Capítulo 2: En caso de odio: no grites, no corras y evita los objetos punzo cortantes.
Le dijeron que Londres era una ciudad algo nublada, ella creía sinceramente que exageraban o lo decían de una manera meramente literal. Odiaba con toda su alma su ingenuidad al ver como el clima parecía siempre el mismo, no le gustaba lo monótono. Esa era uno de sus múltiples defectos, a veces era muy intensa para la mayoría de gente, pero ellos tenían claro que nunca debían meterse con ella en tema de negocios.
Pudiese que Ginevra Weasley sea intensa, valiente, algo torpe, enojona. Pero era endiabladamente inteligente a la hora de contratos, proveedores, transformación de materia prima y clientes, nadie con el mínimo de sentido común se metían con ella. Todos excepto él.
Harry Potter coronaba la lista de enemigos de Ginny, aquél ser tan irracional había logrado ganar su odio en menos de cinco minutos de conocerse, en realidad ella no sabría su nombre de no ser porque él era en anfitrión de la fiesta. Ginny y su familia había sido invitada por la Compañía Potter, ellos les veían como posibles socios, Ginny guardaba ciertas dudas, pero no tenía nada que perder con ir. Se había equivocado rotundamente.
La Mansión Potter era hermosa y rústica, una delicia, como se decía Ginny interiormente. La fiesta estaba copada de gente influyente, desde empresarios hasta gente del gabinete del Primer Ministro, era a la primera que asistían los Weasley desde su llegada al país. Sus padres y hermanos tenían un natural interés en los Potter, era imprescindible saber que ellos eran influyentes, cosa que les beneficiaba interiormente.
Ginny conoció a los señores Potter, ambos tan amables y educados.
-Soy James Potter- comenzó el señor Potter-. Y ella es mi esposa Lilian Potter
-Un gusto- dijo la Señora Potter a su lado.
El Señor Potter era un hombre atractivo, alto y de aspecto altivo, la melena azabache rebelde, y los ojos castaños que brillaban en sabiduría bajo los lentes. La Señora Potter era harina de otro costal, menuda y frágil, con el cabello rojo encendido y unos energicos ojos verdes.
-Un placer- respondió al saludo Arthur-. Arthur Weasley, y mi esposa Molly.
Molly hizo una breve inclinación.
-Mis hijos Bill- señalo al pelirrojo a su derecha-. Y su esposa Fleur- Bill sonrió-. Charlie y Aída- los aludidos saludaron-. Percy y Penélope- la pareja al fondo asintió cortésmente-. Fred, George, Ron y Ginny.
Ginny sonrío, los Señores Potter presentaron sus disculpas ante la falta de su hijo, ellos se sentían avergonzados ya que su familia eran los invitados de honor. Molly Weasley saltó de inmediato y repuso que perdieran cuidado, era comprensible que el joven Potter estaría ocupado atendiendo a sus demás invitados.
Ginny se dirigió a la zona de bebidas, se sentía incomoda a la falta de conocidos. Sus hermanos estaban ocupados con sus parejas, o sino en busca de ellas. Ginny escucho risas a su lado y volteó a verlos.
Cuatro hombres le veían, él más cercano a ella captó su atención. Era por lo menos treinta centímetros más alto que ella, era algo fornido, de piel clara, con gafas, ojos color verde esmeralda, y un terrible pelo negro azabache. Ginny alzó las cejas y se volteó.
-¿Ella?- pregunto el pelinegro-. Ni aunque doblaras la suma Sean, no tiene atractivo, se ve gruñona y sabes que no me gustan las pelirrojas.
Ginny enrojeció, estaban apostando sobre ella y él decía que no era bella. El orgullo de Ginny se vio afectado, y su parte menos noble exigió venganza. Pero antes de que decidiera actuar, sus padres y los Señores Potter se le acercaron.
-Harry- llamo la Señora Potter.
Ginny vio con horror como él mismo chico que la había insultado se acercaba.
-Hijo, los Señores Weasley- el Señor Potter señalo a los pelirrojos.
-Harry Potter- contesto cortésmente el pelinegro.
-Un gusto- dijo Arthur.
-Y su preciosa hija- Ginny se sonrojo-. Ginevra.
Harry se volteo a verla, sus ojos se abrieron sorprendidos. Ginny lanzo una sonrisa torcida y una mirada diabólica.
-¿Por qué no bailan?- propuso la Señora Potter.
Harry asintió con la cabeza, los señores Potter y los padres de Ginny se marcharon.
-¿Gustas bailar?- le pregunto el joven Potter a Ginny, como le había pedido "indirectamente su madre".
-No- repuso Ginny-. No me gustan los pelinegros.
Harry vio como Ginny daba la vuelta con una sonrisa, para que momentos después estuviera en la pista con Michael Corner, un rival de negocios.
Rubio.
Harry apretó los dientes, sin duda la había cagado. Su padre había hablado feliz sobre ser socios con los Weasley, pero si Ginevra hablaba de lo que, seguramente oyó, no habría esperanzas.
-Mierda- se grito interiormente.
Empezó a caminar, pero un cuchillo en el buffet se atravesó en su camino, rasgándole el saco. Tenso los puños.
Michael hacía reír a la pelirroja metros delante de él, quizás el inútil de Corner iba a conseguir lo que sus padres deseaban, un contrato con los Weasley. Ginny le miro un segundo, sólo para levantar su copa hacía él y regalarle una sonrisa burlona.
No podía ser peor.
N/a: Siento el retraso, pero la inspiración no llegaba. El capítulo es un regalo, me atrase para publicarlo, pensaba hacerlo el 21 (fecha de entrega de HP & DH en castellano). Saludos, espero traer un capítulo nuevo pronto.
