LOS PERSONAJES DE SUPERGIRL NO SON MÍOS, PERTENECEN A DC COMICS.


Guest: Yo también lo estoy ;)

Panther White: Siempre reír, siempre :)

56: Me alegra que te haya gustado, espero que este capítulo también. :)

Guest: Gracias, espero que te guste. :)

Alex: Ya sabes que a veces hacemos más complicadas las cosas de lo que son en realidad… Na.. en realidad Alex sólo se preocupa por su hermana. Saludos :)

Licborrego: Gracias, me alegra que haya sido de tu agrado. Esta historia es Supercorp, pero si hay escenas de las hermanas Sanvers :)

Romeroflor49: Gracias ;)

: Gracias, en este capítulo también sale Maggie, espero que te guste :)

Guest: Yo también…Me encantan ;)

Carma: Aguanta un poco más mujer…ya sabes que las mejores cosas se hacen esperar….;)

Cali: Gracias, espero que este capítulo también te guste :)

Wallbanger: ¡Muchas gracias! Espero que ames este también ;)

LMaggie: Jajajaja yo tampoco dejaría así a la pobre Lena… esta Kara… Saludos :)

EmSteps: Aquí está la continuación…espero te guste ;)

Gracias a todos por leer, y sobre todo a todos los de aquí arriba, que habéis dedicado un trocito de vuestro tiempo en comentar. Espero que os guste este segundo capítulo.


ADVERTENCIA: En esta historia, es Lex Luthor el que quiso expandir el virus Medusa.

La respiración de Kara aún era pesada cuando decidió dar una vuelta volando para despejarse. Aún se sentía un poco mareada y el aire puro de las afueras de National City, lejos del departamento de Lena, le vendría bien. Aterrizó literalmente de culo, abriendo un agujero, en la cima de la montaña más alta que rodeaba su ciudad. Se sentó contemplando la quietud de la noche e intentado tranquilizar a su palpitante corazón. Casi una hora después, cuando la ebriedad se había esfumado totalmente, decidió volver a su casa, para dormir un par de horas antes de volver a su trabajo como reportera. Si no llega a ser por los pequeños ronquidos que emitía Alex desde el sofá, su presencia hubiese sido pasada totalmente inadvertida.

-Alex.- le dijo Kara cogiéndola en brazos y llevándola a su cama.

-Kara, ya has vuelto.- le contestó ésta.- Lo siento. No debí dejarte sola el día de tu cumpleaños. Te quiero mucho Kara, siempre serás mi hermana pequeña. Perdóname. Yo sólo quería que fueran bien las cosas con Maggie y no he sabido ver, que ahora he de repartir el tiempo entre ella y tú, sin dejar a ninguna de las dos de lado.

-Yo también lo siento Alex.- le dijo Kara sentada en el borde la cama de su hermana.- Me he comportado como una niña malcriada. Tengo que entender que Supergirl no tiene ni un día de descanso, que ser una heroína conlleva una gran responsabilidad. Y esta noche no he cumplido. Tan sólo quería por un día volver a ser sólo Kara Danvers, pero las cosas no son así. Estoy muy contenta con tu relación con Maggie, nunca te había visto tan feliz. Y quiero que lo seas Alex, te lo mereces. Tú también has sacrificado mucho por mí, por todos.

-Kara, tú también te mereces un descanso y disfrutar de un día normal, sólo que no es tan fácil como decir "hoy es mi día libre". Porque en cualquier momento las cosas pueden ser un caos total y desmadrarse. Y necesitaremos a Supergirl para salvar el día. Por eso me he molestado cuando te he visto bebiendo, porque si Cadmus atacase de nuevo con Kriptonita, tú no estarías en tus plenas facultades y algo grave podría pasarte. Podría perderte y eso me da un miedo horroroso. Y por un momento he culpado a Lena.

- ¿A Lena?.- le preguntó girándose para mirarla a la cara.

-Sí, no sé. Si ella supiera quién eres, no creo que te hubiese pagado ni una gota de alcohol. No estoy diciendo que ella deba saberlo, es sólo que no sé. Si no hubieras estado con ella, no creo que se te hubiese ocurrido beber whiskey.- terminó Alex, intentado explicarse lo mejor posible.- No la traté bien por esa tontería.

