Capitulo 2
Por segundo día consecutivo, Hinata permaneció ahí, sin apartarse de su lado, la primeras veinticuatro horas críticas, «como había dicho Tsunade», habían pasado sin ninguna clase de complicación, y ahora era solo cuestión de tiempo para que el chico de rubios cabellos, abriese de nueva cuenta sus ojos.
No había dormido casi nada desde entonces, y los pocos momentos que lo había hecho, no fueron lo suficientemente reparadores como para recuperar las energías perdidas, puesto que aquella silla en la que mantenía guardia desde hacia dos noches atrás, no era para nada cómoda.
Y aunque Sakura le había dicho varias veces que se fuese a descansar, que ella estaría al pendiente de él, esta se negó rotundamente, aun a sabiendas de los graves problemas que aquello le acarrearía con su padre.
Muchos de sus amigos se habían pasado por ahí luego de enterarse de lo sucedido, entre ellos sus compañeros de equipo, quienes también le habían insistido que se fuera a descansar, pero ella seguía necia en no hacerlo, por lo que al final decidieron ya no insistirle, y es que ninguno de los dos muchachos la había visto nunca tan determinada en algo, aunque en el fondo era comprensible, ya que ellos mejor que nadie, conocían los sentimientos que la joven le profesaba desde muy pequeña a aquel chico.
Los minutos siguieron su inalterable marcha, ella continuaba en su paciente espera, sin apartar sus ojos lavanda claro de la figura durmiente del joven, quien a pesar de todo, se veía realmente tranquilo, tan relajado, una faceta hasta ahora desconocida por ella.
Desde que lo conocía, este era un ninja hiperactivo y por demás extrovertido, quien siempre andaba inquietamente de aquí para allá, dándole la buena cara a la vida, sin importar lo mal que la estuviera pasando, todo lo contrarío a ella, quien prefería enmascarar sus sentimientos a tener una disputa con alguien, ahora que lo pensaba bien, ese era el principal motivo por el cual se había fijado en él.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos al escuchar claramente un quejido, la joven no dudo un segundo en ponerse de pie para acercarse mas al responsable de dejar escapar dicho sonido, todo indicaba que el muchacho frente a ella, estaba a punto de despertar.
Con bastante dificultad pudo entreabrir sus ojos, adaptando paulatinamente su visión, a la brillante luz que se colaba por los cristales de las ventanas de la habitación en la que se hallaba, se encontraba bastante desorientado, sus pensamientos eran difusos, lo que seguramente era causado por la mega jaqueca que estaba padeciendo en esos instantes, eso, y las múltiples sensaciones de dolor que se apoderaran de un momento a otro de cada parte de su cuerpo.
- ¡Naruto-kun...! – inevitablemente, esa dulce voz le trajo completamente de regreso a la realidad, por lo que automáticamente busco el origen de la misma, girando desganadamente su cabeza, hasta dar con un par de ojos blanquecinos, a penas matizados por un ligero toque de color lavanda, que le miraban fijamente.
Él conocía muy bien esos ojos, la dueña era una tímida joven perteneciente al clan Hyuga, Naruto le tenía un afecto especial, ya que era la única persona que jamás lo había rechazado y mucho menos, le había visto como un monstruo.
Y aunque le agradecía enormemente que estuviera allí, no tenía muy claro lo que la joven estaba haciendo en ese lugar, es más, ni él estaba seguro de lo que él hacía ahí.
- ¿Hinata? – murmuro débilmente, mientras trataba por todos los medios de aclarar de una buena vez por todas sus ideas.
- Q-que alivio... – le dijo, mostrándole una gran sonrisa que entremezclaba alegría, satisfacción, pero sobre todo, alivio.
- ¿Qué sucedió? – intento enderezarse un poco sobre la cama, pero la chica no se lo permitió.
