Antes de leer quiero aclarar una cosa importante (probablemente ustedes también tienen la misma duda)
Han pasado 2 casi 3 años desde que Edward y Bella se vieron por última vez.
Querida Melisa y Loren Cullen me alegro que hayan disfrutado el primer capítulo de la secuela, me sacaron una sonrisa con sus reviews. Muchísimas gracias por leer.
Los personajes de esta historia le pertenecen a Stephenie Meyer, sólo me adjudico de la creación de algunos personajes pero la trama es mía y sólo mía.
Playlist
(0)OnePassion Pit - Take a Walk
(1)Karmin-Acapella
(2)Ellie Goulding - Anything Could Happen
2. El príncipe inglés y el hada madrina.
Colgué el teléfono y suspiré aliviada. Acababa de terminar de hablar con Alice y papá, les había avisado que iría de visita este fin de semana. Como a Scott y a mí nos pagaban más de lo esperado -nos pagaban una cantidad generosa por cada Outfit, obtuvimos pucho dinero porque les mandábamos más de 10 cambios de ropa a la semana ya que mi amigo y yo poseíamos de mucho tiempo libre- por lo tanto pudimos ahorrar un poco para hacerles una pequeña visita aunque aún seguía sin contarles acerca de mi plan de irme de nuevo a Nueva York porque quería que fuera una sorpresa para tan sólo unos días atrás Scott y estábamos navegando en la web y al fin nos encontramos con un departamento divino, nos enamoramos en seguida no quisimos apartarlo de una vez porque a veces según Scott en las fotos hacen trucos o ilusiones con la cámara, es decir, toman la foto del lugar en una forma que logra que se vea más amplio e incluso más bonito de lo que en realidad es, así que decidimos no arriesgarnos y mejor hicimos una cita para ver el departamento.
-¿Por qué tan feliz?- Scott me miro de reojo por encima de sus lentes y palpó el lugar libre del sillón. Abrí la boca para contestar.- ah ya, estabas hablando Alice. -dijo divertido y le golpeé el brazo suavemente.
-¿Se nota?- mordí mi labio y jugué con las mangas de mi suéter mientras me sentaba junto a él en el sofá.
-Te conozco más de lo que crees. Tienes tres tipos de sonrisas. -hizo una breve pausa y empezó a enumerar cada una con sus dedos.- La sonrisa incómoda, que utilizas cuando estas con gente que no conoces.- me miró por encima del hombro y me escondí entre mechas de mi cabello.- La risueña, con el tiempo me di cuenta que la utilizas cuando acabas de hablar con un ser querido. Y la sonrisa de Scott -me giñó el ojo y yo no supe que contestar porque no tenía la más mínima idea de lo que se refería.- la sonrisa que me dedicas a mí y sólo a mi.- respondió como si supiera lo que me estaba preguntando. A continuación alcé la ceja mirándolo incrédula.
-¿Y cuál es esa, si se puede saber?- me crucé de brazos y alcé la barbilla en alto mirándolo a los ojos.
-La sonrisa que te sale cuando te hago reír.-se encogió de hombros y volvió la mirada a la computadora.
-¿Podrías ser más específico?- sonreí de lado.-Me miró a los ojos y golpeó mi mejilla con su dedo anular.
-Esa sonrisa. -contestó con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro y después besó mi coronilla.
-Ya te pusiste de romántico.- rodé los ojos conteniendo una carcajada.
-Mi lado romántico se revela cuando estoy a tu lado mi amor.- bateó sus pestañas y dijo con voz dos octavas más aguda de lo normal.
-Eres un tonto.- fue imposible no reírse ante su voz.- En fin, ¿Ya preparaste tus maletas?
-La preparé anoche, no se preocupe mi lady.- chasqueó la lengua, mientras hacía unos comandos con la computadora.
Miré por encima de su hombro y vi que estaba editando una fotografía mía. ¿Así me veía o Scott era definitivamente un bien fotógrafo? Me veía como toda una modelo profesional, lo que más llamaba la atención era mi cabello rojizo de verdad me veía muy bien, no llevaba mucho maquillaje pero lo poco que llevaba hacia destacar mis ojos y hacia parecer que tenía unas pestañas larguísimas y tupidas. Habíamos hecho esa sesión un par de días atrás, fue mi favorita porque la habíamos hecho en el parque, al principio fue incómodo porque toda la gente nos miraba pero tiempo después ignoré a la gente y comencé a divertirme, y disfruté aún más cuando Scott me dejó ensuciarme y tirarme en el césped. En esa sesión había usado un vestido dorado lleno de detalles metálicos que tenían forma de flor y diversas figuras bizarras al igual que usaba un montón de anillos y unos cuantos brazaletes que hacían juego con el vestido.
-Wow.- susurré para mí mientras observaba detenidamente cada movimiento y detalle que Scott le hacía a la fotografía.
-¿Te gusta lo que ves?- dijo en tono juguetón
-¿Así luzco en realidad o es por los efectos que haces?-ignoré su pregunta.
-Aún no edito esa foto tontita- contestó y me quedé aún más atónita.- Ya te dije que posees de una belleza natural. Además sabes que odio editar de más las fotografías, los cambios que le hago son mínimos.- me recordó y despeinó mi cabello.
Sacudí la cabeza ocultando mi sonrojo, últimamente Scott me hacía sonrojar más de lo normal, seguía sin descubrir la razón. Tal vez era porque nadie más me decía cosas bonitas o me halagaban tan seguido como él lo hacía.
Para distraerme y evitar que Scott me preguntara la razón el repentino cambio de color de mis mejillas ahora rosadas, tomé la sagrada cámara fotográfica profesional de mi amigo y la encendí con cuidado y comencé a ver las fotos que había en ella, en las que yo aparecía las pasaba rápidamente porque de alguna manera me hacía sonrojar y me daba vergüenza verlas detenidamente, había algunas fotografías en las cuales hacía poses verdaderamente ridículas –de modelo- según Scott. No toda su cámara estaba llena de mi rostro, también había fotos hermosas de paisajes y retratos robados de personas que nunca volvíamos a ver. Mi amigo siempre llevaba la cámara consigo y cuando veía algo que le inspiraba o le llamaba la atención era como un niño, se echaba a correr hacia él y le tomaba un montón de fotografías hasta obtener lo deseado. No le importaba en lo absoluto que la gente me viera feo cuando le tomaba fotos sin su permiso, era todo un sinvergüenza pero cuando le tomaba fotos a mujeres extrañas, ellas se enfadaban al principio pero cuando veían quien estaba detrás de la cámara había algunas que llegaban al punto de hacerle poses e incluso le daban su número de una manera descarada. Hubo una ocasión en la cual una chica después de la "mini sesión" se lo anotó en una servilleta con brillo labial -incluso venía con el beso y toda la cosa- y se la había dejado en la bolsa trasera de los jeans, Scott al darse cuenta le sonrió de manera coqueta que casi provoca que se desmayara la pobre.
