Ep. 2:

- ¿Estás comiendo otra vez? - preguntó Sakura mientras ingresaba en el comedor sin ser anunciada debidamente.

Ino cubrió un bostezo con su servilleta y luego la arrojó sobre la mesa.

- A decir verdad, esta es mi primera comida del día, aunque debo admitir que fue bastante abundante.

- Bueno, termina ese té, así me sirvo un poco yo también - sugirió Sakura mientras se sentaba a su lado - ¿De modo que es tu primera comida del día? ¿Sabes qué hora es?

Ino se encogió de hombros. Sirvió más té en su taza y se la tendió a Sakura, quien le agregó un poco de azúcar.

- Me quedé dormida.

Y fue toda una confesión ya que la rubia jamás se quedaba dormida y ambas lo sabían.

- Eso es... ¿la tercera vez en tu vida? Puedo comprender la primera vez, después que estuvimos despiertas la mitad de la noche esperando que apareciera el espíritu de Sarutobi-dono en aquella supuesta mansión encantada. Qué desilusión... - se interrumpió antes de dejarse llevar más aún por los recuerdos - ¿Una mala noche?

- Una subestimación de la realidad - admitió Ino.

- Demonios, sabía que debí haberme quedado a dormir anoche. Pero pensé que ya estabas bien aunque bastante enojada como para ponerte a cavilar amargamente sobre lo sucedido.

Su amiga rió entre dientes.

- ¿Y crees que si estás enojada puedes dormir bien toda la noche?

- Bueno, es mejor que ponerte a pensar.

- Sakura, créeme que estoy en posición de disentir - replicó Ino.

- Oh, bien. ¿Entonces todo empeoró después que yo me fui?

- Un poco.

El día anterior, cuando Sakura se bajó del carruaje al alcanzar a su amiga, las lágrimas de Ino ya se habían secado. Sasuke las seguía lentamente, a una distancia prudencial para que las muchachas pudieran conversar con tranquilidad. Sakura aún no había caído en la cuenta de que Ino había dejado de lado su autocompasión para dar paso a una ardiente furia dentro de sí. Para animarla un poco, hasta le sugirió volver para dar a Hiashi-sama un fuerte puñetazo en la nariz... e Ino lo consideró por un momento, aunque luego descartó la idea por considerarla una venganza poco satisfactoria. Claro que Sakura no lo había dicho en serio, pero convino con su amiga en que el líder no valía el escándalo que suscitaría semejante hecho.

Pero Sakura se alegraba de que su amiga no sintiera autocompasión y que en cambio estuviera furiosa por el incidente, ya que era mucho más saludable. Ino estaba furiosa consigo misma por todo el tiempo y energías que había desperdiciado en un sueño desesperanzado desde un principio. Se sentía como una verdadera idiota. La Haruno también, por no haber anticipado los hechos, pero el arrogante noble no tenía necesidad de ser tan directo para dar el golpe de gracia.

- ¡Sabía que no debí haberte escuchado! - exclamó Sakura - Ve a tu casa, me dijiste. Ya estoy bien, me aseguraste.

- Bueno, eso es cierto - se rió Ino.

- No entiendo cómo puedes reírte de esto.

Hasta el presente, Sakura aún se enfurecía cada vez que recordaba cómo todas las demás amigas, una por una, habían ido desapareciendo del grupo cuando Ino empezó a crecer y a convertirse en una bella mujer. Simplemente, las demás se sentían insulsas, muy poco atractivas a su lado, y no lo soportaban. Pero algunas de ellas la habían ridiculizado en público, llevando las cosas demasiado lejos.

Cualquiera habría pensado que Ino se había puesto hermosa a propósito para perturbarlas. Tampoco ella misma podía entender cómo le quedaban ganas de reírse ante algo así, cuando el no tener amigas le producía un extraño dolor que jamás había podido superar completamente. Era como si hubiese quedado flotando en la superficie, a la espera de que sucediera algo para que todo aquello renaciera con todas sus fuerzas. Y la actitud del líder Hyuuga sin duda había provocado el resurgimiento de todo ese pasado.

