Hola! Espero que hayan pasado una navidad estupenda junto a los suyos, que el nuevo año los colme de bendiciones.
Bien, la verdad es que ustedes no dejan de sorprenderme. Les agradezco enormemente las respuestas a este nuevo desafío y les prometo que no va a ser tan cursi! –eso si, lamento no haber podido hacer el capítulo de mi otro fic, porque realmente el calor por estos lugares ha impedido que me siente a escribir. Ahora que hemos puesto acondicionadores de aire en todas las habitaciones, estoy feliz de ponerme a trabajar! Así que antes de Reyes estoy segura que pondré el otro capítulo!
Bien ahora les dejo leer… espero que les guste.
Ah, antes de irme una de ustedes me dijo que Lily es demasiado insistente para que Harry se case tan pronto. En realidad, Lily solo que Harry viva la vida, y no se encierre en el trabajo.
Capitulo 2
Harry sabía perfectamente que cuando inmiscuía a Ron en sus problemas alguien mas recurría a él tratando de ayudarlo. Y También sabía perfectamente que Hermione Granger, la chica en cuestión, era demasiado pesada al recordarle por enésima, vez como en ese mismo momento, de que no era buena idea meter a Ron en sus planes… y lamentablemente tenía que darle un poco de razón a ella sobre esta última aseveración, porque siempre que acudía a Ron, la cosa se ponía peor que si no lo hubiera llamado. O como le decía Hermione en este momento…
- Se perfectamente que Ron va a mandarse una de las suyas, y lamentablemente el perjudicado vas a ser tu… - Harry suspiró, rogando que Hermione haya dejado el monólogo reprobador. Ella se quedó un instante como pez fuera del agua, tratando de tomar fuerza para seguir y Harry sabía que debía aprovechar este momento para decir algo. Tomó aire, pero como siempre Hermione le ganó el turno – y personalmente creo que podría ser mucho mejor que Ron para conseguirte una chica para el sábado… - lo miró ceñuda – ¿en qué diablos pensabas cuando le pediste ayuda?
- En Millicent Bulstrode… - dijo moviendo los papeles que tenía en la mano para hacerle entender a su amiga que tenía trabajo y que quería que lo dejara de atosigar con el asunto – Hermione... – la miró – de verdad…
- ¿Y en quién pensó tu amiguito? – dijo frunciendo la boca.
- En… dijo que - cerró los ojos tratando de acordarse de la conversación. La hermana de Ron. Era raro… había estado en la casa de Ron muchísimas veces durante las vacaciones mientras iban a Hogwarts… Ella, la hermana, si tenía un año menos que Ron, iba a Hogwarts, así que en algún momento tendría que haber interactuado, o cruzado con ella. Pero a pesar del esfuerzo, era imposible acordarse de Ginny Weasley. Estaba seguro que el nombre le sonaba… pero no podía acordarse de una cara, ni de un cuerpo que acompañe al nombre. – bueno… dijo que le pediría a su hermana.
- ¿A Ginny? – dijo Hermione en un tono que a Harry no le gustó. Era un tono entre sorpresa, pánico y horror… con altas dosis de los dos últimos ingredientes. Harry la miró. – ¿Estás seguro que dijo Ginny?
- Si... – dijo titubeando – ¿por qué… es algo imposible?
- No, no es imposible, pero… - lo miró nerviosa – no creo que Ginny sea la chica que tu realmente necesitas… - Harry dejó de juguetear con los papeles para prestarle atención a Hermione.
- Hermione… de verdad crees que ella no es…
- Mira…
- Hermione, Ron me aseguró que ella podía pasar por el radar de mi madre...
- ¿Eso dijo ese idiota?
- Hermione, ¿Ron es tu novio verdad? – ella sonrió asintiendo – lo pregunto por el concepto tan cariñoso que tienes de él…
- Bueno… amo a Ron – dijo ella sonriente – pero eso no nubla mi concepto de mi novio respecto a meterse en problemas... – lo miró – o meter en problemas a sus amigos…- Harry se levantó y se pasó la mano por el cabello, señal de nervios.
- Maldición… ¿ella es peor que Millicent Bulstrode, no?
- No, ni de lejos es parecida… - dijo sonriente – es solo que Ginny, no es… - suspiró – como decirlo…
- Quiero que me lo digas con total honestidad…
- Bueno, ella es muy buena… - sonrió – como amiga... y eso es con las chicas.