Scott tenía muchas admiradoras y salía con muchas chicas por diversión más nunca le había visto salir de manera sería y formal con alguien, pero tampoco era un desgraciado que las usaba por placer, bueno…eso sólo lo hacía con las chicas que se le arrojaban, es decir, las que eran fáciles. Y bueno el aprovechaba la invitación.
Mientras seguía viendo dio la casualidad que la foto que más me gusto era una mía, estaba a contraluz por lo tanto no se veía mi rostro sólo la sobra. Estaba agarrándome el cabello en una coleta en el balcón durante el hermoso atardecer, se veía divino los tonos naranjas en el cielo y también se podía apreciar como el viento despeinaba las hebras de ahora larguísimo cabello.
-Eres un excelente fotógrafo Scott.-señalé la cámara y él sonrió satisfecho ante aquel cumplido.
Él lo sabía, sólo que le gustaba que se lo recordaran.
-Imagínate cuando lleguemos a Nueva York, no voy a soltarte a ti ni a mi cámara. -me dijo emocionado.
Cuando deje de mirar las fotos apagué la cámara con un bostezo, últimamente me encontraba demasiado cansada e inquieta tal vez se debía a que gracias a este cambio de vida me dormía en la madrugada y dormía pocas horas para luego salir a correr con Scott. El siempre traía mucha energía ¿cómo podía ser eso posible? ¿A caso era vampiro?
En fin era algo pesado pero con el tiempo me iba a acostumbrar.
(0)-Pequeño Scott me iré a dormir.-me levanté del sofá y besé el tope de su cabeza- no te vayas a dormir tarde porque hay que tomar el vuelo temprano.-podía apostar a que estaba rodando los ojos, era la onceava vez que me escuchaba decir eso durante el día.
-Si mamá Swan. Sueña bonito.-me lanzó un beso sonoro en el aire e hice como si lo atrapara y lo puse en mi corazón.
Me fui a la cama literalmente arrastrando los pies y en cuanto me metí entre las sábanas en menos de lo que esperaba ya me había quedado completa y profundamente dormida, ni siquiera me detuve a divagar como normalmente lo hacía antes de dormir.
-Despierta dormilona-Scott me sacudió de manera brusca.
-Dame cinco minutos más- alcé la palma de la mano aun estando adormilada y me acurruqué junto a él.
-Vamos Bella-dijo algo impaciente.
-Shhhh-lo callé y puse mi mano en sus carnosos labios para que se callara.
-El avión ya aterrizó, somos los únicos que faltan que evacúen el avión.-mordió cada uno de mis dedos de forma juguetona.
Con esas palabras Scott logró que me levantara en un dos por tres, miré a mi alrededor y vi que no mentía, el avión estaba completamente vació. A continuación mi corazón empezó a latir a mil –debido a las prisas-, me llevé la manga de mi chaqueta a la comisura de los labios para limpiarme un poco de saliva que tenía y también me acomodé rápidamente el cabello tratando de peinarlo con mis dedos pero ahora lo tenía hecho nudo.
-¿Por qué no me despertaste antes?-exclamé exasperada y Scott se encogió de hombros
-Fue imposible despertarte, tienes el sueño muy pesado.- puso cara de pocos amigos.
-Tal vez no lo tuviera tan pesado si me dejaras dormir temprano.- rezongué y crucé los brazos de mala gana.
-Basta de quejarte. Ahora vámonos antes de que Alice nos cocine vivos.- me tomó de la mano y me ayudó a pararme de un salto del asiento, hice una mueca de dolor pues aún tenía el cuerpo adormilado debido de haber descansado en una mala posición durante todo el viaje.
-Hasta luego- dijimos al mismo tiempo a la aeromoza y esta nos rodó los ojos. Ouch, probablemente ya llevábamos un buen rato ahí.
-¿Tanto tiempo llevaba dormida?-susurré mientras bajábamos del avión y el asintió.
-Al principio pensé que bromeabas pero cuando vi que en realidad si estabas sumida en un profundo sueño no supe como despertarte.
Mientras bajábamos del avión sentí una ráfaga de aire frío recorrer mi piel y en seguida la piel se me puso de gallina. Era oficial, me había despedido del sol, si las cosas iban bien con el apartamento Scott y yo quedamos que ni siquiera nos molestaríamos en regresar a Florida, (por varias razones, entre ellas estaba en que me iba a doler dejar a Alice una vez más, hace ya casi un año que no la veía) y afortunadamente ya habíamos preparado todo. Ya nos habíamos acabado la despensa así que no tendríamos que preocuparnos si la comida se echaba a perder o no, también habíamos empacado mucha ropa aunque no toda ya que la mayoría era ropa de playa y no iba a ser apropiada para un ciudad como Nueva York; y bueno en cuanto al trabajo, al blog para el que trabajamos les avisamos acerca de nuestra mudanza y les dio mucho gusto porque que el sitio es originalmente de ahí y en cuanto les avisamos las nuevas noticias en seguida nos dijeron que podríamos ir al estudio.
Aunque siendo honestos, iba a ser un poco complicado volver a acostumbrarse al clima de Nueva York, llevaba menos de diez minutos en tierras neoyorkinas y ya extrañaba el calor abrasador y a veces sofocador de Miami. Estábamos en verano y yo estaba tiritando de frío. Cuando me empecé a sentir mejor, obligue a Scott a caminar a paso más rápido, estaba emocionada, nerviosa, apurada, con el corazón en la boca. Al llegar, fue muy fácil encontrar nuestras maletas ya que eran las únicas que quedaban ahí. Nuestras maletas estaban más que abandonadas, pero gracias a dios estaban en perfectas condiciones. De lo contrario Scott me iba a matar si le pasaba algo a su amada cámara.