-Lena no tiene culpa de nada.- suspiró Kara.- Ella me invitó y yo acepté las copas, y cómo bien dices, ella no sabe que soy Supergirl. ¿Qué tal ha estado el concierto?

-En realidad, hemos llegado tarde y no hemos podido entrar.- rió Alex, rompiendo la tensión que había en la habitación.

-¿Pero entonces que habéis hecho? Era muy tarde cuando fuisteis al bar.

-Me invitó a comer helado a su casa y…nos entretuvimos.- contestó escueta la hermana mayor.- Y luego fuimos a comer algo al chino de la esquina, el que abre 24 horas.

-¿Visteis alguna peli?.- cuestionó Kara inocentemente.- Seguro que comiste esas empanadillas de verduras. Dios, están tan buenas. ¿Verdad?

Alex la miró con cara de "¿En serio Kara? ¿En serio?" y Kara al fin entendió, sonrojándose furiosamente.

-Oh, oh, vale, vale, esa clase de entretenimiento.- dijo la rubia haciendo el gesto de las comillas. - ¿Y qué tal?

-¡Kara! ¡No me preguntes esas cosas! No te tendré que dar la charla sobre sexualidad, ¿verdad?.- rió Alex.

-¡ No! Ya tuve suficiente con escuchar a la señorita Valentine, me traumatizó.- le contestó.- Sólo quería saber que se siente al estar con otra mujer.

-Pues cuando te gusta una persona, no te importa que de qué género sea. Simplemente quieres estar con ella, en todos los sentidos posibles.- le comentó Alex.- Pero Maggie es muy fogosa.

-Voy a hacer como que no acabas de decir eso.- dijo Kara levantándose y tapándose los oídos.- Eso es información absolutamente innecesaria.

-¡Pero si has preguntado tú!.- y le tiró su almohada a su hermana pequeña.- ¿Y tú qué tal con Lena? Se veía que lo estabais pasando bien.

-Bien, sin más.- respondió Kara como si no fuera con ella el tema.

-¿Cómo que sin más? Según tus palabras textuales, Lena te estaba regalando el mejor día de tu vida.

-Me invitó a cenar al Planet y reservó todo el restaurante para nosotras solas. Incluso preparó su jet privado por si quería ir a Las Vegas, y voy yo y la llevo al bar donde trabaja Mon-El. Luego me llevó a su garaje y me dijo que eligiera uno de los coches que allí tenía, que así no tendría que ir nunca más en bus a entrevistarla. Y finalmente, me regaló una pluma estilográfica, con su bolígrafo a juego, con mi nombre grabado.

-¿Y dices que bien, sin más? Ni en mis mejores sueños he soñado con una cita así. ¿Dónde está?

-En su cama supongo, durmiendo.- le dijo Kara mirando hacia la ventana, desde donde se veía en la lejanía el gran edificio de L-Corp.

-No, ella no. Me refiero al coche. Dime por favor que has elegido algún deportivo, o descapotable.- dijo Alex con esperanza, mientras se imaginaba conduciéndolo con Maggie de copiloto, con el pelo alborotado.

-No lo acepté. Yo no quería sus regalos Alex, con su compañía era más que suficiente. – comentó Kara ciertamente angustiada.

-Entonces, ¿Por qué suenas tan triste si has pasado una noche espectacular? ¿Está todo bien con Lena?.- El lado protector de hermana mayor empezaba a hacerse notar.

-Realmente, no lo sé. Huí de allí Alex, como una cobarde. Casi salto por el balcón. Me fui tan rápido que hasta me olvidé de su regalo. A estas alturas, estoy segura de que me odia.

-¿Pero por qué huiste?.- preguntó Alex con cara de desconcierto- Si parece que Lena ha puesto el mundo a tus pies.

-Y lo ha hecho, sin duda alguna.- respondió Kara.- Pero casi me besa. Casi nos besamos. Y no en las mejillas, como lo hacen las amigas.

-Oh, vaya, eso no me lo esperaba.- dijo la hermana mayor sorprendida.- ¿Pero tú querías besarla?