- Es mejor reír que llorar, ¿no crees? - comentó.

- ¡Kami-sama, claro que sí! - exclamó Sakura - ¿Quieres que conversemos al respecto?

Ambas sabían que el tema de charla serían esas antiguas penas y no las presentes.

- No. Salvo cuando recuerdo todo lo que nos hemos divertido en los últimos años, casi me da pena que las otras muchachas no estuvieran presentes para disfrutarlo también.

- Ahora que lo mencionas, supongo que yo también siento lo mismo. Después de todo, se convirtieron en unas criaturas aburridas luego que nos dejaron. Pero si lo pienso dos veces, no me da ninguna pena.

- A mí tampoco, pero me pareció una frase bonita para decir.

Las dos se echaron a reír, aunque en realidad era una charla muy triste. Sakura se apresuró a cambiar de tema.

- Supongo que esta comida tan tardía implica que no has ido a cabalgar como lo haces habitualmente todas las mañanas y que, por consiguiente, estarás de un humor insoportable durante todo el día.

Por lo general, Ino desayunaba temprano con su padre y luego pasaba media mañana cabalgando en su yegua, Shukaku, y la otra mitad cuidándola. Ningún cuidador (aunque en la casa no había más que uno porque sólo tenían cuatro caballos) gozaba del privilegio de acercarse al motivo de orgullo y diversión de de la joven Yamanaka, Shukaku, si no era para darle de comer, y le complacía hacerlo ella misma. Cualquiera que tuviera conocimiento de sus frecuentes visitas a los establos podía adivinar que la muchacha amaba profundamente a los caballos.

- En realidad, sí salí a cabalgar - corrigió Ino - Anoche.

- No.

- Alrededor de las dos de la mañana.

- ¡No es cierto!

Ino alzó la vista dispuesta a explicarse.

- Tuve que hacerlo, Sakura. Juro que es cierto. Estuve a punto de volverme loca.

- ¿Fuiste con alguno de los criados?

- No me animé a despertarles.

- ¡Ino!

- Bueno, nadie me vio - contestó ella a la defensiva, cayendo en la cuenta de lo escandaloso que era para una joven dama salir sola a esas horas de la noche - Me quedé junto al camino para seguridad de Shukaku, porque estaba tan oscura la noche... Y me dio resultado, pues cuando volví me dormí al instante - Sakura se quedó mirándola, de modo que Ino prosiguió - En realidad, la cabalgata fue más que un buen remedio para mi insomnio. En mi tercer viaje de ida y vuelta al pueblo...

- ¿Tercero?

- Fueron cinco en total... Bien, sólo podía limitarme al maldito camino y Shukaku estaba tan ansiosa como yo por galopar.

Sakura abrió los ojos bien grandes.

- Bueno, como te iba diciendo - continuó Ino - en mi tercer viaje se me ocurrió lo que podría hacerle a Hiashi Hyuuga-sama para vengarme de la mejor manera posible, y eso es lo que voy a hacer.

La expresión de su amiga se tornó extraña

- ¿No habrás reconsiderado la idea de golpearle?

- No - contestó Ino con una sonrisa, y luego agregó triunfante - Construiré una mansión el doble de grande que la suya, y entonces me convertiré en la anfitriona reinante de la villa. Con eso aprenderá.

- Ah, ¿y cómo lo lograrás?

- Muy simple. Me casaré con el kage.

- Oh, estupendo. Así lo lograrás. ¿Y qué kage tienes en mente?

- Sabaku, por supuesto - anunció Ino - Es el único suficientemente joven que conocemos.

Sakura se puso en pie, porque ponerle un nombre a ese kage era el acabose de los caprichos de Ino, al punto de que empezaba a preocuparse. ¿Hablaría realmente en serio?