(…)
Mis mejillas se estiraron al ver su pequeña figura abriendo sus brazos sólo para mí. Ya no podía esperar más tiempo, ya ansiaba con llegar a sus brazos y que me abrazara así que sin dudarlo corrí lo más rápido que pude hacia ella pero para variar tuve que tropezar con el cordón de mis zapatillas...Cerré los ojos esperando el golpe, esto iba a doler, iba a tener un horrible moretón después de esto. Pero no pasó nada, al contrario me sentía que flotaba; unos fuertes brazos fornidos me sostuvieron por detrás de la cintura. Sin detenerme a pensarlo sabía que esa persona era Scott, pero por alguna extraña razón mis mejillas se tornaron en un adorable color carmín.
Cuando al fin abrí los ojos recobré el equilibrio y puse los pies en el suelo, mi amigo Scott antes de soltarme se detuvo a besarme el cabello y a continuación escuché los pasitos de mi hermana Alice correr hacia nosotros.
-Vaya ni llevas una hora en Nueva York y ya eres todo un imán para los problemas.-Scott susurró en mi oído y después de alejó de mí, dejándome con la palabra en la boca ¡Qué raro!.
-¿Bella eres tú?- su característica voz de campanillas obligo a que levantara la vista del suelo para verla directamente al rostro, parecía sorprendida y después comprendí. Había olvidado comentarle lo del cambio de look.
-La misma.- contesté llevando varios mechones de mi cabello detrás de mí oreja.
-No te reconocí.-se llevó ambas manos a la boca.-Te ves de maravilla, y mírate con ese bronceado. ¡Te envidio!.-
Seguía siendo la misma Alice de siempre… a quién engañaba ya no era una bebé, mi bebé. Ahora era toda una mujer, había pasado sólo un año desde que la dejé de ver pero parecía que habían sido años, había cambiado mucho. Seguía siendo la misma persona que siempre estaba a la moda por lo tanto su estilo cambio dramáticamente, antes usaba vestidos y jeans pero ahora se usaba el tipo de ropa que yo modelaba, ahora que su cabello era mucho más largo y claro – de un tono color caramelo- la hacía verse más radiante y con la piel más clara, también había cambiado la forma de maquillarse ahora había decidido ir por un look edgy y bueno, Alice era todo un camaleón pero con cualquier cambio que se hiciera siempre se vería fabulosa.
-Tal vez hubieras aprovechado para ir a Miami, para entonces tendríamos el mismo bronceado.-le guiñé el ojo y después la tomé por el brazo.- Pero ni lo digamos de ti, también has ocultado tu cambio de imagen- la señalé y la miré una vez más de pies a cabeza.
-Te has dado cuenta- dijo con una sonrisa de oreja a oreja y pasó sus manos por su cabello.-Has sido de las pocas personas que lo han notado, aparte de mi Jazzy.-suspiró
Jasper, hace tiempo que no lo veía pero Alice me mantenía al tanto de lo que hacían e incluso tuve la ocasión de hablar una vez con él y me comentó que buscó un nuevo trabajo completamente legal, por supuesto, le iba muy bien y eso me alegraba. Me pidió permiso para rentar un departamento con Alice pero me negué rotundamente, yo conocía a Alice y ambos estaban muy enamorados pero personalmente yo pensaba que no estaba lista para eso, seguían en la fase de luna de miel y bueno… no era el momento indicado, en un futuro próximo si siguen juntos lo pensaré más a fondo pero tenía que arreglar varios asuntos tanto con mi hermana y su Romeo.
-¿Oye quién era el bombón que impidió que te estrellaras contra el suelo?
Y como si fuera acto de magia mi amigo se aclaró la garganta haciendo acto de presencia y dejó mi maleta a lado mío.
-¡Oh! Alice, él es Scott. Scott, ella es mi hermanita Alice.
-¿En serio? ¿El que siempre mencionas en cada llamada? ¿El chico que me manda saludos?-se abanicó la cara con ambas manos, veía a Scott como si fuera una especie de celebridad.
-Lamento no haber tenido la oportunidad de hablar contigo por teléfono antes, es un placer conocerte.- Scott tomó la mano de mi hermana y la besó.
-Eres todo un caballero- sonrió.- El placer es todo mío Scott.
-Ey, príncipe inglés.- cambiamos de roles y ahora era yo la que le ponía los apodos.- Mi hermana tiene novio y es mi mejor amigo.- obligué a Scott a soltarle la mano a mi hermanita.
-Pensé que yo era tu mejor amigo.-dijo dolido y con un adorable puchero.
-No le hagas caso. Lo dice para hacerte sentir mal, te lo digo por experiencia.- intervino mi hermana.- Tengo que confesar que dice puras maravillas de ti- susurró tapándose la comisura de la boca con una mano.
-¡Oye!- golpeé suavemente su hombro con mi mano.-Deja de revelar mis secretos.-puse una mano en su boca con una sonrisa incómoda.-Vine hasta acá para que me dejaras pasar vergüenza o…
-¡Claro que no! -Se colgó de mi brazo. -¿Te vas a quedar para siempre verdad?-suspiré profundamente evitando de sonreír, si sonreía me iba a delatar yo solita. Aunque me dieron ganas de mandar al diablo todo y decirle la verdad al ver su carita de que muy en el fondo seguía guardando esperanzas, me dolía pero prefería mil veces esperar su reacción de felicidad y sorpresa.
-No corazón de melón.- miré hacia el piso escondiendo una sonrisa.- Lo lamento.
-Pero…-se le quebró la voz.
-Alice, mejor no hablemos de eso.- comenzó a decir Scott.-Mejor hay que disfrutar este momento.- sacudió algo que estaba entre sus manos y hasta ahorita me daba cuenta que llevaba la cámara más que preparada para sacar fotos.- Ahora sonrían y digan "queso"- se puso en posición para tomar la foto.
Alice se secó las inútiles lágrimas de cocodrilo y puso una mano en su cadera mientras sacaba una sonrisa de oreja a oreja que provocó que unos adorables hoyuelos sobresalieran de sus mejillas. ¡Pero qué buena actriz era! Y por poco caía una vez más.
-La primera foto en Nueva York.
-¡Queso!-exclamamos al mismo tiempo mientras yo recargaba mi mejilla en el hombro de la pequeña y miraba a Scott a través de la cámara fotográfica sonriendo tímidamente.