- No lo sé. Sólo oía su corazón como un caballo desbocado, sentía su aliento rozando mis labios y veía sus ojos verdes brillar, con una inmensidad que nunca antes había visto. Y eso me asustó. Y huí como una chiquilla, incapaz de hacerla frente.- recordó Kara de ese instante.

-Deberías de hablar mañana con ella y aclarar lo que ha sucedido, o lo que no ha sucedido. Seguro que ella te escuchará. Y Kara, no le des tantas vueltas. Puede que tan sólo sea a causa del alcohol.- Dijo Alex mientras abrazaba a Kara.

-Espero que me reciba, porque de verdad, no quiero perderla. Creo que ella no sabe lo mucho que la aprecio.- decía la rubia mientras iba andando hacia la puerta.- Qué descanses Alex.

-Tú también descansa. Hasta mañana hermana.- le contestó la mayor de las Danvers.

Kara sonrió al ver un magdalena con una vela a medio derretir encima de la mesa de sala. Con el pensamiento de que mañana sería otro día, se acostó en la cama.


Jess se sorprendió al ver a su jefa ya en el despacho. No es que Lena, no fuese madrugadora, pero normalmente la secretaria llegaba unos veinte minutos antes que su jefa. Debajo de los ojos verdes de su jefa, Jess pudo advertir unas grandes ojeras.

-Buenos días, señorita Luthor.-le dijo amablemente mientras le llevaba su taza de café negro.- Hoy ha madrugado mucho.

-Bueno días Jess.- le contestó sonriéndole.- Tengo un día complicado y quería tener todo en orden. Gracias por todo lo que hiciste ayer, siento habértelo pedido pero fue todo tan de repente, que no pude hacerlo yo.

-No hay de qué, señorita Luthor. Siempre estoy a su disposición.- le dijo educadamente su secretaria.- Si no es indiscreción, ¿le gustó?

-Creo que sí.- dijo Lena tristemente, recordando el dolor que sintió en su pecho al descubrir el regalo de Kara aún en su apartamento, esa misma mañana.

-Me alegra que pueda contar con la señorita Danvers.- le dijo sinceramente Jess.- Es bueno verla con tan buen humor cuando está con ella. Y lo que haya pasado con la señorita Danvers, estoy segura de que se arreglará.

-¿Cómo? ¿Cómo has sabido?.- le dijo la morena desconcertada.

-Son muchos años trabajando con usted, señorita Luthor. Y he decirle que nunca la he visto tan feliz que con esa chica. Y aunque yo no conozca en profundidad a la señorita Danvers, si he podido ver el brillo que hay en sus ojos y su inmensa sonrisa cuando sale de su despacho.

-Gracias Jess.- le dijo Lena viéndola marchar.

-No hay de qué señorita Luthor.


Kara salía de CatCo con un dolor de cabeza impresionante. Se sentía muy humana ese día, no sólo por esa migraña, si no por la horrorosa sensación de angustia que tenía en su pecho. Tal era su malestar, que no había comido nada en todo el día. Se dirigía hacia L-Corp, con la intención de hablar con Lena. Recogió comida para llevar, aunque incluso el olor, le crease nauseas.

-Hola Jess.- saludó Kara al pasar por delante de su mesa.

-¡Kara, espera!.- Le dijo la secretaria, tapando con una mano el micrófono del teléfono, pero Kara ya estaba atravesando las puertas del despacho de Lena.

Se sorprendió al ver que Lena no estaba sola, si no que una imponente mujer la acompañaba. Aquella rubia, iba vestida con un traje de falda y chaqueta muy ajustado, haciendo que cada insinuante curva se le marcase perfectamente. Estaba sentada en el escritorio de Lena, con una pierna colgando hacia la morena y la otra pierna anclada al suelo. Antes de que Kara pudiera disculparse por la interrupción, aquella mujer se giró hacia ella, con una mueca de desprecio en su boca.

-¿Y tú eres?.- le dijo con desdén.

-Kara Danvers, su amiga.- dijo con rotundidad.