- En realidad no le conocemos en absoluto. Como recordarás, no estuvo en Suna el día que visitamos cordialmente a su hermana. La única razón por la que llegamos a sus propiedades fue porque tu padre tenía negocios con el anterior kage, y se tomó la libertad de escribirle para que ella le aconsejara sobre la compra de un caballo que deseaba regalarte por tu cumpleaños.

- Y por esas cosas del destino, nos invitó a elegir uno de los caballos del establo del kage.

- ¿Destino? Tenían cientos de caballos. Temari-san se sintió más que feliz de poder sacarse de encima al menos uno de ellos.

- Los reproducen allí, de modo que por eso estaba contenta de vendernos uno - agregó Ino - Ya tenemos algo en común, los caballos.

- ¿Tenemos? ¿Te refieres a ti y al kage? Kami-sama, no puedes estar hablando en serio, ¿verdad?

- Por supuesto que sí - Ino rió satisfecha - Imagínatelo, un majestuoso carruaje frente al templo con el fuuin* estampado en él, mientras el líder y sus hijas aún solteras se queden mirando allí, atónitos y sin saber qué hacer. Entonces bajo del carruaje, asistida por el hombre más apuesto que puedan imaginarse, y por supuesto, seré lo bastante magnánima para desearles que pasen un buen día, y hasta le haré el honor de presentarle a mi esposo, el kage. Además, claro, fingiré no darme cuenta de que se quedará boquiabierto por la sorpresa.

- Y sin duda sucederá así - se rió Sakura, dejándose llevar momentáneamente por la imaginación de la rubia - Sería la revancha perfecta, si fuera posible.

- Pero lo es - respondió Ino con toda serenidad - Y veré que se cumpla.

A Sakura le sorprendió sobremanera la expresión determinada, casi caprichosa, de su amiga.

- Bien, espera un momento. Seamos realistas respecto a este punto. Si quieres casarte por conseguir un título mayor que el tuyo, te buscaremos un noble agradable. Quizá sea posible encontrar un heredero como Sasuke. Sí, un heredero que te convertiría en la matriarca del clan y... ¡No me niegues con la cabeza, maldita sea!

- Sakura, si decido casarme sólo por el título, éste deberá ser uno realmente importante, porque ya considero que me estoy rebajando haciendo esto.

- ¡Entonces no te rebajes!

- Ya he decidido hacerlo, y cuanto más lo pienso más me agrada la idea de convertirme en una Primera Dama.

Sakura refunfuñó:

- ¿Por qué tengo que ser yo la mala en todo este asunto? De acuerdo, escucha los hechos, Ino. Entre tus antepasados debe haber padre fundador...

- Varias generaciones atrás, conectamos con los Sarutobi*.

- Lo que sea, en esta villa eres simplemente la hija de un líder secundario. Si un kage se quiere casar, lo hace con princesas hijas de daimyos.

- Sabaku lo hará... ¿y por qué no? - respondió Ino con obstinación - Su riqueza es mucho mayor de lo que pueda imaginarse, y ha logrado alcanzar una posición que cualquier hombre desearía, de modo que si lo desea, puede casarse por amor. Un kage puede hacer lo que se le antoje, y sucede que mis orígenes me convierten en una muchacha aceptable. Por supuesto, si él se lo propusiese, podría procurarse alguien mucho más importante que la hija de un líder, pero le importará un rábano todo eso porque estará perdidamente enamorado de mí, tenlo muy presente. Y tú sabes por qué, ¿no? Por este maldito rostro que tengo. Hasta ahora sólo me ha dado sinsabores, pero llegó el momento de las compensaciones: me hará ganar un kage.

En aquellas palabras había mucha amargura, mucho dolor, lo que hizo que Sakura tuviera mucha cautela al formularle la siguiente pregunta:

- ¿Y qué me dices de ti?

- ¿Qué hay conmigo?

- ¿Qué sucederá si tú no le amas?

- Por supuesto que le amaré.

- ¿Y si no puedes, Ino? ¿Si él es horrible, despreciable y para nada capaz de inspirar afecto?

- No se atreverá. Es un kage.

La Haruno casi sonrió ante tan ridícula certeza.

