Segundo Capítulo: Tomando un baño.

"Quita, esta es una cama para una persona solamente...". "Y solo llevas puesta la gabardina." Pensó finalmente.

Castiel estaba pegado a su espalda, y para mal o para bien, Dean estaba en ropa interior; por lo que podía sentir con mas claridad cómo se retorcía. En esto, algo le pinchó, era la barba crecida del ángel. Meditó entonces, desde que llegó no se había ni dado un baño, y vaya que le hacía falta; seguramente su cuerpo estaba terriblemente deshidratado luego de estar por tanto tiempo bajo el agua, eso era lo lógico... ¿O los ángeles no se deshidratan?

"¿Por qué... por qué no tomas un baño y luego vienes a tratar de dormir, en la cama de Sam?"

"¿Me ayudas?"

"¿Qu- qué?"

"No recuerdo cómo..."

"¡Oh, vamos! ¡Sólo tienes que enjabonarte el cuerpo y restregártelo hasta quedar limpio!"

"¿Me enseñas?"

Dean lo miró con cara de Me estás tomando el pelo, dió un respingo y se puso de pie, comenzó a vestirse y finalmente le dijo "Levántate."

Como un pequeño niño, el Ángel se irguió lentamente y salió de la cama con timidez, aún un poco asustado por los relámpagos. El cazador entró al baño y se quedó esperándolo mientras él avanzaba a pasos de hormiga.

Una vez dentro del cuarto de baño, cerró la puerta y posteriormente abrio la llave para llenar la tina de agua caliente.

Castiel comenzó a explorar la habitación con la mirada, dando un gran respiro; tomó un jabón y lo olió como si nunca hubiese visto un jabón en su vida, y se detuvo a mirarse en el espejo.

"¿Quién es ese que es igualito a mí?" Dijo seriamente, luego miró hacia el reflejo de Dean justo detrás de él, y dió media vuelta.

Dean dió otro respingo e intentó hacerse el desententido, bajando la mirada pero inmediatamente subiéndola al mismo tiempo que dijo:

"Cúbrete bien."

El ojiazul se miró, tenía gran parte del torso descubierto, incluyendo la zona genital; sinceramente no entendía el por qué tenía que andar tan cubierto.

El cazador sólo se limitó a mirar como corría el agua en la tina, hasta que otro relámpago sonó y el inocente Ángel se agachó, cubriéndose las orejas con ambas manos.

"Haz que se detenga." Clamó, temblando aún.

Intentó ignorarlo, no faltaba mucho para que la ducha se llenara de agua.

"¿Dean? ¿Qué pasa?" Castiel se levantó y lo miró con cara de perro abandonado. "¿Por qué me ignoras?"

"No te estoy..." Hizo una pequeña pausa para tomarle la temperatura al agua, tocándola con la mano. "Ya está listo, métete."

Haciendo caso a Dean, el Ángel entró en la bañera, pero con la gabardina puesta.

"Tienes que quitarte eso..."

"¿Para qué?" Ladeó la cabeza.

"Para poder bañarte..."

"... Está bien." Dejó caer su única prenda, que cayó de bruces a la tibia agua, empapándose por completo.

Dean se había volteado previamente para evitarse la verguenza.

"¿Y ahora qué hago?"

Con un movimiento veloz, el Winchester sacó la gabardina de la tina y la colgó a un lado, para posteriormente cerrar la cortina.

"¡Hey! ¿A dónde te has ido? No me dejes solo..."

Unos segundos después, vio una mano que salía por la cortina y le ofrecía una esponja; curioso, la cogió, olíendola primero. Le agradó tanto el olor que no despegó su nariz de ella, y no notó que la misma mano ahora tendía una botella de jabón líquido.

"¿Cas?" Trató de recobrar su atención.

Agarró el jabón y lo observó detenidamente.

"¿Cómo funciona esto?"

"Echa ese líquido en el pedazo esponjoso amarillo que te acabo de pasar." Hizo lo posible por explicárselo de manera entendible para su capacidad intelectual actual.

Siguió detenidamente las instrucciones, echando una cantidad abudante de jabón en la esponja.

"Luego restriégate el cuerpo con eso."

Castiel, siendo su primera vez, empezó por restregarse el pelo. Dean le dió un largo tiempo hasta abrir un poco la cortina y así cersiorarse de que el ojiazul estaba haciéndolo correctamente, pero para su sorpresa, al hacerlo se encontró a un Cas con todo el cabello y la punta de la nariz lleno de jabón.

"¿Qué mierda...?"

