Mils gracias por todos los reviews! me alegra saber que aunque la histo sea algo diferente, esté gustando :).


Kate dejó la taza de café sobre la mesilla, y unas cuantas gotas cayeron manchando los documentos con los que estaba trabajando en el salón.

-Mierda-Murmuró intentando quitar la mancha con el dedo, pero sin éxito.

Puso una mueca de disgusto y corrió hacia el teléfono que no dejaba de sonar.

-¿Si?-Dijo no del mejor humor posible, pensando en que tendría que volver a hacer los documentos.

-Hey Kate, ¿Qué tal? Soy Kyle.

-Oh, hola Kyle.

Kyle Duncan era uno de los ex compañeros de equipo de James. Jugaba en la ofensiva igual que James y Kate siempre había pensado que era uno de los mas majos. No es que los demás no lo fueran, pero si una cosa caracterizaba a los jugadores de fútbol profesional era su enorme ego y muchos eran demasiado engreídos para su gusto.

Eran de los pocos que seguían en contacto con James y le llamaban de vez en cuando para saber cómo estaba.

-Espero no estar llamando en un mal momento-Se disculpó él.

-Oh no, no para nada.

-¿Qué tal estás?, ¿James?

-Bien-Dijo sin más. ¿Qué podía decir?-James está arriba leyendo un poco, ¿quieres hablar con él?

-Sí, pero…antes quería hablar contigo.

-Claro, dime.

-Verás, el club ha organizado una reunión de jugadores y exjugadores por el aniversario y queríamos que James viniera. Tenemos preparada una sorpresa para él-Dijo con voz amigable-¿Crees que sea posible?, quiero decir, hace un mes le invitamos al bautizo de Elsbeth y no quiso venir…-Elsbeth era la hija de Kyle-…y cuando ganamos el Super Bowl…

Los Giants habían ganado el Super Bowl hacía dos temporadas y aunque habían invitado a James a las celebraciones, él se había negado rotundamente, así como se había negado a asistir a cualquier tipo de evento que se relacionara con el equipo. Era como si quisiera olvidar que alguna vez fue parte de él.

Kate se apoyó en la pared.

Estaba casi segura de que James no querría ir.

-No lo sé, Kyle-Esta vez fue sincera-Podría intentar convencerle…

-¿Qué tal si lo convenzo yo?, va, ponlo al teléfono.

Kate subió las escaleras y abrió la puerta de su estudio, encontrando a James como siempre al lado de la ventana, con un libro en las manos.

Él levantó la vista mirándola interrogante.

-Es Kyle…-Le dijo mostrando el teléfono.

Notó como James apretaba la mandíbula y luego negaba con la cabeza regresando la vista al libro.

-James…-Kate suspiró-Solo quiere hablar un momento-Él siguió sin mirarla pero finalmente levantó la mano para que ella le acercara el teléfono.

-¿Hola?, hola Kyle, ¿Qué tal Ángela y los niños?, genial…-James frunció el ceño-No, gracias, agradezco mucho el…no, Kyle, escucha…-Suspiró-Si lo sé-Miró a Kate que estaba apoyada en la puerta-No lo sé…Kyle, mira yo la verdad es que no tengo ganas…-Volvió a suspirar-No, enserio. Dile a los chicos que les envió saludos pero que no iré-Le devolvió el teléfono a Kate y esta, ya sabiendo que esa sería su respuesta salió del estudio cerrando la puerta.

-Lo siento-Le dijo a Kyle.

-No pasa nada-Hizo una pausa-¿Crees que los chicos y yo podríamos pasar por allí en un rato?, quizás en persona podríamos convencerle.

-Por supuesto que sí.

-Muy bien, nos vemos.

Kate dejó el teléfono en su lugar y salió hacia el jardín en donde Rocko correteaba alegremente.

Se sentó en las escalinatas que iban de la puerta al jardín y Rocko se acercó enseguida buscando alguna muestra de cariño de una de sus dueñas.

-Hola, precioso-Lo saludó Kate dándole un beso en el hocico.

Kate miró el cielo.

Hacía un día sumamente precioso, y años atrás, el simple hecho de poder disfrutar de un día así la habría hecho feliz. Pero ahora parecía disfrutar pocas cosas.

Giró la vista hasta la ventana del estudio y notó la semioscuridad que allí reinaba. La misma semioscuridad en la que se había sumido James, y a la que estaba arrastrándola a ella también.

Se sentía impotente y frustrada.

Si James no salía de esa burbuja que había construido a su alrededor, entonces ella iba a enloquecer.

Se quedó allí un rato, simplemente mirando a la nada.