-Muy bien Kara Danvers, ya hemos visto la falta de educación que tienes al irrumpir así. Ahora, ¿Por qué no pruebas a salir y a tocar con los nudillos? O mejor, ¿por qué no te marchas sin más? Lena y yo aún tenemos muchos asuntos de los que conversar.

Lena aún seguía con gesto de sorpresa y el trozo de sushi que aún tenía en la boca, casi hace que se atragantase. No se esperaba que Kara se presentase en su despacho, y de haberlo sabido no hubiese aceptado comer con Melissa. Kara se veía totalmente abochornada por la situación.

-Melissa, este es mi despacho, no el tuyo.- dijo Lena levantándose.- Y yo di el permiso expreso de que ella tuviese la libertad de entrar y salir de L-Corp cuando ella quisiera, y eso incluye mi despacho.

-Lo siento señorita Luthor.- ahora hablaba Jess, que acababa de colgar el teléfono y acababa de llegar.- Ya sé que me dijo que hoy no la molestase nadie, ni siquiera la señorita Danvers, pero es muy rápida.

Todo el orgullo que había sentido Kara al ver como Lena la defendía de aquella víbora, se desinfló en cuanto oyó las palabras de Jessica. Lena Luthor no quería verla. Lena Luthor no quería que ella estuviese en su despacho. Y sin duda alguna, ver la sonrisa malévola de la tal Melissa, y sobre todo, ver cómo Lena agachaba la cabeza, sin negar aquello, le partió el corazón.

-En ese caso, mis más sinceras disculpas por la interrupción señorita Luthor.- lo dijo de la manera más profesional que pudo, aguantando las terribles ganas que tenía de llorar. Salió de allí sin esperar respuesta, esquivando a Jess en la puerta.

-Kara, lo siento mucho.- le dijo ésta al pasar por su lado.

-Yo también.- contestó Kara en un suspiro inaudible.


La verdad es que los entrenamientos con Alex, siempre eran buenos, pero ese día lo necesitaba más que nunca. Y aunque su hermana había respetado el veto de silencio que Kara estaba haciendo, sabía que algo pasaba. Y que Kara se lo contaría cuando estuviera lista. Esperó pacientemente a que Kara destrozase casi una centena de coches en el viejo desguace abandonado para acercarse hasta ella. No le dijo nada, sólo la abrazó, como cuando eran unas niñas. La tensión de los hombros de Kara se relajó al instante y susurró un gracias contra el pelo de Alex.


Esa aún seguía ahí. Aún seguía con Lena. Kara no sabía cuantas vueltas había dado alrededor de la ciudad esperando a que esa se marchase y dejase sola a Lena. Tenía la imperiosa necesidad de hablar con ella, aunque fuese como Supergirl, sólo para verla sonreír otra vez. El recuerdo de la mirada de Lena dolía, y mucho. Porque Kara había visto aquellos esmeraldas ojos una y mil veces, y siempre se había perdido en ellos. Pero siempre lo que había encontrado era felicidad, chispas de emoción y una innata picardía. Pero en menos de veinticuatro horas, sólo había hallado vergüenza, pena y frialdad. Y Kara no quería que se sintiera así con ella. No quería ser por nada del mundo, un motivo más para la tristeza de Lena. No. Ella quería todo lo contrario. Ella quería ser un motivo más por el que sonreír. Y si tuviera el remedio para todos los males de Lena, lo haría sin dudarlo.

La siguiente vez de Kara rodeó en edificio de L-Corp y vio con sus rayos x a través de las paredes, su respiración se paralizó. Ya no estaban en el despacho de Lena, ahora estaban en el bunker en el que tan sólo un día antes había estado con Kara. Y esa tal Melissa tenía un arma. Un arma en su mano. Apuntando hacia la morena. Un calor sobrehumano le empezó a hervir la sangre, y sin quererlo sus rayos caloríficos se estrellaron contra el gran edificio. Sin pensarlo ni un segundo se precipitó contra el muro blindado del bunker de Lena. Las dos mujeres se sobresaltaron al verla. Lena y esa estaban sentadas muy cerca la una de la otra. En menos de un suspiro arrebató el arma de las manos de la rubia, con tal mala suerte de que apretó el gatillo sin querer, disparando el arma contra la gigantesca tele de Lena.

