Y bueno, dije que iba a actualizar al día siguiente :v ...cosas que pasan.
De todos modos, gracias Hana KK que se tomo la molestia de comentar y a quienes se tomaron la molestia de leer en general :D fue too much y me animó a continuar (que la verdad hasta me daba por dejarlo porque estaba super perdida).
Anyway, enjoy!
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(...) — Pensé que la señorita del clan Kuchiki era buena perdedora, pero veo que es solo una caprichosa que no cumple su palabra—dijo queriendo apelar a su orgullo Kuchiki. Ella lo miró desafiante. Él sonrió. Había caído...
— Ok, ok, tienes razón, perdí, es lo justo —dijo con orgullo, ella sabía que a pesar de mostrarse desafiante, él era un chico blando cuando se trataba de ese tipo de cosas, además de un mojigato, por lo que seguramente le pediría algo humillante, nada cruel ni descarado. Lo observó, estaba con el ceño fruncido, señal obvia de que se estaba matando por encontrar algo para que ella tuviera que hacer que la avergonzara— ¿Y ya lo tienes pensado, o vas a esperar que cumpla otra década? — lo picó.
—El trato era lo que el ganador quisiese, cuando lo quisiese, no estoy obligado a decidir ahora, tal vez reclame lo mío dentro de un año, un mes, o quizás mañana, pero cuando lo pida tendrás que dármelo—cuando se dio cuenta de que ese "lo mío" pudo haberse referido tanto a un algo como a un alguien, y que definitivamente en su mente de adolescente quinceañero hormonal se había referido un segundo, estaba seguro de que su piel había aumentado uno o dos tonos de color. Con suerte ella no habría notado nada— ¿Vemos una película? —agregó volteando el rostro, queriendo cambiar de tema.
Ella noto el sonrojo, pero no que fue hasta el desvió el rostro que noto que lo dicho por el pelinaranja pudo haberse malinterpretado "serán imaginaciones mías" pensó.
La idea quedo descartada, cuando ambos recordaron que el reproductor de DVD se había roto "accidentalmente" ya que Ichigo (en palabras de la propia Rukia) había olvidado decirle que para poner otra película, era necesario sacar la que estaba, y por consiguiente, la chica había metido cuatro CD's dentro, creyendo que los anteriores no funcionaban, cosas que pasaban. Estuvieron haciendo zapping, hasta que se decidieron a dejarlo en un canal viejo que pasaba buenas películas. Estaban pasando el planeta de los simios (revolución), a la que la siguió su secuela. Por el último tramo de la segunda película el Kurosaki cabeceaba, debido al ajetreado día cazando hollows que habían tenido, por lo que le había entrado un sueño atroz. La irremediable tentación de fingir que no había podido soportar el sueño, y dejar caer su cabeza sobre la de la enana (lo ideal hubiese sido en el cuello, pero era ella demasiado pequeña, y seguramente eso terminaría por verso demasiado forzado, ya que tendría que doblarse en una posición que ni el más idiota creería improvisada, a eso sumándole el hecho de que su cuello dolería horrores si lo intentaba) y poder aspirar ese aroma a hielo y jazmines (si, después de tiempo un conviviendo con ella y tratando de analizar que era esa esencia que uno sentía cada vez que ella estaba cerca, había llegado a la conclusión de que olía a y jazmines hielo, una rara, pero embriagante combinación) y quedarse dormido cómodamente sobre ella, así de paso, la picaría un poco.
Todo eso hasta que sintió un peso en sus hombros. Rukia le había ganado, como siempre. Se quedó alrededor de cinco minutos simplemente observándola. Mientras en la pantalla Koba había dejado de ser un simio, Rukia era observada por un pelinaranja, que no se daba cuenta de que su amistad con la dormida dejaba de ser una normal cada vez que uno se los dos (porque aunque él no lo notara era recíproco) se quedaba como hipnotizado simplemenye viendo al otro.
Seguro de que no podrían quedarse así por el resto de la noche (aunque le resultara tentador) así que se decidió a cargarla en brazos, y la llevo a la habitación de sus hermanas, en ese momento ausentes por un campamento escolar. Agradeció que su padre estuviera de turno, si lo viera si llevando a una Rukia cargada estilo princesa, inconsciente, pensaría lo peor de él, y seguramente lo molestaría por un mes.
