NO TENGO SALVACIÓN PTM. No puedo creer que no he actualizado en tanto tiempo, soy de lo peor jajaja.
Monocromo en azul:Gracias, y claro que le ha irritado lo de "Pequeñín", aunque eso no se lo planteo Hanji en su momento jajaja. Mil disculpas por tardar tanto :c
Dalhia-L:Pequeñín es un nombre tan bueno que no me pude resistir lol poco a poco esos dos se van a acercar, ya lo verás.
gleysi.chavarria:Me encanta imaginar a Hanji con tantas profesiones, sobre todo si tiene que ver con investigación o enseñanza. Obviamente era necesario para este fin que fuera bióloga marina, ese tritón no se va a estudiar solo(?).
Guest-chan:Lamento haber tardado tanto :c
Pau-Luina:Muchas gracias, y a juzgar por los reviews definitivamente ha gustado más esto jaja.
JeLann7:¡Muchísimas gracias! Me he tardado pero aquí está la continuación.
Dy:Un capítulo a capítulo jajaja espero no tardar mucho o hacerme vieja.
Guest-chan II:Me has dado justo en el cora. En serio, es tan lindo leer tu review y luego darme cuenta de que me tardé meses en actualizar me hace sentir una persona terrible ;-;
Hana-chan:Aunque seas un poco seca y no me dejes review aunque te obligue (:v), me encanta hacerte feliz con lo que escribo, hermana.
Ingrid:Hi! Thank you sweety! I would like to write 5k words but I'm super lazy lol I will try to update more, so I can make a balance.
Guest-chan III:Gracias :'D
Selene:Muchas gracias, me tardé, pero aquí esta.
MarcyCharlotte:Me sonrojas jajaja no puedo creer que lo califiques así, es tan bonito :3
Dy:No sé si seas la misma persona, pero sea así o no lo siento por tardarme tanto :(
Ya no les aburro, ¡al fic!
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Flames so hot that they turn blue
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Las mañanas eran la parte más difícil del día. A veces se quedaba viendo el techo durante minutos, hasta que la segunda alarma sonaba, porque ya estaba preparada por si esto volvía a pasar, la que le decía que no estaba en esa pesadilla recurrente, aquella que a veces olvidaba, aquella que trataba de no darle importancia, pero de vez en cuando su cerebro se encargaba de traerla de nuevo. Moblit a veces le llamaba, cada que podía, mejor dicho, a veces Hanji se preguntaba qué clase de persona había sido en su vida pasada para merecer a semejante ángel terrenal.
Una vez que salía de la cama recibía el mismo recordatorio al momento de ducharse, por eso muchas veces prefería no hacerlo, el clima fresco le ayudaba a mantenerse sin sudar, sin necesidad de usar ropa fresca o bañarse diariamente. Lo que hizo básicamente es salir de la cama, hacerse un intento de coleta y ponerse el abrigo para salir y subir al auto.
Ya a partir de ese momento Hanji se siente liberada. Ver como el mundo se mueve es terapéutico, darse cuenta de que debe igualmente moverse a su ritmo le alegra, y es entonces que recuerda que tiene una vida real, que la pesadilla se acabó hace ya mucho tiempo. Deja de ser sombría mientras escucha en la radio alguna nueva canción pop que hace que baile sobre su asiento, mientras tararea si es que ya conoce la melodía.
Cuando llega a las instalaciones, sigue con una sonrisa y alguna letra particularmente pegajosa en la mente. Saluda cordialmente a la secretaria de Erwin, Mari, y a uno que otro sujeto del que desconoce el nombre. Sus relaciones allí son casi mínimas, algo raro porque a ella le encantaba hablar con las personas, pero todos allí parecía que tuvieran miedo de hablar de más y por eso evitaban el contacto humano. Quizás si tuvieran miedo de que se les escapará algo.
