Disclaimer: Gracias Aralan por tu review! No te pierdas las demás entregas de esta historia. ¿Sale? Prometo que se pondrá aún mejor… *guiño*

Agradezco a J.K. Rowling la creación de este personaje, lleno de ironía y matices que hemos de ir descubriendo. También no debemos olvidar a los demás personajes del universo Harry Potter, que en algún punto estarán haciendo su aparición en esta historia.


Capitulo 2: Confirmación

Después de haber sido autor y testigo de todas esas barbaridades mis pies me guían por las calles empapadas de Londres sin rumbo fijo.

No se porqué no me he aparecido, no sé porqué simplemente no uso un hechizo impervius para no mojarme, no sé porqué me siento un poco más vacío que cuando comencé este día.

Lo que sí sé es que no aguanto el dolor de este jodido brazo.

Mientras me escondo en un callejón donde ninguno de esos mugrosos muggles me incomode más de lo que su mera existencia lo hace, me recorro la manga de la capa de viaje para verla: ahí esta, radiante como un fuego, un fuego oscuro que me recuerda que estará ahí por el resto de mi existencia. La marca tenebrosa.

Sin embargo esa marca no solo ha sido física, mi alma también ha sido acariciada por ella, es algo que le ha dado un rumbo nuevo a mi vida.

No ha sido nada fácil, después de haber asesinado a esa mujer todavía tuve que pasar otra hora en la fiesta que el Señor Tenebroso y los demás estaban celebrando.

No podía aguantar ni un segundo más para poder salir de ese lugar, no porque no me gustara claro, si no porque había algo que tenia que comprobar.

Después de mi pequeño discurso interno, he decidido que tengo que poner en práctica los consejos que mis compañeros mortífagos me han proporcionado.

Sonrío y vuelvo mi mirada hacia el callejón.

Es una fortuna que haya podido deshacerme de Avery y Mulciber esta noche. Ese par de inútiles han quedado hechizados con los "encantos" de un par de fulanas que solían frecuentar los círculos de mortífagos así que no fue muy difícil librarme de ellos. Probablemente en estos momentos se encuentran más ebrios que una rata pirata.

Mientras cubro de nuevo la marca en mi brazo, decido despertar de mi letargo mental y utilizar la aparición para llegar a casa. Aún vivo en Spinner's End eso es algo que quizás no pueda llegar a cambiar, sin embargo eso lo comprobaré esta noche.

Al girar de la perilla de la puerta y entrar a casa me doy cuenta de lo que esta pasando: Una batalla campal se esta desarrollando frente a mis ojos, donde el contrincante va perdiendo por default al no querer defenderse.

Mi madre esta de nuevo llorando desconsolada mientras observa como mi padre, un hombre bajito, medio calvo de cabellos castaños y con una nariz curvada como la mía esta golpeándola. Al parecer han vuelto a discutir por la bebida ya que últimamente al hombre le ha dado por beber, aumentando sus problemas de neurosis y disminuyendo así el dinero que llega a casa, pues en la fabrica textil donde trabaja no les pagan más que a unos despachadores de tienda.

Es una vista nada agradable pero los tiempos donde me sentaba en una esquina y lloraba mientras miraba el abuso de ese asqueroso muggle hacia mi madre, que no hacia nada para defenderse aún teniendo magia han quedado atrás.

Mientras camino a la estancia de la sala, el hombre no parece haberse dado cuenta de mi presencia, así que con un movimiento de mi varita, lo golpeo con uno de los libros de la estantería. En el acto sus ojos desorbitados e inyectados en sangre se vuelven hacia los míos.

-¡¿Que demonios crees que haces estúpido? – dice Tobias Snape

- Creí que comprendías perfectamente el español cuando te advertí que dejaras a mi madre en paz. – le digo mientras lo miro con asco, de todos los muggles este es el que más repudio me produce.

Después de mirar al hombre, volteo mis ojos hacia mi madre que esta ahora llorando en un rincón cual vil cría, mientras nos observa asustada.

-Crees que eres muy listo, ¡Maldito animal de circo! Mientras vivas debajo de mi techo vas a seguir mis reglas, no eres más que un parásito. – exclama Tobias mientras en su locura arroja en mi dirección una simple botella de whisky, por supuesto vacía.

