¡Hey hey! ¡Bienvenido (nuevamente)! Notas al final.
Declaimer: Haikyuu! no me pertenece, es de Furudate. blah, blah, blah. Lo de siempre, si fuera mío el KageHina y muchos otros serían Cannon. Y no gano nada por que nadie en su sano juicio me pagaría, etc...
Advertencias:
YAOI
Lemmon/Lime/Hablar sucio.
Clichés.
Capitulo NO beteado, probables faltas de ortografía.
Comedia de calidad dudosa.
Capitulo dedicado a My bae (Mi Ángel) por abrazarme ese día que los feels me ganaron.
¡Hey hey hey!
Capítulo 2: Erecciones.
Yaku abrió los ojos lentamente con los primeros rayos de sol de un nuevo día, pocos segundos después un gran bostezo escapaba de su boca. Cuando lo primero que vio fue la cara de Lev recostada contra el respaldo de su asiento reclinado bañada por los nacientes rayos del sol no pudo evitar que un leve sonrojo le coloreara las mejillas. Había que admitirlo, Lev era endemoniadamente guapo; con esa pálida piel de facciones agudas y varoniles pero lo que más le encantaba a Yaku de su novio eran sus ojos, tan verdes como un bosque semanas antes del otoño. Conforme los minutos fueron pasando pudo escuchar como en las primeras filas alguien se levantaba quejándose de un dolor de espalda o como otro jugador estornudaba por la sensación de los rayos del sol pegándole en la cara. Cuando volvió a concentrarse en su novio se percató de que este lo estaba observando con esos ojos verdes que tanto adoraba, los cuales se encontraban levemente rojos debido a que acababa de despertar. Yaku se iba a levantar de su lugar entre los brazos del más alto para darle un corto beso de buenos días cuando la sintió: una erección matutina rozándose contra su costado derecho, a la altura de su ombligo. Lev apartó su mirada avergonzado.
—No te muevas Yaku, ya sabes lo sensible que soy.
El mencionado río suavemente, controlando su voz para no despertar a nadie más y como si nada comenzó a mecerse suavemente sobre el regazo donde se encontraba acostado. Lo que antes había sido un pequeño bulto se había convertido en algo mucho más grande y duro que ahora realmente se encajaba en su costado. Lev cerró los ojos ante las sensaciones que le estaban causando los continuos roces contra su miembro, al principio se sintió traicionado porque pensó que Yaku lo estaba molestando para que fuera el hazme reír por correrse con su ropa puesta, pero en cuanto tuvo tales pensamientos los desecho debido a que no encajaban con la actitud del más bajo. Así que no le quedó más que comprender que Yaku iba en serio y que quería fajar ahí, en medio de un camino de jugadores dormidos que no tardarían en despertar.
Cuando Yaku se las arregló para deslizar una mano por debajo de los shorts y bóxers de Lev sólo provocó que el más alto pensara que se había muerto y llegado al cielo; Yaku era endemoniadamente bueno jugando y provocando con las manos, no por nada era un libero que sabía posicionarlas de manera correcta para cada recepción.
Lev gimió suavemente, mordiendo su labio inferior para que ruidos más fuertes no escaparán. Poco a poco los roces de Yaku sobre su miembro iban aumentando su intensidad, Lev pensó que realmente se correría ahí en medio de todos si Yaku no paraba pronto, leves temblores se apoderaron de su cuerpo y por poco logró interrumpir un gruñido de placer que amenazaba con escapar desde su garganta. Yaku por su parte estaba extasiado viendo como su novio hacia hasta lo imposible por controlarse, él realmente quería llegar hasta el final pero una voz demasiado cerca de ellos les corto completamente el momento.
— ¡Akaashi! ¡Levántate creo que ya llegamos! ¡Kuroo! ¡Puedo ver el mar!
Rápidamente retiro la mano del duro miembro de Lev maldiciendo para sus adentros, pero no le afectó demasiado, total, ya terminaría luego.
Bokuto nunca se había caracterizado por ser una persona discreta, así que sus exclamaciones de emoción podían confundirse sin ningún problema con gritos de alegría o cualquier otra emoción intensa.
Poco a poco todos comenzaron a levantarse, solo aquellos con el sueño realmente pesado como Taketora y Kageyama fueron los afortunados que pudieron seguir durmiendo.
—Bokuto, guarda silencio, estas despertando a todos—la voz de Akaashi se escuchó como un susurro comparado con la de su compañero.
—Lo siento Akaashi, pero es que solo mira el mar al lado de la carretera— susurró lleno de emoción, señalando como un niño pequeño al vasto océano azul frente a sus ojos—¡Lo siento! ¡Vuelvan a dormir!
Si los gritos anteriores no habían sido suficientes ahora todos se encontraban despiertos y alertas, incluso Kageyama, que fue despertado por otro muy emocionado Hinata que lo sacudió hasta despertarlo para que pudiera ver el amanecer que la posición de la isla les permitía presenciar.
Poco después el conductor se detuvo en una pequeña tienda de autoservicio para que los jugadores fueran al baño a asearse un poco o compraran algo de comer pues aún faltaba una hora para arribar al lugar que estaba destinado para el campamento.
Tsukishima fue de los últimos en bajar, seguido detrás por Takeru que lo paso sin siquiera mirarlo y Kuroo, quien por el contrario lo esperó.
— ¿Dormiste bien Anteoj- es Tsukishima ¿verdad?
El aludido asintió mirándolo cautelosamente; en un intento de que el otro lo dejara en paz se quedó en su lugar y comenzó a estirar para des acalambrar su cuello y descansar sus piernas por haberlas llevado dobladas la noche entera.
Debido a las temperaturas del verano todos los jugadores usaban short para viajar, por lo tanto cuando Tsukishima estiró sus brazos hacia arriba el short se levantó levemente por el tirón, casi quedándole como una licra de esas que las chicas solían usar para deportes.
La mirada de Kuroo en seguida se perdió en las largas piernas, kilométricas diría Bokuto más adelante, del cuervo; largas, delgadas pero atléticas, esbeltas, Ohohoho...
