Los personajes pertenecen a la gran autora Stephanie Meyer, creadora de este torbellino llamado Twilight… Yo solo dejo volar mi loca imaginación y juego bastante con ellos. Disfruten!
Camy
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Capitulo 1
Debajo de un gran, milenario y precioso roble con sus hojas verdes, largas e incontables que apuntaban hacia el cielo infinito y volaban con la brisa silenciosa en este paraíso, con su rústico y fuerte tronco, estaba cómodamente sentado Edward, el más hermoso ángel guardián nunca antes visto en los siglos pasados y probablemente en los venideros. De complexión atlética, alto, delgado y bien formado; su piel de un tono blanco, de textura tersa y satinada; sus labios llenos y torneados, como esculpidos a mano; ojos verde esmeralda que según todos reflejaban su maravillosa y pura alma. Se encontraba con la vista perdida en la fauna perenne y en aquellas aguas cristalinas y brillantes del lago del paraíso que parecían moverse al son de una danza creada por los dioses, su mente funcionando a mil por hora y como siempre sus pensamientos iban dirigidos a aquella humana que sin razón ni lógica le robó su divino, pero silencioso y solitario corazón… su Bella.
Él se desempeñaba como el ángel de confianza o 'la mano derecha' de Dios, uno de los ángeles más adorados e idolatrados porque todo lo hacía bien, siempre dedicado a sus quehaceres habituales, nunca un mal pensamiento ni una mala palabra a nadie; siempre haciendo lo que se esperaba de él.
Se encontraba tan sumido en sus cavilaciones que no notó un cambio en el sentido de la brisa, solo lo apreció cuando causó un movimiento en su inquieto cabello de un extraño color bronce que daba destellos por la luminosidad del lugar. Junto con vientecillo le llegó la inconfundible esencia floral de su eterna compañera Tania. Si, aunque no lo crean, ellos son pareja, dos ángeles hermosos, con virtudes y dones únicos, sin duda la combinación perfecta.
Tania es hermosa por el ángulo y la perspectiva que se le mire, con su larga y lisa cabellera de un color rubio platinado único, sus ojos de un enigmático e inquietante color violeta y aquellas asombrosas alas blancas de un color puro y textura lisa. Ágilmente llegó al lado de su ángel, se sentó a lado de Edward como casi todos los días, acomodando su cabeza en el hombro de él. Edward al ver esa acción no aguantó la extraña sensación que siempre le embargaba cuando este u otro toque fortuito ocurría, sentía que estaba traicionando a Bella y la tristeza lo abrumaba al saber que su corazón ya tenía dueña y no era precisamente aquella ángel que estaba al lado de él, sino esa pequeña personita especial que lamentablemente no comparte su mundo. Fue tan fuerte la sensación de incomodidad que sintió, que no pudo contener un segundo más sus sentimientos. Necesitaba aclarar esto con Tania.
— Tania, tenemos que hablar— dijo Edward seriamente, con su mirada penetrando los ojos violeta de la ángel rubia.
— ¿Qué pasa? – pregunto esta con su voz de campanilla. Extrañada por la seriedad de Edward y lo que conllevan esas simples palabras.
—Hemos compartido incontables años y momentos juntos, Tania. Es por eso y por el cariño que te tengo que no quiero seguir causándote más daño de la manera que te lo estoy haciendo.
— ¿Qué me estás queriendo decir?— alzó unos tonos su melodiosa voz— No te entiendo Edward ¿A dónde quieres llegar con esta conversación?— lo miró de forma interrogante— Estás muy raro, es mejor que lo dejemos y charlemos otro día— dijo esto en forma nerviosa presintiendo a donde Edward se dirigía— ¡No puede ser!— pensó.
—Me he lastimado a mí mismo por esta decisión que he tomado y se que a ti te afectará aún más— dijo el ángel levantándose de su paraíso personal para mirar a su aún compañera— Créeme que traté de evitarlo y encontrar otra salida para no dañarnos— suspiró sonoramente, porque ahora venía lo más difícil— pero debes saber que no puedo parar este sentimiento que tengo hacia ella mi protegida… Bella— susurró la última parte.
Tania al escucharlo terminar su pequeño discurso se paró inmediatamente sintiendo en sus ojos la extraña sensación de pesadez, como si de pronto le hubiesen derramado arena dentro de ellos, picaban, necesitaba derramar lágrimas, pero su cuerpo de ángel no podía. Con este último pensamiento supo que su cuerpo anhelaba sacar esa pena que las palabras de su Edward le produjeron, los ángeles no son como los humanos, no, no tienen la capacidad de mostrar sus emociones en especial la desolación y tristeza, sintió envidia por primera vez hacia esa humana, primero porque se ganó el preciado corazón de su amado, arrancándoselo de su lado que al parecer nunca fue suyo, y segundo por no tener la habilidad de expresar sus sentimientos como los tenia Bella.
Oh! Sin Edward mi vida será un asco— pensó con pesar Tania. Quién rápidamente tomó una decisión desesperada.
Lo miró por última vez, primero su pelo, al cual su ángel nunca permitió tocar y luego sus tristes pero igualmente hermosos ojos y salió huyendo con un solo pensamiento en su cabeza "Esto no se va a quedar así, Edward, volverás"…
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Bella era una joven sencilla, bondadosa y tímida, tenía una personalidad única, con pensamientos y sentimientos complejos de entender, no era como las demás jóvenes de su edad que se pasaban sus días de una fiesta a otra, viviendo la vida como si el mundo se fuese a acabar y malgastando el dinero que sus padres se esfuerzan día a día por conseguir o hablando de cosas superficiales y sin sentido. Ella en resumidas cuentas sería una hija ideal.
