Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la trama es mía y de Gris.

N.A: Gris, tú querías una combinación de un hippie y una snob, acá la tienes pero será un two shot, y no un OS. Luego tendrás flluf, lo prometo. Oh! y no hay Beta porque es un regalo.

Love is free

Capítulo 2: En casa

Me despedí de mi padre con lágrimas en los ojos, realmente estaba triste. Había visto a Lauren Mallory en Forks, cuando estaba en el coche de mi padre, ella iba riéndose como hiena con un par de las rubias de botella que siempre la acompañaban y tenían bolsas enormes de compra.

Supuse que eran sus vestidos de última minuto.

Esperaba que aprovecharan su fiesta de graduación porque no quería verlas sonriendo de esa forma jamás, como burlándose de mí por no disfrutar como ellas.

Una parte de mi quería ir con mi precioso vestido a mostrarles que tan bien podía lucir en la graduación, pero no tendría ningún sentido hacerlo. Ya sabía que luciría mejor que ellas, pero no iba a tener con quién hacerle daño a Edward. Y quería devolverle un poco de su propia medicina.

Sin embargo, por la forma con que me había cambiado tan rápido, dudaba que le afectase de la misma manera. Eso me ponía peor.

Suspiré fuertemente y escuché a mi padre preguntar por mi bienestar.

—Sólo… que ya te extraño, voy a estar sin verte por lo menos un semestre. Va a ser difícil. —o tal vez todo un año, pensé.

—Hey, Bells. Verás que el tiempo se pasa muy rápido, —dijo él. —y no te voy a mentir, quisiera que te quedes aquí todas las vacaciones, pero… sé que no lo has llevado bien, y me gustaría que hables con tu madre. —"conversación de chicas" pensé y suspiré de nuevo, con Renée no se puede tener una conversación de chicas.

—Voy a extrañarte papá.

Él sonrió. Ya saben, de esas sonrisas que tu corazón explota de amor. ¡Cómo amo a este hombre!

Había pasado un semestre de mierda, empezando porque mi padre me llamó en cuanto llegué a casa de mi madre en Florida diciendo que Edward había ido a buscarme desesperado. Me preguntó si tenía algo con él y si lo había dejado sin decirle.

Quería reír de cólera ¿Cómo se atrevía?

Calculé que apenas habían tenido un par de horas de la graduación y seguramente él estaba esperando que yo me apareciese allí.

Felizmente mi vuelo se adelantó por el buen tiempo, y llegué temprano. Después de asegurarle a mi padre que no había nada de lo que debía preocuparse le pedí que no le dijera a Edward dónde había ido, sólo que estaba de vacaciones y que no tenía nada que hablar con él.

Me costó demasiado subir a ese avión y no pensaba tirar todo mi esfuerzo a la basura.

Un mes después, cuando las clases empezaron seguía deprimida, nadie me parecía lo suficientemente interesante ahora, ni los diseños nuevos de Chanel, Marquesa, o quién sea que me gustara antes.

Ya no quería ni arreglarme el cabello, pero Renée se encargaba de mis nuevos outfits siempre, o lo hacía alguna de las acompañantes de moda de mi madre y continuaron haciéndolo cuando ella se ausentaba de viaje o algo así. La verdad la mayor parte del tiempo la pasaba con Phil, el marido de mi madre, y aunque no me caía mal y era… cómodo vivir con él y mi madre, no era como estar con Charlie. Eso me molestaba un poco también, todo lo ostentoso de ésta vida, que fue la mía hasta hace más de un año atrás, ahora todo eso parecía nada comparado con la tranquilidad y la paz que viví en Forks. Con mi padre, con… con Edward.

Aún me dolía pensar en su nombre, lo había evitado lo suficiente y quería que se mantuviese de esa forma.

En algunos momentos de debilidad, quería saber qué ansiaba decirme Edward esa noche que no abrí mi ventana, si se había arrepentido de estar enredado con Lauren Mallory o alguna otra cosa menos importante. Era un pensamiento masoquista, lo sabía, sin embargo no podía evitarlo.

Las semanas de clases y exámenes llegaron sin más y cuando menos me lo esperé estuve ya terminando mi primer semestre. Era de locos yo apenas creí que sobreviviría a mis primeros días en Florida pero logré terminar mi semestre y con buenas notas. No eran las mejores, pero buenas al fin y al cabo. Y había aprendido de mis profesores adecuadamente.

Cuando llegué a casa de mi último día de clase suspiré, al parecer no había nadie y quería celebrar mi casi triunfo.

Fui a la cocina y encontré una nota que hubiera preferido no leer jamás.

Bella:

Lo siento cariño, pero tienes que pasar tus vacaciones con tu padre, el único hermano de Phil tuvo un accidente y ha fallecido, su familia es de Oregon, y debíamos irnos en el momento que llamaron, por favor discúlpame.

