Estos magníficos personajes de Inuyasha le pertenecen a la sensei Rumiko, yo solo los eh tomado para crear esta historia, pero no la hago con fines de lucro, solo para sacar todas esas ideas que no me dejan dormir.


Ok, aquí una pequeña nota, la historia está basada en una película que vi hace mucho tiempo (por el año 2008), de hecho ni la vi completa (fallas en la señal satelital) y jamás la volvieron a repetir.

¿Y por qué no lo había puesto antes? Sonará a escucha tonta pero: Quería encontrar el nombre de la película y no divagar, pero mis búsquedas arrojaban "Daybreakers" (La hermandad en México) y ayer me entretuve viéndola (u_u).

Pero gracias a un mensaje que recibí ahora ya sé cómo se llama "La Criatura Perfecta". Pero repito, esta solo basada, como todo director, escritor, guionista, se ah basado desde tiempos inmemorables en otras cosas para crear sus propias versiones.


Capítulo 1. Actualidad.

"Nuevo Brote De Tuberculosis Ataca"

"550 Muertes Confirmadas En El Pasado Mes"

"Vacunas Insuficientes, El Mercado Negro Aprovecha La Situación"

Esos eran algunos de los encabezados de los principales periódicos, un nuevo brote de tuberculosis había surgido y con el crecimiento de la población, el abastecimiento de vacunas se hizo insuficiente.

Un nuevo allanamiento, el tercero en la semana solo para dar con el traficante de las vacunas.

─ Estamos listos.─ dijo un joven moreno, de ojos celeste y cabellera negra.

─ Derriben la puerta.─ ordeno una chica de cabello azabache y en segundos entraron a los departamentos.

─ ¿Qué sucede?─ pregunto de mala gana un viejo obeso, que salía de la primer puerta, se notaba que no se había duchado en días y solo llevaba unos calzoncillos y camiseta percudidos.

─ Detectives Lang y Higurashi.─ se presentó el moreno, a él y su compañera.

─ Nos llego información que ha vendido las vacunas que se le entregaron para sus inquilinos al Mercado Negro.─ le explicó la detective.

─ Yo se las entregue.─ dijo como si nada aquel hombre y se sentó en un viejo sillón.─ No tengo nada.─ agregó mientras encendía el televisor.

─ ¡No mienta!─ gritó Lang al mandar volar el aparato.

─ Detectives.─ llamó un oficial.─ Tienen que ver esto.─ Ambos dejaron a aquel sujeto y siguieron a su compañero.─ Usen la mascará.─ les dijo al dárselas e indicarles que debían bajar al sótano.

Bajaron por las escaleras y vieron a una docena de personas que morían a causa de la avanzada enfermedad. Por su aspecto ya no podían hacer nada, inmediatamente Lang subió y su compañera le siguió.

─ Se le acusará de tráfico de medicamentos y por atentar a la salud pública, es mejor que hable y me diga donde están las vacunas.─ le amenazo Lang, pero aquel sujeto ni se inmutaba, habían descubierto a todas esas personas en el sótano y no tenía miedo.

─ No sé nada.

─ Si no habla también se le acusará de obstrucción de la justicia.

─ No pueden probar nada.─ contesto con altanería.

Lang suspiro, lamentablemente tenía razón, podía alegar que no sabía que sus inquilinos se ocultaban en el sótano, que él les había dado las vacunas y que ellos mismos las vendieron.

─ Levántalo.─ dijo de pronto la detective Higurashi.

Todo ese lugar estaba mugriento, tenía capas y capas de polvo, pero justo debajo de aquel sillón había una línea de polvo y marcas de dedos, como si únicamente hubiesen movido continuamente aquel mueble y tocado el suelo.

─ ¿Qué hace?─ pregunto nervioso el arrendatario cuando el detective lo obligo a levantarlo y la chica movía el sillón, encontrando un compartimiento.

─ Espero disfrute su pequeña celda.─ dijo con victoria Lang al ver que en ese lugar estaban todas las vacunas.

...

Ya estaban en la jefatura, el dueño de los departamentos ya se encontraba en una celda esperando que lo trasladarán a una prisión, pero ellos ahora debían preparar el reporte. Todo eso le daba dolor de cabeza a cierta chica.

─ Kouga, ¿Podrías encargarte del papeleo? No me siento bien...─ pidió a su compañero.

─ Claro... Kagome, cuídate y cualquier cosa llamas.

La chica asintió, tomo su abrigo y salió de la jefatura.

