Amanecía en la Sunagakure. Había una espesa niebla que se podía divisar desde la ventana de la habitación donde el Kage me había dejado dormir esa noche, aun que no dormí demasiado. Me asomé a la ventana donde aún había alguna que otra gota, ya que había llovido y eso era raro allí. Me calcé, me peiné y salí de la habitación para ir a la del Kazekage. Claramente, a la hora que era, seguramente estaría dormido. Pero para llegar a su habitación tenía que pasar por su despacho, y allí estaba. El pelirrojo de ojos aguamarina estaba sentado en su silla mientras miraba por la ventana. Entré y cerré la puerta.

-¿Qué haces despierto a estas horas?

Gaara se giró y me miró mientras levantaba una ceja.

-Podría decir lo mismo.

-Bueno, bueno.- suspiré.- ¿Tienes todo listo?

-Si, solo tengo que terminar este informe...

-¡Por el amor de Dios! ¡Gaara deja ya el maldito papeleo!

Gaara hizo una media sonrisa mientras me miraba y yo me quedé algo parada y extrañada.

-¿Te estas riendo de mi?

-Puede ser.- se levantó y me miró.- Partamos. Ya llevamos un día de retraso.

-¡¿No me digas?- dije con ironía.- ¿Y de quien será la culpa eh majo?

Gaara no dijo nada al respecto y salió del despacho mientras yo refunfuñaba. Me acerqué a una de las ventanas donde invoqué a uno de mis animales para enviarles una nota al resto de Jinchuriki's.

"Chicos llegaremos en un par de días si tenemos el viaje tranquilo. Que eso espero. Nos ponemos en marcha ya. Y por cierto... ¡La próxima vez viene Naruto-san! Nos vemos. Firmado Fū."

Escrito esto lo até y mandé a mi pequeño bicho a que se lo llevara. Caminé por el pasillo mientras pensaba las ganas que tenía de pasar tiempo los nueve Jinchiriki's. Alguien me llamó por la espalda.

-¡Fū!- decía Matsuri mientras corría hacia mi.- El Kazekage te busca.

-¿Y donde está?

-Ven, sígueme.

La castaña sonrió y yo la miré con cuidado. Asentí y fui detrás de ella por el pasillo hasta llegar a una puerta. Ambas paremos en frente de esta.

-Está ahí.

-Vuelve a estar con su amado papeleo ¿no?- suspiré mientras abría la puerta y entraba.- ¡Gaa..!

La puerta se cerró de golpe. Y la habitación estaba completamente oscura. Golpeé la puerta desde dentro.

-¡Oye tú! ¡Abre ahora mismo!

-Lo siento.-dijo Matsuri.- No voy a permitir que te lleves a mi amado Gaara.

Dicho esto puso rumbo pasillo a bajo dejándome en la completa oscuridad. Caí al suelo con la espalda apoyada en la puerta mientras suspiraba. Pasaron un par de horas desde que estaba allí encerrada, casi sin fuerzas de poder abrir. Esa habitación no era algo mas grande que un armario. Y entre la calor y la oscuridad y el poco aire estaba empezando a sentirme realmente mal.

-¿Y bien? ¿Dónde esta Fū?- Le preguntaba el Kazekage a la castaña.

-Dijo que la reunión se había cancelado y que se iba a casa.

Gaara hizo una mueca entre fastidio y enfado y se giró mirando el desierto. Había salido de tras de él, así que me tendría que haber visto.

-¿Dónde está Fū?- Gaara parecía serio, mas de lo normal cuando pronunciaba esas palabras y eso izo que la castaña se estremeciera un poco. Gaara giró la cabeza para mirarla de reojo y repitió.- ¿Dónde está Fū?

Matsuri temió por un momento de su amado Kazekage y respondió casi en silencio.

-En el cuarto... Del final del pasillo.

Dicho esto Gaara pasó justo a su lado sin mirarla ni pronunciar tan siquiera media palabra. Caminó hasta la entrada de la gran mansión y subió hasta el último piso donde estaba su despacho. Pasó por delante de la puerta de madera hasta el último rincón donde se encontraba la puerta. Abrió y caí al suelo semiinconsciente. Gaara se apartó algo sorprendido y alarmado a la vez. Se agachó mientras que la castaña me miraba. Con recelo y furia.

-Matsuri, trae agua.

-N..No te preocupes.- dije mientras me levantaba y tosía un poco. Conseguí incorporarme quedando mas o menos a la altura de cómo estaba Gaara.- Estoy bien. Solo quiero partir.

-Esta bien...- suspiró cansado el Kazekage mientras se levantaba y yo hacía lo mismo.

Miré a la castaña acercándome a ella. Quedado frente a frente y esta tenía algo de miedo en la mirada ya que, yo la estaba mirando con ojos de furia y con deseos de acabar con ella. Le di un leve toque en el hombro.

-La próxima vez que hagas algo así.- me acerqué a su oído y susurré.- Morirás.