- P-por favor Naruto-kun, no te levantes... – se apresuro a decir, más como siempre, el rubio era tan obstinado, que termino haciendo su voluntad.
- Descuida Hinata, ya estoy bien... – le sonrió un poco para tranquilizarla, no obstante a que en su interior, un agudo dolor le recorrió enteramente el cuerpo, dándose cuenta de que después de todo ella tenía razón, y realizar aquel esfuerzo no había sido una buena idea.
- T-todos estábamos muy preocupados por ti... – murmuro con algo de tristeza la joven, lo que llamó nuevamente la atención del rubio, olvidándose por un segundo de sus molestias internas – p-pensamos que tal vez, Uchiha-san y tú no sobrevivirían... – y fue ese ultimo comentario lo que le hizo que recordar enteramente lo que había pasado, un sinnúmero de escenas se revelaron frente a sus ojos, dándole un panorama mas amplió del porqué había terminado así.
- ¡¿Y Sasuke...?! – de un momento a otro, las facciones del chico se tensaron por la enorme preocupación que le causaba el bienestar de su amigo.
- É-él esta bien, n-no te preocupes, Sakura-san lo está cuidando... – le hablo con calma, tratando de no exaltarlo mas.
-Ya veo... así que Sakura-chan esta con él... – aunque lo quiso, no pudo ocultar muy bien la decepción que le causaba el oír lo ultimo, Hinata se dio perfectamente cuenta de ello, aun así no quiso seguir postergando esa declaración que venia planeando decirle desde hacía un par de años, y de la cual la otra noche ya había tomado la firme decisión de darle a conocer.
- Na-Naruto-kun... – le llamó con su nerviosismo acostumbrado – y-yo... este... pues... – por mas que trato, no pudo dejar de sentirse bastante inquieta e insegura.
- Hinata ¿te sientes bien? – le miro un poco preocupado, pues supuso que esta estaría enferma, al distinguir el vivo color rojizo en sus mejillas.
- S-si... e-es solo... – simplemente no podía apartar la mirada de sus dedos, con los que jugaba inquietamente debido a su creciente nerviosismo – e-es so-solo q-que y-yo... y-yo quiero... – el rubio le miraba expectante, a pesar de lo mucho que apreciaba a Hinata, este aun seguía considerándola un poco rara cuando actuaba de esa forma– q-quiero q-que sepas... – el rojo de su rostro aumento a un tono carmesí intenso, la pelinegra no podía creer lo difícil que era pronunciar aquellas dos simples palabras, solo bastaba decir "me gustas" y su sufrimiento terminaría.
- Hinata, no te entiendo... – el joven demostraba una clara incógnita en su rostro por el comportamiento nervioso de su amiga.
- E-es q-que ve-veras Na-Naruto-kun... y-yo q-quiero d-decirte q-que t-tu... – su tartamudeo se incremento a medida que se acercaba la pronunciación de esa frase – t-tu... – a pesar de estar echando mano de todo su aplomo, no lograba conseguir decir lo que realmente deseaba y concretar coherentemente alguna frase.
- Hinata, esta bien, si no quieres decírmelo no lo hagas... – le sonrió con aparente serenidad, creyendo que si no la detenía, la chica sufriría un colapso.
- E-es que yo... – aquel comentario la hizo recuperar un poco la compostura, aun así no pudo sostenerle la mirada al chico.
- Hinata... – le llamó repentinamente, cortando definitivamente con el intento de declaración de la chica – me preguntaba ¿si podrías hacerme un favor?
- C-claro... – aunque desconcertada por la inusual seriedad utilizada por el muchacho rubio, esta no tardo en acceder a la petición.
- ¿Podrías ir a buscar a Sakura-chan y decirle que quiero hablar con ella? – utilizó el mismo tono serio, tan poco característico en él.
- P-por... por supuesto... – y sin decir nada mas, la joven se apartó lentamente, para encaminar sus pasos a la puerta de salida.
