó— ¡Llévame contigo! — amenazaba con hacerme un berrinche.
—No Mery, no puedes— dije firmemente.
—Hazle caso, no quieres verla enfadada. Créeme se pone peor que un blackdog hambriento— Lander tomó a Mery y lo puso sobre sus hombros.
—Gracias— susurré
—No quiero estar solo— musitó con tristeza el pequeño.
—No estarás solo, te quedarás conmigo y jugaremos juntos—
—Yo quiero ir con ella— imploró.
—Última oferta, la acompañamos hasta la salida—
—Bueno—Dijo Mery forzadamente.
— ¿No deberías estar en él Q.G. Esperando órdenes de Ezarel? — dije para tener de que conversar en el camino.
— ¿Y tú no debería estar esperando ordenes de Nevra? — manifestó de manera insinuadora y acentuó el nombre del vampiro.
—No. Yo tengo otras tareas asignadas—
—Lo que es tener influencia ¿Crees que si me disfrazo de ti pueda seducir al elfo y obtener privilegios? Odio la herbolaria, creo que estoy a punto de reprobar—
—Tendrías que encoger 30 centímetros y además tampoco me ama. Constantemente me recuerda lo feliz que es porque esté en la guardia de Nevra y no en la suya—Nos echamos a reír.
—Por suerte para mí, Miiko me ama y me asignó la tarea de ayudar a mi padre— arqueé una ceja— Como vez no eres la única que influye con sus encantos—
—Yo no influencio a Nevra—
—Tienes razón él lo hace contigo—
—Estás en las mismas con Miiko, por lo menos Nevra parece tener más interés en mí, que el que Miiko muestra por ti—
—En el fondo me ama—levantó el pecho lleno de orgullo— Mi padre necesita mucha ayuda, me dijo que le diría a Miiko que te asignara aquí—
—Lo hizo, vendré en un rato en cuanto envié esto— le mostré los mensajes.
— Te acompañaría pero la madre de Mery me pidió que le echara un ojo en lo que traía la comida—
—Y ¿Qué haremos en la tienda? —
—Instalar y decorar el escenario para el concierto, terminar el programa de eventos, afinar y limpiar los instrumentos que se utilizarán. Papá desea que escribas uno de esos covers de los que hablas. ¿Si se dice así? —
—Sí—
—También quiere que toques—
— ¿Qué? ¡Pausa!. Ni siquiera sabía que habría un concierto, menos que participaría en él—
—Vamos, no hay muchos músicos aquí y con el tiempo encima nadie se aprenderá tus partituras. Tampoco hay tiempo para ensayar—
—Ósea que tendré que pararme delante de muchas personas ¿sola e improvisadamente?—
— Pensé que te emocionaría...— No pude responder, Mery interrumpió impetuosamente la conversación.
—Anda Yunel, toca. Yo quiero verte tocar. Prometo aplaudir muy fuerte. —
—Llegamos— dije y me apresuré a atravesar las puertas de la muralla.
— ¡Cobarde, no huyas y responde! —
— ¡Prometo pensarlo! — grité ya lejos de ellos. Agité mi brazo para decir adiós.
— ¡No te volveré a dejar huir!— Lander y Mery me imitaron y agitaron sus brazos.
Me giré para no tropezar y me encaminé a la playa, iba tan absorta en mis pensamientos que terminé resbalando.
—Cuidado— un par de risas conocidas se dejaron escuchar —Alajéa, Karenn ¿Qué hacen aquí? — me sobé la rodilla.
Ambas me ayudaron a levantarme y a levantar mis cosas
—Cazando bichos para las pócimas de Ezarel y buscando hierbas para Eweleïn—Karenn me mostró una bolsa con unos bichitos multicolores que jamás había visto, por su parte Alajéa sostenía unas flores de color extraño parecido al gris y con tallos rosados (a mi parecer excéntricamente hermosas).
—Jamás había visto nada de esto— señalé con asombro.
—Ambos son hermosos ¿verdad? Tanto los insectos como las flores se camuflajean, hay que tener un buen olfato y una vista excepcional para detectarlos— informó Alajéa.
