Fotografía 2: Reunión Inesperada
"El amor ve con el corazón y no con la mente" - Shakespeare
El aire era sereno y el sol aun no salía. Todos aquellos que estaban sobrios en Tokyo aun se encontraban abrigados en sus camas, sumidos en sueños de los cuales aun no despertaban por lo menos dentro de dos horas. En cuanto a Himeko estaba sonriente, señal de un muy agradable sueño.
"Himeko…" Le murmuro una voz melodiosa. Ambas personas estaban en una cama tamaño queen, juntas la una a la otra solo disfrutando su mutua compañía. Himeko estaba recostada de costado en frente de esa persona, y la mejilla y barbilla de esta persona estaban sobre la cabeza de Himeko. Los brazos de esa persona estaban encima de Himeko sin dejar espacio entre ellos. Estaban hablando sobre cualquier cosa: recuerdos felices, bromas y otras cosas que solo incluían a ellas.
"¿Si?" Sus ojos aun cerrados, relajada de las caricias de esa persona.
"¿Vamos estar recostadas aquí todo el día? Su tono mostraba un poco de entusiasmo.
"Si, solo quiero estar contigo en la cama todo el día." Contesto Himeko. Se formo un silencio confortable, ninguno de las dos quería hablar. La persona la abrazo con fuerza y Himeko no le importo. Su cabeza se volteo de lado acercándose al oído izquierdo de Himeko.
"Te amo Himeko." Dijo suavemente y beso su oreja tiernamente.
"Yo también te amo, --"
"-- quiero ser todo para ti…
Y voy a darte cada pequeña cosa que tengo…
Porque eres más de lo que alguien puede necesitar…
Es por eso que digo que en verdad eres mi destino…"
Si Himeko hubiera gritado mas fuerte hubiera alcanzado la escala de Richter. Miro la alarma de su reloj. 2 am?! Maldijo en su interior y pensó sorprendida, Por supuesto, la sesión de fotos! Se paro y fue apresurada hacia el baño, sus ojos aun estaban casi cerrados de la fatiga. Intento despertarse mojándose la cara con agua fría pero no fue de mucha ayuda. Y estaba teniendo un gran sueño. El sueño. Sus ojos se abrieron, sus manos fueron a su oído izquierdo. Se sonrojo mientras que recordaba cada pequeño detalle del sueño y para ella se sintió demasiado real, demasiado vivido. Quien era esa persona? Negó fuerte con su cabeza. No debo pensar en eso ahora, tengo que ir a las islas Izu de inmediato.
Deslizo la puerta de la ducha y entro. Giro la llave y el agua de la ducha comenzó a mojar su cabeza. Se jabono rápidamente y trataba de masajear su cabello al mismo tiempo. Luego de una ducha de 5 minutos volvió a la habitación y escogió un par de jeans. Quiso probarse los dos para escoger cual ponerse, se puso uno en la pierna izquierda y otro en la derecha, le tomo 10 minutos completos escoger y ponerse uno. Luego se puso una blusa negra. Después de otros 20 minutos--10 minutos quejándose y 10 vistiéndose--agarro una barra proteínica de la refrigeradora, chequeo todo antes de salir, apago las luces. Agarro su chaqueta blanca, su bolso y su otra cámara digital--que era una Canon Digital Rebel XT, hecha especialmente para ocasiones especiales--y salió.
Me pregunto cómo reaccionara Himemiya-sama cuando sepa que con la que se tropezó ayer es su fotógrafa. Se rio algo nerviosa y trato de encontrar un taxi. Luego de un minuto encontró uno y fue al puerto para llegar a las islas Izu.
Ni siquiera noto que por primera vez en toda su vida no iría a llegar tarde.
Se dirigía a comprar un boleto pero fue detenida por un hombre que lucía alrededor de treinta. El estaba utilizando anteojos negros asi que no lo reconoció por completo. Llevaba un terno del mismo color y sostenía un celular pegado a su oreja izquierda.
"¿Eres Kurusegawa Himeko?" Los oídos de Himeko notaron su voz profunda y acento americano. Antes de que Himeko estudiara Ingles aunque no lo pareciera ahora lograba hablarlo con fluidez.