- ¿Pero qué sucederá si, cuando le conoces, muy en tu interior te das cuenta de que no es para nada el hombre de tu vida? ¿Que sólo te hará sentir desgraciada? ¿Aún le querrás?

Después de una larga pausa, Ino dijo:

- No.

Gracias a Kami-sama por esa respuesta, se dijo su amiga en silencio. Ya más segura, siguió adelante.

- Sabes que él puede resultar horrible.

- ¿Has olvidado a aquella muchacha del salón de belleza que nos comentó lo apuesto que era?

- Sólo trataba de impresionarnos.

- Ya lo estábamos. Ese día no necesitábamos que nadie nos impresionara más todavía.

- Esa es otra cuestión. Realmente no puedes desear vivir en un lugar así.

- ¿Estás bromeando? - se burló Ino - Esa torre kage es la mansión más maravillosa que puedas imaginar.

- Pero no es un hogar. Es un mausoleo erigido en una gran extensión de tierra, tan sólo los establos son mucho más grandes que tu casa, y ten en cuenta que no es nada pequeña la tuya.

- Lo sé - convino Ino como en sueños - ¡Todo era tan grandioso!

- ¿Grandioso? Es probable que la gente se pierda allí y que hasta se muera encerrada dentro por no poder encontrar la salida.

Los ojos de ambas se encontraron y repentinamente se echaron a reír.

- ¿Crees que se mueren, Sakura?

- Bueno... por lo menos, deben preocuparse bastante - rieron otra vez hasta que Sakura tuvo que dar el brazo a torcer - De acuerdo, supongo que conquistar a un kage no debe ser tarea imposible, sobre todo para alguien con tu aspecto. ¿Estás absolutamente segura, Ino?

- Sí. En lo que a mí respecta, Shukaku Sabaku puede ir despidiéndose de sus últimos y contados días de soltería.

- Oh, Kami-sama - suspiró Sakura - Ya había olvidado que bautizaste Shukaku a tu yegua por el nombre del kage.

- Así es.

Otra vez retumbaron las carcajadas en el salón, hasta que el mayordomo las interrumpió para anunciarles la llegada del honorable Sasuke Uchiha. Ino, con una amplia y radiante sonrisa, le saludó y le dijo:

- Buenos días, Sasuke. Vaya, hoy te ves muy apuesto. Si me perdonas un momento, subiré corriendo a buscar mi bolso para que podamos partir de inmediato.

Pasó a toda prisa a su lado, sin aguardar a que él le respondiera, pues aún estaba azorado por la sonrisa con la que la joven le había recibido. Sakura ocultó su sonrisa tras la taza de té, sorprendida con placer por no haber sentido ni el más mínimo indicio de celos ante la reacción de su prometido frente a su amiga.

Entonces señaló:

- Tendrás que esforzarte un poco más, a menos que desees que Ino vuelva a ser hostil contigo.

Sasuke cerró la boca, metió las manos en los bolsillos y refunfuñó:

- Kami-sama, no envidio al hombre que vaya a pedir su mano. Realmente no quisiera estar en su lugar.

- Ese hombre ya ha sido designado, de modo que lo único que nos resta es tener fe en que logre ganar su corazón cuando consiga su mano.

El joven moreno arqueó las cejas un tanto confundido.

- ¿Acaso me he perdido algo entre ayer y hoy?

- No mucho, pero... ¿alguna vez has pensado que sentirías compasión por un kage?


Fuuin = son los sellos, como el que tiene Naruto en el ombligo, o los que Tenten tiene en sus pergaminos para guardar sus armas.

Sarutobi = todos sabemos que los fundadores de Konoha, en un principio, fueron Hashirama y Madara. Pero en alguna parte leí que para fundar la aldea en sí, les compraron tierras a los Hyuuga con dinero de los Sarutobi, porque ellos eran aliados de los Senju, y los demás clanes se unieron posteriormente. Esto no es información oficial, de modo que bien puede ser falso, pero me gustó la idea.