Después de que las clases finalizarán los tres amigos se reunieron en la entrada del colegio.
El colegio en el que estudiaban era enorme, constaba de tres enormes pisos y sientos de salones distintos. Aparte de todo lo mencionado, eran más de cuarenta alumnos por salón y eran divididos en A y B. Marinette y Nathaniel entraban en la categoría A. Luka y Adrien por otro lado, eran del grupo B.
No había gran diferencia en ello, solo era una letra. Pero para los alumnos aquello representaba una gran competición, era extraño. Era toda una rivalidad existente entre un grupo y el otro. Bueno, Marinette no se interesaba en esas cosas, le parecía estúpido.
Frente al colegio se encontraba un área verde, si bien no era un parque muchas personas lo utilizaban para sentarse en el pasto y pasar el rato. Al lado del colegio estaba la estación de Policía, lo que intimidaba bastante. Y si cruzabas la calle había un Supermercado de la sucursal Lider.
—¿Quieren ir a comprar al Lider de al frente, o vamos al que queda cerca de nuestro hogar? —preguntó Marinette una vez estuvieron fuera del colegio. Tenía la urgencia de salir del lugar rápido, no quería toparse con Adrien, sería doloroso e incómodo.
—¿Alguien aquí trae dinero? —preguntó Luka y de inmediato todos negaron con la cabeza —. Será mejor que vayamos a nuestras casas y así cada uno saca algo de dinero.
Todos se subieron a una micro y se sentaron juntos. Marinette quedó al lado de Nathaniel por lo que Luka quedó detrás de ambos, ahora sí que se sentía un padre.
—Pizza, videojuegos y películas. ¡Se siente tan bien! —exclamó Luka sintiéndose bastante emocionado.
—Amigo, sonaste como una mujer hablando de una pijamada —bromeó Nathaniel. Aunque se ganó un empujón por parte del mayor —. ¡Maldita sea! —se quejó de inmediato puesto que había dolido.
Marinette se reía de las tonterías que hacían sus mejores amigos, pero al mismo tiempo no podía dejar de pensar en Adrien. En ocasiones encontraba injusto que los cuatro no pudieran ser buenos amigos, que todos ellos se odiaran de ese modo. No tenía sentido, o quizás si lo tenía y ella no lo comprendía aún.
¿Sería acaso la diferencia de edad existente entre todos ellos? Porque siendo el caso, ella debería ser la más "odiada", debido a que era la menor. La cosa era así: Marinette tenía catorce. Nathaniel tenía quince. Adrien tenía dieciséis y Luka tenía diecisiete.
¿Acaso era tanta la diferencia entre ellos? No, no era así. Puede que Adrien sea un chico inmaduro, pero Luka también lo era.
Algo había que ella desconocía, de eso estaba segura. Aunque también estaba segura de que jamás haría preguntas al respecto. ¿Para qué? Después de todo... algún día lo descubriría. Tarde o temprano.
—¿Podré cantar en la reunión, cierto? —la voz de Nathaniel la regresó a la realidad.
—¡Claro! Incluso podemos cantar juntos —sonrió ella y Nathaniel también lo hizo.
—¡Eso será genial! —sonrió Nath.
—Y yo seré el idiota que grabará y subirá todo a YouTube —está vez Luka se ganó un empujón doble, no pudo evitar quejarse por el dolor —. ¡Maldita sea, dejen de hacer eso!
—¡Jamás! —respondieron al unísono y chocaron los puños, eran un buen equipo.
Cuando llegaron al pasaje en el que vivían, cada uno ingresó a su respectivo hogar y sacó algo de dinero para dividir las compras. Para Marinette era difícil tener dinero, puesto que no trabajaba y su madre no siempre le daba dinero.
—¡Veamos cómo sale esto! —pensó de modo optimista. Ingresó a su hogar y sacó algo de dinero, no tenía tiempo de quitarse el estúpido uniforme. Después de todo... ¡tenían cosas que hacer!
—¡Plagg, lo siento! —tomó a su perrito entre sus brazos, acariciando con dulzura su negro pelaje —. Te prometo que más tarde estaremos juntos.
Después de despedirse de su mascota y asegurar su hogar, salió con rumbo a la calle del pasaje. Sus amigos ya estaban ahí esperándola.