"Uhm… Si." Contesto nerviosa y lista para saltar al agua si tenía la oportunidad.
"Sigueme."
Ella lo hizo. Paso por la oficina de boletos y el bote que la llevaría a las islas Izu. Estaba confundida así que tiro de la manga del hombre.
"¿Qué sucede?" Dijo mientras aun seguía caminando de frente sin voltear a mirarla.
"Creo—que—pasamos—el" trato de decir.
"Tenemos listo un bote privado para usted señorita Kurusegawa, la llevara más rápido que cualquier bote de Tokyo." Dijo sin demostrar ninguna emoción en su rostro.
"Ya veo." Afirmo con su cabeza.
Luego de llegar al final del pasillo, vio un bote muy sofisticado flotando tranquilo con las olas calmadas. Era un yate pintado de blanco y las ventanas eran brillantes como el cristal.
"Wow." Dijo con un tono de sorpresa y entusiasmo.
Se acerco hacia la rampa y ahora estaba sobre el brillante piso de madera. Fue hacia las barras de metal de bote y sintió como el viento atravesaba su rostro y su cabello dorado. Sintio una mano en su hombro y volteo su cabeza a la derecha. Era el conductor del bote.
"¿Lista para irnos señorita Kurusegawa?" le sonrió.
Le calculaba unos veinte, parecía algo joven pero aparentemente sabia de su profesión. Tenía un desordenado cabello ébano y ojos plomos, utilizaba una camisa blanca y unos jeans modernos.
"Si." Le sonrió de vuelta.
Retiro su mano del hombro de ella y tomo el mando de los controles. Luego el motor rugió con intensidad giro el timón hacia la derecha y emprendió el camino. Ahora dentro del mar el hombre en traje negro le advirtió a Himeko que entrara. Lo hizo y se sentó en una silla mientras miraba a través de las ventanas. Dándole al conductor una señal el bote acelero a toda velocidad haciendo que Himeko casi se caiga de la silla.
Ahí voy islas Izu. Dio un gran suspiro y continúo mirando al impredecible mar.
Alrededor de las 2: am.
Himemiya Chikane ya había tomado una ducha, estaba despierta y muy alerta. Usando unos pantalones cortos negros y una chaqueta negra con el cierre arriba encima de su blusa blanca, amarro su largo cabello en una cola. Entonces el teléfono sonó ruidosamente a través de la habitación dejándola de hacer silenciosa. Contesto el teléfono y respondió cordialmente.
"¿Alo?"
"Buenos días Himemiya-sama, su limosina está esperando afuera del hotel y su jet ya arribo al aeropuerto."
"Muy bien, gracias por informarme."
"Un placer."
Con eso, ella colgó el teléfono agarro su bolso y salió del hotel. Ahí vio una limosina negra y un hombre, alrededor de los 50, vestido de negro parado al costado. Se acerco con gracia y fue saludada con una gran reverencia antes de abrirle la puerta. El tomo su bolso y lo puso en la maletera. Luego de que Himemiya Chikane estuviera adentro cerró la puerta y fue al asiento del conductor. Unos pocos segundo después el auto se dirigió al aeropuerto.
Una vez en el aeropuerto el conductor abrió la puerta y le alcanzo su bolso. El se despidió con otra reverencia.
"Buenos días Himemiya-sama y buena suerte."
"Buenos días a usted también." Ella le devolvió una pequeña reverencia y siguió de frente a la compuerta. Una vez que alcanzo el túnel de salida fue saludad otra vez, pero en esta ocasión fue su mucama, Otoha. Ella le dio una reverencia y le sonrió a Chikane
"Buenos días Ojou-sama, ¿está entusiasmada?"
No realmente, es solo otro negocio donde toman una foto de mí y que ya se ha visto en cada revista en la que pueda pensar. "Si lo estoy." Dándole una sonrisa a medias.
"Está bien Ojou-sama, por favor tome asiento." Le indico con su mano derecha. Cuando se sentó ella continuo,
"Abróchese el cinturón Ojou-sama, y por favor no se agite tanto está bien? Puede que el vuelo le caiga mal." Otoha también se sentó en una de las sillas y abrocho su cinturón.
