Nota de la autora: Segundo capítulo, con la aparición estelar de nuestro "Soldat", tranquilos que irá saliendo más adelante aunque con cuentagotas porque quiero ser fiel a la historia de las películas. Por favor, comentadme si os va gustando la historia. Gracias!
No tuve suerte. El Director Fury andaba muy liado y encontrarlo era tarea imposible.
Durante varios meses más seguí a las órdenes de Rumlow pero en algunas misiones tuvimos como compañeros a Natasha y a Steve para darles apoyo, lo cual era un cambio agradable. De todas formas Rumlow no hizo ningún otro acercamiento, se mantuvo profesional. También noté con bastante sorpresa que parecía que Steve se sentía atraído hacia mí, cosa que no era recíproca. Mala suerte Capi. Eso no evitaba que charlásemos de forma agradable ni que alguna vez entrenásemos juntos para estar preparados para la siguiente misión pero nada más.
Fue durante una de esas misiones cuando todo cambió de verdad para mí y para el resto del mundo.
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Nos dieron aviso de que unos piratas habían secuestrado nuestra plataforma móvil de lanzamiento de satélites: La estrella de Lemuria. Así que el equipo de Rumlow, junto con el Capitán América y la Viuda Negra estábamos sobrevolando el océano índico en un Quijet. Rumlow nos había dado todos los detalles importantes de la misión: número de piratas, el nombre del cabecilla (resultaba ser un hombre buscado por la Interpol, un pez gordo) y número de rehenes. El oficial Sitwell estaba entre ellos.
Yo lo había visto varias veces en las oficinas de SHIELD y nunca me había dado buena espina el hombre ese: era calvo y con gafas, pinta de pederasta total. Pero no era mi trabajo hacer conjeturas o juzgarlo.
Steve era un estratega excelente, así que fue él quien repartió los roles del grupo entero: STRIKE se encargaría de peinar la popa y buscar a los rehenes.
Poco antes de llegar a la zona de contacto, escuché como Nat se metía un poco con él. Ella siempre andaba intentando hacerle de celestina, era muy divertido comprobar la incomodidad de Steve ante sus provocaciones, en este caso incluso saltó a pelo desde el Quinjet. Aunque creo que a nadie del grupo le pasó inadvertida la mirada que me echó antes de saltar.
- ¡Joder! ¡Qué fuerte!.- murmuré con una sonrisa y le guiñé un ojo a Nat.
Ella vino hacia mí y me pasó un brazo por los hombros.
- Creo que le gustas.- me susurró bajito al oído.
- No es mi tipo.- le respondí con una mueca.- Todo tuyo si gustas.
Ambas nos echamos una ligera carcajada, preparándonos con los paracaídas para saltar.
- ¡Venga, vamos, basta de risas y a trabajar!.- ordenó Rumlow, saltando él primero.
- ¡Está de mal humor!.- dije, antes de sacarle la lengua a Nat y saltar yo también.
La misión fue bien, conseguimos neutralizar a todos los piratas y rescatar a los rehenes sin tener ninguna baja. Solamente Steve y Natasha estaban un poco magullados pero nada más.
Pocas horas después de volver a la base, Rumlow me mandó llamar a su despacho. Eso era algo raro justo al acabar una misión. ¿Había cometido algún error durante la misión? ¿O sería otra cosa?
Tardé bastante más de lo normal en llegar allí, no esperaba que Rumlow intentase nada sexual conmigo pero, si lo hacía, yo iba a defenderme. Cosa que probablemente acabaría mi carrera como Agente de SHIELD.
Cuando iba a llamar a su puerta, él la abrió de inmediato.
- Pasa.- ordenó con voz seca.
Asentí hacia él e inspiré con fuerza antes de entrar. Él cerró la puerta como aquella vez y comencé a ponerme un poco nerviosa, preparándome para lo peor pero él pasó de largo hacia su escritorio.
- Tengo una misión para ti. Irás sola, sin refuerzos, solamente extracción.- dijo rápidamente, sentándose en su silla y dándome una carpeta.- Es simple, no debería tomarte más de un par de horas.
