SIN TI, CONTIGO
Años han pasado desde esa última vez en la que se vieron, uno o dos tal vez tres a juzgar por esos cuantos achaques que trae la edad, o tal vez estaba exagerando…
–detente Philip–
Y las palabras no eran duras o crueles, eran firmes sí, pero estaban llenas de un amor desconocido antes para la joven rubia
–es suficiente– dijo nuevamente con un poco mas de fuerza, sin embargo la sonrisa grande que le devolvió la hizo flaquear. "Es como él" pensó mientras trataba de no ceder, para no perder otra batalla que de antemano sabía estaba perdida
Ya no era la misma jovencita de preparatoria con lazo rosa y sueños rotos que lloraba con la ropa empapada en alguna parte de Hillwod, si bien le era difícil decir "Te amo" la única forma de demostrarlo era dejándolo partir. La oportunidad de oro para encontrar a sus padres perdidos y sin embargo aquel cabezón no sabía aún cuanto la vida puede dar después de quitarte algo importante
"Si tan solo supieras" pensaba mientras se deshacía entre suspiros producidos por acciones frustradas y sin duda con los brazos cansados y sudor en su frente.
–Me he vuelto vieja, ¡quién lo diría!– exclamo nuevamente mientras lo perseguía – es eso o tú planeas enloquecerme– y las palabras no eran congruentes con sus acciones llenas de paciencia y bondad
– ¡Detente bribón o te enfrentaras a la vieja betsy!— gritó antes de que cruzará la calle. "No me dejes" pensó mientras lo veía correr, siempre detrás de sueños y esperanzas, y el alivio que sintió cuando regreso sobre sus pasos fue como si le hubiesen devuelto el aire que por un segundo creyó había desaparecido.
Estaba molesta y él lo sabía, estaba angustiada y él lo sabía. Fue su rostro antes de salir corriendo en esa dirección. Fue un instante de pura intuición en el que se detuvo y regreso sobre sus pasos, no quería que llorara, esa mujer de grandes ojos azules lo era todo, la conocía desde siempre.
Un abrazo fue todo lo que necesitaron, ambos hablaban sin hablar. Extendió su mano para ofrecer una sencilla florecilla silvestre que había recogido en el camino.
–No lo vuelvas a hacer— exclamó con sentimientos encontrados — lo eres todo para mí— y volvió a abrazarlo esperando trasmitirle todo el amor en ese contacto.
— ¿Por qué?— preguntó con inocencia — ¡me necesita!— y un solo gesto bastó para que entendiera. La indefensa criatura estaba al otro lado de la calle con su patita atrapada en el desagüe, maullando de forma desesperada como si pidiera ayuda. "Eres igual a él" pensó mientras lo volvía a abrazar.
Ya después le explicaría todos los porqués que necesitaba que supiera. Por el momento bastaba con tenerlo en sus brazos. Se había vuelto avara porque esta vez no permitiría que el destino le arrebatara lo que más quería.
NOTAS DE LA AUTORA
Sin comentarios, gracias por leer….