Chikane suspiro en su interior. Esto lo he hecho un millón de veces Otoha-san, ¿debes seguir diciéndome eso? "No lo hare."
El capitán hablo por el comunicador del jet diciendo que irían a despegar. Pocos minutos después el jet iba camino a las islas Izu.
Después de 20 minutos el jet arribo a la costa aterrizando con una habilidad increíble. Himemiya Chikane desabrocho su cinturón y se dirigió a la puerta de salida del jet. Cuando le dio un vistazo al paisaje de las islas Izu sintió el fresco aire y oyó las suaves olas del mar.
"Ojou-sama…" dijo Otoha mientras le alcanzaba su bolso y sacando a Chikane de sus pensamientos.
"Si, ¿Qué pasa?"
"Buena suerte."
Volteo su cabeza mirando a Otoha a los ojos. Le contesto sinceramente con un "Gracias" y bajo por las escaleras de metal. Otoha se despidió con la mano de Himemiya Chikane aun cuando no podía verla y luego volvió a su asiento.
Su padre estaría orgulloso de usted Ojou-sama. Otoha sonrió internamente y le dio la señal al piloto de que podían despegar. Él lo hizo y volaron de regreso a Tokyo.
Mientras que el jet se perdía de la vista de Chikane miro hacia el océano y su habilidad en la geografía resalto. Reconocía solo con mirar cada longitud y latitud, reconocía fácilmente a la isla Toshima. Volteo y reconoció flores camelia que hacían lucir a la isla de color rojo. Sonrió al estar en lo correcto. Volvió a voltear la cabeza hacia el océano y vio la pequeña imagen de un bote acercándose a la isla. Debe ser la fotógrafa. Su rostro no mostraba ninguna expresión pero sonrió internamente. No sabía porque, pero se sentía cada vez más curiosa en saber cómo luciría la fotógrafa. Y ahora tendría la oportunidad de saber.
Ni siquiera noto que por primera vez estaba un poco interesada en saber acerca del fotógrafo, en este caso fotógrafa, que tomaría sus fotos.
Rompiendo sus pensamientos, una voz la llamo suavemente.
"Señorita Himemiya." Él le hizo una reverencia y continúo. "Mi nombre es Anthony, soy del personal de Sport Illustrated, soy su estilista." Su acento mostraba que era claramente americano. Himemiya Chikane le respondió con su ingles muy fluido.
"Un placer conocerlo."
"Igualmente, debería ponerla al día de lo que vamos a hacer." Dándole una pequeña sonrisa Chikane asintió dejándolo que continuara.
"El tema que vamos a tratar el próximo mes es obviamente usted. Bueno, vamos a mostrar un perfil sobre usted, las estadísticas de sus juegos, y otras cosas. La trajimos aquí a la isla Toshima por que necesitamos sus fotografías. Se lo que debería estar pensando, que hay millones de fotografías de sus juegos. Pero esas ya están cubiertas así que queremos dar unas que aún no estén en las revistas. Como esta también es, mmm, bueno una revista para hombres, le tomaremos unas fotografías en bikini, porque a decir verdad también es la edición de verano. Y esta es la parte buena: en vez de conseguir las modelos de siempre vamos a juntar atletas famosas y hacerlas posar en trajes de baño. Así que es como la edición de atletas en traje de baño. Creímos que sería una muy buena venta." Le dijo terminando con una sonrisa en la que mostro los dientes.
"Ya veo, está bien."
"¿Entonces no le importa?"
"No."
"Genial! Entonces debe ir a cambiarse ahora mismo, ahí vera a Matisse ella está usando una chaqueta verde, la reconocerá rápido." El señalo hacia un set puesto al otro lado de la playa. No lo note antes, oh bueno. Ella le asintió con la cabeza y fue al set que estaba a unos pocos kilómetros de donde ella se encontraba.
Cuando llego al set fue saludada por una mujer de chaqueta verde. Ella debe ser Matisse. Pensó Chikane.
"Hola señorita Himemiya. Soy Matisse, seré la que se va a encargar de vestirla." Dijo mientras que le daba una sonrisa.
"Gusto en conocerla Matisse-san. Entonces ¿dónde y que tengo que vestir?"
