Disclaimer: Nada es mío. Sólo las notas al final, de hecho.
Capítulo I.
El mundo y el tiempo dieron un acelerón mientras que Hermione caía hacia delante, en lo que parecía cámara lenta. Impactó con el suelo al mismo tiempo que su visión se aclaró, su nariz y frente estrellándose en el suelo de piedra, los dedos y codo de su brazo extendido dislocándose al tomar su peso de una forma incorrecta, con un dolor agudo en el pecho, probablemente el giratiempo presionándose contra este.
Estaba en pantalones de mezclilla muggles, y la única parafernalia del colegio que traía puesta era su cárdigan de Gryffindor. Se había deshecho de la corbata cuando se cambió rápidamente la falda antes de la cena, y ahora ella podría estar reapareciendo cerca de un grupo de sangrepuras Slytherin que podrían verla en su estado debilitado y atacarla para probar algo.
"Oh, cariño…" escuchó un jadeo sorprendido de alguien familiar. Una mujer, aunque no una con la que ella tendría contacto frecuente. "Cómo…es…y ella está…"
"Ayuda." Logró croar Hermione, pudiendo mirar el dobladillo de dos túnicas antes de desmayarse. Era extrañamente reconfortante que una de ellas era de un feo tono amarillo.
-H-
Despertó en la enfermería, confundida y bastante más adolorida de lo que se imaginó que debería estar, considerando que estaba siendo tratada por pasear con Dementores. Entonces recordó a Harry jugando con el giratiempo cuando estaba sentado en su cama. La señora Norris. Caer.
Oh.
Oh.
Intentó sentarse, pero halló que su brazo derecho estaba vendado y en un cabestrillo, con sus dedos también envueltos. Giró su cabeza hacia la derecha, mirando la luz del sol entrando por las ventanas, y luego hacia la izquierda.
Su corazón saltó en su garganta1, mientras una sonrisa se abría paso por su cara al ver que el profesor Dumbledore le estaba sonriendo cálidamente.
"Hola," dijo suavemente. "Estábamos comenzando a preguntarnos si planeabas despertar."
"Lo siento, señor," dijo ella automáticamente, su voz seca y áspera debido al desuso. "No era mi intención preocuparlo a usted o a nadie más." Hermione intentó sentarse nuevamente, esta vez usando sólo su brazo izquierdo. Fue dificultoso, pero eventualmente logró sentarse bien. Ahora, con su espalda apoyada contra la cabecera de la cama, podía ver la superficie de la mesita de noche que estaba junto a esta. No se le había ocurrido que su varita podría haberse perdido u roto, pero aun así el verla sin ningún daño le ofreció un alivio que no sabía que necesitaba.
"Ahora te preguntaría, cómo es que conseguiste este giratiempo en particular," Dumbledore atrajo su atención nuevamente, y ella se volvió hacia él a pesar del leve dolor que se esparció por su cráneo. Él sostenía el giratiempo por la cadena, el reloj de arena y la arena ya no estaban, y un poco de rojo manchaba los restos mellados de lo que quedaba. "Pero sospecho que te lo di, de manera que terminarías aquí.2"
Aclaró su garganta. "¿Qué tenía de especial?" preguntó ella, a pesar de todavía tener la garganta seca.
Dumbledore colocó el giratiempo en la mesita más cercana, y entonces le sirvió un vaso de agua. Ofreciéndoselo a Hermione, ella lo aceptó con unas gracias y le dio un sorbo. El agua no estaba fría, pero aun así ardió un poco cuando mojó el tejido reseco por dentro.
Después de tomar unos cuantos tragos más, Dumbledore asintió e inspiró profundamente. "Es especial en el sentido de que es uno de los pocos giratiempos sin límites. Se cree que es uno de los primeros de su tipo, y fue usado por uno o dos magos antes de que se considerara demasiado peligroso. Cosas terribles les ocurren a los magos y brujas que se meten con el tiempo, especialmente cuando no pueden volver de donde provienen." Con esto, Dumbledore le echó una mirada por encima de sus gafas, como regañándola.
Ella sabía eso. Había una razón por la cual se había estado escondiendo de sí misma durante todo el año, y por qué habían tenido que esperar con Buckbeak antes de poder salvar a Sirius. Pero que esto le fuese afirmado tras recién despertar, hablando con un hombre que conocía pero que claramente no la conocía, hizo que lágrimas brotaran en sus ojos.
"¿No hay ninguna posibilidad?" sollozó ella. Cuando Dumbledore negó, ella río infelizmente. "Entonces me pregunto cuánto tiempo tiene que pasar para poder matar a Harry por jugar con el giratiempo."
"¿Esto fue un accidente?" preguntó Dumbledore, y ella le echó una ojeada a su expresión perpleja. Asintió, y él inclinó su cabeza hacia el techo.3 "Ya veo." Dijo solemnemente, triste.
"¿Señor?"
Él intentó sonreírle, pero no funcionó. "Eres del futuro, o de otra forma, no estarías aquí. Estos tiempos son peligrosos, jovencita, y yo esperaba…que dado la Casa en la que estabas, yo esperaba que hubieses sido enviada para proveernos con alguna información importante que pueda ser usada contra Tom Riddle."
"Tom…" se ahogó en el nombre, confundida, antes de recordar algo que Harry había dicho. "¿Usted-sabe-quien?" susurró ella.
