Una nueva familia se declara en guerra contra los Vongola...y ellos jamás se imaginaron que el líder sería una persona que conocen muy bien. La pregunta es ¿por qué?

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Capítulo 2

Tormenta

Ese día se podía predecir, con solo mirar el cielo, que habría una tormenta.

Todos en la mansión estaban moviéndose, realizando sus actividades diarias. Pero los que tenían una carga más sobre sus hombros eran los hombres encargados de cuidar la puerta; tenían que estar alerta para avisar si alguien se acercaba, ya que podría ser la persona enviada por la "UnderAll Famiglia".

Un coche con los vidrios oscuros se paró frente a la puerta esperando a que abriera para poder meter el automóvil. Enseguida los empleados de la mansión se pusieron nerviosos, pero como las personas eficientes que eran, se acercaron.

Uno de ellos estaba a punto de presionar el botón para abrir la puerta pero antes de que su dedo hiciera contacto con la superficie, la puerta se abrió. Y se sintió aliviado, porque eso significaba una cosa: el que iba en el coche era alguien que conocían.

El vidrio del auto bajó lentamente mientras este pasaba por delante de aquellos empleados.

- Buen día, muchachos.- Canturreó alegremente.

El invitado: Dino Cavallone.

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El maldito sádico de Reborn le había dejado otra montaña de papeleo en su escritorio antes de marcharse.

Estaba pensando en una buena forma de vengarse del Sicario pero sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta siendo estrellada. Nadie, absolutamente nadie tocaba la puerta antes de entrar y todos parecían querer romperla. Definitivamente iba a quitarla e iba a poner una cortina. Los intrusos esta vez eran su guardián de la lluvia y Dino Cavallone.

- Tsunayoshi, cuanto tiempo.

- Dino, ¿qué te trae por aquí? Creí que estabas ocupado con eso de que Emma te había pedido que le ayudaras con Ren-kun.

- Ah! De hecho, lo traje conmigo.- un pequeño niño pelirrojo estaba escondido detrás de las piernas del potro. Era un niño muy bonito que apenas alcanzaba los cinco años de edad. Su nombre era Ren Cavallone, primogénito de Dino y Emma.

- Di hola, Ren.

El niño intentó dar unos pasos para saludar pero tropezó...había heredado lo torpe de su padre.

- Ay Ren, te he dicho que seas más cuidadoso. No está bien caerte por cualquier cosa.

Tsuna sintió la necesidad de golpearse el rostro. Indiscutiblemente, Dino era el causante de que el pequeño fuera torpe.

- Y estas aquí por...

- Actividades sospechosas en Namimori.

Tsuna se sorprendió por las palabras que había dicho su "hermano mayor". Sin perder el tiempo le ordenó a su guardián de la lluvia que se llevara a Ren para que jugara con su hijo y los dejara hablar con más comodidad.

Una vez que se marcharon, el rubio tomó asiento y el castaño presionó un botón con el cual la puerta y las ventanas se cerraron. Eso evitaría que no entrara ni saliera ningún tipo de información.

- Dime.

- Romario fue a Namimori a encontrase con un viejo amigo...

FlashBack

Romario llegó a la ciudad japonesa con mucha energía, ese lugar le traía viejos recuerdos de cuando su jefe iba a visitar al décimo Vongola.

Al bajarse del avión tomó un taxi que lo llevó directamente a una de las zonas más ricas y reservadas del lugar y fue recibido por su viejo amigo, con el cual bebió sake el resto del día.

A la mañana siguiente decidió salir a dar un paseo pero su amigo se excusó diciéndole que tenía que hacer varios encargos de su jefe, entre los cuales estaba llevar una carta a la oficina de correos. Romario le dijo que no importaba.

Caminó por las calles de la ciudad, sintiendo el fresco aire acariciar su cabello y al girar por una de las calles de la ciudad, se percató de cierto tipo que hablaba con un vendedor de ramen. Creyó haberlo visto antes, pero decidió no prestarle atención.

Después de caminar por un rato, y cuando había decidido volver a la casa de su amigo, observó un camión que portaba el escudo de Vongola y lo siguió.

El camión llegó a un almacén al cabo de tres manzanas, pero el almacén no pertenecía a Vongola ni a ninguna otra familia que estuviera aliada con Vongola. Simplemente era un almacén que jamás había visto antes.

Decidió marcharse, pero antes de dar media vuelta lo vió: era el tipo que había estado hablando con el vendedor de ramen. Estaba cien por ciento seguro de que era él porque utilizaba la misma chaqueta de cuero negro y el gorro de lana color verde oscuro que no dejaba ver su cabello.

Fin FlashBack

- Esa misma tarde me llamó y me lo contó todo. Y pues aquí me tienes, vine lo más rápido que pude.

- ...No, no sé de qué camión me hablas, si es a lo que quieres llegar.

- Es lo que esperaba. También llamé a tu padre y él tampoco sabe nada.

"Alguien lo ha traicionado"

Tomó su cabeza con dolor. Esa frase se clavaba en su cerebro; resonaba en su cabeza como un eco insoportable pero no duraba mucho tiempo. Era como si alguien tratara de decirle algo.

- ¿Estás bien, Tsuna?

Sintió la mano de Dino sobre su hombro y su voz se escuchaba preocupada.

- S-sí, no es nada. Hablaré esto con Goku...digo, con Reborn y después veré que es lo que podemos hacer.

- ¿Sucedió algo con Gokudera?

- Eh? Ah! No. Es solo que él está esperando otro hijo, ¿no te había contado sobre eso?

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Era una gran tormenta.

Los rayos adornaban el cielo como los fuegos artificiales en algún festival y las nubes ocultaban las estrellas con recelo, dando a entender que no las dejarían ver en un buen rato.

Y entre las gotas de lluvia helada se abría el paso un auto negro, que se estacionaba frente al portón negro de una mansión.

El guardia, que en ningún momento abandonaba su puesto, miró que el carro esperaba que alguien le abriera la puerta pero antes necesitaba ver quién era el que quería entrar.

Abrió la ventanilla del cuartillo en el que se encontraba solo para encontrarse con la insignia de un ave envuelta en sus propias alas y con los párpados cerrados. Y lo comprendió, los invitados habían llegado.

Dejó entrar el auto y rápidamente tomó el celular, cuya línea se conectaba directamente con el teléfono principal de la mansión, el cual era el del jefe.

El auto siguió su camino hasta estacionarse frente a las puertas de la mansión Vongola, dejando a la persona importante que se encontraba en su interior con el fin de que no se mojara.

Dicha persona caminó con seguridad y la puerta de la mansión se abrió para darle paso.

Y una sonrisa irónica se escapó de sus labios.

- Décimo Vongola.

- Tú eres...


Próximo capítulo

Sueños rotos

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