Te quiere, mamá.

Mi corazón se apretó por la pérdida de Phil y se estrujó aún más por el miedo de ver a Edward en Forks, si en caso seguía allí.

¿Qué iba a hacer?

Primero llamé a Phil para brindarle mis condolencias, y a mamá le aseguré que no tenía problema en que pasara las vacaciones con mi papá, la verdad lo extrañaba mucho.

Tomé el primer vuelo que encontré y un helicóptero a Forks para evitar conducir, no me apetecía hacer nada de eso ahora.

No le comuniqué a Charlie nada en absoluto, pues quería sorprenderle.

Tenía llave y supuse que no la había cambiado ¿para qué iba a hacerlo de todas formas?

En cuanto llegué noté algo fuera de lugar, Charlie no era del tipo de hombre que se preocupase por flores o el mantenimiento de las plantas y éstas estaban en perfecto estado. Es más, había algo conocido en cómo estaban dispuestas en la entrada de casa, en realidad era demasiado familiar.

Negué con la cabeza, eso no podía pasar. Era simplemente imposible.

Antes de abrir la puerta, observé por la ventana ya que claramente había más personas con Charlie; la imagen que observé me dejó en mi lugar. Edward estaba sentado en mi sofá mientras mi padre veía un partido de fútbol en el televisor, mientras ambos bebían una cerveza de lata.

Edward parecía perdido y mi padre ajeno a aquello.

De pronto, Edward se levantó y su postura era evidentemente triste ¿qué le pasaba?

Mi corazón estaba amenazando con salir de mi pecho y mis manos picaban por tocarle. Se veía tan afligido, tan roto. Quería ayudarle de cualquier forma. Se había afeitado pero su cabellera estaba más larga. Sus ojos tenían sombras de cansancio y ¿llanto? No estaba segura de eso, pero de lo que sí no me quedaba duda era que a pesar de lo que había pasado con Edward y del dolor que me causó, aún seguía irremediablemente enamorada del idiota, que ahora estaba sufriendo.

¿Había estado llorando?

Él se acercó a mi padre y Charlie le dio unas palmaditas en el hombro.

—Todo va a mejorar, hijo, ya verás. Además su madre me dijo que vendrá aquí. En unos días tal vez… —dijo mi padre. Podía oírlos porque había bajado el volumen del televisor.

—¿Y si ya se olvidó de mí? No puedo vivir sin estar a su lado, Charlie. Tu hija es mi mundo. Fui tan idiota. ¿Qué pasa si ya hay alguien más en su vida? —mis ojos picaban de nuevo, era como cuando me despedí de él sin palabras. Me dolía su dolor.

—Lo intentarás nuevamente, ella no es fácil de convencer, pero ya verás que al menos te dejará hablar. —le animó mi padre. Hasta ese momento, caí en la cuenta que había contenido la respiración de forma vergonzosa. ¿Estaban hablando de mí?

¡Estaban hablando de mí!

Porque Charlie no tenía más hijas con las que Edward se había involucrado, que yo sepa.

—¿Y si primero le dicen lo de Lauren? ¿Si ella piensa que está embarazada de mí? —me asusté ¿Lauren embarazada?

—Vamos, Edward, deja de auto compadecerte, tú y yo sabemos que no es tu hijo. Y sólo ella sabe de quién es, así que…

—Voy a volverme loco, Charlie. Bella se tarda tanto. Creo que no vendrá más. Si vieras su rostro cuando me vio de la mano con Lauren. Eso fue lo peor que pude hacer. —Edward tomó sus cabellos como si quisiera arrancárselos. No me había dado cuenta que él me vio ese fatídico día, pensé que nadie notó mi desgracia.

—¿Y no puedes ir tú? —cuestionó mi padre.

—¡Nooooooooo!

Ambos giraron y me congelé en frente de ellos, al otro lado de la ventana. Ese grito había sido mío.

Charlie me sonrió y yo no pude pensar con claridad, Edward parecía perdido, estaba a punto de llorar, sus ojos llenos de lágrimas y felicidad desmedida me calentaron el corazón.

¿Esto se siente cuando tu corazón vuelve a latir completo?

Devolví la sonrisa y solté las lágrimas que se acumularon en mis ojos. Estaba eufórica, y no podía creer lo que había oído.

¿Edward…? ¿Él me quería?

Cerré los ojos, que más daba hacerlos esperar hasta que salieran a la ventana.

Los brazos de mi padre, fueron los primeros en acogerme.

—Cariño, no me has llamado. Hubiera ido por ti al aeropuerto. —Me sentía completa estando aquí, y mi padre lo sabía.

