Esta historia es una adaptación del libro "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.
Capítulo 2
"Us before Us"
El sonido de la alarma provocó que abriera mis ojos inmediatamente. Me levanté de la cama y me senté a la orilla. Quedé en silencio por unos minutos con la vista fija hacia delante, parpadeé unos momentos y tomé valor para abandonar mi lugar. Una vez que llegué a la habitación de baño, abrí el grifo de la regadera para darme una ducha con agua fría para poder despertar totalmente. Terminé de asearme y enredé mi toalla en mi cabello y me dispuse a salir del baño.
La noche anterior, mi madre me ayudó a elegir mi "outfit" para el primer día de trabajo en Traynor's High Fashion. El pánico no había disminuido ni por un momento. El miedo de cometer errores en mi primer día laborando era más inmenso que el aro de Júpiter. Terminé de arreglarme lo más rápido posible. Tal vez no era "Tyra Banks" en ese momento, pero me agradaba mi ropa. Decidí usar un vestido azul rey con estampado de flores amarillas que llegaba a la altura de mis rodillas en perfecta combinación de un cinturón color negro y unas zapatillas floreadas. Para mi cabello decidí usar una coleta con unos mechones cayendo a lado de mis mejillas. Traté de usar el maquillaje lo más natural posible y lo logré. A pesar de ser una amante de la moda, mi vestimenta era lo más alocada posible y no era por el simple hecho de no saber combinar la ropa o no saber lo que estaba de "moda" en ese momento, solamente era porque mi "outfit" reflejaba mi personalidad (un poco alocada) "¿Cuántos diseñadores de moda hay que no lo aparentan? Creo firmemente que pertenezco a ese diminuto porcentaje." Salí de mi habitación rumbo a la cocina con la esperanza de encontrar algo que comer. Bajé las escaleras lentamente tratando de no matarme por culpa de las zapatillas que portaba en ese momento. Cuando llegué mi madre ya había preparado el desayuno.
—Buenos días, mamá.
—Buenos días, hija. Mírate, te vez increíblemente guapa—me dijo cuando se dio la media vuelta para devolverme el saludo.
—Gracias. Uhm panqueques de avena. Mis favoritos—exclamé tomando asiento frente al comedor saboreando mis labios.
—Hoy es tu primer día de trabajo y quise sorprenderte con tu platillo favoritos—mencionó depositando un plato con dos panqueques acompañados con un poco de fruta y una taza de café.
—Te lo agradezco mucho, madre. Espero y sea un buen día.
—Todo saldrá muy bien. No te preocupes, Louisa.
—¿Dónde están Papá y Treena?—pregunté llevándome un trozo de panqueque a mi boca.
—Treena se quedo a dormir con Ashley y tu padre está durmiendo. Recuerda que tuvo que doblar turno en su trabajo.
—Esa Ashley no es buena influencia para Treena—confesé, bebiendo un sorbo de mi café.
—Se lo he mencionado muchas veces, pero Treena hace caso omiso. Espero no ande en malos pasos.
—No te preocupes, mamá. Treena podrá ser descuidada, pero es muy inteligente. Ella sabe perfectamente lo que hace.
Mi madre me miró por unos momentos mientras tomaba asiento delante de mí y sonrió. Por un instante me quedé observando a la mujer que me dio la vida y noté que algo le preocupaba.
—¿Todo bien?
—Sí, no te preocupes—mintió aun más sonriente.
La observé por un momento más, yo sabía perfectamente que ocultaba algo, pero en ese preciso momento no tenía idea de que se trataba. Le sonreí para hacerle saber que estaba con ella en lo que fuera, eché un vistazo a mi reloj y salté un poco de mi lugar.
—Dios mío. Me tengo que ir o si no voy a llegar tarde a mi primer día de trabajo.
Me levanté e inmediatamente atravesé el comedor para despedirme de mi madre, la cual me dio su bendición para después dejarme ir.
—Buena suerte.
Fue lo único que escuché de sus labios antes de salir por la puerta principal de mi casa rumbo a mi nuevo empleo.
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Will Traynor
Me dirigía hacia el comedor principal de la casa mientras pensaba que el haber dormido y descansado casi 48 horas era una bendición. No me había sentido tan vivo desde mi logro al subir la torre Eiffel de París hace cinco años atrás. Me detuve por un instante ante el comedor para encontrarme a mis padres y a mi hermana desayunando. Mi madre inmediatamente se levantó de su lugar para dirigirse hacia mí y darme un fuerte abrazo como era de costumbre.
