Capítulo 2: Morfología

En la química de los polímeros, la morfología se refiere a la forma en la que las moléculas están conformadas. De este modo, los polímeros pueden ser clasificados como lineales, ramificados o entrecruzados.

A Camus le fue muy difícil enfrentarse al lunes con optimismo. Aquel día conocería al alumno de maestría con quien trabajaría durante los próximos meses y temía que en lugar de ayudarle a publicar algo terminara por quitarle su valioso tiempo.

Debido a que tuvo que sacar un par de libros de la biblioteca, llegó relativamente tarde a la oficina que compartía con el resto del grupo. Apenas abrió la puerta se encontró con varios de sus compañeros, quienes le saludaron con mucho mayor entusiasmo del que su estómago podía aguantar en esos momentos. Afortunadamente, se conocían desde hacía tanto que Camus ya no se sentía obligado a fingir efusividad.

—¿Mala mañana? —preguntó el posdoctor español—. ¿Será porque hoy llegan nuestros nuevos esclavos?

—Ni lo digas, Shura —murmuró mientras se sentaba y encendía su computadora—. He estado pensando en esto todo el fin de semana. ¿Cómo voy a terminar el trabajo de los siloxanos si mi alumno es un irresponsable?

—¿Cómo? ¿Lo conoces?

Por algún motivo Camus se sintió abochornado al responder que no.

—Viene de la industria. Tú sabes cómo son esos. Sólo vienen al laboratorio para matar tiempo antes de su titulación.

—No digas eso. Death Mask también venía de la industria y míralo ahora.

—¡Que no me digas así!

El agudo grito del italiano resonó por toda la oficina. Según lo que Camus sabía, desde el primer semestre de su doctorado sobresalió en su habilidad para emborracharse y llegar a trabajar al día siguiente con resaca. Su constante cara de muerto dio pauta para el peculiar apodo que casi todos utilizaban para dirigirse a él.

—Lo que importa es que gracias a mi constante supervisión se convertirá en un gran doctor en un semestre —continuó Shura.

—¡Medio semestre! —corrigió—. ¡Si arreglan el tensiómetro a tiempo para que haga mis mediciones!

—Ya que eres un experto en casos difíciles, Shura —sugirió Camus—. ¿Por qué no cambiamos de alumno? Tú también tuviste algo de experiencia con los siloxanos.

—Olvídalo. Shion te eligió como su supervisor y así te quedarás.

—¿Y por qué no puede trabajar con Death Mask?

—Porque Shion sabe que estoy demasiado ocupado afinando mi tesis como para preocuparme por unos estúpidos mocosos.

Una delicada risa le interrumpió. Se trataba de Afrodita, otro alumno de doctorado que llegó al laboratorio hacía dos años. Él pertenecía a la facultad de Biología, pero su interés en biopolímeros le llevó hasta ese grupo de investigación en el que solía trabajar hasta cuatro días a la semana.

—Por favor, Death Mask. Si no te ha dado ningún alumno es porque no confía en ti. ¿Cómo hacerlo? Sinceramente me sorprende que hayas llegado hasta este punto.

—¡Tú no te metas, Köttbulle!

Como era costumbre, los dos hombres iniciaron una infantil discusión que duraría al menos quince minutos.

—Afrodita tiene razón, ¿sabes? —dijo Shura sobre el barullo que los otros dos producían—. Shion confía mucho en ti. Es por eso que te ha encargado a tantos muchachos. Lo harás bien. Si ese hombre fuese tan terrible como lo haces parecer, Shion nunca lo hubiera aceptado en el grupo.

—Supongo que eso es cierto…

Admitiendo finalmente su derrota, Camus inició su día revisando sus correos electrónicos mientras miraba constantemente el reloj de su computadora. Los nuevos alumnos deberían de presentarse a las diez de la mañana y, sorprendentemente, llamaron a la puerta al cinco para las diez.