De algún modo se había acostumbrado a esto. Se había acostumbrado a los largos silencios, se había acostumbrado al sentimiento de soledad que ahora la embargaba. Pero que hubiese sido obligada a acostumbrarse no quería decir que estuviera feliz con todo eso.

Se puso de pie acariciando a Rocko que se había acostado a sus pies y entró la casa buscando su portátil para seguir trabajando.


-¿Qué tal este?-Kate sacó uno de los caros trajes de James-Es Armani.

Él miró el traje con el ceño fruncido.

Ella aun no podía creer que los chicos le hubiesen convencido. Estaba casi segura de que igualmente aunque vinieran a invitarle personalmente él diría que no como lo había hecho una y otra vez en diversas ocasiones.

Pero al parecer gracias a una llamada del presidente del equipo, Thom Grand, James finalmente había aceptado estar un rato, un poco a regañadientes.

El señor Grand había sido como un padre para él, y realmente le tenía cariño.

-No, ese no me gusta-Dijo James acercándose con su silla, mirando dentro del closet los trajes que hacía mucho no usaba.

Kate pasó la mano por la cara tela. Aun recordaba lo guapo que se veía en ellos, y como las mujeres le miraban al pasar. Ella se había acostumbrado a ello, y a veces le gustaba, porque luego, él solo tenía ojos para ella.

-Tienes que escoger uno…

-Ya lo sé-Dijo con tono resignado.

-Que tal este…-Kate sacó otro más.

-No-Se alejó con la silla-Joder, no se para que dije que iría a ese estúpido evento…

-Porque los chicos fueron muy amables en venir e invitarte personalmente.

-Van a mirarme, Kate-Dijo el mirando fijamente la pared.

Kate suspiró y se acercó sentándose en la cama, mirando fijamente a su marido.

-¿Quién va a mirarte?

-Todos, ¿no lo entiendes?, yo era la estrella y ahora soy…

-Si vuelvo a escucharte decir "un pobre invalido" una vez más…

-Es lo que soy ¿no?

-Eres James Cofield.

-Ya no.

Kate se acercó a él, colocando las manos en la silla y arrodillándose frente a él para que la mirara a la cara.

-Vamos a ir a esta reunión.

-Tú no lo entiendes…

-¿Qué? ¿Qué es lo que no entiendo?

-Lo que es estar aquí…

-Quizás no, quizás no lo entienda porque mis piernas aun funcionan, pero James, he estado a tu lado estos años y se por lo que ha pasado, así que por favor dame un poco de crédito.

-Nunca te pedí que te quedaras a mi lado-Fue la acida respuesta de él.

Ella lo miró fijamente y luego se puso de pie.

-Tienes razón. Pero de todas formas lo hice, porque, por si lo olvidaste, sigo siendo tu esposa…

Él rió amargamente.

-¿Mi esposa?-Dijo con voz dura-No, Kate, sabes perfectamente que esto no es un matrimonio desde hace mucho tiempo…

-James…

-El Armani servirá-Dijo él apartando la vista.

-¿Qué estás diciendo?

-Dije que el Armani servirá-Dijo alzando la voz.

Ella se quedó allí mientras él llevaba la silla hasta la puerta y salía.

Era la primera vez en mucho tiempo que él se abría lo suficiente como para decirle como se sentía con respecto a su relación. Y lo había dejado bastante claro. Pensó mientras una lágrima de frustración recorría su mejilla.

La secó rápidamente con la mano y cogió el traje Armani sacándolo de su bolsa, colocándolo sobre la cama.

Caminó hacia el cajón y escogió una corbata a juego, si no se había dando por vencida en tres años, no lo haría ahora.


Podía notar la incomodidad de James, sobretodo porque había prensa. Pero en el momento en el que sus ex compañeros le rodearon y todo el mundo comenzó a tratarlo como si fuese algún tipo de sobreviviente de guerra, notó como se relajaba y que incluso sonreía de vez en cuando. Pero ella conocía las sonrisas de James lo suficiente como para saber que últimamente sus sonrisas no eran del todo sinceras.

Se alisó el vestido azul con una mano y saludó a algunos conocidos.

-Yo que tú me alejaría de la mesa donde está el coctel-Esa voz familiar hizo que girara la vista-Se que tienes lavadora en casa pero sería una lástima que también mancharas ese bonito vestido-La mirada que él dedicó a su cuerpo hizo que Kate sintiera las mejillas calientes.

Era el mismo hombre que había conocido hacía varios días atrás, Rick, si mal no recordaba su nombre.

-Lo tendré en cuenta-Sonrió.

-¿No vas a preguntarme qué hago aquí?

-Bueno, sé que no eres un jugador de los Giants.