- Aquí el único parasito eres tu Tobias. Estoy harto de tus abusos – digo mientras levanto mi varita para detener la botella en camino de estrellarse hacia mi, y gracias a un elegante movimiento de mi varita esta se estrella a escasos centímetros de la cabeza del hombre quien me mira un poco asustado, luego apunto mi varita en contra de él - Dame una sola razón y te juro que lo haré asqueroso muggle.

-Severus, ¡No! – dice mi madre mientras se abalanza contra mi, en su pobre intento de defender a la bestia que tengo frente a mí. Claramente no sabe lo que hace, la pobre.

- Apártate madre, no sabes lo que dices. Incarcerous – gruesas cuerdas como las que apresaron a mi victima anterior rodean el frágil cuerpo de mi madre.

-¿Qué crees que estas haciendo muchacho? – sus ojos me miraron como nunca en mi vida los había visto: con una infinita bondad y un profundo amor que parecía que después de todos estos años jamás había flaqueado.

Sin embargo, yo solo la miré con un profundo resentimiento. Si tan solo esos ojos me hubieran mirado todos estos años… pero el hubiera no existe y no permitiré que un estúpido momento de sentimentalismo arruine toda mi filosofía. ¡Que reverenda estupidez!

-Personas como tu no deberían existir. ¡Ese fue mi maldito error! – bramó Tobias con una valentía reencontrada.

-Suficiente, no volverás a molestarnos – dije en un peligroso pero muy bien audible susurro.

-¿Qué se supone que harás al respecto, llorar en tu esquina? Como te dije, ¡Esta es mi casa! – Tobias avanzo hacia mí.

Grave error.

- No puedo decir que ha sido un placer conocerte, pero te doy las gracias por tu error, no te preocupes ya lo enmendaré por ti. – levanté la varita y vi la mirada de terror dibujada en la cara de Tobias Snape, al parecer por fin había comprendido que yo no era mi madre quien no se defendía de sus constantes maltratos y parecía saber muy bien lo que yo iba a hacer en ese momento.

Una fina sonrisa se formó en mis labios antes de decir las palabras finales.

- Avada Kedavra – un chorro de luz verde golpeo directo en el pecho de aquel hombre y un pequeño gesto de sorpresa se formo en su cara antes de que la vida le fuera arrancada del cuerpo.

- ¡NO! – Se escuchó el grito de Eileen Prince - Qué has hecho con mi hijo, ¡¿Qué hiciste con Severus? – gimió aquella mujer mientras gruesas lagrimas corrían por sus mejillas, al contrario de con mi padre, siempre tuve en alta admiración y consideración a mi madre.

No podía culparla, donde había quedado su pequeño Severus Snape se preguntaba ella? Quizás se quedo en la mansión del Señor Tenebroso esta tarde.

- Finite incantatem – susurré y el cuerpo de mi madre quedó liberado de las cuerdas.

Eileen Prince era alta y de aspecto severo, sin embargo cuando la libere del hechizo corrió a abrazar el cuerpo sin vida de su marido.

Ese era su problema, siempre ponía al maldito hombre aunque abusara de ella antes que a mí. Sin embargo no podía culparla pues estaba tan mal psicológicamente que no seria capaz de pensar ni en ella misma.

Tomé asiento en el sillón de la sala para observarla, no es que fuera sádico pero tenía que estar seguro que ella no cometería alguna clase de locura.

Después de llorar un rato, me miró a los ojos con una cara de profunda tristeza y se desmayó. La tome entre mis brazos y la lleve a su habitación.

Después de bajar de nuevo a la sala de estar pensé en lo que haría con el viejo loco. Un ser tan despreciable como él no merecía ninguna clase de sepultura, aunque estoy seguro que a mi madre le gustaría tener algún lugar donde recordarlo.

Evanesco – murmuré el hechizo y la sangre desapareció de la sala.

Miré alrededor de la sala prestando especial cuidado al cuerpo que yacía frente a mí. Su cara lucía aun sorprendida, tenía los ojos muy abiertos sin embargo carecían de aquel brillo característico de un ser viviente.