—Disculpen —una rubia cabeza se asomó por la puerta y Camus reconoció a su alumno—. ¿Es ésta la oficina del grupo Hadjichristidis?

—Acertaron —indicó Shura y tanto el rubio como un joven castaño entraron a la habitación.

—¡Shura! —el castaño le saludó con un fuerte apretón de manos—. Hacía tiempo que no te veía.

—He estado ocupado, enano, pero ahora te aseguro que te cansarás de verme.

—¿Se conocen? —preguntó Camus al comprender repentinamente el vehemente rechazo de Shura para cambiar de estudiantes.

—¿No es obvio? Es Aioria, el hermano menor de Aioros.

Camus observó con atención al joven. Ciertamente había un gran parecido entre el muchacho y el viejo compañero de generación de Shura. Camus convivió con Aioros un par de años antes de que éste terminara su doctorado y decidiera abandonar la vida de investigador para convertirse en maestro de tiempo completo. Claramente el joven tenía todas las intenciones de seguir los pasos de su hermano mayor.

Shura presentó a los pocos miembros del grupo que se encontraban en la oficina y después le indicó al rubio que trabajaría con Camus.

—Entiendo —asintió el hombre mientras le ofrecía la mano al francés—. Soy Milo Kafantari. Será un gusto trabajar contigo.

Camus estrechó su mano tratando de ignorar el hecho de que el muchacho se veía mucho más guapo en persona que en una estúpida fotografía en blanco y negro. Sus ojos turquesa chispeaban con entusiasmo mientras que una amplísima sonrisa le prometía muchos más problemas de los que se podía imaginar.

Rompió el contacto casi a regañadientes y de una repisa tomó dos pesados libros para luego entregárselos a su alumno.

—Toma. Estos dos serán bibliografía esencial para tu trabajo.

Milo revisó el material por unos segundos antes de que Camus lo condujera hasta una computadora que, desafortunadamente, se encontraba justo al lado de la suya. El francés hizo lo que pudo para descartar las extrañas ideas que surgieron en su mente al percatarse de que tendría al rubio a su lado por todo un año. Decidió que lo mejor que podía hacer para evitar avergonzarse a sí mismo era enfocarse en su deber y terminar con el asunto lo más rápido posible.

—Podrás utilizar esta máquina mientras te encuentres aquí. Es algo vieja, pero no tenemos más opciones. Tiene todo el software que necesitarás y podrás utilizarla para escribir tu revisión bibliográfica.

—Sobre eso…

—Quisiera que me entregaras el borrador de la introducción de tu tesis a más tardar la segunda semana de noviembre. De ese modo puedo tomar el resto del mes para revisarla y podrás corregirla durante las vacaciones de navidad. Si lo deseas, puedes entregarme el trabajo algunas semanas antes, pero no te garantizo que lo revise antes de tiempo.

—De acuerdo, pero…

—Por favor ten mucho cuidado con el modo en el que citas los artículos. Evita utilizar algún software especial para manejar tus referencias. Cuando se acaban las licencias solemos meternos en problemas. Es algo tedioso, pero puedes usar la herramienta de Word, aunque te recomiendo que aprendas a utilizar LaTeX. Es bastante útil para redactar textos científicos.

—Estoy algo familiarizado con LaTeX, pero…

—Aprenderás con el tiempo, estoy seguro. Te enviaré algunas plantillas para que te des una idea de cómo funciona. También algunos ejemplos de bibliografías; no me cansaré de recalcar la importancia de citar adecuadamente. Recuerda que tu trabajo será analizado por computadora para verificar que no hayas cometido algún plagio. Quiero evitarme la vergüenza de regresarte tu trabajo.

—El director de la maestría nos dijo algo semejante.

—Necesitaré que hagas las gráficas en cualquier cosa que no sea Excel. Tenemos varios programas; elije uno y utilízalo. Excel es demasiado lento y tiende a trabarse cuando maneja muchos datos. Y créeme, manejarás muchos datos.