Tres segundos después Scott corrió hacia nosotros, mirándonos con un destello en sus ojos.
-¿Y ahora qué?-le saqué la lengua.-¿Se le acabó la pila?
-No. Ambas son demasiado fotogénicas.-miró la pantalla de su cámara.- Creo que es de familia.- se encogió de hombros y se colgó la cámara en el cuello.
-¿Es la primera de muchas fotos, cierto?-preguntó mi hermana mientras Scott tomó dos de sus maletas y ella nos ayudó con otra nuestra de tamaño pequeño.
-Eres bastante lista.-le guiñó el ojo mi amigo y comenzamos a caminar hacia la salida para tomar un taxi.
Scott y Alice se llevarían muy bien.
El camino al hotel fue una completa pesadilla, no por el hecho que Alice y Scott hablaban hasta por los codos sino por el hecho que me había estresado porque había un montón de tráfico. Mi mejor amigo y mi hermana tenían varias conversaciones al mismo tiempo y hacían lo posible por incluirme en sus conversaciones pero al cabo de unos segundos me perdía y no tenía de la menor idea de lo que hablaban así que mejor me dediqué a escuchar y observar, y de vez en cuando decir un comentario cuando me ponía al corriente al igual que ellos. Scott le hablaba acerca de su pasión hacia la fotografía, le dijo toda la verdad a excepción de que yo era su musa y trabajaba junto con él en este famoso blog por la web, Alice estaba maravillada ya que ambos andaban en la misma sintonía.
También Alice mencionó acerca de lo que estudia y cosas básicas de ella, todo iba bien hasta cuando comenzó a mencionar la pasarela de hace un par de años…
-Sí, y el ex novio de Bella modeló de maravilla aunque ya no pudo volver a ser mi modelo porque bueno… las cosas se complicaron.-terminó de decir mi hermana y hubo un incómodo silencio.-Oh…Bella yo lo siento tanto.
Miré al suelo, no sabía cómo me sentía. Me dolía pero al mismo tiempo no, era doloroso escuchar acerca de Edward después de todo este tiempo pero al mismo tiempo me sentía algo feliz porque pasamos buenos recuerdos pero con tan sólo pensar en esa persona en específica varias cosas indescriptibles pasaban por mi mente. Recargué mi mente en el cristal y cerré los ojos pretendiendo que no escuché absolutamente nada sobre aquel hombre.
Borrón y cuenta nueva.
Respiré hondo y después de varios segundos de silencio abrí lentamente los ojos.
-¿Ya te conté que Scott eligió el color de mi nuevo cabello?- sonreí débilmente y ambos me vieron pidiéndome una disculpa con los ojos.
-¿En serio?- mi hermana preguntó interesada.
-Sí, estaba pensando en teñirla de rubia pero eso se veía ya muy seguido y entonces el color rojo apareció en mi mente y dije ¿Por qué no?- contestó orgulloso.
Y volvimos a la conversación, ahora olvidando lo sucedido y en verdad tratando de no mencionar su nombre.
Después de haber llegado al hotel e ir a nuestra habitación, mi hermana nos ayudó a desempacar mientras seguíamos platicando, los tontos me sacaron unas cuantas risas y hasta lágrimas de felicidad con sus anécdotas y babosadas. Tiempo después de haber terminado Alice trató de convencernos de ir a la casa de mi papá para cenar y continuar con una amena platica entre nosotros aunque yo me rehusé por varias razones, la primera era que mi papá se ponía más que protector cuando alguna de nosotras le hablábamos a otro chico que no fuese Jacob –porque lo conocía desde hace tiempo- y bueno era algo antisocial, era muy difícil sacar del caparazón a ese hombre; iba a ser un gran reto aunque no dudo que mi amigo inglés se hubiera negado al desafío pero ahora tanto como Scott como yo estábamos exhaustos debido al viaje y ambos necesitábamos descansar.
Afortunadamente mi hermana fue comprensiva –cosa que se me hizo rara- pero prometió estar al día siguiente con nosotros a primera hora.
En cuanto el hada saltarina se fue Scott y yo ordenamos comida para que la trajeran a la habitación y nos pusimos de inmediato la pijama, estábamos tan agotados que ni siquiera nos molestamos en tomarnos una ducha. Platicamos un rato mientras esperábamos nuestro delicioso manjar, hablamos sobre mi hermana y le conté más cosas acerca de ella y sin querer tal vez se me haya salido una que otra cosa vergonzosa pero podía confiar en Scott, él sabía guardar bien los secretos era como una tumba. Después de quedar más que satisfechos también comenzamos a hacer zapping en la tele y nos detuvimos al que iban a pasar una película de acción pero antes de que ésta empezara me había quedado dormida en los brazos de mi querido príncipe inglés.
(…)
Al despertar me encontraba arropada y sola en mi cama, me estiré y escuché un crujido provenir de mi espalda a continuación me detuve a mirar el despertador eran apenas la siete de la mañana. Había dormido más de doce horas. Con pereza, me levante lentamente de mi cama mientras me tallaba los ojos. Hoy íbamos a tener un día agotador con una agenda más que ocupada y con fortuna si nos sobraba tiempo pasearíamos un rato por las calles de Nueva York y deleitarnos con la comida de mis restaurantes favoritos y divertimos en mis lugares preferidos. Aproveché que fuera tan temprano para ordenar el desayuno para ambos, ordenar la parte de mi habitación, darme una buena ducha y arreglarme antes de que se despertara Scott.
Antes de que me diera cuenta ya casi medio día y alguien comenzó a tocar la puerta con unos nudillos sumamente desesperados, abrí la puerta y mi hermana me esperaba del otro lado con su característica sonrisa pícara, esta mujer traía algo en manos pero sólo esperara que no tomara mucho tiempo porque hoy, precisamente hoy no podíamos tomarnos el día libre ya que hoy era la cita para ver el departamento y eso significaba que no sólo íbamos a ver un departamento, conocía a los agentes de bienes raíces y hacían lo que fuera para que te llevaras cualquier departamento ese día, nos iban a traer de casa en casa súper entretenidos.
-Hola tortolos.-entró a la habitación dando saltos en sus tacones de doce centímetros. ¿Cómo le hacía? Eso era como un suicidio para mí
-¡Buenos días Alice querida!- gritó Scott desde el otro lado de la habitación con su perfecto acento inglés.