Hanji había firmado un contrato de confidencialidad. No podía decir nada a nadie hasta que estuviera terminada la investigación, a ningún familiar ni amigo, y no podía hablar de ello con Moblit en público, había una paranoia de que esto pudiera afectar gravemente la población. No sabía exactamente cómo iba a afectarlos, para Hanji era relajante que hubiera algo similar a su especie, y con quien quizás algún día pudiera comunicarse.
Hablando de ello, sus interacciones con Pequeñín estaban mejorando. Él, suponía que era un él por la ausencia de mamas, aunque aún faltaba determinar si era mamífero, pez o una extraña mezcla de ambos, se mantenía reacio a interactuar con Moblit la mayor parte del tiempo, de echo rara vez asomaba la cabeza cuando él estaba presente y cuando bajaban a ver el interior del estante por fuera buscaba la manera de ocultarse de él. Si bien él no estaba precisamente encariñado con ella, al menos le permitía verlo y estudiarlo a la lejanía. Podría ser que no estuviera actuando de acuerdo al plan de los jefes de Erwin, pero ella sabía perfectamente que las criaturas marinas, y no lo decía por los tiburones, que le parecían criaturas casi dóciles, sino los mamíferos, que por más tiernos que pudieran verse eran violentos y viciosos. Saber que Pequeñín le había arrancado dedos al antiguo encargado no ayudaba mucho. Además, estaba el factor de que no podía determinar aún que tan "humano" era Pequeñín, no había manera de que pudiera estudiarlo como se estudia a un animal común.
Así que se dedicaba a observarlo de lejos, estudiar su anatomía y teorizar exactamente como estaba conformada su estructura ósea y muscular. Le daba mucha curiosidad como estaban conectados los músculos del torso con los de la cola, pero no se atrevía a contárselo a Erwin, no fuera hacer que se le ocurriera abrirlo cuando todavía no terminaba de entenderlo.
Cuando dio la vuelta para llegar a su pequeña oficina, aún bastante desordenada porque no se había tomado el tiempo de ordenarla, y probablemente nunca lo fuera a hacer, vio como Erwin salía de la habitación donde estaba el tanque en donde tenían a Levi. Venía completamente empapado y con un poco de cabello entre la ropa.
— ¿Qué ha pasado Erwin? ¿Has tenido un combate con Pequeñín?
—Más o menos— agregó a secas, malhumorado con lo que había pasado—, solamente tuve un pequeño incidente con tu mascota.
— ¿Te ha hecho daño?
Preguntó con genuina preocupación, aunque Erwin no se veía herido podría ser que le hubiera roto una costilla o algo por el estilo.
—No. Simplemente terminé empapado. Incluso creo que le agrado un poco.
Le sonrió como para no preocuparla, y ella obviamente estaba feliz por ello. No le deseaba ningún mal a Erwin, no era una mala persona, y por supuesto que no quería que le dijeran que tendrían que sacrificar a Pequeñín por ser agresivo.
—Si tiene afinidad por ti quizás deberías de participar en la investigación.
—No soy científico, Hanji, no creo que funcione. Además, después de hoy creo que me odia.
— ¿Le has hecho daño?
—No, pero no le agradó que le cortara el cabello.
— ¿Lo has conservado? — si era así lo quería, este sin duda le iba a servir para analizar el ADN de Pequeñín. Él asintió y le apuntó con el dedo en dirección a la habitación de la que había salido.
—Todo tuyo.
Hanji dio pequeños saltitos, emocionada. Erwin se rió un poco de eso, pero no le imprortó mucho. Se fue corriendo para entrar a la habitación sin siquiera despedirse.
Todo estaba empapado, incluso el pequeño estante que había a unos metros del agua, sin duda había sido una pelea fuerte. Había cabellos regados por aquí y por allá. Sobre el escritorio estaba una trenza de aproximadamente cuarenta centímetros, negra como la noche misma.
