Aclaración: Inazuma Eleven no me pertenece ;_; todos sus personajes son propiedad de la mente maestra de Level-5, yo sólo los utilizo para hacer realidad mis locas fantasías.
¡Es todo!
CAPÍTULO 2
Lunes en la mañana…
Fubuki caminaba tranquilamente por las calles de Inazuma, todavía era temprano y había retrasado su llegada a la casa de Endou, quería tomarse un poco de tiempo para visitar los alrededores, principalmente para relajarse.
Desde que la invitación para la boda de Gouenji llegó sorpresivamente a su casa en Hokkaido la semana pasada, sus ánimos estaban más que decaídos. Sabía que algo así pasaría tarde o temprano, pero jamás pensó que tan pronto y la sola idea le dolía bastante.
Sin saber cómo se dio cuenta de que se encontraba subiendo los escalones de la más alta estructura en Inazuma, aquel sitio al que llamaban "Torre de Metal", el lugar favorito de Endou, y alguna vez también suyo y el de Gouenji.
Al llegar a la especie de mirador que se alzaba a mitad de la estructura se detuvo en la orilla y contempló la gran ciudad, la vista desde allí era hermosa, cerró los ojos y dejó que el viento peinara con ligereza sus finos cabellos plateados. Se sentía tan bien que por un momento la preocupación y las dudas desaparecieron brevemente en tanto los recuerdos de la época en la que fue feliz volvían a su mente.
- FLASHBACK -
Fubuki Shirou se encontraba sentado en la banca que se hallaba a un lado del neumático de entrenamiento de Endou. Hacía horas él, Gouenji y su capitán en ese mismo lugar mantuvieron una charla en la que repasaron su lucha contra el Instituto Alien y después de eso habían prometido volver a jugar juntos nuevamente algún día.
Sin embargo, cuando estaban por regresar, Fubuki le pidió al portero adelantarse, pues quería disfrutar un poco más de la vista, pero ya eran varias horas de eso y la oscuridad había pintado por completo el cielo ahora nocturno, solamente adornado por las pequeñas motas de luz que eran las estrellas.
Se encontraba solo y pensando en todo y nada al mismo tiempo hasta que oyó una voz que lo sacó de su ensimismamiento.
-Con que seguías aquí- la inconfundible voz de Gouenji a sus espaldas hizo que diera un respingo en su lugar y volteara a verlo.
-Ah… Gouenji…- fue lo único que pudo articular.
-¿Puedo acompañarte?- dijo el pelicrema acercándose a un lado de la banca.
-Claro, adelante- respondió mientras el otro tomaba asiento a su lado. Pasó un minuto de silencio, Gouenji observaba el cielo y Fubuki lo observaba a él, no sabiendo bien cómo iniciar conversación se arriesgó.
-E… Este… ¿por qué regresaste?-
-Desde luego que por ti- dijo con simpleza -¿Está bien que todavía no regreses a la casa de Endou? Ya es tarde y mañana vuelves a Hokkaido, ¿cierto? Esta noche debes descansar, será un viaje largo-
-Ah… sí…- Fubuki bajó la cabeza, era triste el sólo recordar que mañana se iba de regreso, todo el asunto con los extraterrestres había acabado y su presencia ya no era necesaria allá. Hokkaido y su antigua vida lo esperaban –Sé muy bien que tengo que descansar, pero habían muchas cosas en las que tenía que pensar-
-¿Pensar?-
-Sí…-
-Ya veo- Gouenji se puso de pie -En ese caso, te dejo solo- caminó dos pasos, pero lo detuvo la voz de Fubuki.
-¿Te vas?- preguntó con algo de sorpresa.
