La felicidad, la esperanza parecen haberse ido de sus vidas. Sumidos en la soledad apartan todo lo que aún les queda; la partida de aquel Uchiha, también se llevó parte de ellos. Su sueño de niña siempre fue ser su compañera de vida pero, Los sueños ahora son pesadillas la realidad es dura, creían conocer a su amigo, pero los cálculos fallaron... ¿en verdad todo acabo?

Dos ojos color perla, se cerraban lentamente, una pequeña gota de lágrima se asomaba por la parte derecha de uno de ellos. El dolor que le causó el escuchar aquellas dañinas palabras era inmenso. Él mató toda esperanza romántica en ella.

Solo quería salvarlo de la tristeza en la que se encontraba sumido. Y ahora la tristeza la ahogaba a ella..

Era una tarde hermosa en Konoha. Una hermosa joven cuyo principal atractivo era su simpleza y timidez, preparaba un o'bento para llevarle a cierto rubio, ojos azules que amaba en secreto, aunque no del todo secreto, ella se le había confesado tanto tiempo atrás, pero era tan despistado que quizá había olvidado esas palabras, pese a que cada vez que se le acercaba le temblaban las manos y se sofocaba con solo estar en cercanía.

Luchó contra aquella timidez, él la necesitaba.

Kiba su mejor amigo y gran apoyo desde que Neji murió, le había dicho que era una buena opción que ella vaya a verlo. La situación se había vuelto insostenible y aunque el dolor por haber perdido a su primo todavía estaba presente y también necesitaba consuelo, a ella le dolía verlo así. Naruto era una persona vivaz desde que tenía memoria.

Hacía varios días que no se reunía con el grupo, había rechazado varias misiones sin dar razones y aunque la gente lo llamara ahora "héroe"; el parecía ido e ignorar todo el reconocimiento por el que luchó. No había salido de su departamento desde la ceremonia de los caídos varías semanas atrás . Tampoco había soltado una sola lágrima cuando todos dieron el último adiós a sus seres queridos. Todo se lo guardó y desde ese día no volvió a hablar con los demás.

Estaba nerviosa, ansiosa, sus deditos se cruzaban, mostrando su bien puesta timidez. Respiró una gran bocanada de aire al llegar a la residencia de Naruto.

Tenía que hacerlo, se lo repetía una y otra vez.

Su mente era una maraña de emociones, las mariposas que sentía en su estómago estaban más revueltas que nunca. En su mente, quería salir corriendo antes de que causara una patética escena al desmayarse en frente del rubio, que se suponía venía a darle apoyo incondicional y si él deseaba un hombro para llorar.

No le gustaba verlo sufrir, a ella también se le partía el alma, al no ver esos ojos azules llenos de vida.

Al fin se decidió y con un dedo tembloroso tocó finalmente, el timbre. Escuchó unos pasos acercándose, la ansiedad la carcomía. Sentía sus mejillas arder y su corazón latir desbocado por el amor que sentía. Al fin,, al cabo de unos segundos que parecieron interminables, el rubio abrió la puerta. Vestía una sudadera blanca manga corta, unos shorts verdes y unas sandalias negras, tenía ojeras y el pelo más alborotado que nunca. Por el extremo de enrojecimiento, pudo suponer que había estado llorando.

A Hinata se le partía el corazón verlo así.

Bue— nos días Na-ru-to-kun— habló, Hinata tartamudeando a la vez que cruzaba sus dedos índices. Estaba totalmente sonrojada.

Naruto la miró arqueando una ceja. Parecía que no deseaba tener visitas.

Sí, hola Hinata, ¿a qué has venido?— preguntó, Naruto con total impaciencia.

— Bueno, yo...Solo traía este almuerzo, para ti Na-Naruto-Kun— Hinata, miró hacia el piso mientras la cara de Naruto era de molestia total.

Él solo quería que ella se fuera.

Gracias, Hinata,— murmuró impaciente — si me disculpas. — tomó el almuerzo —Tengo que revisar unos pendientes, me integrare al ANBU, además tengo una cita con Tsunade-Sama. — Soltó molesto como si la chica que estuviera en frente de él fuera la espinilla de la que se quería deshacer.

