"Sonríe"
Bella Pov
Al día siguiente mi padre estuvo todo el día con nosotras y salimos al centro, ellos querían comprar cosas para mi habitación, decían que debía cambiarla por algo para mi edad. Yo los dejaba jugar a comprar como niños, mientras yo tomaba algunas cosas, como cobijas y almohadas nuevas, quería borrar cualquier recuerdo que quedará sobre Robert y Edward.
Al regresar a la casa, mi padre me ayudo a sacar los muebles para poder pintar el cuarto, nos pusimos ropa que pudiéramos manchar y nos pusimos a pintar, todo quedo en colores claros y cálidos. Yo estaba pintando la orilla de la ventana mientras ellos se encargaban de la pared más grande, me detuve a verlos, estaban jugando entre ellos, pintándose el rostro y jugando como si fueran un par de novios, eso me tenía tan alterada.
No me molestaría si ellos quisieran retomar las cosas en su relación, lo que me alteraba era que me dejaran fuera, ellos disfrutando eso de estar juntos de nuevo mientras yo admiraba desde afuera sin que ellos se dignaran a contarme las cosas. Quería saber la verdad y quería saber ¿En qué momento paso?, ¿Qué había pasado con Phil?, ¿Cómo paso?
Suspire y seguí pintando, tal vez debía darles tiempo, había aprendido en mis terapias que las personas necesitaban tiempo cuando no estaban seguras de cómo explicar las cosas, yo había pasado semanas sin decir gran cosa en mis sesiones, así que les daría tiempo. Solo esperaba que ellos no estuvieran durmiendo juntos porque no quería quedar traumada y entonces sí terminar en un psiquiátrico, me reí bajito y de pronto el resto del ruido se detuvo, levante la mirada y me encontré con un par de miradas sobre mí, ambos me miraban con tanto amor que mi cuerpo se erizo.
―¿Qué?―pregunte confundida, mi padre sonrió.
―Estás sonriendo.―respondió casi como si fuera un milagro, asentí y no dije nada más, en cierto punto entendía su alegría de verme así, tranquila y feliz, aunque dudaba mucho estar completamente feliz.
…
―Hable con mis padres.―comente con voz neutra, Alec me miraba curioso, suspire pesadamente.―Sobre lo que me preguntaste la última vez.―explique, él asiente.
―¿Qué te dijeron?―pregunto mirándome a los ojos, por un momento me detuve en esos ojos azules que me atraían como abejas a la miel, me sentía una polilla atraída a la luz, sin duda debía evitar verlo a los ojos, así que corrí la mirada.
―Mi madre dice que hablaron con un psicólogo, ellos y las personas cercanas a mí.―dije aun frustrada por esa idea, sigo pensando que debió hablar conmigo antes.―Sigo sin entender cómo pudo armar todo un plan para mí sin hablar conmigo.
―Esa medida es muy rara en realidad.―acepta.―La he visto anteriormente pero siempre debe hacerse una consulta con la persona especifica.―dijo con el ceño fruncido.―Y por lo que sé no hablo contigo en ningún momento.
―Ni siquiera conozco al psicólogo, no sé si es hombre o mujer, ni donde trabaja, no sé nada de él. ―él suspiró.―Pero al menos enterarme que mis padres no fueron del todo responsables en esa idea me hizo ver las cosas diferente.
―¿De qué manera?
―Pues cuando hablaba con mi madre me di cuenta que ella también se entristecía al recordar mi ida, ellos sufrieron igual que yo.―dije bajito.
―Eso quiere decir que ya no piensas que no les importas.―dijo con una sonrisa en su rostro, asentí levemente.
―Creo que creyeron en verdad que eso era lo mejor, aunque aun siento cierta molestia porque no investigaron más, entiendo que ellos no saben nada sobre temas así, solo actuaron como creyeron sería mejor para mí.
―Los padres buscan lo mejor para sus hijos, Bella. No siempre de la mejor manera, pero al final no buscan dañarte.―asentí.―Ahora háblame de ti ¿Cómo estás tú?