—Buenos días, hijo ¿Cómo estás?
—He estado mejor, madre—respondí mientras le daba un beso en la mejilla.
Mi madre me sonrió acompañándome a tomar asiento a un lado de mi padre, el cual por naturaleza era un poco menos expresivo que ella.
—Estarías mejor si te afeitarás esa horrible barba de mendigo y te hicieras un corte decente de cabello—dijo Georgina mientras se llevaba un sorbo de jugo de naranja a los labios.
Sólo me limité a fulminarla con la miraba para después sonreírle hipócritamente para hacerla enfadar.
—Déjame informarte, hermanita, que estoy muy conforme con mi apariencia en este momento. No necesito hacer cambios… por el momento. Además es la moda—agregué satisfactoriamente.
Georgina solamente se limitó hacer una mueca de enojo. Le sonreí ampliamente para hacerle saber que sus comentarios no me afectaban en lo más mínimo. Ella por su parte me mostró su lengua en señal de fastidio.
—Creo que es momento de evitar los comentarios ofensivos y enfocarnos en los que es importante.
La voz de mi padre, Steve Traynor, interrumpió nuestra pequeña pelea infantil.
—Su padre tiene razón, hijos. Comportarse, por favor, ya no son unos niñatos.
Mi madre captó mi atención y decidí dejar nuestra pequeña discusión para otro momento, al fin siempre encontraba la manera de hacer enojar a mi hermanita menor.
—Tu madre me ha comentado que te harás cargo de la compañía durante la temporada Primavera - Verano, la cual abarca los próximos 6 meses—explicó mi padre llevándose un trozo de fruta a la boca.
— De una vez otoño e invierno también, hermanito—agregó Geo.
Le miré con los ojos entrecerrados mientras sonreía ampliamente ante su último comentario y deje escapar un leve suspiro de reproche antes de replicar.
—Así es. Decidí por mi propia cuenta que ya es momento de ponerme serio y empezar a involúcrame un poco más en los negocios de la familia—dije depositando una cucharada de azúcar directo a mi taza de café.
La tensión se sentía en el aire. Para ser honestos, mi padre y yo nunca llevamos una relación amorosa. Por alguna extraña razón siempre estábamos en total desacuerdo en algunas cosas.
—Ya era hora que sentaras cabeza y dejaras de huir de tus deberes—dijo Georgina.
Mi madre la fulminó con la mirada dándole a entender que no era el mejor momento para su comentario. Solamente sonreí.
—Totalmente de acuerdo contigo, Georgina—agregó mi padre mirándome fijamente.
—No se preocupen tanto por mí. Ya estoy aquí—respondí sonriendo ampliamente.
—Sí, eso es lo más importante en este momento.
Mi madre salió a mi rescate tratando de disminuir un poco la tensión entre nosotros.
—Por cierto, hijo. Me di a la tarea de contratarte una asistente personal para que te ayude con la temporada.
Su comentario captó mi atención.
—No era necesario madre. Yo podría solo con el trabajo.
—Recuerda que esta temporada es la más importante de la compañía. Más vale prevenir que lamentar—habló Georgina.
— No lo vayas a arruinar, Will.
Mi cínica sonrisa disminuyó lentamente al escuchar las últimas palabras que salieron de los labios del hombre de la casa. Aunque me doliera reconocerlo, él tenía toda la razón. Después de lo ocurrido con mi accidente y Alicia, decidí huir y refugiarme alrededor del mundo en lugar de quedarme en casa y enfrentar la situación.
—No lo haré—dije firmemente.
— Eso espero.
Mi padre se llevo una servilleta a la boca para después levantarse de su lugar, darle un beso en la mejilla a mi madre y despedirse. Una vez que abandonó el comedor el ambiente volvió a la normalidad.
—No le hagas caso, hijo. Tu padre ha estado un poco cansado.
—Siempre lo ha estado—mencioné entre diente para después disponerme a desayunar.
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En este momento era la segunda vez que me encontraba indecisa de cruzar nuevamente la calle para llegar al edificio nombrado "Traynor's High Fashion", pero en esta ocasión no era para un entrevista de trabajo, era para quedarme y empezar a trabajar para Will Traynor. No sabía que me ponía más nerviosa, el hecho de tener que cruzar la calle y ser atropellada por estar distraída o el quedarme una jornada de 8 horas con mi futuro. No, futuro no, con mi jefe. Por fin me decidí a cruzar para introducirme al enorme edificio, el cual sería mi segunda casa, ya que pasaría la mayor parte del tiempo en el. Me detuve unos centímetros antes de toparme con las enormes puertas de metal del ascensor para oprimir el botón e indicarle que deseaba subir al piso 14.