No pudo evitar dejar escapar un hondísimo suspiro a penas cerro la puerta tras de sí, se sentía tan mal, estuvo tan cerca de decírselo, que le causaba dolor de cabeza el no haber concretado nada.
Tal y como el rubio se lo había pedido, esta tomo camino para ir en buscar de Sakura, quien se encontraba en una habitación cercana, cuidando del heredero del clan Uchiha. A penas llego a su destino, educadamente llamo a la puerta en tres ocasiones, para posteriormente entrar en la habitación a penas escucho la autorización desde el interior.
- Adelante... – la voz calma de Sakura resonó, mientras fijaba su vista en la puerta principal de la habitación, por la que segundos después apareció la grácil figura de Hinata.
- B-buenos días Sakura-san... – hizo una cortes reverencia antes de cumplir con su encomienda.
- Buenos días Hinata... – le respondió con una amigable sonrisa en los labios, ella aun permanecía sentada en una silla junto a la cama del joven Uchiha, quien aun no recobraba el conocimiento – ¿sucede algo...? – le miro por un segundo intrigada, al darle la impresión de que la otra joven se encontraba un poco ausente.
- Eh... n-no... no t-te preocupes, n-no es nada malo... – correspondió la sonrisa un segundo después – N-Naruto-kun por fin despertó...
- ¡¿En verdad?! – reacciono optimistamente, con una enorme sonrisa de felicidad plasmada en el rostro.
- S-si, me pidió que te dijera, que quiere hablar contigo... – se mostró un poco desanimada, desviando inconscientemente sus ojos hacia un punto vacío.
- Gracias por avisarme... – mantuvo su sonrisa, al entender que las cosas no habían salido muy bien entre ella y Naruto, simplemente aun no podía creer lo cabeza hueca que podía llegar a ser ese compañero suyo, tal parecía que de toda Konoha, él era el único que no se daba por enterado de los sentimientos que la chica pelinegra le profesaba.
- N-no hay porque... – le sonrió débilmente – c-con t-tu permiso me retiro... – hizo una nueva reverencia tratando de darse la media vuelta para irse, pero antes de que lo hiciera, escucho nuevamente la voz de la de cabellos rosados llamándola.
- Espera por favor Hinata... – la aludida detuvo automáticamente sus pasos, girándose nuevamente para verle – ¿podrías quedarte cuidando a Sasuke-kun mientras voy a ver a Naruto?
- P-por... por supuesto... – aunque extrañada por la petición, accedió al favor que le pedía la otra chica.
- Gracias... – y un segundo después a decir eso, su alegre sonrisa se esfumo, para dar paso una mucho mas sombría y malévola – ¡voy a darle su merecido a ese idiota de Naruto, mira que hacer que me preocupara así...!
- Sa-Sakura-san... – le miro nerviosamente, con una gotita de sudor frío corriéndole por la nuca.
- Jajaja, tranquila – la de cabellos rosados dejo escapar una risita divertida, al ver la cara de espanto en la otra chica – solo bromeaba... – le dijo al ponerse de pie, dándole una palmadita en el hombro al pasar a su lado – deberías tomarte las cosas con mas calma si es que quieres que él se fije en ti... – y con ese ultimo comentario salió definitivamente de la habitación.
Hinata no pudo mas que dejar escapar un suspiro por demás aliviado cuando la de rosas cabellos salió de la habitación, le agradaba Sakura, pero en algunas ocasiones lograba intimidarla con su explosivo carácter, simplemente era todo lo contrario a ella, poseía tanta fuerza y decisión, que en algunas ocasiones deseaba parecérsele aunque fuera un poco.
Luego de calmarse, la chica enfoco su vista en la cama del fondo, donde Sasuke Uchiha descansaba, con calma se acerco para tomar asiento en la silla que anteriormente fuera ocupada por Sakura, mirando ausentemente al joven de cabellos negros que dormía tan placidamente.