- Bien, buena amiga…
- Si, pero no es lo que toda madre quiere para sus hijos… - lo miró – y mas si la madre es tan sobreprotectora como la tuya…
- Que tan mala es…
- Muuuy Maala… pero no de la maldad que piensas… - dijo con pesar – Record de novios, supera el sesenta por ciento de los chicos de Hogwarts, y eso porque el otro cuarenta por ciento no le interesaba.
- Una chica demasiado popular… - suspiró.
- Pero no pasaba de besos o esas cosas. Ginny es buena amiga, es mas, me ayudó mucho con Ron, pero con los chicos es otra historia… es demasiado rebelde y… no creo que congenie con tus padres…
- Ellos son demasiado convencionales…
- Y Ginny es una chica muy moderna… se fue de la casa a los dieciocho años, apenas consiguió un empleo… es demasiado independiente y liberal…
- Bien, no la quiero como esposa... – dijo sonriendo – solo quiero llevarla a la fiesta, presentársela a mamá y papá… y bueno que ella haga su trabajo así mi madre no me molesta hasta la próxima fiesta… Es mas, si ella es como tu dices, será mucho mejor... mamá no me atosigará con que la lleve a casa los domingos, ni que la invite a cualquier evento, como mi novia… pasará de ella, y la soportará porque su hijito la ha elegido…
- O, - dijo Hermione poco convencida – se inmiscuirá aun más en tus asuntos, y tratará de hacer que la rechaces, buscándote otra chica… alguien como Millicent Bulstrode.
- Ay Hermione, ninguna madre en su sano juicio empujaría a su adorado hijo a los brazos de Millicent… es una chica buena, no lo dudo… pero…
- Tu madre puede ser como la mujer de mi opción… - dijo ella. Harry sonrió.
- Por ahora dejemos a la hermana de Ron…
- Si tú lo dices... – dijo poco convencida… - Pero Ginny puede ser algo problemática…
- No lo será amiga – dijo sonriendo con confianza – y después de todo, no es una cita para conocer al amor de mi vida… - ella arqueó una ceja – a ella ya la conozco… - en ese momento sonó la sirena de alarma en el cuartel y la mayoría de los aurores presentes, se apresuraron hacia la oficina del jefe de aurores "James Potter." Harry se acercó a su amiga y con una mirada de ansiedad y expectación, le dio un beso en la frente y salió hacia la oficina de su padre – y en este momento acaba de llamarme porque no puede vivir sin mí, así como yo no podría dejarla nunca… amo a mi carrera. – y desapareció por la puerta. Hermione, no estaba tan convencida de que Ginny pasara desapercibida para Harry… más si el mismísimo Harry Potter era el objeto a no dejar desapercibido por Ginny desde pequeña.
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Ron sabía que su hermana iba a colgar el teléfono cuando dijera que le había conseguido una cita a ciegas. Por eso no se sorprendió con su actitud rebelde. Tenía muy en claro cuales eran las preferencias de su hermana y las veces que ella había pedido ayuda, él había buscado cualquier cosa opuesta a los gustos de Ginny. Y tal como imaginaba, su hermana había adivinado la triquiñuela y le había dicho, luego de su famoso hechizo mocomurcielago, que la próxima vez que le consiguiera una cita, él tendría que vestirse de mujer, porque ella no iría...
Harry no era el chico que Ron hubiera presentado a Ginny. Es más, si tenía cierta perspicacia, podía adivinar que Ginny siempre estuvo algo atraída hacia su mejor amigo, pero eso había sido años atrás, y no creía que después de la muy agitada agenda amorosa de su hermanita, ese enamoramiento de la niñez persistiera. Y mas estaba contento de ofrecerle su hermana a su amigo porque estaba seguro que Harry nunca caería en las garras de Ginny Weasley, porque para Harry Potter la única mujer que podía quitarle el aliento era su carrera. Sonrió. Si, su hermana iba a estar a salvo en las manos de Harry. Por eso decidió que si debía pedirle la cita para su amigo, tenía que hacerlo personalmente hasta su empleo. Lo bueno, era que Ginny tenía el trabajo más extraordinario del mundo… al menos para él después del de auror, y que para encontrarla debía trasladarse hasta Gales, lugar donde las Arpías de Holyhead, tenían su estadio. Su hermana Ginny Weasley, era la cazadora estrella del equipo únicamente formado por brujas… bufó. Esto no había hecho nada bien a su relación con Hermione, porque el fichaje de su hermana en las Arpías, había logrado que su novia Hermione, que nunca tuvo idea de una puñetera jugada de Quidditch, se asociara al equipo de Ginny, porque según Hermione, Las Arpías de Holyhead, eran una clara muestra de la lucha femenina por la emancipación del hombre… pamplinas… según Ron, la única razón por la que la fundadora de las Arpías, solo convocaba mujeres, era por su condición oculta de lesbiana… Razonamiento que se llevaba un severo reproche de su novia, y un mocomurcielago de su hermana.