Como todos los días, Bella se encontraba sentada en la cafetería de su escuela, sola, ya que sus compañeros la excluían constantemente por no ser como ellos, la apartaron de su círculo social. Ahora si estaba completamente sola, ya no contaba con el apoyo de su mejor amiga que se había ido con sus padres al extranjero en busca de mejores oportunidades y esperando comenzar una nueva y mejor vida con sus padres. Ensimismada pensando en su amiga y en aquellos maravillosos momentos vividos juntas desde pequeñas "en las buenas y en las malas" como solían decir, no sintió el gran alboroto que se intensificaba paulatinamente a su alrededor, hasta que por fin prestó atención y escuchó a una chica de un curso menor decirle a sus amigas:
—Ese caramelito va ser mi próxima víctima, en un abrir y cerrar de ojos será mío— ignorando aquel comentario se quedó reflexionando sobre la actitud y forma de pensar de aquellas adolecentes tan superficiales y huecas ¡eso era! Literalmente estaban huecas por dentro. Hasta que oyó que alguien movía la silla de su lado derecho, Bella extrañada por la proximidad ya que nadie se le acercaba, alzó la vista para saber quién intentaría molestarla esta vez y se quedó impactada y asombrada porque lo primero que vio fue ese extraño y rebelde cabello largo y de un extraño color broncíneo, que a pesar de la nubosidad parecía tener luz propia, porque literalmente brillaba como si tuviese pequeños diamantes. Luego vio unos ojos verde que la dejaron sin aliento ¡Oh, Renné diría que es un ángel caído del cielo! Ese pensamiento se me vino a la mente a penas mi vista se posó en esos hermosos, transparentes y expresivos ojos verdes del más nítido color esmeralda que jamás haya visto.
— ¿Quién eres?— logró articular entrecortadamente la chica.
— Seré en tu vida lo que tú quieras que sea — respondió el chico con aire enigmático.
¡Oh Mi Ángel! ¡Lo que me decías es verdad Renné!—logró hilar pensamiento la chica frente a su magnética mirada.
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Edward ya le había comunicado al rey del paraíso la decisión que había tomado al igual que a la corte que él presidía, no le importó la opinión de los demás, mientras su Dios estuviera de acuerdo todo estaría bien. Sólo quería ir por ella, estrecharla en sus brazos para que tuviera la certeza de que era real y se pertenecían el uno al otro; para acompañarla, protegerla y cuidarla igual que lo venía haciendo desde que era su protegida, pero con la gran diferencia que en la Tierra la podría tocar, vivir como un simple mortal, tranquilo y sin poderes al lado de ella y después pasar toda una eternidad con Bella a su lado. Tal y como lo esperaba Edward, Dios lo comprendió y aceptando la decisión que tomó lo convirtió en un hombre de carne y hueso…
En el viaje hacia la Tierra se cuestionaba si tal vez fue egoísta al dejar a Tania, porque desde un principio se unió a ella creyendo que sus almas celestiales podían estar unidas por siempre. Pero no fue así, por más que trato, lucho y se resistió hacia el sentimiento poderoso que sentía por aquella niña de piel blanca como la nieve y ojos de un hermoso color chocolate inquietante, con su cabellera larga con ondas que al igual que sus ojos era de un intenso color chocolate marrón.
Pero no pudo hacer nada contra ese sentimiento que desde un principio se instaló en su corazón cuando conoció a Bella por primera vez… como una bebita, nunca creyó ver a una criatura más hermosa que aquella niña y desde entonces, no se ha separado de Bella, la vio crecer y estuvo con ella en todos los aspectos de su vida, su amor por ella se fue alimentando y fortaleciendo día a día al ver su forma de ser tan madura, como si conociera el mundo y a la vez tan ingenua como si no lo conociera. Al correr los años ese sentimiento se iba volviendo más sólido, cada día la veía hacer lo correcto, no solo era su pupila, su protegida si no que se convirtió en su día y noche, en su órbita estaba alrededor de ella.
Le fue imposible luchar por lo que sentía.
Quería a Tania, claro que sí, fueron siglos con ella a su lado, pero no la amaba de verdad y Dios supo comprender eso así que cuando le contó no dudó en cumplir la petición del ángel, desatar finalmente aquella unión que lo ataba a Tania y convertirlo en humano para encontrar su destino…
Y así fue como Dios dejo libre al ángel Edward, quitándole sus poderes que se concentraban en las alas y la aureola. Le dio un aspecto más humano e incluso un poco juvenil al siempre correcto y perfecto Edward. Y así fue como con la bendición de Dios llegó a la Tierra para conquistar a su otra mitad.
Mientras eso ocurría, sentada en una de las nubes que constituían el Reino de los Cielos, se encontraba Tania pensando en las palabras de Edward en el momento del fin. Pensaba y maquinaba, ya que según ella tenía que haber una forma para que el olvidara a aquella jovencita.
Obviamente no le podía pedir ayuda a Dios, ya que él mismo lo había ayudado a separase de ella ¿qué había hecho para tener esa suerte? se preguntaba ¡qué mal había hecho! Por primera vez sintió odio hacia aquel Ser Supremo porque ni él ni nadie la iba separar de su Edward, era suyo y de nadie más…
De pronto se vio a sí misma pensando que debía tener un plan. Lo estuvo meditando y meditando durante un tiempo interminable y encontró una gran solución le pediría ayuda al ser de las tinieblas… Si, eso haría, tal vez le costaría la vida en el reino del paraíso pero, para tener a aquel ángel de ojos verdes al lado suyo por siempre valía la pena todo el esfuerzo.
Con ese plan en mente Tania se burló olímpicamente de la guardia del paraíso y sin miramientos bajó hasta el infierno donde las almas y demonios penaban, a buscar ayuda y sin pensarlo… respuestas.