—Entonces, ¿dividimos los gastos y listo? —preguntó Nath una vez que todos se reunieron.
—Y más les vale no cobrarme de más por ser mayor, ¿vale? —les amenazó Luka.
—Veremos qué se hace.
Caminaron tres cuadras hasta que llegaron al Supermercado. Ahí era donde trabajaba la mamá de Marinette, ella era una de las cajeras. Por lo que... probablemente la verían, pero eso estaba bien, aún había que pedir permiso.
—¡No, no, no! —gritaba la azabache pero ya era demasiado tarde. Luka la había tomado entre sus fuertes brazos y la había sentado en el carro. ¡Ahora parecía una niña!
—¡Esto no es justo! —reclamó cruzando sus brazos enfadada.
—¡Adorable! —Nath había tomado una fotografía, lo que causó que Marinette frunciera aún más el ceño. ¡Sus amigos la trataban como a una niña! Eso no parecía muy justo que digamos.
—¡Ahora vamos de compras! —exclamó Luka y antes de que los niños dijeran algo, él se adelantó: —, lo sé. También noté lo femenino que sonó eso.
Y los "hermanos" rieron.
—¿Ya me puedo bajar? —preguntó una aburrida azabache. Se sentía como un bebé y no quería que nadie la viera de ese modo.
—¡Claro que no! —respondieron ambos amigos chocando los puños para después reír.
Y así fue como la azabache tuvo que quedarse sentada en el carro durante las compras, no la dejaron bajar al principio. Pero una vez que metieron algunos productos al carro (la masa de pizza, la salsa y los tomates) la niña se bajó porque aún faltaban cosas.
—¿Y si nos dividimos un rato? —propuso ella.
—Creo que así podemos terminar más rápido —Luka estuvo de acuerdo —. Mari, ve por las bebidas. Nath, tú busca alguna cosa para picar y yo iré por el jamón y el queso.
Quedaron de acuerdo en que se reunirían en alguna caja. Preferentemente en la de su madre. Asi que cada uno fue por lo mandado anteriormente.
Marinette fue por la bebida, llevarían una de las más grandes.
—No deberías llevar productos más grandes que tú —¡esa voz era irreconocible!
—¡Adrien! —ella lo saludó alegremente. No esperaba encontrarlo ahí. ¡Un momento! ¿qué le diría ahora?
—¿Salida con amigos? —él sacó una bebida y ella asintió un poco intimidada, no quería tener esa conversación —. ¡Qué bien! Yo también saldré, me reuniré con mi grupo de amigos.
—¡Qué bien! ¡espero que lo pasen genial!
Adrien sonrió de lado. Ahí estaba otra vez: su inocencia.
—Espero otro día nos veamos —le entregó la bebida y continuó con su camino en solitario.
—Algún día... puedes asegurarlo.
Los tres amigos se reunieron en las cajas, caminaron buscando la de la madre de Marinette y una vez que obtuvieron el permiso, pagaron los productos y dividieron las bolsas. En la salida Marinette pudo divisar a Adrien junto a sus amigos, sintió una punzada de culpabilidad. Lo peor fue que él también la vio, pero prefirieron hacerse los desentendidos.
Aunque muy en el fondo a ambos les dolió bastante la situación.
—¡Vamos a cocinar! —exclamó Luka mientras comenzaban el camino de retorno.
—¿Alguna vez han cocinado pizza? —preguntó Marinette al percatarse de que ella jamás había preparado una pizza. ¡Quizás ellos tampoco sabían la preparación!
—¡Claro! Es cosa de rellenar más que nada.
Bien... ahora podía confiar en sus amigos o simplemente... ver qué sucedía. ¡Quizás su casa quedaba hecha un desastre! Eso sería espantoso. El lado bueno era que si eso llegaba a suceder... los obligaría a ayudarla a limpiar.
Una vez que llegaron a la casa de la azabache, fueron directamente a la cocina. Comenzaron a desempacar las compras.
—¿Creen que sea conveniente cocinar ahora? —Luka observó rápidamente el reloj —. Apenas son las seis de la tarde.
—Yo creo que sería mejor que comamos como a las nueve de la noche. Por ahora es temprano, podemos hacer alguna otra cosa.