"Lord Voldemort, sí." Los ojos de Dumbledore brillaron con gracia mientras Hermione se sonrojaba. "Puedo ver que a pesar de cuándo vienes, el miedo a su nombre no se ha ido aún." Ella negó. "¿Y no puedes decirme nada?"
Ella frunció el ceño. "¿Debería?" preguntó. "¿No sería peligroso compartir, incluso con usted, lo que se? No es una cantidad enorme de cosas, le aseguro. Me imagino que la mayoría de lo que sé que pasó ya pasó."
"¿Por qué asumes eso?" preguntó Dumbledore, inclinando su cabeza a un lado.
"Yo…bueno, umm." Hermione miró alrededor, intentando encontrar algo en la decoración que le pudiese indicar algo sobre cuánto fue en el tiempo. Cuando nada estuvo presente, miró a Dumbledore. "¿En cuándo estoy?"
"Es tres de Julio," respondió él. Cuando ella siguió mirándolo expectantemente, él añadió con gentileza: "1974."
Su respiración se volvió pesada, y su estómago se revolvió, todo mientras Hermione luchaba por no soltar las lágrimas.
Veinte años. Harry Estúpido Potter había girado y girado tanto el condenado giratiempo que había ido en el tiempo veinte años. Obviamente él le había dado unas buenas vueltas. Y todo el zumbido que escuchaba, el giratiempo rotando rápidamente en el aire con cada vuelta…quién sabía cuántos giros había conseguido con una vuelta.
Veinte años. Al menos ella conocía a todos los profesores. Todos excepto…
Los profesores Snape y Lupin. Sólo tenían treinta, aunque precisamente cuánto, no recordaba. Pero lo más posible es que ellos siguieran siendo estudiantes. Con Sirius, porque todos fueron al colegio juntos. Tal como…
Los padres de Harry.
Con ese pensamiento, se rompió la presa4. No sólo Hermione apenas logró girarse para vomitar en el suelo en vez de las sábanas, sino que rompió en sollozos. Eso iba contra las leyes de la naturaleza. Ella podía dañar la línea del tiempo, borrarse a sí misma de esta, borrar a Harry de esta. Y entonces, ¿qué pasaría? Voldemort ascendería al poder porque no habría un bebé Harry para que Lily protegiera y muriera por él. No habría forma de que una maldición rebotara si nunca iba ser arrojada.
"No puedo." Ella se ahogó, sollozando mientras se recostaba contra la cama. Su nariz dolía, tal como su cabeza, pero no podía parar. "No puedo, no puedo, no puedo." Repitió ella, sacudiendo su cabeza ligeramente.
Tenía que controlarse a sí misma. Esta no era ella. Era una Gryffindor, valiente. Era Hermione Granger, lógica. Era susceptible a los ataques de pánico, sí, pero no así. Pero tantas cosas podían salir mal ahora. Tantas cosas…
"¿Señorita?" dijo Dumbledore.
"Granger." Sollozó ella. "Hermione Granger."
Ella se volvió hacia él, y él le ofreció un vial de poción. "Poción calmante." Le dijo, y con un asentimiento, Hermione logró recomponerse lo suficiente como para tragársela. "Estás en shock, y creo que está algo garantizado, considerándolo todo." Dijo él, girando sus dedos. El olor de su vómito desapareció del ambiente justo cuando Hermione fue capaz de respirar propiamente.
"Veinte años." Respondió ella con suavidad.
Él sonrió afablemente. "Esa es una buena distancia." Ella bufó ante eso, pero él no comentó nada sobre su falta de modales. "Desearía poder ofrecer algunas palabras amables, o garantizar, que todo estaría bien. Pero conoces el resultado de los siguientes veinte años, y yo no lo hago. Y tampoco creo que quiera saber. Sabes que no puedes cambiar lo que sabes que pasará, pero eres una Gryffindor. Tendemos a intentar arreglar los defectos que percibimos."
"No será fácil." Coincidió Hermione.
"No, no lo será." Coincidió Dumbledore. "Así que mientras tanto, debo preguntarte algo.5"
-H-
10 de Julio, 1974.
"Gracias por esto, Bob. No tienes idea de lo que significa." Le dijo la profesora McGonagall a su hermano, con verdadera gratitud. Era amable, mucho más amable de lo que Hermione esperaba que fuese cuando consideró que ella no tenía ni idea de quién era la Gryffindor. Pero tras el ultimátum de Dumbledore, él llamó a su Jefa de Casa y le explicó la situación.
Bueno, le explicó después de que la profesora hubo sido forzada a actuar como la testigo para el juramento inquebrantable de Hermione.
No estaba segura de sí era perfectamente legal que ella tomara uno siendo menor, y McGonagall estaba bastante convencida de que no lo era, pero Dumbledore insistió.
Era o eso o un Obliviate muy fuerte que cubriera todo excepto su conocimiento mágico. Hermione optó por mantener su mente intacta. Desde entonces, era todo organizar un sitio donde se quedara y falsificar documentos. Hermione simplemente le diría a la gente que ella había perdido a sus padres en un accidente mágico, pero que era incapaz de decir qué era por miedo a las consecuencias. Ella expresaría que se habían mudado hace un año o dos antes de que hubiera empezado su educación mágica, y que había asistido a Ilvermorney por sus primeros tres años.