-¿Qué planes tienen para hoy?- mi hermana se sentó en el sofá y cruzó las piernas.
-Ehhh- comencé a balbucear.-Pues.. Estaba pensando en ser el guía turístico de Scott del día de hoy.
-Vamos.- corrigió mi hermana con una sonrisa maliciosa de oreja a oreja.
Abrí los ojos e intercambie miradas con Scott mientras mi hermana miraba la habitación de arriba para abajo, parecía maravillada con ella.
Cambio de planes.
- Sólo seremos Scott y yo.- respondí enseguida.
¡No, nada de eso!- golpeó sus manos contra sus muslos- Hoy tengo todo un día preparado para nosotros cuatro.
-¿Cuatro?-Scott asomó su cabeza desde el otro cuarto y alzó una ceja mirando a Alice.
-Así es, escucharon bien. Bella, Jasper, tu y yo. Un día completo juntitos.-gritó emocionada.-Jazzy y yo hoy le enseñaremos la estatua de la libertad e iremos a el puente de Brooklyn.-empezó a mover las manos para agregarle dramatismo a sus líneas, sabía perfectamente que había ensayado eso. Tal vez había pasado un año desde que dejé de ver a Alice pero ella seguía siendo la misma duende hiperactiva que usaba los mismos juegos sucios de siempre.-Y que Scott tomé fotografías de los bellos paisajes pero en especial a mí, que yo soy un lienzo en blanco…-la dejé seguir con su discurso tratando de contener una carcajada.
-Ay corazón, yo también viví aquí no soy una turista. ¿Por qué mejor sales con Jasper en una velada romántica? – pues ambas manos en la cadera y le dije con tono meloso.
-Hace mucho que no estás aquí.-cruzó los brazos, ignorando mi consejo.-Vas a perderte. Yo puedo mejor guía que tú.
-Ouch, vaya punto para Alice.-Scott dijo y lo volteé a ver con ojos de pistola. No estaba ayudando en lo absoluto, al contrario le echaba más leña al fuego.
-No me eches la sal.- reí por lo bajo, rascándome la nuca.- Nunca podré olvidar un lugar como este- suspiré casi melancólica evadiendo los recuerdos, sacudí la cabeza intentando olvidar todo como si eso fuera posible.
Olvídalo ya.
No quería detenerme y pensar en el pasado. Haber llegado a Nueva York sin remordimientos ya había sido un gran reto, no iba a arruinarme el resto de la estancia recordando malos recuerdos, el sentimiento de culpa o arrepentimiento.
-Si tú lo dices.- se encogió de hombros.-¿No quieren que vaya con ustedes verdad?- nos miró a ambos insistiendo, no se iba a dar por vencida tan fácilmente.
-No exactamente.-Scott y yo respondimos al mismo tiempo. No le mentimos pero tampoco le dijimos acerca de nuestro plan.
-¿Por qué?- dijo algo dolida-¿Scott, acaso no te caigo bien?- se llevó ambas manos al pecho. No las lágrimas de cocodrilo no, no por favor.
-Claro que me caes súper bien Alice pero...-salió de su escondite mordiéndose su labio y ahora me miraba directamente a mí, con esas grandes orbes color azul quería que le ayudara. Demonios Scott era como la esposa de un mafioso, le dejaba todo el trabajo sucio al esposo en este caso era a mí.
Me las iba a pagar. Era Hora de improvisar.
-Pero no es conveniente que vayas con nosotros en esta ocasión...-agarré a Alice de la manga de su suéter y suspiré audiblemente a punto de soltar la bomba- Porque tengo una especie de… cita-susurré por lo bajo pero aun así mis mejillas se pusieron coloradas.
-Lo sabía. Enhorabuena.
-¿Qué? – Me quedé atónita- ¿Si ya lo sabías para qué preguntas y haces las cosas más difíciles y complicadas?
-Quería escucharlo salir de tus labios.- dijo cantando.- Pero aun así me debes una salida y aún mejor… Será una doble cita- me golpeó las costillas con el codo algo entusiasmada.
Miré a Scott algo indignada y el sólo miraba para otro lado de la habitación conteniendo una sonrisa burlona.
-Bueno ya es hora que me vaya, tengo una cita híper romántica que preparar.-suspiró y se levantó del sofá de un salto.-Nos vemos Scott.- se despidió de él pero antes de irse me agarró del brazo y me haló junto con ella hasta la salida.
-Hasta luego Alice- contestó Scott ahora sumido en su teléfono y se tiró en mi cama.
Alice me sacó de mi habitación y emparejó la puerta.
-¿Picarona, desde cuándo te gusta Scott?-meneó ambas cejas juguetonamente.
-Mary Alice Swan…-chasqueé la lengua rodando los ojos.-Estas total y completamente lo….
-Bueno podremos hablar de eso después pero en cuanto termine la cita me cuentas como te fue, quiero todo con lujo de detalles-demandó y alzó su dedo meñique.
Tendría que quemarme el cerebro para inventarme una historia de amor trágica, probablemente le diría que la cita fue bien pero incómoda, lo nuestro no iba a funcionar, blah blah y que lo mejor sería que nos quedáramos sólo como mejores amigos.
-Lo prometo.-entrelacé mi meñique contra el suyo con una sonrisa de lado.-Pero…-hizo una mueca.- te lo contaré después de que tú y yo tengamos una larga charla en privado.
-Está bien- me torció la boca.-Tu tranquila todo saldrá bien. Aunque no apruebo lo que estas usando en absoluto para tu primera cita con Scott- señaló mi outfit con desaprobación.
Sólo estaba usando un par de shorts usados denim de un color azul claro, con un tank top blanco de Nirvana una de mis bandas favoritas, un beanie** negra y unas botas Dr Martens del mismo color del gorro.
-No empieces…quedamos en que ya no ibas a criticar mi estilo- la señalé con mi dedo anular juzgándola.
-No creo que a Scott le importe. Pero por favor la próxima vez déjame ser el hada madrina y arreglar a mi Cenicienta- se encogió de hombros y yo rodé los ojos.-Ya ya ya lo sé, calladita me veo más bonita.-hizo un ademán como si se cerrara la boca con un zipper invisible aunque segundos después lo volvió abrir. –Debo admitir que lo que hay entre Scott y tu era muy… obvio.-comenzó a alejarse lentamente.
-¿A qué te refieres?