Plagg estaba en los brazos de su dueña, era un perrito muy tierno, le encantaba estar en brazos.
—¿Juguemos algunos videojuegos ahora? No saben lo que me gustaría vencerlos en algo —la azabache puso cara de pocos amigos, intentando demostrar maldad.
—¡Eres adorable! —se burló Luka.
¡Luka siempre se burlaba!
Marinette miró de modo cómplice a su hermano.
—No te preocupes, ¡yo lo hago! —y de ese modo lo golpeó en la nuca.
—¡Maldita sea! ¡niños del demonios! Ustedes van a terminar más que castigados.
—¿Castigados? Si no eres nuestro padre.
—¡Cierto! Que yo sepa no tengo padre —Marinette apoyó a su hermano.
—Cuando les conviene se les olvida que soy su padre. Recuerden siempre niños: ustedes son Nathaniel Couffaine y Marinette Couffaine —les recordó él con tono serio.
Ambos rodaron los ojos y se dirigieron a la habitación de la chica, una vez ahí, conectaron la máquina y comenzaron a tener carreras de autos. Cuando se aburrieron de las competiciones, decidieron encender la computadora y jugar algo mediante el aparato, cualquier cosa en realidad.
—¡Si que tenemos fotos! —exclamó alegre Marinette.
—Hermana, eres la ninja de las fotos —se quejó Nath —. Está bien que te guste tomarte selfies, estas bien linda. Pero yo no.
—Y yo con mi cara de sapo menos —se quejó Luka.
—¡Ustedes dos son unos tontos! —los retó ella —. Claro que son lindos. Además, ¡necesitamos tener recuerdos! Algún día seremos adultos y al ver nuestras fotos juntos recordaremos lo felices que fuimos en nuestra adolescencia.
Un leve silencio se formó en la habitación de la chica. Ninguno de ellos supo qué decir al respecto. Ciertamente, una parte difícil de crecer y convertirse en un adulto era pensar en el futuro.
—¿Ustedes saben qué quieren estudiar? —Luka rompió el hielo.
—Saben que me gustaría dedicarme a la música, pero no tengo el permiso de mis padres —explicó Nathaniel.
Luka lo comprendía, a él toda la vida le gustó la música, pero jamás le contó a ninguno de sus padres, le daba miedo la reacción que podrían tener. Era doloroso no tener el suficiente valor como para perseguir tus sueños.
—¿Y cuál es tú plan B? —preguntó Marinette interesada en el tema.
Nathaniel sonrió de lado, ciertamente no le agradaba hablar del tema. Pero con Marinette era distinto, con ella era capaz de hablar de cualquier cosa.
—Supongo que me iré por Informática. Se me da bien el tema y ganaré algo.
—¡Es una muy buena idea! —exclamó ella de modo alegre, como siempre. Marinette era la más positiva de ese grupo —. Con lo bueno que eres con las computadoras de seguro te irá bien.
Él rió.
—Hermana, no porque tú no sepas tanto del tema significa que yo sea un experto —y apretó con gracia la nariz de su amiga.
—¡Luka! —canturreó ella. Él aludido sonrió mientras se acercaba a Nath.
—¡No, no, no! —Nath intentaba retroceder, pero no pudo. Chocó con la pared.
Marinette sacó su celular y comenzó a grabar lo que sus amigos hacían. Era realmente divertido verlos pelear.
—¡Venganza! —y de ese modo Luka pudo golpear a alguien —, ¡me sentí tan vivo! —estaba realmente feliz. Marinette no pudo evitar reír, eso fue tierno.
—¡Infeliz! —se quejó Nathaniel mientras sobaba su cabeza con delicadeza, realmente le había dolido —. Te denunciaré como padre que agrade a sus hijos.
—A Mari jamás le haría nada —Luka se sentó al lado de su niña y le dio un abrazo. La azabache tuvo el impulso de sacarle la lengua a su hermano, pero se contuvo solo porque no quería echarle más leña al fuego. Sería como tentar su suerte.
Nath se sentó en el suelo. Así es como regresaron a la conversación inicial.
—¿Qué hay de ti, Luka? ¿qué quieres estudiar? —preguntó Marinette.
—La verdad Mari es que no he pensado en eso aún. Pero por ahora me centraré en terminar bien mis estudios. Quizás estudié algo como Administración de empresas, o no lo sé —respondió de modo serio.