"No hay problema, Minnie." Le aseguró Robert McGonagall Jr. a su hermana mayor con una sonrisa amable, extendiendo su brazo y dándole al de ella un apretón. "Sabes cuán feliz hará esto a Delia, y no necesitamos conocer los detalles de lo que sucedió."
"¿Hermione?" una voz suave con un delicado acento irlandés alejó su atención de los hermanos.
Cordelia McGonagall era una mujer delgada y elegante, demasiado hermosa como para que Hermione pudiera comprenderlo. Sus claros ojos azules, piel de porcelana, y perfecto cabello pelirrojo, la hacían parecer una muñeca de cerámica6. Era especialmente sorprendente cuando se comparaba a Bob, que compartía el cabello oscuro y ojos grises de la profesora, y su piel era como cuero, bronceada.
"Tengo tu habitación lista arriba." Gesticuló ella, y Hermione asintió y la siguió arriba. "Es algo pequeña," dijo ella, mientras atravesaban las escaleras hacia el piso superior. "Pero estoy segura de que será lo suficientemente acogedora para ti." Empujó la puerta, abriéndola, y Hermione se asomó dentro antes de cruzar el umbral.
La cama era doble, con una estructura de metal blanco, y un edredón de color pastel para que contrastara con las sábanas blancas. Había un vestidor de roble, y un pequeño escritorio atestado contra la pared del fondo, esta última bajo la ventana que daba hacia el invernadero y el jardín trasero. Había una pequeña mesita de noche al lado de la cama, que tomaría la menor cantidad posible de espacio. No había closet, pero considerando que Hermione sólo tenía un uniforme del colegio y la ropa en su mochila, no se quejaba.
"Minnie nos dijo que lo perdiste todo, así que pensé que quizás podríamos ir a conseguirte unas cosas a Hogsmeade mañana."
"Oh, no tienen que hacerlo." Hermione se giró y protestó, sólo para que Cordelia insistiera.7
"Tenemos un par de sobrinas, un poco mayores que tú, que tienen algo de ropa que podrían darte, al igual que algunos viejos libros del colegio. Pero también hay algunas cosas que toda chica necesita que sean propias." Dijo la bruja mayor, sonrojándose.
Hermione sonrió con satisfacción, pero al mismo tiempo sintió dolor en su corazón. Lágrimas nacieron en sus ojos en contra de su voluntad, al recordar a su madre llevándola a comprar sostenes sólo el verano pasado. A pesar de ser una dentista, y una intelectual, Helen Granger aún se sonrojaba y farfullaba cuando trataba de discutir algo tan simple como ropa interior básica con su hija. Las panties hacían que la señora Granger afirmara tener un sofoco en vez de incomodidad.
"¿Acaso te…?" Cordelia se enserió, preocupación reemplazando a la vergüenza.
"No," aseguró Hermione. "No, sólo fue un momento. No me molestó, en serio, señora McGonagall."
Cordelia asintió e inclinó su cabeza, pareciendo querer decir algo, y entonces se detuvo cuando un par de pasos pudieron ser oídos en las escaleras.
"Bueno, señorita Granger," dijo la profesora McGonagall. "Si crees que estás lo suficientemente establecida, tendré que despedirme."
"Gracias de nuevo, profesora." Asintió Hermione.
"No hay problema." Aseguró McGonagall. "¿Y te veré el domingo para cenar?" dijo ella, mirando a su hermano. Fue acordado, y los adultos dejaron a Hermione sola mientras discutían otros temas, mientras la profesora se iba.
Hermione se fue hasta la ventana, observando el jardín trasero. Era tan diferente del que había visto durante toda su vida. Pero ahora, no era como si ella podría volver jamás a esa vida. Ya había pasado sus días en la enfermería llorando por sus pérdidas, por haber sido separada de sus padres y sus amigos, sabiendo que sería en 20 años más que apenas tendría un chance de volverlos a ver. Ella intentó reconciliarse con la idea de que, todo lo que creía que sabía o lo que sabía sobre todos los adultos que habían estado en su vida mágica, tendría que ponerlo de lado. Tendría que comenzar de nuevo. Había estado casi tentada a que Dumbledore le hiciera Obliviate a sus primeras opiniones de la gente, pero entonces lo pensó mejor.
Con un suspiro y el corazón pesado, Hermione abrió la ventana y dejó que entrara el aire fresco de verano del campo escocés, permitiendo que unas pocas lágrimas fugaces escaparan antes de alejarse y dirigirse a la planta de abajo.
-A-
2 de Noviembre, 1992.
A Aurora no le estaba gustando mucho Hogwarts. Primero, aparte de su madre, Ginny Weasley, los gemelos Weasley, y Neville Longbottom, la mayor parte de Gryffindor la evitaba. Había escuchado susurros sobre que casi todos estaban asustados de que ella les delatara con su padre por cualquier razón. Muchos siseaban y se preguntaban por qué ella no estaba en Slytherin, donde aparentemente pertenecía. Y Draco…
Cuando gritó, "¡ustedes serán los siguientes, sangresucias!" tras el descubrimiento del estado petrificado de la señora Norris, ella quiso pegarle. ¿Cuán estúpido podía ser? ¿Acaso no podía ver que su querida tía H era la misma persona a la que tan de buena gana arrojaba esa palabra despectiva? Realmente no había estado evitándose el uno al otro, pero ella ahora estaba distanciándose a propósito de uno de sus amigos más antiguos.