-¿Cómo lo supiste?, soy lo bastante alto como para serlo eh…

-Porque los conozco.

-¿Eres fan?

-Por supuesto. ¿Tú no?

-Desde que soy un enano-Sonrió-Y también les conozco a todos.

-Bueno, ahora es cuando pregunto: ¿Qué haces aquí?

Él levantó una cámara.

-El fotógrafo-Ladeó la cabeza-Por cierto, tienes un perfil muy bonito, Kate. Seguramente te lo habrán dicho.

Ella sintió algo extraño revolverse en su interior al escucharle decir su nombre.

-¿Gracias?-Dijo divertida-En realidad creo que es uno de los cumplidos más raros que me han hecho.

-Bueno, podría decir cumplidos sobre otras partes de tu…-Rió al ver la mirada de ella-Vale, lo siento, me callaré-Ella miró al frente-¿Puedo preguntarte que haces aquí?-Miró hacia donde la gente le estrechaba la mano a James-Oh dios mío es James Cofield-Dijo con un tono emocionado-Yo lo vi jugar muchísimas veces y era muy grande…-Ella le miró de reojo-¿Crees que me daría un autógrafo si me acerco?

Kate sonrió.

-Probablemente te lo de.

-¿Le conoces?

-Es mi marido.

Entonces él la miró, muy asombrado.

-Oh, ahora sé porque me resultabas tan familiar.

-¿Te resultaba familiar?

-Claro, eres famosa…

-No es verdad-Rió-Yo no soy famosa.

-Deberías…-Dijo sin dejar de sonreír-¿Has pensado en modelar?

-¿Qué?-Ella volvió a reír-No, gracias.

-¿A qué te dedicas?

-Señor…

-Castle. Richard, o Rick si lo prefieres.

-Señor, Castle, voy a ir a saludar a algunos conocidos ¿vale?

-¿Estás huyendo de mi?

-¿Necesito huir de ti?

Se miraron y él sonrió lentamente.

-No-Dijo finalmente y ella se fue.

Kate sintió tal diversión que mientras se alejaba no pudo dejar de sonreír.

-Kate, ven aquí…-Kyle la llamó y esta se acercó a ellos.

-Atención, por favor…-El señor Grand apareció acercándose a todos los jugadores-Este reconocimiento…-Señaló una pequeña placa que tenía en la mano-Es para ti, James. Porque fuiste una leyenda y lo seguirás siendo para siempre.

Todos le dieron espacio a Kyle, que como capitán diría también unas palabras:

-James, de parte de todo el equipo, de los jugadores y del cuerpo técnico, quiero decirte que este reconocimiento quizás sea hasta poca cosa para lo que realmente mereces hermano. Gracias a ti ganamos dos campeonatos y dos Super Bowl y eso es algo que ni nosotros ni los seguidores olvidarán. Estás y seguirás estando en lo más alto de la historia de este club. Y por supuesto, esta siempre será tu casa.

Todos aplaudieron, incluyendo a Kate, pero al mirar a James supo que algo no iba bien. Él aceptó el reconocimiento pero en ningún momento sonrió realmente. Sintió la presencia de un par de flashes y vio a Castle tomando fotos del momento, y también tomando fotos de ella.

-Kate, colócate al lado de él…-Le dijo uno de los chicos.

Ella lo hizo y todos posaron mirando a la cámara.

-¿Estás bien?-Le preguntó una vez que las cosas se calmaron un poco.

-Si…yo…voy un momento al baño…

-¿Quieres que vaya contigo?

-No, gracias-Dijo él y Kate suspiró viéndolo marcharse.

Miró hacia una puerta deslizable que daba hasta una terraza y caminó hacia allí.

¿Cuándo se habían vuelto las cosas tan jodidamente difíciles?

Y entonces los recuerdos volvieron a su mente.


Ella estaba como siempre desde el palco vip viendo el partido, con la camiseta de James y con algunas de las novias de los demás jugadores y otros socios del club. Los Giants perdían y necesitaban ocho puntos para derrotar a Oakland y el ambiente era realmente vibrante.

-Mírale…-Le había comentado Hains, el agente de James-Parece un niño-Rió al ver como James animaba al equipo-Tiene alma de líder-Dijo sin dejar de sonreír.

-Sabe que necesitan ganar este partido.

Los jugadores se aglomeraron para preparar la estrategia.

-Lo ganarán-Le aseguró Hains.

Ella se cruzó de brazos mirando, mordiéndose el pulgar nerviosamente.

Los jugadores se prepararon para la ofensiva, todos se movieron, la pelota llegó a las manos de James quien retrocedió varios pasos mientras sus compañeros intentaban que no le taclearan y poder dar el pase que les daría seis puntos valiosos.