Estaba a punto agarrarla del suéter para detenerla pero en seguida se echó a correr no sin antes gritar a todo pulmón.- Ya verás. ¡SOY TEAM SCOTT!
-¡Alice!- la regañé y unas personas salieron de su habitación para ver que estaba pasando, sus miradas se fueron directamente a mí e inconscientemente me llevé ambas manos a la boca totalmente ruborizada.
(1)Entré de nuevo a la habitación del hotel y me encontré con un Scott acostado en mi cama como si estuviera posando para una revista de modas, ya saben, la típica pose sexy de dios griego. Parecía que tenía un letrero en la frente que decía "te estoy esperando" y en el rostro llevaba dibujada una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Una cita, eh?- meneó las cejas
-Fue lo mejor que se me pudo ocurrir.- me encogí de hombros y arrojé mi cuerpo encima del suyo. -¿Ya estás listo?
-¿Para nuestra primera cita en Nueva York?- arrugué la nariz, seguía burlándose de mí.- Claro que si mi amor, espero que me lleves al mejor restaurante de aquí.-continuó con el juego.
-¿Vas a seguir con eso?-bufé y le saqué la lengua. El me veía a los ojos de una manera que me empezó a intimidar y decidí mejor levantarme de la cama de un salto- Vámonos, se hace tarde.
Tomé mi chaqueta de cuero negra y lo esperé en la puerta, él iba detrás de mí pero caminaba muy lento estaba arrastrando los pies. Scott podía ser a veces muy pero muy perezoso.
-Mueve el trasero, tortuga.-me reí y me puse detrás de el para pisarle los talones.
-Dime que no nos vamos a ir caminando.-hizo un puchero y guardó las llaves en la bolsa de sus jeans.
-Claro que no.- dije con una sonrisa.-Nos iremos en metro.-lo miré divertida y tenía los ojos como platos.
-No por favor, no otra vez.-suplicó.- ¿Recuerdas lo que pasó la otra vez?- comenzó a decir mientras entrabamos en el elevador.
-No.-mentí descaradamente y presione el botón de la planta baja.
-Permítemelo recordártelo, Swan. Me perdí en el metro.- gritó y yo empecé a carcajearme.- Fue la experiencia más traumática de toda la historia y luego el tren en el que estabas se fue y…-comenzó a alzar la voz.
-Oh vamos no fue tan malo.- chasqueé la lengua.- Después fui por ti, no es para tanto.- rodé los ojos.
-Pero qué tal si me raptaban, ¿Cómo te atreves a dejarme solo en el metro?
-Los accidentes pasan Scott. Y gracias a mí ahora sabes usar el metro.-le recordé.
-Por favor, no quiero irme en metro.-lo miré por encima del hombro y me veía realmente preocupado su expresión no tenía precio, era digna de fotografía.
-Déjame pensarlo.- el elevador anunció que ya habíamos llegado al lobby y en cuanto las puertas se abrieron él se puso delante de mi impidiéndome la salida del ascensor.
-Haré lo que quieras.-se acomodó las gafas de nerd.
-¿Lo que yo quiera ah?- alcé la ceja y me llevé una mano a la barbilla.-Esta bien, nos iremos en taxi sólo si…- mordí mi labio pensando en un castigo para el.-Si me dejas decorar la casa.- solté al fin.
-Lo que quieras menos eso.- recalcó.- Te quiero demasiado pero para ser honestos tienes pésimo gusto para eso- sentí como si fuera una daga al corazón, decían que la verdad dolía. –Pero, te dejaré escoger tu cuarto. ¿Te parece?- sostuvo su mano en frente de mí, para ser honestos era una oferta tentadora.
-Trato hecho.- sacudí mi mano contra la suya.
Yo salí del coche mientras Scott se encargaba de pagar. Nos encontrábamos en Manhattan, cerca de Broadway y el barrio chino había varios edificios de color crema y eran muy antiguos pero a la vez eran hermosos, hasta ahora no me había detenido a admirar mi viejo hogar. No había cambiado en lo absoluto pero seguía maravillándome de la misma manera como cuando llegué aquí por primera vez.
-Perfecto, no te muevas.- gritó Scott. Me volteé para ver que rayos hacía pero no lo encontré después deduje como en la forma en que me lo ordeno fue fácil adivinar que estaba tomando fotografías, me estaba tomando a mí para ser específicos.
Comencé a buscarlo a mí alrededor y apareció en frente de mis narices, -¡Oye!- reí y escuché por cuarta vez el click de su cámara.-¿Cuándo llegaste hasta acá?
-Soy un ninja, mi amor. ¡Mira!-miró su cámara con una sonrisa inocente.-Es la primera foto que te tomo donde me miras fijamente y sonríes.-dijo orgulloso.
-Pensé que habíamos quedado en no traer cámaras.-crucé los brazos.
-Perdón, fue inevitable.- suspiró y volvió a tomar otra foto, esta vez era de los edificios que nos rodeaban.
-Quedas perdonado pero no la saques mientras nos muestran el departamento porque pensaran que somos competencia o algo por el estilo.
-¿Y cómo sabes tanto?
Suspiré y me paré de puntitas para arreglar un mechón desaliñado de mi amigo.-Me he mudado muchas veces, digamos que ya soy toda una experta en esta área.- sonreí sin ganas y miré mi celular para buscar el número del edificio.
Scott me seguía el paso mientras yo miraba de lado a lado buscando, cuando al fin lo encontré y a lado de la puerta principal se encontraba una chica de unos veinte cinco o treinta años, era muy pálida su piel era blanca como la tiza, unos hermosos ojos azul claro y una cabellera de color chocolate, lo traía recogido en una coleta alta -me recordaba a mi amado cabello- y estaba con un traje de sastre azul marino que se amoldaba a su figura, era discreto pero era muy lindo, llevaba una camisa blanca y una mascada roja alrededor del cuello que la hacía ver más pálida de lo que en realidad ya era, en seguida supe que era la agente de bienes raíces porque llevaba una Tablet con el logo para la compañía que trabajaba.
Subí las escaleras animadamente.-Hola, disculpe tengo una cita con…-miré mi teléfono para leer el nombre que tenía anotado.-Crystal Reed.
-Oh esa soy yo.-sonrió tímidamente.-¿Usted es la muchachita con la que hable por teléfono? ¿Isabella Swan?-dijo amablemente
-La misma.-puse ambas manos en mi cintura parándome derechita.-Aunque sólo dígame Bella.