-Otra que entra sin llamar, ¿eres amiguita de la otra no?.- otra vez utilizaba ese tono despectivo que ponía de los nervios a Kara.

-¿Qué haces aquí Supergirl?.- le dijo Lena cruzándose de brazos.

-Vi el arma.- Kara se sorprendió al ver que Lena la miraba de una manera acusadora y no de agradecimiento.- Pensé que intentaba hacerte daño.

-Está bien Supergirl.- Lena fruncía los labios intentando controlarse.- Sólo que esa arma es mía. Así que por favor, si me la devuelves.

Kara hizo lo que Lena le había pedido y no pudo evitar dejar una caricia en el brazo de Lena, que ésta rechazó con cortesía, dándose la vuelta hacia Melissa.

-Siento lo de la televisión señorita Luthor.- se excusó Kara.- Sólo quería protegerla.

-Pues ya ves que lo le hace falta protección Supertorpe.- rió la rubia mientras ponía una mano en la espalda de Lena.- Así que si no quieres destrozar alguna cosa más, lo mejor es que te marches. Lena y yo aún tenemos mucha noche por delante.

Otra vez Lena callaba, sólo que en esta ocasión su expresión era de enfado. Más bien de un cabreo monumental, aunque intentaba mantener la compostura. Se mordía el labio con fuerza, y su mirada irradiaba una oscuridad inmensa. Se giró, intentando dejar de fijarse en Supergirl, y se sirvió una copa, para ver si así sus nervios se calmaban. Se sentía la persona más miserable del planeta. Otra vez traicionada por las personas que quería. Que amaba. Kara se impulsó y salto hacia el cielo, concentrándose en la brisa golpeando su cara. Hasta que oyó la voz peyorativa de esa, dirigiéndose a ella, "Hasta nunca Superperdedora".


Alex y Maggie seguían con los ojos a Kara por toda la habitación. Ésta no paraba de moverse por ella, haciendo exacerbados gestos con la cara y ademanes con los brazos, mientras imitaba de una forma infantiloide a alguien.

-Itri qui intri sin llimir, ¿iris imiguiti di li itri ni? Idios Sipirpirdidiri. (Otra que entra sin llamar, ¿Eres amiga de la otra no? Adiós Superperdedora) ¡AHHH!. La tengo un…un… asco. ¡Ahh!

-¿Pero a quién?.- se atrevió a preguntar Maggie.

-A esa tiparraca.- Kara les contó todo lo que había sucedido en ese día con Lena y esa.- A Esa víbora. A esa insufrible.

-Muy simpática no parece no. ¿Qué es amiga de Lena?.- cuestionó Alex.

-Parecía muy a gusto con su compañía. ¡Llevan todo el día juntas! ¡Incluso la llevó a su bunker!¡Buff!.- A Kara le ponía enfermar pensar que aún podían seguir juntas.

-¿También te llevó a ti anoche no?.- le respondió Alex.

-Sí, pero yo no soy como esa. No me da buena espina esa tía. Trata a Lena como si fuera de su propiedad, y encima va y me dice: "Lini y yi ain tinimis michis cosis qui hicir pir li nichi." (Lena y yo aún tenemos muchas cosas que hacer por la noche)

-¡Caliente!.- se le escapó a Maggie, a lo que las dos hermanas la miraron.- Perdón. ¿Puede que sea su novia?

-¿Quién? ¿ESA? No. Imposible. En la vida. Jamás. Nunca. Inviable. De ninguna de las maneras posibles. Nanay de la China.- dijo Kara mientras negaba con la cabeza vehementemente.

-Pero aparte de lo maleducada e insoportable que es esa chica, ¿Por qué estás tan molesta?.- le preguntó su hermana.- A ti no te gusta Lena, ¿no? Te recuerdo que ayer la rechazaste, ¿Así que qué más te da con quién pase el tiempo?

- ¿A mí? ¿Lena?.- Kara empezó a reír nerviosamente y sonrojarse violentamente.- No digas tonterías Alex, Lena es mi amiga. Y sólo quiero que no sufra, y mi intuición me dice que esa no le va a traer más que problemas.