— ¡Hey Hey Tsukki! Buenos días—saludó (e interrumpió nuevamente) Bokuto antes de voltearse hacia Kuroo—Akaashi me mando a buscarte, los baños están quedando libres así que apresúrate a usarlos antes de que nos vayamos Bro.
Kuroo asintió pero no se movió de su lugar.
— ¿Me escuchaste? ¡Tienes que ir Kuroo! ¡Si regreso sin ti él no estará feliz! ¿Vas a hacer infeliz a Akaashi?
—Bro, cálmate. Solo estoy esperando a Tsukishi- espera ¿cómo lo llamaste? Ah sí, a Tsukki.
El mencionado volteó a verlo totalmente sorprendido ¿por qué rayos el de Nekoma lo estaría esperando?
— ¿Quién te dio permiso de llamarme Tsukki?
Bokuto soltó un suspiro de frustración, dio un paso hacia el rubio y lo tomó de la muñeca para comenzar a jalarlo hacia la tienda donde por ende se encontraban los baños. Kuroo inconscientemente los siguió.
—Ustedes pueden discutir eso mientras caminan pero ¡Vamos Tsukki! ¡Somos tus amigos!, ¿por qué no te llamaríamos así?
— ¿Desde cuándo son mis amigos?
Tsukishima estaba comenzando a perder la paciencia, pero en ningún momento se le ocurrió soltarse del agarre de Bokuto.
— ¿Oya? ¡Pues desde el campamento en Tokio! ¡Jugaste con nosotros en el tercer gimnasio! ¿No lo recuerdas? ¡Ven! ¡Akaashi te lo recordará con lujo de detalles! ¡Su memoria es increíble!
Kuroo sonrió suavemente al ver la mueca de confusión en el rostro de Tsukishima y para cuando llegaron junto a Akaashi que se estaba cepillando los dientes su sonrisa ya era enorme.
Bokuto rápidamente comenzó a parlotear acerca del campamento en Tokio mientras Akaashi continuaba con su limpieza bucal, pero una vez que su boca se vio libre decidió parar a su escandaloso amante antes de que el pequeño cuervo perdiera la paciencia.
—Buenos días Tsukishima. Bokuto te dije a Kuroo. En ningún momento lo mencione a él. Lo siento mucho, Bokuto es así de distraído y-
— ¡Akaashi! Lo traje a él para que Kuroo nos siguiera.
Kuroo parpadeó confundido al escuchar su nombre y Tsukki frunció el ceño totalmente fuera de lugar ¿por qué Kuroo lo seguiría a él?
—Ya veo—contestó Akaashi entendiendo la situación— en ese caso gracias por acompañar a Bokuto, lamentó que te hayan involucrado en esto.
Tsukki movió la cabeza y se sonrojó ligeramente cuando Akaashi hizo una pequeña reverencia de disculpa y agradecimiento ante él. Bokuto los miró asombrados y enseguida imito a su compañero.
—Perdón Tsukki.
Kuroo simplemente sonrió, un sentimiento de calidez se instalaba en irremediablemente en su pecho al ver tal escena. O al menos eso pasaba hasta que entendió las palabras de Akaashi...
—'¡¿Hayan?!' ¡Yo no hice nada!
—Bro, lo estabas acosando, comiéndotelo con la mirada. Yo sólo lo rescate de ti.
— ¡BRO! ¡Eso es traición!
— ¿Traición? ¡Oh no! ¡Soy una vergüenza!
— ¡Desgracia!
— ¡Bro!
—Bro...
Akaashi se acercó a un totalmente confundido Tsukishima y lo tocó suavemente del brazo para llamar su atención.
—Esto seguirá así unos minutos, mejor entra tu a asearte y no les hagas caso, y gracias, de nuevo.
—Realmente no hice nada Akaashi-san. No entiendo por qué me agradeces.
Akaashi negó con la cabeza, la tranquilidad enmarcándole el rostro.
—Si hubieras reaccionado mal cuando Bokuto te trajo... Bueno, no quiero ni pensarlo, él es demasiado sensible a ese tipo de situaciones.
Tsukki solo asintió y entró a los sanitarios a para comenzar a asearse, dejando atrás esa situación bastante complicada y algo patética.
...•••...
Suga y Daichi fueron de los primeros en volver a la furgoneta, ninguno de los dos había querido desayunar así que esperarían ahí a que todos regresaran.
Cada día era más y más difícil para Sugawara el seguir enojado con su capitán, quien realmente había cambiado su actitud y llevaba tiempo mostrándose realmente arrepentido. Sus barreras estaban casi totalmente destruidas y ese día, justo en ese camión las cosas finalmente serían arregladas.
Suga sintió la insistente mirada de Daichi clavada en su persona, observándolo como un cazador que asecha a su presa. El más bajo volteó hacia él y lo miró con curiosidad.
— ¿Qué? ¿Te gusto?—una sonrisa se mostró en su cara debido a la diversión que su propia broma le causaba.
—Y si así fuera ¿qué?
Suga soltó una carcajada incrédula, pensando que todo era una broma, mientras que Daichi se emocionaba interiormente.
—Ummm... Déjame pensar. Si te gustara creo que tendría que disculparte gracias a tu buen gusto.
—Entonces sí, me gustas mucho.
—Bien.
—Bien.
Daichi tomó la mano de Suga entre las suyas y comenzó a jugar con sus dedos distraídamente. No entendía muy bien que acababa de pasar pero podía sentir como las barreras que Suga le había estado poniendo se habían derrumbado en un parpadeo, como si de un castillo de arena se tratasen.
Koushi por otra parte estaba feliz, ya había hecho sufrir demasiado a Daichi durante esas dos últimas semanas. El hecho de que el azabache lo tomará de la mano lo sorprendió un poco, pero como acababan de 'reconciliarse' no le dio demasiada importancia y lo tomó de buena gana, además no es que realmente le incomodara.
Poco a poco los jugadores fueron regresando al vehículo para continuar su viaje. En el ambiente reinaba un sentimiento de emoción. Sólo una hora más.
Suga rápidamente se aseguró de que todos sus cuervos estuvieran listos y sentados en sus lugares antes de que la furgoneta continuará con su camino.