―Bien, supongo.―dije encogiéndome de hombros.―Aun no he visto a nadie nuevo. Pero supongo que tarde o temprano tendré que verlos de nuevo.―dije ansiosa.
―¿Quieres verlos?―pregunto anotando más cosas en su libreta.
―No.―dije firme, Alec levanto la mirada y frunció el ceño.
―¿Por qué no?―pregunto confundido.
―Ya no los veo como mis amigos o como alguien con quien quisiera tener algún tipo de relación.―dije seria.
―¿A qué se debe el cambio?―pregunto mirándome fijamente, sentía su mirada sobre mí y quería más que nada girarme y perderme en esos ojos brillantes pero me resistí.
―En la clínica yo no podía salir y durante el primer mes no podía tener vistas ni nada por el estilo, nada de comunicación fuera de la clínica.―comencé.―Pero después me dejaron recibir cartas o llamadas semanales, mis padres llamaban al menos, pero ellos…Edward envió cartas por dos meses, me contaba su vida y todo lo que me extrañaba.―mis ojos se llenaron de lágrimas.―Me repetía que me quería pero entonces las cartas dejaron de aparecer. Tenía que ver como cada semana todas recibían al menos eso y yo no tenía nada. Incluso ahora que salí él no ha venido a verme o una llamada al menos.―dije dolida.
―¿Quién es Edward?―pregunto, lo mire a los ojos, los míos estaban llenos de lágrimas y los suyos parecían tristes, no quería su lastima.
―Esa es la cuestión. ―dije mirando a otro lado mientras mis lágrimas caían poco a poco. ―Ya no sé quien es Edward. ―de pronto su mano tomo la mía y sentía algo que no sentía hacía mucho tiempo, esa corriente eléctrica que solía disfrutar cuando Edward tomaba mi mano, solté su agarre asustada, él me miro confundido pero no hizo nada por tomar mi mano de nuevo.
―¿Quién solía ser Edward? ―replanteó su pregunta, yo suspiré y me encogí de hombros.
―Éramos mejores amigos, antes de que todo pasara, antes de que comenzara a salir con su hermano.
―¿Quién es su hermano?―pregunto, sabía que intentaba alejarme de las lágrimas pero pensar en Robert solo me encogió el corazón aun más.
―Se llama Robert.―dije mirando mis manos, él asintió.
―Aun sientes algo por ellos.―dijo, no como pregunta, más bien como una afirmación, me gire a mirarlo con el ceño fruncido.
―Odio.―respondí firme, él suspiro y asintió.
―Solo puedes odiar a alguien a quien solías amar.―dijo anotando cosas en su libreta, fruncí aun más el ceño, sabía que había amado a Edward como mi mejor amigo pero nunca me detuve a pensar si había amado a Robert.
Al salir de la sesión mis ojos estaban levemente hinchados y Alec intento ayudarme a calmarme pero le dije que lo dejará, ya me había pasado antes y que estaría bien, cuando se acerco a mí y tomo mis manos sentí esa electricidad de nuevo por un momento quise alejarme pero tal vez era masoquista porque así como odiaba esa sensación también la amaba así que lo deje que me consolara.
―No dejes que eso te derribe de nuevo.―dijo mirándome con intensidad, ahí estaba otra vez perdida en su mirada tan azul como el cielo.―Sonríe Bella.
Espero les guste y dejen sus RR :3
Gracias por todos sus comentarios hasta ahora :)
Solo quería aclarar porque en algunos comentarios hablaban de Jacob, él no va a ser muy importante en la historia, así que no meteremos a más hombres a la vida de Bella, bueno Alec es el último pero ya me entenderán más adelante :)
Dejen todas sus dudas, intentaré responderlas en el siguiente capítulo.
Aunque como este capítulo es pequeño creo que debería subir otro hoy, lo pensaré y si es así en unas horas lo sabrán ;)
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