Ahora que se ponía a pensarlo, para algunos, sino era que para todos en Konoha, el chico que se encontraba ahí no era más que un vil traidor, que vendió su alma a Orochimaru con tal de obtener un mayor poder al que poseía.
Ella no sabía las razones que lo habían llevado a tomar semejante decisión, por tal motivo le era imposible juzgarlo, pero si Naruto confiaba en él, ella también lo haría, al fin y al cabo, ahora era alguien que necesitaba de sus cuidados y como voluntaria que era, cuidaría de él sin importar si en realidad era un traidor o no.
- Sakura-san ya se tardo... – murmuro al cabo de unos minutos, en los que la pelirosa no aparecía por ningún lado, estaba a punto de ponerse de pie para ir a buscarla, cuando percibió un movimiento en la cama del joven que estaba a su cuidado – Uchiha-san... – se le acerco rápidamente, percatándose de cómo este comenzaba a recuperar la conciencia.
- ¿Qué...? – intento decir él al distinguir borrosamente la silueta de la muchacha que se encontraba a su lado.
- P-por favor n-no se esfuerce, aun debe estar muy débil... – le decía algo angustiada, la condición del pelinegro parecía ser mucho mas delicada que la del de rubios cabellos, pues a diferencia suya, las heridas del ultimo ya se encontraban casi curadas, todo indicaba que el Uchiha se había llevado la peor parte en la pelea.
- Así que no fue un sueño... – murmuro mas para si mismo que para la chica, a diferencia del rubio, este prontamente comprendió lo que había pasado – ¿y el tonto de Naruto..?
- Na-Naruto-kun esta bien... – se apresuro a decir, si bien ese cuestionamiento fue algo indiferente de su parte, la chica supuso que él se encontraba tan preocupado como el rubio por su bienestar.
- Eres una Hyuga ¿no es así?, si mal no recuerdo, tu nombre es Hinata... – lo primero lo dedujo obviamente por sus ojos blancos, el principal rasgo de dicho clan, y lo segundo, pues lo recordó vagamente, ya que no estaba seguro del por qué recordaba aquello.
- A...así es... – afirmo ella.
- Y dime Hinata Hyuga¿qué se supone que estas haciendo aquí? – siguió hablándole con la misma indiferencia, cerrando pesadamente los ojos, al estar en extremo adolorido, no podía negar que ese idiota de Naruto le había una buena pelea – ¿acaso la Hokage te ordeno que me vigilaras? – denotó un poco de ironía en el ultimo cuestionamiento, seguramente no era nada grato para la Godaime, el tener que preocuparse ahora por la seguridad de Konoha, a causa de un traidor repatriado a la fuerza.
- N-no... p-por... p-por supuesto que no... – se apresuro a contestar, ya que si bien Tsunade desconfiaba del chico, su alumna le había asegurado que no existía ninguna clase de amenaza, y que ella misma se encargaría de vigilarlo.
- ¿Entonces? – abrió levemente sus ojos, reflejando verdadera incredulidad en ellos.
- S-Sakura-san me pidió que lo cuidara, m-mientras ella regresaba... – le aclaró para que no existiese ninguna clase de malentendido, al parecer el chico quedo conforme con la respuesta, ya que este no hizo ningún otro comentario de ese tipo.
- Con que Sakura, eh... – cerró nuevamente sus ojos, curvando media sonrisa en sus labios al escuchar ese nombre.
- E-ella y Naruto-kun, han estado muy preocupados por usted desde que se marcho... – se aventuro a decir luego de la primera reacción positiva que había visto en el joven de cabellos negros.
- ¿Acaso eso fue un reclamo? – le contesto desganadamente, sin embargo, no por eso su comentario dejo de ser cortante.
- Eh... n-no... solo digo que... – se apeno bastante, después de todo, ella no era nadie para tratar ese asunto.