La Quaffle, le dio de lleno en la cabeza. Risas agudas y un tanto histéricas, lo hizo darse cuenta que era el blanco de las burlas de todas las compañeras de su querida hermana. Abrió los ojos para observar de donde había venido el infame proyectil, y luego miró hacia arriba descubriendo a Ginny Weasley, que suspendida en el aire y con las manos cruzadas, le devolvía una mirada burlona. Su uniforme color verde oscuro con la garra dorada al frente, le quedaba tan perfecto contrastando con su cabellera roja, que nada podía reprocharle. Siempre la veía como su pequeñita hermana, toda chiquita y pecosita. Cuando Ginny se acercó y bajó de la escoba pudo verla mejor y lo que veía lo hizo fruncir el ceño. Quizás no haya sido una descripción perfecta la que diera a Harry. Al parecer, cuando la describió tenía en mente la imagen de su hermana quince años atrás… ahora la veía y…
- ¿A qué se debe el honor de tu visita, Weasley? – dijo poniendo los brazos en jarra tan parecido a su madre que estuvo a punto de temblar. Carraspeó tratando de conservar su temple. "vamos Weasley eres auror…no le demuestres temor…nada de temor…"
- Ginny… - dijo con la voz un tanto aflautada. Carraspeó una vez más - siempre tan femenina…
- Y tú siempre tan bobalicón…- las otras chicas que andaban por allí rieron. – Te metes en mi entrenamiento Weasley – se acercó peligrosamente – tengo una entrevista con la revista "corazón de bruja", y además la presidenta de una fundación benéfica, vaya a saber cómo se llama, me deja lechuzas pidiéndome una cita… - bufó – no tengo tiempo para la familia hasta el fin de semana.
- Traté de hablarte Ginny – dijo Ron sonriente – te llamé por teléfono, pero tu me cortaste cuando te pedía un favor… - ella bufó.
- No me hagas acordar del último favor que me pediste… - dijo mirándolo con rabia – recuerdo que parecía tener ocho manos… y, ni hablar del anterior… quien tenía una resuelta idea de que podía hablar con las Arpías, para que le dieran una oportunidad…
- ¡Este es diferente!
- ¿Diferente en qué sentido?
- No tiene intenciones de estar toqueteándote… su vida es su carrera, y necesita una chica para llevar a una fiesta el sábado. - ella se acercó a su hermano y le dio un beso en la mejilla. Ginny tuvo que ponerse en puntas de pie para hacerlo. - ¿me ayudarás hermanita? – dijo él levantándola y haciéndola dar vueltas, logrando la risa de su hermana.
- ¿Tan patético es?
- Súper patético... – dijo riendo – la verdad es que está desesperado. No tiene intenciones de estar en pareja, ni de relacionarse con chicas…
- ¿Es gay como el anterior? – Ron estaba a punto de decirle de quien se trataba, pero decidió que lo mejor sería que su hermana lo descubriera en el momento exacto del encuentro.
- No, no es gay… pero tiene su vida dedicada a su carrera. – ella resopló
- He conocido varios de esos… - dijo dandole la mano a su hermano y luego se sentaron en las gradas. – y no son la compañía adecuada para una fiesta.
- Solo será esta fiesta…- dijo él mirándola suplicante - es una gala de beneficencia y su madre lo ha amenazado con llevar a Millicent Bulstrode como su pareja… al parecer no quiere que le digan perdedor…
- Tan malo es…
- Malísimo con el sexo femenino. – suspiró – su vida es su carrera, no quiere tener chicas… dice que permanecerá soltero porque quiere seguir ascendiendo en su profesión. Su vida es una varita, y una misión.
- Es auror...
- Si…- dijo – pero no diré más.
- ¿Es bien parecido… no? – él bajó la mirada – Ron no quiero salir con un patético idiota, que…
- Tranquila, no vas a aburrirte, eso puedo decírtelo...