Hinata, se quedó perpleja él nunca le había hablado así, además nunca se dirigía a la quinta con todo ese respeto.

Yo— yo solo quería saber cómo estabas Naruto— kun— habló, Hinata con una voz un poco más firme.

Naruto la miró fastidiado.

Bien, ya me viste y sabes que estoy bien. Ahora, si me disculpas tengo que terminar de hacer algo importante.

Neji— nisan me dijo una vez que no era bueno guardarse lo que uno siente, Naruto— kun— susurró, Hinata bajito, aunque el rubio escuchó perfectamente.

No me estoy guardando nada— contradijo, con molestia. Sus ojos azules la miraban ahora sí, muy enfadados.

Sé que estas así por la muerte de Sasuke- kun— dijo Hinata con la voz muy pero muy bajita. Naruto no pudo más, enrojeció de la ira.

¡No es asunto, tuyo Hinata! ¡Y si me disculpas quiero estar solo así que vete!— exclamó, Naruto alzando la voz tanto que Hinata pensó que le haría daño. Quería que la Hyuga se fuera de su casa.

Los ojos de Hinata se cristalizaron anunciando el proximo llanto que ella no estaría dispuesta a mostrar. Nunca Naruto había sido grosero con los demás. Él era luz, pero ahora parecía oscuridad.

No dijo más y se fue de ahí antes de protagonizar una patética escena.

Hinata, corrió por las calles con lágrimas surcando sus mejillas, Naruto con esas palabras había matado todas las esperanzas que tenía ella, en ser la persona que lo apoyara.

El recuerdo reciente hizo que cierto calorcito en la garganta subiera hasta que finalmente, terminó llorando de la forma más silenciosa que pudo.

Naruto, tendría que dejar de ser su sueño de vida.

...

Una joven rubia, se encontraba limpiando las macetas donde se encontraban las flores más hermosas de Konoha. Su florería era la más popular, de eso no cabía duda. Sai no tardaría en venir, desde hacía un mes ambos habían entablado una especie de amistad, el pelinegro era un chico bastante amable, aunque siempre seguía el protocolo de un libro, el que dijera cosas sin sentido, y porque así se suponía que tenía que ser sin una lógica coherente, le causaba mucha gracia. A su lado se sentía bien, todo lo malo parecía desaparecer, incluso el dolor que le causó el fallecimiento de su padre. Eso fue demasiado duro para ella, su madre simplemente se sumió en la tristeza, ella como hija del líder del clan tuvo que tomar las riendas del mismo, había aprendido bastante con su padre cuando estaba vivo, ya manejaba todos los justos del clan así que la responsabilidad como líder no la tomó por sorpresa. Poco a poco, el también doloroso recuerdo que dejo la partida de Sasuke, parecía haberse ido de su corazón.

Pero la culpa la carcomía noche tras noche, pues la culpable de que Naruto, su antes amigo hubiera cambiado, era ella. Aún recordaba aquel día.

Su cuerpo estaba entumecido, los ojos le pesaban, pero poco a poco, mientras la fantasía se iba dispersando, llegó la lucidez a su cuerpo. El sueño que había tenido producto de tsukuyomi infinito no había estado nada mal. Era una de las mayores fantasías de su inconsciente. Seguía amando a Sasuke, de eso, estaba segura. Aunque mucho tiempo atrás se había dado por vencida en sus pretensiones románticas y dejado el camino libre al pelinegro con Sakura, su corazón aun la traicionaba, ella tenía sentimientos por él. Observó a su alrededor, muchos shinobis se encontraban igual que ella, desorientados, sin saber qué hacer.

A su lado estaba Shikamaru y Chouji, ambos estiraban los brazos como si una gran pesadez los recorriera por completo.

¡Shikamaru!— gritó Ino mientras corría hacia él y lo abrazaba con gran ímpetu. En el fondo la relación con ambos miembros del equipo diez, había mejorado notablemente en los últimos años. Ella ya no sentía rechazo por ellos, al contrario admiraba enormemente sus habilidades y como se complementaban entre miembros del equipo. Los consideraba como su propia familia.