Una vez dentro del elevador no pude evitar dar unos pequeños saltos para calmar mis nervios y sostener fuertemente mi café, pero fui interrumpida por el sonido indicando que otra persona solicitaba trasportarlo. Me quedé quieta sólo para observar al grupito de gente que entró al reducido espacio del ascensor, el cual provocó que derramará un poco de café. Por un momento pensé que no sería capaz de finalizar mi primer día de trabajo, ya que sentía que moriría asfixiada, pero por alguna obra de magia pude aguantar la respiración por un par de segundos hasta que la gente en el elevador fue saliendo poco a poco hasta quedar sola nuevamente. Me di cuenta que la mancha en el piso era muy notoria que maldije entre dientes a todos y cada una de las personas que estuvieron conmigo en el elevador.
Me encontraba tan metida en mis pensamientos que no fui capaz de percatarme que había llegado a mi destino original y que descuidadamente salí caminando de espaldas del elevador. Pero tampoco fui capaz de notar a la persona que caminaba detrás de mí en dirección correcta, sólo pude sentir que mi vaso con café estaba más ligero de lo normal.
—Adiós a los herederos de la familia Traynor.
Por mi estupidez humana derrame el café encima de la persona con la cual tropecé accidentalmente.
—Lo lamento tanto, soy una idiota—me disculpé mientras buscaba una servilleta en mi bolsillo para limpiar mi desastre.
Y por supuesto que era un desastre enorme si vacié el café encima de sus pantalones de vestir.
— No… no… sólo le recomiendo use sus ojos antes de salir del elevador, señorita — dijo el hombre que se encontraba frente a mí con cara de frustrado mientras sacudía sus pantalones.
Yo por mi parte quedé muy avergonzada, ya que él tenía toda la razón. Solía ser tan distraída que me había pasado el resto de mi vida tratando de no meterme en problemas o provocarlos hasta ahora.
—Sí, yo...—no sabía que responder pero inmediatamente pude razonar—Por mi cuenta corre los gastos de tintorería, no se preocupe por eso—lo dije responsabilizándome totalmente por mis actos.
El hombre solamente sonrió por un leve segundo mientras trataba de borrar mi marca de presentación de sus pantalones.
— No se preocupe. Sí me disculpa.
Entendí perfectamente su indirecta de apartarme de su camino para que pudiera seguir por el largo pasillo del piso número 14. Rápidamente paso a un lado mío para después desaparecer de mi vista. Quedé tan avergonzada por el incidente que no fui capaz de encontrar un lugar en dónde esconderme del resto del mundo, bueno, si era posible sólo por el resto del día. Respiré profundamente por un momento, lo solté lentamente y tomé valor para continuar mi viaje a la oficina de Will Traynor.
Una vez que llegué a la oficina, tomé asiento en el escritorio pensando en mi bochornoso encuentro con ese hombre. "Esperen, ese hombre mencionó que gracias a mi, la familia Traynor no tendría herederos. Por Dios, ese hombre era Will Traynor" Esa idea cruzó por mi cabeza un segundo, lo cual provocó que entrara en pánico. Oficialmente lo arruiné de la peor manera posible. Tanto que cuide el hecho de no arruinar mi primer día de trabajo, pero lamentablemente ya lo había hecho y con gran éxito.
"Genial, Clark." pensé para mí misma.
—Hola ¿Tú debes ser Louisa Clark, la asistente de Will Traynor?.
Una dulce y tierna voz me hizo regresar de nuevo al mundo real provocando que me levantara rápidamente de mi asiento.
—Posiblemente ex asistente—lo dije sin pensar.
La mujer que se encontraba delante de mí soltó una leve carcajada por mi inesperada respuesta.
—¡Wow! Tranquila, mujer. Es normal que en tu primer día sientas que lo vas arruinar, pero no es así.
"Si supiera que derramé el café encima de los pantalones de mi futuro jefe no lo diría tan tranquila" pensé nuevamente para mí misma.
—Eso espero.
—Bueno. Mi nombre es Mary Ann.
Se presentó ante mi mientras depositaba una carpeta color negra sobre mi escritorio.
—En esta carpeta están todos tu deberes para con el Señor Traynor. Las primeras páginas son los reportes de los últimos 3 meses en cualquier momento los solicitara.
—Gracias, creo que me tranquilizara un poco, ya que no tenía idea que hacer en mi primer día—le dije mostrando mi torpe sonrisa.
