Disclaimer: Harry Potter y su universo pertenecen a la autora J. K. Rowling la trama original de esta adaptación pertenece a la autora Lynsay Sands.
The Key - Capitulo I
La fortaleza Malfoy, Escocia — Junio de 1395
—¿Casarme con Qué?—
— No con "Qué" sino con "Quién". Y como ya le he dicho, el rey consideraría un gran favor si usted se casara con Lady Hermione Jane Black— Lord Severus Snape miró fijamente al escocés delante de él , silenciosamente maldiciendo al Rey Albus Dumbledore por enviarlo en esta misión.
Este era el segundo casamiento que él había arreglado en varios meses, el primero había sido el de su propio primo Regulus Black con Marlene McKinnon. Él supuso que él debería estar agradecido de que esa boda hubiera sido fácil. Este resultaba ser un caso casi imposible.
—Una inglesa— Draco Malfoy hizo una mueca ante la desagradable idea —Sí. Seguramente que él lo va a considerar un gran favor si yo tomo a una de sus vacas y la dejo fuera de sus manos. ¿Quién es ella? ¿Una es de sus bastardas sangre sucias?—
—Usted... — arrastró sus palabras como si de una serpiente se tratara, Severus aferró la empuñadura de su espada.
—¡No! — Con la mitad de la espada fuera de su vaina, Severus hizo una pausa y miró al hombre que había hablado. Era el obispo Remus Lupin. El rey Albus Dumbledore había presionado al sacerdote retirado para que volviera al servicio para casar a Regulus con Marlene. Con esa tarea cumplida, él todavía no había recibido el permiso para regresar a su tranquila vida. No. A su llegada a la corte para dar cuenta del éxito de su misión, se habían enterado de que otro matrimonio debía ser realizado de prisa, un casamiento para proteger a Lady Black. Por raro que pareciera, para ofrecer esa protección a Lady Black, su hija debía casarse tan pronto como fuera posible, y con alguien que viviera lo más lejos posible del feudo de Black al sur de Inglaterra y hacerlo lo más pronto posible.
Escocia había parecido la mejor opción. El problema era que necesitaban a un Mago de sangre limpia y noble que fuera soltero y que pudiera ser sobornado para aceptar el matrimonio. Había pocos hombres con esas características. La mayor parte de los hechiceros sangre pura prometía en matrimonio a sus hijos desde que eran niños y encontrar a alguno que además poseyera los títulos de nobleza parecía un tarea casi imposible. El único hombre que se acercó al perfil de candidato que necesitaban había sido Lucius Malfoy, un viudo entrado en años y jefe del clan de los Malfoys.
Desafortunadamente, Lucius les había dejado más que claro que él no tenía ningún interés en volverse a casar, sin importar cuan alto fuese el soborno. Su negativa fue tal que Severus había pensado que tendría que regresar a su rey con un fracaso como resultado u obligar al hombre con alguna maldición imperdonable, pero el viejo Lucius había sugerido que le hicieran la oferta a su hijo, Draco. Aunque tenía treinta años, él fue todavía era soltero. Su prometida había muerto muy joven, y en vez de arreglar otro matrimonio para su hijo, Lucius Malfoy había dejado que Draco buscara una esposa en el momento que considerara apropiado.
—No, no es bastarda del rey y tampoco es una nacida muggle— el Obispo Remus Lupin repitió ahora, en respuesta al escocés. —Lady Black es la hija de un Hechicero con título de barón que poseía una vasta fortuna y desafortunadamente murió hace poco sirviendo al rey en Irlanda—
Suspirando, Severus dejó que su espada se deslizara de vuelta en la vaina, y agregó, —Ella tiene una dote más que abundante—
—Hmm— Los labios de Draco se fruncieron con una desilusión obvia. — ¿Qué tan abundante? —
Severus repitió la cantidad que el Rey Albus Dumbledore le había mencionado y frunció el ceño ligeramente cuando el escocés no exteriorizó ninguna reacción. Vacilando, él agregó reticentemente, —Si eso no es suficiente, el rey ha estado de acuerdo en aumentar la dote —
Draco continuó quedándose con la mirada, aparentemente sin estar impresionado. — ¿Cuánto está dispuesto a añadir el rey ?— Lucius preguntó, hablando por primera vez desde que los había conducido a su hijo.
—Él estaría dispuesto a duplicar la dote— Severus admitió reticentemente, aunque temió que no sería suficiente ante la falta de respuesta de los Malfoys. Para su asombro, Malfoy hijo maldijo ante sus palabras, sacó su espada, la revoleó en el aire con un rugido, y salió corriendo a través del patio, su kilt de tela escocesa enredándose en sus piernas mientras él corría.
Todo el mundo en el muro exterior del castillo hizo una pausa para mirar la loca carrera de Draco hacia un grupo de hombres que practicaba en el campo de entrenamiento. Acercándose al hombre más cercano, él lanzó un segundo rugido y enarboló su espada en el aire. El otro guerrero inmediatamente levantó su propia espada y el ruido metálico de choque de metal contra metal hizo eco a través del muro exterior del castillo. Como si esa fuese alguna especie de señal en clave, quienes se habían detenido para observar a Draco volvieron a sus tareas totalmente despreocupados por el comportamiento lunático de Draco.
Volviéndose lentamente hacia Lucius Malfoy, Severus levantó sus cejas inquisitivamente. —Él está pensando en la propuesta, — el viejo Lucius explicó con una sonrisa abierta. — Entremos a tomar cerveza mientras él se decide— Dando media vuelta, él se dirigió hacia las escaleras de la fortaleza.
