Aspas de helicóptero... cada vez se escuchan con más claridad por encima de los demás sonidos. Su llama se reaviva cuando distingue muy cerca de él voces humanas pero el cuerpo ya no le responde. Vuelve a ser consciente de la agonía que le produce el veneno que le ahoga, pero también recuerda lo sucedido. No puede ni abrir los ojos para comprobar si queda algún compañero vivo. Taro se aferra al pensamiento de que por lo menos su sacrificio haya servido para algo.
(…)
El pequeño grupo de pokemon a conseguido alejarse un poco. Caminan a paso lento porque entre los enfermos y los infantes poco más se puede hacer. Iska es la más rápida y se ha adelantado para investigar, aunque por mucho que camina, kilómetros a la redonda solo se divisa el mismo paisaje: montañas de basura. Bicu va sentada encima de un tauros purificando el aire, tal y como le había enseñado meganium. Miraba a un lado y a otro, había muchos amigos que no conseguía encontrar pero prefirió no pensar demasiado en ello, la cuestión era sobrevivir.
Eevee salta desde un starabia al tauros donde estaba shaymin, asustando a los dos pokemons. Tauros vuelve la cabeza resoplando con aires de desaprobación.
-Vaya sigues viva, quién lo diría jeje-
-Decir eso en una situación como esta es de muy mal gusto...- Le reprocha Akiba a Bicu, pero shaymin le gira la cara- Bueno... y ¿que tal te encuentras? Por lo que veo eres el último pokemon de tipo planta. No durarás mucho !jum¡.
-¿Y eso te alegra? Pensé que éramos amigas pero creo que me equivoqué, gracias por nada.
-Me alegra tanto como a ti que yo desaparezca.
-Ala ala ya pasó. Si es que da igual, cualquier momento es bueno para que vosotras dos discutáis por nada-. Reprocha starabia con voz cansina mientras se posa también en la espalda de tauros.
-Es culpa de shaymin, que es siempre tan "agradable".
-Practico.
-Dicen que no ha podido salvarse casi ningún saco de comida y solo dos tanques de agua. Iska volverá mañana a buscar algún "oasis" aunque he oído decir que las hectáreas de desechos de los supermercados quedan en la parte oeste del basurero, nosotros hemos escapado en dirección contraria- Interrumpe Jacobo para tratar de salvar la situación de tensiones.
-No conseguiremos nada, solo huimos de nuestra propia muerte y en vano... es un sin sentido-.
-Estás siendo demasiado pesimista, siempre hay una oportunidad para todo- Eevee se acerca a shaymin y se hace una volita de pelo pegada a ella.
-Claro... como vosotros no tenéis que caminar- Rebufa tauros y se los sacude de la espalda.
El sol cae ya en el horizonte y el pequeño grupo de pokemon se detiene para descansar. Prenden una hoguera que alimentan con trozos de madera y caucho. El ambiente es húmedo y se cala en los huesos, la falta de viento hace que se levante la niebla, más espesa que la última noche.
Akiba rebusca en su mochilita de cuero negro la manta con la que siempre dormía, pero recuerda de pronto habérsela prestado a pichu noches atrás y a él desde el ataque no lo había vuelto a ver. Una arcada le estremeció la garganta y se tumbó al lado de sus dos amigos sin decir una palabra.
(...)
Llevaban casi una semana y media caminando sin comida. Algunos pokemons estaban demasiado cansados como para continuar, tampoco tenían ánimos para intentarlo. Una mañana cuando se juntaron todo para reanudar el viaje faltaban tres pokemon, no le dieron demasiada importancia, quizás estaban hartos de seguir andado en vano, pero cuatro días después otros dos desaparecidos, cinco días y hasta el tauros donde ellos viajaban ya no estaba. A la undécima noche aquella situación acabó por venirse a bajo por completo.
Como siempre, los pequeños se apiñaron moribundos al rededor de la hoguera. El ambiente era gélido, pero ya no solo eso, estaba impregnado de un aire siniestro que ponía los pelos de punta. Las miradas de los pokemon que quedaban se habían vuelto esquivas y, sin saber por que, la tranquilidad de los primeros días había desaparecido por completo. Shaymin sentía como unos ojos maliciosos se le clavaban en la nuca, pero era solo una impresión...
Numel nota como alguien le da unos pequeños empujones y se despierta poco a poco. Es purrloin que viene a pedirle un favor. Es noche cerrada y todo el mundo duerme aparentemente. El fuego se ha apagado.
-¿Estás ya despierto? Necesito que me acompañes, guardé mi muñeca en un lugar especial porque me daba vergüenza que los demás la vieran, pero ahora en la oscuridad me da miedo ir sola a buscarla y no consigo dormir si no estoy abrazada a ella...- Usa su natural encanto y hasta se le mojan los ojos de lágrimas. Numel se pone rojo.
-B-bueno si no puede ser de otra m-manera iré contigo, pero no llores.
-¡Muchas gracias, no se como podría agradecértelo!- Abraza a Numel.
-N-nada, si para eso e-estoy, ya no hace falta que llores por nada- Aún más rojo.
Purrloin se sobre salta, alguien más está despierto. Sus ojos se clavan en los de Jacobo, al principio muestra sorpresa pero luego le sonríe siniestramente y repasa sus colmillos con la lengua para que el starabia lo vea. El ave agacha la cabeza como haciendo que no ha visto nada, aunque los dos saben que si. Suda en frío aunque no sabe muy bien porque.
Purrloin desaparece detrás de un montículo de trastos con numel, un lugar algo apartado del campamento. Por la mañana cuando quisieron darse cuenta numel había desaparecido y un escalofrío le recorrió la espalda a Jacobo, que evitaba a toda costa los ojos del felino.