Después de meditar durante un largo rato, decidí lo que tenía que hacer.

- Mobilicorpus – conjuré el hechizo que me permitió llevar el cuerpo hasta el patio, donde lo arrojé en el primer parche de tierra disponible. Tal vez enterrarlo no era una buena idea pero en cambio… tal vez podría hacer de él algo mejor.

Protegí los alrededores de la casa con los debidos encantamientos anti-muggles y de repente, como si la idea hubiera estado siempre en mi cabeza di un movimiento rápido pero preciso a la varita la cual prendió fuego al cuerpo sin vida de mi padre, no dejaba de mirarlo mientras se consumía pensando que el calor de aquí no era nada comparado con el que haría en el infierno, lugar al que seguramente fue a parar.

Aquel paisaje me recordaba a unas horas atrás cuando la marca tenebrosa había sido impregnada en mi piel. La emoción recorrió mi piel.

Después de alrededor de 20 minutos el hombre quedó reducido a cenizas y entonces, como si hubiese sido iluminado murmuré una serie de encantamientos que se me iban ocurriendo en la mente, siempre fui bueno inventando hechizos.

Mis ojos se entrecerraron mientras observaba como se formaba de nuevo aquella nube de cenizas de unas horas atrás, pero en vez de invadir mi cuerpo pude ver una especie de implosión y entonces algo cayó en la tierra.

Me acerqué al lugar y observé el objeto.

-¡Éxito! – exclamé al mismo tiempo que mis ojos despedían un brillo un poco maniaco.

Delante de mi obtuve lo que esperaba.

Mientras subía las escaleras para volver al cuarto donde reposaba mi madre, decidí dejarle una carta. Estaba mas que claro que no podía volver a Spinner's End pero tampoco podía dejarla sola sin sentir un poco de culpa.

Entré a la habitación, me acerqué con cuidado y mis ojos se posaron en la figura que estaba frente a mí: ahí estaba aun inconsciente por la impresión que le debió haber causado el ver como su hijo asesinaba a su padre.

-No se como no lo veías venir madre – le susurré tiernamente al oído. – es mejor así.

Saqué de entre mis ropas la flor que había obtenido de aquella casa y la deposité a un lado de su cama. Estaba radiante a pesar de que llevaba varias horas sin haberle dado agua, aún no sabia que demonios había pasado por mi mente para haber cometido tal locura horas atrás… bueno, en realidad si que lo sabía.

-Lily, si tan solo Lily viera lo grande que me he convertido . – una sonrisa tonta se dibujo en mi rostro, siempre era lo mismo cuando pensaba en aquella hermosa mujer de cabellos rojos como el fuego más feroz.

Entonces al recordar a Lily un dejo de amargura invadió mi boca, pues al lado de ella se encontraba el bastardo de Potter y sus eunucos, ¡Esos hijos de puta que habían arruinado mi vida!

Sin embargo, jamás iban a volver a humillarme.

Nadie.

Por fin lo había comprobado, saqué la única forma útil en la que mi querido padre se había transformado, claro con un poco de mi ayuda -esbozo una gran sonrisa al mirar el pequeño objeto - y la coloque en al lado de la mesa de noche de mi madre.

Tomé la capa de viaje, la puse sobre mis hombros y salí de casa, no sin antes dar un ultimo vistazo a la mujer.

Demonios, no podía dejarla sola.


Nota: ¿Qué tal les ha parecido este capitulo? Decidí intentar realizar una historia desde el punto de vista de Severus, solo para ver que tal. Tal vez parezca que es un desalmado, o ha quedado un poco frio, no sé pero creo que no esta de muy buen humor para hacer sus tipicas bromas crueles. El momento vendrá se los prometo. ;)

Siento haber tardado tanto pero no quería apresurar las ideas, todo es mejor cuando fluye por sí solo ¿No lo creen? Cada vez que lo leía sentía que me faltaba expresar más cosas o que me había equivocado en alguna palabra.

Todo ha sido maravilloso, ¡Nos veremos en el siguiente capitulo!

Y ya se lo saben, cualquier detalle agradeceré sus comentarios y reviews. ¡Gracias!