No admitiría jamás que la música era su pasión. Aún no se sentía listo.
—Deberías pensar en lo que vas a estudiar si estás en tú último año escolar —comentó Nath.
—¿Quién lo dice? —se defendió Luka.
Mientras sus amigos se enfrascaron en una discusión por su futuro, ella pensó en ello. Es que... aún le faltaban tres años para culminar con sus estudios. Pero... al igual que Luka, no sabía a qué se quería dedicar. Había tantas opciones distintas.
Ser profesora, ser asistente social, ser una empresaria o especializarse en algún idioma. Todo eso llamaba su atención, pero no sabía bien qué carrera elegir. Todo era muy complicado para ella, la vida en sí era una gran complicación. Oh, también existía el diseño de modas.
¿Por qué existían tantas carreras distintas?
Adrien por ejemplo no quería estudiar absolutamente nada. Pensaba que la Universidad no era para él, que estaba bien como se encontraba y que podría conseguir tarde o temprano algún empleo. Él se conformaba con cualquier cosa, cualquier cosa que le generará dinero.
—Será mejor que dejemos este tema de lado, porque ya me siento incómodo y no quiero generar una confrontación con Nathaniel —Luka se incorporó —. Vayamos a preparar la famosa pizza.
—¡Y luego ponemos una película! —exclamó Marinette levantándose también.
—Pero de terror —exigió Nathaniel.
¿De terror? Marinette detestaba esas películas. Aunque a sus dos amigos le fascinaban, ¡no ahora!
—O quizás una de romances imposibles, estaría bien —pensó Luka.
—Te encanta llevarme la contra siempre, ¿no? —se quejó Nathaniel.
Y los amigos comenzaron a discutir otra vez. Marinette simplemente rodó sus ojos, esos dos eran terribles. Eran buenos amigos, muy unidos y todo. Pero... no congeniaban del todo y eso podía ser bastante molesto.
Hacer la pizza fue una tarea divertida. Quedaron llenos de masa, salsa y otros ingredientes. Cantaron, rieron, hicieron guerra de comida. ¡Lo pasaron genial!
Una vez listos, se dirigieron a la habitación de la azabache con los platos de pizza ya calentados. Cada uno se acomodó en la cama y encendieron el televisor.
—¡Busquemos alguna película! —Luka tomó el control remoto y colocó uno de sus canales preferidos, HBO.
Cuando vieron la imagen del televisor, la azabache se levantó (gracias al cielo no dio vuelta la pizza) y corrió mientras no podía dejar de gritar "¡ahhh!". Gracias a lo que vio en la pantalla.
—¡Asco, asco! —gritó una vez que se detuvo en el comedor de su hogar.
¿Y cómo no gritar de ese modo? Si lo primero que vio era que estaban dando la famosa película "Cincuenta sombras de Grey" y estaban en una escena subida de tono. Ver aquello fue... bastante asqueroso para la chica.
No le gustaba el tema de las relaciones sexuales, realmente le daban asco y nervio. No podía controlarlo.
—Hermana, es solo una película —Nathaniel la fue a buscar.
—¡Lo siento! Sabes que me da asco —respondió con sinceridad. Su amigo le regaló una sonrisa en vez de decir alguna cosa y juntos regresaron a la habitación.
Ya estando ahí, colocaron una película de terror (para desgracia de la azabache) y se dispusieron a comer sus trozos de pizza.
Cuando la película acabó, los tres estaban bastante afectados. No había sido buena idea ver una película de terror estando los tres solos en plena noche.
—¡Ustedes son tan malos! —exclamó la azabache tapándose con su ropa hasta la nariz.
—¿Y eso a qué viene? —preguntó un confundido pelirrojo.
—Porque cuando vayan a sus hogares, ustedes por lo menos tienen hermanos. ¡Yo no! Tengo que quedarme sola hasta que mamá llegué. ¡Y ahora me dará miedo! —se quejó ella.
—Entonces haremos algo para arreglar la situación de miedo —Nath se levantó y se dirigió al closet de su hermana. De él sacó la guitarra perteneciente a la azabache, aquél instrumento que jamás aprendió a tocar, pero que cada vez que iba tocaba alguna melodía.