—No te preocupes. Estaré aquí para lo que necesites. Cualquier duda, házmelo saber — dijo Mary Ann sonriente.
De alguna misteriosa manera sus palabras me tranquilizaron muchísimo en ese momento de nerviosismo total.
— Bienvenida a Traynor´s High Fashion.
Le sonreí ampliamente mostrando mi dentadura tratando de ocultar mi hermoso desastre.
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A pesar de haber comenzado mi jornada laboral desde las 8 de la mañana, no había señales de vida de Will Traynor. Desde mi pequeño incidente con él, no se le había visto salir de su oficina por un buen rato y tampoco había solicitado mi presencia ante él. Sin demostrarlo tanto me tranquilizaba más el hecho de que no nos encontráramos oficialmente. Bueno, me alegraba mucho más que no se diera cuenta que soy su asistente (por el momento), ya que si lo hiciera, probablemente me despediría al instante por manchar sus finos pantalones. El sonido de el teléfono me desconcentró y provocó que diera un pequeño salto mi lugar. Pero tuve la habilidad de contestar inmediatamente y lo más tranquila posible.
—Diga.
—Señorita, sería tan amable de traer a mi oficina los reportes trimestrales, por favor—se escuchó la voz de mi jefe a través de la bocina.
—Inmediatamente, Señor Traynor.
Rápidamente tome el folder con los reportes entre mis manos, no sin antes tratar de calmarme un poco para no meter la pata una segunda vez en lo que va del día. Me detuve a unos centímetros de distancia de su puerta y di unos leves golpecitos esperando respuesta.
—Adelante.
Se escuchó la voz de Will Traynor permitiéndome introducirme en su oficina.
Lo primero que me llamó la atención fue el hecho de que no se parecía nada en lo absoluto al chico que se presentaba en el reportaje de la revista ESPN. Su cabello era totalmente desarreglado y su barba tenía días sin arreglarse. Para ser sincera quedé un poco desilusionada hasta que despegó su vista del ordenador para mirarme unos leves segundos.
—Louisa Clark ¿Cierto?
—Así es—respondí entre pausas.
—Mucho gusto, mi nombre es Will Traynor y trabajaremos juntos por los próximos 6 meses—me dijo entrelazando sus dedos mientras los depositaba encima de su escritorio y me sonreía levemente.
La sonrisa que conocí en el video explicando sus hazañas era igual de encantadora. Pensé.
—El gusto es mío. Espero no dificultarle el trabajo en vez de facilitarlo—lo dije sin pensar sonriendo nerviosamente.
Él solo se limitó a mirarme arqueando una ceja en señal de confusión.
—Mientras no me arroje el café en los pantalones más seguido—sonrió levemente— Entonces estaremos bien.
En ese momento me sentí tan avergonzada que lo único que deseaba era que se abriera un enorme agujero en el piso y me tragara.
—Al menos sé que tiene buena memoria—dije espontáneamente.
—Desafortunadamente.
Sonrió irónicamente.
—Anoté—salió de sus finos labios para captar mi atención nuevamente—Necesito que confirme la reservación de boletos y hospedaje para la semana de la moda en París. También es necesario que me mantenga al tanto de los movimientos y estados de cuenta de la compañía.
Traté de escribir lo más rápido posible para no perder ningún detalle de sus palabras.
—¿Algo más?—pregunté mientras terminaba de escribir la última letra y despegaba mi vista de el pequeño bloque de hojas.
—Sí—dijo—No olvide usar sus ojos para ver a los lados, no queremos que alguien más se quede sin familia—terminó de decir mostrando una cínica sonrisa.
Sentí todo mi cuerpo caliente. No sabía en ese momento sí era por el enojo o la vergüenza de que en todo momento mi jefe me recordara nuestro primer encuentro.
—Al menos yo los utilizo para verme bien y presentable—dije sin pensar bien en las consecuencias de utilizar esas palabras.
La cínica sonrisa de Will Traynor desapareció mágicamente sin dejar rastro. Ahora sí estaba en problemas. Esta vez no sería tan fácil escapar de mis actos.
—Clark, uno. Will, cero.
Quedé paralizada al escuchar esas palabras.
"A caso se estaba burlando o era mi despedida triunfal de las oficinas de Traynor's High Fashion".
—Lo siento—traté de corregirme.
—Gracias, Clark. Puede retirarse.
Salí urgentemente de la oficina de mi jefe sin mirar atrás. Jamás imagine que podía arruinar más mi primer día de trabajo, hasta que nos conocimos oficialmente. "Louisa Clark, eres una idiota" Todo lo que deseaba en ese momento era irme a mi casa.