—Son difíciles de detectar y de atrapar, somos de las pocas que logramos encontrarlos—respondió Karenn orgullosa de sí— Incluso a los familiares se les complica, con excepción de los nuestros, tienen facilidad para encontrar lo que el resto no ve—
—Hacemos un gran equipo— enfatizó Alajéa y abrazó a Karenn— ¿para quienes son esos mensajes? —
—No lo sé, pero tengo que arrojarlos en la costa—
— ¿Ya no tienes miedo? —Karenn me miró satisfecha.
—Sí, pero ya no me paralizo— le sonreí, ella me había ayudado a enfrentar mi acuafobia .
—Te acompañaríamos, pero conoces las circunstancias— el rostro de Alajéa se ensombreció.
—No te preocupes... entiendo—
—Mejor nos vemos en la comida después de que termines con eso— propuso Karenn y señaló mi bolsa.
—No puedo, estaré ayudando a los padres de Lander —
—Comprendo, comerás con tus suegros— la mirada de Karenn se tornó picara— desde que lo conoces no solo nos has abandonado a nosotras, sino también a Nevra—
— ¿Qué? — gritamos Alajéa y yo al mismo tiempo
—Es verdad que Lander es muy guapo ¿no crees? — Preguntó Alajéa, quien Seguramente media terreno.
Desde que les confesé que mi interés por Nevra no dejaba de disuadirme sobre ello.
Siempre que podía me emparejaba con alguien, en algún punto lo intentó con Arsen, ahora Lander parecía ser su nuevo objetivo.
En ocasiones era desesperante, hasta Aretha terminó ligada conmigo en su cabeza. No paró hasta que la elfo le informó su heterosexualidad.
—Sí, es guapo, me caí muy bien y también sus padres. Compartimos gustos en común y les tengo un enorme agradecimiento. Pero nada más—
— ¿Segura? — insistieron.
—Muy segura— recalqué.
—Nevra puede estar tranquilo entonces—
— ¡Karenn! — gritamos Alajéa y yo al mismo tiempo.
—Me marcho, tengo cosas que hacer aún—
—Espera...— interrumpieron mi partida— Olvidas esto— Alajéa tenía mi celular en sus manos. Con las prisas lo había traído conmigo "Que idiota eres Yunel" me reproché a mí misma por tales descuidos.
—Gracias— Lo tomé y rápidamente lo guardé en la bolsa, para evitar un nuevo incidente.
— ¿Qué es eso? ¿Jamás había visto nada así? — Preguntó Karenn con gran curiosidad.
— ¿Ni yo? Es un nuevo objeto en el mercado de los Purrekos— lo señalaba Alajéa.
—No creo, no parece de este mundo...— concluía Karenn.
Ambas me miraron inquisitivas.
—No es nada, es un objeto de mi mundo, lo traje conmigo cuando aparecí aquí—
— ¿Puedes mostrárnoslo después?— curoseó Karenn.
—Sí, un día de estos— Me despedí nuevamente con rapidez y les agradecí una vez más.
No quería mostrar mi teléfono a nadie, pero conociéndolas no me dejarían en paz hasta que saciara su curiosidad.
Llegue rápidamente a la orilla de la playa, esta vez sin interrupciones.
Me quité las botas y las calcetas y me encaminé a la orilla del mar. Una vez que el agua tocó mis rodillas solté con cuidado cada una de las botellas, recité el conjuro y vi cómo se difuminaban con el agua.
"Sé que aún tienes miedo" resonó una voz. Petrificada me giré en todas direcciones sin encontrar nada. Convencida de que mi mente jugaba conmigo me apresuré a salir del agua. "Sé que aún tienes miedo" Escuché nuevamente con más fuerza.
—Es el agua, es mi miedo al agua el que me hace escuchar voces—dije para auto convencerme de que aquella voz era parte de mi mente.