Ella rio con energía, "directamente a los negocios ¿no es así? Bueno se vestirá en nuestra tienda." Señalo hacia una gran tienda blanca rodeada de las personas de Sports Illustrated hablando y trabajando en el set. Continuo,
"y esto es lo que va a utilizar." Le mostro a Himemiya Chikane un bikini de rayas.
"Está bien, muchas gracias Matisse-san." Le dijo mientras lo recibía.
"De nada Miss Himemiya, ya debería ir a cambiarse, Anthony la maquillara y peinara luego de que se lo ponga, solo llámeme."
Chikane asintió y se dirigió a la tienda, ahí una silla de maquillaje, un estante lleno de ellos y un gran espejo en frente a estos estaban a la derecha. En la izquierda estaba el vestidor así que camino de frente a el. Se saco su ropa incluyendo su ropa interior, la doblo y la coloco en su maleta. Se puso el bikini y se miro al espejo. Satisfecha salió del vestidor y de la tienda y se encontró con un par de miradas hambrientas que se fijaban en ella. Esto siempre pasaba cada vez que iba a la playa y ahora no era diferente. Suspiro por dentro y fue en busca de Matisse. Cuando la encontró le toco el hombro. Matisse volteo y sonrió.
"Hey! Luce genial! Muy bien solo espere aquí, llamare a Anthony." Mattise corrió a buscar a Anthony, cuando lo encontró el fue con Chikane y su expresión era la misma que la de Matisse.
"Wow. Se ve realmente preciosa, Creo que ya no necesitamos ponerle maquillaje." Le dio el cumplido a Chikane sinceramente. Ella solo le sonrio.
"Solo un poco de rubor y un color claro de lápiz labial será suficiente. Entonces vayamos a la tienda." El continuo.
Ambos lo hicieron. Cuando Chikane se sentó Anthony comenzó a aplicar el maquillaje. Y solo después de dos minutos acabo.
"Listo. Ahora para el cabello pienso que lo dejamos suelto y solo con una banda para el cabello, ¿no cree?" Dijo con un tono de satisfacción. Chikane asintió, se paro y alcanzo una de color azul para ponérsela. Mientras que lo hacia su cabello caía con cuidado y gracia. Anthony termino por acomodársela con gentileza.
"Perfecto. Vayamos al set." Chikane fue al set y se sentó en una de las sillas, ahí fue saludada por el diseñador del set y director que se llamaba Mark.
"Buenos días señorita Himemiya. ¿Cómo esta?"
"Bien, gracias. ¿y usted?"
"Mejor que nunca." Dijo sonriéndole pícaramente.
"Entonces Mark-san ¿cuándo vamos a comenzar?" Pregunto con curiosidad.
"Apenas llegue la señorita Kurusegawa." Dijo mientras comenzaba a dirigir las luces y otros artefactos.
Por supuesto, la fotógrafa. Pensó Chikane y miro el reloj que tenia Mark en la muñeca izquierda. 3:45 am. y el sol ya está saliendo.
"Llegamos señorita Kurusegawa." Dijo el hombre de negro con sus brazos cruzados sobre su pecho.
"Oh, gracias." Respondió algo nerviosa mientras se paraba y dirigía a la rampa. Ahí fue recibida por un fresca y tibia brisa y una vaga esencia de flores de camelia. Inhalo la esencia con los ojos cerrados, y camino hasta alcanzar la costa con el hombre aun parado en la rampa vigilándola.
Mientras que miraba alrededor vio luces y tiendas a su derecha, inmediatamente supo que ese era el personal y set de Sports Illustrated. Respiro profundo y se dirigió ahí. Solo calmate Himeko, es solo una sesión fotográfica dirigida por una famosa revista internacional, y yo solo voy a tomar fotos de una famosa y hermosa jugadora de tenis. Sacudio su cabeza mientras seguía caminando. Esta bien eso no ayudo solo hizo las cosas peor.
Cuando alcanzo el set fue recibida por Anthony, Matisse y Mark.
"Hola, tu debes ser Himeko Kurusegawa, un placer. Soy Anthony, Ella es Matisse y Mark." Dijo mientras los señalaba. Himeko se sonrojo al ver que era el centro de atención.