─ Se hace la fuerte pero no lo es, no al menos como quiere aparentar.─ comentó un chico de coleta.

─ ¿Qué sucede?─ pregunto extrañado otro chico.

─ Hace ocho meses, por un tipo como él, perdió a su familia, se les negó la vacuna.─ relataba el chico de coleta.

─ No lo sabía.─ dijo con pesar.

─ Pocos lo sabemos.─ comento Lang.


El sonar de unos tacones sonaba en la desierta calle, el sonido se fue haciendo más rápido, para después dejar de escucharse provocando un silencio total, solo un grito de una joven logró romperlo de nuevo, nadie se percato de lo ocurrido, excepto un testigo silencioso, camino lentamente hasta el cuerpo inerte de aquella joven que yacía en el frío y mojado pavimento, cerro sus ojos e hizo una silenciosa plegaria. Y así como llegó se fue, solo dos sombras sabían lo que en verdad había pasado.

...

Los detectives Higurashi, Lang y Lee, estaban bebiendo el primer café del día, lo que necesitaban para poder despertar bien, algo les decía que sería un día muy agitado.

─ Higurashi, Lang, Lee. A mi oficina.─ fue lo único que les dijo su capitán, dejaron sus tasas a medio terminar y le siguieron.─ Otra muerte.─ les dijo al dejar caer sobre su escritorio un folder con fotografías de una mujer a la que le habían cortado la garganta.─ Quiero que investiguen y atrapen al culpable, este caso es prioridad.

─ Sí señor.─ contestaron los tres.

Kagome se acerco a tomar el folder y salió con sus compañeros a sus respectivos escritorios.

...

Un joven de ojos dorados y cabellera plateada, estaba sentado junto a la chimenea, tomando una copa de sangre y viendo el periódico de la mañana, aquella mujer estaba en primera plana junto al encabezado "La Falta De Higiene A Provocado Cólera En La Población".

─ ¿Lo encontraste?─ le pregunto un recién llegado con quien guardaba un claro parecido.

─ Sí, pero no puede darle alcance.─ contesto al dejar sobre la mesa de centro el periódico que leía.

─ Va hacer un problema.

─ Lo mejor será decirle a los humanos, para que estén alerta.─ sugirió, lo que menos quería era que más humanos murieran.

─ Ya me adelante, irás a la jefatura hoy mismo y trabajaras con ellos en secreto. Ya dejo un nuevo mensaje.─ le dijo al entregarle una cinta de audio.

─ ¿Naraku está de acuerdo?

─ El dio orden de atraparlo vivo, no especifico que método usar para atraparlo. No falles Inuyasha.

─ No lo haré hermano.─ dijo antes de salir rumbo a la jefatura.

...

Cerca de medio día, les llamarón por otra mujer a la que habían matado, pero en está ocasión había sido a plena luz del día, esperaban que hubiera algún testigo.

─ ¿Testigos?─ preguntó Kouga a un oficial que custodiaba la escena del crimen.

─ Solo uno, será mejor que vean el cuerpo.─ les dijo al guiarlos al callejón.

El cuerpo era cubierto por una manta, cuando llegaron la forense lo descubrió y les mostro la herida.

─ Una mordida.

─ ¿Un perro salvaje o un lobo anda por la ciudad?─ se pregunto Lee.

─ En los otros cuerpos también la había, pero no se notaba por haber sido degollados.─ explicó la forense.

─ ¿Y el testigo?─ pregunto Kagome.

─ Es un niño, no quiere hablar. Esta al fondo con otros oficiales.─ les señalo la doctora.

Kagome se encamino hasta el niño, era de unos ocho años y pelirrojo, su ropa estaba desgastada y su cara estaba sucia de hollín. Les pidió a los oficiales que les dejaran solos al ver lo asustado que estaba.

─ ¿Viste lo que paso?─ preguntó al ponerse a la misma altura y él solo asintió.─ Cuéntame... ¿Eres de la cosa hogar? Yo crecí en la misma calle... Por eso se que a nadie le importa la gente de esa parte de la ciudad, solo a mí y mis compañeros, si no me dices que paso no podre ayudar.─ el niño pareció comprender y la miró a los ojos.─ Comencemos por tu nombre ¿Cómo te llamas?

─ Shippou.

─ ¿Viste quien fue?

─ Un hermano.

─ ¿Seguro?─ pregunto incrédula, pero el niño asintió.─ ¿Por dónde se fue?