-¿Lista para comenzar?- preguntó y después miro a mi compañero de arriba abajo con ojos grandotes, nada más le faltaba babear.
-Sí.-alcé la ceja mirándola fijamente.
-¿Disculpe en que puedo ayudarle?-me ignoró y se ruborizó al dirigirle la palabra a Scott.-¿Quiere rentar un departamento?
-Sí…-dijo algo confundido, me daba gracia como Scott no se daba cuenta del efecto que causaba en algunas mujeres.-En realidad, vengo con ella.- tosió incómodo y enseguida la chica se puso pálida.
-Mil disculpas.-rio avergonzada.- La señorita Swan no mencionó que vendría con alguien más…-miró al suelo y abrió la puerta de la entrada principal del edificio.
-No se preocupe.-mi amigo puso su mano en su hombro antes de que entráramos. Y la sonrisa que tenía al principio regresó.
Crystal nos llevó hasta el departamento en silencio, tuvimos que subir las escaleras porque el ascensor se encontraba fuera de servicio, había un silencio incomodo lo único que se escuchaba eran los tacones de la agente de buenas raíces chocar contra el suelo de mármol.
-Bueno, ¿Gustan que sea yo quien les enseñe el departamento o prefieren verlo por ustedes mismos?- nos preguntó al abrir la puerta.
Intercambie miradas con mi amigo británico y él se encogió de hombros, dándome a entender que yo era la que decidía.
-Creo que nosotros a partir de aquí nos haremos cargo.-traté de no ser grosera pero no me agradaba cuando los agentes me seguían, me gustaba tomarme mi tiempo para mirar todo, hasta la más mínima imperfección o detalle.
-Está bien.-sonrió algo desanimada.-Si tienen alguna pregunta no duden en consultármelo.-se quedó en el marco de la puerta permitiéndonos la entrada.
-Gracias.-dijo Scott seductoramente marcando y haciendo más obvio su acento inglés.
Regañé a mi amigo con la mirada y el alzó las manos. Sabía porque lo miraba así, no nos iban a dar un descuento especial si coqueteaba con la chica.
Entramos a la casa y ambos abrimos la boca. Era amplio y tenía las habitaciones como las describían en la página pero desafortunadamente no era como en las fotografías, habían cambiado varias cosas, la mayoría de las paredes eran de un color blanco dando el efecto de que había mucha luz, casi todos los muebles eran de color blanco y negro. Me gustó el departamento pero… no me enamoré de él; para mi punto de vista era muy varonil y serio, era lo opuesto que Scott y yo éramos.
-¿Y qué tal?-preguntó la agente mientras salíamos con una sonrisa animada.
-Pues… -comenzó Scott, con ese tono de voz decía todo.
-No se parece al de las fotos.-confesé desanimada.
-Bueno, no pierdan la esperanza. Hay un departamento para cada tipo de persona, si gustan les puedo mostrar más.-se llevó la Tablet al pecho mirándonos a ambos.
-Está bien.-respondimos al mismo tiempo.
-¿Tienen algo en mente?- Scott se llevó la mano a la barbilla. -En serio perdón por entrometerme. ¿Qué tipo de casa buscan como pareja?- comencé a toser cuando la conversación fue para ese rumbo.
A sí que eso era lo que quería saber, por eso se puso pálida cuando supo que Scott venía conmigo. Quería saber si éramos novios.
-Mire queremos un departamento que sea bohemio y que este amueblado.- mi amigo dijo en seguida sin negar el hecho de que acababa de decirle a la chica que éramos pareja.
-Pero nosotros…
-Déjamelo a mi amor.- dijo Scott con una sonrisa juguetona y miré de reojo a la agente que sonreía débilmente.
-Creo que tenemos algo parecido a lo que desean.- comenzó a guiarnos hacia la salida se le veía en su lenguaje corporal que ahora se encontraba cabizbaja.
(2)-Scott Murray rompiendo corazones desde 1989- susurré por lo bajo sintiéndome mal ahora por la pobre chica.
-¿Y Qué les parece este?-preguntó la chica por cuarta vez y después mordió su labio algo nerviosa, parecía que temiera que mejor los fuéramos a buscar por nuestra cuenta no quería perder clientes.
-Bueno…-mi novio falso se llevó la mano a la barbilla mirando alrededor.-¿Podría darnos un tour?
Se le iluminaron los ojos y aceptó gustosa. Comenzó a caminar hacia la sala y nosotros le seguíamos por detrás.
-Esta es la sala, cuenta con televisor de plasma, los muebles son nuevos y de diseñador.- Dijo subrayando aquellas palabras que llamaron la atención de mi amigo ya que en los departamentos que vimos anteriormente no dudo en decirle que muchos de los muebles se veían baratos y de segunda mano.- Ustedes son las primeras personas que vienen a verlo, apenas acabamos de amueblarlo.-dijo orgullosa.
La sala era preciosa, había unas grandes ventanas que ocupaban toda una pared, las paredes eran blancas, había un librero bellísimo del mismo color de las paredes y en medio de la sala había un sillón de color café en forma de L, al igual que había unas mesas que combinaban con ellos y debajo de los sofás había una alfombra de un color varios tonos abajo del sillón. Lo que más me encanto de la sala era el hecho que había una hermosa chimenea y arriba de esta estaba el televisor de plasma.
Mientras la chica seguía mostrándonos el departamento tanto yo como Scott estábamos maravillados, parecía que el departamento había sido creado sólo para nosotros, como si supieran acerca de nuestra visita. La cocina se veía exquisita con los muebles a juego de color caoba, ya no podía esperar para rentar el departamento y estrenarla, el comedor era simple con una mesa de cristal cuadrangular y con varias sillas modernas de color blanco que estaban a su alrededor. En una esquina entre el comedor y la sala había un pequeño escritorio que sería perfecto para Scott cuando se dedicara a trabajar en su tesis, en Miami él se la pasaba de cuarto en cuarto quejándose de que no tenía un pequeño estudio para tranquilizarse pero parecía que ahora estaba a punto de obtenerlo. Había tres habitaciones, una la podríamos ocupar para huéspedes porque no estaríamos dispuestos a compartir el departamento con alguien más, los tres cuartos eran del mismo tamaño, eran muy amplios con paredes color blanco, eran muy simples pero tenían su encanto. Y lo que más me agrado de todo el tour fue que si lo comprábamos cada uno tendría si propio baño.