—¡Sí! Últimamente he estado viendo Digimon Tamers. ¿Podrías tocar el opening? Ciertamente me encanta —sonrió mientras se sentaba en el suelo. Los tres se sentaron en la alfombra haciendo un círculo.
Luka y Nathaniel compartieron una mirada de ternura. No importaba el tiempo que pasará, Marinette siempre sería la misma chica alegre y tierna, la misma niña infantil.
—Por supuesto... —Nath afinó la guitarra y cuando estuvo lista, comenzó a tocar la melodía.
Marinette no se resistió, así que cantó. Ella no era talentosa con la música, no cantaba bien, aunque sí era afinada. Pero no importaba ahora, estaban entre amigos.
—Pero... eso se ha quedado muy atrás —Luka también comenzó a cantar. Ella lo miró y le sonrió complacida.
—Todo comenzó por curiosidad —Nath tocaba la guitarra y también empezó a cantar con ellos.
—¡Porque yo quiero entenderlo todo! —ahora los tres estaban cantando. Era algo asombroso y bastante divertido. Incluso comenzaron a bailar de modo improvisado, fue genial. Nathaniel de haber podido también hubiera bailado.
—¡Eso fue genial! —Marinette aplaudió sintiéndose realmente alegre, le encantaba compartir tiempo con sus amigos, era algo que la llenaba de felicidad.
Luego Nathaniel guardó la guitarra. Cuando se dio la vuelta, su hermana lo estaba abrazando de modo fuerte, apretado, un abrazo que aceleró por completo su corazón. Él acariciaba su espalda con ternura.
—¿Y eso por qué? —preguntó cuando se separaron del abrazo.
—Porque eres mi hermano, y porque me hicieron pasar una noche increíble.
Se dieron un abrazo grupal y la azabache aprovechó para tomar una fotografía, la cual después subiría a Instagram. Sus amigos no se querían ir, pero ya era tarde. A las doce llegaría su madre, y para tener que dar explicaciones de porque continuaban ahí, prefería que se fueran pronto.
—¿Podrás dormir a pesar de la película? —le preguntó Nathaniel preocupado. Conocía bastante bien a su hermana.
—¿Qué película? —preguntó haciéndose la desentendida —. Lo pasé tan bien con ustedes, que olvidé eso —y guiñó su ojo para demostrar su punto.
Todos se despidieron y los chicos se fueron.
Una vez sola, Marinette se dirigió al baño, lavó sus dientes y ya en su habitación se colocó el pijama. Lo bueno fue que sus amigos la ayudaron a ordenar y a lavar los platos, no había desorden por el cual preocuparse.
Antes de acostarse (porque ya eran casi las doce) publicó la foto de ella y sus amigos en su cuenta de Instagram. Tenía que hacerlo, le encantaba tener recuerdos.
—Me preguntó cómo lo estará pasando Adrien... —susurró antes de acostarse. Aunque una idea llegó a su mente: otro día lo invitaría solo a él para comer pizza juntos. Así estarían a mano. ¡Era una idea genial! —. Él estará feliz —pensó complacida y se acostó sonriente.
Adrien por su cuenta se encontraba junto a su mejor amigo, Nino. Ambos jóvenes estaban en una fiesta, una discoteca. Ellos podían entrar porque tenían identificaciones falsas, incluso se daban el lujo de beber.
Ninguno de ellos iba para tener relaciones sexuales, porque aún eran jóvenes y el tema no les interesaba aún. Solo estaban ahí para pasar el rato, después de todo mañana deberían volver a clases.
—¿Por qué te notó de mal humor? —Nino notaba tenso a su amigo, no estaba tan alegre y burlón como en otros días. Parecía bastante enojado y eso no era algo normal en él.
Adrien solo bebió un poco más de su cerveza. De pronto revisó su celular y vio una notificación de Instagram, era una foto de su mejor amiga. La vio y se sintió bastante enojado y excluido.
"¿Por qué tengo que caerles mal? Realmente nunca lo terminaré de entender" —pensó con rabia.
—¡Estoy bien! —respondió molesto y dejando más de la mitad de su cerveza, se dirigía a la salida del lugar. Su amigo solo lo siguió sin comprender qué estaba sucediendo realmente.
