Capitulo 2
Helga sonrio levemente mientras ignoraba al chico cabeza de balón, la realidad era que no quería verlo. Aquella semana recuperándose en el hospital, solo podía pensar lo parecidas que eran las consecuencias de amar a Arnold y amar a su madre. Ambas traían solo dolor, desengaño… y una sensación de vació al final del día. Un vació que destrozaba su alma y su corazón. Las clases siguieron normalmente. Varios chicos del salón, (entre ellos estaban Nadine, Eugene y Sid) se acercaron a ella. Helga se sorprendió al verles tan preocupados, jamás imagino que sus compañeros de clase se preocuparan por ella, una tímida sonrisa se apropio de sus labios, causando la sorpresa y sonrojo en cada uno de sus compañeros. Al final del día resultaba ser que las apariencias engañaban a todos.
en serio chicos estoy bien. Gracias por preocuparse por mi.- agradeció Helga, todos se sorprendieron y asintieron. Nadine le sonrio calidamente a Helga. La chica se sorprendió y mas lo hizo cuando la chica le envolvió en un calido abrazo. Abrazo que la rubia no respondió, mas bien se alejo de Nadine, sus ojos perdidos en los recuerdos, solo mostraban miedo y desesperación, desesperación por salir con vida… por todo era igual… la imagen de Nadine desaprecio, siendo remplazada por la imponente figura de Miriam frente a ella… Helga se sintió tan indefensa como aquella vez. Todo a su alrededor se puso borroso, la tensión fue demasiada… Helga llevo sus manos a su rostro, en una actitud defensiva mientras murmuraba una y otra vez… no por favor… no me hagas daño… La castaña se horrorizo y avanzó hacia Helga tratando de calmarla pero eso solo parecia asustar mas a la niña. Quien finalmente llego a la pared, un solo pensamiento en su cabeza… estaba atrapada… una voz a su costado le llamo calidamente.
La chica volvió su vista hacia aquella niña, sus pálidas manos le obligaron suavemente a verle frente a frente… la calida voz y la dulce mirada retrajeron a la realidad… reconociéndole al fin.
Phebs… murmuro con alivio antes de sumirse en la inconciencia.
Cuando Helga despertó estaba en la enfermería de la escuela… su vista fija en el techo, gruesas lagrimas corrían por sus mejillas. Mordió sus labios sintiéndose estupida, era solo una niña debilucha… ella la gran helga G. Pataki se habia convertido en una niña llorona. Con impotencia golpeo el colchón con sus manos.
Helga…- llamo una voz a su lado, larubia limpio sus lagrimas con el antebrazo, y se volvió hacia aquella voz tan familiar.
Eres tu arnold.- murmuro la chica sin emoción en su voz, sin aquel toque de ironía… sin aquella chispa que tanto le caracterizaba. Arnold sintió su corazón contraerse dolorosamente. ¿qué significaba ese tono en la voz de Helga?¿quien le habia hecho tanto daño?
¿cómo te sientes?.- pregunto el niño con un nudo en la garganta.
¿cómo me veo?.- pregunto la chica con molestia en la voz. Arnold sintió su corazón dar un vuelco, ahí estaba la Helga que el conocía.
Pues... un poco cansada.- dijo con amabilidad.- lo mejor será que descanses, tu padre no tarda en llegar.- Sabes… Nadine lo siente mucho…- agrego el chico captando nuevamente la atención de Helga, la subía le observo con un poco de interés.- No quería abandonar tu lado, pero Pheobe la convenció de que lo mejor para ti era no encontrarla aquí.- se levanto para detenerse un momento, los ojos azules de Helga observaban cada movimiento.- si necesitas hablar sabes que puedes contar con migo.
Helga desvió la mirada, ese era el mismo Arnold de siempre, el chico amable y noble que no le negaba a nadie su amistad, ni siquiera a ella. La chica movió su boca, adoptando una expresión inexplicable para el chico cabeza de balón.
Le rubio abandono la enfermería con un extraño presentimiento en su pecho. No solo era la preocupación de lo que habia sucedido con Helga, sino las consecuencias de eso, algo le decía que si no hacia algo, la perdería… el rubio sacudió su cabeza ¿perderla?. ¿por qué habría de perderla? …
El rubio se sorprendió al ver la expresión llena de preocupación de el gran Bob Pataki. Le observo entrar a la enfermería, y emparejar la puerta tras de si. Y no pudo evitar el impuso de espiar…
Helga!! Vine en cuanto me avisaron… sabia que debías descansar mas, no es necesario que pretendas estar bien… todo esto es muy duro. Esta bien si te quedas en casa a descansar mas tiempo.
La chica fijo su vista en la ventana de la enfermería, sin separarse del abrazo de su padre. Así pasaron varios minutos, Helga, se separo lentamente. Cuando su padre le dijo que irían a casa. La chica se tenso, la realidad era que no habia pisado su casa en toda la semana, vino a la escuela directo del hospital. Mordió su labio. Se rehusaba a enfrentar a su padre. El gran Bob Pataki, le tomo gentilmente del a mano, y le guió hacia la salida. La rubia fijo su vista en aquella mano, preguntándose como era posible que le sostuviera tan firmemente y a la vez fuera tan suave. Brindándole una calidez siempre anhelo tener, mas nunca espero tener. Una tenue sonrisa se instalo de sus labios, su mente alejo todo lo que le rodeaba, dejando solo a su querido padre… y a ella, en un mundo donde nadie le haria daño nuevamente. Bob le ayudo a subir a su auto, soltó suavemente su mano, la falta de calidez trajo a Helga a la realidad, miro a su padre con una mirada suplicante. Llena de temor, temor de ser abandonada, temor de que todo eso fuera un sueño. Bob le dedico una expresión llena de amor y comprensión, los ojos de Helga se humedecieron entendiendo aquella expresión, su padre nunca le abandonaría.
Fin del capitulo
Gracias por sus Reviews, talvez si le haya dado un giro a los fanfictions de Hey Arnold… pero ya verán mas adelante por que Miriam actuó de esa manera.