-Es mejor estar solo cuando se quiere pensar, ¿verdad? En ese caso, yo…-
-Espera- el chico de hielo extendió el brazo y sujetó la muñeca del otro –Quédate un poco más… está oscuro y…- escondió la cara bajo el cabello, seguro Gouenji se burlaría él -…tengo miedo de volver solo a la casa del capitán…-
Los ojos de Gouenji se abrieron más de lo que estaban y una tenue sonrisa que el menor no pudo ver se formó en sus labios –Bien, entonces un poco más- dijo y volvió a sentarse a la derecha de Fubuki, donde estaba antes –Así que tenías cosas en que pensar… ¿algo que no puedas decirme?-
-Sí, lo siento-
-Ya veo-
-Por cierto, Gouenji, hace un rato dijiste que viniste por mí, ¿hay algo que quieras decirme?-
-Ah, cierto. Quería hablar un poco contigo-
-¿Eh?-
-Fubuki, con todo este asunto de los extraterrestres, tú y yo no hemos tenido tiempo para hablar. Además, hace poco también estaba Endou- Fubuki sólo lo miraba, pues sus palabras tenían mucha razón –Lo que intento decir es que quería mantener una charla a solas contigo antes de que te marches, por eso hace un rato fui a la casa de Endou y me dijo que no estabas y que viniera a ver si seguías aquí-
-¿Hablar conmigo?-
-Yo me integré al equipo más tarde, la mayor parte de lo que sé sobre ti es lo que me dijeron los demás. Creí que sería buena idea que habláramos antes de que regreses, después de todo, somos compañeros, ¿cierto?-
-"Compañeros…"- el menor pensaba en lo que le acaban de decir –Me parece bien…- y comenzaron a hablar.
Mientras compartían varias anécdotas, Fubuki pudo sentir una mezcla de emociones, alegría y profunda tristeza a la vez.
Hemos pasado muchas cosas como equipo junto a Raimon, pero es cierto… yo no sé nada sobre ti y tú no sabes nada sobre mí.
Quiero hablar más y más, como si nunca hubiera un mañana.
Pero es tarde y sólo puedo pensar en eso. Si tan sólo pudiera estar aquí más tiempo, si tan sólo pudiera conocerte más… si tan sólo… si tan sólo tuviera la fuerza para decirte que…
-Go… Gouenji…- levantó la mano derecha y la posó en el brazo del susodicho.
-¿Fu…buki?- al pelicrema le sorprendió que su compañero de un momento a otro haya cortado su conversación previa.
-No quiero regresar…- lo dijo con tal seriedad que el ameno ambiente de antes desapareció por completo -¡No quiero regresar!- repitió con más fuerza, esta vez viendo a los ojos oscuros del pelicrema.
-Es cierto…- Gouenji tomó la mano que Fubuki tenía apoyada en él- Yo… yo también quisiera jugar fútbol contigo durante mucho más tiempo-
Sin saber por qué, Gouenji sintió como un ligero calor se formaba en sus mejillas mientras sus propias palabras rondaban su mente de forma repetitiva "Quería jugar fútbol contigo durante mucho más tiempo…"
El chico de pelos parados había llegado hasta ahí con la firme intención de despedirse de su compañero y de dejar en claro que lo que sentía por el chico de piel pálida era sólo amistad, pero la situación actual y un extraño sentimiento que luchaba por salir estaban cambiando los planes iniciales.
-¿Acaso en verdad me gusta Fubuki?- el goleador de fuego se preguntó internamente. Desde el inicio, cuando lo vio por primera vez en Okinawa, estaba consciente de que sentía cierta fijación por el peliplateado, sentimientos que él mismo había catalogado como rivalidad y nada más, ¿entonces por que se sentía así?
Sus miradas estaban fijas en las del otro, de pronto Gouenji vio un brillo en los ojos del menor, ¿acaso eran lágrimas? Sin explicarse el por qué, su cuerpo de inmediato tomó la iniciativa, sostuvo las mejillas de Fubuki entre sus manos y unió sus labios en un beso suave y casto.
Los ojos de Fubuki se abrieron como platos, jamás se esperó algo así, era un sueño que había dado por perdido y ahora estaba siendo realidad, cerró los ojos y sólo se dejó llevar.
Después de un breve instante se separaron sólo para mirar el sonrojo en el rostro del otro antes de volver a besarse, esta vez un beso más profundo y apasionado. Las palabras sobraban, esa noche ambos se habían demostrado bajo las estrellas lo que a sus labios se les hacía imposible articular.
Ya volviendo a la realidad, tras separarse por segunda vez, ambos bajaron la mirada y la clavaron en el piso, claramente avergonzados mientras el silencio acompañaba a los pensamientos que corrían por la cabeza de cada uno.
Gouenji finalmente habló.
-Perdona, yo…-
-Te quiero…- interrumpió el jugador de hielo sorprendiendo al otro –En el tiempo que te conocí hiciste más por mí de lo que nadie había hecho antes, me abriste los ojos y me enseñaste a creer en mí mismo. Siempre te estaré agradecido por ello-
-…..- el jugador de fuego sólo atinaba a mirarlo.