- ¡Ok!.- dije tras ojear la carpeta, era recuperar un archivo de información en un barrio bajo de la ciudad. Tal como él había dicho, parecía simple. Miré el reloj, estaba a punto de amanecer.- ¡De acuerdo, señor!
- Quiero un informe completo cuando vuelvas.- dijo él al ver que me levantaba.
- ¡Sí, señor!
Salí de su despacho muy aliviada, me dirigí a mi taquilla para vestirme con ropa de calle y me marché de la base en mi moto sin cruzarme con nadie, era demasiado tarde o temprano.
Llegué a la localización de la misión un rato después, parecía un edificio abandonado normal de Brooklyn. Las instrucciones de Rumlow decían que el archivo de encontraba en el ático del edificio, así que fue hasta allí con la pistola desenfundada y alerta pero no fue suficiente. No lo vi venir.
Un hombre salió de una esquina, mediría sobre 1,80 y tenía media melena negra o castaña. Apenas había luz para distinguir con claridad pero, lo que sí vi, fueron sus ojos azules. El hombre me desarmó con facilidad de un manotazo pero yo le contraataqué con una patada que él esquivó agarrándome del brazo con una fuerza increíble, me arrastró hacia su cuerpo. Me defendí dándole un par de buenos puñetazos con mi mano libre pero él apenas se quejó. Iba a hacerle una llave para que me soltase cuando, de un movimiento, puso su brazo sobre mi cuello, asfixiándome contra él. No pude hacer nada. Perdí el conocimiento.
Desperté atada de manos y pies a una silla, delante de mí tenía a dos hombres. Uno de ellos llevaba un traje táctico de combate y una máscara de metal sobre su cara, el otro era el hombre que me atacó. ¡Joder, qué bueno está! Después de este pensamiento me pegué una bofetada mental.
- ¡Bien! Vamos a comenzar por algo sencillo.- dijo el hombre de la máscara.- ¿Cómo te llamas?
- Me llamo Santa Teresa de Calcuta pero tú puedes llamarme Tere.- respondí irónica a mi captor.
¡BUM! Su puño derecho impactó sobre mi mejilla izquierda, haciéndome ver estrellitas en todo mi campo de visión. Noté un sabor salado en la boca, mi sangre.
- ¡Otra vez! ¿Cómo te llamas?.- preguntó él.
En respuesta le escupí sangre y saliva a la máscara, cuando el hombre se apartó yo me puse de puntillas, levantando la silla e intenté placarlo pero el otro hombre me agarró del cuello con su brazo izquierdo y me levantó como si no pesase nada.
Miré su brazo y aluciné: ¡Tenía un brazo de metal! Desvié mi mirada a sus ojos mientras comenzaba a asfixiarme por segunda vez. La expresión del hombre era fría pero, a la vez, torturada. Había algo que andaba muy mal en él.
- ¡Soldat! ¡Suéltala!.- ordenó el hombre de la máscara y él me soltó de inmediato.
Tosí varias veces para recuperarme pero no tuve tiempo, el hombre de la máscara me utilizó como saco de boxeo hasta que me quedé jadeando, sin ninguna parte de mi cuerpo que no me doliese.
- Solamente tienes dos opciones, Yami: salir de aquí en una caja de madera o con nosotros.- dijo el hombre de la máscara, enfadado.
Lo miré, confusa, sabía mi nombre. Y, ahora que me fijaba bien, su voz me era conocida. ¡Joder! Cerré los ojos cuando mi pobre cerebro reconoció la voz y rogué para equivocarme.
- ¿Rumlow?.- pregunté temerosa todavía con los ojos cerrados.
- ¡Ya era hora! Has tardado mucho en reconocerme.- dijo el hombre de la máscara, quitándosela y revelando a mi superior de SHIELD.- Me siento dolido de que, después de todo lo que hemos pasado juntos, no me hayas identificado antes.
Sonrió lascivamente y me guiñó un ojo, ¿de qué iba todo esto? Rumlow miró su reloj, le hizo una seña al otro hombre y éste salió de la habitación, dejándonos solos. Un sudor frío bajó por mi nuca, poniéndome los pelos de punta. Sabía lo que venía a continuación.
- ¿Quiénes sois vosotros?.- le pregunté, esperando poder ganar tiempo.