- No me voy a pasar la noche de la fiesta hablando de las misiones ultra importantes que supuestamente este tipo va a relatarme… lo siento Ron, pero paso…
- Pobre tipo – dijo suspirando – imagínate, Millicent Bulstrode…
- Su madre debe ser malvada… - dijo algo perturbada. Ginny pensó en el pobre infeliz del que le hablaba su hermano. Tenía que tener una vida patética, si su madre le obligaba llevar a esa chica. Miró a su hermano – ¿Dices que es el sábado?
- Pero quiere una cita el viernes, para verte – ella chilló molesta.
- Escúchame… ese tipo sin vida, ese insecto… ¿quiere verme para ver si estoy a la altura de sus expectativas?
- Algo así…
- Y dime quien me dice que sea él quien no este a la altura de mis expectativas…
- ¿Alto, musculoso y súper guapo?
- Aha…
- Bueno, no es muy agraciado físicamente...
- Es un esperpento… - suspiró resignada.
- Pero no es tan mal chico – dijo Ron – es algo flacucho, desgarbado, no tiene músculos y la ropa que usa es demasiado holgada para su enclenque cuerpo… - agregó.
- Está bien – Ron sonrió y abrazó a su hermana – pero escúchame bien… vas a deberme una bien grande Ronald Weasley…y si resulta ser tan patético como me lo imagino tendrás que ocultarte muy bien, porque ni tus aptitudes de auror van a esconderte de mi rabia y mi sed de venganza.
- Ve a la cita algo recatada…
- Voy a ir como suelo ir a las citas que me arreglas Weasley – se levantó – ¿donde y cuando?
- Ehhhh – trató de recordar – ah si – dijo mientras sacaba un papelito del bolsillo de su chaqueta - aquí es el lugar… – le dio el papel con la dirección escrita. Ella lo leyó arqueando una ceja y luego lo guardó en su uniforme – es un bar restaurante muggle que a él le encanta, la comida es buena, y la música agradable. Te va a gustar… es el viernes a las siete y treinta… van a cenar allí y se pondrán de acuerdo respecto a su cita del sábado.
- Solo lo acepto porque la mayoría de los idiotas que me invitaron a esa fiesta, son insoportables de babosos…
- Eres un sol hermanita… - dijo al momento que su teléfono sonaba con la llamada de emergencia del cuartel. – tengo que irme.- le dio un beso en la mejilla, y luego la miró – viernes, siete y treinta, no lo olvides.
- No voy a olvidarlo... – Ron desapareció – pesado… estoy segura que voy a aburrirme como una ostra…
- ¡WEASLEY, MUEVE ELTRASERO Y VEN A ENTRENAR! - la voz autoritaria de Wenog Jones, capitana de las Arpías, la trajo a la realidad rápidamente.
- Claro capitana…- suspiró mientras montaba en su escoba – espero no arrepentirme de esto… no voy a aguantar un pelmazo por Ron una vez mas. - Y rápidamente se unió a su equipo para otra brillante jornada de entrenamiento.
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El viernes llegó tan rápido como el suspiro de un hada. Harry estaba un tanto nervioso debido a su total fracaso con las chicas. Tampoco era algo que le importase, pero la sola amenaza de su madre respecto buscarle un trol de novia, hacía que los nervios le jugaran una mala pasada. Por esa razón había pedido a su padrino Sirius Black, director de seguridad mágica ministerial, que lo llamara a la media hora de su encuentro, para salvarlo de las garras de su cita, si ella no resultaba ser tan excepcionalmente de acuerdo a lo que su madre esperaba. Eso implicó que Harry le revelara la verdad a su padrino y que este, riéndose a carcajadas de su ahijado y después de decirle que era un vergüenza que el descendiente de un merodeador, tuviera que recurrir a una cita a ciegas para buscarse una chica… que con el antecedente de su padre y su padrino, y con su imagen solo tendría que chasquear los dedos y un número bastante aceptable de chicas aparecería por arte de magia… Bien, lo que le contestó no era para recordarlo, porque realmente no quería decirle lo que le dijo a su padrino, pero estaba bastante molesto ya que nadie parecía entender que las chicas por el momento eran para Harry Potter, un asunto secundario. Nadie entendía su devoción hacia su carrera. Nadie comprendía su deseo de convertirse en el jefe de aurores mas joven de la historia… Eso si su padre se jubilara a los cincuenta años como tenía planeado. Pero lo que le dijeran su padre y su padrino para hacerlo cambiar de opinión francamente no le importaba. Seguiría con sus metas, valoraría sus decisiones, y trabajaría duro por lograr los objetivos… estaba por buen camino y una relación en estos momentos sería un estorbo. Sonrió a su reflejo en el espejo, mientras se acomodaba su rebelde cabellera. "Animo Harry, lo único que tienes que hacer es plantearte esta cita como una de tus misiones… tienes el objetivo en frente, así que tienes que hacer lo posible para que ella acepte ir a la fiesta".
