Fui un chico malo. Tuve otra estúpida idea, una muy estúpida y ya de por sí con severas consecuencias. ¿Qué hice? Tuve que mostrarle los vídeos de las cámaras de seguridad del día del apagón a Joey, Tristán y Duke. Claro, se murieron de risa. Incluso Yugi, aunque parecía sentir lástima por mi hermano. Qué va, algunas veces se comporta como un completo idiota. Seto, no Yugi, Seto. Y esto pasó hace unos dos días, todavía sin que mi hermano se entere de lo que hice.

Ahora estoy recostado sobre mi cama, con Luna acurrucada a mi lado, mientras leo un libro. Afuera llovía con fuerza y algunos relámpago iluminaban el cielo con los ruidosos truenos que los acompañaban. En resumen, un día completamente aburrido, sin nada qué hacer. De no ser por la lluvia, hubiese salido a caminar con Yugi y Joey por el parque, pero claro, la naturaleza tiene que arruinarme siempre mis planes. La escucho a Luna ronronear, frotándose contra mis brazos.

-¿Qué pasa? ¿Tenés hambre?

-¡Meow!

Le sonrio. Cada día está más grande. No pensé que los gatos crecieran tanto en tan poco tiempo. Cerré el libro y la tomé en mis brazos, bajando de la cama. Noté que en los desiertos pasillos corría una ligera brisa fría. Me estremecí un poco cuando pasé por la oficina de Seto, sabiendo en mi interior de mi pequeña travesura. Sólo espero que no se enoje por lo que hice. Bueno, sé que se va a enojar pero, no tanto. Todavía tengo doce años...

Qué patética excusa.

-Mokuba.

Me detengo al oír a mi hermano llamarme. Uhm, seguramente ya Joey lo gastó lo suficiente como para darme por aludido. Entro con mi gatita en brazos y me siento a su lado, después de arrastrar una silla giratoria del otro lado de la habitación.

-Dime.-me sonríe, dejando de escribir.

-Tengo entendido que Wheeler sabe algo que yo, por el momento, no sé. Y, me preguntaba si vos sabías algo al respecto de unos vídeos que desaparecieron "misteriosamente" del cuarto de vigilancia.

Bien, bien. Admito que me atrapó más rápido de lo que pensaba. Rasco distraídamente la cabeza de Luna que empezó a ronronear otra vez. Me reacomodo, nervioso y Seto nota esto.

-¿Qué hiciste?

-Uh... –muevo mis pies hacia adelante y hacia atrás.-Te vas a enojar.

-Depende de lo que hayas hecho.

-Le di los vídeos a Joey...

-¿Para?

-Para, para... supongo para que... uhm, ya que vos te reís mucho de él, supongo que sería justo que Joey tuviera algo para reírse en tu cara, ¿no?-mi hermano arqueó las cejas, mirándome.

-Supongo que lo hiciste sin pensar en lo que probablemente te haga ahora, ¿no?

-Sí. Y lo siento.-agrego. Ahora realmente estaba apenado, un poco, pero lo estaba. Mi hermano sonríe y me revuelve el pelo.-¡Oye!

-Aaayyy Mokie... ¿Qué voy a hacer con vos?

Dejo a Luna sobre mi regazo y abrazo a Seto con fuerza. Hundo mi rostro en su pecho con una sonrisa de oreja a oreja.

-¡Te quiero, hermano!

-Y yo a vos. Pero, esto no te va a servir para escapar de un castigo.

-¿Qué?

-Vas a lavar los platos todos los días, desayuno, almuerzo y cena, durante quince días.

-¡P-Pero no me gusta!-repliqué, soltándolo. Mi gatita se estaba lavando sobre los papeles de Seto.

-Y a mi tampoco me gustó que les dieras los vídeos a Wheeler.

Oh, en eso tiene razón. Supongo que debí pensarlo mucho antes de hacerlo, pero como dije antes. Todavía tengo doce años y tengo el derecho de hacer todas las travesuras que me sean posibles. Incluyendo molestar a muerte a mi hermano. Y eso, es lo más divertido.