- Olvídalo, de todas formas no me interesa lo que tengas que decir... – cortó con rudeza, empezaba a fastidiarle un poco aquella forma tan retraída en la que ella se comportaba.
- L-lo lamento... – bajo tristemente la mirada, deteniéndose a pensar en que era la primera vez que cruzaba palabra con ese chico, lo que le hacia sentirse ciertamente mal, pues no era el comienzo que hubiese deseado.
A partir de ese momento ya no abrió su boca para nada, quedándose absorta en si misma, preguntándose un sinnúmero de cosas¿cómo el qué estaría haciendo Sakura que la demoraba tanto?.
De no ser porque se lo había pedido como un favor, hace mucho que ella se hubiese ido, y es que ese joven era tan hermético, mucho mas que ella misma, sin duda un completo misterio, sabía tan poco de él, que por un segundo le embargo cierta curiosidad por saber ¿qué era lo que lo había llevado a tener ese carácter¿por qué experiencias habría tenido que pasar, para tener la mirada tan perdida y vacía?, se quedo pensándolo por un segundo, era ahora que recordaba el triste pasado de ese chico, si mal no recordaba su hermano había exterminado a todo su clan, dejándolo únicamente a él con vida.
Fue entonces que comprendió la difícil carga que seguramente llevaba sobre sus hombros, sus problemas eran mínimos, comparados con los que sin duda él debió haber atravesado, y sin embargo, se sentía de alguna forma identificada, no obstante a que ninguno de los dos compartiese nada en común.
- ¿Qué tanto me miras¿acaso tengo algo interesante en el rostro? – se escucho la molesta voz del chico, que la saco enteramente de su ensimismamiento, sin darse cuenta se había quedado mirándolo fijamente.
- N-no... y-yo... – su voz se fue haciendo mas y mas débil – y-yo s-solo m-me p-preguntaba ¿por qué...? – el rubor asalto nuevamente a sus mejillas al sentir la penetrante mirada de él clavada sobre ella, definitivamente no daba una para agradar aunque fuera un poco a ese chico.
- ¿Por qué¿qué...? – dijo enteramente hastiado, enfocando mas agudamente sus ojos negros en la silueta de la joven, quien se encontraba cabizbaja ante la repelente actitud de este.
- ¿P-por qué lo hizo...? – murmuro a penas audiblemente, a pesar de ello este la escucho perfectamente.
- Los motivos que yo haya tenido para irme no son de tu incumbencia... – estaba a punto de gritarle que se marchara y lo dejara de una buena vez en paz, cuando con voz calma esta intervino otra vez.
- Y-yo n-no me refería a eso... – levanto a penas sus ojos, encarándolos de frente con los del pelinegro, mostrando cierta decisión en ellos, lo que llamó bastante la atención del muchacho, después de todo si había algo de carácter en ella – me refiero al porqué Naruto-kun y usted pelearon, después de todo, ustedes son amigos...
- No se que absurdas ideas te haya metido el torpe de Naruto en la cabeza, pero él y yo nunca hemos sido amigos... – a pesar de lo mordaz de su comentario esta no se intimido y siguió mirándolo de la misma forma – podrías dejar de mirarme así... es bastante molesto... – dijo en forma cansada.
- ¿Mi-mirarlo c-cómo? – no pareció entender a lo que se refería.
- Con lastima, odio que las personas me miren así... – le respondió secamente.
- Yo no lo veo con lastima... – la joven ablando aun mas su semblante, ahora comprendía que sus suposiciones no estaban tan herradas después de todo, sin tener noción de sus acciones, esta se puso de pie, acercándose cautelosamente a él.
- Si claro... – dijo más que sarcástico.
- Es solo que usted me recuerda un poco a mi... – le confeso sinceramente, era la primera vez en mucho tiempo que se mostraba tan abierta con alguien, lo que era extraño, ya que prácticamente el joven Uchiha era un completo desconocido para ella y sin embargo sentía que podía confiar en él.