—Seguramente yo…

—Finalmente —le entregó una hoja al desconcertado alumno—, aquí te dejo las fechas que manejaré a lo largo del semestre. Tomaré una semana de vacaciones a inicios de noviembre y, por supuesto, dos semanas de diciembre. También asistiré a un congreso a fines de febrero y no estaré aquí por una semana. Ten estas fechas muy en cuenta porque no estaré aquí para ayudarte y tendrás que resolver cualquier duda conmigo antes de que me vaya. Te agradecería mucho que me entregaras un documento semejante en cuanto tengas tus vacaciones planeadas y, si requieres faltar por el motivo que sea, tendrás que informármelo por correo con copia a Shion con al menos un día de antelación.

Generalmente, cuando Camus terminaba su discurso solía encontrarse con la aterrada mirada de sus alumnos. Abrumados por el exceso de información, los jóvenes tenían con esos pocos minutos para bloquearse por el resto del día, por lo que los mandaba a casa. Sin embargo, este novato no parecía especialmente sorprendido por lo que se le exigiría de ahora en adelante. Muy al contrario, el griego sonreía como si estuviese encantado con la situación.

—¡Señor, sí señor! —exclamó mientras hacía un saludo militar.

Camus no se molestó en disimular un gruñido

—¿Preguntas?

—De hecho sí —tomó asiento en la silla giratoria frente a su nueva máquina y cruzó los brazos detrás de su cabeza—. ¿En qué se supone que voy a estar trabajando? Me va a costar hacer una buena introducción si no sé ni de qué se va a tratar mi tesis.

Un sonroje cubrió el rostro de Camus al darse cuenta de que había olvidado lo más importante de toda esa conversación —al menos eso explicaba por qué terminó tan pronto. Apenas conocía a ese hombre y ya comenzaba a hacer mellas en su pensamiento cognitivo. ¡De ningún modo saldría invicto de ese semestre!

—Cierto. Lo lamento —extendió su brazo hacia uno de los anaqueles y sacó un delgado libro con empastado azul—. Nos gustaría que continuaras este trabajo. Se trata de una polimerización con siloxanos para formar moléculas anfifílicas.

—¿Detergentes?

—Algo así —murmuró—. Ven. Vamos a la biblioteca a sacar copias de la tesis.

El novato asintió y, después de despedirse de los demás, salió obedientemente tras su supervisor.

Comentario de la Autora: Ok, este capítulo fue meramente introductorio a la situación del laboratorio. Generalmente los grupos de investigación están conformados por gente de muchos países y lo normal es que se hable siempre en inglés (idioma que para bien o para mal es considerado el idioma de la 'ciencia'). Así que imagínense que todos se hablan en inglés, ¿va? Por supuesto que entre Milo y Aioria hablarán en griego cuando se encuentren solos, pero cuando se está en grupo se habla en inglés para evitar ser groseros. Imagínense que hay más gente en el grupo, pero no hablaré de ellos porque no harán nada en la historia jaja!

Sobre las edades que planteé, sólo para que se den una idea, Afro y Camus tienen la misma edad (28), Death Mask es un año mayor (29 años), mientras que Shura tiene 30 y Aioria 24. Sobre Shion se lo dejo a su criterio (*coff* está viejo *coff*). Sé que son grandes para lo que suelen plantear en los fics, pero es que así es en la vida real. ._.

Tenía que dejar el apodo de Death Mask. =D Me gusta hacer eso. Köttbulle es el nombre de las famosas albóndigas suecas. Sobre el apellido de Shion... bueno... les puedo asegurar que hay muchos, muchos peores. XD

Este capítulo fue súper técnico y era la idea, para demostrar un poco el carácter de Camus. Les prometo que a partir del siguiente habrá más interacción entre el tutor y el alumno y ya no habrá explicaciones ñoñas de nada (más que la del título).

¡Espero que no lo hayan odiado! ¡Muchas gracias por sus reviews!