- Hola Harry… - Harry cerró los ojos y contó hasta diez, tratando de adivinar aunque internamente lo sabía, por qué su madre estaba en su departamento – me preguntaba si estás libre esta noche…
- Bueno – se dio vuelta y la miró tratando de dibujar una sonrisa en su cara – como ves, estoy a punto de salir…
- ¿Alguna misión? – dijo ella interrogante, tan mal actuaba que Harry supo con certeza que madre sabía de su cita. No todo lo que tenía que saber, pero si lo importante… ah, cómo le hubiera gustado tener el cuello de Sirius en este momento entre su manos.
- No madre, Voy a salir… – la miró tratando de infundir a su mirada picardía - con una chica… - su madre sonrió. Y Harry internamente también. Su perfecto plan para quitarse de encima a Lily, estaba funcionando muy bien. Su madre había caído.
- Entonces no me has mentido...
- Claro que no... – tomó su chaqueta para huir de allí – mira mamá, tengo que encontrarme con esta chica en "Las tres escobas…" - mintió al decirle el nombre del local para despistarla, porque sabía que ella iría a vigilarlo.
- Solo quiero saber quién es… – dijo ella frunciendo la boca.
- Bueno, quien es lo vas a descubrir pronto… pero si te puedo decir que es pelirroja – dijo, y su madre sonrió contenta.
- ¿Es pelirroja como yo?
- Madre… no creas que las elijo pelirrojas porque son una visión edípica de ti. Te quiero, pero no al punto de elegirlas exactamente como tú… - suspiró – Merlín sabe que solo te aguanto porque eres mi madre. – agregó en un susurro que su madre afortunadamente no escuchó.
- Bien… te venía a invitar a una cena, pero…
- Pero no puedo, yo tengo una cita con una chica, y tu quieres que me vaya bien – dijo poniéndose la chaqueta, mientras acompañaba a su madre a la salida – por favor no vayas a meterte en las tres escobas, y tratar de averiguar la vida de mi cita, porque te juro que no iré a tu dichosa fiesta de beneficencia…y tendrás que olvidar que tienes un hijo además.
- Sabía que la idea de tener solo un hijo iba a fastidiarme tarde o temprano… - dijo ella fingiendo molestia –está bien. Si tú la llevas mañana a la fiesta te prometo que no haré ninguna locura de madre preocupada por el futuro de su hijo.
- Madre, no te preocupes por mi futuro… - dijo dandole un beso y separándose para que ella desaparezca – yo mismo lo buscaré sin ayuda de nadie.
- Te quiero hijito…
- Yo también madre... – Lily diciendo esto sonrió y fue la sonrisa de su madre lo último que vio Harry antes de que ella desapareciera. – Ay Ron…- suspiró mientras sacaba las llaves de su automóvil – solo espero que esta vez no me falles amigo.
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Hermione no podía creer lo que estaba viendo. Había legado al loft que Ginny tenía en Londres, para quedarse sin poder emitir una opinión alguna. Ginny había elegido un atuendo bastante diferente al que ella tenía pensado aconsejarle para una cita a ciegas. Suspiró con pesar pensando que cuando Harry la viera, iba a salir corriendo…
- Desde que llegaste tienes esa expresión… - dijo Ginny mientras terminaba de peinarse. – ¿Puedes decirme cual es el problema?
- El problema es todo lo que tienes puesto… - bufó su amiga – o lo que en realidad quiero decir, "lo que no tienes puesto" – Ginny rio.
- Vestirme de otra manera es no ser yo, Hermione – se pasó el brillo labial rojo fuego, por sus carnosos labios y sonrió a la Ginny que le devolvía el espejo. – ¿No crees que sería deshonesto presentarme como una santurrona cuando soy todo lo contrario? – se colocó su perfume favorito.
- Sería mejor para causar una buena impresión – Ginny se levantó y Hermione suspiró otra vez.