-Entonces por qué suenas tan cel…- pero las palabras de Maggie fueron interrumpidas por Kara.

-Lena.- dijo Supergirl, al oír los latidos del corazón de la morena como si fuesen bombas estrellándose contra su pecho.

Cuanto más se acercaba Kara volando a donde estaba Lena, más pensaba que se le iban a romper los tímpanos por culpa de aquel corazón desbocado que no dejaba de resonar en ellos. Supergirl vio un descapotable negro por la carretera secundaria que llevaba hacia las colinas. Y ahí estaba Lena, con el pelo suelto, conduciendo como una loca. Kara temió por un instante al ver lo temerosa que era Lena con el coche, pero curva tras curva, fue subiendo por una de las montañas.

Se acercó un poco, lo justo para poder observarla mejor, pero sin que la morena la pudiera llegar a ver. Lena se había puesto una cazadora de cuero, para protegerse del frío. Y un hermoso pañuelo de color rojo ondeaba libre junto a su hermoso pelo. Tampoco debía de haber sido un buen día para ella. La pequeña de los Luthor aparcó en el mirador más alto que había. Salió de su coche y se apoyó en el capó, cerca de la valla protectora. Kara la vio sacar algo del bolsillo de la chaqueta, e instante después, Lena prendía un cigarrillo. Fumaba despacio intentando calmar la tan conocida ansiedad que empezaba a hacer mella en ella.

Supergirl la contempló lo que pareció una eternidad y justo cuando iba a concederle a la morena un momento de privacidad. La escuchó llorar, tan silenciosamente, que parecía su imaginación. Pero los pequeños espasmos que pegaba el cuerpo de Lena se lo confirmaron. La angustia de Kara creció junto a la de Lena en aquella noche de luna llena. Y aunque la rubia en otra situación no hubiese dudado en acercarse hasta Lena y abrazarla, ahora sí lo hacía. No quería incomodar mas a la morena, así que voló como un rayo a través del oscuro cielo. Se recorrió el país entero en busca de una flor concreta, que por suerte encontró. Cuando volvió a National City, ni diez minutos después, Lena aún seguía allí. Aunque al de poco tiempo, emprendió la marcha hacia su casa. Supergirl la siguió hasta allí, hasta que Lena estaba a salvo.

La morena miraba pacientemente la pantalla del ascensor, como subían de uno en uno los números hasta llegar al último. Se desabrochó la cazadora que aún llevaba puesta, y se quitó el pañuelo del cuello. Intentaría dormir algo, aunque dudase de lograrlo. Con las prendas en un brazo y las llaves de su casa en la otra mano, se encaminó por el largo pasillo. Se sorprendió al ver una nota en su puerta, junto con una hermosa plumeria blanca. Con dedos temblorosos la recogió y leyó con atención: "Lo sentimos Lena, tus amigas K y S." Un suspiro se escapó de sus labios.


Kara no se acordaba para nada del juicio contra Lex Luthor. No había sido consciente de todo el tiempo que había permanecido en la otra realidad alternativa. Abrumada por volver a ver a Lena en estas circunstancias, suplicó a su hermana Alex y a Maggie para que fueran con ella al juicio. La morena no se veía nada bien, su ya de por si nívea piel aún se veía más pálida, con grandes ojeras y bolsas, y con un imperceptible tic en su labio superior. Además sus manos temblaban considerablemente. Justo cuando Kara iba a abandonar su banco para cercarse hasta ella, esa hizo aparición en la sala, por detrás de Lena.

-Esa es esa.- les dijo Kara a su hermana y a la novia de ésta.

-No está nada mal.- dijo la policía haciéndole un chequeo rápido, a lo que las dos Danvers la miraron a la vez.- ¿Qué? ¡Es verdad!

Kara agudizó su oído al ver que un hombre mayor se acercaba hasta ellas.

-Buenos días señorita Luthor. Lamento no haber podido tratar con usted el día de ayer. Espero que mi hija le haya dado las indicaciones adecuadas y su encargo especial.- le dijo el hombre amablemente.- Disculpe a Melissa si ha cometido algún error, acaba de graduarse.

