¡Hola! Y aquí el capítulo II. Es bastante corto, pero es donde empezará el sorato. Dije prisas no. Tenía que situarme. A ver qué tal. Por cierto, lo dedico a Alda-gracie porque como soy un inepta, me fui de convivencias y no pude felicitarla. Así que es para tí, Grace, no es mucho, pero bueno...

Espero que os guste.

Desde la ventana de la biblioteca observaba un montón de nubarrones negros que adornaban el cielo impregnado de rancia tristeza. Una especie de nostalgia enterrada en mi alma me hacía permanecer solo en la biblioteca, rodeado de libros gruesos empolvados y soledad. Leía e intentaba mantener mi mente ocupada con los versos de Balzac; aún que había algo que no me dejaba reposar. Lo peor de todo es que no sabía qué. Me sentía vacío y a la vez mi cabeza se llenaba de pensamientos estúpidos.

Apoyaba mi cabeza contra la palma de la mano y pasaba páginas y páginas sin leerlas. Letras y letras que algún tipo dado a la inspiración había escrito imaginando que generaciones y generaciones leerían sus estrofas. Y no se equivocaba.

Tenía ganas de salir de esa prisión y cambiar de aires, conocer la otra cara de la vida, una que no estuviera marcada por triviales reglas de moral y tipos a los que sólo les importaba llegar a un estatus social lo bastante alto como para comprarse un Corvette.

Mis ojos se iban cerrando lentamente junto al silencio que reinaba en el ambiente y el olor a cerrado cuando en mi oído oí susurrar.

-Yama...- De manera sugestiva. Hice un brinco involuntario lanzando algún libro al suelo.

-¡¡Eres idiota o qué, Motomiya!!- Grité furioso.

-¡Calma, calma!- Un chico más joven que yo con el pelo revuelto y moreno de piel se disculpaba alzando las manos- Te venía a buscar.- Le iba a atizar cuando un grito y mirada severa del bibliotecario nos echó del lugar. Entonces me condujo hacia la salida del internado, donde esperaban Kido y Yagami bastante mudados, en especial Taichi. Llevaban americana y corbata, como si fueran a misa, mientras que mi ropa consistía en un abrigo de segunda mano y unos pantalones de pana vieja. Se esperaban con cara de agobio y mirando el reloj mientras llegábamos hacia ellos. Eran mucho más de las cinco y me había olvidado completamente de la cita. Reconozco que soy un desastre para la puntualidad. Salimos de Thomsen Hill, el pueblo donde se encontraba Seatterfield y llegamos a la parada de autobús que nos llevaría a Nueva York.

-Qué Ishida, ¿qué se supone que estabas haciendo? ¿Deberíamos pensar mal, no?- Taichi y su ironía. Jyou en cambio no dejaba de mirar su reloj caro.

-Hemos perdido tres autobuses. Ishida, te felicito; creo que has batido el récord.-

-Callaos de una vez. No creo que se haya ido la Tachikawa. Debe de estar acostumbrada a esperar hombres.- Dije enfadado. Taichi me hubiera dado una paliza si no fuera porque el autobús llegó en ese momento. No me faltó por su parte una mirada de advertencia.

El vehículo que llegaba los sábados a Seatterfield era viejo y desprendía un olor a carburante quemado. El conductor fumaba muchísimo y siempre olía a sudor y tabaco. Daba bastante asco. Y siempre vigilaba que pagásemos al subir. Y eso que era un autobús en el que nunca quedaban asientos libres o tenías que cederlos a los ancianos.

- Espero que Mimi esté allí- No paraba de repetir Taichi ensimismado en una atractiva chica castaña.

-¿Cuántas veces lo has dicho?- Dije agarrándome a la barra de metal del viejo bus.

-Eso es envidia-

-Sí, me muero de ganas de quitártela- Ironicé.

-Eh, ¿Qué tal si pensamos a dónde ir? Por si no lo sabéis, Nueva York es grandioso-. Añadió Davis.

-Buena observación, Motomiya, serás algo grande-.

-Oye Ishida, ya basta de sarcasmos, apuesto algo a que tu no conoces ni la mitad de Nueva York- Me recriminó Jyou, poniéndose bien la corbata. Tenía razón. En verdad, sólo había ido un par de veces, cuando mi padre nos llevaba a T.k y a mí a las carreras de caballos. Pero yo no iba a ser menos que Kido; además de que se me daba bien mentir.

-No digas bobadas. Claro que conozco la gran ciudad. He paseado incontables veces por Broadway, conozco los locales de las estrellas de cine e incluso he contado alguna vez los patos de Central Park.

-Pues que bien, serás tú quién decida a dónde vamos a ir- Soltó Taichi- ¿Te parece bien, rubio?

-Me parece estupendo-. Soy un estúpido orgulloso.

El autobús hizo una gran frenada que por poco nos deja sin nariz y bajamos sobre la calzada impregnada de lubricante y cosmópolis. En la parada nos esperaban dos chicas que no se parecían absolutamente en nada. Sólo al verlas, se podía percibir que eran las antípodas. La que supuse que era Midori, de veintidós años, era una mujer bajita, no muy delgada y de aspecto tímido. Parecía una niña y era cinco años mayor que yo. Qué curiosas son las chicas. Llevaba un vestido parecido al de la fotografía que me enseñó Kido; azul y de segunda mano hasta las rodillas, un sombrero y zapatos sin tacón.