Parece que ya todo término— comentó, Shikamaru mientras bostezaba, mostrando su tipica mirada de "Que fastidio".

¿Shikamaru, me podrías explicar que es lo que acaba de pasar?— preguntó, la rubia, con ojos suplicantes.

Al parecer Madara si logro su objetivo y utilizo el tsukuyomi infinito contra toda la alianza shinobis. Si aún estamos vivos, significa que alguien logro deshacerlo.— habló con la seguridad de un genio en una teoría acertada — Es muy probable que el equipo 7 lo haya logrado. Los poderes que sentí antes de que todos cayéramos en el sueño de Naruto y el Uchiha cambiaron drásticamente.— comunicó, el de coleta mientras miraba hacia cualquier dirección.

Tengo mucha hambre — habló Chouji mientras se tallaba los ojos.

Ino lo miró con un tic en el ojo.

Definitivamente, nunca cambiarás — sonrío. Chouji la miró con una sonrisa cansada. — Ya comerás despues, debemos reunirnos con los demás equipos y curar a los que requieran atención. Si fue el equipo siete quien detuvo a Madara, no creo que haya salido ileso.

Es cierto, — murmuró Shikamaru dándole la razón. No tenemos tiempo que perder.

Los tres salieron corriendo del lugar encontrando al equipo ocho en el camino.

¡Hinata! ¡Shino! ¡Kiba! Por favor ayúdennos a ubicar al equipo siete— pidió Ino al aturdido equipo 8. Si había alguien para rastrear, ellos eran los mejores.

Na— Naruto— kun –tartamudeó, la ojiperla con una mirada un poco triste activando el byakugan.

Está bien— afirmó, Kiba mientras con ayuda de Akamaru olfateaba el rastro del equipo 7.

¡Los encontré!— exclamó, en voz alta Hinata— Todos síganme— decía mientras se dirigía al valle del fin.

Los equipos 8 y 10 se dirigieron entonces al lugar donde Naruto y Sasuke se enfrentaron.

Ya cerca del lugar escucharon una voz quebrarse por el llanto. Era Sakura quien no paraba de llorar. Kakashi lucia en su ojo izquierdo un rinnegan. Todos se tensaron.

Sasuke yacía inerte en el suelo, sin un brazo y un rastro de sangre seca se podía deslumbrar que caía desde su labio inferior hasta su barbilla, bajaba por su cuello y llegaba al suelo.

Ino no soportó, y rompió a llorar sin consuelo, Shikamaru la abrazó para alejar el dolor del corazón de su compañera y amiga.

¿Qué paso? ¿Porque Sasuke está muerto?— preguntó, Ino con la voz ahogada en llanto.

Peleamos... A muerte— Naruto tenía la mirada en el suelo. Muestra del arrepentimiento merecido que sentía.

Ino agudizó el llanto quebrandose más en los brazos de Shikamaru quien lo único que pudo hacer fue acariciarle el cabello y apretarla más a su cuerpo con el fin de que ella no haga una locura.

¡No puede ser!,¡No!¡No!¡Sasuke ¡No por favor!— gritaba la rubia al viento, las lágrimas no paraban de salir de sus ojos. Su primer amor no podía estar muerto.

Lo siento— se disculpó, Naruto con lágrimas en los ojos.

Ino notó que a ambos les faltaba un brazo.

Tú lo mataste, maldito zorro — escupió con veneno, quiza lo que diría despues iba a ser el golpe más duro para el rubio — ¿No era tu promesa rescatarlo de la oscuridad y traerlo a la aldea ehhhh Naruto?— preguntó, roja de la ira mientras iba corriendo y plantaba su puño derecho en el pecho del rubio.

Naruto no dijo nada pese al dolor. Se merecía todo el odio de ahora en adelante.

Eres un maldito asesino. Mataste a tu mejor amigo ¡Por Dios!

Nunca quise hacerlo— hipó el rubio, luego se secó las lágrimas y no volvió a mostrarlas a los perplejos equipo 8 y equipo 10.

