Subí a la habitación, el sol me tenía agotada. Trate de calmarme para que Jake no notara nada en mi, mucho menos que había estado llorando.
Me desnude y me acosté al lado de Jacob, no sin antes subir al máximo el aire acondicionado de la habitación. Suspire agradeciendo que Jacob estuviera dormido para así poder descansar un poco y despejar mi mente…
Me desperté desorientada sintiendo el frío del aire en mi piel.
-Hermosa- dijo Jake al ver que abría los ojos.
-Hola dormilón- dije yo entre dientes.
Jacob se quedo observándome por un momento, escrutándome por completo con su mirada, primero mi rostro para el finar mirar el resto de mi cuerpo desnudo. Fruncí el ceño y el soltó una risita gutural para después quitar un mechón de cabello que cubría mi rostro.
Empezó a besarme dulcemente, como siempre lo hacia demostrándome todo el amor que sentía por mi, eso solo hizo que me sintiera mas culpable ¿Cómo olvidar lo que acababa de hacer? Ni siquiera hacer el amor con Jake podría despejarme la cabeza.
Adoraba a Jake, por ser la persona que era, pero más que todo por quererme. Estaba segura que donde Edward no existiera amaría a Jacob.
Sus labios empezaron a bajar por mi cuello, hasta llegar a mi ombligo. Era tan tierno conmigo, mientras que yo…
-Para- le dije.
Me miro confundido. Era evidente que no entendía porque lo detenía y ni siquiera yo estaba segura de ello, me sentía sucia, mal, mal por ver a Edward, mal por haberlo besado y ese beso… ese beso si que me hacia sentir como lo que era, una mentirosa compulsiva.
- Lo siento- dije a la vez que me levantaba de la cama y me colocaba la bata de baño.
-¿Qué ocurre?-dijo frunciendo el ceño-. No quieres hacer el amor conmigo- Afirmo, convencido de sus palabras.
Eran verdad evidentemente. No podía después de lo de la tarde, no después de haber visto...
- Claro que quiero-le dije- solo que quiero ducharme e ir a la villa. Me han dicho que hay algunas cosas bonitas. Tal vez podríamos comprar algo.
Estaba decepcionado y negó con la cabeza, luego suspiro. Se levanto de la cama y empezó a quitarme la bata.
- Tenemos mucho tiempo ¿sabes? yo solo quiero estar contigo un momento ¿Tiene eso algo de malo señorita?
¿Señorita? Edward de nuevo en mi mente, por que el destino se empeñaba en que no me lo sacara de la cabeza ¿Por qué? ¿Por qué no podía disfrutar con Jake? Lo mas seguro era que Edward estuviera con Rose haciéndole el amor, sin pensar en mi…
-No me digas así- mi voz sonó mucho mas agria de lo que pretendía y Jake me miro con cara de poco amigos.
Aproveche que se alejo de mí y me metí en el baño, por ahora el mayor de mis refugios.
Me deje caer en el inodoro tratando de controlar mi respiración ¿Qué diablos estaba haciendo? ¿Por qué era tan tonta? Por Dios Edward estaba con Rose de vacaciones, sabia perfectamente que se estaban revolcando como cuando éramos nosotros dos los que viajábamos, no parábamos de hacer el amor. Me reí de mi misma ¿hace cuanto de eso? Y aun seguía anhelando volver a aquellas vacaciones, las mejores de mi vida.
-Bella- me llamo Edward desde la cama, mientras que yo soltaba una risita picara. Seguí caminando hacia al baño mientras me abotonaba su camisa.
-Dime- le dije con la voz más inocente que pude imitar.
El me miro con recelo y me insito a volver a la cama con un movimiento de cabeza. Yo negué y volví a retomar mi camino hacia al baño.
Me moría por volver a la cama y hacer el amor de nuevo, pero llevábamos todo el día en la habitación y no exactamente descansando y quería tomar por lo menos un poco de color, bueno, rogando por no insolarme.
-¿A dónde crees que vas?- me susurro al oído. Su voz me sobresalto no lo escuche caminando hacia mi.
Edward me tomo de la cintura, obligándome a voltear.