Gracias a ese vistazo de reconocimiento que echó se dio cuenta de varias cosas, primero que todos sus niños si estaban, segundo que un gato de Nekoma no dejaba de mirar insistentemente la nuca de Tsukki y tercero que Takeru, el jugador de Wakutani south, lanzaba miradas asesinas a Hinata desde su lugar al lado del gato acosador. Su instinto de madre sobre protectora se activó y buscó ayuda.
— Daichi yo-
— ¡Kageyama! ¡Hinata! ¡Dejen de pelear y compórtense!
Los mencionados voltearon sus cabezas hacia atrás rápidamente, la confusión pintada en sus rostros.
—Listo Suga.
— ¿Q-qué hicimos?
—De seguro vio tus negras intenciones Hinata idiota.
— ¡Tú eres al que se le notan enseguida las negras intenciones! ¡Bakageyama!
Suga resopló divertido y se dedicó a calmarlos, dejando de lado las verdaderas razones por las que había llamado a Daichi en primer lugar.
...•••...
Bokuto estaba demasiado emocionado y energético. Akaashi estaba comenzando a perder la paciencia. Kuroo seguía observando a Tsukishima, memorizando cada parte al alcance de su vista. Faltaban solo quince minutos para llegar a su destino.
— ¡Akaashi! No me estás prestando atención.
—Ya he escuchado esa historia antes Bokuto-san. Mejor cuéntasela a Kuroo.
— ¡Ya lo intente! ¡Pero no me pone atención! ¿Crees que el cambio de altitud lo haya afectado?
— ¿Sabes lo que 'altitud' significa?
Bokuto se quedó callado por un momento y dejó caer su cabeza sobre el hombro de su compañero. Akaashi suspiró agradecido y le acarició suavemente el cabello en un intento de que el As se quedará así, tranquilo y callado, por un rato más.
Bokuto comenzó a ulular apenas audiblemente, exhalando aire caliente sobre el cuello de su armador. Luego pasó a los besos, deslizando su lengua, con movimientos suaves y concisos que hicieron que a Akaashi se le erizara la piel de los brazos. Una pequeña mordida le arrancó un suave gruñido desde el fondo de su garganta.
—Fuku-chan (1) te extraña—susurró Bokuto lo más bajo que pudo—Han sido tres días desde la última vez.
Akaashi enrojeció totalmente, sintiendo como una punzada de excitación le recorría el cuerpo, sabía lo que venía a continuación, ya había pasado otras veces antes y aun así jamás se acostumbraría a que Bokuto le hablara sucio.
— ¿Si recuerdas la última vez? Yo aún no puedo sacar de mi cabeza tu cara cuando alcanzaste el orgasmo gritando mi nombre.
Akaashi asintió, claro que lo recordaba. No su propia cara, pero la expresión de Bokuto mientras lo llenaba con su semilla era algo inolvidable.
—Mira—Bokuto tomó su mano y la dirigió a su entrepierna—me puse duro de sólo recordar cómo me rogabas por más. Más fuerte. Más rápido. Más duro.
—Bokuto-san, el jugador de Miyagi nos está viendo.
Un totalmente asombrado Takeru observaba con como la mano de Akaashi estaba sobre el miembro de uno de los cinco mejores jugadores del país. Su mente estaba totalmente en shock.
Bokuto sonrió travieso.
—Déjalo, que observe que eres mío y sólo mío. De hecho no me importaría hacerte el amor aquí—siguió susurrando, su voz ronca por el deseo— Imagínalo, te acorraló contra la esquina, te quito la ropa rápidamente, sólo Kuroo y ese niño que dices que nos observa se darían cuenta, luego comenzaría a prepararte, algo rápido, no lo necesitas mucho. Ahí tus suaves gemidos alertarían a Yaku, Lev y Taketora. Para entonces yo ya tendría el short y mis bóxers hasta las rodillas y tú estarías con las piernas abiertas para mí. A esas alturas ya ni siquiera te importaría que nos observarán, así que te la metería de un rápido movimiento, justo como te gusta. Tu grito de placer haría que el resto del camión nos volteara a ver. Pero no nos importaría, no nos importaría nada. Yo estaría perdido en tu estrechó y caliente agujero, te estaría haciendo ver el cielo una y otra vez. Como en ángel que eres.
Akaashi estaba excitado, muy, muy excitado. Su miembro palpitaba dentro de su ropa y su entrada se contraía, expectante. Tragó en seco y dirigió su boca a la oreja de Bokuto. Su boca estaba seca y su voz temblaba un poco, pero aun así se las arregló para decir:
—Tú y yo. Hoy en la noche. Sin. Importar. Nada.
Bokuto sonrió, victorioso. Se quedó en silencio y volvió a su tarea de besar suavemente el cuello de Akaashi.
...•••...
— ¡Gwah! ¡Finalmente llegamos Kageyama!
El vehículo des aceleró, parando frente a una puerta metálica. Era electrónica por lo que en cuanto se abrió la furgoneta entró dentro de aquel terreno. Hinata miraba sorprendido el lugar por su ventanilla. Era como un pequeño paraíso. El pequeño camino estaba bordeado por palmeras y algunas plantas tropicales, al final del mismo había dos grandes edificios: una gran cabaña de playa, más parecida a una pequeña mansión, y una construcción parecida a los gimnasios escolares. Ambos estaban pintados de un blanco inmaculado que ni la humedad o suciedad habían logrado manchar. El mar se escuchaba realmente cerca.
En la puerta del edificio principal se encontraban ocho personas, cuatro hombres y cuatro mujeres.
El vehículo se estacionó y rápidamente todos bajaron, admirando todo lo que había alrededor. El calor tan característico de un clima tropical los golpeó, el aire era más difícil de respirar, Suga y Akaashi incluso se marearon.
El grupo de 6 adultos y dos adolescentes casi adultas se acercó a ellos, todo con rostros sonrientes y miradas cálidas.
—Bienvenidos, mi nombre es Tenshi Shinteru y a partir de hoy seré su entrenador—se señaló a él mismo con una mano.