En cuanto termino de mostrarnos el apartamento Scott y yo con tan solo intercambiar unas cuantas miradas nos dijimos todo.
-Lo queremos.- dijimos al mismo tiempo sonriendo y mi amigo saco la cartera para dar el adelanto. La cara de felicidad de Crystal nos hizo el día, había hecho por lo menos una venta el día de hoy.
Al fin teníamos un hogar, era hora de dar la sorpresa y celebrar en familia.
(…)
-¿Es enserio?- gritó Alice con lágrimas en los ojos.-Por favor dime que no esta bromeando.- miró a Scott esperanzada.
-Lo digo de verdad.-miré a mi papá por encima del hombro con una sonrisa cariñosa.
-¿Es oficial?-el alzó una ceja dudoso. Estaba siendo algo frio y distante conmigo pero le entendía completamente, tenía miedo de encariñarse conmigo demasiado durante mi estancia para después irme como normalmente lo hacía, aún le costaba hacerse la idea de que me tenía que dejar salir del nido.
Después de haber pagado una parte del departamento, Crystal nos permitió mudarnos de inmediato y eso fue lo que hicimos. Ni siquiera nos tardamos más de una hora en ir al hotel y regresar a la nueva casa, fue maravillosa la sensación de llagar ahí, íbamos a cambiar la casa un poco pero iban a ser detalles mínimos. Íbamos solo a quitar la mayoría de los cuadros y colgar las fotografías de Scott en su lugar, remplazando las pinturas que había antes, no queríamos cambiar nada más porque para nuestro gusto estaba perfecta, como si nos hubieran leído la mente.
-Es oficial.-abracé a mi papá y no pude evitar soltar unas cuantas lágrimas de felicidad.-Estoy de vuelta.
-¿Para siempre?-mi papá me devolvió el abrazo pero noté un cambio considerable en su voz, volvía a ser el mismo de antes.
-Sí papá.- sequé unas cuantas lágrimas de felicidad que apenas me había dado cuenta que recorrían mis mejillas y miré a Scott sonriendo.-Gracias-le susurré y le mandé un beso.
-¡Vamos a celebrar!-Alice me tomó de las manos y comenzó a bailar.-Mi hermana está de vuelta en Nueva York-gritó.
-Alice….-la regañó mi papá.
-Hmm suena interesante. Livin' la vida loca- cantó Scott y todos reímos, hasta mi papá lo hizo.
Charlie llevaba tan sólo unas horas de conocer a Scott y ya lo quería como un segundo hijo. En cuanto empezaron a entablar una conversación como que hicieron click y parecía que eran amigos de toda la vida. Todo estaba saliendo como menos lo esperaba, pero de una forma positiva y eso me alegraba. Era el inicio de un nuevo capítulo en mi vida
-Antes de celebrar me gustaría arreglar unos asuntos.-suspiré y me llevé las manos al cabello.-Tengo que hablar con Rosalie.
Hubo un silencio sepulcral. Y a continuación tocaron la puerta.
-Dios mio, es como Beetlejuice- susurró Alice llevándose las manos a la boca.- Dijimos su nombre varias veces.
-No creo que sea ella.- comentó mi papá. – Le dije en la mañana que vendría Bella, no creo que se moleste en venir para arreglar las cosas con su hermana, sabes que es muy orgullosa.
-Iré a ver quién es- intervino Scott y camino hacia la entrada, por alguna extraña razón se me revolvió el estómago y me empezaron a sudar las manos.
Todos escuchamos como se abría la puerta y sentí una ráfaga de aire que entró a la casa y me puso la carne a flor de piel, me abracé tratando de guardar un poco de calor.
-¿Residencia Swan?-dijo una voz masculina que se me hacía vagamente familiar, cerré los ojos tratando de recordar donde la había escuchado antes pero no encontré nada en mis memorias, era como si hubiera una nube borrosa.
-Sí aquí es.-contestó mi amigo con voz seria.
-Quédense aquí.-le dije a mi hermana y a mi papá, ellos asintieron y me fui caminando lentamente a la entrada. Las piernas me comenzaron a temblar sin razón alguna, era como si fueran de gelatina.
Me puse detrás de Scott si él fuera mi escudo personal y me paré de puntitas para ver quien estaba del otro lado de la puerta.
-¿Quiénes son ustedes?-dijo mi amigo británico en tono grosero. El hombre que había hablado primero, estaba mirando ahora hacia el suelo.-¿A quién buscan?- volvió a preguntar con el mismo tono de voz.
Había tres hombres, todos eran muy altos. Los dos de atrás tenían la tez muy blanca y tenían los brazos muy bien formados y se les veían perfectos con los trajes que traían puestos, ambos tenían el cabello de color castaño obscuro, me recordaban a Emmett porque parecían dos grandes osos de la montaña. El tercer hombre era igual de alto sólo que iba vestido menos formal que los otros dos, llevaba una camisa blanca medio abierta que permitía ver sus pectorales bien formados, no veía su rostro porque traía una gorra de beisbol puesta y unos jeans algo desgastados.
Segundos después el mismo hombre se aclaró la garganta, se quitó la gorra y alzó la vista lentamente y al mirar su rostro "por primera vez" inmediatamente me puse rígida.-Policía de Nueva York, tenemos que hablar con Isabella Swan.
N/A #1:
Benie** :gorro de lana
http (:) / data images/83664347 Una de las muchas fotos que ó de Bella. (sólo que imagínenselo con el outfit que describí)
http(:) new-york / greene-street /el departamento que vieron por internet
http (dospuntos) / www (punto) onefinestay (punto) com/new-york/ west- 17th -street -2 / Departamento de Bella y Scott –final-
N/A#2: Siento no haber actualizado antes, me había quedado sin inspiración y aparte estaba súper atareada con la prepa y los exámenes pero gracias a dios ya los terminé.
Muajajaj ¿Quién será el hombre que buscó a Bella en casa de los Swan? Saben que me encanta dejarlas con la duda. Bueno en fin ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Lo amaron? ¿Lo odiaron? Sus reviews son bienvenidos ¿Ustedes shippean a Scott y a Bella? Por que yo sí JAJAJ bueno, algo así.
Muchísimas gracias por leer. Les mando muchos besos y letritas de amor, Bye.
