Un nuevo rumbo

-Muy bien...- una joven amestrisana, miraba su equipaje sobre la cama -Llego el momento de conocer Fanelia-

Frotó sus manos con entusiasmo, ya que su novio, llegaría por ella en cualquier momento, para llevarla con él a conocer la tierra de sus dragones.

-¿Estas lista, hija?- su madre ingreso a la habitación -En unos minutos, Elliot y Zafira, llegaran por ti- estaba teniendo una visión con sus ojos cambiantes.

-Si, estoy ansiosa- se sentó junto a la pequeña maleta que llevaría -En su última carta, dijo que pasaría a ver a sus padres y a Rick en el bar, antes de venir aquí-

-Dicen que Fanelia es hermosa- tomo asiento junto a su hija -No puedo creer que haya pasado casi un año, desde que volvió aquí- la abrazo por los hombros -Debe extrañarte mucho, al estar tan lejos de ti- ellas se contaban todo.

-Si...- respondió incomoda y con una triste sonrisa -Mamá...- suspiro abrumada -¿Puedo preguntarte algo?- ella asintió, aunque, ya imaginaba cual seria esa pregunta -¿Como te diste cuenta, que realmente, estabas enamorada de papá?- su madre hizo un gesto gracioso con su rostro y se digno a responder.

-No lo se, simplemente, lo sentí- admitió, sincera -Eso es lo que pasa con los sentimientos, no nos damos cuanta que existen, hasta que algo hace que florezcan y te arrasen, como una gigantesca ola, cambiándote la vida- su hija, apretó los labios, dubitativa.

-Es que...- frotó su frente y bajo la mirada -Él esta enamorado de mí, incluso, me ha dicho que me ama...- su progenitora, sonrió, ese muchacho, era igual de sincero que su padre -Pero yo no, ¿Por que?- llevó una mano a su barbilla, pensando -Es lindo y todo, además, estoy eternamente agradecida de que me haya salvado de la corona, pero siento, que no es correspondido-

-Hijita...- la tomo del rostro y la beso -Quizas este viaje, te sirva para averiguarlo- se miraron a los ojos, tan iguales, pero tan distintos a la vez -Si sientes, que no eres feliz, tendrás que decírselo y él tendrá que entender, que no pueden estar juntos-

-Lo se...- aseguró, triste -Ojala eso no suceda...- se asomo a la ventana -Sólo, miralo...- él estaba descendiendo del lomo de su dragona -No puedo renunciar a eso-

Se mordió el labio, al recordar, todos los encuentros íntimos que había tenido, con ese atractivo amo de dragones, de ojos de ensueño y cuerpo digno, de cualquier dios guerrero.

-¡Denisse! ¡Por favor!- reclamó su madre, un tanto incómoda, pero divertida a la vez -¡Lo conozco desde que nació! ¡No me perturbes así, hija!- cubrió sus ojos con gracia -¡Recuerda que soy una vidente!- ella rió y la abrazo con fuerza.

-Él llegó- dijo su padre, desde el umbral de la puerta -Cada vez que lo veo, siento que he viajado en el tiempo- ingreso a la habitación, divagando -Es como ver a Zeth, hace veinte años, sólo que en rubio- acotó el alquimista de fuego -Lo invite a cenar, pero dijo que, no quería llegar al anochecer a Fanelia-

Caminaron hacia la estancia de la casa, los tres juntos, mientras él cargaba con la maleta de su hija.

-Si, no quiere que Zafira se duerma en pleno vuelo- indico, entre risas -Es muy dormilona, ¿Saben?- sus padres la miraron -A veces creó, que se tendría que haber llamado Gaia-

La risa de los tres, fue inevitable, esa loca alquimista del sol, a pesar de los años, seguía con los mismo hábitos de siempre.

-¡Oye!- reclamó su novio -¡Estas hablando de mi abuela!- la pico en las costillas, cuando llegó a él -Hola, muñeca- la beso en la mejilla -¿Estas lista para volar?-

-Si, amo de dragones- miro a sus padres con la cabeza inclinada -Bien...llego el momento- se separo de él y se acerco a ellos -En un mes, volveré...- los abrazo a ambos -A menos que ocurra algo, que me haga regresar antes-

-Estaras bien...- dijo su madre, compartiendo el abrazo -Naciste bendecida por las estrellas-

-Adiós, mi princesa- su padre la beso en la sien -Estas en buenas manos- le entregó la maleta al muchacho, después de separarse de ella -¿Como están tus padres, amiguito?- lo abrazo por los hombros, caminando hacia afuera -Dijeron que en dos semanas, vendrían a visitarnos-

-Si, mamá me dijo que vendrían...- fue lo único que escucharon de él, ya que salieron de la casa.