─ Trepo por las paredes.─ señalo las paredes de las construcciones que les rodeaban.

─ Yo me encargo, no le digas esto a nadie más, toma, compra algo de comer.─ dijo al entregarle un billete, por su aspecto podría jurar que no había tomado alimento en días.

...

En la jefatura, revisaban los informes y trataban de encontrar el patrón que seguía el asesino, pero parecía que mataba al azar.

─ ¿Eso fue lo que dijo?─ pregunto sorprendido Lee al saber que el niño había dicho que un hermano mató a la joven.

─ Sí, es de lo más extraño.

─ No me extrañaría, esos seres beben sangre, a alguno ya no le bastara con las donaciones.─ dijo Kouga.

─ El capitán les llama.─ informo una de las secretarias.

Fueron de inmediato a la oficina, dos veces en el mismo día, debía tener alguna información importante respecto al caso. Al entrar les dijo que cerrarán la puerta y las persianas.

─ Lo dicho aquí será confidencial.─ advirtió antes de comenzar.─ La hermandad nos ha pedido ayuda para capturar a uno de los suyos.

─ ¿Está diciendo que uno de ellos es responsable de las muertes y no se tomaron la molestia de advertirnos?─ pregunto con enojo Kouga.

─ Uno de ellos vendrá y les explicará.

─ ¿Confiaremos en ellos?─ pregunto con indignación Lee.

─ Tenemos que, el presidente mando la orden, lo que los demás sabrán es que recibiremos ayuda de ellos para atrapar al asesino.

─ Nos harán parecer incompetentes.─ comento ahora con rabia el moreno.

─ Son ordenes de arriba, nada puedo hacer. Higurashi quedas a cargo.

─ ¿Yo?─ pregunto extrañada, siempre Kouga los guiaba.

─ Parece que eres la más imparcial y estos dos te obedecerán, si es que quieren terminar esto lo antes posible.

─ ¿Es todo capitán?─ pregunto al comprender la situación.

─ Pueden marcharse, él debe estar por llegar.

Fueron a sus escritorios, a esperar que su "ayudante" llegase.

─ Ese debe ser.─ dijo Kagome al ver a un hombre alto de cabello plateado, que vestía un traje negro y era recibido con un beso en la mano por varias empleadas.

─ No sé que le ven.─ dijo con indiferencia Kouga.

─ Calma amigo, hagamos nuestro trabajo.

─ ¿En verdad quieres trabajar con uno de ellos Miroku?

─ Demos todo nuestro esfuerzo para terminar pronto como dijo el capitán.

─ ¿No es bien parecido?─ interrumpió emocionada Kikyou quien era una de las secretarias.─ Es el hermano Inuyasha, dicen que será el sucesor de su inminencia Naraku. Es todo un privilegio tenerlo aquí y aun más que vayan a trabajar con él.

─ ¿Ya le dijiste que debía esperar en el cuarto de interrogatorio?─ preguntó Kagome.

─ ¡Claro que no!─ dijo escandalizada, como si la chica hubiera dicho una barbaridad.─ Lo mande a la sala de juntas.

─ Eres muy condescendiente.─ atacó Kouga.

─ Son los representantes de Dios en la tierra.

─ En lo que a mí concierne, son sanguijuelas chupa sangre.

─ ¡No blasfemes!─ gritó al tiempo que le daba una bofetada.

─ Kikyou ve a tu puesto de trabajo.─ dijo molesta Kagome al ver que ese mujer había golpeado a su amigo.─ Kouga, tú y Miroku reúnan la información de los otros casos, iré a darle "la bienvenida".─ dijo con sarcasmo la chica.

─ Ten cuidado.─ advirtió Miroku.

...

Veía cada gesto, cada movimiento que ella hacía, fruncir el ceño al ir revisando hoja por hoja de aquel informe, hacer anotaciones en etiquetas y colocarlas a manera se señalizaciones. Se había sorprendido al ver que ella no le había hecho reverencia y fue directo al caso, sabía del profesionalismo, pero hasta ahora no conocía a nadie que no le hubiera hecho algún cumplido. Incluso su respiración era calmada, no se sentía intimidada o nerviosa por su presencia.

─ El hermano Suikotsu.─ dijo de pronto.

─ Así es, es prioridad atraparlo vivo.─ confirmó.

─ Y no se informo antes ¿Por qué...

─ Cuestiones religiosas y políticas, si el incidente se hace público generaría caos.