"¿Has notado lo delicioso que huele esto?" Le alzó el brazo con la esponja repleta de burbujas.

"Ese... ése líquido no es para la cabeza."

"Pero, la cabeza forma parte del cuerpo..."

El cazador dió un respingo por tercera vez.

"Dame la esponja."

"¿La qué?"

"El pedazo esponjoso amarillo..."

Comenzó por el cuello, con los ojos entrecerrados pues no podía creer que estaba bañando a otro chico, más bien a Castiel. Este, avanzó unos pasos hacia atrás, dejándole espacio a Dean para que entrara y pudiera ayudarlo mejor. Sin embargo, viendo que seguia fuera de la tina, lo tomó por la camisa y lo arrastró hacia adentro, provocando que se tropezara y cayera justo encima de él. Ruborizado, se apartó rápidamente, ante la sonrisa inocente del ojiazul. Fue una de las varias veces que sus cuerpos se habían encontrado de esa manera, pero esta en particular había sido especial, nunca sintió antes ese calor en el cuerpo del Ángel; probablemente era el hecho de que estaban en un ambiente cálido, aún así, fue como si una llama se encendiera dentro de sí.

Como estaba muy apurado y quería irse a dormir pronto, continuó sin chistar, poniéndose excesivamente nervioso cuando llegó a aquel lugar entre las piernas; no obstante, recordó oír alguna vez el dicho de que no se debía lavar esa zona con jabón y por eso lo dejó pasar esperando que él no reclamase o algo parecido. Para su suerte no lo hizo, en su lugar, permaneció quieto y de vez en cuando soltaba sumisas risotadas.

Ya acabado, ignorando el shampoo tomando en cuenta que tenía la cabeza llena de jabón y las burbujas formadas por éste, salió, dándole la orden de mojarse por completo para enjuagarse.

"¡Cielos, huelo igual de delicioso que esa esponja, incluso mejor!" Exclamó, para luego agacharse y sumergirse en el agua que aún estaba relativamente tibia.

Por su parte, el Winchester miró la gabardina, estaba muy mojada aún. "No podrá ponersela para esta noche." Pensó, tratando de buscar una solución mientras el susodicho chapoeteaba y volvía a cantar sus villancicos.

Decidió colocarla a secar, en un hilo viejo colgado en el balcón.

Una vez regresó, le dijo a su angelito que ya era hora de dormir.

"Pero no tengo sueño..."

"No me importa, no te puedo dejar aquí..."

Meditó un momento, se levantó.

Dean pensó que se enfermaría si iba a pies descalsos por ahí, y llegó a la un poco humillante conclusión de que debía cargarlo hasta la cama de Sam. Le hizo dar unos pasos fuera de la ducha para posteriormente tomarlo entre sus brazos, algo tambaleante al principio pero finalmente seguro de lo que hacía.

Cuando se encontraba justo en frente de la cama, Sam abrió la puerta, asomando su cabeza castaña al mismo tiempo que decía:

"Dean, yo..."

Se quedó completamente estático con la escena: su hermano mayor cargando a un Castiel desnudo.

Como lo hizo una vez anterior, cerró la puerta cuidadosamente y sin que él se diera cuenta desapareció de la vista.

Así entonces, Dean acostó a Castiel, quien se cubrió inmediatamente con las sábanas a causa del frío. No pasaron demasiados minutos antes de que el ojiazul retornase a la cama del Cazador, defendiéndose con el frío y el miedo inducido por los famosos relámpagos.

El mayor de los Winchester estaba ya tan cansado que dormía plácidamente, ignorando su prescencia; pese a esto, Castiel se sentía ridículamente seguro a su lado, sentía que lo conocía desde mucho tiempo atrás.

Pero no podía recordar.

Todavía.


Hola :)

Por fin actualizo después de como un mes? más? No sé...

En verdad siento demorar tanto en esto, pero pocas veces me da el "atacaso artistico" y me pongo a escribir en grandes cantidades. Supongo que saben de donde provino mi inspiración para terminar este capítulo ajaja... en fin, espero que hayan disfrutado mucho del capi, y esperemos que de ahora en adelante me dedique más a estos fics que a los otros.

En cuanto al otro destiel, me pondré a trabajar mañana inmediatamente en él antes de que se me vaya el tiempo, sé que los hago esperar un montón ¿Quieren jugar "Sorry"? XD

Como siempre saludos a mis fieles fans, que aunque son poquitos se les aprecia mucho :) y si tienen amigos a quienes les podría interesar mi historia, ¡No esperen más! hagan correr la voz, me ayudaría mucho.

Con amor, Nathu.