- Hydra.- respondió Rumlow simplemente.
Se acercó a mí, arrodillándose entre mis piernas y me cogió de la cara. Puse una mueca de dolor pero no solté ni un ruido.
- Y, ahora que lo sabes, te repetiré tus opciones: morir o unirte a mí, a Hydra.- dijo él, lamiéndome la cara de forma depravada.
¡Mierda! ¡MIERDA! ¿Qué coño podía hacer? Mi cerebro se iluminó como una bombilla ante una mala idea pero era la única que tenía. ¡Por favor que funcione!
- Si me lo hubieses dicho antes no habría hecho falta darme la paliza.- contesté, tragando saliva y mirándolo.- Yo… yo estoy de tu lado Brock.
Su expresión pasó a la sorpresa un segundo pero después volvió a sonreír.
- ¿De verdad?.- ronroneó, acercando sus labios a mi boca.
En respuesta yo lo besé, él gruñó por la sorpresa pero pronto respondió al beso, sus manos comenzaron a pasearse por mi cuerpo y yo gemí de placer contra sus labios. Estuvimos varios minutos así hasta que él se separó, respirando pesadamente.
- ¿Debería soltarte?.- preguntó Rumlow, mirándome con las pupilas dilatadas por la lujuria.
- Depende de lo que quieras hacerme.- le respondí, lamiéndome los labios hinchados y sonriendo.
Él se mordió el labio pensándoselo durante unos segundos, después llevó sus manos a mis ataduras y me desató. Una vez desatada conduje mis manos a su torso, acariciándolo y lo volví a besar. Él me acercó a su cuerpo, levantándome y manoseándome el culo. Trasladé mis manos a sus pantalones, desabrochándoselos con rapidez y metiendo mi mano en sus calzoncillos. Acariciando su miembro semi erecto, su gemido de placer llenó el silencio de la habitación.
¡Vale, tenía que ser rápida y silenciosa! No sabía dónde estaba el otro hombre ni si había alguien más por ahí.
Saqué mi mano de sus calzoncillos para darle un rodillazo con toda mi fuerza en sus pelotas, antes de que pudiese gritar de dolor le di un codazo en la boca y él trastabilló hacia atrás, avancé un paso y le propiné una fuerte patada en el pecho que hizo que chocase contra la pared y cayese al suelo inconsciente.
Miré a la puerta de la habitación con miedo pero preparada por si entraba el otro hombre, ¿Rumlow lo había llamado Soldat? Eso en ruso significaba "Soldado".
Al pasar un par de segundos sin ningún movimiento ni nada alarmante, me acerqué a Rumlow, quitándole su pistola y dándole una patada extra en las costillas, por si las moscas. ¡Hijo de puta! Rebusqué en mis bolsillos para coger mi móvil y avisar a alguien en SHIELD pero estaba roto, alguno de los golpes que me dieron lo dejó para la basura. ¡MIERDA!
Me acerqué a la puerta, abriéndola sólo una pequeña rendija, todo parecía despejado. Salí de la habitación sin hacer ruido y cerré la puerta tras de mí. Me dirigí hacia unas escaleras correosas pero, al llegar al borde, vi a dos agentes que me daban la espalda. No me iba a arriesgar a dispararles porque podría atraer atracción indeseada sobre mí en el caso de que hubiese más, tampoco podía bajar esas escaleras sigilosamente y sorprenderles… Di media vuelta y me asomé a una ventana.
Estábamos en el ático del edificio, un quinto piso. ¡Piensa Yami, piensa! Fui hasta otra ventana en silencio y vi una tubería bajante. Guardé la pistola en la parte trasera de mi pantalón, saliendo por la ventana y agarrándome a la fina tubería. ¡Por favor, Satán, que aguante! Bajé lentamente, primero un piso, luego otro. ¡Venga, ya queda menos! Justo terminé de pensar esto y se me resbaló una mano, mi otro brazo estaba tocado de la paliza que me había dado Rumlow y no conseguí agarrarme, caí hacia el suelo, tuve suerte de aterrizar dentro de un cubo de basura.
Nota de la autora: ¿Os ha gustado? Comentad! :P