-Bien, hija- su madre la tomo de los hombros -Que tengas unas hermosas vacaciones-

-Así sera, mamá- caminaron juntas hacia la salida -¡Zafira!- corrió hacia su amiga dragona y la abrazo con fuerza por el cuello -¡Elliot! ¿¡Por que no la hiciste entrar!?- se refería a que se volviera humana.

-Si hace eso, no podremos partir hasta mañana- mencionó, amarrando el equipaje al lomo de su dragona -Recuerda, que ellos necesitan de mucha magia, para tomar nuestra forma- acaricio la cabeza de esta -¿No es así, amiga?- ella asintió con su enorme cabeza -Bien, basta de charlas- tomo a su novia de la cintura y como si fuera una niña, la cargo en sus brazos, subiéndola al animal junto a ellos -Despidete y vámonos- ordenó, montando detrás de ella.

-¡Adios!- levanto una mano hacia sus padres -¡Los amo!-

-Nosotros a ti, hija...Cuidense- respondió su madre.

-En un mes, estaremos aquí- se despidió él -Adiós- esas fueron sus últimas palabras, antes de emprender vuelo.

-Esto no esta bien, Dante- menciono la vidente a su esposo, mirando a los muchachos, preocupada -Algo va a pasar, lo se- entrelazo sus manos, angustiada.

-Tranquila, mi ángel- la beso en la coronilla -Son jóvenes, seguro discutirán y sabrán solucionarlo-

-Ojala tengas razón- ingresaron a la casa, cuando los perdieron en el horizonte.

-¿Por que tienes tanta prisa de llegar a Fanelia?- preguntó la joven, una vez que su novio, logro estabilizar al dragón.

-La última vez que nos vimos- le susurro en el oído, aspirando el aroma de su cabello -Fue hace tres meses...- sus ojos azules, estaban empañados por la lujuria -Ahora yo te pregunto a ti, ¿Por que crees que tengo tanta prisa de regresar allí?- cuestionó con retórica y una irónica sonrisa.

-No lo se...- se hizo la tonta -Querrás llegar para la hora de la cena- había una doble intención en sus palabras y esa sonrisa malévola.

Sus ojos verdes, reflejaban la luz del sol, volviéndolos más únicos y hermosos, causando una oleada de sentimientos en él.

-Mejor...callate...- le robo un pequeño beso -No me hagas hablar, de las cosas que tengo pensado hacerte al llegar, delante de Zafira- agregó con la voz ronca -Que pueden llegar a ser prohibidas, para el mundo civilizado-

-Pervertido- murmuro con una pequeña sonrisa, fingiendo ofensa -Por cierto, ¿Como se prepara el pueblo para celebrar a...?- pensó un momento, chasqueando los dedos, buscando la respuesta en su mente -¿Como se llama el dios de los dragones?-

Él rió, besándole el cabello. A ella no le importaba otra cosa, que no fuera la música.

-Ceifeed y todo marcha bien, por suerte. En unos días, es su celebración en la isla- indico, dejando sus labios apoyados en ella -¿Tienes hambre?- su novia negó, pero aún así, estaba comiendo un chocolate. Le encantaban los dulces, no dejaba de comerlos -¿Me das un poco?-

Pidió con sus hermosos ojos zafiros. Ella miro la barra en su mano, dubitativa por unos minutos, hizo un gesto con el rostro y lo acerco a él, marcando una pequeña porción con sus dedos.

-Muerde- ordenó seria -Pero no te lo acabes todo- frunció su frente.

-¿Como puedes decirme eso?- respondió él, masticando -Te comes mis helados y me ofreces una mísera porción de chocolate, casi rogandote, para que lo hagas- trago -Eres una egoísta-

-Pero soy la egoísta que tu quieres-

Replico, segura de sus palabras. Guardo el resto de chocolate en su mochila y extrajo una paleta, para meterla en su boca.

-No, en eso te equívocas- murmuró en su oído -Eres la egoísta que yo amo-

Ella no volteo, solamente, observaba la puesta de sol en el horizonte, muy incomoda, como cada vez que él decía algo como eso.

-Ya se...-

Fue lo único que dijo, quitando la paleta de su boca y él, apoyo su frente en la nuca de ella, terriblemente, abrumado.

-Bien...- carraspeo -Antes del anochecer, llegaremos a Fanelia-

Después de eso, no volvieron a hablar.