—Lo siento papá. —mi voz estaba rota, y varios sollozos habían escapado.

—No tienes por qué. Te he extrañado mucho. —dijo él.

—Y yo a ti, papá. —soltamos nuestro abrazo, y le sonreí como cuando había estado antes por aquí.

—Creo que alguien más te extrañó casi tanto como yo. —Edward carraspeó, detrás de Charlie.

De pronto me sentí como la primera vez que él me besó, expectante y asustada.

—Voy a llevar tus cosas a tu habitación, creo que tienen cosas que hablar.

No pude evitar romper a chillar de nuevo. Él me miró con ojos rojos de llanto de nuevo. Pero había felicidad allí. —Volviste… Bella, yo…

—Ya sé, eres un idiota. —sonreí. Y me lancé a sus brazos. Ya habría más tiempo para hablar, ahora solo quería estar en sus brazos.

Él me acogió y realmente entendí cuanto me había afectado estar lejos de él, ni siquiera necesitaba que me bese… bueno, tal vez mienta en eso, pero estar entre sus brazos, esa es la mejor sensación del mundo.

—Lo siento, Bella. He sido un idiota. Uno muy, muy grande. —soltó contra mi pelo.

—Cállate, no arruines el momento. —sus risitas fueron a mi corazón. El olor de su piel cerca de mi nariz era la gloria.

Diablos, lo había extrañado demasiado.

—Todavía no puedo creer que hayas sido tan idiota… ¿Cómo pudiste permitir que me vaya a sufrir con esa imagen de ti y Mallory? —no podía evitar mostrar una mueca al decir ese nombre (o apellido)

—Ya sé, fui un imbécil. —estaba aún con una pequeña sombra de dolor en su ojos.

Asentí, a pesar que sus brazos seguían apretados a mí alrededor y su rostro junto al mío. —Pero mí imbécil.

Él sonrió y se quedó más cerca de mí. —Bella… —susurró. Estábamos tan cerca, de nuevo. Su boca estaba entre abierta y mi corazón quería salir de mi pecho por como latía.

Tenía miedo de que se rompiese de nuevo.

—Okay, suficiente, —soltó Charlie. De no ser por él, probablemente estaría ya en la cama con Edward. O al menos besándonos como si no hubiese mañana.

¿Qué? La carne es débil.

—Ya es hora de dormir. Y mañana debes ir a rendir tu examen final, Edward.

—¿Qué? —no podía creer lo que oía.

—Me aceptaron en la UDub*, me queda un examen para terminar el semestre. —parecía algo apenado de su decisión u opción de escuela.

—¡Felicidades, Edward! No sabes cuán feliz me hace sentir que decidieses que sí ibas a la universidad. —a pesar de que nos habíamos soltado del abrazo casi asfixiante que habíamos compartido hace unos segundos, podía sentir que sus emociones con respecto a su rendimiento académico o su aceptación en UDub, aún lo sobrepasaban.

Siempre que se lo propusiera, iba a obtener un premio por mérito propio y ese, en este momento era su aceptación en UDub.

Aunque tenía algunas cosas que objetar…

—Entonces, es hora de ir a descansar. Vamos a dormir. —intervino mi papá. De nuevo.

—A todo esto, papá. ¿Edward está viviendo aquí? —le tuve que preguntar, ya que no entendía un carajo aún del resto de cosas, sólo sabía que tenía un poco más de tiempo para abrazar a Edward.

—No, sólo me hace un poco de compañía hasta que se aburre y va a su casa. —¿así que compañía?

—Pero, si él vive… —observé a Edward. —Si vives como a 17 cuadras de aquí. —él sonrió.

—Me mudé hace tres meses a la casa de los Greenland. Ellos vendieron su casa y ya que he ahorrado bastante…

—¿Compraste una casa? ¿La de mis vecinos?

—No exactamente, pues junté el dinero con mis padres. —Diablos, este chico no dejaba de sorprenderme. —Pero vivo solo allí. Mi mamá nunca saldrá de su casa de toda la vida.

Así que somos vecinos… Ay, mi pobre corazón.

—Papá ¿Por qué me-

—Cariño, —me cortó Charlie. —Mañana lo que quieras. Este muchacho debe descansar.

Asentí, mañana tendríamos mucho de qué hablar.


Bueno, pues aquí está la segunda parte... Espero que les haya gustado tanto como me ha gustado escribirla. Un gran abrazo a todas las que me acompañaron, y en especial a mi bb Gris, quién me pidió éste tipo de mezcla: Hippiward + Snobella. Es una gran idea y espero haber estado a la altura. Y que no me odien por esperar hasta ahora.

Besos, y gracias de nuevo.

;) No desesperen que habrá un epílogo. Más besos.