- ¿Crees que así no voy a causarle una Gran impresión? – dijo dandole un doble sentido a sus palabras.
- Vas a asustarlo y escapará de ti…
- No creo… - dijo acercándose a su amiga y poniéndose el tapadito de piel ecológica negro que apenas le bajaba de la cintura. – Ron me dijo que era un adicto al trabajo.
- Así es… y no quiere nada de relaciones con el sexo opuesto… al menos por ahora. - Ginny acomodó en su pequeño bolsito unas cuantas cosas, y miró a su amiga.
- Es triste… una vida así – siguió acomodando hasta que la miró asustada. – mira si le pasa como a Gregor Samsa...
- ¿Quien? – dijo Hermione, un tanto despistada.
- ¡Gregor! – dijo ella poniéndose de pie – Hermione, Gregor Samsa…
- ¿Lo conozco?
- ¡Claro! – dijo impaciente – tu me lo presentaste.
- ¿Cuando?
- Ay, no es un tipo, Hermione – dijo riendo – es un personaje de un libro… - Hermione arqueó una ceja - El libro de ese muggle… de Kafka… "Metamorfosis"… el tipo que por trabajar se olvidó de su vida y de interactuar con su familia; no tenía amigos ni perspectivas de vida o futuro nada mas que trabajar para pagar las deudas de la casa, y trabajó y no vivió… y una mañana… ¡Zas!, se convirtió en un enorme insecto y después la familia no sabía como deshacerse de él… hasta que murió solo, y fue tirado al basurero por una impía sirvienta.
- Ah, ese Gregor Samsa…
- ¿Pues qué otro conoces?
- ¡Habla claro! – dijo riendo – pues no creo que a este chico le suceda eso – dijo mirándola fijamente – y mucho menos cuando te vea así – Ginny sonrió.
- Esa es la idea… - refunfuñó – salvo que el tipo ya se haya convertido en insecto…
- ¿Te dijo Ron donde encontrarlo?
- Si en un bar muggle que a este chico le encanta… me dijo que tenía que preguntarle al portero por el caballero que me espera, recomendado por el señor Weasley.
- Típico de tu hermano decir esas bobadas…
- Exacto – dijo y miró el reloj – ¡santas gárgolas galopantes! Son las siete y cinco… ¡mala señal amiga, llego tarde! Y haciendo una floritura con su varita y dando una voltereta desapareció. Hermione se levantó dispuesta a irse a su casa, no sin antes cruzar los dedos para que la velada de sus amigos no traiga la desgracia a su alrededor.
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"Bien Harry, es la tercera pelirroja que aparece por la puerta, y la tercera que me pasa olímpicamente… Encima de no tener ningún atributo físico aceptable, es impuntual…mala señal Potter, mala señal", pensó Harry al ver la tercera chica con las características que le diera su amigo, pasar a su lado y encontrarse con otros clientes del bar.
El lugar era realmente acogedor y tenía una atmósfera algo íntima, estaba seguro que no era bueno para una primera cita, y mas una a ciegas, pero ese bar, con sus luces algo tenues, y la música tranquila, era uno de sus favoritos. Le pareció en un principio que era el lugar ideal para conocer a la salvadora de las garras sobreprotectoras de su madre. Se puso a pensar en como había reaccionado ante las tres pelirrojas que pensó que eran su cita. A la primera la descartó apenas se quito el abrigo… una monja. Aunque arqueó las cejas ante este descubrimiento. ¿Que hacía una monja en un bar tan pagano, a estas horas de la tarde? Y lo mas extraño no tenía su tocado… bien, él no era quien para estar juzgando las actitudes ajenas. La segunda pelirroja, una chica un tanto pacata… el abrigo hasta los tobillos, la cartera pasada de moda, y esto lo sabía porque su madre lo castigaba con cuanto catalogo de compras caía a sus manos. Y la pollera de mezclilla, a pesar del invierno, también había tenido su buena temporada… tres temporadas atrás. En fin, no era… al acercarse, la vio y debía tener más de cuarenta años. La tercera… bien era una réplica de Millicent Bullstrode, y Ron no tenía una hermana tan fea… O eso quería creer. Se alivió al verla pasar algo cejuda hacia al fondo del restaurante… o estaba enojada o necesitaba urgente ir al tocador…