Tachikawa era algo espectacular sus dieciséis años. Todos los hombres que allí se encontraban no podían evitar voltear al verla. Sobre su cuerpo llevaba un abrigo rojo de piel que le llegaba a la mitad del muslo. Llevaba unas medias negras y unos zapatos altísimos que combinaban con el abrigo. Su pelo, largo y castaño, estilizaba su rostro maquillado y medio tapado por una boina negra parisina. Era la sofisticación y el contoneo personificados. Incluso se apoyaba en la parada de autobús de manera sugerente.

Mi pobre amigo Taichi al verla casi le da una lipotimia y un poco más y se mata al bajar del vehículo. Kido en cambio, no perdió sus formas y al presentarse frente a Midori le dio un tierno beso en la mejilla. Motomiya y yo reímos al ver la situación de Taichi.

-¿Qué te has creído haciéndome esperar tanto? A ver si te crees que por salir contigo te voy a estar siempre detrás.- Le decía la chica después de darle un leve manotazo en la cara.

-Mimi...preciosa...no...no...es...que...estábamos...pensando...dond..onde...ir...¿Verdad Ishida?- Intenté dejar de reírme de él y atender a la mirada de la chica que me pedía una respuesta.

-Pues sí...Euuh...- Sólo conocía un sitio- Podríamos ir al hipódromo... Hoy es sábado y hay las carreras nacionales...- Todos menos Mimi me miraron atónitos por mi gran proposición. Supongo que para Kido y Taichi el lugar más romántico no era precisamente un hipódromo.

Mimí me miró ensimismada, lo juro, por un momento noté deseo en su mirada, se me acercó a dos centímetros y dijo:

-Me parece estupendo. Siempre, había deseado que alguien me llevara a las carreras- Se puso a hacer círculos en mi abrigo con el dedo- Seguro que a Taichi le parece estupendo-.

-Pues...¡Pues claro, Ishida, que gran idea!- Noté como le temblaba la voz. Taichi me empezó a dar pena.

Entonces todo el grupo nos dirigimos hacia el hipódromo que se encontraba no muy lejos. Durante el camino Mimi me iba mirando mientras paseaba agarrada a Yagami. No era para nada discreta. Creo que era la primera chica que me miraba de esa manera. Y doy gracias que Tai no se diera cuenta en ese momento. Años después supe que Tachikawa actuaba en clubs nocturnos haciéndose pasar por mayor de edad. Debía estar acostumbrada a ser acompañada por hombres con dinero y su corazón no pertenecía a nadie. Y suponía que le gustaba el hipódromo porque allí se apostaban cantidades insospechadas de dinero.

Al llegar ya se oían los gritos de los postores, el paso de caballos campeones , jockeys presumiendo sus medallas y chicas como Tachikawa acompañando hombres con mucha fortuna. Me acordé entonces de mi padre y de T.k. A mi hermano le encantaban los caballos. Le aparecía una sonrisa de bebé cuando los veía competir por la victoria. Y mi padre era capaz de hacer lo que fuera para sacarle una de esas sonrisas. Y yo flaqueaba cuando mi hermano, ya enfermo, sonreía.

Absorto en los pensamientos de mi familia me había perdido. Había perdido de vista a Taichi y a Mimí, a Motomiya, a Kido y a su novia. A decir verdad, no me importó demasiado. Me seguía sintiendo sólo con o sin ellos. Así que decidí acudir al lugar de la pista que me traía recuerdos de mi querido hermano.

Sí, donde se encontraban los boxes de los caballos que no iban a participar. En un pasillo largo en el que se asomaban las cabezas de esos animales que tanto le gustaban a T.k.

Recuerdo

-Mira, hermano- Un pequeño niño de apenas siete años señalaba con su índice un caballo no muy grande y con un ojo nublado. Era delgado y con un aspecto enfermizo. Un chico, bastante más mayor que él, rubio, le cogió en brazos para que pudiera llegar mejor a verlo.- ¡Éste es el caballo más bonito!

-¿Porque dices eso, T.k? Está enfermo y pronto le tendrán que sacrificar- Le respondió el mayor- ¿Quieres que te enseñe los más bonitos del hipódromo?-

-¡No! ¡A mí me gusta éste!- Gritó el niño- lo que pasa es que está triste-.

-¿Y por qué T.k?- Le preguntó.

-Pues...- El pequeño estiró el brazo y acarició la cabeza del animal- Porque nunca le han dejado ser como los otros caballos- .

-Le hubieran dejado si estuviera en plena forma, igual que los demás-

- Él... también podría correr...si hubiera habido alguien dispuesto a montarle, Yamato- Dijo el niño sin dejar de acariciar al animal. Su hermano lo miró con lástima.- Si alguien hubiera confiado en él...Correría. Correría más rápido que los demás caballos. Y sería el más bonito de todos. Pero está triste y sufre. Y se ha olvidado de ser un caballo-.