Y entonces ocurrió, fue todo casi como en cámara lenta.

Uno de los jugadores de Oakland tacleó a James viniendo desde abajo y con tanta fuerza, que su cuerpo voló por los aires y Kate pudo ver el momento exacto en el que cayó estrepitosamente al suelo, con su cuello doblándose como si fuese de goma.

Sintió su corazón latir a mil por hora y las lagrimas invadir sus ojos.

-¡James!


-Juro que no estoy acosándote.

Kate salió de sus pensamientos encontrándose con Rick.

-¿Enserio?

Él sonrió y miró la ciudad.

-¿Sabes lo que me gusta de Nueva York?, sus noches. Tienen algo…

Ella cogió aire profundamente aspirando su masculino y agradable olor.

Dios, este hombre olía como el pecado.

-¿Estás bien?-Le preguntó al verla algo fuera de sí.

-Estoy bien-Asintió Kate.

-¿No te parece una agradable casualidad que estemos los dos aquí?

-Bueno, lo de agradable…-Él rió otra vez haciéndola sonreír.

Sin embargo, había algo en los ojos de ella que no acompañaba la sonrisa de sus labios. Sus ojos parecían tristes.

-Así está mejor.

-¿Cómo dices?

-Te ves mejor cuando sonríes. ¿Vas a decirme a que te dedicas?

-¿Por qué tienes tanta curiosidad en mi?

-Estoy intentando ser amable… y eres la esposa de James Cofield.

-Ah, entonces es eso…

-¿Qué otra cosa podría ser?-Preguntó el aparentando inocencia.

Ella puso una mueca.

-Soy abogada-Dijo ella de repente.

-Yo soy fotógrafo.

-Lo noté.

-Quizás si algún día necesito una abogada…-Se encogió de hombros-Y si necesitas un fotógrafo también puedes llamarme.

-¿Para qué iba a necesitar un fotógrafo?

-No lo sé, pero podría suceder-Ladeó la cabeza- Si decides cambiar las leyes por el modelaje…-Ella puso los ojos en blanco- ¿Te gustaría tomar un café alguna vez?

Ella abrió la boca para responder.

-¿Kate?-La voz de James la interrumpió y ella giró la vista.

-Lo siento, tengo que irme.

-Claro. No le pedí el autógrafo por cierto…-Dijo divertido mirándola irse.

Suspiró cuando notó que ella entraba.

No había podido dejar de pensar en ella desde ese encuentro en el que Alex la había bañado con el café. Y ahora se la encontraba en el último lugar en el que esperaba encontrarla.

Sonrió.

Estaba en una reunión de los Giants y la mujer de sus sueños estaba allí. Solo que casada con uno de sus jugadores favoritos. O más bien exjugador. Había sido una lástima lo que había pasado con él tres años atrás.

Pero así era ese deporte. Como en la vida, los accidentes ocurren.

-Hey, por fin te encuentro-Rick se giró encontrándose con Ryan.

Ryan era un tío bastante calmado. Nunca le había visto perder la calma ni enojarse. Y era raro, dado que tenía descendencia Irlandesa.

-Pensé que no vendrías-Le dijo Castle mirándole extrañado.

-Ya, pero al final se canceló el otro evento. Muchas gracias por cubrirme, tío.

Ryan había llamado a Castle hacia unas horas, rogándole que lo cubriera en este evento, un evento de suma importancia para él. Y ya que Rick era fan de los Giants había aceptado. Castle no solía hacer este tipo de trabajos. Él era un fotógrafo cotizado, él hacía fotos para campañas, para agencias de modelaje, para pasarelas, para cantantes reconocidos.

Esto había sido un favor para un amigo al que le debía muchas.

Y justamente gracias a ese favor se había encontrado de nuevo con Kate.

¿No eran las casualidades geniales?, pensó divertido.

Tenía que intentar volver a verla. Tenía que encontrar la manera de volver a verla porque lo que le hacía sentir era algo que no podía explicar con palabras, eran esas ganas de tantas cosas, esas ganas de acercarla a su cuerpo y besarla hasta marearse.

Si, él sabía que estaba casada. Pero simplemente no podía evitarlo. Necesitaba verla, simplemente eso.

-No tienes que agradecer nada. Luego te paso las fotos que he tomado ¿vale?

-¿Te vas?, puedes quedarte un rato-Le dijo mientras ambos se adentraban-Total ya has entrado gratis-Sonrió.

Castle miró alrededor en busca de Kate. Pero no había ni rastros de ella.

-No. Creo que no tengo nada más que hacer aquí-Le dijo con media sonrisa.