Sakura Pov.-

Salimos al estacionamiento del bar y Sasuke, luego de soltarme la mano, se detuvo delante de un espectacular auto deportivo negro. Claro, viniendo de una familia de mega-magnates y siendo dueño de cinco compañías súper-exitosas, no me esperaba menos.

-Es hermoso...- susurré pasando los dedos sobre el capó del auto, como si fuera algo frágil.

-Lo sé... Solo espera a que veas el BMW.-

Levanté la vista y caí en cuenta que estaba actuando como una tonta al hacer eso. Pero era imposible no hacerlo...

Sasuke entró primero y después le seguí, los asientos estaban tapizados con cuero rojo, simplemente maravilloso. Su colonia invadió mis sentidos y puso mis pezones duros contra la tela del vestido, mi piel se volvió más receptiva y estoy segura de que estaba muy húmeda.

Siempre era igual cuando pensaba en él.

Sasuke Uchiha, definición: el infierno hecho hombre,...

...Y yo estaba dispuesta a arder con él. Sus músculos se contraían bajo la camisa cada vez que movía la palanca de cambios o el volante, sus pantalones ajustados dejaban en claro que le gustaba el ejercicio y se dedicaba horas a tonificar su cuerpo. Su vista estaba puesta en el frente y la guinda del pastel se la llevaba la expresión de total indiferencia en su hermoso rostro.

Esos labios estaban incitándome a convertirme en una pecadora auto-proclamada. Aunque no es como si me importara mucho tampoco.

Él conectó la música y de repente salí de mi ensimismamiento.

-¿A dónde me llevas, Uchiha?- pregunté cruzándome de brazos.

Sasuke frunció el ceño.

-¿Uchiha?- me preguntó.

-Sí, así te llamas, ¿no?-

-¿Qué pasó con el Sasuke-kun?-

Uh oh, creo que ya sé con que fastidiar al engreído éste…

Guardé silencio otro rato y fijé mi vista hacia la calle.

Los vendedores ambulantes estaban amontonados en la acera, las personas pasaban de un lado a otro disfrutando de la noche y abrigándose mejor – ya estábamos a finales de octubre.- los niños cantaban y corrían de acá para allá felices y distraídos. También los amantes nocturnos se reían de sus bromas privadas y se dedicaban algunas castas caricias. Suspiré y los envidié por poder disfrutar de todo lo que yo nunca he tenido. Mi vida amorosa se fue colina abajo estos últimos años, yendo de hombres malos a extremadamente horribles.

Todo porque el ejemplo de hombre perfecto lo tengo sentado a mi lado y solo me ve como una hermana.

¿Sería malo preguntarle si quiere cometer incesto conmigo?

Lo miré de reojo y no pude evitar volver a pensar en lo hermoso que se veía ahí sentado.

Siguió conduciendo varias calles más allá, sin decirme nunca hacia donde nos dirigíamos, y luego de preguntarle unas diez veces, opté por rendirme y relajarme un poco.

No volvimos a hablar en el trayecto.

Veinte minutos después entró a un estacionamiento subterráneo y aparcó su coche en un lugar con una placa que ponía:

Sasuke Uchiha.

¿Hasta tenía una placa con su nombre?

Mi diminuto Smart apenas y cabía en el puesto que me tocaba en las residencias donde vivía.

Bajó del deportivo con su elegancia característica y rodeó el auto solo para abrirme la puerta. Entre malabares y acrobacias pude bajar del carro cubriendo todas mis partes nobles, aunque el vestido no ayudara mucho con la causa.

Mataría a Ino.

Sasuke posó su mano en la parte baja de mi espalda y me guió hasta un ascensor que estaba muy bien oculto entre las sombras. Luego, al abrirse las puertas, me permitió pasar a mi primero y después se subió él. Marcó el piso número 10 y comenzamos a subir.

Todo iba normal… hasta que llegamos al piso tres.

En un movimiento brusco me empujó contra la pared y puso sus enormes brazos a cada lado de mi cabeza, formando una especie de cárcel entre él y el ascensor.

-¿Qué sucede contigo?- pregunté molesta. El golpe y su constante cambio de actitud me tenían aturdida.

Él se acercó a mi cara… demasiado.

-No me gusta que toquen lo que es mío frente a mis narices…- susurró en mi oído y luego plantó un húmedo beso en el lóbulo de la oreja.

Mi cuerpo entero vibró y mis hormonas agradecieron tal acto. Pero, ¿Cuándo me convertí en su propiedad?

Lo empujé por el pecho, después de inhalar profundamente, para mirarlo a los ojos.

-¿Ahora soy tuya?-

Sasuke sonrió y yo desvíe la mirada hacia esos labios tan tentadores que quitaban el hipo…

¡Concéntrate Sakura!