Cuando pequeñín se asomó para ver quien había entrado a la habitación pudo apreciar que la veía con cierto coraje en su mirada.
—Buenos días Pequeñín— se aceró al tanque, y este rápidamente se alejó, pero esta vez no volvió a sumergirse en el agua. Un hábito que llevaba ya tres días, y Hanji esperaba eventualmente que él dejará de alejarse para poder verlo más de cerca. No obstante, su mirada no cambió ni un poco ante sus palabras—. Vamos, no me veas así.
Él gruño mientras las branquias de su cuello vibraban, advirtiéndole que no estaba de humor para su acaramelado tono. Hanji le sonrió mientras apoyaba sus manos contra el borde del tanque, analizando lo que había hecho Erwin. Le había cortado el pelo en un corte pixie, se le veía bien, incluso si fuera un humano más de uno podría considerarlo un hombre guapo, pero más que interesarle eso notó como tenía algunas pequeñas escamas negras por aquí y por allá que no había sido capaz de apreciar con el cabello tal y como lo tenía.
—Te prometo que haré un buen uso de tu cabello— se alejó para volver al escritorio y tomarlo, iba a pedir análisis a la brevedad, quería saber qué clase de especie era. Todo en Pequeñín era interesante, le gustaría que se expresará de alguna manera diferente además de los gruñidos, para tener una pista de como buscar entablar comunicación más sencilla para él, a veces se preguntaba si sus palabras serían como lo que para ella era el canto de las ballenas.
—Buenos días Hanji— llegó Moblit y de inmediato escuchó el chapoteo de como entraba completamente al agua, su amigo sonrió tristemente—, ¿algún día llegará a quedarse en mi presencia?
—Es muy asocial. Debe de ser una especie solitaria.
Dijo mientras tomaba los cabellos y sacaba una escama entre estos, también la mandaría analizar. Moblit se acercó a ver.
—Eso explicaría porque sólo han capturado dos especímenes que se encontraban solos— por eso le gustaba estar con Moblit, él de inmediato empezaba a pensar como un biólogo, lanzando teorías para compartirlas.
—Justo eso estaba pensando antes de dormir. También explicaría porque hasta ahora no los hemos encontrado.
—No puedo imaginar a algo que luce tan humano en solitario.
—Sabes bien que el océano es hostil, probablemente cambió todo el panorama.
—Pero la mayoría de mamíferos marinos mantiene relaciones con otros semejantes— contraatacó.
—Podría ser uno de esos casos especiales— se encogió en hombros, restándole importancia. A menos que atraparan a otro Pequeñín no podrían saberlo.
—Lamento no haber llamado— se disculpó, cambiando de tema—, Nifa amaneció enferma, y...
—No te preocupes— le restó importancia, afortunadamente esa mañana no había sido necesario—, no puedo depender de ti para siempre, ¿sabes? Ya no tengo quince.
—Lo entiendo, pero…
—No pasa nada Moblit— le tomó del hombro, mientras sonreía tratando de transmitirle lo que sentía mientras apretaba suavemente—, estoy bien. Tú tienes que encargarte de tus asuntos, no puedes cuidar de mi por siempre, y aunque aprecio con todo el corazón que me ayudes, sé que no siempre podrás y no voy a culparte por eso.
Él miro al suelo, como si quisiera pelear por darle la contraria, pero en el fondo sabía que ella tenía razón.
— ¿No te molesto?
No pudo evitar abrazarlo, sintiendo ternura por este maravilloso ángel que incluso se preocupaba de si le hartaba.
—Jamás me has molestado. Me has salvado más veces de las que crees.
Él correspondió el abrazo, apretándola con un poco más de fuerza de la debida, como cada vez que le abrazaba. Por el rabillo del ojo pudo ver como Pequeñín estaba en el borde del tanque, mirando con curiosidad lo que estaban haciendo, como si desconociera el concepto de un abrazo.
Hanji sonrió, había tanto que enseñarle.