- ¿Perdón...? – alzo una ceja, no sabiendo si mirarla con desprecio, sorna o simplemente incredulidad por lo que acaba de decirle, estaba actuando como si de verdad lo conociera, que ingenua, cómo podía si quiera pensarlo, ella menos que nadie podía comprenderlo.
- Y-yo entiendo como te sientes... – comenzó a decirle sin mostrar ningún titubeo y dejando sus formalismos de lado, no obstante a la asesina mirada que el chico le estaba enviando para que se callara – lo puedo ver claramente a través de tus ojos, te sientes tan solo y triste que crees que nadie te comprende... – en ese momento la expresión asesina del chico se torno a una de sorpresa, era como si con solo ver directamente a sus ojos supiera lo que realmente ocurría en su interior – puedo saberlo porque yo me siento exactamente así... – le espeto dulcemente, posando con cariño su mano sobre el rostro del joven, quien aunque quiso reclamar por semejante osadía, gritarle que se fuera de una vez, que lo dejase y que no volviera a ponerle una mano encima, se quedo mudo al ver directamente en aquellos apacibles ojos blanquecinos, en los que si se profundizaba mas allá de ellos, podía verse claramente el alma de la chica y descubrir la sinceridad en su inocente acción, que sin saberlo le había transmitido una tranquilidad que hacia mucho tiempo no sentía en su interior.
- Hinata... – murmuro aparentemente embelesado por su hipnotizante mirada, posando cuidadosamente su mano sobre la que ella pusiese sobre su rostro unos segundos atrás, sin saber realmente lo que hacia, al estar bajo los efectos de ese hechizo lenitivo que la joven había utilizado en él sin saberlo, no supieron de si mismos hasta que escucharon unos fuertes gritos provenientes del pasillo, obligándolos a anular inmediatamente su contacto, desviando bastante apenados su mirada hacia otro punto, para no encararse de frente.
- ¡Naruto eres un idiota testarudo...! – la voz de la chica se escucho resonar por toda la habitación, a pesar de que esta aun no había abierto la puerta para entrar – ¡si Tsunade-sama se entera de que saliste de la cama...! – no termino su oración, pues fue interrumpida por una voz masculina.
- Vamos Sakura-chan, ella no se va a enterar si tu no se lo dices... – decía el chico rubio que iba abriendo la puerta para entrar, este iba apoyado en un par de muletas – además, tengo que decirle todas sus verdades a ese tonto de Sasuke...
- Ya te dije que Sasuke-kun esta dormido, si te atreves a molestarlo yo... – le decía furiosamente la joven que venia a espaldas de él, callando automáticamente sus reclamos al percatarse de que el aludido ya se encontraba conciente – Sasuke-kun, despertaste... – una sonrisa de oreja a oreja se formo rápidamente en sus labios, mientras que su voz parecía entrecortarse por la infinita felicidad que le producía ver despierto al chico.
- Y como no iba a hacerlo con ese torpe armando semejante escándalo... – le respondió con su acostumbrada y sarcástica forma de ser, tratando de dejar olvidada por completo, la inusual situación en la que se acababa de ver envuelto con cierta joven de cabellos negro azulados, quien a diferencia de él, aun se encontraba tan apenada por su comportamiento, que mantenía su vista fija en el piso.
- ¡¿Qué dijiste?! – fue como si la de rosados cabellos viese frente a sus ojos esmeralda, un deja vú de los viejos tiempos, ya que la cólera de su compañero no tardo en ser desatada por el ácido comentario de su ex compañero.
- ¡Basta Naruto...! – y como en los viejos tiempos, ella no tardo en detener el inminente encuentro entre esos dos, amenazando de por medio al rubio – te lo advierto, deja a Sasuke-kun en paz o mi puño te ara pagar...