Volví la mirada a sus ojos ónix y me parecieron más oscuros que hace tres minutos atrás.

-Siempre has sido mía, Sa-ku-ra.- su lengua acarició mi nombre indecentemente, saboreándolo y moldeándolo a su gusto.

Sí, siempre he sido suya y, es justo por esa razón, que mi vida amorosa es un fracaso del tamaño del Gran Cañón en conjunto con la Gran Muralla China.

Pero él no tiene porque saberlo.

-¿Tienes el documento que lo confirma?- yo seguía en mis trece, no estaba dispuesta a dejarme seducir fácilmente por el niño de cara bonita.

Sasuke sonrió y miró mi escote cuadrado mientras lo recorría con su dedo índice. Yo me tragué el jadeo que se formó sin mi permiso, pero no tuve tanta suerte con el estremecimiento que me recorrió.

-No…- respondió.

¿Sasuke quería jugar? Bien, juguemos.

Me puse de puntitas y me acerqué a su cara, luego posé mis manos sobre su amplio pecho.

-¿Entonces?- él miró mi boca con ansia, esperando a que terminara de cerrar el espacio que faltaba.

-¿Entonces que?-

Sonreí y pasé mi lengua por sus labios. A Sasuke se le escapó un jadeo mal disimulado y ahora me miraba directamente a los ojos.

Bien, los papeles se han invertido.

-¿Cómo sabes que soy tuya, Sa-su-ke?-

Me presionó contra la pared que hacía de cárcel momentánea, dejándome sentir su duro cuerpo y su muy feliz miembro que, al parecer, estaba contento con el roce.

Ahora un gemido salió de mi garganta, fue inevitable.

Sasuke volvió a sonreír y justo cuando estaba a punto de cerrar su boca sobre la mía… sonó la mugrosa campanita del ascensor anunciando que ya habíamos llegado a nuestro destino.

Soltó una maldición en voz baja y me tomó de la mano, prácticamente arrastrándome por el pasillo que conectaba el elevador con uno de los departamentos.

Abrió la puerta bruscamente y me adentro en el sitio totalmente oscuro.

-Luces.- dijo.

Todo se encendió.

Lo miré con la mandíbula desencajada. Él solo sonrió ladinamente.

-Engreído...- musité por lo bajo.

-Bruja...-

Fruncí el ceño y cuando volteé para mirarlo él me pegó contra la pared, -no se que manía tiene éste con empujarme- seguidamente posó sus labios sobre los míos y yo me olvidé hasta de mi nombre.

Era un hecho comprobado científicamente: ¡Sasuke Uchiha sabía besar!

Y no cualquier beso, era el tipo de besos que te dejan sin aliento y aún así no quieres parar.

Movía los labios con una clase de experiencia que solo el tiempo y la práctica pueden darte, deslizaba, rozaba y tentaba mi boca hasta que la entreabrí otro poco. Inmediatamente su lengua salió a jugar con la mía y se enredaron en una batalla sensual que ninguno estaba dispuesto a perder. Sus manos no se quedaron quietas y en seguida me sujetaron de los muslos y cruzó mis piernas sobre su cintura presionando su erección contra mi necesitado centro.

-¿Estás feliz de verme, Uchiha?- pregunté con sorna luego de que él dejara de besarme.

Sasuke bajó su cabeza a la altura de mis pechos y succionó, sobre el vestido, mi pezón derecho.

-Tanto como tú, Sakura.-

Los muy traidores me delataron y dejaron en claro mi excitación creciente.

-¿Que pretendes, Sasuke?- pregunté sin poder evitarlo. No estaba segura de que mi corazón saliera intacto de este encuentro.

Sasuke paró y me miro a los ojos.

-Pretendo ser el único en tu mente, pretendo hacer que olvides a los demás.-

-¡Idiota!- lo aparté de un empujón y me abracé a mi misma, de repente una sensación de frío me invadió. -No necesitas hacer esto para ser el único en mi cabeza, pero si lo que quieres es echar un polvo para sentirte menos culpable por lo que sucedió no cuentes conmigo, Sasuke...-

Sasuke me observó durante unos segundos y yo le mantuve la mirada. Sakura Haruno podría ser muchas cosas y podría aguantar otras más, pero nunca buscaba la compasión de las personas.

Tenía mi orgullo después de todo.

-¿Qué estás pensando, Sakura?- por lo menos se dignaba a actuar un poco sorprendido.