"U-un placer conocerlos" les dio una reverencia.
Anthony sonrió y se resistió a ir y piñizcar una mejilla de la mujer de cabellos dorados, en estos días no hay tantas personas respetuosas y lindas como Himeko.
"Bueno, debes conocer a tu modelo." Le dijo Matisse guiñándole el ojo. Mark asintió.
Himeko trago saliva al oírlo. Si que estaba nerviosa hoy. Por supuesto que sabia que su modelo era Himemiya Chikane, pero lo que la puso nerviosa fue su primera impresión de ayer frente a la jugadora de tenis.
"O-ok" Los tres le abrieron el paso a Himeko y señalaron hacia el set donde se sentó la jugadora de tenis.
Cuando puso la vista en Chikane sentada en una silla frente a ella, solo con un bikini, su corazón se acelero y sus mejillas comenzaron a arder tan fuerte que se podía freír un huevo en ellas. Genial Dioses, ayúdenme! Grito en su interior al darse cuenta que se le había quedado viendo a la jugadora de tenis como un perro hambriento frente a un gran y jugoso trozo de carne. Himemiya Chikane también noto esto, y levanto una ceja. Ella tampoco lo estaba mostrando por fuera, pero estaba realmente sorprendida de cómo Himeko resulto ser la fotografa con la que había chocado ayer en el Hoshi Park.
En ese instante Himeko tuvo el poder para recuperar la compostura y le hizo una reverencia a Chikane.
"L-lo siento Miya-sama!" Dijo disculpándose y con su cabeza aun abajo.
"No hace falta." Dándole a Himeko una sincera sonrisa y continuo,
"Corrígeme si me equivoco Kurusegawa-san, pero eres la misma persona con la que me tropecé ayer?" Sonrió al darse cuenta de lo linda que era Himeko. Especialmente aun esta sonrojada. Le dijo su conciencia, pero ella ignoraba esto.
"S-Si Miya-sama, y otra vez gracias por devolverme mi cámara."
"De nada."
"Esperen, ustedes ya se conocen?" Interrumpió Anthony.
"Algo así." Dijo Chikane tranquila.
"Ya veo, comencemos!" dijo Matisse levantando el puño al aire.
Y con eso Himeko agarro su cámara y comenzó a prepararla.
"Ok señorita Kurusegawa, la señorita Himemiya estará en el agua, así que su cámara debe estar… aquí." Dijo Mark mientras apuntaba hacia la marca. Himeko asintió y puso la cámara en el lugar, que ya estaba en un trípode.
"Y usted señorita Himemiya estará alla." Apunto a la superficie de las aguas bajas. Asintió satisfecho de que Chikane comenzara a entrar a las aguas. Cuando Mark volteo se encontró con varios pulgares arriba. Luego fue al monitor mirando diferentes ángulos a la vez, filmando el progreso en la sesión de fotos.
"¿Señorita Kurusegawa?" dijo Anthony detrás de Himeko mirando hacia Chikane.
"¿Si?" dijo mirándolo con sus ojos de cachorro color amatista.
"Haga lo suyo." Le dijo dándole una señal. Himeko trago saliva en silencio asintiendo y mirando a través del lente de la cámara. Cuando este vio a Himemiya Chikane, Himeko se volvió a sonrojar. Es tan hermosa. Especialmente con el sol iluminándola. Pensó en silencio. Luego noto otra cosa en Chikane. Estaba utilizando una cadena de metal pero el pendiente llamo su atención. Era una concha rosada. Exactamente como la suya. Su corazón se detuvo. Podría ser que…
Los ojos zafiro de Himemiya Chikane se quedaban viendo a Himeko, notando otra vez su sonrojo. Adorable. Sonrió por adentro. Luego comenzó a posar, sus ojos zafiros directos a la lente de la cámara. Trataba de concentrarse pero a veces se sorprendía así misma de quedársele mirando a la fotógrafa de pelo dorado.
Mientras que pasaba cada pose y fotografía, la sonrisa de Mark comenzó a crecer más. Ella es natural en esto. Pensó refiriéndose a la habilidad de Himeko con la fotografía. Era como respirar. Era como si Himeko estuviera destinada a ser la fotógrafa de Chikane, y Chikane destinada a ser su modelo. Necesito contactarla un día de estos.