Ya arriba, el dejo en la cama con suma delicadeza, extrañado de que ella no se hubiera despertado, ya que solía tener un sueño ligero. Al dejarla, no pudo evitar el volver a quedarse viéndola.
Estaba acostada de perfil, sus cabellos azabache le cubrían la mitad del rostro, marcando un contraste con su piel, que la hacía ver increíblemente frágil. Las largas pestañas se abrazaban entre sí, cubriendo esos ojos únicos, amatistas de la un azul profundo, que tranquilamente podrían considerarse violetas, pero él tenía el privilegio de saber que eran irremediablemente azules. Y no es que fueran únicos por su color solamente, es que él no sabía si era por el grado de confianza mutua que se tenían o que, pero esos eran también los ojos más expresivos que había visto. Siguió bajando, encontrándose con una graciosa y pequeña nariz, ligeramente cubierta por ese mechón rebelde que siempre se negaba un quedarse en su lugar, en palabras de la propia Rukia. Inconscientemente, dirigió su mano hacia el final de del mechón, y lo corrió, lo que hizo lo rozar el labio superior, de la morena. Tragó duro cuando reparo en esos labios, pequeños, rosados, y seguramente tan suaves como se veían, y no pudo evitar posar su pulgar sobre el inferior, sintiendo la ligera pero regular respiración que la indicaba dormida. Hace mucho que se encontraba teniendo ganas de probar esos belfos, dándose a la excusa de que debía ser porque era un adolescente saludable, que de vez en cuando no podía evitar tener esos pensamientos con la chica más cercana a él. Entonces se decidió a intentarlo. Total, si ella despertaba siempre podía decir que creyó que no estaba respirando y quiso salvarla dándole el beso de la vida, todo eso mientras ella dejaría su gigai y lo correría con su shunpo hasta el mismísimo hueco mundo para darle la paliza de su vida. Nada de qué preocuparse.
Aunque si lo pensaba realmente, ella había caído dormida, seguramente cansada de todo un día de combatir hollows, y ni siquiera había sentido cuando él la movió para llevarla a la habitación de sus hermanas.
Esta vez decidido realmente, y con el sentimiento agridulce de obtener un beso de la enana pero sin que ella lo supiera, se le acercó lentamente.
Y la beso.
Apenas un toque, un roce pequeño, pero eso fue suficiente para darle al Kurosaki la sensación de tener bichos en el estómago.
Bichos bonitos.
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En el último tramo de la caminata, empezó a nevar copiosamente, lo que hizo lo apresurar su paso. Al llegar, saludo al encargado, subió las cuatro escaleras, y casi tiritando, abrió la puerta.
Pero Rukia no estaba. Decepcionado ligeramente, pero el sin admitirlo siquiera para sí mismo, tiro su morral en suelo, sin ganas de llevarlo por el corto trecho de camino al sillón. Se recostó en el pequeño mueble. El hambre atroz se había ido, y el frío todavía estaba ahí, y no pudo evitar sentirse solo. Afuera nevaba, era el segundo día del festival de Sapporo, su primer año viviendo por su cuenta, y Kurosaki Ichigo, el shinigami sustituto de dieciocho años, se sentía irremediablemente solo.
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Y ya está ._.
Cometí el estúpido error de cortar esa escena (la del recuerdo) a medias, pero eran las tres de la madrugada, y al día siguiente tenia trabajo y luego un turno, y me pudo
Además cometí (y sigo cometiendo ahora mismo) la tontería de subir algo en lo cuanto lo escribo, la verdad tenía la historia planeada ligeramente, pero ni siquiera tenía un borrador, por lo que seguirle la línea se me dificulta. Supongo que debe ser porque soy un súper pollito escribiendo.
Ojala guste, y agradezco a quien se tome la molestia de leer.
PD: tal vez suba la continuación de la historia dentro de unas horas, ahora mismo la estoy escribiendo mientras como sandía, porque en Hokaido seguro está nevando, pero en argentina está lloviendo, hace un calor de miercole y me sudan las cejas(?. Capaz que fue algo tonto cortar ahí la historia si iba a subir la continuación dentro de poco tiempo, pero en el caso de que no lo suba dentro de unas horas, prefiero no dejar una escena a medias de nuevo.
Vanadiy.