Bueno, uno de sus amigos más antiguos aparte de Harry Potter.
Ella había crecido en el mundo mágico, mayormente, pero su madre la había enviado a la escuela primaria en Surrey. Ella recordaba cuando su padre halló que pensaba que ella era completamente brillante, y mientras a Aurora sí le gustaban los estudios tanto como a sus padres, ella creía que el sentimiento era algo extraño. (Éste párrafo es raro no sé). Ella había sido considerada algo extraña, y el saber que ninguno de los chicos posiblemente fuera mágico la hacía sentir como una intrusa. Había unas pocas chicas de su edad que pensaban que su rareza era genial, pero ella se sentía más como un accesorio de ellas. En realidad, a ella a veces le gustaba juntarse con el niño que solía estar solo. El niño que vestía ropa que le quedaba grande y a veces no tenía a nadie cerca porque su primo era un bully desagradable (y grotesco). A ella le agradaba, y tenían una especie de amistad.
Al menos hasta que ella fue a Hogwarts, y se enteró de quién era su padre. Desde entonces, él no era malo con ella, pero mantenía su distancia. Y después de Halloween…
"Señorita Snape," escuchó la voz de su padre tras ella mientras caminaba enérgicamente a través de la entrada hacia el Gran Comedor para el almuerzo. Se pausó, se dio la vuelta, y a pesar de la mueca burlona que llevaba constantemente esos días, había un destello de preocupación en sus ojos. "Un momento."
Ella asintió, enérgicamente, y lo siguió hasta las mazmorras hasta su oficina. Una vez dentro, él se movió hacia el Flú, llamó para el almuerzo, y entonces se dirigió hasta su escritorio. Sacando su varita, convirtió una de las duras sillas de madera en una con brazos rellenos, similar a las que tenían en el comedor de casa.
"¿Qué tal las cosas, Rory? ¿Mejor?" preguntó mientras ella se sentaba.
Aurora negó.
"Eso pensé." Suspiró. "¿Cuántos…?"
"Demasiados." Murmuró ella. "Desde el sábado, me han acusado de ser la 'heredera de Slytherin' demasiadas veces. Harry, bueno, él ha intentado de razonar que es Draco, e incluso ma-Hermione dice que no somos ninguno de nosotros. Pero…"
"Eres mi hija, y por lo tanto el heredero por lógica, debido a que soy el Jefe de Casa de Slytherin, y sus cerebros mal desarrollados no pueden posiblemente imaginarse otro escenario."
"¿Siempre eres así de grosero?" gruñó ella mientras se revolvía en su silla.
"¿Aquí? Sí. Sabes por qué, o por lo menos sabes tanto como puedes saber. Las cosas podrían ser algo distintas el año posterior al que viene, cuando tu…cuando la Señorita Granger ya no esté, aunque no aseguro nada." Suspiró él, frotando el puente de su nariz. "Merlín sabe que los floristas mágicos estarán entristecidos al ver que mi negocio acaba cuando ya no sienta la necesidad de enviarle disculpas a tu madre por cada comentario degradante u insulto que debo tirarle a su versión joven."
Aurora soltó una risita mientras su almuerzo apareció en su escritorio, entre ellos.
Él sonrió con satisfacción mientras tomaba una servilleta de tela y la desdoblaba, poniéndola sobre su regazo. Mientras las risitas paraban, él se puso serio y aclaró su garganta. "Quiero que vayas con la tía Minnie si alguien te amenaza. Sé extra cuidadosa, e intenta no moverte sola. Lo digo en serio, Rory."
"Sí, papá." Asintió ella.
"Bien." Dijo él, pareciendo seguro. Entonces alcanzó uno de los boles de sopa para atraerlo más hacia él. "Ahora, esto no es muy comida de cumpleaños8, pero es el único momento que tenía. Así que cuéntame de tus clases, y entonces después de esto, comeremos pastel."
-H-
9 de Agosto, 1974.
"¿Perdón, cuántas clases tomaste el período anterior?" preguntó Minerva, sintiendo la necesidad de poner su taza y platillo sobre la mesa ante la declaración de Hermione. Cordelia, o Delia, como insistía ella que Hermione la llamara, soltó una risita ante la expresión sorprendida de su cuñada, antes de intentar esconder su diversión tras su taza de té.
Hermione se sonrojó, intentando no sonreír y fracasando mientras la risa contagiosa de su custodia estaba comenzando a afectar incluso a la dura profesora de Transfiguración.
"Todas," repitió ella. "A pesar de que admito haber abandonado Adivinación, era una completa basura. Y a pesar de estar segura de que hay brujas y magos capaces de hacer predicciones precisas, estoy también segura de que la mujer era un fraude."
"Bueno," dijo Minerva, dando palmaditas al moño en su nuca. "No las tomarás todas este año, te lo aseguro."
"Créame, profesora. No tengo intenciones de repetir las circunstancias que me lo permitieron.9" respondió Hermione, notando que Delia bajó la mirada del contenido de su taza hasta su regazo.
