Horas habían pasado desde que Henry salió de la mansión del hechicero. La verdad; sentía que su escrito anterior no fue de lo mejor. Así que después de que regresó al 'apartamento' de sus abuelos que en ese lugar estaba deshabitado, subió a la habitación que era suya en Storybrooke.

Se recostó sobre la cama y pensaba en el poder de la pluma, cuando la tomó, Henry pensaba sobre que quería escribir sobre Hades, es decir; su pasado, pero la pluma hizo todo el trabajo, su mano era guiada a través del papel como si las palabras salieran solas, era algo que para él sería parte de ser Autor. Sumido entre sus pensamientos, sus ojos poco a poco se fueron cerrando mientras por su mente pasaba una última idea, 'sus razones' fue lo que pensó antes de quedar totalmente dormido sobre su cama.

"—No puedes hacerme esto —Las palabras del hermano menor tenían un toque de angustia, desesperación, impotencia y sobretodo enojo. El más poderoso de los Dioses lo había hecho, la única razón que tenía Hades para ser feliz le había sido arrebatada; Hera. La joven de rubia cabellera que había sacado más de una sonrisa a Hades.

Puedo, y lo estoy haciendo, hermanito —Un aire de suficiencia y prepotencia se marcaba bastante en la voz de Zeus, se encontraba al otro extremo de la fila imaginaria que formaban Hades, Hera y él mismo, en respectivo orden. —Debes elegir —Señaló a la joven con un ademán de su mano hacia su hermano y de regreso a él.

La situación era demasiado incómoda para los tres —No quiero hacerlo —Una mirada cristalina y la voz quebrada de Hera rompían el corazón del dúo de Dioses que luchaban por su amor, Hades se acercó a la chica y tomó entre sus manos, una de la contraria, pasando su pulgar por el dorso de ella mientras le susurraba —Tranquila, sé que puede haber otra opción, convenceré a Zeus de que te deje en paz —Zeus rodó sus ojos, ese tipo de escenas tan melosas no eran de su total agrado, así que de igual manera se unió a su cercanía y los separó con un movimiento de la diestra.

¡Elige ahora! No tenemos todo el tiempo que quieras —Gritó de manera fuerte, mientras una lágrima lograba deslizarse por la mejilla de la joven. Bajó la mirada y con su cuerpo rodeó el de Hades, sus brazos rodeaban el cuello del Dios y se acercó a su oído —Te elijo a ti —La cabeza de Hades comenzó a mostrar un brillo muy particular en él, a decir verdad, era el único Dios que podía hacer brillar su alrededor de esa manera tan inusual. Mientras la feliz pareja se sumía en un beso, Zeus no estaba nada contento, dio un pequeño brinco de manera que su puño impactaba con el suelo y se abría un gran agujero debajo de Hades.

Se logró tomar del borde de dicho abismo, suplicándole ayuda a su hermano; quien sin dudarlo lo dejó caer, pero no sin antes susurrarle —Siempre gano yo, hermanito. Y solo podrás librarte de ese lugar, recuperando lo que te quite —Con su mano lo empujó a la oscuridad, kilómetros y kilómetros de una larga caída hasta tocar fondo. Un lugar lleno de color rojizo, lava, llamas, piedras, volcanes; era de verdad tenebroso. Su magia, la sentía diferente, no era más la magia blanca que usaba para ayudar a los demás, era magia negra.

Desde su palma se formó una aureola circular de color azul, en el centro podía notarse como Hera era tomada entre los brazos de Zeus y la llevaba consigo al Olimpo, eso logró que Hades cayera en su situación actual. Su característico brillo se tornó azul, antes de solidificarse en lo que se asemejaba a un fuego, el fuego del Inframundo vislumbraba su cabeza, Hades no era un Dios del Olimpo, ahora era el Dios del Inframundo."

Los ojos del chico se abrieron de golpe, en su mano llevaba la pluma y en la contraria hojas de su libro con dos ilustraciones al parecer, hechas a mano; un Hades que brillaba como nunca y el Inframundo al convertirse en el nuevo hogar el Dios. —¡Mamás! —Gritó bajando las escaleras al encuentro de su familia. —Miren lo que hice dormido. Parecer ser Hades —Una sonrisa se formaba en la sonrisa de Henry, ahora era el Autor, y podría ayudar a los demás para ser un héroe.