─ Se trabajará a mi manera y deberá decirme TODO ¿Comprende?─ aclaro al cerrar el folder.

─ Ayudare en todo... No tiene las marcas de creyente.─ dijo al ver que en su muñeca no tenía ningún tatuaje.

Al nacer y ser bautizados se les hacia un pequeño tatuaje de una cruz, mas tarde al cumplir doce años y convertirse en donantes de sangre se les ponía El Santo Grial.

─ Tengo otras creencias.─ se limitó a decir antes de que tocarán a la puerta.─ Adelante.─ dijo, y enseguida sus compañeros aparecieron.─ Los detectives Lang y Lee.─ les presentó.─ Háblenos de todo con detalle.

─ El hermano Suikotsu es un importante científico, una mente muy brillante, lamentablemente perdió la razón y ahora caza humanos.─ comenzó a decir cuando los recién llegados tomaban asiento.─ La prioridad de la hermandad es capturarlo con vida y ayudarlo, para que regrese a la normalidad.

─ Es un asesino, merece pena de muerte.─ dijo Kouga.

─ Él es una mente brillante, trabajaba en la vacuna contra la Tuberculosis y viruela, vacunas que ustedes han usado, a salvado más vidas de las que ha quitado, por eso deber ser ayudado.─ defendió.

─ ¿Cómo lo atraparemos?─ interrumpió Kagome al ver que Kouga iba a contraatacar.─ No sabemos dónde matará de nuevo.

─ Él deja un mensaje.─ dijo al sacar una pequeña grabadora y reproducir la cinta.─ "Vamos Inuyasha, puedes hacerlo mejor, esfuérzate más... Intenta salvar esta vez a quien mataré en la pensión frente al parque del gran arce."

─ Le tenderemos una emboscada.─ dijo Kagome.

...

Desde un coche donde ella y Kouga esperaban a que alguno de los policías adentro del edificio les diera la señal de que algo andaba mal, miraba con nostalgia aquel parque que le traía recuerdos, allí era donde ella y su querido hermano iban a jugar cuando niños o solo iban a sentarse bajo aquel gran arce en otoño cuando sus hojas de volvían rojas, su abuelo solía llámalo "Hauchiwa Kaede".

─ ¿Aun nada?─ la voz de Kouga preguntando por la radio a sus compañeros la trajo de vuelta, alcanzando a escuchar que todo estaba tranquilo.─ Un juego del gato y al ratón, donde nosotros somos el queso.

─ Concentrémonos, con suerte terminamos esto hoy mismo.─ dijo al tomar de su café, eran las dos de la mañana y el sueño la estaba venciendo.

Desde lo alto del techo al frente de los departamentos estaba Inuyasha, podía escuchar la conversación que se tenía en el coche, la detective Higurashi aun que no se había mostrado en su contra y había detenido los comentarios de su compañero, sabía que ella no confiaba en él y quería saber por qué.

─ Hojo, Miroku ¿tienen algo?─ pregunto por sexta vez en la noche la chica.

Nada.

─ Tashibana, Kato ¿Ustedes?

Negativo.

─ Revisen de nuevo.

De nuevo a subir escaleras, del sexto piso al decimo era de ellos y del primero al cuarto de Kato y Tashibana. Ya estaba comenzando a creer que no encontrarían nada esa noche. No sabía si preguntar o no, pero sabía que no les habían dado toda la información respecto a esa vigilancia.

─ Perdona que diga esto pero, un loco que anda matando no es la primera vez que pasa y nunca la hermandad había ayudado ¿Qué tiene de diferente este asesino?─ pregunto curioso Hojo a Miroku.

─ Quédate con la versión que les dimos.─ sonrió al percatarse que Hoyo aunque parecía un joven distraído, era en ocasiones muy intuitivo.

─ Es uno de ellos ¿Cierto?

─ Mante alerta y no bajes la guardia.─ eso lo tomaría como un "si".

─ ¿Qué tan malo es?

─ Tanto, que no se puede hablar de ello.

─ ¿Un grito?─ pregunto Hojo al creer escuchar algo, guardaron silencio y esta vez fue más claro.

─ Todos, piso ocho.─ alerto Miroku por la radio.

¡Muévanse y tengan cuidado!─ les respondió Kagome.

Cuando Kouga y Kagome llegaron a la puerta, ya sus compañeros la habían derribado.

─ Tashibana, ¿Están bien?─ pregunto Kagome al ver a Kato herido en el brazo.─ Si, se lastimo cuando el sujeto escapo, Hojo y Miroku están adentro.