— ¡Sé que aún tienes miedo!— Aquel grito me hizo trastabillar y caer de espalda. Instintivamente llevé la mochila a mi pecho para evitar que se mojara. — ¡Aleja, Karenn, sé que están ahí...Paren, esto no es gracioso!—No, ellas no podían hacer algo tan cruel, ni siquiera eran sus voces.
Aunque eran las más próximas y tenían más oportunidad de hacer algo así.
— Sé que aún tienes miedo— Susurraron a mi oído.
Un escalofrió recorrió mi cuerpo, de un salto me levanté y salí a velocidad luz del agua.
Tomé mis botas y calcetas y corrí descalza lejos de la orilla, cuando estuve bastante lejos recorrí con la mirada todo mi desolado alrededor sin encontrar a nadie.
Podía sentir como algo me asechaba pese a estar sola.
No podía permanecer más en ese sitio, me puse nuevamente las botas y las calcetas y comencé a correr lo más rápido que pude.
No paré hasta encontrarme frente a las puertas de la muralla.
Aliviada me dejé caer en el pasto para poder recuperar aliento.
— ¿Qué te ocurrió? — Levanté la vista y me encontré con Aretha. Su expresión mostraba preocupación — Mírate— Tendió su mano para levantarme.
— Espera...— dije jadeando.
— ¡Levántate!— Ordenó otra voz conocida. Rodeó mi cintura y me levantó de golpe— No te desplomes con mi belleza—
— ¡Arsen! Esto es serio, mírala— protestó su hermana.
— ¿Qué estuviste haciendo Yunel? Estas mojada y despeinada—
— Nada...— contesté torpemente, aún se seguían recuperando mis pulmones de mi maratónica carrera.
— ¿Te encontraste con Nevra? Y a falta de mi te le abalanzaste encima— Me apretó aún más a su cuerpo — Me decepcionas pensé que me amabas— susurró en mi oído, causando que mi mente evocara aquella voz susurrante de la costa. Automáticamente lo repelí.
— Ya cállate Arsen ¿cuándo maduraras? ¿Ni en situaciones serias puedes mantener una compostura? — Aretha se acercó a mí— ¿Qué sucedió? — Me quede muda, no sabía que responder ¿Me estaba volviendo loca otra vez? ¿Yvoni había emergido de sus cenizas?
— Yunel— Cuando reaccioné, Arsen me sostenía de los hombros y me zarandeaba ligeramente— ¿Qué pasó? —
— Nada, solo me caí en la costa, creo que el golpe me aturdió—
— ¿Segura? Vamos con Eweleïn— ordenó Aretha.
— Este bien, iré sola. No se preocupen imagino que tienen cosas que hacer—
—No te creas, solo recolectaremos todo el día. Acompañarte será más interesante—
— No Arsen, tienes que ir. Estaré bien, ya me siento mejor—
— ¿Segura? — me observó Aretha preocupada.
—Sí, no quiero que tengan problemas. Nos vemos después— Me despedí con una sonrisa fingida y me dirigí al Q.G. en busca de ropa seca.
Crucé el pueblo y el mercado con discreción, quería evitar encontrarme con alguien conocido, no tenía ánimo de responder preguntas sobré mi desaliñado estado.
Finalmente Llegué al Q.G.
—Esta es la parte difícil—Me dije.
Miré de izquierda a derecha para corroborar que no hubiera nadie, una vez segura comencé a correr, atravesé la entrada principal y el centro de la estructura con éxito, pasé el primer pasillo sin problemas, ya estaba en el pasillo cuando alguien paró mi carrera.
— ¡Cuidado!— Caí de sentón en el suelo. Llevé una mano a mi cabeza para palpar mi frente adolorida — ¿Estas bien? —
—Creo que si ¿Con qué choqué? ¿Con una pared? — protesté aturdida. Definitivamente mi coordinación me había abandonado hoy.
—No, con mis abdominales— Nevra estaba frente a mí con una sonrisa burlona— ¿Qué te ocurrió? —
—Creo que choqué con tu cabeza dura— Movió la cabeza en signo de negación.
—Ven— Me cogió de las manos y me levantó— ¿A dónde ibas con tanta prisa? Y ¿qué te ha sucedido? —
—Gracias—le sonreí —solo me caí en la playa— expliqué, esperando que el hecho pasará desapercibido.