Bajo el tiempo que Hermione había pasado con los McGonagalls, su ascendencia muggle se había hecho evidente para todos ellos. Los hermanos McGonagall resultaron ser mestizos, y Delia era una nacida de muggles de otro pueblo. Había conocido a Bob en la escuela, y cuando fue el momento de sentar cabeza, el menor de los McGonagall decidió asentarse en el mismo poblado donde sus padres los habían criado. Un pueblo muggle en donde Hermione no tenía problemas desplazándose o mezclándose.
Y tampoco tenía problemas mezclándose con el propio clan. A pesar de que su padre había fallecido, la Señora McGonagall aún vivía no muy lejos y frecuentemente visitaba a su hijo menor y a su esposa para el té. Le agradó Hermione, y entonces procedió a contar historias sobre sus hijos y de la forma en la que su magia accidental causaba problemas graciosos al tratar de mantener su secreto en silencio. Los hijos de Malcolm McGonagall y su esposa no eran menos amables, a pesar de que la menor era mayor que Hermione y estaba ya fuera del colegio. Las chicas estaban emocionadas por haber encontrado un buen hogar para sus uniformes y viejas ropas, dado que su madre nunca les había permitido deshacerse de éstas por alguna razón. Hermione se imaginó que posiblemente era en la espera de que ocurriera algún milagro con Delia y Bob, dado que miraba a la adorable pelirroja cada vez que aparecía la necesidad de tales objetos.10
Debido a que Delia le admitió a Hermione que ser bendecida con un hijo sólo sería un milagro, fue que Hermione, consecutivamente, le contó una media-verdad sobre la razón por la que perdió a sus padres; que la magia accidental que hizo que los perdiera era su culpa, y por eso era que estaba intentando probarse merecedora de su educación mágica.
"Bien. Ahora, Transfiguración, Encantamientos, Pociones Defensa contra las Artes Oscuras, Astronomía, Herbología e Historia de la Magia son los temas núcleo, pero deberías tomar otros dos. Y sólo dos." Dijo Minerva severamente antes de que una sonrisita jugueteara en sus labios. "Dudo mucho que necesites Estudios Muggles."
"En mi experiencia, esa clase es como un chiste." Admitió Hermione, haciendo que ambas mujeres resoplaran.
"De hecho, lo es." Admitió Minerva. "Así que, ¿En qué debería ponerte, entonces?"
"Runas Antiguas y Aritmancia," respondió Hermione.
"Bien." Replicó Minerva. "¿Delia dijo que has estado ayudando a Bob en los jardines?"
Hermione asintió. "Comenzó como algo para matar el tiempo, pero él insistió en pagarme un pequeño sueldo, dado que estaba técnicamente cosechando para boticas y así."
"Ella posiblemente tendrá las mejores notas de Herbología, y el mejor kit de pociones de todo Hogwarts." Meditó Delia. "Bob ha estado apartando unas cuantas para ella, así tendrá que gastar menos en el callejón Diagon a final de mes."
"¿Confío en que Keira todavía tiene todos sus libros?" preguntó Minerva, mirando entre ambas.
"Y lo que ella no tenía, lo tenía Malcolm Jr., aunque se nota de que le importaba cuidarlos mucho menos." Respondió Hermione.
"Él estaba muy orientado hacia el quidditch." Dijo Minerva, al mismo tiempo que el reloj comenzaba a sonar para indicar las tres en punto. Suspiró pesadamente, poniendo su taza sobre la mesa. "A pesar de lo mucho que lo detesto, debo volver al castillo. Deben de hacerse muchas preparaciones para el comienzo del año, y me temo que Albus comenzará a preguntarse a dónde he estado yendo tan frecuentemente."
"Supongo, Minnie, si debes." Dijo Delia mientras tanto ella como Hermione apartaron su té y se levantaron. La pelirroja abrazó a su cuñada. "Te veremos el domingo."
"Ciertamente," dijo Minerva, apartándose antes de abrazar a Hermione. "Hazme saber si hay cualquier cosa que necesites para el año escolar, y me aseguraré de que la tienda en el callejón Diagon lo tenga listo para que lo vayas a buscar." Dijo suavemente.
"Oh, no tienes que…" Hermione comenzó a protestar mientras Minerva se apartó un poco y puso un dudo sobre sus labios para callarla.
"La familia se cuida entre sí." Regañó ella con una sonrisa. "Y si hay algo en lo que te has convertido este mes, eso es familia. Las veré en la cena." Y con un guiño, Minerva se fue.
"Deberías saber que Minerva parece bastante severa cuando está en el colegio." dijo Delia después de que Minerva se fue, y Hermione se giró para mirar a su custodia. "Todos nuestros sobrinos y sobrinas lo han dicho. Creían, especialmente si terminaban en Gryffindor, que serían un poco más como unos favoritos, debido a quién era ella. Ella era más estricta con ellos que con cualquier otro."
Los labios de Hermione se curvaron al recordar a la profesora McGonagall de su tiempo. Era de hecho estricta, pero nunca olvidaría el fuerte abrazo que le dio la bruja cuando fue despetrificada tras el incidente con el basilisco.
"Me imagino." Admitió ella.
"Bueno, suficiente de toda esta charla de colegio," Delia sacudió su mano como si pudiese borrar la conversación de la existencia con el gesto. "¿Por qué no me ayudas a fregar mientras hablamos sobre Jane Eyre? Terminé el libro anoche, pero pienso que habré mantenido a Bob despierto por la luz de la varita. ¡No lo podía dejar!" dijo Delia, y Hermione felizmente la siguió hasta la cocina.