Dicho esto puse rumbo junto al Kage para salir fuera de la mansión y llegar de una vez a la reunión. En las puertas de Sunagakure, Temari, la hermana del Kazekage nos esperaba con alguna que otra botella de agua para el viaje y algo de comida. Gaara se acercó cogiendo una de las botellas y algo para comer mientras que yo hacía lo mismo.

-Buen viaje, chicos.- pronunció la rubia mientras se daba la vuelta y nosotros nos poníamos en marcha por aquel odioso desierto.

-¿Cómo puedes llevar tanta ropa?- preguntaba a Gaara mientras le miraba completamente acalorada.- Te tienes que morir de calor en el desierto.

Este me miró de reojo y se paró ya que estaba algo por delante de mi. Me puse a su lado para seguir caminando.

-Y tú, ¿cómo puedes llevar tan poca ropa? En la nieve te debes congelar.

-¿Te estas poniendo graciosillo o qué?- le dije algo molesta mientras le miraba y este hacía una leve sonrisa.- ¡O Dios! ¡Gaara a sonreído! ¡Rápido! ¡Que alguien haga un capture el momento histórico!

-Ja, ja. Muy graciosa Fū.- dijo el Kage mientras seguía caminando.

Pasamos un par de horas mas hasta llegar al bosque donde por fin había algo de sombra. Descansemos debajo de un árbol mientras la tarde se nos echaba encima. Bebí un poco del agua al igual que él y le miré. Un fino hilo de agua le caía desde la comisura de los labios hasta la barbilla y eso hizo que me sonrojara. Gaara me miró y preguntó:- ¿Estás bien?

-¿Eh? Ah, si. No te preocupes.- sonreí mientras intentaba quitar esa imagen de mi cabeza. Me levanté y comencé a caminar.- Vamos. Tardaremos un día mas si seguimos a este ritmo.

-¿Dónde y cuándo es la reunión?- preguntó el pelirrojo mientras caminaba a mi lado.

-En Konoha y dentro de dos días. Así que si seguimos tendremos un día de completo descanso.- dije mientras sonreía y le miraba.- Oye Gaara.- Me miró.- Matsuri te ama lo sabes ¿no?

-Yo no diría amar. Simplemente se a encaprichado de mi.- sentenció.- Es parecida a mi hermana. Antes se encaprichó de Shikamaru y ahora pues, vete tú a saber de quien.- suspiró cansado.

-¿Y tú? ¿Te has encaprichado alguna vez de alguien?

-No, un Kage no tiene tiempo para el amor.

-¡Já!- Grité.- Tsunade-sama mantiene una relación con Jiraiya. Y ella es Kage. Tu padre era Kage y tenía esposa. ¿sigo?

-Pero aun soy muy joven. No tengo tiempo de enamorarme.

Algo dentro de mí se rompió cómo un niño rompe un papel. No pronuncié nada mas y seguí caminando. Así nos pasamos la mayor parte del tiempo desde que salimos de Sunagakure. Paremos tan solo un par de veces para beber un poco de agua y cada vez mi vista se hacía mas nublosa. Me apoyé en un árbol jadeando y con el corazón a mil. Gaara me miró serio.

-¿Te encuentras bien?

-S..- No pude ni tan siquiera terminar de decir la palabra cuando caí al suelo desplomada. El pelirrojo de Sunagakure se acercó a mi y me tocó la frente. Suspiró y me puso apoyada en el árbol mientras iba a por algo de leña. Estaba anocheciendo y en mi estado decidió quedarse allí. Desperté unas horas después con un gran dolor de cabeza.

-¿Qué ha pasado?

-Te has desmayado.- dijo.- Es normal, el cambio de temperatura del desierto aquí es muy drástico por no decir que el agua que estabas bebiendo tenía algo raro.

-Estupendo...- dije mientras me incorporaba y me ponía al lado del Kage. Cerca del fuego.- Alguien de tú aldea y no quiero insinuar que haya sido tu hermana compinchada con la castaña de las narices. Me haya querido matar.

-No era veneno Fū. Era solo una pequeña dosis de somníferos.

-Da igual. Es lo mismo.

-Si vamos, que te dejen dormida, a que mueras es exactamente lo mismo.

-Pues sí. Y sino me crees te aguantas por que soy menor que tú y mando yo.-sentencié mientras que Gaara reía.

Su risa era agradable y hacía que el dolor de cabeza se me pasara. Me recosté sobre él cerrando los ojos mientras me miraba. Levanté la mirada tan solo un poco para encontrarme con esos ojos aguamarina y que mis mejillas se tiñeran de nuevo. Estábamos ambos muy cerca, casi pegados y podía notar su respiración. Se acercó solo un poco rozando sus labios con los míos.

-Ga..Gaara...

Fue lo único que pude pronunciar ates de que él me callara con un suave y dulce beso en mis labios. Sus labios estaban calientes de estar cerca del fuego. Me acarició la mejilla y bajó su mano hasta mi cintura donde la dejó estar. Yo acariciaba suavemente el cuello de este con los dedos y me separé de él.

-E..Espera...

-¿Pasa algo Fū?- preguntaba Gaara mientras me miraba.

-Has... Antes has dicho que no tienes tiempo para enamorarte... Entonces... ¿tan solo soy un capricho?