Su apariencia estaba muy fuera de lugar en ese lugar, piel pálida, ojos tremendamente azules, su cabello era de un color grisáceo más claro que el de Suga, no muy lejos del blanco, medía aproximadamente 189 centímetros. Rondaba los 32 años. Tenía un cuerpo atlético. Aunque realmente lo que más destacaba era el color de su tez. Un pálido apenas rosáceo era algo rarísimo en Okinawa.
—Soy entrenador de una preparatoria en Hokkāido y al igual que ustedes yo fui seleccionado para entrenarlos. Espero que durante este tiempo nos llevemos de maravilla. Aquí además de trabajar conmigo y con el entrenador de apoyo Shuuya Fubuki—señaló a un hombre de unos 29 años, ojos increíblemente verdes, cabello negro, media aproximadamente 180 centímetros y el color de su piel era de un moreno claro— tendrán atención de una psicóloga, un doctor, y una experta en nutrición. Como en cada uno de sus equipos anteriores, habrá dos managers para ayudarnos con los entrenamientos—las señaló— y finalmente durante este tiempo verán muy seguido al señor Ichinose Mark, quien es un representante de la Federación del Deporte Japonés. Todos nosotros estamos aquí para ayudarlos a mejorar y destacar a nivel nacional.
Murmullos de emoción recorrían el lugar, corazones latiendo acelerados, manos sudorosas y no debido al clima. La aventura acababa de comenzar.
...•••...
Después de eso todo había sido demasiado rápido, los habían llevado a desayunar a un Restaurant cercano, luego habían vuelto al 'campo de entrenamiento' como le llamaban sus superiores. Solo él entrenador, el sub entrenador y las dos managers se habían quedado con ellos, los demás adultos se habían retirado. Al parecer les darían aquel fin de semana para relajarse antes de que el trabajo duro comenzará.
Poco después una de las Manager, quien se había presentado como Yuuki Camso les mostró la casa.
Era un lugar sumamente amplio; en la planta baja se encontraba la cocina, un comedor donde todos ellos cabían a sus anchas, una sala con múltiples sillones extremadamente suaves y una televisión enorme, Hinata se sintió una miniatura cuando se paró frente a ella, la tecnología era realmente sorprendente. Todos esos cuartos estaban bien iluminados gracias a los anchos ventanales que daban a la playa detrás de la cabaña, un mar azul se podía apreciar desde cualquier habitación. Incluso había una cancha de vóley playero a unos pasos de la puerta trasera. Aparte de dos baños también había un cuarto de juegos, con máquinas y videojuegos para el des estrés. Subiendo las escaleras hacia el segundo piso se encontraban la mitad de las habitaciones y el resto estaban en el tercero.
Hasta ahí Yuuki se las había arreglado bastante bien para controlar a un grupo de 15 adolescentes con todo tipo de personalidades. Taketora no tardó en caer ante su belleza, no era ni muy alta ni muy baja, medía aproximadamente 168 centímetros, su piel era de un lindo color crema y parecía muy suave, tenía ojos castaños claros y el cabello de unos tonos un poco más oscuros. Sus rizos le enmarcaba el rostro, haciéndola ver cómo una muñeca de porcelana con las mejillas sonrojadas por el calor del clima.
— ¿Ya podemos escoger nuestras habitaciones?—preguntó impacientemente Lev en cuanto localizó una que le gusto para él y Yaku.
—Um, de hecho ya están asignadas, pero yo no tengo la lista, ¿Lev? ¿Cierto?—el aludido asintió—Katya no debe tardar en venir con la información. ¡Oh! ¡Aquí viene!
La segunda Manager era alta, muy alta, debía medir aproximadamente 179 centímetros, tenía una piel bronceada, ojos grises y un cabello rubio extremadamente lacio enmarcando las finas facciones de su rostro. En su mano derecha tenía una hoja de papel, los observo a todos detenidamente y les sonrió en un intento de romper el hielo.
— ¡Hola chicos! ¿Les gusta la casa? ¡Espero que sí! Es un placer conocerlos, mi nombre es Ekatherina DuLalaurie y como seguramente adivinaran no soy japonesa. Pueden llamarme Katya. En fin, escuché que les dijeron que yo tengo la lista de las habitaciones. Justamente venía a decírselas. Así que aquí vamos; en este segundo piso hay cuatro habitaciones y en el tercero hay tres. Cada habitación tiene su baño propio, dos camas, dos closet, en fin, que hay un mueble de cada tipo para cada uno. En la habitación de la derecha hasta el fondo se quedarán Tsukishima Kei y Akaashi Keiji. ¿Quiénes son?
Los aludidos dieron un paso al frente y se dirigieron a la que sería su habitación. Tsukishima estaba realmente aliviado de que su compañero fuera una persona calmada y silenciosa.
—Bien, bien. Seguimos. En la habitación que sigue se quedarán Hinata Shouyo y Lev Haiba, tu apellido me suena familiar.
En Hinata hubo un encontronazo de sentimientos, por un lado estaba feliz, Lev era realmente una persona genial y pasar tiempo con él sería increíble pero por otro lado le hubiera gustado más que le hubiera tocado con Kageyama. Volteó a ver a su novio y este sólo le dedico una mirada para darle a entender que no importaba, igual estarían en la misma casa.
—En esta habitación que está frente a nosotros y por ende frente a las escaleras se quedarán Nishinoya Yuu y Yaku Morisuke—Ambos asintieron y se dirigieron a la puerta señalada.— y finalmente en la última habitación de este piso que es algo así como la recámara principal se quedarán: Asahi Azumane, Taketora Yamamoto y Akinori Konoha. Es más espaciosa y tiene tres camas, así que no deberían tener problemas. Los que faltan síganme al tercer piso por favor.
Los seleccionados restantes subieron rápidamente, ansiosos por dejar sus cosas en un lugar que sería suyo por los siguientes dos meses y medio.
—En la habitación de la derecha se quedarán Bokuto Koutaro y Kuroo Tetsu-
— ¡Bro!
— ¡Bro!