- Pero... pero... – quiso objetar, mas la intimidante postura que había adoptado su amiga no se lo permitió, no era tan tonto como para provocarla, sabiendo de antemano la descomunal fuerza que poseía la joven – esta bien...
- Eh, y-yo... – esa melodiosa y tímida vocecita llamó inmediatamente la atención de todos, aparentemente se habían olvidado de la presencia de la joven en el lugar – y-yo ya me tengo que ir...
- Tan pronto Hinata... – a penas los ojos azules del chico se posaron sobre ella, esta no pudo evitar que un descomunal sonrojo se posesionara rápidamente de sus mejillas, lo que le obligo a dirigir automáticamente su mirada a sus dedos, con los que comenzaba a jugar nerviosamente, ahora era que el Uchiha la recordaba, ella era esa chica que estaba enamorada de Naruto desde la academia, y por su nerviosa reacción todo indicaba que seguía estándolo.
- S-si..., h-hasta luego Na-Naruto-kun, Sakura-san... – aquella seguridad que había demostrado solo minutos atrás se había esfumado completamente.
- Hasta luego Hinata, gracias por cuidar de Sasuke-kun... – intervino Sakura, quien le dedico una sonrisa amigable como agradecimiento.
- N-no f-fue n-nada... – antes de marcharse se dirigió al joven que estaba postrado en la cama, dedicándole una cálida sonrisa – q-que se recupere pronto Uchiha-san... – este se sorprendió un poco, ya que al dirigirse a él no había utilizado ese tartamudeo, comenzaba a creer que era una chica normal y que el único responsable de que actuara tan torpemente, era el rubio que se encontraba frente al pie de su cama.
- Sigo sin entender a Hinata¿no les parece que es bastante extraña...? – decía el de rubios cabellos, mientras se cruzaba confundidamente de brazos, a pesar de las muletas.
- Eres un caso perdido Naruto... – se expresó la pelirosa con cansancio.
- Uh¿qué quisiste decir con eso Sakura-chan? – al parecer seguía siendo tan inocente, que ni siquiera se daba por enterado de lo que ocurría en su alrededor.
- Idiota... – murmuro indiferente el otro chico, es que hasta él, que no solía prestar atención a esa clase de asuntos, se había dado perfectamente cuenta de los sentimientos de Hinata por él, simplemente se tenia que estar ciego para no verlo.
- ¡Agh...¡Sasuke¡¿acaso quieres que te de otra paliza?! – y todo indicaba que una nueva disputa verbal entre esos dos iba a ser desatada, Hinata pudo escuchar claramente como Sakura ya intervenía como mediadora de paz para detenerlos.
- "Por mas que me esfuerce, él nunca se dará cuenta de lo que siento..." – pensó tristemente la chica; se había quedado recargada sobre la pared, a un costado de la puerta de la habitación de Sasuke, escuchándolo todo.
Valla, así que Naruto la consideraba extraña, eso era algo nuevo para ella, aunque no lo culpaba, si alguien se comportará así frente a ella, seguramente pensaría lo mismo¿qué iba a hacer?, ya muchas veces había intentado dejar esa manía suya, pero simplemente no podía ir contra la corriente de su carácter, y así, pensando todo el camino en ello, regreso a su casa, donde indudablemente le esperaba una buena reprimenda.
Continuara...
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Pues trate de actualizar lo más rápido que pude, ya saben que cualquier comentario, duda o queja es bien recibida (n.n), y hablando de eso, quiero agradecer a quienes se tomaron la molestia de dejarme un comentario en el capitulo pasado, gracias a: IAmAkitoAndIAmAGirl, Potters-light, Rin Tsuki, Ryoga Skywalker, ky-kun y riza-trisha (gracias por seguir uno mas de mis fics riza y de verdad espero no decepcionarte (n.n), sinceramente muchas gracias por tomarse el tiempo de leer la historia y ojala que les haya gustado este capitulo (n.n), ahora si ya me despido, hasta la próxima...