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Desde el encuentro oficial que sostuve con mi jefe, Will Traynor, las manecillas del reloj eran más lentas de lo habitual. Aún no tenía muy bien definido sí mi jefe era un buen "samaritano" (rezaba porque lo fuera), ya que si no lo era, prácticamente estaba con un pie fuera del trabajo. Mis vagos pensamientos fueron interrumpidos por la voz que lo había hecho anteriormente: Mary Ann.
—Llamando a la tierra a Lou.
Reaccioné ante su llamado mostrando mi torpe sonrisa, nuevamente.
—Lo siento. Estaba distraída.
—Ya lo note—pauso—Eres rara.
A lo que pude percibir desde el primer momento que cruce palabra con Mary Ann, era el hecho de que su personalidad no era para nada tranquila. Se notaba a lo lejos que era una chica alocada. Inclusive me atrevería a decir que era más de lo que podía soportar. No estaba segura, pero de que era loca, lo era.
— Y… ¿Cómo te fue con "Mister" Traynor? —me preguntó simulando unas comillas al aire.
—Bien—respondí—Nada de otro mundo—Mentí nuevamente.
—Que bien. ¿Y dónde está?
—Salió a una reunión hace una hora. No creo que regrese.
—No, ya no lo hará—dijo—Iré a tomar un trago con las chicas de administración. ¿Te apetece acompañarnos?
Me sorprendí por la propuesta, pero tuve que desertar inmediatamente.
—Gracias por la invitación, Mary Ann. Pero tengo que llegar a mi casa antes de la cena—dije tomando un folder en mis manos para acomodarlo mientras lo azotaba levemente en el escritorio.
—No se diga más. La familia es lo primero—dijo Mary dando la media vuelta para tomar camino. Nos vemos mañana, Lou. Descansa.
—Igual tú—dije—Todo en exceso hace daño—agregué elevando un poco mi tono de voz para que pudiera escucharme.
Ella solamente se limitó a elevar su pulgar arriba en señal de que había escuchado perfectamente el consejo. Nuevamente me quedé sola fuera de la oficina de Will Traynor. Por una extraña razón me sentí mas aliviada el saber que él no regresaría. Ya mañana sería otro día nuevo en el cual pudiera no arruinarlo. Mis pensamientos se fueron al diablo cuando me di cuenta que el folder con los informes de la empresa estaban en mis manos.
—Cero y van tres, Louisa Clark—hablé para mí misma felicitándome por mi torpeza.
Me tranquilicé un momento para no entrar en pánico (como solía hacerlo), pero gracias a los Dioses no lo hice. Me levanté de mi escritorio y tomé rumbo hacia la oficina de Will Traynor. Entré sin avisar, ya que estaba segura de que mi jefe no se encontraba en ese momento en la oficina. Me detuve por unos leves segundos y continué mi camino hacia su escritorio personal. Deposité el folder encima. Pero había olvidado una pequeña nota para recordarle al señor Traynor que revisara los documentos que olvidé torpemente (como siempre) entregárselos.
Hurgué entre sus cajones en busca de notas en blanco para escribir. Las encontré y también una fotografía que captó mucho mi atención. En ella se encontraban Will con una chica rubia a su lado, se miraban muy sonrientes, hasta parecían estar enamorados (y felices). La observé por unos segundo más y la deposité nuevamente en su lugar sin darme cuenta que mi jefe me miraba fijamente.
— También usa sus ojos para espiar a la gente.
Salté de mi lugar ante la voz que provenía de la entrada principal de la oficina.
—Yo… no era mi intención. Sólo que olvidé entregarle estos documentos y se los viné a dejar en su escritorio entes de irme a mi casa—lo dije rápidamente como si estuviera confesando mis pecados ante un sacerdote, pero no lo era. Sólo era Will Traynor. Echó un vistazo al folder que se encontraba encima del escritorio y nuevamente me vio a mí.
—Me retiro.
Salí lo más rápido posible de su oficina sin mirar atrás. Sólo alcancé a mirar de reojo que él se dirigía al cajón donde encontré por accidente su fotografía con la chica rubia.
Continuará…
Notas de la Autora (LiLiCo) : Agradecimientos especiales a: Alif7858, Lupita, Fanny, AllieePuebla44 & Nicole Automne. Niñas, muchísimas gracias por darse su tiempecito para leerme. Espero y hayan disfrutado este nuevo capítulo que he escrito.