Ambos corrieron hacia la habitación en un intento por ganar la mejor cama, el mejor closet, en fin, haciendo lo que siempre hacen. Katya los miro divertida antes de volver a leer la lista.
—En la habitación del centro se quedarán Kageyama Tobio y Takeru Nakashima—ambos se miraron indiferentemente— y finalmente la última habitación, la que se encuentra a la izquierda, será para Sawamura Daichi y Sugawara Koushi.
El corazón de Daichi latió con fuerza y Suga sonrió agradecido por su suerte.
—Creo que eso es todo, en una hora la comida estará lista así que les recomiendo que desempaquen.
Kageyama están realmente decepcionado, hubiera dado lo que fuera por compartir habitación con Hinata. No le preocupaba la presencia de Lev, sabía que eran amigos y que no había nada más, sobre todo porque el más alto parecía estar prendando del liberó de Nekoma. Soltó un suspiro antes de entrar a la habitación que compartiría con Takeru.
Era bastante espaciosa y lujosa, parecía la habitación de un hotel occidental. Había dos camas de tamaño matrimonial pegadas a la pared, separadas entre sí por un metro y medio de distancia. Una puerta corrediza de cristal era la entrada a un balcón. El mar se podía observar desde todas y cada una de las ventanas de aquella casa. Había una mesita de noche al lado de cada cama, varias lámparas pegadas a la pared. Todo estaba pintado de blanco con toques de dorado y las sabanas de la cama eran de un rojo obscuro. Un televisor de 36 pulgadas estaba posicionado en la pared frente a las camas, quedando justo en la mitad frente ambos muebles. Sobre cada cama había una pequeña maleta exactamente igual, lo único que las diferenciaba era el estampado de serigrafía a los lados. Del lado derecho tenían un número y del lado izquierdo dos letras. En el caso de Kageyama su mochila tenía el número nueve y del lado contrario sus iniciales (KT); su mochila estaba sobre la cama más cercana al balcón, misma que también se encontraba frente a la puerta del baño.
Movido por la curiosidad se acercó a su cama y a la que también era su maleta. La abrió, ahí adentro encontró un kit de siete playeras, todas de diferentes tonos de rojo, con su nombre y número grabados en la espalda. También había dos uniformes oficiales, ambos una combinación de guinda y plateado. Su única diferencia era que los colores se invertían.
— ¡Kageyama!
El grito de Hinata lo sacó de su asombro y rápidamente corrió a su encuentro.
— ¿Los viste? ¡Sigo siendo el número 10!
— ¡Y yo el 9!
Sus corazones latían tan rápido, sus pupilas estaban dilatadas, estaba tan felices que lo que pasó a continuación era inevitable.
Kageyama tomó la cara de Hinata entre sus manos y dio un paso hacia él. De un rápido pero a la ves suave movimiento junto sus labios contra los de Shouyo. Eran suaves, endemoniadamente suaves y cálidos. Encajaban en los suyos como la pieza correcta de un rompecabezas.
Fue un beso sencillo, tierno, tímido. El movimiento de labios era nulo, apenas un roce. Pero fue tan perfecto, tan esperado y necesario que en ese momento, en menos de un segundo, ambos se hicieron adictos a los labios del otro.
...•••...
Todos se encontraban desempacado, explorando la habitación, o acostados descansando después de aquel largo viaje, cuando el sonido de una campana sonó. Rápidamente todos bajaron movidos por la curiosidad, y en la planta baja se encontraron con las dos managers esperándolos.
— ¡Te dije que era una buena idea lo de la campaña, Katya!
—Tienes que sacarte esas cursilerías de la cabeza Yuuki…
Daichi carraspeó en un intento de llamar la atención de ambas muchachas, y funcionó. Ambas levantaron la vista y sonrieron avergonzadas.
—La comida está servida.
Rápidamente todos se dirigieron al comedor, se escuchaban sonidos de estómagos rugiendo por doquier.
Quince adolescentes hambrientos devoraron los platillos que habían sido preparados por las managers y planeados por la nutrióloga del equipo.
Durante todo ese periodo de tiempo Kuroo hizo hasta lo imposible por no observar demasiado a Tsukishima, pero por alguna razón sus ojos terminaban desviándose hacia su derecha, donde un calmado Kei comía al lado de dos totalmente enamorados cuervos: Chibi-chan y el armador prodigio. El rumor de su primer beso ya se había corrido por todo el campamento.
Una vez que todos terminaron de comer el entrenado entró por la puerta, seguido de su inseparable sub entrenador.
Todos esperaban a que el primero al mando tomará la palabra, pero quien terminó hablando fue Shuuya Fubuki.
—Hola chicos, ya saben quién soy. Espero que les haya gustado la comida. —los miro a todos y cada uno a los ojos antes de continuar—no quiero quitarles su tiempo de descanso, sólo me gustaría comentarles las reglas que deben seguir en su estancia aquí. No soy muchas y son muy simples así que confío en que no tendremos problemas. Lo principal es respetar el itinerario que se les dio en cuanto fueron seleccionados, se levantaran y a las 8:30 am ya deben haber tomado un licuado de proteínas. A las 9:00 am comienza el acondicionamiento físico, el cual puede variar cada día. Después de eso, a las 10:20 am es el desayuno.
Luego gozarán de un rato libre para que descansen, duerman o disfruten de lo que está cabaña les ofrece. A las 3:00 pm habrá una pequeña comida, algo ligero por qué a las 4:00 pm comienza el entrenamiento de técnica, donde nos uniremos como equipo. Luego nuevamente gozarán de una hora libre y a las 7:00 pm tendremos una hora de entrenamiento donde practicaran otro deporte, lo cual los ayudará a obtener nuevas capacidades. Después de eso es la cena y alguna actividad recreativa para unirnos como equipo.
La mano de Yaku rápidamente se elevó, llamando la atención de todos. Él sub entrenador Fubuki le dio la palabra.
— ¿O-otro deporte?
— ¡Oh! ¡Si, si! Basquetbol, natación, futbol, etcétera. No se preocupen si nunca lo han jugado antes, es solo para que desarrollen otras capacidades pero no tienen que ser buenos en esos, solo en voleibol.