─ Muchachos.─ les llamó Kagome a manera de "denme una explicación".

─ Un hombre, está muerto y el asesino escapo.─ dijo Hojo.

─ Sigue aquí.─ la voz de Inuyasha los sorprendió, no se dieron cuenta cuando fue que llegó.─ Está en los ductos de ventilación, va al techo.─ les dijo antes de salir por la ventana.

─ Ustedes dos cuiden aquí.─ refiriéndose a Kato y Hojo.─ Y los demás tras él.─ ordenó Kagome.

Iban por los pasillos, cuando la luz se corto, tomaron las linternas y se tuvieron que separar al llegar a un pasillo doble. Kagome y Kouga estaban por subir las escaleras al decimo piso cuando una sombra golpeo a Kouga, mandándolo casi al final del pasillo.

─ ¡Kouga!

Kagome sintió como era tomada por el cuello y alzada con mucha facilidad para quedar cara a cara con aquel ser. Intentó con todas sus fuerzas librarse de aquel agarre, pero mientras más se resistía más le apretaba el cuello.

─ Eres valiente humana.─ dijo con una sonrisa al verla intentar pelear.─ Y tu sangre huele deliciosa.─ dijo antes de morderla en el cuello.─ Eres muy fuerte, serías perfecta, la candidata perfecta.─ dijo con excitación al ver que aun no moría.

─ ¡Aléjate de ella!─ gritó Kouga al disparar, provocando que aquel ser soltará a su compañera.─ Resiste Kagome.─ pidió al intentar detener la hemorragia.─ ¡Kagome esta herida! ¡Llamen una ambulancia!─ informo por la radio.─ Vamos resiste.

─ Puedo ayudarla.- dijo Inuyasha al llegar, fue de inmediato al oler la sangre de la detective.

─ ¡Por su culpa ella está muriendo!

─ Déjame ayudarla, quieres que viva ¿verdad?─ pregunto al ver que el compañero de la detective no se alejaba.

Kouga se aparto y él se acerco a ella poniendo su muñeca en la boca de la chica.

─ Detective abra la boca y beba.─ decía mientras le ofrecía de su sangre.─ Beba detective.─ Kagome comenzó a beber y algo dentro de Inuyasha surgió, fue como un latir, jamás lo había sentido.

En ese momento Houjo, Miroku y Tashibana llegaron.

─ Hojo cuídala, Tashibana ve por ayuda... Kouga vamos por el maldito.─ dijo Miroku al alistar su arma, no hubo necesidad que le dijera dos veces para que Kouga le siguiera.

En cuanto vio que ella ya estaba estable la dejo al cuidado del otro joven, sabía que Suikotsu aun estaba cerca debía encontrarlo antes de que escapara de nuevo.

─ Así que la has salvado.─ escucho Inuyasha a su espalda y de inmediato volteo.─ No salvamos sin autorización de Naraku, y más aun si no está bautizada.─ agregó al recordar que no le había visto el tatuaje.

─ No le quitarás la vida a nadie más.

─ Regresaré por ella y lo sabes.─ amenazó.

─ No te dejaré, nosotros preservamos la vida no la quitamos.

Suikotsu se lanzó sobre Inuyasha, no lo mataría, era de los suyos y cuando todo llegará a su tiempo él comprendería todo, lo que haría era sedarlo con los dardos que sabía que cargaba y así poder ir por aquella detective. Inuyasha intentaba quitárselo de encima, sabía que en esos momentos Suikotsu tenía más fuerza pues acababa de alimentarse y él débil por haber salvado a la detective, intento tomar los darlos pero le era imposible, un disparo y Suikotsu se alejo, dándole tiempo de tomar un dardo e inyectárselo. En cuanto se recupero, Suikotsu estaba en el suelo y el detective Lang le apuntaba con un arma.

─ Kouga, ya todo acabó.─ dijo Miroku al intentar persuadir a su amigo de que bajara el arma.

─ Si ella muere, les mataré.─ la amenazaba también era para Inuyasha.

─ Y yo te ayudaré, ahora baja el arma.─ con eso Kouga obedeció.

...

Aquí con el otro capítulo, espero que con esto se vayan dando una idea de la trama, el primer "capítulo" por así llamarlo no dice mucho.

Gracias a quienes le han dado una oportunidad a la historia y entrado aun que solo a leer o entrar a ella por curiosidad.

Espero leer sus comentarios muy pronto.

13/03/2014