Luego de unos 20 minutos habían acabado.
"¿Están todas bien?" pregunto ella algo nerviosa.
"No." Dijeron los tres al unisonó. Los ojos de Himeko parecían llorar en cualquier momento. Luego ellos añadieron,
"Todas están perfectas."
Y con eso la expresión de Himeko cambio por completo, hizo una reverencia y se excuso para ir por algo de agua.
Luego de esa pequeña conversación, Chikane volvió a la costa y se dirigió a los tres.
"¿Todos están satisfechos?" les pregunto.
"Más que satisfechos." Respondió rápido Matisse. Chikane solo asintió y fue hacia su maleta que estaba al costado del dispensador de agua. Ahora necesitaba hablar con Himeko. Abrió su maleta y cogió una toalla que la coloco alrededor de sus hombros. Noto que Himeko la estaba viendo de lado con sus ojos amatistas, sonrió por dentro por ser una señal de que podía hablar con ella ahora. Pero se detuvo cuando Himeko se quito su chaqueta y vio una concha rosada, un pendiente, alrededor de su cuello.
"Ese…" Murmuro para ella, inaudible para todos pero audible para Himeko.
"¿Si, que sucede Miya-sama?"
"Ese pendiente…" La mano derecha de Chikane fue inconscientemente hacia la concha rosada.
"Si. Luce igual que la mía. ¿Cómo obtuvo la suya Miya-sama?" La mano izquierda de Himeko también fue a su pendiente. Ahora estaba cara a cara con la jugadora de tenis.
"No me creerías." Negó con su cabeza suavemente.
"Pruébeme." Le sonrió sinceramente Himeko, haciendo arder las mejillas de Chikane sin ser tan obvio.
"Bueno…" Chikane comenzó a contarle la historia mientras Himeko escuchaba atenta.
Una Himemiya Chikane de nueve años de edad estaba caminando por la costa de la playa Kotobikihama. Se sentó y miro hacia el mar, las olas viniendo sin sentido. Entonces unos pasos casi inaudibles a su derecha se acercaban. Vio al lugar de donde venia el sonido y vio a la niña más linda que jamás había visto. La niña de cabello dorado se arrodillaba sonriendo victoriosa por algo.
¡Si!" Grito la niña y alzo ambas manos sosteniendo algo como si le mostrara a los dioses un gran regalo. Eran dos conchas rosadas, idénticas, obviamente antes habían sido una sola concha. Me miro sonrojada y avergonzada por la manera en la que se emociono.
"Lo siento." Ella se disculpo y hizo una reverencia. Chikane pensó que ella saldría corriendo, pero en vez de eso la pequeña de cabello dorado fue de frente a ella y se sentó a su lado. Chikane se movió y la miro como si estuviera loca, pero recupero la compostura y miro de nuevo al mar ignorándola.
"¿Qué estas mirando?" Le pregunto la niña, sin que sus raros ojos amatistas dejaran de mirar su rostro.
"Solo la puesta de sol." Respondió fríamente.
"Ya veo."
Luego se llevo una sorpresa. La niña se reclino en el hombro de Chikane y cerro sus ojos. Chikane se quedo quieta y mirándola. Lo gracioso era que ni siquiera la empujo, a pesar de que era una extraña.
"Es extraño como te acabo de conocer, pero siento como si nos hubiéramos conocido desde hace años."
Chikane estaba a punto de responderle pero una voz masculina llamo a la chica.
"Oye! Nos tenemos que ir!" Le grito un niño mientras le hacía señales con la mano.
"Está bien Souma-chan!" Grito mientras su cabeza dejaba el hombro de Chikane.
"¿Ya te vas?" El tono en el que pregunto Chikane era un poco de decepción.
"Si, es una lastima, pero no somos de aquí." Le sonrio tristemente la niña.
"Ya veo."
"Toma. Es un recuerdo ¿está bien?, tengo dos asi que cada una podemos tener una. Mi padre dice que ninguna concha se parece a otra, así que estas dos no pueden encajar perfectamente con ninguna otra, solo entre ellas. Así…" Le dijo la niña sonrojándose y dándole la otra mitad de la concha rosa.