No era casa, pero con los McGonagalls, estaba comenzando a pensar que era lo más cercano que tendría a ese sentimiento otra vez.
1 de septiembre, 1974.
"¿Segura de que tienes todo?" le preguntó Delia a Hermione por sexta vez desde que flu-earon* al Caldero Chorreante.
Bob suspiró e hizo un show rodando los ojos. "Delia, estoy seguro de que incluso si no trae algo seríamos capaces de dárselo."
"Lo sé," gimió Delia, y golpeó ligeramente sus ojos con una servilleta mientras se hacían camino hacia la plataforma 9 ¾. "sólo, bueno, nunca creí que estaríamos haciendo esto, ¿sabes?" dijo ella, con una sonrisa aguada en su rostro.
"Aguanta un poco más, cariño." Dijo Bob, posando gentilmente una mano en su espalda. Le dio un asentimiento a Hermione, quien asintió de vuelta. Se volvió hacia el muro, y comenzó a correr hacia este, con el carrito delante. Nunca paraba de dejarla sin aliento el pasar a través de la barrera y emerger ante el Expreso de Hogwarts. Inmediatamente, uno de los hombres que trabajaban en el andén tomó su carrito para meter su baúl de tercera mano en el compartimento de carga.
Se sentía extraño no tener una mascota que llevar con ella. Crookshanks no había estado durante mucho tiempo en su vida, pero aun así había un pequeño espacio vacío en su corazón donde el mitad-kneazle solía estar. Se había preguntado de vez en cuando que le pasaría, pero viendo cómo tenía una mente propia y sentía algo por Sirius, asumió que él probablemente se encontraría con los suyos en la vida.
Así que este año, en vez de llevar un portador de gatos, ella sólo llevaba su bolsa de libros.
"Bien," escuchó la voz de Delia tras ella. Hermione se dio vuelta para mirar a la pareja que la acogió, le dio un hogar, y la trataron como propia, mirándola tristemente. "Dale de nuestro amor a Minnie, cuando puedas. Y…y ha sido bastante fantástico que te hayas quedado con nosotros, Hermione."
Ella frunció el ceño. "Oh," dijo, sintiendo que le pesaba el corazón. "Creí…bueno, quiero decir…suena como si esto fuese más que enviarme al colegio. ¿Me están…esto es un adiós, entonces?"
Delia y Bob se miraron entre sí con sorpresa, después miraron a Hermione. "No si no lo deseas." Dijo Bob lentamente. "Asumimos, que después que encontraras algunos amigos, que intentarías compartir tu tiempo fuera de Hogwarts con ellos."
Un nudo se formó en la garganta de Hermione. "Oh," dijo ella, completamente sin palabras. En respuesta, se lanzó hacia los McGonagalls, y envolvió sus brazos alrededor de ellos lo más posible. "Prometo escribir." Dijo ella. "Y estoy segura de que si no vuelvo por Navidad es posiblemente porque…"
"Min," dijo Bob, presionando su mano en la espalda de Hermione, justo sobre donde la de Delia estaba. "entendemos eso. Que sepas que estás más que bienvenida a irte con ella cuando sea que puedas. Ha sido poco tiempo, pero pensamos…Bueno…"
"Pensamos en ti como una de nosotros." Rellenó Delia. "Si no como una hija, al menos como una sobrina muy querida."
Incapaz de encontrar palabras, Hermione simplemente asintió.
"Ahora, ve." Dijo Delia tan firmemente como pudo mientras lloraba. "Siempre es más fácil encontrar un compartimento vacío y dejar que la gente se siente contigo que encontrar uno lleno y tener que presentarte."
"Tendrás razón en eso." Dijo ella, mirando el tren. Se obligó a si misma a alejarse de los McGonagalls, caminando hacia atrás y saludando hasta que se volvió muy frenético para ella seguir haciendo tal cosa, y entonces, rápidamente abordó el tren.
Se movió a través de unos pocos vagones con unas pocas personas hasta que halló uno vacío. Se sentó cerca de la ventana, observando a los distintos alumnos llegando, diciéndoles adiós a sus padres. Era un contraste tan escueto cuando se comparaba con su despedida el año anterior. Todo el mundo estaba preocupado acerca de asesinatos al azar, y había más adultos en la estación. Incluso la moda indicaba una diferencia en la década. Las túnicas eran lo más popular, obvio, pero incluso los cortes y colores eran más psicodélicos que cuando Hermione había estado en tercer año.
Y ella había sido diferente. Se había despedido de sus padres en ropa muggle nueva, y dentro del tren más tarde se cambiaría a un nuevo uniforme del colegio. Ella se sentía algo presumida sobre la posibilidad de tomar todas las clases disponibles, y se sentía a si misma por encima de sus amigos porque ella ya había leído todos los textos. Ella estaba segura de que ese año no tendrían problema, que aunque a pesar de que Sirius Black estaba suelto, no había forma posible de que ningún peligro pudiera llegar a Hogwarts.