—No es tu día—
—Eso parece. Te dejo, voy a cambiarme— Entré a mi cuarto, me senté en la cama y sostuve mi cabeza con mis manos.
Probablemente todo había sido mi imaginación, estar cerca del agua siempre me ponía mal.
No tenía tiempo para auto compadecerme, me cambié rápidamente de ropa, trencé mi enredado cabello para no perder tiempo cepillándolo. Finalmente, tomé el bolso que Kero me había dado y me dirigí a la tienda de música.
En el camino palpe el bolso, estaba totalmente seco. Aliviada proseguí a comprobar el estado de su contenido, tanto mi teléfono como la poción estaban intactos.
El día pasó tranquilo y sin más incidentes. Ayudé a Eudor a decorar el programa, posteriormente Lander y yo fuimos repartiendo copias de la programación por todo el poblado, durante este tiempo intentó convencerme de tocar junto con su padre, pero mi decisión ya estaba tomada y esta era negativa.
Por último los cuatro nos pusimos a inventariar, limpiar y afinar los instrumentos.
—Es todo por hoy, todavía tengo cosas que hacer. Mañana vendré directamente después del entrenamiento con Valkyon—
—No te preocupes, descansa. A este paso acabaremos a tiempo— Raissa siempre era muy optimista.
Nos despedimos cordialmente y me encaminé tranquilamente al risco, tenía tiempo de sobra.
Cuando Salí de la guardia de la Anguila me encontré con bastantes personas recolectando, posiblemente buscaban especies nocturnas.
Llegué al risco, me senté y esperé el atardecer pacientemente como indicaban las instrucciones. Después de una media hora, el cielo y sus diversos tonos me indicaron que ya era tiempo.
Pronuncié el conjuro y esparcí la pócima de manera que garabateaba un sol en la hierba que quedaba plasmado por el colorante de la poción. Después de unos minutos mi dibujo emitió una luz rojiza que se elevó al cielo y desapareció. El pasto adquirió su apariencia anterior borrando cualquier rastro del conjuro.
Extasiada contemplé el hermoso atardecer, el aire golpeaba mi cara y despeinaba mi cabello. Una desolación me invadió, recuerdos y más recuerdos emergían causando un dolor en mi pecho. Busqué mi celular y lo encendí, nuevamente el "sin cobertura" se hizo presente.
—Dime algo que no sepa— renegué.
Busqué frenética mi lista de reproducción y seleccioné una canción.
Cuando en casa estaba triste bailaba, cuando estaba enojada bailaba, si reñía con mi mamá bailaba, si estaba contenta bailaba, cualquier cosa la evadía bailando y eso haría ahora.
La canción inició, una canción popular en su momento cuya letra y tonada amaba me dio pie a iniciar un baile que probablemente no concordaba con ella. Un baile descoordinado que muchos profesores hubieran desaprobado, un baile que jamás ganaría un premio, pero lleno de emoción, de sentimiento y de dolor se hizo presente.
Por primera vez no me preocupó la perfección, ni la simetría de mi cuerpo, simplemente me dejé llevar, permití que las notas me guiaran, que mi cuerpo se expresara.
Repentinamente un sonido diferente interrumpió la melodía . Aturdida por tanta emoción tarde bastante en digerir el sonido nuevo. Era otra canción ¡Era la canción que tenía como tono de llamada! Me abalancé hacia mi teléfono, pero no alcancé a contestar, miré la pantalla, por fin tenía señal.
Intenté hacer una llamada pero un sin fin de mensajes y de notificaciones de llamadas perdidas sobrecargaron mi teléfono causando que se trabara.
Esperé varios minutos a que el aparato reaccionara, cuando finalmente pararon de llegar mensajes y notificaciones marqué el primer número que aún me sabía de memoria, el de mi madre. Apreté el icono de llamar y en ese momento mis tres líneas de señal regresaron a ser un "sin cobertura"
— ¡Maldición! —Arrojé mi teléfono causando que la tapa se abriera y la batería se saliera.
