Una pequeña historia que sólo busca un lugarcito en el mundo.
Espero sea de su agrado.
CAPITULO 2: EL SOLDADO PERFECTO, ES UN BUEN ESPIA.
-¡Treize! - Grito Relena Darlían con cientos de lágrimas bajándole por las mejillas, mojando su perfecto traje rosa.
Relena vivía en la misma calle que Treize y Heero. En la casa que estaba en frente para ser más precisos; Treize apenas y dejo las bolsas del supermercado en el suelo y cerro la cajuela del auto para poder encarar a su histérica vecina.
La acera que los separaba, repentinamente se le hizo relativamente pequeña a Treize y eso que en ella podían cómodamente transitar tres trailers al mismo tiempo.
-Tu hijo, esa bestia que tienes, bueno, esa bestia que dices tener por hijo y por ello, tratas de hacerlo pasar por ser humano, me ha echado a perder la vida.- Le dijo de una, masticando su coraje y apretando los puños.
Treize parpadeo, sorprendido porque Relena lo gritará: cierto era que desde el incidente con Wu Fei Chang, hacia ya un año, Heero se había vuelto el pequeño torbellino de la privada y que los vecinos no les gustara mucho tenerlo rebotando por allí... Pero, ninguno había sido capaz de decirlo en voz alta.
Incluso, Wu Fei, que no tenia una historia muy buena con su hijo, se guardaba sus opiniones e intentaba evitar por todos los medios que Heero le volviera a mandar al hospital, al invitarlo frecuentemente a entrenar con él por las mañanas y desayunos recurrentes para que Heero comprobara que no estaba en contacto con "terroristas" chinos.
No podía imaginar lo que ahora su hijo había echo, ¡oh! Porque había echo algo grave y que al mismo tiempo, le ponía de lo más contento... De lo contrario, Heero no tendría los bolsillos repletos de paletas, cómo ya le veía caminar al costado de Relena.
-Eres un pésimo padre. No sabes educar a tu hijo. Te iría mejor con un perro.- Treize arrugo el ceño y Heero le presto monstruoso interés - Deberías de botarlo en una correccional de menores o dejarlo en algún internado en otro continente.
-Relena.
-Relena, nada, Treize.- Volvió a decir con llanto y furia - Heero no puede ser humano, no tiene sentimientos.
Relena volvió a la carga y esta vez, invadiendo el espacio personal de Treize, lanzándole a la cara, un montón de fotografías.
Treize les dio un vistazo rápido, aun cuando estaban desperdigadas en el suelo, varias cayeron de cara, dejándole ver qué historia contaban.
Relena se veía más que feliz, entendiéndose con un hombre que no era su marido... En la piscina de la casa y desnuda, cabía aclarar. Otras eran aún más pornográficas.
Treize entonces la miro.
-Tu hijo fue el chismoso que arruino mi matrimonio, Treize. Tomó fotografías, sabrá cuando - Así que existía más de una ocasión, anoto Treize de mal humor. La infidelidad no podía entenderla... Y no creía poder hacerlo - Y Heero se las dio a Tuvarov a cambio de un pago.
-No es culpa de Heero, Relena - Le dejo en claro. Relena arqueo una de sus cejas perladas en sudor y sorbió su nariz, francamente incrédula - Bueno, tiene parte de responsabilidad por hurtar la cámara fotográfica y espiarte, pero, Heero no hubiese tenido nada que plasmar, si tú, no tuvieras ese sucio secretito. A lo mucho, debería de hacerte fotos preparando pays o de reuniones amenas con tus amigas, no de citas eróticas.
-Pero...
-Es tú culpa, Relena. Además, ¿Nunca te fuiste de lengua con tus padres o con algún adulto?- Relena apretó los labios. Treize supo que había ganado - Ves... Hasta tú lo hiciste.
-Si, pero ninguno de mis chismes provocaron divorcios.- Treize levantó los hombros, restándole importancia - Si no logro tener, por lo mínimo, la mitad de los bienes de Tuvarov, te espera una demanda por daños, Treize.
Treize entonces cogió unas bolsas con comestibles y le pidió a Heero que le ayudara.
Heero a cambio de que la regañina no fuera demasiado fuerte, le dio una de las paletas, cómo un trueque amistoso... Mejor dicho, como el vil soborno que era y que Treize, no aceptó.
-Heero, eso no estuvo bien.
-Un soldado tiene que saber negociar su trabajo - Treize lo sabía, ningún soldado trabajaba de a gratis. Al menos, no los mejores..- Y también dijiste que un soldado tenía que ser un buen espía. Los buenos espías consiguen la mejor información... Y Relena era muy cuidadosa con ese hombre, me costó cuatro meses conseguir las primeras pruebas, luego el respaldo y la tercera ocasión, de esa manera, el señor Tubarov no me puso peros algunos con tres fechas distintas.
-Heeroooooo - Treize no sabía cómo tomarse aquello.
-Además, el señor Tubarov paga muy bien.- Y Heero lamió de nueva cuenta su paleta.
-Serás un buen soldado, Heero... Pero un soldado no sólo es un buen peleador y un espía confiable, sino que también, tiene buena memoria y una ética propia.
-¿Ética? -Pregunto curioso.
-Descúbrelo por ti mismo, Hijo.
Treize supo que Heero había nacido para ser el hijo de su esposo, para ser soldado... Heero había nacido para conseguir la paz que tanto su esposo quería tener.
Heero Yui no había conseguido la paz armamentista, pues se había quedado a una plática de ella... Pero, a lo mejor, con otro enfoque...
Treize miro la fotografía de Heero en su mesa del recibidor, en el altar que le tenía y en el que su hijo, pasaba un tiempo platicándole de sus aventuras... Justo cómo ahora.
-Heero, creo que a nuestro hijo le costará aprender que la única manera de conseguirlo, es ser un mandamás y no un peón, un soldado es vital para un sueño cómo ese, pero, un pensador es indispensable. De lo primero, se pueden sacar de a montones, pero, de lo segundo... Aún tengo mis dudas.
Notas de la autora
Espero que les gustara y no se olviden de pasar por mis otras historias.
Gracias por leer.