Su mirada y su fuerza empleada en mi cintura me hicieron jadear. Definidamente éramos unos ninfomanos…
-Edward- empecé a replicar pero el me detuvo devorando mi boca. Me beso con fuerza y con deseo, apretándome mas contra el. Yo lo tome por el cabello, ese cabello tan sensual que podía volver loca a cualquiera, lo acerque a mi, como si pudiéramos estarlo mas.
Edward empezó a desabotonar mí…su camisa y ya sabía que no podría resistirme ¿Quién podría? Ya solo me importaba sentirlo en mí, como hace tan solo unos minutos.
Empecé a besar su pecho y su respiración se acelero tanto como la mía. Tomo mi mano y me arrastro hacia la cama. Tubo la intención de tomar el control pero esta vez era mi turno, esta vez era la hora de que yo tomara el control. Me senté sobre el, sintiendo por completo su erección que ella era mas que evidente, aunque la ligera toalla la cubriera. Edward gruño mientras yo me movía lentamente, torturándolo. Como aun no me ponía mi ropa interior él empezó a acariciarme, ahora ya no era yo la torturadora.
Mis deseos aumentaban lo necesitaba en mí. Con un movimiento rápido me dio vuelta y ahora el quedo encima de mi cuerpo, con mis temblorosos dedos quite la toalla y gemí al sentir su erección en mi vientre.
Yo no paraba de pronunciar su nombre, mientras el sonreía complacido y empezó a besar todo mi cuerpo, bueno lo que alcanzaban sus labios.
Grite al sentir sus dientes en uno de mis pezones, alzando mi cadera para poder sentirlo totalmente de una vez, pero el también alzaba su cuerpo y mis intentos quedaron en eso, simple intentos. Cuando por fin me miro de nuevo fruncí el ceño.
-Bella, cariño ten paciencia.
Yo resople resignada. Pero mi disgusto no duro mucho, Edward empezó de nuevo a besar mis pechos, cada vez bajando más y más hasta que llego a mi ombligo. Sentí como se me erizaba la piel y el sonrío ante la reacción de mi cuerpo.
-Hazlo de una vez- rogué entre gemidos.
Él siguió su camino y yo no me opuse en abrir mis piernas, empezó con delicados besos en mis muslos y yo no podía dejar de retorcerme. Ni siquiera me había tocado mas aya de la entrepierna y yo estaba mas que preparada para el, podía sentir la humedad de mi cuerpo. Edward por fin me complació y gemí, tomando con fuerza las sabanas entre mis dedos. Movió su boca lentamente y luego llego su lengua, me estaba volviendo loca, desesperada, ansiosa y cada vez mas deseosa de el.
Miles de hormigueos y temblores empezaron a recorrer mi cuerpo y yo grite con fuerza soltando todo el placer que me estaba carcomiendo por dentro, lo jale del cabello, juntándolo más a mí. Edward subió a mis labios de nuevo, triunfante.
-Edward hazme el amor, ya…
El asintió y se mordió su labio inferior, se acomodo encima de mi y por fin pude sentir su sexo con el mío, pero aun no entraba. Espere impaciente, puso sus dedos en mi clítoris moviéndolos en círculos y empecé a gemir de nuevo, esta vez cuando subí mis caderas entro por completo y por fin me sentí viva de nuevo, con el hombre de mis sueños, de mi vida haciéndome el amor.
Nunca me cansaría de esto, ni en miles de vidas. Nunca me cansaría de Edward mi mayor mentor, mi mejor amante.
Golpee la pared con una de mis piernas, furiosa. Ahora estaba con Rose posiblemente volviéndola loca como lo hacia conmigo.
Ya era bastante, bastante de sufrir por alguien que no me ama y que posiblemente nunca lo hizo, bastante de sufrir por Edward Cullen, el hombre que había amado en toda mi vida y que posiblemente siempre lo haría.
Pero que mas daba el estaba con Rose la amaba, estaban haciendo el amor y yo tenia un hombre bastante atractivo afuera de este estupido baño, esperándome deseoso de mi ¿Por qué no podía yo hacer lo mismo?