"Podremos reconocernos encajando la otra parte de la concha." Continúo Chikane por ella. La niña se animo y le sonrió dulcemente.
"Si. Ahora me tengo que ir." Le dijo mientras se despedía de ella con el brazo y corría al lado opuesto de la playa donde estaba el muchacho. Chikane le devolvió el gesto y suspiro, luego fue con su padre quien la llamaba de igual manera.
"Y no nos hemos visto durante… doce años." Chikane termino como si lo estuviera recordando. Himeko se quedo quieta, estupefacta por la historia. Chikane alzo una ceja mirándola y tomo su hombro.
"¿Está bien Kurusegawa-san?" Pregunto mostrando su preocupación. Himeko sacudió su cabeza y se sonrojo, sus lagrimas comenzaron a caer.
"Eres… la persona a la que le di la concha?" Dijo entre sollozos. En ese momento Chikane se paralizo y trato de negar con su cabeza.
"No, no puede ser."
"Si tienes razón, pero podemos tratar encajándolas?" Dijo secando sus lágrimas y componiéndose.
Chikane solo asintió y dudando agarro la concha de su cuello mientras que Himeko hacia lo mismo. Entonces presionaron el hoyo de una concha contra la otra. Se quedaron mirando la una a la otra, amatista hacia el zafiro, y viceversa. Nadie hubiera podido decir cuál era la que estaba gritando y cual suspiraba. Pero lo importante era que las dos tenían la misma idea.
Había cabido
"Así que realmente eres ella… la que me dio la concha. Pero… ¿Por qué?" Himemiya Chikane por primera vez en sus 21 años de vida estaba mostrando emoción hacia una persona que apenas conocía. A pesar de que se habían conocido hace 12 años, eso no contaba ya que ni siquiera habían sabido sus nombres. Y ayer tampoco contaba. Era bueno que solo las dos estuvieran ahí. Con razón Chikane sentía algo familiar sobre la mujer de cabellos dorados. Y ahora que lo pensaba la descripción de la niña hace doce años le quedaba perfecta.
"Wow… justo ahora." Kurusegawa Himeko contesto, su boca aun formaba una pequeña o. Sacudió su cabeza y continuo.
"La misma razón que antes… ahora sentí como si ya te conociera desde hace años. En realidad es raro, lo entrometida que solía ser en ese entonces." Rio nerviosamente y se sonrojada.
"Ya no importa. Al menos… te encontré." Chikane le susurro mientras acortaba la distancia entre ellas. Las manos de ambos aun estaban en sus lados, pero con una gran sensación de picason. No por que necesitaran algo las hubiera picado, sino porque querían abrazarse la una a la otra en ese mismo lugar e instante. Infortunadamente y afortunadamente resistieron. Himeko miro arriba hacia Chikane y sus rostros no estaban a mas de cinco centímetros.
Chikane era más alta que Himeko por media cabeza, así que siendo consciente de eso, Chikane miro hacia abajo, hacia esos ojos de cachorro color amatista. Ambas notaron un sentimiento desconocido por ellas. Como mariposas en sus estomagos, y fue esta la primera vez que ambas lo sentían. Ni siquiera sabían que era, pero en este instante no les importaba, se sentían demasiado bien en ese momento como para eso.
Sus respiraciones chocaban una con otra, sus corazones se sincronizaron. Sus ojos se encontraron, brillaban y…
La reunión fue abruptamente interrumpida por Anthony quien estaba tosiendo para que noten su presencia.
"Señorita Himemiya, señorita Kurusegawa ya casi hemos acabado y pueden irse si lo desean. Oh y una persona llamada Otoha está esperando por usted junto con un jet señorita Himemiya." Dijo Anthony.
"Ya veo, bueno, Kurusegawa-san tengo que irme." Paso por su lado y suspiro algo que ella solo pudo oír.
"Debemos vernos otra vez algún día, necesito saber todo sobre ti… Himeko." Con esto Himeko se sonrojo tan fuerte que tuvo que cubrir su cara para que Anthony no la viera. Rápidamente volvió a la normalidad y le respondió de igual manera,
"Yo también."