Hubo algunos suspiros de alivio por todo el comedor.
—Bueno, mañana les presentaremos al resto del personal de apoyo. En fin, lo que desde un principio les quería decir es que por ningún motivo se metan al mar si no saben nadar y que está totalmente prohibido meterse en la noche. Todas las puertas de la casa están abiertas para lo que deseen y nos gusta esa regla así que cuando se terminen lo que están haciendo en esa habitación limpien el lugar para que no tengamos que cambiarla. Pueden pasear por todo el terreno siempre y cuando eso no afecte su desempeño deportivo. Son adolescentes muy cerca de la edad adulta, así que ya son responsables de lo que hacen. Con dos infracciones lamentablemente los mandaremos a casa, no es aceptable tener una pre selección indisciplinada. Estoy seguro de que todos se llevarán de maravilla pero si me equivoco y existe alguna discordia entre ustedes sopórtenla lo mejor que puedan, si agreden físicamente a un compañero se irán en ese instante de aquí. No quiero sonar rudo, pero es necesario ser honestos y decirlo todo.
Por lo que queda de hoy y mañana son libres de descansar y disfrutar, comenzaremos a entrenar el lunes.
...•••...
El sol estaba a punto de ocultarse, la refrescante brisa marina hacía que el clima se sintiera perfecto. Los gatos de Nekoma habían ganado las cuatro hamacas que había amarradas en varias palmeras de la playa y dormitaban como los felinos a los que representaban. Daichi y Suga caminaban por la orilla de aquel azul océano, platicando de trivialidades. En algún momento sus manos se habían tomado y ninguno de los dos se molestó en soltar la otra.
En la cancha de Voleibol playero había un amistoso encuentro de Noya y Asahi contra Takeru y Akinori. Nada realmente serio, era más por diversión.
No muy lejos de la casa, frente al mar, Hinata y Kageyama estaban sentados. Al principio hablaban de trivialidades, planes para el campamento, etc.
No fue sorpresa que ambos rápidamente hubieran dejado las palabras de lado para comenzar a besarse.
Sus besos rápidamente iban evolucionando; al principio eran suaves, temerosos y tímidos, apenas un roce. Luego Hinata se había emocionado tanto que por accidente rozó con su lengua el labio inferior de Kageyama. El azabache se sorprendió pero por nada del mundo se quedaría atrás, así que tomó a Hinata de la nuca para no dejarlo escapar y metió suavemente su lengua en la húmeda cavidad bucal de su novio, cuando ambas lenguas se encontraron ambos supieron que no podrían volver a estar ni una hora sin besarse. Aquello era una de las mejores sensaciones del mundo.
...•••...
Tsukishima se sentía extraño, estaba solo, bajo una palmera mirando el atardecer. Desde su posición podía observar a Hinata y Kageyama tontear. La comisura de sus labios se levantó apenas perceptiblemente al ver como esos dos no dejaban de besarse.
Comenzaba a sentirse patético, extrañamente se sentía solo aun estando rodeado de tanta gente y era desesperante no saber qué diablos lo tenía así.
Akaashi se acercó a él y se sentó a su lado. Tsukishima lo miró confundió, esperando una explicación para su presencia ahí. Estaba bien que fueran compañeros de habitación y todo, pero aún no se tenían tanta confianza, sobre todo por qué ninguno de los dos era muy conversador.
— ¿Estás bien?
— ¿Por qué no habría de estarlo?
—Pareces deprimido. Como cuando Bokuto está en su estado emo pero no quiere decirlo para que yo le siga dando pases.
—Tus comparaciones no son muy acertadas.
—Tal vez, pero soy bueno leyendo a las personas. ¿Extrañas a alguien?
Tsukishima no contestó.
—Estoy seguro de que te esperará—intentó consolarlo, sin darse cuenta de que sólo lo estaba empeorando— ¿es amor? Sé que estoy siendo entrometido y realmente no es mi intención—inclinó la cabeza en un gesto de disculpa— pero si quieres hablar te escucho, y Bokuto también y creo que Kuroo haría hasta lo imposible por ser partícipe de esa platica.
Tsukki apretó los labios y negó.
—No dejé a nadie atrás y no, no era amor.
Akaashi asintió y esperó a que el más alto volviera a dirigirle la palabra. El silencio que se quedó ahí no era incómodo.
— ¿Lo de ustedes es amor?
—Lo es.
— ¿Cómo lo-?
— ¡Akaashi! ¡Hey Hey Tsukki! ¿De qué hablan ustedes dos?
Akaashi sonrió ligeramente cuando Bokuto llegó hasta donde estaban y como si nada se recostó en la arena, reposando su cabeza sobre las piernas de Keiji.
—De nada, solo nos conocíamos mejor.
Con suaves movimientos Akaashi comenzó a meter sus dedos entre el cabello de Bokuto, sabiendo que eso lo relajaría y lo haría olvidarse del tema.
Tsukki sólo los observaba sin saber qué decir. Nunca lo admitiría pero en alguna parte, muy en el fondo, de su ser sentía celos por verlos compartir momentos como esos.
El sol se había ocultado y el cielo se estaba oscureciendo, los zancudos hicieron acto de presencia. Rápidamente Bokuto se levantó y le susurró algo en el oído a su novio, luego se despidió de Tsukki con un movimiento de mano y corrió a levantar a Kuroo de la hamaca donde se encontraba. Ambos entraron a la casa bromeando el uno con el otro sobre trivialidades.
Akaashi también se paró de su lugar y le ofreció una mano a Tsukishima para ayudarlo a levantarse.
— ¿Te vas a la cama temprano?
Kei lo miró confundido antes de negar lentamente con la cabeza.
—Suelo acostarme bastante tarde.
— ¿Qué harás después de cenar?
—No lo sé, leer probablemente o solo acostarme a escuchar música. ¿Por qué?
Akaashi dudó un poco antes de contestarle.
—Quería preguntarte si puedes esperar hasta las 10:30 aproximadamente antes de entrar al cuarto... Tengo algunas cosas que, umh, aclarar con Bokuto.
Tsukki le regaló una penetrante mirada antes de contestar.