-Es fácil Uchiha, - torció la boca cuando lo llamé así. – no voy a lanzarme a tus brazos para que te sientas mejor contigo mismo. Lo que pasó con Sasori fue solamente mi culpa y, sinceramente, no espero que actúes en base a ello. He estado esperando toda mi vida a que vieras que siempre estuve a tu lado para apoyarte, dándote tiempo hasta que notaras que te amo con locura, pero la espera no valió de nada… - las lágrimas recorrían libremente mis mejillas - El día en que me acueste contigo será por que así lo deseamos ambos y no por que quieras tratar de recomponer el pasado.-

Lo empujé más lejos y abrí la puerta.

-Nos vemos luego, Sasuke-kun.- dije por encima de mi hombro. Me disponía a dar un paso fuera del departamento cuando una cálida y amplia mano me agarró la muñeca y me jaló hacia atrás.

-Eres una tonta, Sakura.- susurró en mi cabeza mientras me abrazaba fuertemente.

Forcejeé un poco, aún sabiendo que era imposible escaparme de sus brazos.

-¡Suéltame! No quiero tu compasión ni la de nadie.-

Sasuke me apretó más firmemente contra su cuerpo, dejándome en claro que no iba a ningún lado esa noche.

-A estas alturas debería saber que yo no actúo por compasión, Sa-ku-ra...- subió sus enormes manos y cubrió mis pechos con ellas. - lo hago bien por que me apetece, bien por que quiero demostrarte algo.-

Jadeé presa de una ola de excitación que me recorrió sin darme tregua. Mi torso se arqueó, involuntariamente, buscando el contacto que sus manos ofrecían.

-¿Qu-que quieres de-demostrar?- susurré por encima de los latidos furiosos de mi corazón que resonaban inclementes en mis oídos.

Apreté mi trasero contra su erección y comencé a frotarme sugerentemente, después de todo, las clases de seducción de Ino Yamanaka a veces servían para algo más que para reírse.

Sentí como Sasuke sonreía en mi costado antes de besar mi mejilla para después moverse al oído derecho.

-Te quiero, tonta.-

¡Sorpresa!

-¿Ah?-

-Hmp. No lo repetiré.-

-Tenía que intentarlo.-

Y…

¡Al diablo con todo el mundo!

No había forma de sacarme fuera de este departamento hasta la próxima semana, después de todo, teníamos que recuperar unos cuantos años.

Me volteé y, prácticamente, ataqué sus apetecibles labios. Mordí, chupé, besé, y sobretodo disfruté de su boca con sabor a menta. Embriagándome con su aroma; pasé mis manos por su cuello y jugueteé un poco con el cabello negro que alcanzaba al mismo tiempo que Sasuke me volvía a pegar contra la pared (¡Éste y su bendita pared!)

Sin perder tiempo me terminó de quitar el vestido que estaba enrollado en mi estómago y puso sus manos nuevamente sobre mí.

-¿Impaciente, Uchiha?-

-Ni te imaginas cuanto, Haruno.-

Mis manos, hábilmente, quitaron la estorbosa camisa que cubría su enorme y perfecto pecho. Escuché a alguien tragarse un gemido para luego darme que había sido yo misma.

¡Oh Mi Dios!

¡Estos hombres de ahora y sus bien formados torsos!

Comencé a besar su cuello y succioné, dejando una pequeña marca que demostrara a las personas que Sasuke Uchiha estaba apartado.

¡Es mío, perras!

Sonrió antes de invadir mi boca con su lengua nuevamente y comenzar otra batalla campal entre nosotros. Sus manos fueron a parar a mis senos descubiertos, apretándolos sin piedad, mientras mis piernas se sostenían de sus caderas, buscando desesperadamente algo de fricción.

-Me estás matando allá abajo...- gemí en su oído.

-Esto apenas comienza.- embistió contra mí, haciéndome ver estrellas.

Me despegó de la dura superficie y sentí como nos trasladaba hasta el sofá. Se separó de mí y me obligué a abrir los ojos para encontrarle mirándome con una intensidad demoledora.

-¿Harías algo por mí?- su voz no era más que un murmullo quebrado por la excitación.

-¿Qué es?- estaba dispuesta a todo en esos momentos.

-Tócate.-

Mi cerebro dejó de funcionar correctamente.

¿Qué?

-¿C-como?- pregunté. Una sonrisa altanera apareció en sus labios.

-Solo coloca tus mano sobre tu cuerpo y haz lo que te diga.- no era una sugerencia, fue una orden.

Puse mis manos en mi cuello y bajé a partir de allí un poco.

-Más abajo.- susurró. –Juega con tus pechos.-

Hice exactamente lo que me pidió.

De su garganta salió un sonido de aprobación.