El mozo estaba preguntándole por cuarta vez si deseaba ordenar, cuando la puerta de la calle volvió a abrirse. Harry antes de contestar miró su reloj. Las siete y veinte. Esperaría unos diez minutos más y se marcharía. Suspiró resignado al pensar que Millicent Bulstrode sería quien machacara sus pies y su existencia mañana por la noche. Miró al mozo, y le pidió un trago tan fuerte que lo dejara inconciente por cuatro días. El mozo sonrió, ante lo que pensó era una broma, y le ofreció un vaso de vino tinto. Este aceptó y cuando el mozo se retiró, levantó la mirada y se quedó boquiabierto, mirando hacia la puerta de acceso al restaurante. La mas espectacular pelirroja que había tenido la oportunidad de ver se acercaba al portero y le hablaba. El portero, le hizo unas señas hacia la mesa donde Harry estaba, y a este le empezó a palpitar la sien. No podía ser ella la hermana de Ron. Trató de repasar la descripción que su amigo le hizo de la pequeña y no tan agraciada Ginny… "… es delgada... muy flaca… no tiene nada de…- hizo la seña universal de la forma de los pechos femeninos. - y es baja… no enana, pero mas baja que Hermione seguro… ah, y no tiene un culo extraordinario… diría que apenas tiene uno. Es… pasable." A juzgar por como el portero le miraba el culo del que seguro tenía una vista perfecta ya que caminaba detrás de la pelirroja, no era un culo pasable. Y a juzgar también por como una cantidad bastante considerable de varones en el bar dejó de hacer lo que quiera que estaban haciendo para mirarla, lo que veía el portero lo veía todo el mundo. "tranquilo Potter, solo es un culo…" y se consoló al pensar que debajo de ese diminuto tapado su hermano Ron haya acertado con su descripción… La chica tenía una manera de caminar que debía aceptarlo, seducía. La manera de contonear las caderas, las piernas delgadas pero al parecer fibrosas, en ese pantalón, que se le ajustaba al cuerpo como una segunda piel, las botas altas de tacón… y el cabello de un rojo mas llamativo que el de su madre y algo enrulado… salvaje, fuego… "¡voy a matar a Ron!" Fue el último pensamiento que tuvo al llegar el portero hasta su mesa.
Ginny entró como una tromba al bar, un tanto sofocada de tanto correr. Había aparecido tres cuadras más lejos y tuvo que volverse hasta encontrar el dichoso bar. Encima, al preguntarle al portero por su cita, este primero le dio un vistazo a su cuerpo y le dijo que lo acompañara. Al menos él aún estaba esperándola. Podía sentir la mirada del portero en su retaguardia, cada vez que se adentraba al bar. Y además las miradas de algunos babosos… bufó exasperada. "¿Qué, acaso nunca vieron un culo en su vida?" pensó al tiempo que sonreía cínicamente a unos chicos que la silbaron seductoramente.
Cuando Ginny llegó a la mesa no podía creerlo. Allí, sentado, con sus enormes ojos verdes casi queriendo romper el vidrio de las gafas de la sorpresa, estaba nada mas ni nada menos que el objeto de sus desvelos de adolescente. El chico que la había hecho suspirar desde el momento en que lo vio en su casa, Harry Potter. Y al parecer, lo que veía no le era indiferente. Ginny sonrió mentalmente. Esta noche era una de esas noches para no desaprovechar. "Ah, Querido hermanito, si pudiera te haría un pedestal"
Harry no lo podía creer… Frente a él tenía un monumento de chica, y trataba de encajar la descripción que le dio Ron de su hermana con lo que veía… trataba de pensar donde la veía flacucha, si cada gramo de carne y músculo de lo que le dejaba ver el tapado estaba equilibradamente proporcionado… a juzgar por la mirada del portero que aun seguía en la parte de atrás de la chica, muy bien proporcionado. Miró sus ojos castaños, grandes, brillantes, y la boca roja, brillante... y sus pecas, distribuidas graciosamente por la nariz y alrededor de esta. La muchacha parecía estupefacta, al parecer de la presencia de Harry allí, porque aun tenía la mirada de sorpresa en sus ojos.