-T.k...estoy seguro que este caballo ha sido feliz. Y seguro que ha habido muchos jinetes que se pelearon por él. y...- Una voz rota interrumpió las explicaciones del hermano mayor. Unos tres hombres se acercaron al caballo viejo y lo ataron a un palo. El hombre le dijo al mayor:

- Te equivocas... Esta bestia no vale nada. Apenas se mueve y ya no sirve ni para transporte-. Uno de ellos llevaba un rifle y los otros dos lo ataron bien para que éste no pudiera moverse. El animal con el ojo que le quedaba miró a los dos chicos fijamente.

-¿Van a matarlo, Yamato?- Su hermano apoyó su cabeza contra su hombro y le abrazó, cerrando los ojos.

-Dejará de sufrir, T.k-. Entonces se oyó un tiró seco y el ruido de un gran cuerpo desplomarse en el suelo.

Fin del recuerdo

Aún recordaba el cuerpo de T.k temblar al oír el cruel disparo. Nunca podría olvidar nada de lo que hizo T.k. Díos mío, en ese momento quise llorar y jamás detenerme. Ya no tenía al pequeño T.k. Ni tampoco a mi padre que vendría a recogernos para llevarnos en coche a casa. Ni la suculenta comida que tenía preparada mi madre al llegar.

Volví a la desalmada realidad. El box donde se encontraba aquél caballo estaba vacío. Pero no todo estaba igual. En frente había una chica. Me sentí totalmente extrañado.

Sí, en frente del box había una chica y lloraba. Iba muy abrigada, sólo le veía el rostro, el pelo y unas piernas de aguja. No logré entender por qué pero no pude desviar mi mirada de ella. No era para nada llamativa, al contrario, y su rostro estaba manchado y empapado de lágrimas. Su pelo tapado por una gran gorra era pelirrojo, pero de un color apagado; que le caía liso y débil por encima de los hombros de un abrigo unas cuantas tallas más grande que ella. E iba descalza. Se aferraba a la puerta del box, temblorosa y con una respiración agitada. En un principio no supe qué hacer.

Me acerqué lentamente a ella, con un poco de miedo de poder asustarla; pues me recordaba a alguien en grave peligro. Lo que decidí hacer fue sacar de mi bolsillo un pañuelo y ofrecérselo lentamente. Hacía mucho frío.

La chica; que temblaba; se giró disimuladamente hacia mí, agarró el pañuelo y con él se tapo la boca. No dijo nada. Me extrañó percibir que estaba preocupado po una total desconocida.

-¿Qué te ocurre?-

To be continued...

¡Fin del segundo capítulo! Lo hice a contrareloj porque me iré de vacaciones y no tendré tiempo. ¿Qué os ha parecido? ¿Bien? ¿Fatal? Dejad reviews!! TT Tenía un montón de proyectos en la cabeza y me estoy encargando de pasarlos a papel. En fin, muchas gracias a los que seguis mi historia.

Agradecimientos especiales a:

· ragamuffing: ¡Sí que he visto el club de los poetas muertos! Me gustó mucho, a parte de que Robin Williams es uno de mis actores predilectos. Me algro que sigas mi historia y espero no defraudarte! ;-)

· sakura 03: ¡Hola preciosa! Como me alegra que siempre leas mis historias y que te gusten! En este cap. tampoco ha habido mucha acción, pero tampoco se tratará de una historia de acción y aventuras. Ya verás, y ahora es cuando empezará el Sorato. Y por Garda y Cenit... Lo actualizaré, sí, el caso es que no sé cuando... Bueno, espero que te haya gustado!!

· Kyoko-4ever: Quina alegria que t'agradi! Em sap greu pel T.k, però es que als meus plans no hi entra la màgia en aquesta història...Tot i que el record que he posat, l'he fet pensant en tu! I si, s'ha fet pesat, pero es que m'havia de situar. -- I sobre el caràcter d'en Yamato... es genial que t'agradi, es precisment aquesta visió que volia donar d'ell. No el típic "sexy-boy" sinó al revés. I ja veuràs el perquè. De veritat, es un plaer que t'hagi agradat i espro que el segon també.

·girl takari93: ¡Lo siento por T.k! Pero no podré hacerlo resucitar, lo siento... TT Agradezco de todas formas que la leyeras y espero que te guste!

·SkuAg: Oooh, es genial que una escritora tan buena como tú me diga que voy por el buen camino. Te lo agradezco muchisimo! Y espero que te siga gustando!!

·rikasora: Hola amiga! Qué bien que aunque te costara hacerlo, añadiste un review. Siempre te los agradeceré!! Y también me encanta que te haya gustado el principio, y sobre lo del sueño, ya verás la relación que tendrá con la trama. ¡Cuídate mucho!

·Anotis: Me alegra que comentes la historia con lo que te ha gustado. Yo también odio fumar, pero lo que tu has dicho... Un yamato de 17 años fumando es algo irresistible XD Espero que te guste la continuación!

Y aquí acabo! No creo que tardé mucho para el tercer capítulo. Gracias por todo!

Utenarose