–A un principio pensé que este sentimiento era agradecimiento, pero no puedo engañarme más, me gustas. Sólo quería que lo sepas-
Gouenji quedó perplejo, le habían quitado las palabras de la boca, jamás pensó que aquel chico que parecía más frágil y calmo hubiera tenido el valor de dar el primer paso. Se sintió más tranquilo.
-¿Quieres saber un secreto? Yo me siento igual- le confesó.
-Gracias-
-¿Por qué?-
-Por todo, jamás te olvidaré-
-¿Qué intentas decirme con eso? ¿Acaso es una despedida?-
-Mañana me voy, lo sabes-
-¿Y eso qué? Ahora existe algo llamado teléfono, tren eléctrico y…-
-Quieres decir que…-
-Quiero que seamos novios… si estás de acuerdo, claro- Gouenji desviaba la mirada, y no le daba la cara. Fubuki vio el gesto con ternura, de seguro al otro le estaba costando bastante. Entonces sólo atinó a regalarle una de sus bellas sonrisas junto a la respuesta que el mayor estaba esperando.
-¡Claro!-
A la mañana siguiente Fubuki partió para Hokkaido y Gouenji le prometió que siempre estarían en contacto y así fue.
Los siguientes años fueron de ensueño, llamada tras llamada. Una que otra visita a la ciudad del otro. Sus amigos más cercanos (Endou y compañía) sabían de su relación y nadie podía negar que eran la pareja perfecta, no sólo en el campo de juego, sino también por el lazo tan fuerte que los unía.
Sin embargo, de repente algo pasó, los mensajes se acabaron y las llamadas cesaron.
Fubuki, en su intento por buscar una explicación, vino personalmente para hablar con Gouenji, pero se encontró con una persona fría y distante.
"Ya no somos niños, es tiempo de madurar y aceptar la realidad tal como es. Debemos dejar estos juegos"
Fueron las últimas palabras que intercambiaron a solas, lo siguiente sólo fueron encuentros casuales en las reuniones del grupo, no se dirigían la palabra como amigos, sólo unas cuantas frases de cortesía, lo cual a veces incomodaba a los demás, pero preferían no opinar al respecto. Ya nunca nada fue como antes…
- FIN DEL FLASHBACK -
Rondaban las 7 de la noche. El sol se ponía en el horizonte. Fubuki finalmente llegó a la residencia Endou, tocó el timbre y de inmediato pudo oír los pasos de alguien acercándose.
-¡Fubuki! Te estábamos esperando, pasa- lo recibió Endou con la típica sonrisa que lo caracterizaba –Tachimukai y Tsunami llegaron hace poco, estábamos cenando-
-Buenas noches, Endou. Lamento el retraso-
-No te preocupes. Llegas justo a tiempo- Endou observó que Fubuki no traía nada en las manos -¿Y tu equipaje?-
-Decidí quedarme en un hotel, no quiero importunarte-
-Sabes que no es así…-
En el comedor Tsunami y Tachimukai saludaron con las manos pues traían las bocas llenas, sus rostros mostraban sonrisas forzadas. Fubuki supo inmediatamente el motivo de esa actitud: La comida de Natsumi.
-Ya sabes cómo cocina Natsumi. Le pedí que fuéramos a un restaurante, pero insistió en cocinar. Les prometo que la reunión de mañana será fuera de aquí- susurró Endou en el oído del recién llegado.
Fubuki sudó frío esta iba a ser una larga velada a la que esperaba sobrevivir.
Mañana era martes, el día de la reunión, faltaban 4 días para la ceremonia y pensó que olvidar las preocupaciones de momento era lo mejor.
NOTAS DE LA AUTORA:
A Kurori, Carox3, Roxi-chan3, , sirone aphrody, Paucrazygirl, ¡Gracias por leer y por tomarse la molestia de dejar review, me hacen muy feliz!
Aquí la continuación de la historia, este capítulo es sólo fue sólo de Flashback, desde el siguiente ya estaremos en lo que pasará con Gouenji, ¿alguien quiere conocer a su futura esposa? (Preparen algunas armas). Y sí, hay un motivo por el que Endou esté con Natsumi así que no me maten :3
Espero que les haya gustado, nos veremos en el siguiente~