Sacudiendo la cabeza, Severus miró al obispo Lupin. — ¿Qué piensa?—
—Pienso que deberíamos tomar una cerveza y aguardar su decisión, — el obispo murmuró divertido. Luego viendo el desconcierto de Severus, le palmeó ruidosamente la espalda, dirigiéndolo hacia las escaleras. — ¿No has tenido mucha experiencia con escoceses, verdad? —
—No, — Severus admitió frunciendo el ceño levemente.
—Bien, yo he tenido algunas pocas oportunidades para tratar con ellos y te debería decir, no son como los ingleses—
—Sí, es cierto— Severus hizo una mueca. — yo estaba llegando a esa misma conclusión —
&.&.&
— ¡Hey! ¿Qué es lo que tiene a mi hermano tan enloquecido? —
Reconociendo la voz de su hermana, Draco encajó su puño libre en la mandíbula del hombre con quien estaba intercambiando golpes de espada. Sin siquiera esperar a verlo caerse al suelo, él se dio vuelta, Draco clavó la punta de su espada en el suelo, y agarró a Pansy en un abrazo de oso, y la hizo dar vueltas. —Felicítame, querida. Soy un hombre feliz—
—Puedo ver eso, Draco — Ella se rió mientras él la ponía sobre sus pies. Ella dio un paso atrás, sonriendo ampliamente, y Draco vio que ella estaba en compañía de sus dos primos, Ronald y Ginny. —Ahora dime que es… — su hermana pidió.
— ¿Qué es lo que vengo soñando desde que cumplí dieciocho años? ¿Qué es eso en lo que he estado trabajando tan arduamente? ¿Qué es eso que siempre pido cuando se me pregunta que es lo que deseo?—
Con las manos en sus caderas, Pansy Malfoy ladeó su cabeza. — ¿Agrandar el castillo y reemplazar los muros viejos que lo rodean?—
—Sí— Draco apenas podía contener su alegría. —Haremos todo eso ahora. Y algo más. Cavaremos un pozo nuevo. Compraremos caballos finos. ¡Incluso aumentaremos el rebaño de ovejas! —
— ¿Y cómo planeas lograr todo eso?— Pansy preguntó escépticamente.
—Con monedas del rey inglés—
—Oh, sí— Pansy compartió una mirada de descreimiento con los hombres alrededor de ellos. — ¿Y por qué exactamente el rey de Inglaterra te daría a ti tanta riqueza? —
—Él quiere que yo me case con la hija de un noble inglés—
— ¿Casarte?— La palabra fue un susurro. Pansy parecía pasmada, y hasta un poco herida, y el entusiasmo de Draco se desvaneció, siendo reemplazado por una especie de culpa.
Pansy era su única hermana. Ella había sido su única compañera de juego como un niño hasta su tío había muerto y sus hijos, Ronald y Ginny, habían venido a vivir con ellos.
Sus primos a pesar de provenir de una familia de hechiceros sangre pura habían perdido sus títulos generaciones atrás aunque aquello no importaba dentro de la fortaleza, puesto que eran respetados como hechiceros.
Luego habían sido los cuatro que jugaban en el barro, que exploraban el bosque, que cazaban pequeños animales, organizaban clandestinos juegos de quidditch y que jugaban juegos de guerra aprendiendo técnicas muggles de pelea. Cuando había llegado el momento para que los dos niños se entrenaran para combate de armas y varita, Ginny y Pansy habían tomado parte de las sesiones de práctica como si ellas tuvieran derecho a hacerlo, y nadie se había negado a enseñarles el uso de la espada o el manejo de la varita para duelos. Ambas mujeres ahora manejaban la espada con una habilidad similar a la de cualquier hombre y en un combate entre magos les ofrecían una dura pelea a los dos jóvenes.
—Ella debe ser una horrible para que el rey te pague tanto oro, — Ronald dijo con desdén mientras se movía al lado de Pansy.
—Sí, la bruja más espantosa de todas, — Ginny estuvo de acuerdo, tomando posición en el lado contrario de Pansy.
Ignorando a sus primos, Draco miró silenciosamente a su hermana, percibiendo su cara pálida y sus labios tensos. Como él, ella había heredado la altura de los Malfoys y casi medía igual que él. Pero donde Draco era ancho, en los hombros y el pecho, ella era esbelta, y mientras Draco tenía el cabello rubio platinado de su padre de su padre, Pansy había heredado el color de cabello su madre. Su cabello era negro como la noche, cayendo lacio en su espalda como una cortina. Ella era una mujer fuerte y bella de veinticuatro años de edad, y todavía no se había casado.
Maldiciendo, Draco se dio vuelta para alejarse.
— ¿A dónde vas? — Pansy trató de aferrarse a su brazo.
Cubriendo su mano con la suya, él le dio una sonrisa tranquilizadora. —Tengo algunas cosas que hacer— él murmuró, luego gentilmente se desprendió de ella y se dirigió hacia la fortaleza.
Él se casaría con la bruja inglesa. Él se casaría con ella por dinero. Pero él también se casaría con ella por Pansy, pues él le pediría un favor al rey a cambio. Draco quería ver a Pansy casada. Él haría que la fuerza del rey intimara a Lord Harry Potter, prometido su hermana a cumplir su contrato matrimonial o a dejarla en libertad para que ella se casase con otro. De cualquier de los dos modos ella ya no estaría en ese limbo de incertidumbre que la hacía tan infeliz.
Draco lo había decidido.
Continuara...
Nota: En este universo se practica magia pero de forma muy limitada, las mujeres brujas entrenan a las jóvenes para usar la varita para tareas del hogar y los hombres para el combate con ambos roles muy marcados. Por lo general los brujos y magos son gente de la nobleza aunque hay familias que a pesar de su estatus de sangre han caído en desgracia como es el caso de Ronald y Ginny.
Si se genera alguna duda estaré feliz de responderla gracias a los usuarios anónimos que me dejaron review.