La siguiente vez que vio al rubio fue en la ceremonia de último adiós a los caídos, se sentía pésimo consigo misma .Era su culpa que Naruto estuviera mal. Había perdido a un gran lazo y ella encima se lo echó en cara.

Como último recurso para acercársele, le pidió disculpas; luego le dijo que ella podía borrarle la memoria de los traumas vividos, era la única forma que sentía que podía hacerla sentir mejor. Lejos de eso, Naruto se rehusó diciendo que ese era el castigo que merecía por haberlo matado, provocando que la culpa fuera más profunda en la rubia.

Pero entre tanta tristeza, no todo era malo.

Sai,apareció como un ángel en su vida, como caído del cielo le ofreció un pañuelo luego de haber secado tantas lágrimas en el entierro de Sasuke. A continuación el pálido muchacho se volvió inseparable de Ino y fue llenando poco a poco el vacío que sentía en el corazón.

Una sonrisa tonta adornó su rostro al final de aquel recuerdo. Sai, era una persona especial que ella empezaba a valorar. Su compañía era tan cálida. Cada vez que estaban juntos ella sentís que caminaba sobre las nubes; además, tenía un parecido aterrador a él . Tanto que a veces terminaba confundiéndose entre sus sentimientos de niña.

En el fondo, le gustaba de sobremanera, vivir el recuerdo de él.

...

Unas gruesas lágrimas surcaban las mejillas sonrosadas de una chica de cabellos rosados, dos meses han pasado desde que el único hombre que amaría por el resto de su vida, murió. Unas flores blancas adornaban la tumba en la que estaba arrodillada. Todas las semanas iba a visitarla sentía gran culpa por no haberlo podido salvar. Él murió en sus manos, eso era lo que no se perdonaba. Siendo médico, no pudo evitar su muerte.

En el pasado, siempre observó la espalda del Uchiha y siempre quiso ser ella la chica que eligiera con quien compartir su vida. Ahora, eso nunca pasaría.

Era sábado, un mes y medio desde que dejó de hablar con Naruto.

Simplemente, no le importaba ya nada. El trabajo en exceso que cargaba ahora era lo único que la mantenía ocupada. Es lo único que llenaba su ahora vacío corazón. Dura como el hielo en eso se convirtió.

Muchos chicos de diferentes lugares la habían invitado a salir, su belleza exótica no era de esperar que llevara por menos pretendientes, pero ella no quería darse oportunidad con nadie más, en el único que pensaba era en él.

Si estuviera vivo todo sería felicidad, lo seguiría donde fuera que vaya, llenaría cada espacio de aquel vacío y atormentado corazón por la calidad felicidad que su amor podría brindarle. Él seria también la felicidad de ella.

El equipo 7 murió en el valle del fin. Desde el nombramiento de Kakashi como hokage exactamente, rompió cualquier relación con sus miembros. En su corazón, Sakura escondía que culpaba a Naruto, pero no lo manifestaba porque también sabía que él la está pasando mal. Aún así, ella no lo podía perdonar.

Mató al amor de su vida.

Varias veces se han cruzado por la calle, pero ella ha hecho como si nada pasara. Él rubio tampoco intenta acercársele. Es como si ambos quisieran tomar el papel de desconocidos con un terrible pasado en común.

Dos ojos negros la observaban escondidos en un arbusto. Sakura, no se daba cuenta.

Aquel personaje llevaba una capucha encima, el pelo se vislumbraba a través de ella, mechones de color negro azulado.

El chico la miraba anonadado, pensando y no logrando entender como una mujer puede reflejar dolor, anhelo y amor en una sola expresión cerca a esa lapida. El solo observarla le resultaba electrizante. Poco a poco la fascinación de que pronto conocerá a esa mujer, le hizo sonreír de lado.

Aquellos ojos oscuros miraban como la muchacha decía unas cuantas palabras antes de marcharse, la curiosidad lo estaba matando. Luego de que ella salió por fin del cementerio Uchiha, fue a ver de quien es la tumba que visita.

Uchiha Sasuke

Aquel nombre él lo ha escuchado, aunque no sabe dónde. Poco tiempo ha pasado desde que llegó a Konoha.