-Gracias Sally, eres buena ami…-pero el esqueleto dudó al final. No sabía si debía seguir considerándola amiga puesto que se habían besado y habían compartido una emotiva canción. Todo era nuevo para el rey Calabaza que se preguntaba si ese beso los volvía pareja o debía pedírselo formalmente. Quizás debería decirle también al creador de la chica, el Dr. Finckerstein, un hombre inválido que se movía en una silla de ruedas pero sumamente inteligente- Sally… tú y yo… ¿qué somos?
-Ehm…-la pregunta tomó por sorpresa a la pelirroja que comenzó a entrelazar sus pequeñas manos como lo hacía siempre que se ponía nerviosa- bueno… creo que…
Pero antes de que ella pudiera terminar, tocaron la puerta apresuradamente. Era el alcalde quien parecía tener una habilidad innata para arruinar las pláticas y los momentos importantes de los dos amantes. Sin embargo, era importante pues les anunció que el Rey de Easter Town había llegado y estaba cruzando el bosque rumbo a la ciudad. Había llegado el momento.
Los tres caminamos hacia la alcaldía. Jack estaba nervioso y cómo no estarlo si nunca había pasado algo similar antes. Era una novedad y no sabía qué esperar. El rey de Halloween Town se paró en el centro de las escaleras mientras los ciudadanos se colocaban a su lado formando una media luna.
Un silencio expectante cayó sobre todos los habitantes cuando a lo lejos empezaron a escuchar varias pisadas, eran muchas, sonaban como golpes de tambor perfectamente sincronizados de tal manera que podían asemejar a una sola pisada.
El esqueleto no esperaba ver a tantos conejos. Distintos tonos de pelaje se distinguían a lo lejos. Esperaban cuatro o cinco conejos, pero debido a lo que veían y escuchaban, era obvio que el número real duplicaba o triplicaba su pronóstico.
Con un suave rechinido, la puerta principal de Halloween Town se abrió y varias exclamaciones de sorpresa corrieron entre los ciudadanos de ambas festividades. Los invitados entraron en la plaza dando pequeños saltos. Las miradas y los comentarios corrían por medio de susurros entre todos los presentes.
A diferencia de la gran variedad de habitantes de Halloween, los ciudadanos de Easter Town eran simples conejos de una misma estatura, aproximadamente 1.50 de los pies hasta las puntas de sus orejas, excepto el rey, el conejo más grande de todos que traía una banda dorada alrededor del cuerpo.
El hombre trajeado los observó bien notando cómo traían canastas con huevos decorados de vistosos colores mientras que otros más tenían armas color zanahoria con hojas verdes en las puntas. Respiró profundamente antes de dar un paso al frente para encarar al otro rey.
-Bienvenidos a Halloween Town-dijo procurando sonar firme y seguro- Mi nombre es Jack Skellington y soy el Rey Calabaza
El conejo con la banda dorada dio un salto al frente. Jack era mucho más alto que él, sin embargo, la mirada intimidante que tenía ese conejo, podía cohibir a cualquiera.
-Mi nombre es Hip-dijo él con voz autoritaria- Soy el rey de Easter Town y vine para hablar de un asunto muy serio, Jack…
-Sí, por supuesto-respondió el anfitrión y le hizo una señal al alcalde para que abriera las puertas de la alcaldía- Si gustan pasar…- Hizo una pequeña reverencia invitándolos a entrar al recinto.
-Bien-respondió el conejo y con sus característicos saltos, todos los extranjeros entraron lentamente y fueron sentándose en una larga mesa rectangular que habían preparado con toda clase de alimentos típicos de Halloween como el dulce de calabaza y el pastel con arañas.
El rey Calabaza tomó la mano de la joven de trapo y con un gesto le dio a entender que quería que se sentara a su lado. Con Jack sentado en la cabecera y Hip en la otra, la reunión dio comienzo. Ninguno de los extranjeros quería comer
-Esta comida es para ustedes, espero que la disfruten-dijo el alcalde y con la señal del rey conejo, los demás comenzaron a comer tímidamente.
-Jack, el propósito de mi visita…-dijo el rey sin comer nada- Es porque me llamó la atención ver a tres niños diabólicos en mi reino.
-Ah sí, sobre eso, me disculpo-dijo el anfitrión algo aliviado- es que…
-Punto uno-lo interrumpió Hip- no tenían ninguna autorización de entrar…
-¿Se necesita autorización para ir?-preguntó Jack aún más confundido
-Punto dos-continuó el conejo ignorando al esqueleto-Robar uno de mis mejores conejos es un grave delito
-Sí, verá, es que ellos se equivocaron de puerta-explicó el rey calabaza apresuradamente
-Y punto tres-terminó el roedor muy enojado- Flipy no ha vuelto a ser el mismo desde su secuestro, me has costado uno de mis mejores conejos Skellington.
El rey de Halloween Town estaba en problemas, serios problemas. De pronto, como un rayo de esperanza, se escuchó a lo lejos un ladrido. Era Zero. Junto con los ladridos se escuchaban los reclamos y las maldiciones de los tres chicos de Oogie Boogie.
La puerta de la alcaldía se abrió y entró el can fantasmal arrastrando a los tres niños disfrazados que se encontraban atados con cuerdas para no pudieran huir.
-Ahí están los responsables-dijo el alcalde señalándolos
-¿Qué sucede aquí?-preguntó Barrel confundido al ver a los conejos y a prácticamente todos los habitantes reunidos.
-¿Recuerdan a los conejos de Pascua? –preguntó el hombre trajeado mirándolos con enojo-pues bien, ellos vinieron a arreglar cuentas con ustedes
-Pero… fue Jack el que nos ordenó robar y secuestrar-dijo Shock y los otros dos niños asintieron.
-¡Inaudito!-exclamó el conejo de pascua
-Pero yo nunca les dije que entraran a la ciudad de Pascua-respondió el monarca en su defensa
-¡Inconcebible!-exclamó el rey invitado sumamente enojado- eres un peligro para el resto de las festividades, Skellington. Convocaré una reunión de todos los reinos mañana y más te vale que asistas
Todos los conejos se pusieron de pie en el acto y en una fila perfectamente ordenada, salieron saltando rápidamente hacia el bosque. Todos los aldeanos de Halloween Town los observaban irse asombrados y preocupados
Una vez que abandonaron la ciudad, el rey calabaza se sentó en las escaleras de la alcaldía sin saber qué hacer pues un problema que al principio pareció muy simple, había adquirido dimensiones estratosféricas.
-Jack…-dijo Sally muy preocupada por su amado más éste no la escuchó por estar metido en sus pensamientos. Ella suspiró, sabía que una vez que el esqueleto se concentraba en algo, era difícil sacarlo de su mente.
Finalmente, se puso de pie y caminó lentamente hacia su casa. Se acercaba algo realmente grande.
Gracias por leer y comentar