- ¿Harry? – dijo sonriente – no puedo creer que mi cita seas tu… - Harry no podía articular palabra – Cuando Ron me dijo que le hiciera un favor saliendo contigo, pensé "que clase de bicho raro me va a presentar mi hermano…" - sonrió mas y su dentadura blanca, contrastó con su boca jugosa de fuego. Harry sacudió la cabeza para sacar ese pensamiento de su mente. La chica para él tenía que ser flaca, insípida, y era la hermana de Ron. – Pero que desconcierto verte aquí… si, una total sorpresa cuando el portero me señaló la mesa… al principio de lejos no te reconocí, pero al llegar... – lo miró nuevamente –Waouw… Harry Potter… Supongo que no me conoces, soy Ginny la hermana de Ron – "¡Merlín, pensó Harry, no para de hablar, y el portero sigue mirándole el culo!" – te digo que Ron va a escucharme. ¡Mira que no decirme que eras tú, y yo con estas fachas! - miró al portero –muchas gracias. Si puede llamar al mozo, le agradeceré, tengo mucha sed.
- Me permite su abrigo… - dijo el portero y ella lo miró sin entender. Luego acordándose de que aun tenía puesto el abrigo, le sonrió y dejó que el portero la ayudara. Harry cerró los ojos cuando el abrigo se desprendió de sus hombros dando a conocer el resto del cuerpo. "Voy a matar a Ron dolorosamente," pensó mientras le pareció escuchar un leve gemido del portero.
- Déjelo en la silla por favor, - dijo la voz cantarina de Ginny mientras el portero, le ayudaba a sentarse.
- El mozo le traerá una copa, antes del menú...
- Una copa de vino como la del señor Potter.- dijo mirándolo con una sonrisa radiante que hizo rechinar los dientes de Harry. – Gracias.
- ¿Y bien, como estás Harry? - el mozo vino tan rápidamente que casi se tropieza al dejarle la copa de vino, ella le agradeció, y miró nuevamente a Harry que desde el momento en que ella apareciera y se presentara, no había emitido palabra. La verdad era que Harry no podía decir nada debido a lo que estaba viendo. Si el pantalón era algo indescriptible, no creía que pudieran existir calificativos para la blusa… era una tela elástica, con mucho brillo, destellante y de color negro que se anudaba en el cuello; al parecer, no cubría la espalda en lo absoluto y al frente… tenía un escote demasiado pronunciado que llegaba hasta unos centímetros antes de la cintura, y dejaban bien expuestos sus… miró a los ojos a la chica, y luego clavó los ojos en su delantera – "voy a matar a Ron dolorosamente y en forma muy lenta.." pensó una vez mas. – que lindo lugar… muy acogedor… tiene el toque justo de intimidad. Me pareció algo inusual el lugar para una cita a ciegas – sonrió - Ron me dijo que es tu favorito, así que debo decir que tienes buen gusto... ¿se come aquí bien? Porque tengo un hambre que me muero. El vino es estupendo, pero no podría decir si está bien, porque casi no tomo alcohol… solo cerveza de manteca y esas cosas… ¿a ti te gusta el vino? – Lo miró y Harry solo tenía la sensación de abrir la boca y cerrarla sin poder contestar nada. – bien creo que si, porque al verme te lo has tomado todo de un trago – rio – ¿y, cómo estás? Ron me dijo que te gusta tu trabajo… que eres un excelente auror… - lo miró expectante… Harry estaba seguro que tenía que decir algo. Primero porque si no el monólogo de su cita, durante el resto de la velada, iba a martillarle la cabeza; segundo porque estaba quedando como un idiota. La miró, ella estaba esperando una respuesta, algo aceptable para que la noche sea algo amena. Ginny le sonrió y él paseó su mirada una vez más desde los ojos a su tan exuberante delantera…
- Tu… - carraspeó al tiempo que las palabras salían de la boca sin siquiera pensarlas… - tu tienes tetas… - Ginny lo miró atónita y Harry deseaba que hubiera un pozo al lado de su asiento para así enterrarse vivo y salvarse de la estupidez que acababa de decir.
Nota de la autora: la imagen de Ginny no es la que estamos acostumbrados a ver, eso lo se, así que no inunden los reviews con críticas a esto, por favor! Una vez más me encanta jugar con las apariencias. Personalmente creo que Ginny tiene, así como los antiguos guerreros ingleses, su armadura, y la de ella es ese atuendo tan estrafalario que puede lograr que un chico aúlle, pero también que huya ante la perspectiva de relacionarse con una chica tan liberal.
Había un montón de cosas que quería decir y preguntas de ustedes que responder... bueno, las veo en unos días cuando actualice el otro.
silvia
Bien ahora me voy a festejar… no dejen de brindarme sus impresiones. Si quieren saber algo de mi, no dejen de buscarme o en el facebook, o en el twitter… mismo nickname para el segundo! Bye!