—Sólo debiste de haberlo preguntado desde el principio. No había necesidad de que intentaras hacer platica—un suspiro de resignación escapó de sus labios—sólo, por favor, manténganse alejados de mi cama.
Cuando Tsukki comenzó a alejarse con dirección a la casa Akaashi lo detuvo tomándolo del brazo. Tsukishima volteó a verlo completamente confundido.
—No era plática banal Tsukishima, se leer a las personas y tú estás afectado por algo. Hablaba en serio cuando dije que podías hablar conmigo si no quieres molestar a tus compañeros.
Tsukki solo asintió y continuó su camino perdido en sus pensamientos con Akaashi caminando a su lado.
...•••...
Después de cenar el capitán y vice capitán de Fukurodani se dirigieron rápidamente al segundo piso.
En cuanto cerraron la puerta de la habitación que Akaashi y Tsukishima compartían, Bokuto se lanzó sobre los labios de su novio en un demandante y apasionado beso. Sus labios se movían con ferocidad sobre los otros. Sus manos rápidamente se perdieron debajo de la ropa que el otro traía, acariciando fogosamente todo lo que estuviera a su alcance.
Repentinamente terminó el beso para pasar al cuello y clavícula de Akaashi, mordiendo, lamiendo y succionando la suave piel de aquella zona erógena que el armador disfrutaba tanto.
De un rápido movimiento Bokuto se quitó su playera y luego con otro movimiento muy bien coordinado Akaashi ya se encontraba desnudo de la cintura para arriba. Bokuto continuó besando toda la piel a su alcance, cuando llegó a las tetillas no dudó en morder suavemente una mientras que pellizcaba y retorcía la otra con la mano.
El gemido que Akaashi soltó sólo logró excitarlo más. Su miembro comenzaba a apretar adentro de sus shorts y por lo que pudo sentir el de Akaashi estaba más que listo.
Las manos del setter se enredaban en los mechones de cabello de Bokuto, empujándolo con poca fuerza hacia abajo.
Poco a poco entre beso y beso la cara de Koutaro quedó frente a la única parte de Akaashi que conservaba su ropa. Con los dientes, el capitán de Fukurodani, bajó los shorts de su novio, dejándolo únicamente con unos bóxers color negro donde una mancha de humedad sobresalía en la tela justo sobre su empalmado miembro.
Bokuto acercó su cara y aspiró el aroma que desprendía el líquido pre seminal, embriagándose con el olor, el olor de Akaashi.
Sin poder contenerse más, Bokuto bajó esa última prenda y sin alargarlo por otro momento metió aquel largo miembro en su boca. El miembro de Akaashi era casi tan largo como el suyo, pero mucho más delgado, así que meterlo hasta el fondo no era tan difícil una vez que aprendías el truco.
— ¡Aaahhhhh-! ¡Kou!
Bokuto sonrió interiormente al escuchar aquel grito de placer junto con el cariñoso apodo que Akaashi tenía para él.
La boca de Bokuto era tan caliente y estrecha, pero era mil veces mejor cuando prácticamente se lo comía todo.
La respiración de Akashi se hacía cada vez más y más irregular conforme el ritmo de la mamada aumentaba. Cuando sintió que estaba cerca del orgasmo jaló el cabello de su novio, y Bokuto, quien claramente conocía esa señal, se separó de mala gana.
Akaashi estaba recargado contra la pared, intentando recobrar el aliento y las fuerzas necesarias para mantenerse de pie sin apoyo alguno.
Bokuto tomó una de sus piernas y la levanto, de esa forma tenía total acceso a la entrada de Akaashi para prepararlo; metió dos de sus dedos a su propia boca, donde había una combinación de saliva y líquido pre seminal, una vez que los sintió lo suficientemente húmedos los dirigió rápidamente a la entrada de su novio, a quien las piernas le temblaban. Ambos dedos entraron fácilmente, solo habían pasado tres días desde la última vez, así que el setter realmente no necesitaba tanta preparación.
Bokuto estaba impaciente, su garganta emitía pequeños quejidos mientras movía los dedos en el interior de su novio, se moría por reemplazarlos con su miembro.
— ¡Kou! L-la cam-cama...
La temblorosa voz de Akaashi lo devolvió a la realidad. Su entrada estaba perfectamente dilatada, las piernas le temblaban y no aguantaría más en aquella posición donde todo su peso recaía en una pierna.
Bokuto retiró sus dedos y desvío su vista hacia el mueble al que Akaashi se refería, una sonrisa traviesa se formó en sus labios y negó lentamente.
Aún sin bajar la pierna de su novio, Bokuto se las arregló para deshacerse de él resto de su ropa y quedar completamente desnudo, luego de un rápido movimiento lo levantó completamente del piso para que quedara entre la pared y él.
Akaashi abrió los ojos totalmente sorprendido, nunca lo habían hecho contra una pared de frente. No tuvo mucho tiempo para pensarlo, después de eso Bokuto le abrió las piernas lo más que la posición se la permitía y en cuanto el más bajo sintió el miembro de su novio comenzar a penetrarlo todo pensamiento racional abandonó su mente. Dios, sí.
Fue un movimiento rápido y certero. Justo como había prometido temprano en el camión.
Akaashi arqueó su espalda contra la pared, incontrolables gemidos escapaban de su boca dándole tregua únicamente para inhalar.
Las caderas de Bokuto se movían en un rápido vaivén, sus brazos cargaban con el peso de su novio y la punta de sus dedos se encajaban en las piernas de éste. Al día siguiente ahí habría moretones muy pequeños.
Bokuto no gemía ni gritaba, los sonidos que demostraban el placer que sentía eran pequeños gruñidos producidos desde el fondo de su garganta. Akaashi los amaba.
Ambos buscaron la boca del otro al mismo tiempo, iniciando un intento de beso donde hasta los dientes chocaban debido a la fuerza de las embestidas que Bokuto le daba.
Akaashi sentía como si cordura se despedía de su mente, y poco después su boca tomaba órdenes no dadas.
— ¡Kou! ¡Sisisisi! ¡N-no pares! ¡Más! ¡Dame más! OhDiosOhDios ¡Más, más, más, más...!