-Buenos días señor Baker. No se preocupe, Melissa ha hecho un gran trabajo. Ha sido agradable pasar tiempo con ella.- le contestó cortésmente Lena.- Una se siente segura con un arma, de eso no cabe duda.

-Sí quieres podemos cenar esta noche, ¿Te apetece?.- le dijo seductoramente esa tal Melissa a la morena.

-¿Ya te has enterado de quién es esa?.- le susurró Alex, haciendo que no pudiera oír la respuesta de Lena.

-Sí, esa Barbie abogada del demonio es Melissa Baker, la hija del señor que está junto a Lena Le acaba de pedir una cita.- le respondió sin dejar de mirarla. Ésta pareció notar la mirada sobre ella y vio a la reportera que ayer irrumpió en el despacho de la morena. La saludó falsamente con la mano, haciendo que Lena se girara también. Se paralizó al ver allí a Kara, pensando que tal vez habría venido a apoyarla, pero en cuanto vio la libreta de notas entre las manos de la rubia, comprendió que sólo estaba allí por trabajo.

-Kara, si no dejas de mirarla así, la vas a chamuscar.- le reprendió su hermana.

-Ojalá…

El juez entró en la sala y a su vez Lex Luthor. El traje de preso de color negro, resaltaba la blanca piel del chico. Los ojos azules se posaron al instante en su hermana pequeña, a la que sonrío con sorna. Después de tantos años, Lex aún seguían siendo igual de arrogante como lo era de pequeño.

-Te veo bien querida hermana.- le dijo arrastrando las palabras.- Aunque tal vez te vieses mejor en una caja de pino a dos metros bajo tierra.

-¡Orden en la sala!.- pidió el juez, golpeando el mazo fuertemente.- Señor Luthor la próxima vez que hable sin permiso, volverá a su celda.

Lena testificó segura de sí misma. Si, estaba nerviosa, más de lo que recordaba haber estado toda su vida, pero era una cosa que debía de hacer. Por mucho que le doliese ver allí a Lex, ese chico que allí estaba sentado escuchándola atentamente, no era su hermano. Era un loco psicópata que había asesinado y torturado a miles de personas. Y estaba convencida de que si volviese a quedar en libertad, lo seguiría haciendo. Y no lo iba a permitir bajo ningún concepto. Aún así, era difícil mantener la compostura. Buscó en toda la sala, alguna mirada familiar que le diera el ánimo necesario y la fuerza para seguir con su discurso. A tenor de lo que pensaba Lena, Kara no estaba tomando notas sin parar, si no que estaba observándola atentamente con una sonrisa en sus labios. La rubia le dedicó un "Tú puedes" silencioso, a lo que Lena carraspeó y siguió con su testimonio más convencida que nunca.


Ya por la noche, Lena estaba en su despacho, bebiendo una buena de copa de whiskey mientras veía su propio reflejo en el gran ventanal de su oficina. Suspiró, otra vez, contra el vaso, antes de dar un sorbo al fuerte licor. La garganta le quemaba, pero no le importaba. Ya había pasado todo. Había sido sin dudar un largo día, pero ya había llegado la noche. Se sorprendió al ver por el cristal ver entrar a Kara Danvers, con una pequeña bolsa de papel en las manos. La rubia había esperado a que Jess se fuese para colarse hasta allí, sólo para que Lena no le echase la culpa a su secretaria.

-¿Kara?.- dijo la morena mientras se giraba hacia ella, con su ceja izquierda levantada.

- Hola Lena.- le dijo tímidamente la rubia sonrojándose.- Siento molestarte, siento no haber pedido una cita, pero necesitaba verte. He traído donuts, ¿te gustan verdad?

-Sí estás aquí como reportera, no tengo comentarios.- le dijo seria la morena.

-No, no Lena, estoy aquí como amiga.- le respondió Kara acercándose a ella.- ¿Por qué aún somos amigas? ¿Verdad?

-¿Y tú me lo preguntas? ¿Por qué le dijiste a Supergirl que me espiase ayer? ¿Y el bunker y las plumerias?.- interrogó Lena.- Me parece muy sospechoso que justo el día antes del juicio contra Lex, Supergirl no dejase de pasar por al lado de L-Corp.