Ahora, estaba sentada sola con su uniforme usado, con túnicas de segunda mano dobladas ordenadamente mientras ella leía el golpeado libro de Encantamientos de cuarto año por primera vez. Se prometió a si misma que no llamaría la atención ahora como lo hacía antes. No sería la sabelotodo nacida de muggles, insufrible, o lo que sea. Como mínimo, pretendería ser mestiza. Ella no trataría de probar que era merecedora de recibir su educación mágica, sino que simplemente la recibiría.
No estaba segura de cuánto tiempo transcurrió antes de que la puerta se abriera, y que el ruido de una chica conversando rompiera el silencio junto con el movimiento de otros estudiantes.
"así que le dije a Tuney que estaba siendo absolutamente ridícula, pero sólo me volteó su nariz y me dijo… ¡oh! Lo siento, umm." Hermione levantó la mirada a unos ojos verdes conocidos, e hizo lo mejor que pudo para mantener su cara neutral mientras su corazón daba un giro. Ni siquiera había llegado a Hogwarts, y ya la cosa que más temía estaba sucediendo. "¿Te molesta si nos unimos?"
"Adelante." Dijo Hermione, vislumbrando algo de pelo oscuro tras la pelirroja. Volvió a su libro, sin desear interrumpir a los otros dos y su conversación.
"No…no intento sonar grosera, pero tienes mis colores de Casa y no te reconozco, y difícilmente eres de primer año. Quiero decir, no habrías sido Seleccionada hasta ahora si lo fueras. Así que, umm, te importaría…quiero decir, mi nombre es Lily. Lily Evans. Estoy en cuarto año."
Hermione miró a la fervorosa pelirroja, y no pudo evitar sonreír un poco. "También estoy en cuarto año. Hermione Granger."
"¡Hola!" repitió Lily, y entonces, como si se hubiese olvidado, se volvió hacia el chico a su lado. "Este es Sev. Está en cuarto año, también, pero está en una Casa distinta."
Sólo le tomó una verdadera mirada al chico para que Hermione se diera cuenta de que ella debería haber sabido con exactitud quién era el momento en el que entraron al compartimento. Su nariz era algo más grande de lo que recordaba, y su cabello era más largo, pero aún tenía ese aspecto grasoso y lacio. Si ninguno de los otros factores lo delataban, sus ojos eran una prueba total.
Dándole una fruncida de ceño a Lily, se volvió hacia Hermione con su barbilla ligeramente alzada. "Severus Snape." Dijo, su voz ni acercándose al profundo barítono que ella sabía que sería, pero ciertamente más grave que como las de Ron o Harry habían sido.
"Un placer." Dijo ella, esperando no estar a punto de animar su desdén desde esta década.
Ella notó que sus ojos la escanearon a ella y sus pertenencias, a pesar de que fue hecho con tanta sutileza como un chico de catorce años podía tener. Hizo eso mientras Lily hablaba, obviamente usando el contacto visual de Hermione como distracción.11
"¿Cómo es que eres de cuarto año y nunca te he visto por ahí? No fuiste resorteada o adelantada, ¿cierto? Bueno, no es como si lucieras como si pudieses haber sido adelantada, pero de todas formas…"
"Soy estudiante de intercambio de Ilvermorney." Les dijo. "Fui Seleccionada cuando el Ministerio me trajo para registrarme."
Severus frunció el ceño. "¿El Ministerio?" cuestionó él.
Hermione asintió. "Perdí a mis padres en un accidente. Esencialmente, me hice huérfana." Dijo ella, tragándose el nudo que se le formaba cuando decía la palabra con 'h'.
"Así que…Ilvermorney está…¿dónde?" preguntó Lily.
Hermione aclaró su garganta. "Massachusetts."
"¡¿Estados Unidos?!" respondió Lily con impresión.
"¿Cómo terminaste aquí?" preguntó Severus, con los ojos entrecerrados.
"Estábamos aquí por el trabajo de mis padres." Mintió ella, descubriendo que no podía mantener contacto visual cuando lo hacía. Ella movió su dedo a través de su libro de Encantamientos, observando su progreso. "estaban terminando un proyecto de cuatro años en el extranjero. Había venido con ellos, y estaba explorando el callejón Diagon por mí misma cuando…algo pasó."
"¿El qué?" preguntó Lily, como si fuese el desenlace de una historia muy larga, que robaba el aliento.
Hermione negó.
"No puedes contarnos," fijó Severus, y Hermione encontró su mirada, negando con una sonrisa triste.
"¿Por qué no?" Lily hizo un puchero.
El tren se sacudió mientras comenzó a desplazarse, y Lily se revolvió hacia Severus junto a la ventana. La bajó, sacó su cabeza, y gritó despedidas mientras movía su brazo.12 Hizo eso hasta que la estación estuvo fuera de vista, y Hermione se sentía tan incómoda y fuera de sitio como lucía Severus.
Lily dejó salir un suspiro en un gran soplo de aire, sonriendo serenamente antes de voltearse y mirar entre las dos personas en el compartimento. "¿De qué hablábamos? Oh cierto, así que fuiste al colegio en Estados Unidos. Una escuela mágica en Estados Unidos, eso está de puta madre. ¿Tienen casas allí también? ¿Son rivales? ¿En cuál estabas?"
"Umm," dijo Hermione, cruzando las piernas bajo ella en su asiento. "Hay casas, obvio. Y rivalidades. Digo…Quidditch, ¿cierto? Y, umm, estaba en…Serpiente Cornuda."