Abracé mis rodillas y escondí mi cara entre ellas. Comencé a sollozar amargamente, no sé cuánto tiempo estuve en ese estado, pero cuando me digne a levantar la cara el cielo estaba totalmente obscuro y la luna y las estrellas se hallaban es su máximo esplendor.
A duras penas encontré mi celular completo, lo armé y lo arrojé a mi bolsa. Me giré y contemplé el inmenso océano, tan basto y desolado. Su única compañía era el reflejo de la luna y las estrellas que se hallaban a miles de kilómetros por encima de él.
— ¿Qué haces aún aquí? — Escuché la voz de Nevra detrás de mí. No sabía que decir ¿Qué hacía yo aquí? ¿Qué esperaba aquí? —Comenzábamos a preocuparnos, pensamos que te había ocurrido algo. Eudor me dijo que te habías ido hace bastante rato— Seguí inmutada con la mirada perdida en el horizonte. — Hace bastante que atardeció y que lanzaste el conjuro, debías haber regresado ya— A falta de respuesta Nevra me giró y me obligó a verle la cara — ¿Qué te ocurre? ¿Sabes lo inquietante qué es que te desaparezcas tanto tiempo con los antecedentes de inseguridad que tenemos?—
—Lo siento, perdí la noción del tiempo— emití mecánicamente —Me voy— comencé a caminar cuesta abajo.
— ¿A dónde vas? — me sujetó del brazo
—Al Q.G. —
—No te puedes ir así. No te dejaré ir sola, me acompañarás a la costa a completar mi conjuro y regresaremos juntos—
—No quiero ser un estorbo, es mejor que te deje. Ya perdiste bastante tiempo—
—No te preocupes, tenía que salir. Les dije que si no te encontraba regresaría a informar o mandaría una señal con mi familiar. Si no reciben nada darán por hecho que estás conmigo—
—Es mejor que vuelva—
—Es una orden, vámonos— Me jaló del brazo y me arrastró hasta la orilla del mar.
Un escalofrío me invadió cuando llegamos, el recuerdo de la voz me asechó. Para mi fortuna Nevra no tardó en realizar su conjuro, una luz brillante recorrió el cielo y el mar, formando una serie de espirales que pronto se perdieron en la negrura de la Noche.
Caminamos en silencio de regreso, el ambiente era tenso.
— ¿Qué hacías en el risco? —
—El conjuro—
—Mientes, la energía que restaba mostraba que lo habías hecho desde hacía bastantes horas—
— ¿Horas? — Había pérdido por mucho la noción del tiempo.
Paró en seco y me detuvo, me tomó por los hombros y observó mis ojos. Me limité a mirar hacia otra parte.
— ¿Qué sucede? —
—Nada—
— ¿Qué sucede? —
—Nada, solo quiero regresar y descansar— Intenté huir pero me retuvo, tragué saliva, sentía mis lágrimas venir — ¡Ya déjame! — grité furiosa. No quería derrumbarme frente a él.
—No te dejaré ir sola. Mira en qué estado estás — Seguí forcejeando con él, pero mis fuerzas físicas y mentales se agotaron. No podía más el llanto regresó más intenso que antes. Nevra no dijo nada, me abrazó y dejó que llorara en sus brazos hasta el cansancio.
—Lo siento, lo siento— repetía entre llanto, odiaba que me vieran así.
Una vez que pude contenerme me alejó un poco de él y me escudriñó con su mirada.
— ¿Qué ocurrió? —
—No quiero hablar de ello—
— ¿Quieres ir con Eweleïn? — Negué con la cabeza— Te llevaré a tu habitación entonces— El resto del camino lo continuamos en silencio hasta que llegamos a mi habitación, di un rápido gracias y abrí la puerta.
—Espera...— me detuvo— ¿Estarás bien? —
—Sí, solo necesito descansar. Gracias Nevra— Aquella noche viejas pesadillas regresaron a atormentarme. Lo que no sabía es que aquellos malos sueños serían el principio de mi verdadera pesadilla.