-Muy bien. Ahora baja más.-

Ignorando el hecho de que mis bragas parecían piscinas, Sasuke siguió jugando conmigo y tentando su autocontrol con cada nueva orden que me daba. Cada palabra susurrada era otra ola de excitación que se extendía por mi cuerpo hasta tenerme casi suplicando por él.

-Sasuke…- suspiré antes de que él uniera nuestras bocas.

Apartó mis manos de mi cuerpo y las sujetó encima de mi cabeza. Desabrochó sus pantalones a una velocidad increíble y bajó sus bóxers con el mismo impulso.

-Ahora, Sakura, es mi turno de disfrutar.- dijo en mi oído antes de morder el lóbulo de mi oreja.

Mi cuerpo estaba tenso esperando el dichoso momento de su disfrute y aprovechando cada roce inocente de su piel contra mí. Me parecía increíble como su cuerpo encajaba con en mío.

-Por favor…- jadeé cuando lo sentí besarme el cuello.

Entró en mí con una estocada certera y comenzó a moverse con la misma autoridad con lo que hacía todo. Sin detenerse, sin preguntar, sin pedir permiso.

Aunque no es como si me molestara…

Solté mis manos de su agarre y las trasladé hasta su espalda, necesitaba sujetarme de algo desesperadamente para saber que no estaba soñando. Sasuke se movía con maestría y se aseguraba de darme todo el placer que fuera posible –si es que había más.-

Estoy bastante segura que mañana tendrá marcadas los rasguños de mis uñas sobre su piel; otro recordatorio de quién fue la que le hizo perder su aclamado autocontrol.

Hubiera sonreído con autosuficiencia si en esos momentos no estuviera disfrutando ciegamente del maravilloso orgasmo que me golpeó sin decir avisar. Abrí mi boca en un grito mudo y arqueé mi espalda, tratando de pasar lo más fuerte de él.

-¡Sasuke!-

Aún sentía como Sasuke se movía y alargaba mi momento de disfrute cuando volví en mí misma. Creo que me desmaye por unos segundos. Al abrir mis ojos ví como los músculos de su cuello y hombros se tensaban y él hacía muecas tratando de aguantar; aunque claramente, estaba perdiendo la batalla.

-Córrete dentro, Sasuke-kun…- ronroneé en su oído.

-Maldición…- fue lo único que dijo antes de que lo sintiera tensarse y correrse dentro de mí. Observe maravillada su cara y noté que apretaba los dientes para no dejar salir algún sonido. Cuando por fin abrió sus ojos negros, se veía que había recuperado un poco de carácter y ya no estaba tan perdido en su excitación.

-Serás mi muerte, mujer.- sonrió de medio lado.

-¿Se puede morir por tener mucho sexo?- pregunté inocentemente…

Sasuke soltó un gruñido y nos trasladó hasta su cuarto. Luego de acostarnos en la enorme cama y pasar las sábanas por encima de nuestros cuerpos, me abracé a él y recosté mi cabeza sobre su pecho. Mi pelinegro favorito pasó su brazo por debajo de mí y abrazó mi cintura para unirnos más.

-¿Sasuke-kun?-

-Hmp, ¿qué?-

-Un idiota me secuestró de la disco y ahora no tengo como volver a casa.- sentí su cuerpo tensarse y me apresuré a acabar con la frase -¿Crees que me podrías llevar a casa a buscar un poco de ropa mañana para poder volver a casa de ese idiota?-

-No te dejaré ir, Sakura…- susurró sobre mi cabeza.

-Tampoco lo quería hacer, Sasuke-kun.-

-Entonces, mañana te mudas para acá y listo.-

-Ya veo que no pierdes tiempo.- dije mientras acariciaba distraídamente su pecho.

-Si lo hiciera, no estuviéramos aquí en estos momentos.-

Sonreí con picardía y me senté en la cama.

-Bueno, dejamos pasar mucho, así que… - me senté a horcajadas sobre él. -…continuemos.-

Sasuke sonrió…

Y bueno, lo demás, como dicen, es historia….

¡Bien niñas y niños! Me alegra estar de vuelta con ustedes y les agradezco que hayan terminado de leer este two-shot que trajo para ustedes su humilde servidora. Aunque a decir verdad a mi parecer la segunda parte me quedó un poco floja…

¡Pero ustedes son los que deciden, juzgan y critican! Así que:

¡Déjame un review!

Otra cosilla insignificante: ¿Alguien tiene alguna petición de una pareja en específico? ¡Díganla sin tapujos ni miedo! Estaré encantada de ayudarles a hacer realidad su sueño de leer una de mis disparatadas historias a su gusto y disgusto. ¡Aporten ideas que para eso tienen la cabeza!

Y para no seguirles fastidiando más, me despido. ¡Nos leemos la próxima vez!