Bokuto cumplió felizmente esas peticiones, afianzando más entre sus brazos el cuerpo de su novio comenzó a moverse más rápido, penetrándolo tan duro y tan profundo como era posible.
Las manos de Akaashi se crisparon sobre su espalda, su interior se estrechó aún más, y balbuceos sin sentido reemplazaron sus gemidos anteriores.
Una sustancia cálida y viscosa cayó sobre su estómago y pecho, de hecho el orgasmo de Akaashi había sido tan intenso que una gota de semen fue a dar hasta su mejilla. Bokuto emitió un gruñido de éxtasis al sentir como su miembro era placenteramente estrujado en aquel estrechó y cálido interior. Dio un par de embestidas más antes de dejar caer su cabeza hacia atrás mientras clavaba su miembro lo más profundamente posible cuando un arrebatador orgasmo se apoderó de su cuerpo.
Se quedó quieto hasta que acabo de descargar toda su semilla en un sin aliento y totalmente despeinado Akaashi. Una sonrisa se formó en ambos rostros, y se quedaron así, abrazados y unidos.
El semen de Bokuto comenzó a salir del orificio donde se encontraba en cuanto el As retiró su miembro. Akaashi dejó caer sus piernas y Bokuto lo ayudó a pararse y mantener el equilibrio.
Lentamente lo dirigió al cuarto de baño, donde comenzó a llenar la bañera para darle un baño donde le tallaría el cuerpo y le lavaría el cabello.
Esa era la forma de Bokuto de consentir a su novio. Él sabía que era un brusco y que muchas veces no media su fuerza, pero Akaashi lo aguantaba sin quejarse. Así que lo menos que podía hacer era consentirlo.
...•••...
Al final de ese largo día Kageyama y Tsukishima eran los últimos en la sala. El televisor estaba prendido y la mirada de Kei estaba completamente perdida en las coloridas imágenes de algún anime que estaban pasando. No es que realmente le interesara pero no tenía nada mejor que hacer.
Kageyama se le quedo viendo fijamente durante un raro hasta que Tsukishima volteó a verlo con una cara de frustración.
— ¡Sólo di lo que tengas que decir! Tu indecisión es patética.
— ¿Por qué sigues aquí?
— ¿Por la misma razón que tú? —Preguntó sarcásticamente— No tengo sueño.
Kageyama lo miró con furia durante unos segundos. Tsukishima sonrió altaneramente. El primero sólo negó con la cabeza y soltó un suspiro de resignación.
—Veo que aún no estás listo para hablar. Pues bien, le prometí a Shouyo y a Suga que intentaría hablar contigo ya que nuestra relación había mejorado últimamente. Pero si no cooperas no hay nada que yo pueda hacer— se levantó lentamente del sillón donde estaba y se dirigió a las escaleras, volteo una última vez y se despidió— Buenas noches.
—Buenas noches su alteza.
Kageyama apretó sus puños mientras subía por las escaleras, recordándose mentalmente que si golpeaba a alguien lo expulsarían de la selección.
Una vez que el de orbes azules hubo desaparecido de su vista Tsukishima se sujetó el puente de la nariz con fuerza. No entendía nada de lo que le estaba pasando, y lo más preocupante era que las personas a su alrededor se estaban dando cuenta.
Echó una mirada el reloj que había colgado en la pared. Faltaban quince minutos para poder volver a su habitación.
Tal ver había llegado la hora de hablar de sus sentimientos con alguien antes de que los mismos lo superaran. Por alguna razón se sintió aliviado cuando acepto que necesitaba sacar todo lo que había en su interior torturándolo.
Su primera opción fue pensar en llamar a Kageyama para hablar con él, pero después de poco la deshecho. Él apenas estaba comenzando su relación con Hinata y no podría decirle mucho. Tampoco se le ocurrió alguien del equipo, no le gustaba la idea de que esas personas a las que seguiría viendo tan seguido vieran esa faceta de él. Así que la segunda persona que llegó a su mente fue Akaashi. Era una persona bastante aceptable, así que no hubo mucho que decidir después de ahí.
En poco menos de quince minutos finalmente podría liberarse.
...•••...
(1) Nombre de cariño y público xD para el miembro de Bokuto.
Oya, oya, oya.
¡Hola! Antes que nada ¡Gracias mil gracias por llegas hasta aquí!
Wow esto se alargó más de lo que esperaba. ¡Más de 7000 palabras! ¿En cuento tiempo lo leíste?
Gracias a: tsukki, Harley Allen, Meredith-cho, Sansa Stark y xOphiuchusx. Cada comentario fue una gran motivación y alegría. También gracias por los favoritos y los follows.
Supongo que tengo que aclarar que actualizo cada dos semanas. Normalmente los jueves :3 Lo mismo con las traducciones que estoy haciendo.
Sé que no les interesa pero tengo que descargarlo en algún lado, esta semana fue depresiva, I mean, no me paso nada directamente. Pero me shute los 24 capítulos de Owari no Seraph, obvio amé el MikaYuu pero me rompió el corazón bien intenso, luego leí el nuevo capitulo de un fanfic Thorki llamado De Amor y Traicion (de los mejores fanfics que he leído en mi vida, se los recomiendo un monton) y dios, mi pobre kokoro. Y para finalizar me obsesioné con la saga Synchronicity de Vocalod (se que no es taaaaan triste, pero igual me dio right in the feels) en fin, tenia que decirlo.
Creo que seria todo, me encantaría contestar los comentarios sin cuenta pero luego fanfiction me castiga (con el látigo)
Espero de corazón que hayan disfrutado este capitulo con sus lemmon, limme y lengua sucia (?) yo me divertí muchísimo escribiéndolo. Gracias por haberte tomado el tiempo para leer, y más aun si dejas un comentario para decirme que te pareció. Las aportaciones siempre son bien recibidas.
¿Sabias qué?
Según estudios científicos, si comentas tus posibilidades de que Kuroo te susurre 'Oya, oya, oya' al oído aumentan un 15%
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By: LaLa.
"El sexo sólo es sucio si se hace bien"