-Jamás le diría a Supergirl que te espiase.- le contestó Kara con indignación.- Y Supergirl tampoco lo haría. No traicionaría tu confianza, nunca te traicionaría. Ni aunque me torturasen. Y Supergirl tampoco. Somos tus amigas Lena, por favor, créeme. Nos preocupamos por ti, de verdad, no es más que eso. Lo de las plumerias si que fue cosa mía, pero sólo quería que fuese un detalle. Arreglar las cosas contigo.

-Está bien Kara.- Lena había visto la cara de súplica de la rubia al hablar y de verdad quería creerla.- Puede que haya estado un poco paranoica con todo esto de Lex.

-Lo siento Lena.- dijo de corazón Kara.- Otra vez no he estado a tu lado y soy un desastre con patas.

-Puede que un poco.- rió Lena.- El donuts de chocolate es para mí, ¿no?

En realidad no lo era, pero Kara se lo dio con gusto. Volver a verla así de sonriente, merecía la pena todo. Incluso darle su donuts más preciado. Aún no habían hablado sobre lo que había ocurrido la otra noche en el apartamento de Lena, pero tanto la rubia como la morena, sabían que no era el momento. Ambas mujeres se abrazaron intensamente, necesitándose la una a la otra, mucho más de lo que pensaban.

-¿Qué tal estás?.- le preguntó Kara una vez sentadas en el sofá blanco.

-Bueno, es extraño. Por una parte siento un alivio enorme al saber que Lex no podrá hacer daño nunca más, pero por otra parte Lex fue el único que me dio una bienvenida calurosa a la familia.- le dijo Lena nostálgica.- Cuando éramos pequeños le admiraba. Me parecía casi un súper héroe. Era muy inteligente y a su modo cariñoso.

-Lena.- Kara le sujetó la mano con fuerza en señal de apoyo.- Estoy segura de que Lex fue un gran hermano en su momento pero hoy en día ese Lex no existe. Ya oíste lo que te dijo en el juicio.

-Eso no fue nada comparado con lo que me dijo en prisión.- contestó Lena recordando las lindezas que le había dicho su hermano cuando después del juicio había ido a verle a la cárcel.

-¿Quieres hablar de ello?.- Lena movió su cabeza negativamente.- Está bien, pero quiero que sepas que eres una gran mujer, inteligente, hermosa, luchadora y poderosa. Y que todo lo que te haya podido decir, es mentira. Sólo haces que este mundo sea mejor, una y otra vez. Has ayudado a mucha gente y has salvado a mucha otra.

-Me halagas Kara.- dijo Lena sonrojándose.- Kara, lo del veto de ayer, era porque estaba reunida con mi abogada. Sabes que eres bienvenida siempre.

-Gracias Lena. Hablando sobre esa mujer…¿Hace mucho tiempo que la conoces?.- le preguntó Kara.

-Desde hace algunos años, es la hija de mi abogado, ¿por?

-No sé...Esa chica no me dejó muy buena impresión…

-Bueno, es bastante directa. Aún le falta aprender a mantener la calma, pero no es mala chica.- le contestó Lena.- Me recuerda un poco a mí cuando era más joven.

-No pegáis ni con pegamento.- le dijo Kara mirándola intensamente.- Esa no es buena. No sé, pero lo intuyo. Creo que quiere algún tipo más de relación que la de cliente y abogada. No creo que debas pasar tiempo con ella, Lena.

-Vaya, Kara.- dijo Lena levantándose.- Si la otra noche me rechazaste, ¿por qué te importa tanto que Melissa quiera algo conmigo?

-No me importa.- mintió Kara nerviosa, levantándose a su vez.

-Ah, ¿no? ¿Y por qué suenas a una novia celosa y posesiva?.- le cuestionó Lena.

-Porque yo…yo…- Kara sujetó a Lena de la cintura y la atrajo hacia sí con manos temblorosas. Miraba a aquellos ojos verdes con adoración. La respiración de Lena agitándose por la cercanía de Kara, y el propio corazón de ésta acelerado no ayudaban a que las palabras fluyesen en su garganta- Porque…yo…yo….