Severus bufó, y Lily le dio una mirada de advertencia antes de volver a sonreírle a Hermione. "Bueno, yo pienso que es muy interesante que hayas estado en una escuela mágica completamente diferente. No puede haber muchas de ellas, ¿verdad?"
"Bueno, hay tres en Europa." Musitó Severus.
"Alrededor de cinco en Norteamérica." Añadió Hermione pensativamente.
"Dos en China."
"En realidad creo que hay alrededor de seis en toda Asia junta."
"Y no olvidemos que hay alrededor de media docena en África y Sudamérica."
"¡Bien!" gritó Lily, deteniéndolos. "Dios, y yo que pensé que Sev era terrible por saberlo todo."
Severus se sonrojó y miró hacia la pared, y Hermione escondió su cara para ocultar la sonrisa socarrona que amenazaba con aparecer. Ja! ¿Quién es el sabelotodo insufrible ahora, Snape?
"Pues creo que te va a encantar." Continuó Lily. "porque sin importar cuántos colegios mágicos hay en el mundo, Hogwarts sigue siendo el mejor."
"Exceptuando la canción del colegio." Murmuro Severus.
"Hoggy-hoggy-Hogwarts." Cantó-susurró Hermione. Cuando todo lo que eso hizo fue que Severus sonriera con satisfacción y que Lily luciera alterada, ella suspiró. "Estoy segura de que me sentiré más en casa en Hogwarts que en cualquier otro sitio." Aseguró Hermione, alcanzando la mano de Lily y tomándola.
"Obvio que lo estarás. Y estarás conmigo, en mi dormitorio. Puedo presentarte a Alice y a Marlene. Será lindo tener otra chica Gryffindor en nuestro año."
Hubo algo en esa frase que causó que Severus se removiera nerviosamente.
Antes de que Hermione pudiera recibir una explicación de por qué, la puerta del compartimento se abrió, y ella se volvió para ver la imagen idéntica de su mejor amigo entrar.
importanteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Si notaste estos números significa que son frases que me confundieron y no sabía bien cómo debía redactar. A veces el inglés es poco (o muy) específico, y la historia original tiene errores gramaticales que no sólo debo intentar entender, sino que traducir y que sea entendible en español (lo cual es más jodido siendo que el español es una verga).
1: Se refiere a que se sobresaltó tanto que sintió eso pues. No sé, lo veo raro.
2: Dumbledore creía que él había mandado a Hermione desde el futuro hacia el pasado a contarles cosas sobre Voldemort. A eso se refiere con 'darle' el giratiempo y que por eso ella acabó ahí.
3: Lo más correcto sería decir que él miró hacia el techo. Sin embargo no sé por qué mi yo de hace un mes no quiso ponerlo así, pero no juzgo su razonamiento.
4: "The dam broke" significa algo parecido a "la gota que colmó el vaso". Se rompió la presa, no aguantó más.
5: En realidad quiere decir dos cosas: Dumbledore quiere preguntarle algo de verdad, pero a la vez quiere pedirle un favor. Decidí que era mejor ponerlo así.
6: Lo correcto es una muñeca de porcelana, pero anteriormente en la misma oración puse porcelana, así que creí que sería mejor no repetir la misma palabra dos veces.
7: En inglés existen expresiones que explican acciones que no se pueden traducir a español de forma realmente literal, como "hang out", que sería "pasar el rato" de forma amistosa. Me pasó así con esto. Originalmente dice "she waved it off" que sería que Cordelia hizo un ademán con la mano para indicar que no importaba, por lo tanto insistiendo. Menos complicado de lo que se ve, pero fastidioso de traducir
8: Severus quiere decir que obviamente lo que están comiendo no es muy apropiado para comerlo si están "celebrando" el cumple de Rory. Self explanatory: se auto explica.
9: Repetir las circunstancias que le permitieron llegar al pasado. :D
10: Aquí se refieren a que los familiares estos están expectantes de que Bob y Delia logren tener un bebé. (uff, uff)
11: Se refiere a que Sev aprovechó que Mione estaba mirando a Lily pa' buceársela, como decimos aquí en Venezuela.
12: Otra expresión de mierda muy jodida de traducir: Lily estaba despidiéndose gritando (la odio hola) y también con el brazo. Tu me comprends?
más importanteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Hola soy una cosa bastante irresponsable. Bueno, no. Por decirlo mejor, estuve ocupada con mis cosas de final de trimestre (estoy en mi ultimo año de liceo), asuntos familiares, y etc.
Soy una chica muuuuuuuuuuy muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy perfeccionista, y si hay algo que deteste odie desprecie aborrezca eso es 1) las cucarachas, y 2) las traducciones mal hechas. Les tengo fobia a ambas.
Esto me tomó bastante trabajo, pero prometo que voy a hacer todo lo posible por trabajar más rápido (sin disminuir la calidad xq odiaría eso hola) porque me motivó ver que de verdad conseguí favitos y un comentario :3
Tengo una única red social donde me pueden encontrar, twitter: straygema (soy muy rara no juzguen xfi)
Also:
Lord Makurus: nunca me gustó el sevmione, pero con esta historia lo AMÉ. Siento la tardanza. Espero que sigas leyendo:c ojalá la gente le de una oportunidad tanto a la historia como a mi, ah
las criticas constructivas, follows, favs y comentarios siempre se aprecian
